(n/A)
Oh por Dios-corro en círculos-escribí Pene ./.U
Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Warning: AU/OoC/Lemon/muerte de un personaje/Slash.
Words: 2.940
.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.
Capítulo IV.
—ddeıSmıle—
-Final-
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•••
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Alcé las sabanas en un fallido intento de que el sol dejara de molestarme, tanteé sobre la cama buscándola pero sólo conseguí el final de la cama sin conseguir rastro de ella. Gruñí, no me quería levantar, estaba cansado, no había podido dormir en toda la noche, me había corrido dentro de ella ¡Había sido tan descuidado! Medité por horas mientras la miraba dormida entre mis brazos. No había duda alguna que me haría cargo de mi hijo, me descubrí varias veces imaginando una vida con Hinata, con nuestro hijo. Pero ¿Su padre, sus estudios? ¿Qué pasaba con eso? Ciertamente yo le daría clases, en mi casa, así que no habría tanto problema, pero ella apenas estaba comenzando a vivir ¿Cómo correría con una responsabilidad de ése tamaño?
Mis pensamientos se combinaron con el hambre que tenía, sin poder permanecer más en cama me levanté y pasé al baño, me aseé y sonreí al ver su cepillo de dientes, su ropa interior colgando de mi baño, definitivamente, me acostumbraría rápido a tenerla junto a mi.
Me recargué en la pared sonriendo al verla cantando mientras cocinaba. Movía sus caderas mientras cantaba alegremente, sería totalmente maravilloso tenerla conmigo para siempre. Se volteó y me miró completamente roja, dejó sobre el plato un par de huevos y se retiró los audífonos.
— ¿Cuánto llevas ahí?
Preguntó recelosa, me senté frente al plato y ella a mi lado.
—Lo suficiente—Le contesté
Besé sus labios tomándola por la nuca, ella me correspondió. Terminamos dándonos de comer en la boca y es que la tocineta sabía muchísimo mejor de sus labios.
Nos acomodamos en el sofá comiendo palomitas, ella acurrucada entre mis brazos devorando las palomitas y yo su cuello.
— ¡Aw! ¡Es tan lindo!
—Claro—Bufé
—Oh vamos, Gaara, acéptalo, Johnny Deep* es hermoso, me encanta como actúa en ésta película. El Joven Manos de Tijera* es una de sus películas más lindas, bueno. En realidad en donde se ve más tierno ¡Es tan lindo!
Suspiré mientras acariciaba su pierna.
— ¡No Edward! —Gritó. Volteé mis ojos entre enojado y divertido— ¡Se lo va a violar!
Me miró con un puchero y no pude evitar sonreír de medio lado.
—Yo te violaré a ti si sigues poniéndome celoso.
Hinata rió
— ¿Me comerás?
Repitió el puchero y solté una protesta más fuerte lanzándome sobre ella.
Rió mientras yo comenzaba a deslizarle la ropa, solté su camisa y comencé a besar su abdomen, colocó sus piernas a la altura de mi cintura y las acaricié suavemente.
—Me encantas—Le susurré.
Comencé a juguetear con su brasier mientras mordisqueaba su cuello. Me deshice por completo de su camisa y brasier dejando su torso escultural descubierto, ella comenzó a soltar mis pantalones, no tenía camisa en ese momento. Mordió mis hombros mientras le daba espacio para que soltara mis pantalones. Me dejó completamente desnudo y me tumbó al otro lado. Reí al verla colocarse sobre mí, la tomé de la cintura apegándola a mí, comenzando a besarla con pasión, jugando con su lengua.
Saqué su falda alzándola y nuestros cuerpos vibraron al tocarse, la apreté contra mí, excitado. Se deslizó de mis brazos hasta tomar mi miembro entre su boca. Dejé caer mi cabeza hacia atrás y me aferré con fuerza a uno de los cojines. Su lengua comenzó a juguetear en mi punta y temblé ante la suave sensación, ella mordió con suavidad mi miembro y yo gruñí totalmente extasiado, comenzó a meter y sacar mi falo de forma rápida, se detenía y me lamía, luego seguía con el ritmo rápido. Estaba a punto de enloquecer. Sentí como mi pene crecía cada vez más, palpitaba, parecía cobrar vida deseoso de penetrarla de forma bestial, tomé con fuerza el mueble y pensé que llegaría a romperlo, hasta sentí que toda la tensión desapareció, sintiendo un placer descontrolado que me recorría, ella comenzó a lamer todo mi esperma y mi pene reaccionó a sus lamidas.
Excitándome de nuevo la tomé de las piernas, cayó al mueble quedando acostada. La abrí de piernas besando con suavidad su clítoris.
— ¡Gaara…! ¡N-No!
Comencé a lamerla, formando suaves círculos en su interior, era tan dulce y parecía humedecerse cada vez más. Tomó mis cabellos con suavidad o al menos eso pude percibir, la abrí más para mí besando sus labios, succionándola, mordiéndola. Gritó temblando por las suaves convulsiones de placer.
No tardé mucho en acomodarme sobre ella, la besé apasionadamente, con todo el amor que sentía. Mordí su labio en un intento de comerla, de saborearla entera. Entré en ella y comencé a mover mis caderas, Hinata se aferró a mí mientras la besaba. Sus manos me apretaban más contra su cuerpo sudoroso.
Las embestidas se hicieron salvajes, los gemidos de Hinata me alentaban para entrar en ella más rápido, más profundamente. El mueble comenzó a rugir ante el movimiento de mis caderas. Ella gritó mi nombre y me salí de su interior rápidamente derramándome en el suelo. Suspiré para luego dejarme caer sobre su cuerpo, sudoroso.
—Te amo—Me susurro.
—Y yo a ti.
Dormimos juntos en el mueble, ella cada tanto se despertaba y sentía sus caricias en mi espalda y cabellos. No tenía sentido de la hora, solo me quedé allí en sus brazos, embriagándome con su piel, hasta que las caricias se volvían a hacer presentes y hacíamos el amor. Terminamos amándonos más de cuatro veces, en las posiciones que se me ocurría colocarla, sin tomar en cuenta nuestro exterior, sólo el placer y cariño que nos unía.
Las horas pasaron a dejar el sábado atrás, para llegar al domingo. Domingo en la tarde, habíamos pasado la mañana en el parque, hablando, besándonos, contando cosas que jamás habíamos sido capaces de hablar, ya sea por falta de que alguien nos escuchara o por falta de confianza.
Regresamos casi para el anochecer, Hinata había llamado a su padre diciéndole que estaba en el centro comercial con Sakura y que el padre de su amiga la dejaría en la mansión, Hiashi no le prestó mucha atención—Como de costumbre—. Comíamos dulces tranquilamente cuando sonó el timbre. Suspiré y me levante hasta la puerta. Abrí sorprendiéndome al ver a Tobi.
— ¡Gaara, Gaara! —Gritó hiperactivo como siempre— ¡Deidara, Sasori, se incendia, pizza!
— ¿Qué?
Ahora entendía porque Deidara siempre lo golpeaba. El rubio no tenía paciencia. Y bueno, Tobi era bastante desesperante.
— ¡La pizzería se incendia y Deidara estaba adentro y Sasori corrió y entró pero no salió y Tobi corrió en círculos pero no sabía que hacer, quería entrar pero la puerta se calló y Gaara ayuda a Deidara!
Mi corazón se aceleró, sentí la mano tibia de Hinata tomando mi brazo con suavidad.
—Hinata, ya vengo
Comencé a caminar abriendo la reja, pero sentí como ella me detenía, volteé mis ojos hacia ella interrogándola silenciosamente.
Sus ojos brillaban por las lágrimas, temblaba mientras me miraba suplicante, abrió su boca, y cerró sus ojos.
—Te amo… C-Cuídate.
Le susurré un si y besé sus labios, caminé y volví a sentir sus brazos rodeándome el torso.
—Promete que regresaras p-por mi.
Sonreí y me volteé de nuevo
—Lo juro.
Salí corriendo. Tenía que darme prisa, bajé por el ascensor, Tobi se había quedado con Hinata. El timbre que anunciaba el fin del paseo sonó, salí hasta la pizzería que quedaba al lado del edificio. El fuego parecía estar en todos lados, algunas personas comenzaron a salir, permaneciendo distantes, algunas con sus celulares en manos, otras miraban atónitas el suceso. Corrí hasta la ventanilla de pedidos que había por una esquina para los autos, el vidrio seguía intacto, tomé un bote de basura y lo rompí, me alcé renegando por el calor que había dentro.
Me pregunté qué estaría haciendo Hinata, mi estomago parecía estar funcionando mal, sentía nauseas, la cabeza me comenzaba a doler por el calor, pero debía ser fuerte por Deidara y mi Hyûga. Toqué el suelo de mármol con mis pies, me cubrí el rostro con el brazo derecho cerrando levemente mis ojos.
Grité el nombre de Deidara, pero ni siquiera yo podía oírme. Caminé hasta salir de la pequeña sala donde estaba la caja contadora ya destruida y varias cajas para las pizzas. Miré hacia la derecha, luego hacia la izquierda, definitivamente izquierda.
Llegue hasta los baños traseros, pateé la puerta propiamente ya carcomida por el fuego y cayó en pequeñas astillas al suelo, los espejos seguían ahí, reflejando el infierno que se formaba. Los nervios me mataban, pero recordar a Hinata me traía calma. Imaginé que escuchaba su voz y en la última cacilla logré ver un pie. Corrí hasta éste y me encontré a Deidara. Hubiera reído abiertamente al verlo tan femenino, pero no era el momento, lo tomé entre mis brazos apoyándolo en mi hombro como un saco de papas. Corrí de nuevo, seguí el camino hasta la derecha y ahí, retrocedí, el techo se estaba desmoronando, y para mi maldición sería imposible alcanzar la puerta.
Miré en una esquina unos cabellos rojos.
— ¿Sasori? —Grité.
—Deidara…—Tartamudeó.
—Lo tengo ¡Te sacaré de ahí!
— ¡N-No! —Apenas pude escucharlo.
Me sobresalté al ver como caía otro pedazo del techo, Sasori estaba bajo la madera.
— ¡Sal, vete con él! ¡C-cuídalo Gaara!
Pareció que esa había sido su ultima recarga de fuerza, su cabeza cayó, quizá muerto.
Gruñí, comencé a buscar una salida que me llevara al frio de la noche. Pero estaba rodeado, rodeado de fuego. Sentí que Deidara se movía, cerré mis ojos sintiendo que el aire me faltaba y de pronto algo se abrió, entraron varios hombres, me adelanté y dos de ellos me ayudaron, logré salir respirando con dificultad, el olor a humor me tenía mareado. Alcé mis ojos, había cientos de personas alrededor, logré ver que Itachi corría hacia Deidara.
Ella sobresalía, quizá era porque la amaba o quizá por su pijama de seda rosada, tal vez eran sus pantuflas de gato. Corrió hacia mí, se lanzó a mis brazos y la tomé algo débil aún, el aire no me llegaba bien a los pulmones. Y pareció que me recuperé fácilmente cuando ella me beso. La sostuve de las piernas en el momento en que las enredó en mi cintura.
Su cuerpo temblaba.
—Estoy bien—Me sorprendió que esa fuera mi voz.
— ¿S-se… seg-guro?
No pude evitar reír al escucharla así.
—Si preciosa, estoy bien.
Luego de eso me dieron oxigeno, no pude dejarla ir, no esa noche. Dormimos abrazados como si fuera lo último que hiciéramos en la vida. Le susurre palabras de amor, le dije cuanto la amaba y lo que había pensado mientras sostenía a Deidara, luchando por salir, por ella.
—Te amo—Me sonrió.
Besé sus labios y aceleré el auto.
—Apresúrate, tu padre te regañara por llegar en la madrugada.
—No creo que lo note— Bajó la mirada y abrió la puerta—Te amo.
Me había estacionado lejos para que no reconocieran mi auto, ella entró sin problemas y se despidió con su mano. Al llegar a mi departamento y suspiré al ver a Itachi abrazando a Deidara en mi mueble. Sasori había muerto, por ahora el rubio se quedaría en mi departamento. Caminé hasta mi habitación y me tiré sobre la cama, quedándome dormido.
— ¡Eres tan jodidamente fastidioso, hnm!
—Rubia—Gruñó.
— ¡Amigos, Amigos, cálmense!
¿Qué…?
— ¡Tú cállate, hnm! —Gritó a todo pulmón.
— ¡A mi no me grites!
Me levanté de la cama gruñendo.
— ¡Gaara no tiene galletas! ¡Tobi quiere galletas!
— ¡Te daré tus galletas por el culo, Tobi, no corras, hnm!
— ¡Itachi, Deidara me quiere golpear!
— ¡No te golpearé, te daré tus galletas, hnm!
Me asomé a la sala y quedé impactado al ver la escena, Deidara saltaba entre los muebles mientras Tobi huía de él, Itachi se masajeaba las sienes en una esquina y Kankurô tomaba una cerveza con cara de… Bueno, con cara de Kankurô.
— ¿Qué creen que hacen?
Nadie pareció escucharme. Caminé hasta mi habitación, tomé mi pistola de balines que hacía un sonido similar al de un arma real, caminé de nuevo hasta la sala y solté dos balines que estaban a dentro. Deidara cayó al suelo y Tobi lo sostuvo entre sus brazos. Itachi me miro tranquilo y Kankurô con sus ojos como platos.
— ¿Qué mierda hacen aquí?
—Bueno, estaba preocupado—Dijo Kankurô—Te vi por televisión ¡Y qué piernas las de tú novia! —Rió.
— ¿Qué?
—La chica, la que se te montó encima—Soltó una carcajada
No sé en qué momento lo hice, la mirada de Kankurô estaba llena de terror al golpearlo, Itachi se quedó impresionado, pero me apoyó, aún cuando yo me decía internamente que había hecho mal, y es que me había molestado sobremanera que se expresara de ésa manera sobre Hinata. Lo que más me sorprendió, es que por primera vez en la vida, Deidara permaneció callado.
Marqué mi teléfono.
— ¿Seguro que lo viste?
—Si—Tartamudeó acariciando su mentón.
—Maldición, Hinata… Responde.
· ¿Aló?
· Hinata ¿Cómo estas?
· ¡Bien! ¿T-tú?
Escuché unas risas de fondo.
· ¿Estás sola?
· N-no, estoy en el centro comercial con Sakura, Temari e Ino.
· Hinata, voy para allá
Tranqué el teléfono, tomé mi chaleco, abrí la puerta y salí. Miré en el ascensor a mí alrededor.
— ¿Qué…?
— ¡No pensaste que te dejaríamos! ¿O si? —Dijo Kankurô—La quiero conocer
— ¿Quieres otro golpe? —Él negó nervioso.
—Yo quiero ver a Hina de nuevo, hnm—Habló Deidara haciéndole un coscorrón a Tobi.
—Tengo que seguir a la rubia—Respondió Itachi
— ¡Llámame rubia de nuevo y te exploto el culo! —Gruñó.
—Deidara tiene cierta obsesión con los culos ¿No, Kankurô-san?
Todos reímos mientras Tobi se quejaba tras el golpe que había recibido.
En el camino no pude evitar reír ante las palabras de Tobi hacia Deidara, me sentía… Diferente, diferente a como lo había hecho en el pasado, siempre había sido tan distante, hasta que conocí a Hinata, poco a poco parecía que ella me cambiaba más.
Al verla en la feria de comida no pude evitar sonreir, me miró y se sonrojo ante un susurro que le hizo Temari, caminó hasta mí y se refugió entre mis brazos, yo la abracé fuertemente mientras besaba sus labios, de forma lenta y dulce. La aferré con fuerza a mi cuerpo y deslice mi mano hasta acariciar su mejilla, ella formó suavemente círculos en mi espalda.
No quería parar, no quería detenerme para caer en la realidad, permanecer así con ella, sin que terminara.
— ¿Qué pasa, Gaara? —Me susurró mientras miraba sus ojos— ¿Todo está bien?
—No, Hinata, salimos en la televisión
— ¿Q-Qué?
— ¿Tú padre ve las noticias?
—S-Solo en la noche.
— ¿A qué hora son las noticias?
—N-No lo sé.
—A las siete—Habló Itachi.
— ¡Hola Itachi-san! —Sonrió
Cuando sus ojos se encontraron con los de Dei, se separó de mí y corrió hasta él, a quién abrazó con fuerza, susurrándole unas palabras. Kankurô por su lado no dejaba de mirarla como animal en celo lo que me hacía hervir en furia. Todos nos quedamos con las amigas de Hinata y ella, entramos al cine y me propuse no alejarme de ella. Pero el tiempo estaba en mi contra y los celos me estaban amargando el día, ahorcaría a Kankurô si no dejaba de mirarla así. La cubrí con mi abrigo mientras ella se aferraba a mí, habíamos hablado todo lo que podría suceder, veía como sus ojos se humedecían por las lágrimas, llevamos a sus amigas, en un intento de hacernos más tiempo.
Ella rió feliz ante las quejas de Deidara al tener que sentarse sobre Itachi. Habíamos reído, nos habíamos dado besos fugaces en el camino. Todo había sido demasiado perfecto como para terminarse.
—Te amo— Me sonrió.
—No—Dije—Kankurô, todos, esperen acá.
Me bajé del auto y caminé con ella hacia la mansión Hyûga. Eran las ocho de la noche, si vio las noticias, ya sabía. Neji nos abrió, definitivamente lo sabía, porque no se había sorprendido de que llegáramos juntos, ella aferró mi mano con fuerza.
—Espérame aquí—Me susurró.
Entró a la oficina de su padre mientras yo me quedaba afuera. Escuchando.
— ¿Desde cuándo? — Me sobresalté ante la voz de Neji
—El día en que llegaste.
—Le amo…
—No sabes amar ¡Que estupideces dices niña!
— ¿De verdad se quieren?
—Sí
—Se supone que la protegiera.
— ¡¿Por qué ahora te fijas en mi cuando soy feliz? Sigue fingiendo que no existo
— ¡¿Qué dices?
—No represento un peligro, como para que tengas que protegerla.
— ¿Ah, no?
Un golpe se escuchó, mis ojos se abrieron como platos y me abalancé hacia la oficina abriendo la puerta corrediza, Hinata estaba en el suelo respirando con dificultad mientras Hiashi la miraba iracundo.
—Maldición…
La tomé en mis brazos, ella se aferró a mí llorando.
—Aquí estoy preciosa, cálmate.
— ¡Sabe que ella tiene quince años, y aún así usted…!
—Usted a los cinco años la dejó a su suerte señor, no me diga que se preocupa ahora por ella que tiene quince años.
— ¡Pero que insolencia!
— ¿Insolencia? ¡Debería decir lo mismo de usted al golpear a una dama! Su hija, su sangre. Pero dudo mucho que el temor de que a ella le suceda algo es lo que le molesta. Es lo que dirán sus amigos ¿Verdad?
—No sabe lo que dice—Se irguió y me alcé con Hinata en brazos.
—Gaara-sama—Dijo Neji
—No Neji, lamento decirte esto, pero… Yo no fui quién la golpeo, quién la lastimó, no creo que yo sea el del problema.
Subí las escaleras mientras ella sollozaba en mi pecho, la metí en la habitación y la recosté.
—Te amo—Besé sus labios—Mañana vendré por ti ¿Bien?
—S-Sí.
—Enciérrate, tranquila, Neji te cuidara.
—Si. T-Te amo.
—Yo más—Sonreí.
Johnny Depp: Todas sabemos que es un actor
El joven manos de tijera: Su nombre original es Edward Scissorhands, protagonizada por Johnny Depp y hecha por Tim Burton.
Corregido: Sabado, 19 de junio de 2010
Hora: 11:56AM.
