(n/A)

¡Estoy tan orgullosa! ¡Amo este capítulo! Vaya que si, me costó algo hacerlo, ok en realidad no ._. creo que me salió bastante fácil, era cuestión de inspirarme y ya tenía una idea de lo que iría ¡Gracias a Nicol! Espero que lo disfrutes, no sé si te gustará la reacción de Gaara, en fin ¡Disfrútalo! Isa-cofcofmaestracofcof xd espero que te guste este capítulo y que lo encuentres mejor que los demás! Sin más que agregar. Un saludo especial a Lu-chan que la quiero mucho


Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Warning: AU/OoC/Lemon/Hinata POV.
Words: 3.164.


.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.

Capítulo V.


ddeıSmıle


-Vida-


·

•••

·

Estaba nerviosa, muy nerviosa, sentía que jamás había vivido, me sentía como una novata.

Amar a Gaara era la única cosa que estaba segura que significaba vivir, siempre había permanecido encerrada en mi casa, como en un cuento lleno de magia, solo que no sentía nada, no sentía el terror de cometer un error frente a la gente, jamás había interactuado con alguien que no fueran mis vecinas, como lo son Temari y Sakura t mi padre no estaba nunca en casa, mi hermana siempre se iba con él y bueno, mi primo era reservado, dulce, pero reservado. Jamás había ido de compras, jamás había visto un centro comercial hasta hacia poco, no había ido a un parque y todo esto lo quería hacer por él.

No porque él fuera mi vida, sino que sentía que cada cosa que me decía me incitaba a vivir, a querer conocer el mundo del que me había perdido y en el que él sería mi guía. Lo amaba. Eso era lo que sentía. A veces me asustaba porque no sé que es amar, cada cosa se aprende según la experiencia, pero estaba segura de que el mundo estaba bien si él estaba a mi lado, que podría salir a luchar contra lo desconocido si él tomaba mi mano y luchaba a mi lado. Cada cosa que me perseguía, el miedo a perderlo aquella noche, el placer incontrolable que me envolvía cuando me penetraba, la risa que me daba ante sus manías, los nuevos amigos que conocía por él, era parte de la vida que me había perdido, por primera vez pasé todo el fin de semana en una habitación diferente, haciendo cosas diferentes.

Sentía miedo de lo que sucedería. Pero esto era parte de vivir, el tener que afrontar tus miedos, como lo estaba haciendo. Él me llamaba constantemente, mi padre lo había golpeado en medio de la calle cuando vino por mí. Sonreí al recordar aquella escena.

»— ¡Maldito!Gritó mi padre mientras miraba colérico a Gaara, quién se acariciaba el mentón en mis brazos¡No te la vas a llevar!Gritó¡Al menos dejen que asimile esto! No he dicho que no pueden estar juntosGruñóSólo… déjenme asimilar esto. «

Mi padre jamás había dicho una grosería y por primera vez lo había dicho, yo lo quería, aunque el a mi no, pero ¿Qué se yo? No puedo ver dentro de él, hay personas que no saben expresar sus sentimientos. No quería irme con Gaara, quería permanecer a su lado mientras vivía cada cosa, no huir de todo junto a Gaara, quiero saber lo que es un afecto paterno, un noviazgo, una salida familiar, la noche en la que él le pedirá a mi padre que nos casemos, todo. Eso era lo que amaba de Gaara.

Me había enseñado algo nuevo, me había enseñado que estaba bien buscar vivir, arriesgarme para sentir.

»—Profesor

¿Hm?

Hágame suya…«

Ese día me había arriesgado para sentir. Ese día entendí que debía estar con él, no porque hubiéramos hecho el amor. Sino que él sostuvo mi mano cuando estaba temerosa de vivir algo nuevo. Y aunque había sentido dolor, placer, temor de que nos encontraran, él estaba ahí, dejándome vivir, y apoyándome a seguir.

— ¿Señoríta Hyûga?

Alcé mis ojos

Si, soy yo.

Ya puede pasar.

Le sonreí a la mujer de unos treinta años, me pregunté si Gaara había amado a alguien más. Celos; los celos eran parte de lo que él me hacía sentir. Jamás había estado celosa. Y ahora lo estaba, celosa de algo desconocido, se sentía bien. Se sentía bien vivir.

Mi respiración se aceleró haciendo un compás con los latidos de mi corazón. El fin de semana que pasé con Gaara, había sentido los latidos de su corazón, no sólo los míos. Los había palpado suaves y tranquilos cuando dormía.

El pasillo que llevaba al consultorio del Ginecólogo Uchiha estaba repleto de mujeres, de todas las edades: jóvenes, adolescentes, mujeres embarazadas… De todo tipo. Respiré hondo atrapando el aire en mis pulmones, la asistente mantenía la puerta abierta sonriéndome, le respondí la sonrisa y entré. Jamás había visto un consultorio medico, cuando solía enfermarme, los doctores iban hasta mi cama y ahí me atendían. Muchos con desdén pues parecía una niña malcriada, pero yo quería esto, ver el consultorio de un doctor.

Sus ojos azabaches estaban sobre mí y no pude evitar sonrojarme.

B-Buenos días doctor Uchiha

Me sorprendió cuánto me había costado pronunciar aquellas palabras. Él me indicó que me sentara.

Dijo que había pedido consulta porque… cree estar embarazada.

Así es.

Mi padre solo admitía que Gaara viniera a darme clases, podíamos comer juntos pero bajo su vigilancia, hacía ya un mes desde que habíamos comenzado a ser perseguidos por mi padre. Y la menstruación no me había llegado. Me había asustado, mi padre aún no aceptaba mi relación, él no sabía que Gaara y yo habíamos hecho el amor; más de una vez. Si se enteraba que estaba embarazada no lo aceptaría.

— ¿Cuándo fue la última vez que tuvo el período?

Hace un mes atrás, a principios de mes, se suponía que me llegaría el quince, pero

— ¿Cuándo fue su última relación sexual?

El mes pasado, por la mitad, n-no recuerdo bien que fecha fue… pero está entre diecinueve pasando a veinte, por e-esas fechas

Ya veo… ¿Ha tenido mareos? —Cada cosa lo anotaba. Me sentía cohibida. Por primera vez en mi vida— ¿Tiene cambios en su apetito?

Si, me he desmayado, suelen darme nauseas cuando como y a veces siento un hambre terrible, cada tanto necesito comer dulces—Me sonrojé—Diferentes cosas.

Ya veo. Bueno, como lleva un mes creo que podremos hacerle un ecograma. Veremos si está esperando un bebé.

Un bebé ¿Qué haría si tenía un bebe?

Sígame.

Asentí y me levanté torpemente de la silla, me sostuve del escritorio intentando calmar mi respiración, otro mareo. Sentí unas manos firmes en mis caderas, alcé mi rostro deseando ver unos cabellos rojos.

— ¿Está bien? —Comenzó a caminar junto a mí, ayudándome.

S-Si

Llegamos hasta una habitación, todo era blanco, me gustaba, el blanco era un color lindo. Comenzó a levantar mi camisa y me tensé. Me habló para calmarme, explicaba cada cosa que hacía con el ceño fruncido. Aplicó crema en mi vientre bajando mis pantalones, una pantalla comenzó a mostrar cosas sin sentido, manchas en blanco y negro.

— ¿Ves esto? —Señaló haciendo círculos en la pantalla, asentí nervios—Ése es el corazón de tú bebé

Mi bebé. Tranqué algo de saliva.

Oh vaya—Dijo

— ¿Q-Qué…?

No es uno, son dos. —Todo mi aire se salió de mis pulmones.

Me levanté de golpe de la cama, saltando al suelo sentí que todo me daba vueltas y las nauseas amenazaron con sacar mi desayuno. Entre desmayarme y vomitar, prefería lo primero. Para mi alivio pasó eso.

Las luces que me rodeaban estaban borrosas, un olor a antibiótico rodeaba toda la sala, escuché unas voces afuera y supuse que era el doctor. Pero su voz ronca y sensual la reconocería en donde fuera, Gaara estaba allí. Sentí como el mareo amenazaba en regresar.

— ¿No me vas a decir qué tiene?

No—Reconocí esa como la voz del doctor Uchiha

Hmph, se lo terminarás diciendo a Naruto y él me lo dirá a mí.

Gaara, la próxima no me adviertas de lo que he de hacer, ahora que sé que Naru te diría la verdad. No le diré nada.

Me intenté sentar, la cama se movió y produjo un ruido metálico a lo que reaccionaron los dos hombres. Gaara se me acercó preocupado. Se puso a mi lado y acarició mi cabello.

— ¿Estás bien? —Preguntó

S-si… ¿Cómo…?

Él es el novio de Naruto—El doctor Uchiha, ceñudo, comenzó a revisarme—Les había hablado de ti, te reconoció y no sabía a quién llamar, dijo que no podrías irte en tú estado.

Mire fugazmente al doctor.

No le dije nada.

Suspiré aliviada.

— ¿Es algo de la menstruación?

Preguntó Gaara.

Ciertamente él no tubo madre, su padre lo dejó bajo el cuidado de su hermano Kankurô cuando era bebé, era normal que no tuviera mucho conocimiento de embarazados. Sasuke volteó sus ojos mientras Gaara tomaba mi mano entre las suyas. Traté de respirar, pero parecía que el aire se trancaba en mi garganta. Tenía miedo; Siempre había querido ser mamá, pero ¡Era apenas una adolescente! Y estaba aprendiendo a vivir.

El ser madre era una experiencia que me emocionaba, poder abrazar a un bebé, el solo verlo en la televisión me llenaba de un sentimiento maternal. Suspiré ante mis pensamientos. Miré de reojo a Gaara y no pude evitar sonrojarme al notar que tenía sus ojos fijos en mí.

Bien, Hina—Habló Sasuke—No pude evitar sonreír ante el gruñido de Gaara, sabía que el doctor Uchiha había dicho mi nombre de ésa forma adrede para molestar a mi pelirrojo—Ya puedes irte, cuídate mucho en la comida. Te dejé una lista de vitaminas que deberás comer y una pequeña lista de los alimentos que necesitarás para que todo pase en buen estado ¿Entiendes?

Asentí nerviosa.

¿Y si quería abortar?

Miré a Gaara de reojo, él prestaba atención fijamente, apretó mi mano, todo su cuerpo se tensó, cerré mis ojos con fuerza. Se levantó de golpe y golpeó la pared. Se había dado cuenta, Gaara no era tan idiota. Soltó una maldición y volvió a golpear la pared.

Ahora que ya sabes Gaara, puedo mencionar esto. Hinata, no es recomendable un aborto, depende de quién te lo vaya a hacer, podrías morir tú.

— ¿Se lo harías tú? —Habló Gaara

No lo sé, jamás lo he hecho Gaara

La mayoría de las muertes son por los estados sanitarios de los lugares ¿No?

No es legal Gaara, podría perder mi trabajo.

— ¡Maldición Sasuke, la amo! —Sentí un calor suave en mi pecho cuando gritó aquellas palabras— ¡No dejaré que ella muera!

Morir.

¿Cómo morir si apenas estaba aprendiendo a vivir?

¿Cómo dejar a Gaara?

Lo pensaré Gaara—Habló Sasuke—Por ahora ella tiene que descansar.

Aspiré de una bocanada aire, no me había dado cuenta que había dejado de respirar ¿Le haría daño aquello a mi bebé? Gaara se acercó a mí y me tomó la mano, me moví con naturalidad, tenía un mes y cuatro semanas de embarazo. Mi corazón saltó ante esa idea.

Al tocar el suelo sentí como Gaara me tomaba de la cintura apegándome a él. Me despedí de Sasuke y recibí los medicamentos y las indicaciones que me había dicho y salimos del hospital.

Gaara me ayudó a subir al auto, manteniendo su brazo en mi cintura, aferrándome a él. Cuando miraba sus ojos, veía la sobreprotección que quería transmitirme, quería darme paz. Y lo lograba, me sentía seguraa su lado.

No hablamos en el camino, no me llevó a mi casa, sino a su departamento, no quise protestar, no quería mirar el futuro, el pasado, no quería pensar en el regaño que recibiría al llegar, no quería pensar en la soledad que me había agobiado en el pasado. Quería llorar, llorar por mi presente, llorar en sus brazos.

Permanecí quieta en la entrada, él no prendió las luces, yo tampoco. Quería lo que sus ojos me decían, quería amarlo.

Camine hacia él, nada alumbraba mis pasos, pero ante la oscuridad distinguía sus ojos, sus hermosos ojos eran la luz de mi camino, sus brazos me rodearon la cintura aferrándome con fuerza a él, deslicé mis brazos por su cintura, queriendo que me cubriera por completo, queriendo que me hiciera olvidar. Sentí como el suelo se desvanecía bajo mí y creí que había sido un reflejo al calor de sus brazos, pero fue algo literal, me alzó del suelo y me llevó hasta la cama, mi corazón latió veloz mientras él se sacaba la camisa. Lo miré cuidadosamente, detallando cada marca de su cuerpo, cada músculo de su pecho, sus brazos, sus cabellos. Todo; lo admiré en su total extensión.

Se inclinó sobre mí y me sacó la camisa, alcé mis brazos y me sonrojé al ver como tomaba mi mano, comenzó a desplegar suaves besos que me erizaron la piel, el calor que desprendía su cuerpo era delirante, mi respiración se aceleró con sus caricias. Llegó hasta mi cuello y el colchón se hundió cuando se acomodó entre mis piernas. Me recosté suavemente pero su mano se posicionó en mi espalda y me alzó dejándome a medio sentar, dejé mi peso en sus manos, dejé mi temor en sus manos, en sus besos, en sus caricias.

Alzó la mano hasta alcanzar mi brasier y lo soltó suavemente, reí ante la forma que actuaba, él me sonrió entendiendo lo que me causaba gracia y retiró la prenda, dejándola lejos. Sus labios besaron la piel de mi cuello y suspiré arqueando mi espalda. Pareció que aquel contacto había sido directamente con mi entrepierna, sentí un suave temblor y como mi vagina reclamaba atención.

Él era consiente de cuan sensible era por mi cuello; lo besó lentamente dejando que su aliento chocara sobre mi piel, mientras su mano derecha comenzaba a masajear mi seno, con suavidad, algo simple, como si deseara solo recordar la textura de mi piel y aunque era casi un simple roce, me excitó aún más.

No pude evitar suspirar cuando él tomó mi pezón entre sus dos dedos y comenzó a moverlos con rapidez, sentí como mi cuerpo temblaba, como si él comenzara a masturbarme. Dejé caer mi rostro hacia atrás, con su rodilla presionó mi entrepierna y me aferré a las sabanas. Necesitaba más. Era delirante y la explosión resurgió, temblé ante el delicioso orgasmo que recorrió mi cuerpo.

Sonrió orgulloso de su hazaña y se soltó los pantalones, salió de la cama dejándolos a un lado, sacó su ropa interior dejando su miembro al aire, vigoroso y con vida propia, respiré de forma entrecortada, aún no me acostumbraba por completo a ver su magnificencia, la belleza del cuerpo humano, su hermosura natural. Su bello púbico, su piel pálida y suave, sus ojos que brillaban en la oscuridad, todo él era la perfección hecha tangible.

Con suavidad volvió a inclinarse, me atrajo hasta él y comenzó a soltar mi pantalón, lo sacó con suavidad junto a mi ropa interior y me miró detenidamente, admirando lo que yo era, lo que quizá no sería.

Me negué mentalmente ése pensamiento, sería una mujer, crecería con o sin un hijo, pero seguiría adelante, con él a mi lado, viviendo las experiencias que siempre me habían ilusionado. Se inclinó una vez más, me aferré a las sabanas adivinando su movimiento, me probaría. Cerré mis ojos expectante a sentir la calidez de su aliento contra mi clítoris, pero, al contrario de lo que anticipe, él sólo besó mí vientre. Temblé ante la sensación; subió por mi estomago, dando suaves besos y se detuvo hasta apoyar su cabeza en mi estomago, cerca de mi vientre. Sonreí mientras las lágrimas amenazaban con salir.

No importa lo que suceda—Susurró—Te amaré por siempre. Y aunque tenga que llevarte conmigo, así lo haré, ¿Entiendes? Eres mi vida Hinata. Tú siempre lo serás—Acaricié sus cabellos mientras él besaba mi vientre—Pase lo que pase, tengamos o no este hijo, estaré a tu lado, si decides tenerlo.

Se alzó y tomó mi rostro entre sus manos acercándonos con dulzura. Juntó nuestras frentes dejando que nuestros labios se pegaran y que sólo nuestros alientos se interpusieran entre los dos.

Si decides tenerlo, estaré ahí para ti, lo veré crecer a tú lado y asumiré cada consecuencia, porque te amo y decidí estar a tu lado, mi corazón no resistiría volver a la soledad que me agobiaba. No podría verte el rostro sin desear tus labios, no podría resistirme a la tentación de gritar que te amo, hacerte mía, cuidarte del mundo que quieres conocer. Te amo, y eso no cambiará—Besó mis labios con suavidad— Amaré a éste hijo, porque es parte de ti, pero… Sin ti no podré vivir y si me pones a elegir Hinata, te prefiero a ti, porque juntos podremos tener otro, pero sin ti moriría. No tendría el valor necesario para continuar mis días. Porque tú eres la fuerza de mi existir.

Sentí como su miembro rozó con mi sexo, gemí abriendo mis labios y él introdujo su lengua en mi boca, rodeé su cuello con mis brazos mientras me exploraba, suavemente, lamió mi paladar, acarició mi lengua con la suya, revisó cada parte de mi boca. Su respiración hacia un sonido sordo que me excitaba y ante cada inhalación su pecho se alzaba rozando sus pezones con los míos. Arqueé mi espalda en busca de un mayor contacto, y rodeé su cintura con mis piernas.

Me habló entre el beso mientras que su mano derecha se deslizaba por mi pierna y con la izquierda ayudaba a que mi cuerpo cayera con delicadeza a la cama, temblé ante el frío que había.

Suspiré suavemente cuándo él comenzó a bajar, besó mi cuello susurrándome palabras de amor.

Te amo, te quiero, te deseo, te adoro. Amo cada cosa en ti, deseo cada parte de ti.

Llegó hasta mi vientre y con un leve titubeo lo besó. Arqueé mi espalda extasiada, abrió mis piernas e introdujo uno de sus dedos en mí, formando suaves círculos que me estaban enloqueciendo, sentía como cada vez me humedecía más. Retiró su dedo y lo llevó hasta su boca, saboreó una vez más mi excitación, su saliva y mi humedad impregnaron su dedo y lo llevó de nuevo a mi entrada. Gemí ante la sensación. Se alzó de nuevo hasta tomar mis labios y cubrirlos con su boca, lo besé ferozmente, deseando más. Él gruñó al notar mi excitación, su miembro sobresalía altivo.

Suspiré mientras mi cuerpo temblaba, la liberación llegó junto a mi grito. Sentía que todo me daba vueltas, mi mundo giraba alrededor de él. Me aferré con fuerza a su torso, consiente de la sensación del orgasmo que seguía intacta en mis entrañas cuando él entró de forma brusca; tan profundamente que dolió.

No sabía si era dolor o placer lo que me mareaba, pero lo sentía palpitando dentro de mi, abriéndome, penetrándome, llegando tan profundamente que sentía que tocaba mi alma, me aferré con fuerza, hambrienta de su piel, queriendo sentirlo, tocarlo, saber que era real. Un cosquilleo feroz se formó en el centro de mi pecho, quería sentirlo más adentro, que me penetrara salvajemente, que me hiciera sentir que no existía más nada.

— ¡Mas Gaara, más, hazme sentirte sólo a ti! ¡Dios, Gaara!

Me aferró con fuerza a él, juntando nuestros cuerpos, el sudor de los dos se combinó, sentí como su pecho temblaba y gruñó con fuerza, abrí mis labios pero no pude escuchar mi grito, sentí como el placer aguijoneaba todo mi cuerpo, como él temblaba, como convulsionaba de placer.

Caí dormida en sus brazos, me quedé el resto de la noche soñando con nuestra familia mientras él me cuidaba.


• Livier-chan: ¡Nya! Bueno, te responderé tu review porque espero que no te moleste que este sea un pov's Hinata, es que para hacer la parte de la consulta del embarazo, tenía que ser con ella, ya en el siguiente capitulo será Gaara quién lo narre ¡Gracias por leer!


Corregido: Sabado, 19 de junio de 2010

Hora: 08:42PM.