Disclaimer: Nada, absolutamente NADA me pertenece, los personajes le pertencen a Meyer y lo demás... a Tamack. Bueno tal vez un poquito *roda los ojos*

Recuerden que es una parodia de la PELÍCULA, vale?

*Gracias por sus reviews, aquí esta la continuación, espero que les guste, y ya saben no se ofendan xDD Y... lamento la tardanza.

*Me alegro de que les divierta, tanto como a mi escribirla xDD

¡Ahora vamos con el tercer capítulo! ^^

Autora: Tamack


¡Virginidad!


Después del extraño y excitante almuerzo. Me tocaba Biología, una clase no muy interesante. Casi a todos los que estaban en mi mesa, también les tocaba esa clase. Así que, nos fuimos juntos hacia el salón, tuve que soportar al perro de Mike Newton. Que no dejaba de coquetearme (según el) y hablarme, era muy castrante.

— Aquí le traigo a la nueva, es Bella, la hija del comandante —dijo Mike, cuando entramos al aula.

— Oh, hola Bella, adelante —dijo el profesor. Mientras removia algunos papeles de su escritorio.

— Gracias —sije, y di unos cuantos pasos hacia el, en el camino había un ventilador, que me dio de lleno en el rostro, haciendo que mi cabello volara, pero eso no me importo, porque en ese momento, yo estaba enlelada, viendo al buenote de Edward Cullen. Se veía tan sexy, con sus labios pintados y su cabello alocado... Tenía ganas de comermelo en ese mismo momento.

Pero entonces, el hizo una mueca extraña y se puso tenso, como si quisiera decir "Huele horrible, me voy a vomitar" al mismo tiempo de que se cubria la nariz. Hmm, sera que ¿había olvidado bañarme hoy? No lo creía.

— Bueno, aquí tienes esta libreta, para que comiences a estudiar y te vas a sentar a lado de Edward. Espero que se lleven muy bien —me dijo el profesor, mientras me entragaba las cosas y me señalaba el lugar donde estaba Edward.

— Si, claro —dije por lo bajo.

— Bueno, trabajen en equipos y compartan los materiales —dijo el profesor, mientras entregaba los materiales. Ya me había sentado a lado de Edward, y aún estaba como si quisiera vomitar, rígido y con la mano en la nariz.

— Toma este es tuyo y... este es mío, yo no comparto... —dijo con voz ahogada. Cuando escuche su voz... era tan hermosa, tan sexy y seductora...

Pero empezaba a hartarme de su actitud, ¿Porqué se comportaba así? ¿Sería mi cabello? me pregunté, al mismo tiempo que lo olía disimuladamente. Nada. Debía haberlo lavado hoy, no olía mal. Lo volví a mirar, estaba tan sexy... Pero me miraba como si quisiera comerme en cualquier momento. Me asuste.

El profesor empezo a explicar quien sabe que tantas cosas, sobre quien sabe que cosa. Pues yo no ponía nada de atención, a pesar de que tenía la mirada fija en la pizarra. Podía sentir su mirada penetrarme, esto me hacia sentir un poco intimidada, era como si estuviera haciendo hoyos en mi. También podía sentir su cuerpo tenso, a mi lado. Esto me hacia desconcentrar muchisimo. Hasta que de repente, el agarro sus cosas y salió practicamente disparado del aula. ¿Qué demonios? Este tipejo si que estaba loco.

Después de que la clase, finalizara, me dirigi a las oficinas, para arreglar unos asuntos que tenía pendientes. Entre y entonces... lo ví.

Ahí estaba parado como Dios griego, quién sabe que cosa le estaba diciendo a la secretaria.

— ¿Y bueno entonces?

— No, lo siento, No puedes retirarte, es la única materia. Y bueno, tienes que quedarte en Biología, hijo. Lo siento. Si la quitas, te vas a joder. Aunque estes sexy, y me provoques tener sexo contigo, no puedo quitartela.

— Oh, bueno, gracias. Tendre que quedarme a lado de esta virgen —El se fue. ¿Había dicho eso? ¿Había dicho que era virgen? ¿Como demonios lo había sabido?

***

— No, mama. Todo esta bien de verdad. Estoy aquí, tu sabes, llevandola. Estoy intentando hacer amigos, pero es un poco díficil —contesté. Estaba en casa, acababa de terminar de prepararle la cena a Charlie.

— Hija tienes que ser más abierta. Usar escotes, mostar los senos, usar faldas cortas —me dijo Renee.

— ¿Faldas cortas, mama? Aquí hace mucho frío

— Ay, no importa hija. Con tal de que tengas sexo —replicó mi madre.

— Ay, mama...

— Vamos, hija, tienes que tener cuiado. Usar preservativos, maquillaje, recogerte el pelo...

— Bueno mama, es que aquí todos tienen pareja y es un poco díficil, no es nada facil y... digamos que tengo algunos amigos, por no... decir muchos.

— ¿Te trataron mal, hija? —preguntó mi madre con preocupación.

— No, no... Es que tengo que estudiar mama. Hablamos luego, te quiero y cuidate, si? No te preocupes mucho —me apresuré a y me puse a pensar en Edward al instante, solo podía pensar en sus ojos y sus carnosos labios pintados... Ayyy. Mañana le pediría una explicación, sobre lo ocurrido en Biología.

Y así fue, al día seguiente, en cuanto llegue al instituto y me baje de mi aberración de monovolumen. Me pare a lado de el, y me puse a escuchar música en lo que llegaba. Le pediría una explicación en cuanto llegara. Yo usaba jabón Protex, y me lavaba bien... El cabello no me lo había lavado, era cierto, pero cuando un Jeep gigante y un BMW conducidos por sus hermanos, se aparcaron unos lugares delante de mi. Me dí cuenta de que solo estaban sus hermanos, el no... ¿Estaría enfermo? ¿Sería por eso que tenía ganas de vomitar? ¿O estaría embarazado?

Pero no. Al otro día tampoco aparecio. Y en la cafetería lo busqué, a ver si lo veía, pero nada. Estaban solo sus cuatro hermanos y me veían como is estuviera loca. Y así fueron pasando los días, Edward no volvió aparecer, que payaso. Creo que se le habían subido los humos, al pensar que era un irresistible. Pero al contrario, se veía un poco gay, con su peinado alocado y sus labios pintados. ¿O sería que estaba ardida?

Ya hacía una semana, desde que había conocido a Edward, no lo había vuelto a ver. Y lo peor de todo era que tendría que ir a la escuela, y ya no me resultaba tan interesante, pues ya no tenía nada que ver y si miraba a sus hermanos, me vería como una completa desquiciada. No lo soportaba. Era lunes, estaba nevando, cosa que era muy extraña en este lugar tan lindo y caluroso como Forks. Y mientras caminaba por el camino humedo y lleno de nieve... ¡Madres!

— ¡Ay, coño! ¡Mi culo! —dije, mientras caía de culo en el frío y duro piso de la acera.

— ¡Hija, hija! ¿Te diste duro en las nalgas? —preguntó Charlie, ayudandome a pararme.

— No, no papa. Las nalgas amortiguaron la caida.

— Tienes que tener cuidado hija, no puedes ser tan torpe.

— No, papa, tranquilo.

— Hija, te puse unos neumaticos nuevos. Porque tenía miedo de que chocaras por ahí, tu sabes.

— Gracias papa, de verdad.

— Y bueno, tengo que irme a trabajar. A un guardia de la planta, se lo comió un animal, no se que es, pero tengo que ir.

— ¿Un... animal, papa? —dije incredula.

— Si, que se yo. Tu sabes, un oso, un perro, un lobo. Estas en un pueblo, y es más peligroso.

— Cuidate papa.

— Siempre lo hago.

— Adiós papa —dije, mientras me subia a mi monovolumen. ¿Un oso? Ja. A que pueblo me había venido a meter.

***

— Bueno Bella, yo quiero invitarte al baile. Quielo decirte, porque... tu eles virgen, verdad? Y yo puedo presentarte a algunos amigos, e inclusivo ayudarte a conocer un vampiro, no se donde existen, pero... en internet... —me decía Ben (así se llamaba el chico asiatico)

— ¡Bella, Bella! Chica —dijo Mike, mientras sacudia su gorro mojado en Ben.

— Mike, eles un pendejo. Estaba tratando de invitar a Bella al baile.

— Si, como no. No te iba a decir que si.

— Podía plobal.

Yo ya no prestaba atención, porque ahí, sentado como Dios griego y mirandome, estaba Edward Cullen. Le iba a decir todo lo que pensaba. Hoy, si me había bañado, bien, bien.

— Bueno chicos, tienen que trabajar en pareja y tratar de hacer las cosas bien, porque son un equipo de trabajo.

— Hola, soy Edward —habló el de repente; sorprendiendome.— La semana pasada no me pude presentar porque me sentía mal, pero tu debes de ser Bella, no?

— Soy Bella. Mucho gusto.

— Bueno, tienen que trabajar en equipo e identificar las células, colocarlas en un formato, que les voy a dejar aquí en su mesa. Y si prometen no manosearse o a la mesa... Se ganaran el Testiculo de Oro -se escucharon unas risas por ahí.— Si, señores, el testiculo de... oro. Comienzen por favor, trabajen en equipo.

— Eh, comienza tu primero. Primero las damas —me dijo Edward acercandome el microscopio.

— Oh, gracias. Te fuiste... desapareciste.

— Oh, es que... estaba por ahí, atendiendo negocios de mi familia, ya sabes que tenemos mucho dinero, verdad? —dijo el, con un poco de humor.

— Oh, si, toma. Es profase.

— ¿Puedo ver?

— Mmm, claro. Si quieres.

— Mmm, a ver... Si, profase, tenías razón. Eres inteligente después de todo—dijo el confirmandolo.

— Claro que lo soy. Te dije que era profase —dije a la defensiva.

— No tienes que molestarte, cuando te molestas te ves sexy, sabes? —dijo el, riendo.

— ¿Sexy? Vaya... —dije sorprendida.

— Si, ¿no te lo han dicho?

— Si, solo que es raro.

— ¿Porque? ¿Porque has venido tan lejos a estudiar? —preguntó de repente.

— Es que, es raro explicar después de todo es un poco díficil. Mi familia, bueno, mi mama se caso y no me gustaba verlos.

— Ya se que eres virgen, no tienes que preocuparte de eso. Todos lo saben, el tema, ya sabes. Anafase —al mismo tiempo, veía por el microscopio.

— ¿Puedo ver? —el me pasó el microscopio.

— ¿Y entonces... porque no has perdido la virginidad aún? —me preguntó Edward. Me incomodo un poco y a la vez sorprendió.

— ¿Te enteraste, verdad? Es díficil guardar un secreto en este pueblo, supongo. Pero bueno, estoy en eso.

— Puedo escucharte y ayudarte —me animó el.

— ¿Ayudarme? ¿Como...? ¿Como de que manera ayudarme? Es decir tu pensarías... —pregunté muy confundida.

— No, yo solo quiero estar aquí para ti.

— No, es un poco complicado. Bueno, mi mama, se fue así que... Vaya tus ojos son impresionantes de verdad —admiré, saliendome del tema, sin poder evitarlo.

— No seas tan indiscreta. Hagamos la tarea —Edward estaba incomodo. Tan sexy... — Profase, ¿quieres ver?

— No, no. Termina la tarea tu, tengo flojera.

— Y entonces, tu mama... ¿no tienes problemas con ella, no se te hace díficil estar lejos de ella?—me preguntó Edward, cuando estuvimos afuera de la clase de Biología.

— No, no. Es agradable vivir con Charlie. No me atormenta tanto y así no escucho los gritos de mi mama y Phil, mientras estan teniendo sexo a toda hora... ¿Es un poco molesto, no?

— Oh, ¿tienen mucho sexo? —dijo Edward sorprendido.

— Si... tienen sexo a toda hora. Y me molestaba debido a mi estado sexual —respondí algo apenada.

— No tienes porque molestarte, Bella.


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