(n/A)

Asdasdasd; POR FAVOR LEAN

¿Les molestaría si hiciera Yuri? Ahora si, seamos formales:D Lo siento, me fui, y deje el fic hecho, pero no se subió, en fin, acá esta, y ya tengo el comienzo del otro. Pero… No podré continuarlo si no me responden la pregunta del Yuri. ¿Por qué colocar Yuri? Bueno, pues… Muy simple, quiero que este fic sea diferente, algo nuevo, no quiero mucho drama, sería un SakuHina. Gracias por sus hermosos reviews!


Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Warning: AU/OoC/Lemon/Slash.
Words: 3.164.


.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.

Capítulo VII.


ddeıSmıle


-Añoro-


·

•••

·

Dejé a un lado el libro junto a mis lentes, acariciándome las sienes.

Estaba cansado de estos últimos días, cansado de noverla, de no escucharla. Cansado de recordar su piel brillando bajo la luna que entraba por la ventana de mi habitación, tan cansado de permanecer despierto aspirando su delicioso aroma. Harto de mi asqueroso café.

Tenía meses sin verla, había pasado un me desde que ella le dijo a su padre. Un mes de su embarazo que me estaba perdiendo.

Aunque estaba viviendo el de Temari.

Agudicé mi oído para escuchar mejor la conversación de Shikamaru con ella, lo había botado de su habitación, no me había quedado claro por qué, pero él tenía horas llamándola.

· Vamos… ¿Qué? ¡No, no! Lo siento, no te quise gritar. Claro que te amo… ¡Oh vamos Temari, estás exagerando! ¡No! Claro que no; perdona. Si… ¡No! Dormí en casa de Gaara. ¿Cómo crees? ¡No tengo ojos para nadie más! Dios Temari no exageres… ¡No! ¡No digo que seas una llorona! ¡No, mierda, no llores Temari! Por favor perdóname. Si, ajá… Está bien, yo te busco. No me molesta ¿Qué? ¡No! ¡Dios, no, claro que no me canso de ti! Segurísimo, bien.

Suspiré aliviado. Quería privacidad, quería hundirme en sus brazos, aunque fuera una simple imagen de mi mente, quería sentirla. Y realmente era patético que demostrara la depresión que tenía encima. Shikamaru llegó a la sala y se dejó caer en el mueble, lo miré expectante. Él apoyó sus pies sobre la mesa mientras soltaba un largo suspiro.

Mañana iré a buscarla para salir a comprar unas cosas que necesita para el bebé. Qué problemática—Cerró sus ojos recargando su cabeza en el mueble— ¿Aún no te comunicas con Hinata?

No—Respondí cortante.

— ¿Irás a verla?

No, cuando fui por las clases la casa estaba vacía. La he llamado, no contesta.

Me levanté de la silla furioso.

Mañana averiguaré con Temari, ella debe saber que sucede. Quizá sea otro achaque de embarazada, así como los de Tema.

No creo, estoy seguro que es culpa del padre—Gruñí.

Habla con Hiashi—Lo mire sorprendido—Sabes donde trabaja, ahí pasa la mayoría del tiempo. Solo ve, háblale, dile que amas a Hinata, dile lo que piensas hacer.

Eso se arruinó, Shikamaru.

— ¡No seas imbécil! Estas muriendo en vida, tienes que hablarle, además, ya te has burlado suficiente de mi, quiero burlarme un poco de ti—Ladeó su rostro sentándose, mientras abría sus manos —Vamos, yo te acompaño.

Le sonreí de medio lado, era un maldito, pero era mi mejor amigo.

·


·

Al día siguiente salimos temprano.

Paramos frente a la casa de Temari, quién me saludo alegremente; cosa que me calmó de sobremanera, si hubiera hecho algo, Hinata se lo habría contado, si así fuera, Temari estaría enojada conmigo. Escuché con atención la conversación de Temari y Shikamaru mientras manejaba hacia el centro comercial.

— ¿Si?

Si, es solo que no sé que me pasa ¡Ayer me desmaye en la escuela! —Suspiró, mientras yo miraba por el retrovisor—La pobre Hina está peor—Mis músculos se contrajeron al escuchar a Temari—Su padre no deja de molestarla, luego de que ella le dijera que está embarazada, no la deja salir, siempre tiene que estar a su lado, siempre en el trabajo de él, incluso le hizo una habitación, lo cual a Hinata le produce más mareos—Dijo en tono de burla—, además, perdió su teléfono, Neji está de viaje y según lo que me contó cuando nos encontramos en la ginecólogo. Extraña a Gaara—Sonrió.

No me había dado cuenta que mi mirada estaba fija en ella. Miré de inmediato el camino acelerando. Tenía que ir rápido al trabajo de Hiashi.

Dejé a Temari con Shikamaru en el centro comercial, aunque Shika quería ir conmigo, lo convencí que todo estaría bien y le entregué un anillo. Quedó estático cuando lo hice, sin embargo no me lo regresó.

Sonreí mientras cruzaba, entré en el estacionamiento de la empresa Hyûga. Una empresa que se encargaba de la moda, HyūgaStyle. Una de las más reconocidas empresas. La gente temblaba de frío mientras se movía con rapidez frente a mí. Navidad se acercaba. Estábamos en noviembre, a finales de éste. Faltaba poco para el cumpleaños de Hinata, tenía dos meses, y en diciembre cumpliría tres.

Si el embarazo continuaba de forma correcta, mis hijos nacerían en Junio. Aspiré el aire que pude sintiendo un dolor en mis pulmones, el ambiente ya estaba frío. Metí mis manos congeladas en mis bolsillos y clavé mis pupilas aguamarinas en el esplendoroso edificio hecho de vidrio, los autos sonaban lejanos aún cuando estuvieran tan cerca. El cielo estaba nublado, el viento soplaba moviendo mis cabellos y yo sólo permanecía ahí, viendo la edificación donde estaba Hinata.

No podía mover un pie y no tenía claro por qué. Un policía se acercó, yo seguí mirando hacia arriba mientras me hablaba, realmente no escuché ni una sola de sus palabras. Gruñí hastiado, tenía que encontrarla y rápido.

Alcé mi mano despidiéndome del policía. Y entré al calor del edificio, la entrada estaba en total silencio, solo los tacones de las mujeres vestidas de negro que venían e iban, resonaban en las paredes pintadas de dorado. Los susurros de los hombres y el silencioso tic, tac, del reloj que reposaba sobre el ascensor de metal. Esos eran los únicos sonidos que percibí hasta que comencé a caminar.

— ¿Disculpe? —Llamé a la secretaria.

— ¿Dígame?

Necesito hablar con Hiashi Hyûga.

— ¿Tiene cita? —Frunció el ceño fijándose en mis ropas, cerré mis ojos calmándome.

No, soy su yerno, necesito hablar con él.

— ¿Yerno? Disculpe, pero sin previa cita no puede.

Volteé mis ojos cansado, comencé a caminar hacia el ascensor.

— ¿Señor? —Llamó— ¡No puede subir, señor!

Caminé con más prisa, marqué el último piso, los jefes solían ubicarse en la torre alta ¿Por qué? Les gusta la grandeza y en caso de que la empresa quede en bancarrota, no necesitan otra ventana por la cual lanzarse. Gruñí exasperado, podía sentir su calor, necesitaba acariciarla, besarla, hacerla mía. Por fin se abrió el ascensor, un calor me invadió los huesos, comencé a caminar asomándome en cada habitación, abriendo cada puerta. Hasta que a lo lejos vi una cabellera azul, negra azulada, el sol parecía iluminar justamente para esa dirección, su cabellera brilló al ladear levemente el rostro, se movía constantemente, comencé a correr, corrí para darle la vuelta y llegar a la puerta, las paredes de vidrio, estaban tapizadas en la parte inferior de unas ondas de color marrón, divisé entre los espacios que me permitían ver que estaba sobre una mesa de madera y movía sus pies constantemente, su pancita no estaba muy abultada, pero si más de lo normal. Sus ojos blancos estaban sobre mí, sonreí de medio lado. Se veía hermosa, luminosa.

Llegué hasta la puerta de vidrio

Su rostro denotaba sorpresa, asombro, sus ojos se iluminaron con esa llama de deseo que me encantaba, su sonrojo apareció calentando mi cuerpo entero con él. Caminé hasta ella y la tomé por la cintura alzándola de la mesa, ella enredó sus piernas en mi cintura mientras yo acariciaba sus nalgas.

Como te extrañe—Le susurré entre el beso.

Sus manos se movían inquietas en mi cabello mientras devoraba mis labios desesperada. Me abrazó con fuerza mientras yo la acostaba sobre la mesa apretándola contra mi cuerpo. Mi pene reaccionó a su delicioso tacto. Ella gimió al sentirme.

G-Gaara... Aquí no, n-nos pueden ver... ¡Ah!

Reí abiertamente mientras alzaba su vestido.

— ¿Dónde hay un baño? —Solté excitado.

Uh… ¡E-Es el trabajo de mi padre! —Metí mi mano en su entrepierna comenzando a mover mi dedo sobre su clítoris mientras empujaba mi miembro en su entrada— ¡Ah, esa puerta de allá! —Señaló con su brazo por sobre su cabeza. Reí mientras la alzaba.

Abre la puerta—Jadeé, ella estiró su brazo y abrió.

Rió mientras la dejaba sobre la mesa, saqué mi camisa lanzándola lejos.

No conocía esa mirada llena de fiereza—Arrugó su nariz de forma tierna —Rawr.

Maldición Hinata— Me acerqué hasta ella atrapando su rostro entre mis manos —Te amo, no puedo estar sin ti.

Sus manos comenzaron a soltar mi pantalón mientras sus ojos se empañaban por las lágrimas.

No me dejes, Gaara, estos días han sido horribles, te necesito, Dios Gaara… No te alejes de mí.

La besé apasionadamente sellando sus labios, la necesitaba, la anhelaba. Termine sacándome los pantalones, para luego alzarla con delicadeza, saqué su vestido dejándolo a un lado, su vientre abultado me sorprendió. Oculta por la ropa no parecía tanto, sin embargo ahí estaban mis dos hijos creciendo. Me quedé por un instante admirando su vientre, ella permaneció tensa. Bajé mi rostro hasta su brasier, comenzando a besar en picada, llegando hasta su ombligo. Saboreando su piel. Suspiró suavemente mientras yo acariciaba sus piernas, dando dulces besos a su abdomen. Comencé a deslizar su ropa interior, y dio un leve brinco por el frío. La alcé en mis brazos y deslicé su vestido bajo ella, colocándola de nuevo en la mesa.

Subí hasta besar sus labios mientras acariciaba sus cabellos. Bajé mi mano derecha soltando su sostén y gruñí excitado, extrañaba demasiado sus pechos, los acaricié suavemente formando suaves círculos, para luego comenzar a besarlos. Mordí la suave piel sin mucha fuerza y me dediqué a saborear su pezón, disfrutando de sus dulces gemidos ahogados. Abrí sus piernas mientras deslizaba mi ropa interior, la dejé a un lado y tomé su rostro entre mis manos acariciando sus mejillas.

Ella tomó mi miembro entre sus manos frías, temblé ante la sensación y gemí al sentir su cálido centro rodearme, succionarme. Jadeé mientas comenzaba a mover mis caderas lentamente. La tomé por la cintura apegando más nuestros cuerpos, cada vez entraba más profundamente, continuando con un ritmo suave y lento.

El espejo tras nosotros se comenzaba a empañar, al igual que nuestros cuerpos se cubrían de sudor. Nuestras respiraciones, gemidos y jadeos, formaban una erótica tonada en todo el baño, que producía un eco sensual.

Gaara, ah…—Susurró mientras besaba su cuello.

Comencé a mover mis caderas más rápido, y ella respondió abriendo sus piernas aún más,

Te amo, Dios, Hinata me enloqueces hrm.

Comencé a penetrarla con más rapidez, ella arqueo su espalda mientras clavaba sus uñas en mi espalda. Cerré mis ojos sintiendo todo el placer recorrer mis venas. Ella gritó mi nombre alcanzando el orgasmo. Dos estocadas más y logré llegar al clímax junto a ella.

Aún cuando habíamos terminado, no nos separábamos, no nos dejábamos de besar, no me cansaba de saborear su lengua, acariciándola con la mía, no me cansaba de acariciar su cuerpo sudoroso y temblante por el placer. Mordí su labio inferior y ella me miró a los ojos, al igual que yo a ella.

Te amo—Susurré sin alejarme de sus labios. Ella sonrió

Yo también te amo.

Me separé de ella y comencé a recoger mi ropa, ella estiró su mano hasta su vestido intentando sacarlo, hasta que lo logró. Pero de inmediato lo alejé de ella. Su respuesta fue un inminente sonrojo, simplemente sonreí mientras comenzaba a subir mis boxers, tomé mi pantalón y me lo puse, caminé un poco más adelante, hasta tomar mi camisa; mirando de reojo a Hinata, quién se cubría con sus manos sonrojada.

Cerré mi pantalón y me encamine hacia ella tomando su ropa interior, la cual estaba tirada por el suelo. Con un movimiento de la cara le indiqué que abriera sus piernas, ella las abrió nerviosa, estiré mi mano hasta el lavamanos y tomé un poco de papel, lo mojé y comencé a limpiar su entrepierna con dulzura.

Ella cerró sus ojos.

Maldición como me encantaba esa mujer. Termine de limpiarla y le coloqué la ropa interior, con dulzura, acariciando sus piernas mientras subía sus braguitas. Mordí su cuello a la vez que ella estiraba sus brazos para que le colocara el brasier. Continuando con los besos, clavé mis ojos en el espejo para asegurarme de cerrar bien la pieza.

Estiró sus brazos hacia arriba mientras yo le colocaba el vestido.

— ¿Qué has hecho en estos días? —Preguntó alegremente.

Peiné su cabello el cual se había desarreglado mientras la vestía

No mucho, extrañarte, pensar en ti y extrañarte—Ella rió con suavidad—Estos días han sido libres en la escuela—Me encogí de hombros—Además, te he estado preparando una sorpresa.

Sus ojos se iluminaron y sonrió.

— ¿En serio?

Ajá— Sonreí de medio lado rozando nuestras narices. Ella rió suavemente.

— ¿Qué es? —La tomé en mis brazos— ¡Ah! ¡G-Gaara!

Una sorpresa.

Salimos hasta la sala principal, había sillones por doquier, peluches y flores, algunas ropas de Hinata estaban amontonadas sobre una mesa de té. La coloqué con cuidado en el suelo, ella se arrodilló en una esquina, sentándose con cuidado ahí. Golpeó suavemente sus piernas sonriéndome.

Caminé hacia ella y me acosté apoyando mi cabeza en sus muslos, alcé su vestido y ella se sonrojo, comencé a dar suaves besos en su vientre.

— ¿Has seguido con los malestares? —Suspiró.

Si, cada vez aumentan más, me la paso irritada y sin ti, peor…—Rió suavemente—Papá se la pasa metido aquí, pero después que se diera cuenta que daba terror estando enojada, dejó de atosigarme—Comenzó a acariciar mis cabellos con dulzura— ¿Adivina?

— ¿Hm? —Cerré mis ojos relajándome.

Fui al ginecólogo. Con papá—Reí ante su tono lleno de terror—Y ya sé qué son—Susurró con ternura.

— ¿Qué son qué?

— ¡Nuestros hijos! —Alcé mis ojos mientras ella hacía un puchero—Me refiero al sexo Gaara.

Ya lo sabía ¿Y, bien? —Ella sonrió orgullosa

Son dos hermosos niños. Pero la doctora dijo que esperáramos unos meses más para saber con exactitud. Pues aún no tenía los meses necesarios para estar seguros.

Maravilloso—Me sentí orgulloso—Dos campeones ¿Eh? —Hinata rió suavemente.

Acaricié su cintura suavemente.

— ¿Cómo los llamaras?

— ¿Uh?... P-Pues, n-no había pensado en eso—Desvió su mirada sonrojada.

Tranquila, hermosa, ya pensaremos un nombre.

Apoyé mi mano sobre el suelo, alzándome mientras colocaba mi mano derecha en su nuca, atrayendo su rostro hacia el mío, apoderándome de sus labios. Ella lamió mi labio inferior y yo abrí mi boca cubriendo la de ella de manera posesiva. Introdujo su lengua de forma lenta y sentí el calor que me invadía cuando la saboreaba, su lengua lamió mi paladar y luego comenzó a rosar la mía.

Hi…—Nos detuvimos al escuchar la puerta abrirse— ¡Hyûga Hinata!

Hiashi me miró colérico mientras yo me levantaba, tomando a Hinata con mi mano derecha por la cintura y con la izquierda le daba apoyo en la mano.

— ¿Qué hace acá? —Me gritó

Vengo a ver a mi familia—Lo fulminé con la mirada— ¡Usted no puede alejarla de mi!

— ¿Ah, si? Usted no me conoce, degenerado ¡Tiene quince años! ¡Aléjese de ella!

No, con todo respeto señor Hiashi, pero amo a su hija y no pienso alejarme de ella. Jamás, no me importa lo que diga ohaga—Gruñí con fiereza— ¡Ella es mía! ¡Éstos son mis hijos! ¡No los dejaré, son lo único que tengo, lo más hermoso que jamás me ha podido pasar! ¡No los dejaré ir, nunca! Opóngase el mismo cielo. No los dejaré. Aléjelos cuanto desee. Los buscaré hasta en el mismo infierno, porque son mi familia.

Hiashi permaneció estático. Intenté calmar mi respiración, Hinata seguía aferrada a mi brazo. Lo deslicé por su cintura apegándola a mí.

Bien—Finalmente habló—Pero más le vale cuidar de ella, le llega a pasar algo a mis nietos o a mi hija y lo mato—Amenazó. Asentí tranquilamente.

Créame señor Hiashi, si les llega a pasar algo seré el primero que morirá. No podría vivir sin ellos.

Miré a Hinata con amor, ella me correspondió, aguantando sus sollozos.

Bien—Gruñó— ¡Mañana lo espero para cenar! Tenemos que hablar varias cosas si piensa pertenecer a mi familia.

Arrastró las palabras con furia para luego salir disparado por la puerta. Al irse, Hinata me abrazó con fuerza y yo la besé delicadamente.

Pensé que te mataría, que matarían—Sonreí tranquilamente—Te amo

Tu no tienes una idea de cuanto te amo yo a ti—Comencé a caminar guiándola con dulzura— Vamos a tu casa

— ¿G-Gaara?

— ¿Hm? —Salimos de la oficina y llegamos hasta el pasillo directo al ascensor.

— ¿Puedes dormir hoy en mi casa?

Reí tranquilamente mientras llegábamos al ascensor, estiré mi mano hasta presionar el botón, y la miré.

Tú padre apenas me está aceptando. No puedo hacer eso.

Está bien—Suspiró— ¡Espera!

Se soltó de mi brazo y partió a toda carrera, si hubiera visto mi expresión estaba seguro de que me ahogaría de la risa. Ella no debía correr ¿O si? Eso podría hacerle daño a los bebes ¿No? Me quedé de pie esperando a que llegara. Su hermosa cabellera se movió con el viento que formaba su cuerpo en movimiento. Me adelanté deteniéndola entre mis brazos.

— ¡No corras! ¿Estás loca? —Jadeé aterrorizado, ella rió jovialmente

Me puedo quedar en tu casa.

— ¿De verdad? —Fruncí el ceño mirándola a los ojos, ella me sonrió

Si ¡Vamos, vamos rápido, antes que papá se de cuenta qué le pregunté!

Reí mientras la puerta del ascensor se abría. La abracé por el cuello dándole un beso en la frente, nos volteamos mirando de frente, las puertas se comenzaron a cerrar y pude jurar ver al señor Hiashi, pero en caso de que fuera así, omitiría tal hecho. Subimos a mi carro y permanecimos en silencio. En el semáforo, algunos vendedores se dispusieron a pasar entre los carros, subí un poco a la radio tranquilamente.

— ¡Gaara! —Pegué un salto al escucharla— ¡Son suspiros! ¡Yo quiero! —Me quedé petrificado— ¿Qué? —Preguntó

Nada—El semáforo cambió de color y arranqué—Perdón, te lo comprare si los volvemos a ver

Volteé a mirarla de reojo, sus ojos estaban empañados por las lagrimas. Mierda.

— ¡No me los quieres comprar! ¿Verdad?

— ¡Claro que si! Pero más adelante ¿Si?

— ¡Y si no los conseguimos, Gaara!

Claro que si preciosa.

Para mi desgracia no hubo más suspiros en el camino. Pero si bastantes sollozos de ella. Casi estábamos cerca de la casa, había preguntado a mitad de camino, cuando pareció calmarse, que si estaba bien. Ahí no aprendí mi lección, si, se había calmado, y ante mi pregunta volvió a llorar. En la segunda oportunidad dudé en hablar y sin embargo, cuando ella se calmó hice la pregunta del millón: "¿Estás mejor?" y como la respuesta del millón, ella volvió a llorar. La miré de reojo mientras comenzaba a estacionar.

Aclaré mi garganta apagando el auto.

— ¿Estas…? —Aguanté la respiración— ¿Mejor?

Y…

Sí, volvió a llorar…

— ¡No veo los suspiros! —Sollozó, estaba llorando con tal sentimiento, como si de verdad le doliera, intenté calmar mis nervios— ¡Quiero chocolate, Gaara! ¿Por qué me miras así? ¡Soy fastidiosa! ¿Verdad? ¡Eso estás pensando! —Gruñó mientras abría la puerta— ¡No sé en que estaba pensando al venir acá! —Estiró su brazo hasta tomar las llaves del departamento y entró sin mí.

Tragué saliva. Encendí el auto de nuevo y comencé a manejar hasta la panadería. Me bajé y compré una barra de chocolate, cuando me disponía a salir, regresé. Pedí otras dos barras de chocolates, y pedí dos suspiros. Me subí al auto y comencé a manejar en dirección al departamento. Al llegar todo estaba oscuro. Me preocupó, bastante. Caminé hacia la habitación, miré en todas las direcciones. Mi corazón se aceleró.

Me adelanté hasta el baño y mi respiración se calmó al verla ahí, tomando un baño, todo el ambiente estaba empapado por el vapor. Ella apoyaba su cabeza en la bañera, alzó su mirada llena de lágrimas.

G-Gaara.

Me saqué los zapatos y me introduje en el agua tibia, sentí como mis huesos se comenzaban a relajar, y la calidez de su cuerpo mojado y desnudo se posaba sobre el mío. La abracé con dulzura mientras ella apoyaba su cabeza en mi pecho.

Perdona, es solo que ahora, pareciera que no puedo controlar mis sentimientos—Continuó llorando y yo fruncí el ceño, odiaba que llorara.

Hinata, no me pidas perdón, sé que soy primerizo, pero eres mi vida, y sobrellevaré cada cosa que suceda, la vida no es fácil, nada es fácil—Tomé su mentón para que mirara mis ojos—Pero lo más importante para mi, es que estés a mi lado, lucharé por nosotros, no importa lo que se interponga, seas chillona—Arrugó levemente su nariz—Seas tierna, seas lujuriosa, seas lo que seas, seas gorda, flaca, seas mal arreglada o sobre maquillada, te amaré, porque lo que nunca dejaré de amar, es tu forma de ser, como actúas, como te mueves, esas cosas son lo que me atraen a ti, lo que me hacen amarte, tu hermosa forma de ser

Me besó lentamente, con dulzura.

Acaricié su cintura, hundiendo mis dedos en su suave piel, acariciando cada deliciosa zona de su piel, pasando por su espalda y la suave curva que se formaba.

Apreté sus glúteos con regocijo mientras ella acariciaba mi pecho. Comenzó a soltar mi camisa y yo la ayudé lanzándola lejos, la abracé desesperado por sentir su cuerpo pegado al mío. Gimió suavemente comenzando a acariciar mis cabellos.

Suspiró mientras acariciaba su abdomen, ella bajó sus manos hasta mi pantalón el cual soltó y bajó junto a mi ropa interior. Dejándola bajo el agua, continuando con el beso que se hacía cada vez más fogoso.

Tomé con delicadeza su muslo abriendo sus piernas; acaricié de nuevo su nalga derecha e introduje lentamente uno de mis dedos en su entrepierna, jadeó al sentirme y luego introduje el segundo moviéndolo en un ritmo suave y sensual, formando suaves círculos. Así, sus suspiros pasaron a ser gemidos. Ella misma comenzó a mover sus caderas, su rostro lleno de éxtasis, su roce con mi miembro, su humedad que, aunque se confundía con el agua de la bañera, me dejaba sentir su leve espesor me enloquecía.

La abrí más para mí, y tomé mi miembro guiándolo a su entrada. Ella arqueó su espalda, dándome la bienvenida a la vez que se mordía el labio inferior. Comencé a mover sus caderas con la ayuda de mis manos mordisqueando sus pechos, los cuales se hinchaban debido a la atención que pedían.

Gruñí extasiado cuando ella comenzó a mover sus caderas con más rapidez.

Posé mis manos en su espalda ayudando a que se inclinara más hacia mí, apegando nuestros cuerpos.

Ella arqueó su espalda gritando mi nombre mientras me oprimía, me apretaba; Arrastrándome cada vez más hondo en su ser. La abracé con fuerza al alcanzar el cielo.

Te amo—Susurré

Yo te amo más

Sonreí.

— ¿Hina?

— ¿Hm? —Se acurrucó entre mis brazos mientras la rodeaba con dulzura.

Sé que la sorpresa se arruinó—Solté un resoplido mientras con mi pierna atraía el pantalón bajo el agua. Lo alcé en mis manos y rebusqué en el bolsillo—Se suponía que sería en un restaurante. Con vino y tú padre muriendo de la rabia. Pero Esto cuenta, lo importante es que sepas que te amo.

Saqué un anillo de diamante, no muy grande, sin embargo permanecía brillante por el agua. Tomé su mano y atrapé su dedo anular entre los míos. Lo besé suavemente deslizando el anillo por él. La miré a los ojos, sonriendo ante su expresión.

— ¿Te casarías conmigo, Hinata?

G-Gaara

No tienes que responder ahora mismo— La corté nervioso. No había pensado el hecho de que ella me podría rechazar.

Si

— ¿Si? —Pregunté

— ¡Si; acepto! —Me besó apasionadamente.


Corregido: Lunes, 21 de junio de 2010.

Hora: 10:33AM