Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
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Words: 2.484


.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.

Capítulo VIII.


ddeıSmıle


-Lo vale-


·

•••

·

— ¿Gaara?

—…

—… ¿Gaara?

Me moví un poco en un inútil intento de despabilar el sueño.

— ¿Hm? —Logré pronunciar— ¿Me quedé dormido?

Abracé su cuerpo acomodando mi cabeza entre sus pechos. Ella rió suavemente.

Si. Te la perdiste entera.

Sentí el pinchazo del remordimiento.

Había prometido ver Titanic con ella. Y ése tono de tristeza me hizo sentir mal.

A ver—Susurré—Cuéntame la película.

BuenoFue de romance.

Si, esa fue la razón por la que me dormí.

Ajá—Ella se comenzó a mover.

Cambié de posición dándole espacio, apoyando mi cabeza en la almohada. Sentí su cuerpo subirse al mío.

Yen una escena, están en el carroY ella le hace esto—Tomó mi mano mientras presionaba su cadera contra la mía. La deslizó con cuidado por su cuello bajándola hasta su pecho, el cuál contorneé con la misma. Lo presioné suavemente—Y le dice…—Se inclinó hasta besar mi cuello—Te amo

Atrapé sus labios con los propios, hundiéndola en un beso voráz. Ella me correspondió y luego se alejó suavemente, bajando por mi pecho, desplegando suaves besos.

— ¿Eso también lo hacía? —Pregunté en burla. Me sorprendió lo ronca que sonaba mi voz.

Si—Susurró, continué bajando hasta que sus labios quedaran a la altura de mi miembro.

Lo tomó con sus manos y llevó la punta hasta su boca, rodeándolo mientras su lengua formaba deliciosos círculos. Me estremecí y dejé caer hacia atrás mi cabeza. Sin poder evitarlo, las suaves succiones que hacía con su boca alrededor de mi punta, me produjeron una erección. Parecía saborearme, dando suaves mordidas, apretándome con sus labios, empujándolo con su lengua. Sin poder contenerme, la tomé alzándola, hasta tirarla en la cama, me posicioné sobre ella rozando mi punta con su clítoris.

Esto…—Jadeé—es mucho mejor que ver la película—Ella rió.

Presioné más mi pene, excitándome al tiempo que devoraba sus labios. Tomé mi miembro mientras ella jadeaba, intentando retomar el aire que le había robado.

G-Gaara—Gimió—Tengo que confes-sarte algo…—La miré introduciendo mi punta, ella gritó aferrándose a mis brazos—M-Mentí sobre la p-películaUh…—Lo introduje un poco más gruñendo —C-Cambié un poco los hechos—Jadeó.

Sonreí al igual que ella y deslicé mi mano izquierda tomándola por la cintura mientras me volteaba al lado contrario, trayéndola conmigo, dejando que se colocara sobre mí. Entré totalmente en ella y gemí excitado. La tomé con firmeza alzándola levemente, ella comenzó a subir y bajar sus caderas, mientras yo hacía lo mismo, marcando el ritmo con la ayuda de mis manos, moviéndola de forma horizontal, hacia atrás cada vez que bajaba mis caderas y hacia delante cuando las subía, produciendo que la penetración fuera más placentera.

Continué con el movimiento hasta que terminé dentro de ella.

Caí jadeante en la cama, su suave respiración era el único canto que escuchaba, volteé a ver el reloj. Las seis de la mañana. Sentí como se acurrucaba en mi pecho. Suspiré complacido, la amaba, más que a nada.

Al despertar sentí el delicioso olor del café, sonreí para mis adentros, tomé un baño de agua caliente y me vestí con un pantalón de estar en casa, me encaminé hacia la cocina sacudiendo mis cabellos, Hinata estaba sentada en el mueble cantando una suave tonada, en su mano tenía una tasa humeante de chocolate caliente y con su mano libre acariciaba su vientre.

Sonreí ante la tierna imagen, me adelanté caminando hacia ella y besé su frente.

Buenos días—Tartamudeó.

Buenos días.

Retrocedí y caminé hacia la cocina, para luego regresar y sentarme frente a ella comenzando a desayunar. Me sonrió sonrojada mientras seguía acariciando su vientre.

Gaara ¿Hoy puedes acompañarme a comprar ropa para el bebé? Irán Sakura y Temari, supongo que irá Shikamaru.

Tomé algo de mi café y sopese un poco la idea.

— ¿Ya? —Pregunté.

Si, por favor, Gaara—Se levantó caminando hacia mí, terminé de masticar, preparándome para devorar sus labios, se colocó sobre mí y yo atrapé sus glúteos entre mis manos. La besé suavemente. — ¿Eso es un sí? —Susurró aún entre el beso.

HrmSi—La besé suavemente deslizando una de mis manos por su cadera.

El beso comenzó suave, delicado, una simple sobre-posición de labios. Su aliento cálido descontrolaba mis sentidos. En tanto ella se distrajo yo atrapé su labio inferior, succionándolo suavemente. Se separó lentamente y abrió su boca cubriendo la mía. Me las ingenié, apretándola contra mi ingle, logrando sacarle un gemido y cubrí la suya para luego deslizar mi lengua en su boca. Lamí lentamente su paladar. Y luego comencé a lamer su lengua, ella correspondió las lamidas lentamente.

Pero el ensueño no duró mucho. El teléfono comenzó a sonar.

· ¿Hola? – Contestó ella. Colocó el altavoz continuando con nuestro beso. Sonreí.

· ¡Hinata! ¿Dónde estás? – Se separó de mí lentamente.

· En casa de Gaara… ¿Por?

· Hum… P-porque… Ya voy en camino.

· ¿Tú también irás, Sakura? – Comencé a besar su cuello suavemente.

· ¡Si! ¡Tengo mucho sin verte! – Rió y luego calló por unos instantes – Además, no tengo mucho que hacer… Tiempo sin verte y nada que hacer se unen y producen la muerte cerebral de Sakura – Rió nerviosa.

· Hm… - Gimió Hinata – S-si, ya me comenzaré a vestir… ¡Nos vemos Saku!

· ¡Si, adiós Hina! — Rió y trancó.

Ya es hora, amor—Me dijo.

Tsk…—Continué dando suaves lamidas en su cuello mientras ella se aferraba a mis brazos.

G-Gaara… N-No hay t-tiempo.

Gruñí, ella tenía razón, dejé que se levantara y la seguí. Luego de una pequeña ducha por—para mi mala suerte—separado, subimos al auto y nos dirigimos hacia el centro comercial. Al llegar caminamos hasta subir al segundo piso. Me mantuve muy cerca de ella, tomando su mano de forma suave. Era una costumbre tratarla como un cristal. Una deliciosa pieza de cristal que quería remontar en mi cama y hacerla gemir hasta que…

— ¡Gaara! — Fijé mis ojos en ella.

Solía irme de contexto cuando estaba cerca de su delicioso cuerpo.

Te presento a Sakura, sé que la sueles ver en tu escuela, y que quizá hayan hablado ya, pero los presentaré igual—Sonrió de esa forma exquisita como solía hacerlo—Saku, él es Gaara, m-mi futuro esposo... Gaara, ella es Sakura, una de mis mejores amigas— Se sonrojó como siempre.

Mucho gusto, Sakura, soy Sabaku no Gaara—Estiré mi mano para estrecharla con ella hasta que me percate de su mirada.

Hola—Dijo cortante— ¡Bueno Hina! —Se giró hacia Hinata y tomó sus manos entre las de ella— ¿Qué quieres comprar para el bebé?

Uhm—Dijo Hinata sonriendo a más no poder. Yo concentré mi mirada en los movimientos de Sakura— ¡Son dos! —Rió nerviosa.

Waoh, Gaara ¿Qué tienes en esos pantalones? —Dijo la recién llegada. Gruñí volteando mi rostro para que no vieran mi sonrojo.

Shikamaru golpeó mi espalda sacándome todo el aire.

— ¡Jajá! ¿Qué no es hermosa mi Temari? —Volteé mis ojos.

No tienes ni idea—Gruñí.

— ¡Bueno! —Habló Temari— ¿A qué tienda vamos primero?

—… ¿Qué tal aquella?

Señaló una tienda cerca de las salas de cine. Había cientos de peluches, globos, rosado, coches, rosado, ropita para enanos ¡Y más rosado! Sentí como el aliento se me iba del cuerpo. Miré a Shikamaru quién buscaba una forma de salir huyendo. Si tenía que pasar por esto, no lo haría solo, le hice un pequeño gancho tomándolo del cuello y sonreí.

Ni se te ocurra bastardo—Le dije al oído.

—Vamos Gaara—Gruñó intentando zafarse—Déjame ir, es demasiado complicado, tanto rosa me va a hacer gay.

— ¿Más? No creo—Golpeó mi estomago mientras yo lo arrastraba hasta la tienda.

Hinata no compró mucho, sòlo dos camisas azules, dos conjuntos pequeños azules con blanco, unos zapatitos, dos gorros, una cesta y una pañalera. Ella estaba totalmente segura que serían niños. Y ciertamente me llenaba de orgullo.

No paraba de ver a Hinata. No podía dejar de fijarme en su cabello tan suave y liviano que se movían ante cada pequeña ráfaga de viento, cada movimiento lleno de feminidad que ella realizaba, sonriendo, sonrojándose, riendo, sorprendiéndose, cada detalle, cada expresión, sus deliciosas curvas, esas piernas de infarto, su delicado sweater gigantesco que aún no lograba ocultar sus abultados pechos, aún cuando cubría su vientre, que parecía crecer cada vez más, y me encantaba cada vez más.

Parecía inaudito que cada día, me enamorara más de ella.

Se te va a caer la baba—Miré hacia mi hombro y noté su cabellera rosa.

Lo siento—Hablé cortante.

No te tienes que disculpar por querer a tu novia—Se encogió de hombros.

Prometida—La corregí.

Eso… ¿No te da miedo que te la quiten? —Me tensé y fijé mis ojos en Hinata, quien comenzaba a probarse ropa a petición de Temari—Hina es muy hermosa, cualquiera se enamora de ella.

Pueden hacerlo con total libertad. Pero ella es mía—Le sonreí al verla en un vestido blanco, bastante hermoso.

Eso es lo que crees. Deberás cuidarla, porque…—Sentí como Sakura se levantaba del asiento—Yo podría interponerme—Camino hacia Hinata y la abrazo.

·


·

Una relación normal, ¿Qué tan difícil podía ser mantener una relación normal? Vamos. Soy un hombre joven, guapo, amargado, gruñón, con un mal sueldo, pero, soy pelirrojo. Eso es… sexy.

Bien, quizá eso es lo que dice Hinata y de lo más probable no le creo, pero… ¿Qué tan difícil podía ser mantener una relación normal? Yo. Soy un hombre normal, con una vida normal, que no busca algo fuera de lo común, sin embargo termine enredándome con una niña, consiguiendo el título de pedófilo.

— ¿Profesor?

— ¿Hm? —Pregunté.

— ¿Qué significa pedófilo? —Me tensé

— ¿De dónde sacaste esa palabra? —Me volteé notando que todos tenían la misma interrogación.

Usted la escribió en el pizarrón—Respondió Tsukumi.

Grandioso.

Lo siento niños, esa palabra no va—La borre de inmediato e intenté respirar.

Me terminarían corriendo. Para completar todo, en cualquier relación es normal sentir celos, los entiendo y suelo sentirlos. Pero, esto ya era absurdo, total y completamente absurdo. ¿Lesbiana? Además de eso, la veía la mayoría de los días. Sakura Haruno, era una estudiante inteligente, carismática, la niña perfecta que sueles odiar o de la que te sueles enamorar en secundaria. Pero ¿Lesbiana? Podría admitir bruja, pelichicle, frentona. Pero ¿Lesbiana?

Podrías dejar de decir lesbiana ¡Comienzas a hartarme! Eres tan problemático.

Me sorprende lo buen amigo que eres Shikamaru.

No hay de qué hermano, cuando quieras que te manden a callar, avísame, estoy las veinticuatro horas del día.

Marica.

Shikamaru sonrió, disfrutaría tanto rompiéndole la boca. El timbre sonó, al fin, mi hora de salida. Me levanté del asiento dirigiéndome a la puerta, odiaba el salón de profesores, a veces sentía que me asfixiaba.

— ¿Saldrás a comer con Temari y yo?

Si, creoSi Hinata se siente bien, si. Últimamente se ha sentido muy mal.

— ¿Sasuke la vio?

Si—Suspiré—Dice que es algo normal del embarazo, pero me preocupa. Ayer cumplió tres meses de embarazo. Y pasamos casi todo el día en el hospital, estaba muy mareada y pálida.

Mantenla controlada, Gaara.

Si, pero no quiere quedarse en el hospital, ya me voy, no me gusta dejarla mucho tiempo sola.

Bien, adiós hermano.

Al llegar a la mansión Hyûga entré como lo había hecho las dos últimas semanas del mes. El padre de Hinata había salido en un viaje de negocios como solía hacerlo y mi preocupación por Hinata había aumentado al punto de quedarme a dormir en su casa, pasando por el riesgo de que Hiashi llegara en cualquier momento. Entré tranquilamente e intenté oler. Sí, la comida estaba hecha.

Pasé a la cocina pero ella no estaba ahí. Me asomé a la sala y ahí estaba, dormida en el mueble, su vientre ya sobresalía, antes parecía un simple abultamiento, pero su estomago comenzaba a hacerse redondo, ya tenía tres meses, en diciembre cumpliría cuatro. Si todo salía bien, ella tendría al bebé en mayo. La tomé en brazos con delicadeza, su cuerpo parecía tan frágil, a veces me parecía absurdo, pero su era tan pequeña que no estaba seguro si ella podría llevar un embarazo. La acosté en la cama con suavidad, sonreí cuando ella se movió hacia el lado contrario, justo al que yo dormía.

Me saqué la chaqueta y luego deslicé mi camisa sobre mi cabeza, solté un suspiro cansado, necesitaba tanto quedarme dormido por horas en los brazos de Hinata. Volteé a verla de nuevo y sonreí, era tan dulce. Caminé hacia el baño soltando mis pantalones, deslicé la correa lanzándola al suelo, después la recogería.

Noté que la bañera estaba lista, seguro ella se bañaría, me dirigí directo a la regadera, dejé caer mis pantalones y me deshice de mi ropa interior, abrí el agua relajándome poco a poco. Quería dejar de lado las palabras de Sakura, pero me carcomían, dudaba si de verdad algún día alguien me podría separar de Hinata, suponiendo que fuera así ¿Qué haría? ¿La dejaría ir? ¿Lucharía por ella? ¿Sobreviviría sin ella? La necesitaba, más de lo que jamás me pude imaginar, me hice consiente de eso cuando la dejé de ver casi por un mes.

De pronto sentí como algo me rodeaba, su piel suave rozó con mi abdomen mientras comenzaba a besar mi espalda.

— ¿Te desperté? —Pregunté.

No—Susurró, me volteé, su sonrisa me traía paz—Ya tenía ganas de bañarme, pero me quedé dormida viendo una película—Se sonrojo— ¿Cómo te fue en el trabajo?

Como siempre—Apegué su cuerpo al mío comenzando a besar su cuello— ¿Quieres que te deje el baño? —Ella apoyó su mano en mi nuca y atrapó mis labios con los suyos negando.

Quiero bañarme contigo— Su lengua jugueteo con la mía.

Apreté sus glúteos sin mucha fuerza apegándola más a mí. Ella comenzó a acariciar mis cabellos como solía hacerlo. La comencé a llevar lentamente hasta fuera de la regadera, con cuidado comenzamos a entrar a la bañera, ella se recostó sobre mi cuerpo mientras me seguía besando.

Con mis manos comencé a mojar su cuerpo mientras acariciaba sus curvas disfrutando de su suavidad, de su perfección. Alcancé el jabón y ella rió tiernamente mientras comenzaba a llenarla de espuma, tomó el jabón y lo pasó por mi pecho lentamente, yo fruncí el ceño.

Estaba usando eso, señorita—Ella alzó una ceja mientras intentaba evitar reírse.

— ¿Ah, si? Pues ahora lo uso yo—Alzó su mentón comenzando a pasar el jabón por mis piernas.

La tomé de la cintura apegándola a mi cuerpo y con el brazo libre le quité el jabón.

— ¡G-Gaara! —Gritó sonrojándose.

Le tomé las piernas sacándolas de la bañera y comencé a besarlas mientras pasaba el jabón por esta, limpiando al mismo tiempo su centro.

E-Eso es trampa señor Sabaku no.

Jamás dije que fuera un hombre honorable.

Besé sus labios de forma lenta. Definitivamente, aunque lo nuestro no fuera normal, valía totalmente la pena.


Corregido: 23 de juno de 2010.

Hora: 06:49AM.