(n/A)
¡Sí! Al fin el final se acerca, he decidido cortarlo más, pues muchas me han dicho que se está haciendo aburrido, y lo he notado por la falta de sus hermosos reviews u_v… Ya el siguiente capítulo será el final, espero que hayan disfrutado del lemon de este. Me gustó mucho los nombres que les coloqué a los bebes, realmente no sé si haré un epílogo, ya quedará en sus manos, en fin. ¡Saludos!
Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Warning: AU/OoC/Slash.
Words: 2.551
.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.
Capítulo XII.
—ddeıSmıle—
-Bienvenidos-
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•••
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Abrí mis ojos lentamente; el olor a comida se sentía en todo el departamento. Al moverme sentí sus brazos rodearme y su hermoso vientre abultado chocar contra mi espalda cubierta por la camisa.
—Feliz cumpleaños—Me susurró.
Su cuerpo cubierto apenas por una de mis camisas y un short, se posó sobre el mío, su delicioso peso chochando contra mi ingle era delirante. Su semblante era divertido y a la vez lujurioso, no pude más que sonreír.
— ¿Me darás mi regalo? —Le dije de forma divertida.
—Puede ser...—Susurró. Se inclino para besar mi cuello muy lentamente.
Bajó mientras sus manos se deslizaron bajo mi camisa, cerré los ojos excitándome.
¿Qué más podía pedir para mi cumpleaños? Pasé mis manos por sus glúteos presionándola más contra mi miembro, solté un gemido ronco y ella suspiró. Comenzó a moverse de adelante hacia atrás para friccionarnos mejor. Me tomó de la camisa con fuerza y yo solté una carcajada.
— ¿Qué te da risa? —Me dijo con sus cejas alzadas.
Comenzó a subir la camisa mientras yo le respondía.
—Es que no conocía tu lado malo—Ella hizo una mueca entre enojada y divertida, logrando despojarme de la camisa.
Sus caderas no dejaron de moverse produciéndome una erección. No me controlaría si ella seguía produciéndome esa fricción. Con mis manos subí su camisa descubriendo que no tenía puesto el brasier. Me incliné un poco hacia adelante para saborear sus pezones, estaba hambriento, pero ella me empujo. Fruncí el ceño ¿Quería tener el control? Pues no lo tendría, yo mandaba. Con un gruñido la coloqué bajo mi cuerpo y sonreí con superioridad, ella frunció el ceño.
— ¿Debo recordarte que yo te daré el regalo?
Me encogí de hombros.
—Estoy bien haciendo el trabajo— Ella se sonrojó.
— ¡Gaara! —Yo reí y la bese apasionadamente.
Se resistió a corresponderme, pero cuando lamí su labio inferior apretando uno de sus pechos y además mi ingle en su entrepierna, no pudo más que soltar un gemido, cosa que aproveché para introducirme en su boca, a lo que ella correspondió por fin. Nuestras lenguas se pelearon por unos instantes, ella intentando introducirse en mi boca y yo cubriéndole la suya con la propia, su lengua me lamía y buscaba morderme, sin embargo me movía más rápido, lamiéndola a ella, intentando mantener el control.
Como era de esperarse gané cuando comencé a presionar su clítoris, ella arqueó la espalda alejándose de mi boca para gemir, yo me dediqué a morder su cuello.
Hinata alzó sus caderas rozándolas con mi pene erecto y yo gemí ante la deliciosa sensación, sus manos se deslizaron por mi espalda, clavando sus uñas. En ese momento me deje llevar y ella aprovechó esto para empujarme en la cama, colocándose sobre mí; maldije internamente y ella sonrió victoriosa.
Irguió su espalda soltando un gemido sensual, sus caderas comenzaron a moverse mientras yo me excitaba ante la erótica vista, Hinata no quiso perder el control, así que logró zafarse hasta bajar por mi abdomen, dando suaves besos y lamidas.
—Hinata—Gruñí al adivinar sus intenciones.
—Esto, —Dijo mientras bajaba mis pantalones dejando mi pene al aire—es lo que consigues por no entender que yo tendré el mando.
Bufé, en parte por mi enojo y en parte por lo sensual que se veía. Recordé con una sonrisa toda nuestra hermosa historia, ella era tan deliciosamente perfecta. Desde un inicio tan dulce, siempre soñando, siempre buscando algo más de lo que tenía, deseando encontrar algo diferente en el mundo y yo no hacía más que admirarla, porque era ella y sus sueños me inspiraban.
Me deje llevar excitado, ella tomó la punta de mi miembro guiándola hasta su boca y lo lamió lentamente, con esa mirada de felina—Descubrir esa mirada, su mirada de cachorrita arrepentida, descubrir su mirada de niña mala, de niña inocente, todas sus miradas, sus gestos, descubrirlos uno por uno era la experiencia más maravillosa del mundo. Porque eso era lo que yo había buscado del amor, quizá nunca lo hice de forma directa, pero quería algo así, alguien con quien estar y protegerla, amarla, desearnos mutuamente. Sí, ella me daba eso, me daba momentos de paz, de éxtasis, me apoyaba, me amaba, estaba ahí para mí, abrazándome, besándome.
Comenzó a succionarme y yo cerré mis ojos, las corrientes eléctricas de placer recorrieron todo mi cuerpo, ella tomó mi mano guiándola hasta su nuca para que marcara el paso y sonreí, nadie tenía el control, solo éramos dos amantes que nos deseábamos y nos besábamos como locos, como si no pudiéramos dejar de probarnos y cerrando mis ojos comencé a mover su cabeza con suavidad para que me introdujera más en su boca.
Ella comenzó a acariciar mis testículos, suavemente, se detuvo de golpe y maldije ante el deseo que recorría mi cuerpo. Se colocó sobre mí y yo la tomé de la cintura mirando con hambre sus pechos, coloqué una de mis manos en su espalda atrayéndola más para poder devorar su pezón izquierdo, mientras con la otra mano acariciaba, apretaba y disfrutaba de la suavidad de sus nalgas, ella comenzó a mover sus caderas para rozar mi miembro erecto y mojado por su saliva.
Me acomodé mejor para poder penetrarla y ella tomó mi pene introduciéndolo lentamente en su estrecha entrada, la calidez que me envolvió fue alucinante, estaba tan húmeda que no podía creerlo, cerré mis ojos y cuando ella comenzó a moverse, sus brazos rodearon mi cuello y aproveché esto para poder besar el suyo mientras mi otra mano la movía para que la fricción de ambos cuerpos fuera mejor.
Nuestras respiraciones y sus gemidos eran el único ruido de la habitación, ella movió su brazo por mi torso y subió contorneando mi pecho con la yema de sus dedos, hasta posarlos en mi mejilla, sus labios me cubrieron hambrientos y yo deslicé mi lengua dentro de su boca, ella me succionó mientras movía más sus caderas; la apreté más contra mi excitado.
Entendía porque muchas personas se aburrían de los matrimonios, algunas porque había demasiado drama, otras porque carecían de este, les parecía monótono, pero para mi, ella era algo hermoso de ver todos los días, la monotonía que no dejaba de ser atrayente, la monotonía que le daba ese toque tranquilo, ese dulce que yo necesitaba, ella era lo que le hacía falta a mi vida.
Sus pechos brincaban al ritmo de mis embestidas mientras yo la besaba de forma apasionada.
— ¡Ahh, Gaara! —Gritó al alcanzar el orgasmo.
La penetré un poco más sintiendo como su vientre se cerraba alrededor de mi pene, y alcancé el clímax, corriéndome dentro de ella.
—Hrm… Hinata—Dije por lo bajo mientras ella me apretaba con fuerza contra su cuerpo sudoroso.
Podía sentir su vientre chocar contra mi estomago.
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Gruñí enojado cuando el teléfono sonó por encima vez, Hinata soltó una risita y guió la cuchara cubierta de la deliciosa torta que me había hecho hasta mi boca, abrí recibiéndola gustoso, y estiré mi brazo hasta el teléfono.
Coloqué mi mano izquierda en su cintura apegándola más a mí, era delicioso desayunar en mi mueble, con sus deliciosas curvas sobre mí, mientras me daba el desayuno en la boca. Eso era vida.
· ¿Hmm? —Pregunté al contestar.
· ¡Feliz cumple, Gaara-ttebayo! —Volteé mis ojos al escuchar la escandalosa voz de Naruto.
· Gracias —Respondí con un tono frío.
· Amargado —Soltó una carcajada de su chiste, que definitivamente debía ser gracioso únicamente para él.
Hinata lamió mi labio inferior y moví mi mano con rapidez posándola en su nuca, no me dejaría con las ganas de un beso de nuevo, la besé de forma sensual acariciando su lengua con la mía.
· ¿Te paso a Sasuke? —Solté un gruñido en forma de afirmación.
· Feliz cumpleaños —Su voz era monótona y fría como siempre. Hinata se separó para poder respirar.
· Gracias —Respondí con tranquilidad esbozando una sonrisa
· Naruto quiere preparar una fiesta sorpresa- Pude escuchar como Naruto gritaba de fondo.
· No —Dije serio— Estoy teniendo una fiesta privada.
· Pude suponer cual sería su regalo, por eso te advierto que no salgas.
· Hablamos luego.
· Si es que tienes energía.
Luego de eso trancó, me sorprendió bastante que hiciera un chiste, pero de inmediato Hinata se coló en mis pensamientos, me besó suavemente y sonreí entre el beso al sentir como ella compartía el trozo de torta por nuestro beso. Apoyé mi mano en su nuca profundizando el beso. El timbre sonó. No nos separamos. ¡Maldición! Me terminaría excitando si ella seguía así de cariñosa.
Acaricié su parte trasera apegándola más contra mi cuerpo, pude escuchar como dejaba torpemente el plato sobre la mesa.
— ¡Gaara! ¡Abre!
Maldito Kankurô.
Ella tembló suavemente. Se estaba excitando. Sentí como mi miembro reaccionaba ante la idea de sentir su humedad. Deslicé la mano por el short, que gracias al cielo, le quedaba lo suficientemente grande como para colarme en el con total tranquilidad. Presioné su clítoris formando suaves círculos, ella gimió mientras un pequeño hilo de saliva salía por su boca, sonreí al verla así y deslicé mi lengua por la zona para limpiarla.
— ¡Gaara, no me ignores, sé que estás ahí!
—Hmm… Gaara—Cerró sus ojos excitada.
La alcé enojado, ella soltó un grito y se subió a mis caderas enredando sus piernas en esta por completo, saqué mi mano, notando que mis dedos estaban húmedos, sentí una presión en mis testículos, la apoyé contra la pared y abrí la puerta, ella intentó bajarse rozando mi miembro, ya erecto.
—Eh…—Dijo mirando a Hinata pegada a mi cuerpo.
— ¿Qué mierda quieres?
—E-Eh… F-Feliz cumpleaños ¡Hola Hina!
Si la reja no hubiera estado entre los dos le hubiera partido la cara por ver de forma lasciva a mi Hinata. Ella se volteó para mirarlo y regalarle una sonrisa con sus mejillas encendidas por lo rojo.
—Ehm… Yo vine para que celebráramos Gaara ¡Será divertido!
—No
Le cerré la puerta concentrándome en Hinata.
Bese su cuello de forma sensual y ella movió sus caderas soltando un gemido. Empujé mi ingle contra su vagina, mientras sus labios buscaban los míos para morderme. Comencé a soltar mi pantalón y ella rodeó mi cuello con sus brazos para no caer.
Una vez libre rocé mi pene por sobre su ropa, ella jadeó al sentir lo caliente que estaba mi glande. Se bajó de mi y se deshizo del short lanzándolo lejos junto a su ropa interior, sonreí cuando se subió de nuevo a mis caderas, sentí como apretaba mi parte posterior y solté una risa ronca excitado.
Tome mi miembro y lo guié hasta su entrada, ella soltó un gemido de placer, una vez dentro comencé a embestirla.
—Hanh… G-Gaara—Gimió mientras se aferraba a mis hombros.
Sus ojos se entrecerraron ante el delicioso placer que nos recorría a ambos. Sus piernas se aferraron con más fuerza en mi cadera, cerré los ojos embistiéndola más profundamente.
Su calidez apretaba mi pene, sentía su cuerpo arder, le saqué la camisa por segunda vez comenzando a besar sus pechos. Ella apoyó sus manos en mis cabellos acariciándolos, jalándolos ante cada embestida profunda.
— ¡Gaara! ¡Ah, Dios! —Gritó alcanzando el orgasmo.
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— ¡Ahh! —Me tambaleé ante el fuerte jalón de Hinata.
Sasuke estaba disfrutando de esto. Maldito bastardo.
— ¡Nunca más tendré un hijo! —Gritó mientras cerraba sus ojos con fuerza.
Por su mirada podía ver el horrible dolor que sentía, temblé al imaginarme como alguien saldría por su vientre, ése que yo había penetrado tantas veces. La vi desaparecer tras la puerta de la sala de maternidad. Me quedé petrificado, no había notado que estaba temblando, estaba nervioso. ¿Y si salía mal? ¿Y si Hinata se infectaba por algo y moría? ¿Y si mis hijos no nacían normales? ¿Y si pasaba algo malo con ambos?
Me desplomé en el asiento.
—Mierda, te ves realmente mal—Alcé mi rostro, ahí estaba Kankurô. Me pregunté en qué momento había llegado y ¿cómo se había enterado? —Naruto llamó a medio mundo, y medio mundo me llamó a mi—Palmeó mi hombro.
La sala se comenzó a llenar, Deidara fue el segundo en llegar y unos minutos después Tobi llegó jadeante, Naruto apareció con lo necesario para el bebé y Hinata. Yo sólo podía permanecer quieto esperando a que Sasuke saliera. Shikamaru no tardó mucho, se sentó a mi lado en silencio, no debía dramatizarlo tanto, pero estaba nervioso, era mi primera vez como padre; y realmente esperaba que no hubiera la segunda, cerré mis ojos apoyando la cabeza en la pared fría del hospital. ¿Cuánto podía tardar un parto?
Abrí mis ojos y casi sufro un paro cardíaco.
— ¡Mierda! — Exclamé— ¡Sakura no me salgas así de la nada, me producirás un infarto!
—Pfh, que gracioso Gaara—Shikamaru rió con tranquilidad.
— ¿Cómo estás? —Entendió que ya estaba consciente.
—Bien, hiciste falta en la fiesta de navidad—Ladeé mi rostro.
— ¿Enserio? —Alzó las cejas.
—No—Él me respondió con una sonrisa.
—He estado ocupado siendo padre, problemático—Se encogió de hombros—Yo estaba igual, pero cuando veas a los pequeños demonios, tsk, te sentirás mejor.
Suspiré, Kankuro estaba bastante animado hablando con la pelirosa, mientras que Deidara le susurraba insultos a Itachi por el teléfono. Sasuke por fin salió.
—Bueno, Gaara—Hizo una pausa, todos los ojos se posaron en él, Naruto se colocó frente a mi—Felicitaciones, eres un afortunado padre.
Me quedé paralizado por unos segundos, Naruto se lanzó sobre el pelinegro, Sasuke lo besó con ternura, mientras que Deidara daba saltitos tomado de las manos con Tobi—Luego lo tumbó al suelo dándole un golpe con la mano, sonrojado—Sakura abrazó a Kankurô y este se aprovechó, Shikamaru me abrazó y palmeó mi espalda.
— ¡Felicitaciones hermano! —Reaccioné, me sentí feliz, deseaba verla.
— ¿Puedo…? —Sasuke se movió a un lado aferrando al rubio en sus brazos.
Entré sintiendo latir mi corazón de forma acelerada. Ella estaba con un pequeño bulto entre sus brazos admirándolo con ternura, su cabello se pegaba a su frente, sus ojos se alzaron hasta posarse en los míos, se sonrojo y me sentí feliz, ahí estaba mi familia, llegue hasta su lado y apoyé la mano en su mejilla, ella cerró sus ojos esperando que humedeciera sus labios.
La besé lentamente, ella se separó para tomar aire, estaba cansada.
— ¿E-Enfermera? —Llamó ella— ¿P-Puede traerme a mi b-bebé? —Su voz tembló un poco al decir 'mi bebé' Entendí que sería yo quién lo cargaría.
—No, Hinata yo no…—Ella me sonrió.
—Tranquilo, está bien—Abrió un poco la mantita que cubría a nuestro hijo. Lo observé con cuidado.
No tenía mucho cabello, apenas movía sus manitas, era asombrosamente pequeño. De pronto sentí a la enfermera tras de mí, ella tendió al bebé con cuidado, me indicó como debía colocarlo en mis brazos y lo depositó ahí, me incliné sobre Hinata, si se caía, caería en la cama.
Me sentí estúpido y nervioso.
Hinata soltó una risita al ver mi cara de pánico, yo también me reiría, si no fuera porque estaba demasiado nervioso. Lo admiré con suavidad, era bastante hermoso. Me di cuenta de algo.
— ¿Es hembra o…? —Hinata brilló.
—Son dos niños—Me sonrió—Quiero llamarlos… Gahiko—Sus mejillas se tiñeron y yo sonreí. —Y él—Miró hasta el bebé que se encontraba en mis brazos—Hishiko.
