(n/A)

¡Ta dá! Oh, vaya, me gustó mucho como quedó, fue bastante dulce ¿No? La parte de Hinata quedó como algo extra, realmente quería dejarlo hasta la parte donde narra Gaara, pero me quedaría muy corto, y además todo el fic ha sido narrado por Gaara (A excepción de un capítulo) y no estaba demás que Hinata participara.

Estoy tan feliz de haberlo terminado T/V siento que mi bebé está completo.

Afh. No sé, no podría escribir otra cosa que no fuera un inmenso u caluroso ¡Gracias!

Muchas gracias por su apoyo, muchas gracias por sus reviews, por dejarme llegar hasta los 124 Reviews T/V De verdad muchas gracias por su apoyo, y por leerme, por soportar mis faltas de ortografía y mi falta de carisma.

¡Muchísimas gracias!

Espero leernos en muchos más reviews. Sin más que decir, me despido.

¡Au revoir! ~


Naruto Copyright © Masashi Kishimoto.
Advertencia: AU/OoC/Lemon.
Words:


.'·.·•Pяσfєѕσя Sαвαкυ no•·.·'.

Capítulo XIII.


ddeıSmıle


-Por la eternidad-


·

•••

·

Miré la repisa evaluando los precios de la salsa de tomate, pero, por un momento fugaz—El cual se había repetido varias veces en el mes—me pregunté cuándo Naruto y Sasuke regresarían de sus vacaciones.

Me alegraba que estuvieran en su luna de miel, sin embargo, los únicos momentos que podía estar con Hinata era cuando ellos se encargaban de cuidar a mis hijos.

¿Cuándo podría sentir su calidez envolviendo mi miembro?

Cerré mis ojos ante el delicioso recuerdo, estirando mi brazo hasta la salsa que había decidido comprar. Di algunos pasos envolviendo la barandilla del carrito con ambas manos, cruzando así de pasillo.

—¡Papá, papá! ¿Podemos llevar esto? —hice una mueca.

—¡No, papá, no me gusta!

Miré a ambos chicos comerse con la mirada vivos. Suspiré algo cansado, aún cuando era divertido verlos pelear, el que se repitiera cada vez que íbamos de compras le quitaba la magia.

—¡Papá, Gahiko está peleando de nuevo, es mi turno de decidir qué llevamos!

—¡Pero a mí no me gusta eso! —lloriqueó Gahiko.

—¡Pero tú escogiste la vez pasada, un!

—…Niños.

—¡Papá dile a Hishiko que lleve dulces!

—¡No, un! ¡Es mejor la comida saludable, te hace un artista, un!

Palmeé mi rostro. Dios me había castigado, mi dulce hijo Hishiko ahora copiaba cada que podía a su tío Deidara. El gusto por el arte y los modismos eran sólo algunos puntos en común que últimamente mi hijo y el rubio solían tener.

Debía poner orden antes que llegaran a los puños, pero, lo mío no era regañarlos, al contrario de lo que cualquiera pudiera haber creído, era Hinata quien les imponía carácter. Yo quedaba derretido ante la mirada de mis hijos y lograban que hiciera lo que ellos quisieran.

Era algo así como un déjà vu. Hinata lograba derribarme con un simple puchero y mis pequeños demonios con una miradita llorosa.

—¿Qué pasa aquí? —dusurró con suavidad alzando a Hishiko.

—¡Mami! ¡Gahiko se está quejando de nuevo de lo que yo escogí, un!

Hinata rodeó el cuerpo de Hishiko, acariciando sus cabellos.

—Mmh… ¿Qué tal si cada uno lleva lo que quiere? —Los ojos de ambos se iluminaron.

— ¡Bien! —Tras esto Gahiko desapareció de la vista de ambos. Hinata soltó una risita.

— ¡Ya yo escogí lo que quiero, un! —Sonrió totalmente orgulloso.

— ¿Seguro que solo quieres llevarte esas barras de cereal bebé? —Susurró Hinata.

Ella compartía el gusto hacia los dulces con Gahiko, mientras que Hishiko disfrutaba más de la comida menos cargada de azúcares; justo como su padre. Quizá alzar el mentón sonriendo patéticamente no era buena idea, pero, se sentía demasiado bien saber que tenía un hijo que se parecía a mí.

— ¡Sip! —Sonrió—Pero mami—Hizo una pausa haciendo un puchero entregándome el paquete para que lo metiera en el carrito— ¡No me digas bebé! —Ambos sonreimos— ¡Soy un hombre, como mi papi!

— ¡Oh! ¡Perdóname!—Ella me miró—Al parecer Hishiko será el nuevo hombre de la casa.

Baje la vista hasta encontrarme el rostro serio de mi hijo.

— ¿De verdad? —Continué con el juego—Vaya, entonces tendrás que manejar de regreso.

— ¿Enserio? ¡Sí! ¡Le diré a Gahiko que se apresure! —Gritó emocionado.

Segundos después Gahiko trajo dos bolsas de chupetas, una de caramelos, tres paquetes de galletas oreo, de chocolate, vainilla, mini oreos y por supuesto, las combinadas. El trayecto de regreso fue bastante divertido, ya que Hishiko tenía talento para manejar y sabía controlar el volante, pero, a los ojos de Hina, no era así.

Los gritos de ella no pararon hasta que yo lo saqué de mis piernas; Mujeres.

Pero aquello no iba a terminar, la guerra campal apenas iba a comenzar.

¿Y es que cómo se me pudo olvidar?

Hinata había tenido nueve meses de embarazos en los cuales no tenía esa pequeña visita, pero era irracional que olvidara por completo sus gustos.

Debí haberle preguntado, ella no era irracional, seguro me habría dicho cómo deseaba las toallas. Pero estaba más preocupado por la rodilla infectada de Hishiko más la toz que estaba dejando ronco a Gahiko y claro, la llamada de Naruto mientras me despedía de Hinata no ayudó demasiado.

Por eso estaba allí en la farmacia, las noticias me habían hecho salir por un jarabe, alcohol, algodón y unas cuantas curitas, además de un condón.

Miré de nuevo los estantes.

Con alas, sin alas, nocturnas, flujo moderado, etcétera. Me crucé de brazos cerrando los ojos, intentando recordar cuáles solía tener en el estánte.

— ¿Necesita ayuda señor? —Negué con la cabeza a la empleada, regresando a mi posición.

Ella continuó su camino por los pasillos.

Era algo parecido a Almay.

Revisé el estante por enésima vez fijándome si había una así y la que más se parecida era Always. Me encogí de hombros decidiéndome por esas; Ahora, finas o no. Sé que tenía que ver con la noche y al parecer, las únicas nocturnas eran finas.

Las tomé y metí en el pequeño cesto dejando que mi cuerpo se relajara.

Caminé hacia las curitas, después de meter las toallas en la cesta. En mis años de juventud—hace algún tiempo, no demasiado, atrás—no solía ver televisión, por varias razones que no deseaba recordar, así que fue algo sorpresivo darme cuenta que cada uno de los personajes que salían en los cuatro estantes.

Estaban las normales, claro está, pero deseaba que Hishiko se sintiera mejor; Los power rangers, Tom & Jerry, Bob esponja, Batman y una cosa rara llamada… ¿Qué dice ahí?

Ah.

Hello Kitty.

Todos los anteriores, exceptuando a la que parecía una gatita eran del gusto de mi hijo. Así que era una decisión difícil. Sobre todo porque mi estatus como hombre soltero había quedado en el suelo al darme cuenta que si buscaba el gusto específico de Hishiko era parecido al mío.

Tom & Jerry, definitivamente. Hishiko —y yo— los amaba.

Cerré mis ojos, ya tenía el jarabe de Gahiko, al fin, era mi turno. Caminé hacia la caja registradora, comencé a mirar los condones. Tuti-fruti, de fresa, chocolate

— ¡Papá! —Abrí mis ojos desmesuradamente.

— ¿Gahiko? —Al voltearme visualicé al pequeño peliazúl correr hasta mí. Me agaché tomándolo en brazos— ¿Qué haces aquí?

—Es que mami dijo que te habías tardado mucho, ella ya viene, sólo que me adelante—Sonrió orgulloso— ¡Soy rápido!

—Puedo verlo—Miré con anhelo los condones.

Bah, después resolvería eso.

Hinata entró tomando a Hishiko de la mano, su cuerpo, que lograba quitarme el aliento, pasó la puerta con un sensual vestido blanco y un sweater amarillo.

Bien, tendría que resolverlo de inmediato.

— ¿Puedes ir con Hishiko a ver algunos dulces que quieran llevar?

Ni tonto ni perezoso, Gahiko corrió hasta su hermano y le susurró al oído mis palabras, ambos corrieron hasta la sección donde había algunos dulces.

Hinata frunció el ceño, caminando hacia ellos para cuidar que no hicieran algún desastre y con una maniobra veloz y escurridiza tomé los primeros que encontré.

·


—En pocas palabras, sólo tengo que meter la pelota en la canasta —sonreí triunfante— pero ¿Qué gano si hago eso, un? Además, la última vez terminé con la rodilla rota papá, no le veo lo divertido.

Deidara rió por lo bajo.

Perfecto.

Estaba ganando y no podía hacer nada al respecto. Me lo había dejado claro.

»— ¡No dejaré que Hishiko sea un amante de los deportes para convertirse en un bruto salvaje, un!

¿Quién se hace bruto por jugar deportes?

Dio unos pasos y señaló a Tobi«

Para mi regocijo Itachi le tocó el culo, cosa que hacía no sólo enrojecer de nerviosismo sino de furia. Claro, no se quejaba cuando estaban en la intimidad, pero no quería—Con sus exactas palabras—Que Hishiko se convirtiera en un sucio pervertido como Itachi, ya era suficiente con mis genes… un.

—Así ganarás el juego.

—Pero… ¿Y si no me interesa ganar?

—Pero ese es el punto del juego, ganar.

—Es decir que si no quiero ganar no tiene sentido jugar ¿Un?

—Algo así—Me encogí de hombros.

—Entonces no quiero jugar, papi—Sus ojos verdes se posaron en los míos.

Sentí un escalofrío al ver el parentesco de nuestros ojos, suspirando

— ¿Qué quieres hacer entonces?

— ¡Pero papá! —Gritó Gahiko— ¡Yo sí quiero jugar al basket!

— ¡Yo quiero dibujar! —Hishiko comenzó a hacer puchero.

Aquello me derrotó, volteé a ver a Gahiko quien me miraba con sus ojitos llorosos. Dios.

— ¡Hinata!

Me levanté, había estado un buen rato agachado para estar a la altura de mis hijos. ¿Cómo podían ser tan diferentes?

— ¿Qué pasa Gaara?

— ¿Cuándo estará lista la comida? —Suspiré cansado.

—Dentro de poco, deja que ellos jueguen— Soltó una risita al ver mi rostro cansado.

Definitivamente éste día de campo había sido una mala idea, sobre todo si era en la casa de Deidara e Itachi. Cerré mis ojos. Debí aceptar ir a jugar bolos con Shikamaru.

— ¡Papi! —Sentí como Gahiko tiraba de mis pantalones— ¡Vamos a jugar!

Hishiko se sentó a colorear junto a Deidara.

—Bien— Caminé hacia el balón que no estaba muy lejos de nosotros.

Me agaché y lo tomé en mis manos, Gahiko me seguía expectante, con sus ojos iluminados. Sonreí al verlo tan emocionado.

—Te mostraré primero los tipos de pases ¿Bien?

Él asintió

Gahiko aprendió demasiado rápido el pase de pecho, el problema fue que al hacerlo a su estatura a mi me quedaba algo bajo. Cuando lanzó el balón mi pobre entrepierna sufrió el atentado. Tragué saliva

— ¿Ya está la comida…?

·


—¡No se preocupen 'ttebayo! Cuidaremos muy bien de este par de angelitos.

Gahiko se aferró al pantalón de Sasuke mientras me miraba temeroso.

— Tranquilo campeón — Me agaché hasta su altura — Estarás bien, eres un hombre. Cuida de tú hermano ¿Sí? solo será el fin de semana. ¡Diviértanse!

Hishiko se estiró hasta abrazar a Hinata, permaneciendo en los brazos de Naruto.

— ¡Te quiero mami!

—Y yo a ti —Hinata sonrió con dulzura.

—Cuídense.

Hinata dudó al cerrar la puerta. Sonreí tranquilamente. Suspiró y comenzó a cerrar, mientras los pasos de Naruto, Sasuke, y Gahiko se dejaban escuchar lejanos.

—Estarán bien —apoyé mi barbilla en su hombro mientras aspiraba su aroma.

—Eso espero… — Comencé a desplegar suaves besos por su cuello.

— ¡Dios casi un mes! — Hinata rió tranquilamente. Se volteó separándose de mí.

— Te amo — Me besó de forma apasionada.

Necesitada.

Tal y como yo estaba. La alcé del suelo y ella enredó sus piernas en mi cintura. Nuestras lenguas se juntaron, rozándose, tentándose entre sí y realmente no estaba para resistir sus tentaciones, seguí su juego, dándole el control y ella pareció disfrutarlo. Comenzó a rozar sus caderas de arriba hacia abajo, presionando mi miembro.

Sentí la erección aparecer con rapidez.

— Hrrm… — Empujé con fuerza mi miembro contra su entrada, y ella arqueó su espalda.

—Ag… Gaara…

Su respiración bastante acelerada, aumentaba ante cada embestida que le daba. Con desesperación, comenzó a recorrer mi espalda, hasta alcanzar el borde de mi camisa, de un golpe, sin perder tiempo, la lanzó lejos y comenzó a besar mi boca de nuevo, mordiendo mis labios, mientras sus uñas se clavaban en mis hombros.

— G-Gaara… Hah… — Suspiró al sentir la serie de besos que esparcía por su cuello.

Con algo de dificultad —tenía que decidir si dejar de besar su cuello, o ver el camino— me dirigí a nuestra habitación. Al sentarla sobre la cama, ella no permitió que me separara de sus labios y realmente no deseaba hacerlo. Me deshice de su camisa y ella de inmediato se guindó de mi cuello, tumbándome sobre su cuerpo. Mis manos con rapidez recorrieron desde sus firmes nalgas, hasta su brasier, el cual solté con desesperación.

—Te amo —le susurré al oído antes de bajar hasta sus senos.

Atrapé su pezón y comencé a succionarla de forma lenta, disfrutando de sus deliciosos gemidos. Mi cuerpo reaccionaba con solo el sonido de su voz. Sus manos enredando mis cabellos. Sentir de nuevo como su corazón latía en mi boca mientras la succionaba, sus caderas rozando mi miembro, todo su cuerpo temblando: Era maravilloso.

Tiró de mis cabellos para que entendiera que me necesitaba, alcé mi rostro hasta tomar sus labios y mis manos de inmediato siguieron la curva de su cintura. Hasta llegar a sus pantalones, los cuales bajé de un golpe.

Ella enredó sus piernas en mi cintura y me separé para poder sacar su ropa interior. Al deshacerme de esta, ella me miró con deseo, mis ojos viajaron por su cuerpo desnudo, y me excité aún más al ver relucir su humedad.

—G-Gaara… — Susurró al meter dos de mis dedos.

Comencé a formar círculos para lubricarla con su propio líquido. Sus labios me devoraron con deseo, mientras movía sus caderas al ritmo de mi mano. Con la otra libre, comencé a soltar mis pantalones.

—G-Gaara… N-No sé si podré resistirme después —susurró mientras mordía mi cuello.

Gruñí.

Yo tampoco resistiría el no poder tocarla. Me había vuelto loco.

— Encontraremos la forma—Abrí el cajón y saqué un condón.

Besé sus labios mientras abría mis pantalones. Me separé para soltar el suspiro al sentir libre mi glande. Con mucha rapidez me puse el preservativo. Ella rodeó mi cuello cuando me subí a la cama, empujándola hasta el centro de la misma.

Posicione mi miembro comenzando a penetrarla. Su cuerpo vibró y su vagina me succionó, haciéndome gemir. Ella rodeó mi cuello, dejándome caer sobre su cuerpo, comenzamos a besarnos de nuevo, mientras comenzaba a mover mis caderas. Por unos instantes el pantalón me molestó, sin embargo me concentré en su calidez, en lo estrecha que estaba, como me apretaba y succionaba llevándome a la locura.

—Hn…—Cerré mis ojos con fuerza.

Comencé a moverme de forma desesperada, sin detenerme, cada vez más profundamente, intentando alcanzar lo más adentro posible, que su calidez me envolviera por completo.

—¡Hah! ¡G-Gaa- ¡

Escuché muy lejano su grito de placer, me concentré en el mío, que me hizo perder las fuerzas, y caer sobre su pecho con la respiración acelerada.

—Te amo— escuché al estar un poco más consiente.

Me acomodé a un lado, y ella sin perder tiempo, regreso a la calidez de mis brazos, la rodeé.

— Y yo a ti.

·


·

Sentí el delicioso olor del café a lo lejos.

Pasé a la siguiente página mientras Gahiko y Hishiko jugaban con el regalo que les había dado su abuelo Hiashi. Alcé mis ojos para ver a Hinata, ella cantaba tranquilamente mientras preparaba mi desayuno.

Escuché un pequeño cuchicheo, bajé mi libro y mis hijos me miraron, intercambiaron una mirada cómplice y se acercaron a mí.

— ¿Papá? — Canturreó Hishiko — ¿Por qué anoche mamá y tú peleaban?

— ¿Hm? — Pregunté dudoso.

— ¡Sí! — Reafirmó Gahiko enérgicamente — Anoche tú le decías a mamá 'Hinata, estas tan malditamente estrecha'

Mierda.

— ¡Sí y ella gritaba tu nombre una y otra vez! — Ambos bebés me miraron con el rostro desfigurado por el miedo.

— Eh... ¡Hinata! — Grité.