¡Hello! Por fin aparezco por aquí Se que me tardé bastante, pero es que me resultó bastante difícil escribir este capi u.u
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, si Ulquiorra fuera mío no lo tendría ahí, cuidando de Inoue jusjusjus... (en mi camita estás más guapo *¬*)
¡Disfrutad de la lectura!
~Asqueada~
Tenía miedo. Se maldijo por ello, pero no lo podía evitar. Se había prometido no titubear en su misión, pues la vida de sus amigos estaba en juego, y solo ella podía ralentizar un poco las cosas para que a Kurosaki-kun y los demás les diera tiempo de prepararse para la batalla de invierno.
Sin embargo, a veces era inevitable dudar. ¿Seguro que estaba ayudando a sus amigos? ¿No acabaría perjudicándoles sin querer? El día que llegó a Las Noches había restaurado el brazo de ese Espada de pelo azul, el mismo que había luchado y casi matado a Ichigo… ¿Seguro que no estaba cometiendo un error? En ese momento, al terminar de curar su brazo y la cicatriz de su espalda, fue cuando realmente se dio cuenta de lo que había hecho.
Esa misma noche, la culpabilidad la abordó. Se sentía sucia por haber ayudado a los Arrancar, por tener que obedecer a Aizen, el traidor que quería destruirlos a todos, a su querida ciudad de Karakura y a la Sociedad de Almas. Aun así no se permitió llorar, se había prometido ser fuerte. Eso era lo único que podía hacer por sus amigos, y lo haría por ellos.
Los días siguientes Ulquiorra, el espada que la trajo, se encargó de vigilarla, y aunque su presencia –lo tenía encima a todas horas- no le desagradaba, si que le era un poco incómoda. El espada, siempre con su cara seria, jamás le dirigía la palabra, simplemente se limitaba a observarla. A los pocos días de llegar a Las Noches, Ulquiorra le dio el traje propio de los Arrancar para que se lo pusiera. La idea no le gustó. Ahora que conseguía aliviar un poco la culpabilidad por lo que había hecho el primer día, el arrancar la obligaba a volver a sentirse una traidora, excluida del grupo de sus amigos y los shinigamis.
No tuvo más remedio. A los pocos minutos se colocaba ante el cuarto espada ya vestida, totalmente asqueada de si misma, pero sin optativa a negarse. Se recordó el porqué hacía todo esto, por el bien de sus compañeros, y eso le hizo recobrar la confianza y la fuerza para no sucumbir al dolor, a la soledad, a la tristeza por verse apartada de sus seres queridos. Y así, cuando Ulquiorra se lo ordenó, las palabras salieron de su boca sin titubeo, sin dudar.
Aun así, esto no fue lo peor. Si en anteriores ocasiones la culpabilidad la había carcomido por dentro, haciéndola sentir la peor de las personas, lo de ahora no se podía expresar con palabras. Observaba con el corazón en un puño, mientras el hombre al que amaba y el cuarto espada se enfrentaban, haciendo de cada segundo un suplicio, una agonía. Y es que esa sensación de repulsión hacia si misma volvía, junto con la culpabilidad, torturándola. Porque aunque se preocupaba por la seguridad de Kurosaki-kun, tampoco quería ver a Ulquiorra herido, y no estaba segura de que deseo era más fuerte.
¡Argg! ¡Caca de vaca! T-T Menuda basura, no me gusta nada, pero es que mi imaginación se fue de vacaciones al caribe junto con mi idea inicial de este capi...¬¬ Malditas ¬¬
De todas formas, espero vuestros reviews, ¿si? (Dadme una alegría ahora que mi imaginación me a abandonado, a ver si así vuelve...u.u) Y a las que pedíais más de dos capítulos, lo siento, pero ya estaba planeado así cuando cogí este reto en el foro, así que dudo muchísimo que vaya a hacerle otra parte... Por ahora se termina aquí u.u
¿Reviews? :3
