De camino al taller de Bobby, tuvo un encuentro realmente luminoso y explosivo. Casi le hizo saltar por los aires con el coche y dejarle ciego, de no ser por sus reflejos de cazador que le permitieron girar bruscamente el volante y ocultar sus ojos con los parpados fuertemente cerrados.
Y no solo podía haberse quedado ciego o haber muerto, sino que casi se queda sordo por un chirriante y agudo sonido que hizo estallar todos los cristales del coche.
Había salido ileso de milagro.
Una vez habiéndose reunido con Bobby y dejarle claro que él era el Dean original, de carne y hueso, totalmente humano y nada demoniaco, fueron a reunirse con Sam el cual estaba en la habitación de un motel 'investigando'.
Y después de reunirse todo el equipo Winchester y Singer, pasaron a investigar sobre quién o qué le había sacado de ahí.
Bobby terminó hallando una posible respuesta, que antes de ir a parar al infierno y conocer a Ivy jamás habría creído posible.
-¿Ángeles? ¿Insinúas que los ángeles me han sacado del infierno?-pregunto, jugando a dar golpecitos con los dedos a la botella de cerveza que tenía cogida-. ¿Por qué?
La idea de que Ivy hubiese sido la responsable le dio esperanzas, hasta que cayó en la cuenta de que eso era imposible, él mismo le había arrancado las alas y la había vuelto humana. Pero cabía la posibilidad de que los ángeles la hubieran salvado a ella, sus compañeros, eso significaba que al menos ella estaría a salvo.
Y también significaba que él acababa de hallar una pista sobre su paradero.
-¿Pone algo ahí sobre como contactar con ellos?
Tanto Bobby como Sam levantaron una ceja de incredulidad.
-¿Qué?
-¿Te digo que a lo mejor son los ángeles los que te han sacado del infierno y te lo crees de buenas a primeras?-replico Bobby-. ¿Quién eres tú y que has hecho con Dean?
-Es una historia muy larga, digamos que ya he tenido experiencias con los ángeles-comentó Dean con mirada taciturna, fija en la ilustración del ángel que cogía a un alma del infierno por el hombro y se la llevaba consigo-. ¿Crees que se podría contactar con ellos? Algún ritual de invocación o algo por el estilo.
Su voz sonó tan desesperada, que alertó aún más a los otros dos.
-¿Qué es lo que pasa?-inquirió Sam, clavando sus ojos en su hermano en un intento de coincidir miradas y así obligarle a cantar, pero Dean seguía mirando fijamente la ilustración-. Dean.
-Conocí a una chica…-comenzó a decir, a medida que iba explicando su historia con Ivy la expresión de su casi-padre y su hermano iba adquiriendo un asombro de mayor cantidad-… y entonces desapareció sin más y desde entonces no sé nada de ella.
-¿Te enamoraste de una ángel que conociste en el infierno?-preguntó Sam, incrédulo.
-Lo raro es el hecho de que se la tirara siendo un alma-añadió Bobby, y frunció el entrecejo-. Y encima estuvisteis saliendo un año prácticamente, creo que es la relación más larga que has tenido. Quién lo iba a decir, el infierno como un encuentro para encontrar pareja.
-Dejadlo ya, lo que quiero es encontrarla. Esta chica es…-frunció los labios, intentando expresarse-, especial… nunca he sentido nada así.
-¿Y Cassie? Estabas bastante enamorado de ella-dijo Sam.
Dean le miró severo, claro que experimento el amor, pero esa relación aparte de que no iba a ningún lado no tenía ni punto de comparación con lo que sintió y experimento con Ivy, y no le gustó nada que Sam comparase lo que sintió por Cassie que lo que sintió por Ivy y menos cuando no podía dejar de pensar en la segunda y preguntarse que había sido de ella, si estaba bien o si la volvería a ver.
-No me compares, te puedo asegurar que lo de Cassie no tiene ni punto de comparación con lo de Ivy, a su lado Cassie era una chica más-le supo mal por referirse a Cassie de aquella manera, tampoco era tan mala chica, si omitimos el hecho de que él le sugirió tener una relación y ella prefirió que no porque siendo cazador dificultaría mucho las cosas, que también lo entendía por eso, era una de las consecuencias de su oficio-. Ivy es diferente, lo que siento por ella es como si unas esposas nos unieran desde siempre. Es más, tengo la impresión de conocerla de toda la vida.
Y era cierto, desde el primer momento en que vio a Ivy que sintió que no era la primera vez y temía perderla, casi agradecía que Aleister le hubiera obligado a cortarle las alas.
-Está bien, creo que tengo a una amiga que nos puede ayudar, es psíquica, seguro que si hay alguna forma de contactar con los ángeles es a través de ella-dijo al fin Bobby, buscando en su agenda de contactos-. Creo que podremos hablar con ella.
Los ojos de Dean brillaron esperanzados.
Inspiro profundamente, sintiendo un impulso de gritar y tirar lo primero que pillase contra el suelo o contra la cabeza de su compañero, que no ayudaba nada en la situación.
Veía al ángel yendo de un lado a otro, como todo un ser humano gracias al recipiente que había poseído.
No tenía mal gusto, era un hombre muy apuesto de unos treinta y algo con el pelo negro y unos bonitos ojos azul cristalino. Lo único que no contrastaba con la personalidad y el físico original del ángel, era la cara de niño bueno que nunca había roto un plato y las pintas de hombre de empresa estresado y soltero, sobre todo por aquella gabardina color crema, solo le faltaría la cartera colgando de su hombro.
-Castiel, ¿podrías estar quieto unos segundos?-inquirió Ivy, de seguro que estaba más nerviosa que él pero lo camuflaba quedándose sentada en la silla con los brazos cruzados sobre el pecho-. ¿Qué es lo que ha pasado?
-Intente hablar con él y casi le hago volar por los aires-explico Castiel, su expresión seria y carente de emociones servía de mascara para ocultar su preocupación-. Luego él con sus amigos contactaron con una psíquica para dar conmigo y…
-Quiso verte y le reventaste los ojos-finalizo ella-. ¿La advertiste?
-Sí, le dije que no intentara verme.
-Entonces es culpa suya-lanzó la pelota que tenía en la mano al aire, volviéndola a coger y tirar de nuevo sucesivamente-. Los humanos deberían de aprender a escuchar en vez de ser tan cabezones.
-Me preguntaron por ti-Ivy dejo caer la pelota de sus manos, mirando detenidamente al ángel-. Dean te está buscando, cree que igual que yo le saque de ahí también te saque a ti.
-Vaya, menos mal que Uriel dijo que solo pensaba con la punta de la polla-recogió la pelota del suelo, haciéndola rodar entre sus dedos-. ¿Y qué vas a hacer ahora?
-Hablare con él-respondió Castiel, y la miro de reojo-, y creo que tú también deberías de venir.
-¿Yo?-enarco una ceja-. ¿Por qué coño tendría que venir?
-Para ganar su confianza.
-No pienso acompañarte a verle, te recuerdo que me corto las alas-dijo con voz resentida.
-Pero él te quiere.
-Olvídame-gruño, y siguió jugando con su pelota hasta que ésta salió disparada contra la pared y reboto hasta caer a las manos de otro ángel.-Zacarías.
-Acompañaras a Castiel, esa es tu misión ¿recuerdas?-sentenció Zacarias-. Harás todo lo que haga falta para ganarte a Dean y si eso implica volverte acostar con él, lo harás.
-¡No soy ninguna puta!-exclamo, levantándose con una mirada llena de ira.
-¡Serás lo que tengas que ser, ahora vete con Castiel sino quieres que yo mismo te arranque las alas y te meta de cabeza al infierno!-exclamo Zacarias, señalando a Castiel sin apartar la mirada fría y autoritaria de los ojos de Ivy.
Ivy frunció los labios y apretó los puños con fuerza.
Solo logro mantener la mirada con Zacarias unos diez segundos aproximadamente, termino dándose por vencida.
Se puso al lado de Castiel, estaban a punto de irse cuando Zacarias la detuvo.
-Dejaras tu dieta-soltó tajante.
Ivy puso los ojos en blanco, horrorizada, pero por el tono con el que se lo había dicho era inútil protestar, perdería otra vez.
-De acuerdo-y desapareció junto con Castiel.
Castiel apareció ante Dean cuando éste junto con un hombre de cincuenta y tantos años intentaban invocarlo dentro de un granero destartalado con un montón de símbolos esotéricos de distintas culturas pintados por las paredes.
Ivy entró tras Castiel, y Dean enseguida aparto la vista del hombre para mirarla a ella.
-Ivy…-susurro el cazador, con una sonrisa tierna en los labios y una mirada empañada en lágrimas de alegría-, estás bien…
El otro hombre, Bobby Singer, detuvo a Dean cogiéndolo del brazo.
-Puedo entender lo que sientes por ella, pero acuérdate de lo que le han hecho a Pamela.
Dean se paró, tensando la mandíbula y volvió a prestar atención a Castiel.
-¿Tú eres Castiel?-preguntó.
-Sí, y como le dije a vuestra compañera, no debió de seguir insistiendo en verme-contestó Castiel.
-Es decir la culpa es de ella, no de él-añadió ella, con una mirada furtiva.
Dean se sorprendió por su contestación, mirándola sin entender su brusquedad.
-¡Le quemasteis los ojos!-replico Bobby, hecho una furia.
Ivy dio unos pasos hasta colocarse delante de Castiel.
-Te repito: Castiel la advirtió y ella hizo caso omiso, fin de la historia-dijo con voz tranquila, pero su mirada era fría y obstinada.
Castiel paro la pelea poniendo un brazo delante de Ivy.
-Ella intento verme en mi verdadera forma, ésta es porque un hombre leal al señor me ha cedido su cuerpo para cumplir con mi cometido-explico Castiel-. Nuestra verdadera forma es tan abrumadora que los seres humanos no podéis verla, solo algunos pueden y si no podéis y lo hacéis, las consecuencias son las que ha experimentado vuestra psíquica. Por eso le dije que no intentase ver más.
-¿Tú eras el haz de luz que me ataco en la carretera?-preguntó Dean.
-Pensé que tú eras de los que podían soportarlo, me equivoque, lo siento-a Dean no le hizo mucha gracia saber que podría haber sufrido el mismo o peor destino que Pamela y encima debido a una suposición-. Por eso le pedí a este hombre que me prestase su cuerpo.
-¿Y Ivy también…?-empezó a decir Dean.
-Ivy es diferente-respondió Castiel-, éste es su verdadero cuerpo.
Dean suspiro aliviado, y volvió a mirar a Ivy.
La mirada que ésta les enviaba a los dos seguía siendo dura, ni siquiera cuando la vio por primera vez tenía esa mirada, simplemente era una mirada indiferente de una ángel traviesa.
-Ivy, me alegro que estés bien-dijo, aproximándose a ella con pasos cautelosos.
-Vuelvo a tener alas-dijo cortante, sorprendiendo incluso a Castiel-, espero que esta vez no me las cortes.
Ahora lo entendía todo, el motivo por el cual Ivy había aparecido tan distante, ajena a todo lo que habían pasado juntos en el infierno.
Ivy había recuperado todos sus recuerdos.
