Recorte 2 El Primer Paso
"Más Allá De Lo Que Se Alcanza A Ver"
El techo de la mansión nunca le había parecido más interesante, dibujando en él con la tinta de los recuerdos de aquella noche. Trazando las pálidas figuras comiendo alegremente en el gran comedor, sin distinciones de especie, casa, género o edad, alumnos y maestros, magos y centauros, elfos y brujas… todos sangrientos, cansados y maltrechos… pero indudablemente felices con el alivio de la derrota definitiva del señor tenebroso. Y recordaba claramente la infundada inseguridad de sus padres.
Observaban temblorosos hacia todas direcciones, preguntándose cuál era el mejor momento para huir, antes de que se les exigiera retribución por sus crímenes, sin darse cuenta de que nadie les prestaba la menor atención. Incluyéndolo a él, ya que sus grises pupilas estaban clavadas en un punto muy lejano al otro lado del comedor, en una mesa de la que se levantó una joven pareja, a la que siguió con la mirada hasta que se perdió a través de la puerta, dejándolo con un inexplicable sabor amargo en la lengua.
Habían pasado casi tres años desde aquel incidente, y ahora que se encontraba tumbado boca arriba en su habitación, no podía evitar sentir ese agrio cosquilleo en el estómago al recordar la última vez que había hablado con ella.
La situación en el mundo mágico comenzaba a estabilizarse lentamente, su padre había alegado una vez más haber estado bajo la maldición Imperius a pesar de que todo el que lo conociera sabía que únicamente había logrado recuperar sus influencias políticas gracias a la enorme fortuna y el ancestral renombre de su familia. Aún así, había logrado tramitar los papeles de estudios completos a Draco y le consiguió trabajo en un departamento del ministerio de magia.
Fue precisamente ahí donde se enteró de que el héroe de Hogwarts ocupaba un puesto como Auror y que su inseparable amiga sabelotodo trabajaba en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, convirtiendo la casualidad en una broma de mal gusto, al tener que compartir el piso con ella. La veía pasar frente a su puerta, caminando por los pasillos a la hora de entrada, entrar a los ascensores a la hora de la salida, la veía sonreír a lo lejos mientras bromeaba con otras compañeras…
La voz chillona al otro lado de la puerta lo sacó bruscamente de su ensimismamiento, tropezándose de golpe con la visión del candelabro que colgaba por encima de él, desorientándolo temporalmente. Gruñó una respuesta gutural al escuchar los dos golpecitos secos en la pesada puerta de madera y procedió a levantarse de un salto. Pasó distraídamente frente al espejo que colgaba junto al armario, corroborando que su apariencia siguiera siendo atractiva, casi sin reparar en ello, y salió del cuarto.
- Buenos días, cariño- una mujer rubia y desgastada daba vueltas a su varita para hacer bailar los platos del desayuno hacia la mesa-, ¿Dormiste bien?
- Ajá- gruñó él por toda respuesta, ignorando la demacrada sonrisa de su madre y concentrándose en el pan tostado.
- Hoy entrará en vigor la nueva ley de regulación de flujos en la red Floo- el hombre de larga cabellera blanquecina surgió de detrás del diario y lo asentó sobre la mesa mientras tomaba su taza de café.
- Llegaré tarde a casa- murmuró como para sí mismo, poniéndose de pie.
Draco salió de la casa azotando la puerta y después del pequeño pop que hizo al desaparecer, sus padres intercambiaron miradas silenciosas. Lucius se ocultó de nuevo tras el periódico y Narcissa soltó un lastimero suspiro mientras recogía con su varita los platos que casi acababa de servir frente a su hijo. Después de la guerra contra el señor oscuro, aquella frágil mujer que daba todo por su pequeño había tenido que ser testigo mudo de la lenta desintegración de su familia.
El rubio de ojos grises bajó del elevador con el mismo gesto malhumorado de costumbre, lanzó un par de galanterías mecanizadas a las secretarias más jóvenes y se sepultó en su oficina deseando que nadie lo molestara. Pero pese a lo que fuera que estuviera tratando de aparentar, muy en el fondo había estado esperando secretamente la interrupción que estaba tocando la puerta en ese momento. Gruñó una autorización para que entrara y fingió estar leyendo los pedazos de pergamino que estaban extendidos sobre su escritorio.
- Reporte mensual- dijo secamente, evitando mirarlo-, Malfoy- murmuró mientras escribía en su tabla de control.
- Aquí está- lo lanzó desganadamente sobre el escritorio, haciéndole un ademán para que lo tomara.
- …- ella arqueó una ceja, mirando el pergamino con una vacilante aversión.
- ¿Qué sucede, Granger?- en su rostro apareció una sonrisa burlona-, ¿Tienes miedo de acercarte?
Ella se acercó firmemente como si no lo hubiera escuchado y recogió el reporte del modo más natural que fue capaz mientras el rubio disfrutaba clavarle su profunda mirada durante todo el proceso. La siguió con los ojos hasta que salió de la oficina cerrando la puerta suavemente tras de sí. Su sonrisa ladina se borró en cuanto la cerradura hizo un clic y como si hubiera olvidado algo muy importante, se puso de pie de un salto y corrió hacia la puerta, alcanzando a la chica antes de que se alejara demasiado.
- Espera, Granger- ella volteó a verlo extrañada-. Yo…
- Tengo novio, Malfoy- lo interrumpió en un tono cortante-, ya hemos hablado de esto.
- Sí, cierto, bien- balbuceó entrecortadamente-, yo te mando una lechuza, ¿De acuerdo?- gesticulaba para aparentar frente a los demás que él la estaba cortando.
Hermione simplemente lo observó con ironía y se dio la media vuelta sin decirle nada más. Draco volteó hacia los lados para cerciorarse de que nadie lo estuviera viendo para luego regresar a su oficina. Se aflojó el cuello de la túnica y después se dejó caer sobre la silla, resoplando con frustración. Todo había comenzado como un juego, una bromita maliciosa pero inocente que le haría a la comadreja. Cortejaría a la castaña para hacerla darse cuenta del simplón que tenía como novio y después se desentendería de ella.
Si bien no guardaba rencores al chico cara-rajada y hasta cierto punto le tenía un secreto agradecimiento, eso no significaba que hubiera olvidado una reforzada antipatía por su insufrible amigo cara-de-cráter. Y aunque la antigua ñoña de Hogwarts tampoco resultaba ser su persona favorita en el mundo, sus continuos desaires solamente servían para hacerlo desear su cometido cada vez con más ahínco. Aunque parecía que había elegido el peor método, era momento de cambiar de estrategia…
- Hey, Draco- la voz de uno de sus amigos llegó hasta él desde la puerta semiabierta-, ¿Qué tal un partido de Quidditch? ¿Vienes?
- Claro, ¿Por qué no?- había estado pensando todo el día en sus estrategias de conquista y no le vendría mal un poco de entretenimiento saliendo del trabajo.
Los encuentros amistosos de Quidditch eran a menudo bastante flojos, y si bien él aún conservaba ciertas habilidades como seeker, el resto de sus compañeros dejaba mucho que desear y la mayoría de ellos ni siquiera tomaba el juego muy en serio. Ellos en realidad solamente iban para sentarse sudorosos, después del juego, a contar chistes subidos de tono y tomar firewhiskey soltando risotadas grotescas. Pero Draco siempre había preferido ser un poco más reservado, beber con moderación y observar el espectáculo.
Lo que realmente no había esperado era encontrar a la mismísima Hermione sentada en las gradas del campo junto a un grupo de compañeras de trabajo que habían ido a verlos jugar. Sonrió con malicia y caminó con paso gallardo cerca del grupo de féminas, arrebatándoles a las más atrevidas algunos silbidos que correspondió con guiños y sonrisas. La chica de cabello enmarañado rodó los ojos con fastidio y procuró ignorarlo lo más que el escándalo de sus compañeras se lo permitió.
- No sé que tanto le ven a ese pesado- refunfuñó pero inmediatamente una sonrisa cruzó su rostro al verlo pasar en su escoba y recordar irremediablemente a Viktor Krum.
- ¡Vamos, Hermy!- una de sus compañeras le dio un codazo en las costillas-, no seas amargada.
- Lo mismo me molestaba de Viktor- rió para sí misma-, y resultó no ser tan malo después de todo.
- ¿Dijiste algo?- preguntó la otra, sin quitar los ojos del rubio que volaba por encima de ellas. Hermione solamente negó con la cabeza en silencio mientras se concentraba en el juego.
No era que le interesara, a decir verdad nunca había comprendido el Quidditch, tal como siempre le habían repetido Harry y Ron desde sus épocas en Hogwarts. Simplemente estaba cansada de que las otras chicas del ministerio la vieran como una aburrida enciclopedia con patas. Y tampoco podría decirse que la trataran mal, ciertamente eran amables con ella, pero últimamente había notado que las invitaciones a comer durante los descansos comenzaban a escasear notoriamente.
Y al principio solamente pensó que le estaban dando su espacio, puesto que siempre parecía estar tan ocupada, oculta tras una torre de pergaminos y anotando observaciones a tal velocidad que parecía taquimecanógrafa (si es que en el mundo mágico conocían esa palabra). Pero en el fondo sabía que no era esa la verdadera razón por la que sus amigas se estaban distanciando de ella, en el fondo ella sabía que los prolongados silencios cargaban consigo algo que estaba mal.
Observó de reojo a las emocionadas jovencitas que vitoreaban a los jugadores y a su vez, éstos respondían torpemente de modo que en algunas ocasiones el descuido les costaba el golpe de una bludger. Inclusive alguno de ellos llegó a caerse de la escoba pero enseguida se incorporó con una sonrisa tan boba que las chicas no pudieron evitar estallar en carcajadas. Hermione sonrió tristemente, esas chicas rondaban su edad con una diferencia que no debía de pasar los tres años y sin embargo se comportaban de forma tan diferente.
Muchas de ellas se pasaban la vida pensando en los artículos de moda de Witch Weekly que hablaban de las Twisted Sisters y los típicos tips de maquillaje mientras que ella apenas se aplicaba un poco de brillo en los labios y se sabía de memoria la constitución mágica al derecho y al revés. Mientras ellas hablaban de los chicos más seductores del ministerio, Hermione le era fiel a un novio que ni siquiera entraba en la categoría de aceptablemente apuesto, con su nariz larga, el cuerpesucho desgarbado y el tieso cabello de esparadrapo color zanahoria.
Y mientras ellas contaban con lujo de detalle las alocadas noches de juerga desenfrenada que culminaban en algún encuentro desesperadamente cargado de pasión y adrenalina con algún misterioso extraño endemoniadamente guapo que nunca más volverían a ver más que en sus fantasías, Hermione guardaba silencio para ocultar que lo único que tenía para contar era el título del libro con el que se había ido a la solitaria cama de su departamento la noche anterior.
- ¿Les molesta si nos sentamos, señoritas?- los sudorosos jugadores se habían acercado con dos barriles de firewhiskey flotando entre ellos.
- Por supuesto que no, caballeros- respondió la más atrevida de ellas, haciéndose a un lado para que el mago se sentase junto a ella.
- No creo que esto sea una buena idea- dudó la castaña cuando un joven de cabello negro le extendió una copa.
- ¿También le tienes miedo al licor, Granger?- la burlesca voz del rubio llegó hasta ella desde el otro lado, estaba de pie con una pose desenfadada, sosteniendo su copa despreocupadamente.
Los ojos color avellana recorrieron al muchacho de arriba abajo con una expresión de disgusto y después se dirigieron a la copa que el otro chico sostenía frente a ella. Hermione la aceptó y enseguida se la llevó a los labios, ignorando por completo la sonrisa triunfante de Draco.
Había estado acechando como la serpiente que era, deslizándose sigilosamente, trazando eses entre la hierba con la que se mimetizaba, mientras que la pequeña e inocente ardillita iba perdiendo lentamente sus defensas. Observó atentamente los síntomas que sabía identificar a la perfección, esperó pacientemente a que los movimientos de la chica se hicieran lentos, a que sus mejillas se colorearan con un gracioso rubor, a que sus enunciados se tornaran arrastrados y entrecortados…
Las condiciones fueron evolucionando a su favor, pero a pesar de que todo parecía suceder obedeciendo fielmente a su voluntad, sabía que no era prudente apresurarse, así que esperó con una calma inusitada el momento exacto para atacar. Porque sabía que tenía un solo tiro en el que se jugaría todo su veneno, para luego quedar desprotegido y sin oportunidad para un segundo intento. La barrera humana de brujas se fue abriendo y relajando, de modo que podría colarse entre ellas sin causar aprensión.
- Disculpa si fui demasiado directo, Granger- la chica dio un pequeño respingo, pues no había notado el momento en el que se sentó junto a ella.
- …- ella lo miró por un instante, como si estuviera tratando de recordar quién era-. Naaah- dijo restándole importancia-, lo que pasa es que yo soy una mojigata santurrona.
- ¿Cómo dices?- rió nerviosamente, la afirmación lo había desarmado por completo.
- Siempre eres tan sociable- los ojos color chocolate se entrecerraban con el peso de la borrachera-, tienes tantos amigos y no hay una sola bruja en el departamento que no aceptaría tener algo contigo…
- Así es- sonrió de medio lado, sintiéndose complacido.
- Entonces no te entiendo- él la miró arqueando una ceja, divertido-, ¿por qué yo? Es tan ilógico, tan incoherente…
- ¿Qué tiene de incoherente?- la arrinconó contra el asiento de las gradas, clavándole sus ojos grises de una forma insinuante.
- Que no soy bella, que no soy popular, que no sé nada de moda- parecía estar tan aturdida por el alcohol que no notaba la cercanía del muchacho-, que soy tan aburrida…
- Precisamente por eso me gustas- estaba tan cerca que su aliento rozaba suavemente los labios de ella-, porque no eres una chica ordinaria como todas ellas, tú eres diferente.
Notas de la autora
¡Hola! Muchas gracias a los que dejaron sus reviews, y bueno, también a los que nada más se pasaron a leer, aunque me gustaría saber qué es lo que opinan también (porque sí hay más personas leyendo esto, ¿verdad?).
Bueno, les dejo el segundo recorte, que más bien sería el primer capítulo y espero que no se me enreden porque va a haber saltos temporales hacia atrás y adelante entre recorte y recorte. Si quieren ver fanarts ilustrando esta historia, hay un link en el profile hacia la página donde tengo todo lo que he hecho y pues, voy a ir subiéndolos ahí confome los vaya haciendo.
Saludos,
LunaGitana
