Recorte 3 Rutinaria Resignación
"Tan Conocido, Tan Acostumbrado, Que Se Deja De Cuestionar"
Las flamas verdes bailoteaban dentro de la chimenea de su despacho, mientras leía impasible un memorándum que le acababa de llegar de la dirección general del departamento. Las lenguas de fuego aumentaban de tamaño y cambiaban de forma, hasta tomar la figura de un rostro pecoso de alegres ojos brillantes y una larga cabellera que parecía haber sido recortada sin ningún cuidado. La cabeza del pelirrojo sonrió para atraer su atención y ella asentó el pergamino sobre el escritorio para arrodillarse frente al fogón.
- ¿Qué hay, 'Mione?- saludó con tono casual.
- Hola, Ron- se sonrojó con una risita tímida mientras se cubría la boca con las manos cerradas.
Sin importar cuánto tiempo tuvieran de estar juntos, cuántos años de conocerse como amigos y después desarrollar su relación de pareja, había ocasiones como ésa, en las que Hermione no podía evitar actuar como una adolescente inexperta y cohibida. Esa era precisamente otra parte de ella que sus amigas nunca comprenderían, ya que una de las muchas cosas que le criticaban era la de reservarse con tanto cuidado para un solo hombre con el cual no era capaz de compartir más que unos cuantos besos.
- Solamente quería avisarte que hoy no podré ir por ti al ministerio- soltó con esa sonrisita de culpabilidad fingida que siempre usaba para zafarse de cualquier reclamo que nunca llegaría.
- ¿Pasa algo?- lejos de recriminarle, lo que había en su rostro era preocupación.
- No, no, princesa- se apresuró a aclarar-, lo que pasa es que los chicos me invitaron a tomar unas copas.
- ¿Con Harry?- ahora tenía una sonrisa comprensiva.
- Sí- se encogió de hombros- ya sabes, una de ésas reuniones- se aclaró la garganta-. Bueno, nos vemos mañana, te quiero.
- Yo tam…- pero antes de que hubiera terminado de hablar, el rostro de su novio ya se había desvanecido de las flamas, dejándola perpleja de rodillas frente a la chimenea.
Suspiró tristemente y se quedó unos momentos observando el movimiento suave del fuego, como hipnotizada por las siluetas orgánicas de luz verde que se reflejaba en sus ojos, su piel y su cabello. Reflexionando acerca del trayecto que había tenido que recorrer para llegar hasta donde estaba. Sin saber exactamente en qué momento preciso había tomado la desviación hacia allá, creyendo que seguía recorriendo el camino hacia la felicidad.
Se puso de pie pesadamente, como si de pronto, tres años de su existencia que habían pasado desapercibidos hubieran caído sobre sus hombros y después de morderse el labio inferior, regresó al escritorio. Tomó su pluma y empezó a garabatear anotaciones sobre el pergamino, concentrándose de nuevo en el trabajo. Después de un par de líneas, dejó caer la pluma que dibujó su trayecto en tinta mientras ella se cubría el rostro frustrado con las manos…
- ¿Granger?- el tono de su voz sonaba sorprendido, como si fuera la primera vez que la veía, aunque técnicamente se trataba de su primer encuentro dentro del ministerio de magia.
- Malfoy- el de ella sonaba aburrido y lo miraba como si fuera un semáforo en rojo que le impedía llegar a su anhelada casa lo más rápido posible después de un día de trabajo particularmente pesado.
- Vaya, ¿quién lo hubiera pensado?- intentó hacerle plática con una sonrisa arrogante.
- ¿Podrías hacerte a un lado?- se llevó la mano a la sien, como si le doliera-, intento entrar al ascensor.
- …- él la miró divertido y le dio el paso como todo un caballero para después entrar tras ella- ¿Qué piso?- inquirió galante con la punta de la varita lista para dar la orden.
Ella lo ignoró como si no hubiera escuchado nada y blandió la suya para indicar la planta a la que quería llegar. Insólitamente, en el ascensor solamente había un par de personas más y al cabo de tres paradas, lo único que les hacía compañía eran los memorándum de colores que flotaban sobre sus cabezas. Había un silencio incómodo y Hermione se ocultó tras un pergamino preguntándose por qué de todos los lugares del mundo mágico, tenía que ser precisamente ahí donde se encontrara Draco Malfoy en esos momentos.
- Vamos, no me digas que aún estás molesta por lo de Hogwarts- rió despreocupadamente, complacido por el brinquito de susto que dio su interlocutora.
- ¿Disculpa?- se hizo a la desentendida, asomándose ligeramente por el borde de su pergamino.
- Ya sabes- sonrió de medio lado-, que nunca fui miembro del club de fans del trío maravilla.
- ¿Y he de suponer que ahora ya estás listo para meter tu solicitud?- arqueó una ceja con ironía.
- Empecemos de nuevo, ¿quieres?- le tendió la mano en son de amistad-. ¿Qué te parece si salimos a tomar un café?
Hermione lo miró con recelo, primero a los ojos y después a la mano que él extendía frente a ella, como si esperara que en cualquier momento brotara de su palma algún tipo de maldición. Sus ojos color chocolate volvieron a la mirada gris que desbordaba confianza de una manera abrumadora y después de dudar unos momentos, bajó el pergamino que le había estado cubriendo la mitad de la cara para que él pudiera verla con mayor claridad. Se aclaró la garganta y apretó los papeles contra sí, como si intentara protegerse de él.
- Entiendo que quieras estar en paz conmigo, ya que seremos compañeros de trabajo- dijo con voz temblorosa-, y estoy de acuerdo.
- Bien- replicó con sonrisa triunfante, con la mano aún en el aire en espera de una respuesta.
- Pero no puedo ir contigo- se mordió el labio inferior-, lo siento, Malfoy.
- Entiendo- se metió la mano al bolsillo-, entonces vayamos a tomar una copa en la noche- ella le lanzó una mirada desaprobatoria-, o a bailar, lo que tú quieras- agregó tratando de evitar el rechazo.
- Creo que no estoy siendo lo suficientemente clara- frunció el ceño-, no puedo salir contigo porque tengo novio- y diciendo esto, salió por la puerta del ascensor que acababa de abrirse.
- ¡Hey, Granger!- metió la mano entre las puertas para evitar que se cerraran, ella se dio la vuelta para verlo con fastidio-, por cierto, el pergamino que estabas leyendo está en blanco.
Le guiñó un ojo mientras quitaba la mano para que las puertas se cerraran, dejándola completamente sonrojada y petrificada frente al elevador.
No podía entenderlo, Draco Malfoy, el líder del grupo anti-muggleborn de Hogwarts prácticamente le había propuesto una cita. A ella, que además de ser hija de dos dentistas completamente muggles, era una puritana aburrida con cabello de estopa. Movió la cabeza negativamente mientras reía por lo cómico de la situación, ¿acaso se había golpeado la cabeza? ¿O era que alguien le había querido jugar una broma con las pociones de amor de "Weasleys' Wizard Wheezes"?
Sin darle más vueltas al asunto, entró al área de empleados, donde un grupo de brujas de más o menos su misma edad platicaba alegremente. Asentó los papeles en una mesita y se sirvió una taza de té negro. Se sentó con ellas y enseguida escuchó como el entusiasmo decaía, sonrió nerviosamente y una de las compañeras hizo un comentario, como queriendo continuar la conversación. Hermione continuó sonriendo para indicar que el tema no le ofendía y enseguida la tensión desapareció.
- ¿Entonces no podrás venir, Cassy?- otra le preguntó haciendo un puchero.
- No, ya te dije que hoy saldré con Edmund- se sonrojó ante las burlas insinuantes de las demás-, sí, sí, cállense, envidiosas.
- Entonces habrá una fiesta hoy- la castaña intentó unirse a la conversación.
- Así es, Hermy- replicó la primera que había hablado-, y va a ser ¡Candente!
- ¡Salvaje!- la secundó otra-, Helen contrató a unos strippers, que son un tipo de espectáculo muggle en el que los bailarines… ¡Se quitan la ropa!
- Ah, ya veo- contestó Hermione en voz baja, sintiendo que no encajaba en la conversación-, bueno, chicas, creo que es hora de volver al trabajo.
Sonrió nerviosamente con su tímida despedida que solamente fue escuchada por las chicas que estaban junto a ella y sin embargo, el resto no parecía haberse percatado de su ausencia. Las miró de reojo desde la salida y al ver que seguían la conversación como si ella nunca se les hubiera unido, bajó la mirada al piso y salió del área de empleados. Escenas como esa le daban la impresión de que su presencia no causaba cambio alguno en el mundo, y eso era incluso más triste que ser criticada y menospreciada.
Al salir del trabajo, decidió dar un paseo por las calles de Londres. Tenía tiempo de sobra y sabía que nadie la esperaba en casa, había visto salir a Harry a toda prisa, seguramente para no llegar tarde a la reunión de la que su novio le había hablado. También vio a sus amigas salir dando sonoras risotadas lo suficientemente fuertes para que Hermione las escuchara a pesar de que ellas estaban lo suficientemente lejos para no verla. Era triste tener que atenerse a la compañía de Crookshanks para no estar completamente sola.
Crookshanks, el único que era capaz de abandonar sus reuniones sociales para quedarse con ella.
El letrero gigante de una librería muggle llamó su atención, hacía tiempo que no entraba a una y el olor del papel la guió hacia la puerta como la miel a las abejas. Recorrió los estantes con una mirada de fascinación, acariciando los lomos con una delicada veneración. Leía los títulos cuidadosamente y sacaba los que más le llamaban la atención para hojearlos o leer la reseña de la contraportada. Había tantos que en más de una ocasión deseó poder mirar a una dirección diferente con cada ojo.
Podía pasarse horas enteras ahí, recorriendo las hileras de volúmenes envueltos en plástico una y otra vez, descubriendo nuevos libros con cada vuelta, que había pasado por alto la vez anterior. Finalmente, cuando la luz que se colaba a través de las vitrinas comenzó a hacerse anaranjada, se decidió por tres de ellos, que parecían haber estado esperándola pacientemente en sus estantes, impresos especialmente para el momento en el que ella fuera a buscarlos y llamándola en silencio con sus páginas sin tocar.
Salió de la librería abrazando la bolsa como si se tratara de la muñeca que estuvo pidiendo todo el año y que finalmente le habían regalado en navidad. Llegó hasta un parque y se compró un helado de vainilla con chispas de chocolate, buscó una banca y se sentó con una amplia sonrisa en el rostro mientras lamía su manjar. Sacó cuidadosamente uno de los libros de la bolsa, teniendo especial precaución con no mancharlo de vainilla y con la mano libre acarició el título que estaba en la portada.
Una extraña emoción le recorrió el cuerpo al leer la sinopsis de la contraportada por enésima vez. Realmente estaba ansiosa por llegar a casa y hundirse en la lectura de cualquiera de ellos. Sonrió nuevamente con un brillo en los ojos que la hacía parecer una madre primeriza contemplando a su bebé recién nacido. Volvió a meterlos con cuidado en su bolsa de plástico y los asentó en su regazo sintiéndose contenta al volver la atención a su helado, cuando vio pasar a una feliz pareja tomada de la mano.
Al principio los miró de una forma tierna, pero después de ver que la chica se acercara al muchacho a susurrarle algo al oído y darle un descarado pellizco en una nalga, recordó el motivo por el cual había comprado los libros. Recordó que esa noche, todos estarían de fiesta, bebiendo firewhiskey y celebrando desenfrenadamente el brío de su juventud. Mientras que ella estaría encerrada como una anciana, con un gato de cara aplastada y piernas chuecas como su única compañía, leyendo unos libros que solamente la llamaban en sus fantasías infantiles, probablemente alimentadas por su triste soledad.
Y fue cuando se sintió realmente patética.
Y se sintió realmente estúpida por encontrar alegría en objetos inanimados cuando en realidad debería preocuparse por su relación en decadencia. No era que fuera mala, en realidad Ron siempre había sido muy amable con ella desde que empezaron su noviazgo. El problema era que él tenía un carácter demasiado alegre como para pasar su vida en el silencioso aburrimiento de su compañía. Al principio había rechazado muchas invitaciones para quedarse a ver televisión con ella, pero lo único que hacía eso soportable era la novedad de un aparato muggle que nunca antes había visto.
Pero poco a poco, la rutina fue haciendo mella en su estado de ánimo y ya no era capaz de disimular su infelicidad. En un desesperado intento por ayudarlo, Hermione lo había animado a salir sin ella, sin saber que eso daría pie a que posteriormente él se sintiera en la libertad de hacerlo más seguido. Pero incluso eso no hubiese sido tan malo si no hubiera significado que a partir de entonces, ella dejó de formar parte de ese aspecto de su vida. Y actualmente, él se limitaba a avisarle, darle un beso fugaz e irse sin preguntarle si quiera si tenía ganas de ir con él.
- Al igual que mis amigas- se dijo para sí, encorvándose sobre la banca al abrazar la bolsa de libros-, simplemente la diversión y yo somos dos cosas completamente opuestas.
Draco Malfoy iba caminando con un grupo de amigos hacia un bar muggle de Londres que se había convertido en la novedad. Pasaron por un parque y mientras reía distraídamente por una de las bromas que hacían entre ellos, le pareció ver de reojo una figura conocida. Sus ojos grises se clavaron en la chica que lloraba en una banca, abrazando algo plástico contra su pecho. La miró por unos instantes reconociéndola y luego se encogió de hombros para proseguir con su camino como si no hubiera visto nada.
Después de todo, si Hermione Granger estaba llorando bajo la sombra de un árbol en un parque público, eso no era algo que debiera importarle.
Notas de la autora
¿Y ahora qué sucedio? ¿Realmente está tan indiferente que nadie tiene nada que decir? ¿O es tan malo que no merece ni un minuto de su preciado tiempo para decirme lo mucho que apesta? ¿O es tan bueno que se quedaron sin palabras? Sea lo que sea, prefiero saberlo a quedarme con esta incertidumbre 0_o
Ahora, se preguntarán qué rayos pasa. Pues ahí entra la idea del "Scrapbook", este fic es uno, cada capítulo es un recorte y van a estar desordenados, hay unos que siguen una secuencia, pero en medio de cada uno de ellos hay otros como éste, que sucedieron desde antes... va a revolver un poco pero espero que por lo menos eso sirva para que me digan "¿Por qué no eres una autora normal?" y saber que existen XD
Saludos,
LunaGitana
