Capítulo 2: Reencuentros en Port Angels.

(Voz de Alex)

"¿Cómo vamos a llegar hasta ese Port Angels?" Me dijo Jackie.

"Había pensado en mi moto, pero como vamos 4... lo mejor será coger un coche por ahí." Les dije. "Eso o ir corriendo."

"De coches nada." Me dijo Marianne. "Iremos corriendo."

"Esto... chicas..." Les dije haciéndoles notar la ropa que llevaba. "¿No creéis que es una pena que se manche la ropa por correr así por medio de los bosques?"

"Venga, Alex..." Me dijo Moira casi pidiendo mientras me volvía a estirar la falda que no se había arrugado ni una gota. "Con lo guapa que te hemos dejado..."

"Parezco... ya ni sé qué parezco." Dije. "En fin, venga, vayamos corriendo... total, para lo que me iba a servir ir en coche..."

"¡Sí!" Me dijeron mientras acababa de comprobar mi móvil tras mandar un mensaje a Jacob como pude.

La verdad es que ya estaba acostumbrándome a correr para movernos, movernos en bosque, corriendo aunque llevásemos tacones... solo que cuando me ponían tacones finos como ahora, yo al menos iba más lenta que de normal, aunque no eran un impedimento para correr entre troncos y sortear obstáculos como rocas en el camino o troncos caídos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿Seguro que se enterarán?" Me dijo Quil cuando llamé aullando en mi forma de lobo animal a Embry y Seth con unos aullidos tan altos que seguramente se enterasen el resto también.

Asentí suavemente y repetí la llamada para aquel par de paletos que se iban a perseguir un rastro disipado en el aire hasta que acababan volviendo.

Y la verdad es que al lado de aquella tía, hasta Nessy o los Cullen eran normales.

"Jacob, mañana, Port Angels, a las 10 am., de compras." Me había dicho. "A las 4.30 en los retretes del cine."

"Oye, cómo te reconocerán." Le había preguntado.

"Créeme, canto más que un caramelo a la puerta de un cole... piiiiiiii...." Se había cortado.

Supuse que se había acercado alguien y como ya me había dado la hora y el lugar había colgado para que no la pillasen.

Sin embargo, tuve que dejar de pensar en eso cuando el par de lobos que eran Embry y Seth aparecieron ante nosotros dos.

"Hemos oído tu llamada." Me dijo Embry. "¿Hay pistas?"

"En Port Angels." Les dije. "A las 10 am. De compras y a las 4.30 en los retretes de los cines."

"¡¿Has hablado con ella?!" Me dijeron los dos.

"¿Cuándo fue cuando se coló en tu casa?" Me preguntó Seth excitado.

"Hará unas 2 noches." Les dije. "¿Qué pensáis hacer?"

"Vamos a ir." Afirmaron tan a la vez que daba miedo.

"Si te ha dicho dónde encontrarla es que quiere vernos." Afirmó Seth. "Si dice que estará en Por Angels, entonces allí es a dónde irémos."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

Era raro, llevábamos ya más de medio día en la ciudad y aún no había ni rastro de Embry ni de Seth; comenzaba a plantearme que Jacob no hubiese decidido no decirles nada a Embry y Seth o bien que ellos no quisieran verme o...

"¡Mira Alex!" Me dijo Marianne enseñándome un par de zapatos muy bonitos y bastante... ejem, 'bimbo'. "Pruébatelos, anda."

"Vale, pero... es que no son mi estilo." Les dije. "¿No hay alguno sin tanto lacito?"

"Ah, también hay estos otros." Me dijo Jackie pasándome unos que parecían unas sandalias romanas pero con algo de tacón.

"¿Ves? Jackie conoce mejor mis gustos." Le dije cogiendo las sandalias que me tendía Jacqueline sonriendo.

Llevábamos ya un montón de tiempo de aquí para allí, mirando tiendas, probándonos cosas y comprando algunas y dejando otras; me habían comprado ya como 3 bolsas con un par de cajas de zapatos, un nuevo vestido algo de Goth-lolita y unas faldas nuevas.

"Y yo que había venido buscando unos pantalones..." Suspiré. "Por cierto, es... luego me gustaría ir al cine." Les dije dándome cuenta que ya pasában de las 2 y que solo habíamos parado en el centro comercial un poco cuando cerraron algunas tiendas y nos tocó salir a llamar a los chicos para contarles que todo iba bien y todo eso.

Era realmente un poco... vale, me recordaba a mi época de instituto cuando hacía de vez en cuando alguna salida rosa antes de convertirme en licántropa, cuando aún era medio feliz.

"¿El cine?" Me dijeron.

"Antes me gustaba ir, y llevo ya mucho sin pisar uno... venga, porfi..." Les dije. "Una película."

"Bueno... supongo que no pasará nada..." Dijo Marianne dudando un poco. "Total, no hemos visto nada más que ganado por aquí. ¿Qué le van a hacer, cosquillas?"

"No, probablemente ella les arrancase la cabeza antes de que le pusiesen un dedo encima." Afirmó Moira. "¡Mira que camisa más chula!"

"Mirad, aquí tengo la cartelera." Dije cogiendo un periódico de alguno de los dependientes del mostrador. "A ver... ey, esta tiene buena pinta."

"¿Terror?" Me dijo Jacqueline. "Deberías ver algo más femenino."

Las chicas y lo que era femenino... una cosa era que me dejase vestir de muñequita y otra que dejase que decidiesen lo que tenía o no que gustarme.

"Vaaale, bueno, pues esta otra." Les dije señalando una costumbrista llamada 'La Duquesa' (The Duchess). "Femenina, de la época victoriana... siglo XXVIII... Drama... Empieza a las 4.35 pm."

"¡Ohhhh!" Me dijeron complacidas y con cara de emoción.

"Nuestra chica se nos hace mujer..." Dijo Moira feliz y secándose una lágrima inexistente de felicidad.

"¿Eso significa que puedo ir?" Les dije.

"Pues claro." Me dijeron.

"Nosotras te cubriremos con los chicos." Me dijo Jacqueline sonriéndome.

"¡Ah, pero hay que ir a por las entradas!" Dijo Marianne.

"Vamos a aprender a comprar entradas... vamos a sacar entradas, vamos a sacar entradas..." Se puso a canturrear Moira.

Ya habíamos ido a un concierto hacía tiempo, sin entradas, viéndolo desde unos postes altos... me parece que les hacía más ilusión comprar las entradas que ver la película.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"No se puede entrar al cine sin entrada." Dijo el chico de la puerta.

"Pero es que no sabemos a qué película ir." Dije yo.

"Eh, tío, si te parece mejor nos ponemos a mear contra la fachada." Le dijo Embry. "¿Te apetece más eso?"

"No quisiera tener que llamar a la policía." Nos dijo amenazándonos.

"Está bien... a ver... ha tenido que venir una mujer, tal que de esta altura, morena..." Dije yo.

"Ah, sí." Dijo el hombre. "La chica preciosa." Afirmó babeando soñador. "Entró hace un rato, pero sus amigas me dijeron que nada de dar información."

"¿Sabes qué?" Le dije yo recogiendo un papel con el dibujo de un lobo del suelo y mirándolo. "No importa, danos un par de entradas para la película de... la duquesa."

"¿Hum?" Dijo el hombre.

"Es que la Keira esa está..." Dije babeando imaginándome a cierta sirena surfista.

"Ah, bueno, prefiero a la Jolie, pero... para gustos los colores." Me dijo el taquillero dándome las entradas. "Joe se pondrá contento, ya sois 5 personas en la sala."

"Genial." Dije dándole un pisotón a Embry que iba a protestar y tirándo de él para que me siguiese.

"La próxima vez písate tú los hue..." Me dijo.

"Mira y calla." Afirmé pasándole el papel donde por el reverso se leía claramente el título de la película. "Ahora vamos a los baños primero."

"Son las 4.32, igual se ha ido ya." Me dijo Embry. "Pero por lo que sabemos está aquí."

"Primero vamos a mirar en los baños y si no está seguro que la vemos en el cine." Le dije señalándole la puerta de los servicios.

"No está aquí." Dijo Embry mientras veíamos a una chica gótica saliendo de una de las cabinas de retretes que nos miró y fue a lavarse las manos. "Te dije que no iba a estar esperándonos."

"Y yo te digo que si dijo que estaría aquí es que estaría aquí." Le dije. "Perdona señorita, ha visto por casualidad a una chica que..."

Entonces sonrió aún más y sacudió la cabeza.

"Seth, las góticas son unas bor..." Comenzó a decir Embry.

"Veo que tú Embry sigues tan bocazas como siempre." Le cortó la chica suavemente.

Entonces giramos la cara para ella y la miramos fíjamente.

Era una chica gótica, vestida con una falda extra-larga negra con una camisa blanca y un corsé rojo que le daba ese aire de gótica medieval complementado con el maquillaje negro en los ojos y los lábios, con un peinado en un moño despuntado pero con el pelo largo y ondulado que le llegaba a media espalda y casi hasta el pecho.

Sin embargo, su piel era morena casi hasta el punto quileute.

"Perdona, ¿nos conocemos?" Le dijo Embry.

"Oh... ¿tanto cambio vestida así?" Nos dijo. "Seth, tú si que me reconoces ¿no es así?" Me dijo mirándome a mí.

Me fijé mejor, era evidente que era guapa, si la conociésemos lo sabríamos.

"Es..." Dije. "Lo siento, no..."

Un momento, sí que había algo en ella que me era realmente familiar, entonces la miré mejor; sus ojos... eran del color del mar, eran verde esmeralda aunque estaban enmarcados en negro.

Entonces fue cuando me perdí, en su mirada.

Con un salto me colgué de su cuello y la hice tambalear mientras gritaba su nombre comiéndome el pelo sin querer mientras Embry se daba cuenta de nuestro error y saltaba a abrazarla también.

"Seth, Embry, ya." Nos dijo casi riéndose. "No digas mi nombre, se supone que estoy de incógnito, y lo próximo es convertirme en una maldita rubia." Afirmó suavemente soltándose y sonriendo.

"¡Pensabamos que te habían secuestrado!" Le dijimos casi a la vez.

"¿Secuestrarme?" Dijo entonces. "Bueno, no puedo negaros que al principio era eso, pero… bueno, la verdad es que no puedo quejarme, me tratan bien, aunque…" Dijo enseñándonos sus pies desnudos y un par de zapatos de tacón colgando de sus muslos en una cinta. "Me obligan a ir con tacones porque saben que no puedo correr a tope con ellos, y debo admitir que me ha costado acostumbrarme a moverme con las faldas largas sin romperlas ni pisármelas."

"Es… no pareces tú." Le dije yo.

"Ese es el objetivo." Me dijo. "Al menos ahora puedo salir un poco, aunque lo de que me dejen sin vigilancia…"

"Pero ahora no tienes vigilancia." Le dije yo.

"No, conseguí que me dejasen venir sola al cine porque al resto no les gusta demasiado y Nathan no estaba aquí para entrar conmigo y vigilarme, así que esto es un secreto de chicas."

"O sea, que estás con las chicas…" Dijo Embry sospecho que con la misma idea en la mente que yo. "Bien… será más fácil con las chicas."

"¡No!" Nos dijo Alex cogiéndonos de las manos. "Nada de pegarles a ellas, por favor… no me hacen nada, me están protegiendo; me han enseñado algunas cosas."

"¿Y qué quieres que hagamos?" Le dije. "¿Que nos quedemos de brazos cruzados mientras vuelven a alejarte?"

"Por favor, tenéis que confiar en mí…" Nos dijo. "Las cosas han cambiado un poco…"

"No pienso dejar que te vuelvan a separar de mí, de nosotros." Le dije sujetándole la mano.

"Y no lo harán." Me dijo. "Al menos no por ahora, pero tenéis que ser pacientes; si saben que hemos tenido contacto… entonces sí que me volverán a separar."

"¿Y entonces qué hacemos?" Dijo Embry.

"De momento, ir al cine, hemos pagado unas entradas." Nos dijo mostrándonos la entrada que estaba junto a las nuestras.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

Era raro, volver a estar allí sentada, con aquellos chicos, sin preocuparme de que pudiesen pillarme con ellos y sabiendo que estaría protegida...

"¿No podías haber escogido otra peli menos peñazo?" Me susurró Embry.

"Lo siento, intenté cogerme la de terror, pero las chicas no me dejaron porque dicen que no es femenino ir a ver ese tipo de pelis sola..." Le susurré.

"Dios, parecen tus carceleras." Me contestó quitándome unas palomitas.

Al final me había acabado comprando un cubo familiar y una coca-cola a juego; tenía tanta hambre de comida basura que me parecía como si nunca hubiese comido algo tan delicioso.

"¿Te dan bien de comer?" Me preguntó Seth susurrando.

"¡Claro que sí!" Le susurré de vuelta. "Es solo que no me dejan comer este tipo de cosas, normalmente me suelen cazar algo y lo asamos. Ya sabéis... ellos se beben la sangre y yo me como la carne."

A mí me sonaba lógico, al principio me pareció indecente, pero la explicación de Louie me llenó: manteníamos el equilibrio pues solo se desaprovechaban los huesos, y con esos, yo hacía utensilios como agujas, peines, adornos del pelo... como si fuésemos gente primitiva.

"Suena mal." Me dijeron.

"No me tratan mal, de verdad." Les dije yo. "Pero qué hay de vosotros. Me han dicho que os largasteis, no habréis recibido mis cartas pues."

"Fuimos a buscarte." Me dijo Seth. "Pensábamos que te habían secuestrado..."

"Lo siento, es que nos fuimos a una zona de Europa donde no me buscarían." Les dije yo. "Hemos pasado meses en Europa antes de volver aquí, y luego fuimos a Canadá hasta que se enteraron que había una comuna de vegetarianos en Delhavi y volvímos a Washington porque los que había aquí se habían largado, a juzgar por los rumores que habíamos oído; y luego comprobamos los chicos y yo que no había vampiros cerca así que nos hemos establecido cerca de un punto donde nuestros olores quedan ocultos. Vivimos sin levantar sospechas, y cuando comienza a cantar algo volvemos a largarnos."

"¿Con los vampiros esos?" Me dijo Embry.

"En el fondo no son tan malos." Les dije. "Son pacifistas, prefieren huir a plantar cara en una pelea."

"Eso díselo a nuestras espaldas." Me dijo. "Nos pescaron y nos dejaron en unas redes hasta que pasó la partida que habían mandado a buscarnos y nos sacaron. De pacifistas no tienen nada."

"Puede parecer eso." Les susurré. "Pero son pacifistas, de verdad. No pelean a no ser que no les quede otra. No me dejan ni plantar cara a los vampiros que nos hemos encontrado."

"¿Atacas a todos los vampiros que os encontráis pero no a los que te han raptado de con nosotros?" Me preguntó Embry confuso mirándome con unas palomitas a medio camino entre su boca y el cubo.

"Llevo demasiado tiempo pensando que los vampiros son los malos de la peli." Les dije suavemente. "Intentad entenderme, para mí siempre los vampiros eran malos por naturaleza..."

Los vampiros eran malos por naturaleza, pero en estos últimos meses, me había dado cuenta que también había un tipo de vampiros que no querían serlo, vampiros que solo se alimentaban por necesidad, vampiros que se dedicaban a ayudar a los que les necesitaban, vampiros cazadores de vampiros locos...

Louie y el resto me habían presentado a un par de vampiros que odiaban ser vampiros y se dedicaban a proteger a los humanos a base de matar a los vampiros que asesinaban más de la cuenta; había un tipo de vampiros que no bebían sangre humana sino 'sangre muerta' o para trasfusiones, clónica.

"Es raro... he conocido a gente y... vale, sigo sin fiarme del todo de los vampiros, pero al menos ahora no voy por ahí matando a todos los que me cruzo." Les dije.

"Es una pena." Me dijo Seth. "Te hubiese gustado una familia que vivía por aquí."

"Les recuerdo, son los que me metieron en este lío apareciendo y convenciéndome para que dejase a un vampiro con vida." Afirmé. "Aparte de vosotros, claro."

"Es... los Cullen no son tan malos." Me dijo Seth.

"Sí, Jacob hasta se improntó de la hija de Edward y Bella." Afirmó Embry.

"Ah, la mestiza." Dije. "Perdón, no debería llamarla así, se supone que yo ahora soy una especie de híbrido, un 'híbrido chungo' donde los haya."

Eso les hizo sonreír y me dieron unos toquecitos en los hombros.

Les había echado de menos, mucho; sin embargo, tampoco podía olvidar un detalle más.

(Salto espacio-temporal)

"Me ha gustado veros de nuevo." Les dije sonriendo cuando acabó la película..

"Espera, a dónde vas." Me dijeron cogiéndome de una mano cada uno preocupados.

"Ya os he visto, os he dicho lo que tenía que deciros y habéis visto que sigo viva ¿no?" Les dije. "Pues ya está, no podemos hacer más."

"Sí, sí que podemos." Me dijo Embry. "Vente con nosotros."

"No puedo." Negué suavemente con la cabeza. "Mis compañeros no saben que os he visto, las chicas piensan que estoy en el cine. Además, no quiero poneros a todos en peligro."

"Entonces nos vamos contigo." Me dijo Seth. "En casa ya se han hecho a la idea de que llevamos meses fuera."

"No, tampoco podéis veniros." Negué con dolor en el corazón. "Esto es muy peligroso, bastante tienen con protegerme como lo hacen como para que ahora tengan que aguantar vuestro olor también."

"Pues que aguanten." Me dijo Embry. "Nosotros nos vamos contigo."

Tenía que hacer algo, pero ya.

De pronto, una idea se pasó por mi cabeza; era arriesgada, me arriesgaba a no volver a verles nunca más, pero al menos sabía que con eso les mantendría aparte y alejados de mí y del peligro.

"Es... mi novio no os dejará acercaros." Les dije medio susurrando puesto que las chicas estaban ya en la puerta esperándome.

"¡¿TU NOV...?!" Gritaron los dos para cerrar la boca al darse cuenta de que había gente. "¡¿Cómo que tu novio?!" Añadieron susurrando.

"¡Tú no tenías novio!" Me dijo Embry.

"Ahora sí, es... Louie es demasiado dulce como para obviarlo, además, me ha demostrado que no es tan malo, me protege, me cuida... y es muy guapo y dulce conmigo." Les dije llenándome de falsa confianza para sonar entera y llena. "Es todo lo que un licántropo nunca podría aspirar a ser. Y le quiero, no quiero que se enfurezca, así que... es mejor que no nos vean juntos... por si se pone celoso y se enfada." Afirmé. "Es... Ha sido un placer volver a veros." Les dije dándoles un beso a cada uno en la mejilla como si fuese a alguno de los amigos adultos que tenía, Billie o Quil Sr o incluso de mi reserva.

Entonces me di la vuelta y comencé a irme hacia la salida.

A cada paso sentía que se me rompía el corazón, pero aquello era lo mejor. Me dolía alejarme de ellos, pero debía hacerlo, les quería, y no soportaría verles destrozados porque competían por mí; no, ante todo no soportaría verles destrozados en una pelea contra aquel vampiro loco que me perseguía por medio mundo.

Aquello era algo que solo yo debía lidiar, y si Louie y sus compañeros querían meterse en el ajo bien por ellos, pero no iba a dejar a mis seres queridos meterse en aquello.

"Ah, Alex, que bien." Me llamó Moira para cogerme del brazo.

"¿Te gustó la película?" Me preguntó Marianne sonriéndome.

"Sí, aunque bueno, la verdad es que hubiese preferido verla con vosotras." Les dije suavemente intentando sonreír. "Siempre me habéis dado un punto de vista diferente sobre historia."

"Uggg... que peste a chucho." Dijo Moira abanicándose la nariz.

"Será mejor que nos vayamos." Les dije. "He visto un par de chuchos por ahí, creo que uno de los acomodadores es uno de ellos..." Le susurré.

Fue curioso, porque Jackie torció un poco los labios pero no me dijeron nada; o al menos hasta que no estuvimos suficientemente alejadas del cine.

"Dinos la verdad, qué era lo que querías, ver la película o ver a alguien." Me dijo.

"¿Qué...?" Le dije.

"Puedo reconocer el pestazo de un chucho de otro." Me dijo Marianne. "Sabemos que eran chuchos de aquel sitio donde estábas antes."

Suspiré, pillada por las chicas que eran peores cazadoras que ellos.

"Por favor, no se lo digáis al resto..." Les dije. "Necesitaba verles, tenía que hablar con ellos... deseaba ver la película, pero los encontré en el cine, lo juro." Les mentí a medias. "Tenía que hablar con ellos, son jóvenes y demasiado impulsivos, nos han estado intentando rastrear..."

"Entonces tenemos que volver a irnos." Dijo Marianne mirándo a sus 'hermanas' de grupo. "Si encuentran nuestro escondite..."

"No, por favor..." Les pedí. "Yo... ya me he encargado de que nos dejen en paz."

Entonces Jackie me acarició la mejilla.

"Seguro que has hecho lo que debías." Me dijo.

"Pero... son licántropos." Dijo Moira confusa. "Un licántropo no suelta a su presa así como así."

"Les he hecho creer que estoy teniendo una relación afectiva con Louie." Les dije con dolor y sujetándome inconscientemente el pecho. "Me dejarán de seguir porque lo que les hacía seguirme es que estaban enamorados de mí. Si yo estoy con otro y estoy feliz entonces no tienen razones para seguir luchando por mí."

Nunca esperaría que alguien como Marianne me abrazase; lo hubiese esperado de alguien como Moira o como Jackie, pero Marianne...

"Pobre... ha tenido que ser duro..." Me dijo dejándome congelada.

Fue algo instintivo, me dijo igual que fuese Marianne que era con la chica que peor me llevaba, me dio igual que estuviésemos en la calle o que pudiese llamar la atención; me cogí a su espalda y lloré lo que no había podido llorar.