Capítulo 3: Misivas.

(Voz de Embry)

"No es posible." Dije agarrándome la cabeza. "¡Me niego a creer que ese maldito chupasangres pueda hacerla feliz lo más mínimo!"

Zas, me llovió un golpe de impresión.

"Y ahora que parece que has despertado, supongo que no te importará compartir con el resto a qué viene todo eso de gritar y estar medio zombi." Me dijo Jared. "Porque entre Seth y tú medio groguis desde que volvisteis de Port Angels, Jacob llamando a su cría de vampiros afilados y la médico raptada estamos todos un poco..."

"No la han raptado, nos ha dicho que ahora está de novios con el tío ese moreno de pelo largo."

"Esto... los que nos tendieron la trampa no tenían ningún hombre el pelo largo." Me dijo Quil.

"¡Esos eran los secuaces del moreno!" Dije furioso. "¡Y no me lo creo que estén de novios así de fácil!. ¡Es que sencillamente es imposible!. ¡¿Cómo va a hacerle a una licántropa feliz un maldito chupasangres?!"

"¿Cómo puede haberse improntado Jacob de Nessy?" Me dijo Paul. "Que mira que es patético."

"¡Pero estamos hablando de alguien que odia a los vampiros!" Dije yo.

"Oye, deja de gritar, desgraciado." Me dijo Leah regresando del brazo con su madre puesto que su hermano estaba como yo allí. "Se te oye desde casa."

"A Embry y a tu hermano les han dado calabazas." Le resumió Sam.

"¿Lo veis? Os dije que debería haberla matado cuando la pillé en nuestra casa." Dijo Leah.

"Como se te ocurra ponerle un dedo encima te romperé ese cuello de pija que tienes, Leah." Le amenacé.

"¿Tú y cuantos más?" Me dijo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Louie)

"Alex, llevas un par de días decaída ¿te ocurre algo?" Le pregunté cuando la vi llegar y pasar de la comida que le habíamos dejado en un plato y donde le habíamos puesto asado para parar un tren que era lo que ella solía consumir ya que un oso para ella sola solía durarle apenas 4 días.

"Sí, sí, todo perfecto." Me dijo. "¿Pues?"

"Acabas de pasar del asado." Afirmé. "Y es vaca, pensaba que siempre que había algo comestible para los humanos saltabas al plato como si te lo fuésemos a quitar."

"Ah, es que... no tengo mucha hambre." Afirmó escurriéndose el pelo. "Con permiso... creo que debería ir a mi cuarto, me parece que me he vuelto a descoser el dobladillo de la falda y Moira se pondrá furiosa si lo ve." Afirmó antes de desaparecer de nuevo.

La vimos subir por las escaleras al cuarto del que se había apropiado en aquella casa en pleno bosque que aún conservaba un poco el olor de los anteriores inquilinos que se habían ido llevándose sus muebles con ellos.

"¿Otra vez hay que tirar el asado?" Se quejó Nathan. "Odio comer tanto porque a la señorita no le da la gana comer."

"Nat, cierra la boca, por favor." Le pedí mirando la escalera vacía.

"Louie, ya sabes por qué está así." Le dijo Jacques. "¿Qué vamos a hacer?"

"Entrar en los dominios de una manada es peligroso." Dijo Balthazar.

"Ya, pero tampoco podemos dejarla que siga así." La defendió Jacques. "Ni siquiera ha podido cazar un par de conejos para alimentarse ayer mismo. Pronto comenzará a enfermar."

"Creo que es el momento de dar un poco el brazo a torcer y escribir una misiva." Cedí yo tras plantearme otras salidas.

Por muchas vueltas y rodeos que le diésemos, solo había una solución posible.

"Por favor, ruego no ataqueis a nuestros enviados para parlamentar." Escribí con letra clara. "Urge tratar un asunto sobre un miembro de nuestra 'familia' y dos miembros de su manada. Ruego pronta contestacion con la fecha del encuentro debido a urgencia del tema a tratar. Atentamente.

Louie"

Con cuidado le eché una gota de cera de la única vela allí y puse el anillo con mi sello para lacrarlo antes de moverlo un poco para enfriarla.

"El problema ahora es a quién mandamos para llevarla." Dije.

Al momento, todos mirábamos a la única persona que podría entrar en los territorios de una manada de licántropos sin suponerles una amenaza de especie.

"Eh, a mí no me miréis." Nos dijo Nathan. "Paso de mezclarme en estos líos. Si quiere ella jugarse el cuello vale, pero a mí no me miréis."

"Vamos, Nathan." Le dijo Jacques. "Sabes que eres el único aparte de ella que es licántropa que podéis entrar allí sin que se lo tomen como una invasión."

"Ya, pero piensan que somos secuestradores." Nos dijo.

"Nathan, o vas o te va a tocar cargar con ella y su mal humor esta luna llena, solo." Le dijo Balthazar.

"He dicho que no y es que no." Dijo tras dudarlo un poco. "¡Y basta ya, jod**!"

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Y por eso hoy en día los lobos son amigos nuestros." Dijo Quil Sr. acabando la leyenda sobre los primeros fríos y los licántropos.

Siempre era igual, siempre las mismas leyendas, siempre iguales, sin cambiar ni una sola palabra, ni un solo detalle, nada.

"¿Sabías que hay actividad en los bosques?" Me dijo Jacob serio mientras aplaudíamos la intervención del abuelo de Quil. "Por los antiguos cazaderos de los Cullen, cerca de la reserva de Olympic."

"¿Eh?" Le dije.

"Charlie telefoneó a mi padre hoy para anular la salida de pesca de mañana porque al parecer temen que haya alguna alimaña suelta por los montes." Continuó susurrando.

"¿Y qué?" Le dije. "Podría ser algún otro animal; podría ser cualquier cosa."

"Un animal salvaje no seca de sangre a sus presas." Me dijo.

Vampiros...

"Ahora eso da igual." Le dije. "Está con alguien."

"¿Con alguien?" Me dijo mirándome confuso. "Pensaba que eran tonterías de Embry, suposiciones sin fundamento."

"Nos lo dijo ella misma." Afirmé. "Nos dijo que dejásemos de buscarla, que estaba bien y que ahora salía con Louie, el vampiro que apestaba a alcanfor. Dijo que le trataba muy bien, es feliz con él. Dice que es todo lo que nosotros no somos, que le cuida mucho y le trata con cariño."

"Hum... eso es cierto, pero no sé, no me pareció a mí que fuese de esas." Me dijo.

"¿Qué quieres decir?" Le pregunté confuso.

"Pues eso, es posible que le guste lo cariñoso o lo dulce que sea él con ella, pero... me parece a mí que el que sea guapo no es un motivo realmente, y desde luego, no creo que le pegue alguien pastelón; es una licántropa, le va el riesgo y la velocidad, dudo que alguien que le de todo hecho ya sea un partido para ella."

"Ella se merece lo mejor." Le dije levantándome. "Y si ella cree que ese es Louie entonces a Embry y a mí solo nos queda mordernos la lengua, aguantar el dolor y dejarla ser feliz con quien quiera."

Eso le hizo reír y cuando fui a irme, me agarró del hombro y me retuvo.

"Lo siento, es que sonaba maduro, no esperas oír algo así de un retaco como tú." Me dijo.

"No soy un retaco." Afirmé soltándome bruscamente. "Y creo que también yo haré como mi hermana, en cuanto pueda me iré de aquí."

"¿Por qué?" Me dijo.

"No queda nada aquí para mí salvo mi madre." Afirmé. "Y quedarme aquí, donde todo me recuerda a ella no me hará ningún bien."

"La vida aquí va a ser diferente sin ti y sin Embry." Me dijo casi hasta tristemente.

"¿Cómo que sin mí y sin Embry?" Le pregunté.

"Embry también planea largarse." Afirmó tristemente pero mirándome a los ojos. "Me ha dicho lo mismo que tú, que aquí todo le recuerda a ella." Suspiró suavemente antes de añadir. "Las manada que formamos cuando nos separamos de Sam se disuelve... primero Leah y ahora vosotros dos... Quil estará con Sam, pero yo..."

"Vente." Le dije. "Ven conmigo. Huiremos los dos, no tienes por qué quedarte."

No me había planteado que Jacob se fuese a quedar solo, la destinataria de su impronta era una cría y su familia se la había llevado por su seguridad a un sitio donde él no podía ir. Hasta ahora nos había tenido a Quil, Embry y a mí; si ahora nos íbamos los dos...

De pronto capté un olor, fue algo raro, pero olía...

"Chicas, iros a casa." Les dijo Sam.

"Sam, ve con ellas, nosotros nos encargamos." Afirmó Jacob.

Chupasangres, vampiros y de cualquier cosa menos amigos pues no eran los Cullen, ellos nunca se atreverían a llegar hasta aquí.

Antes de que pudiésemos ponernos en pie ya les teníamos encima.

"Eh, eh, bandera blanca." Dijo el macho de los dos. "Bandera blanca ¿no la veis?"

"Vampiros, cómo osáis..." Dijo Paul temblando de rabia.

"Eh, nosotros tampoco queríamos venir." Dijo el chico para que la chica le diese un pisotón suave sin perdernos de vista y con un pañuelo sobre la nariz lo que denotaba que debía estar a punto de vomitar sangre asqueada por nuestro olor, lo cual era reconfortante en cierto modo.

"Nat, acabemos pronto." Le dijo la chica. "No creo que pueda aguantar mucho más esto."

"Os traemos una carta." Dijo el chico. "A entregar a quien quiera que sea el jefe de vosotros."

Entonces Billie fue a cogerla pero él retiró el papel de su alcance.

"Al líder de los chuchos." Dijo el tipo para hacernos gruñir.

"Trae aquí, chupasangres." Le dijo Sam quitándoselo de las manos y rasgando el sello antes de ponerse a leerlo. "No entiendo nada de lo que pone." Dijo pasándosela a Jacob que la cogió y la miré por encima de su hombro.

"Por favor, ruego no ataqueis a nuestros enviados para parlamentar." Ponía con letra manuscrita, con florituras pero al menos nítida y de trazo limpio. "Urge tratar un asunto sobre un miembro de nuestra 'familia' y dos miembros de su manada. Ruego pronta contestacion con la fecha del encuentro debido a urgencia del tema a tratar. Atentamente." Y la firma.: Louie.

"Creo que tenemos... un asunto a tratar en común." Dijo el chico buscando con la mirada y parándola en Embry y en mí.

"¿Hum?" Dijeron mirándonos a Embry y a mí.

"En fin, seguro que no es otra trampa y lo que en realidad no queréis es pillarnos por banda y..." Comenzó a decir Jared.

"No, claro." Dijo la chica. "¿Os pensáis que no tenemos ya suficiente con vigilar para que no llegue unos tipos a masacrar a los nuestros? Como para ponernos a jugar con chuchos."

"¿A quién llamáis chu...?" Dijeron los mayores.

"¿Por qué tenemos que fiarnos de vosotros e ir cuando es evidente que no os caemos bien y vosotros a nosotros tampoco?" Dijo Sam.

"Mira, sentimientos mútuos." Dijo el chico.

"Nat." Le riñó la hembra antes de mirar a Sam. "Louie se ha rebajado a solicitar un encuentro amistoso con alguien como vosotros, me parece que lo más cortés sería acordar una fecha, una hora y un lugar y punto."

"¿Qué tal el 7 del 7 de 7777 a las 7 y 7?" Dijo Paul.

"Mira qué gracioso la mascota." Dijo el tipo.

"Nat/ Paul" Les riñeron a la vez la chica y Sam correspondientemente.

"Nat y compañera." Les dije. "Podéis contar conmigo."

"Seth, tú no mandas." Me dijo Sam.

"No, pero Seth es de mi manada." Dijo Jacob. "Así que... mi manada va, vamos, todos." Afirmó mirando a mi hermana y a Embry y Quil.

Tanto Embry como Quil como yo asentimos, pero Leah fue otro cantar.

"Supongo que con cuatro de 8 estará bien." Dijo la chica. "¿Ponéis ya fecha y hora?"

"¿Qué tal aquí dentro de una hora?" Dijo Jacob.

"Vale." Dijo el tal Nat.

"Como queráis, pero... igual era mejor celebrarla en un lugar más neutral." Dijo la chica. "Hay un pico aquí cerca, creo que está fuera de vuestra jurisdicción pero así no nos molestarán. Tenemos que ir a cazar mañana mismo, así que... podríamos hacerlo pasar por cacería y que alguien se quedase en casa con Nat que como es un bocazas lo único que hará será molestar."

"Pero Jackie..." Se quejó. "Que yo también quería ir a..."

"Alguien se tiene que quedar controlando a nuestra amiga." Le dijo ella haciéndole una caricia en la cara. "Además, os lleváis bien..."

"Bueno... me debe la revancha." Dijo él.

"No me digas que le ganas peleando." Le dije yo.

"La verdad es que le gana ella siempre." Dijo la chica. "Pero como tiene mucho sentido del deber, como siempre se hacen daño, se queda con él para ayudarle cuando le tuerce la muñeca."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Louie)

"¿Seguro que han aceptado a reunirse con nosotros?" Les pregunté a Nathan y Jackie cuando regresaron.

"Sí, el crío de la manada abrió la boca y acabó liando a su parte de la manada para ir a la cita." Me dijo Nathan con un dedo en la oreja. "Aunque creo que el otro iba a intentar hablar también."

"Será mejor que sepas lo que haces, Louie." Me dijo Marianne. "Vamos a meternos en una reunión con unos chuchos apestosos, con lo que nos ha costado quitarle el olor a Alex."

"Creo que a todos nos parece un poco deprimente que esté tanto tiempo durmiendo y haciendo cosas sin sentido." Dijo Balthazar.

"Por cierto, dónde anda." Dijo Jackie.

"Con Moira, le está haciendo un tour guiado por la montaña." Dijo Jacques. "Pero se han ido hace un buen rato."

"Estarán al llegar." Le dije yo. "Sabes que le gusta cocinar y querían cocinar lo que trajesen Nat y Jackie."

La verdad es que era cierto, hacía ya un buen rato que habían salido y ya deberían haber regresado; no creo que hubiesen tenido problemas.

Frush frush, frush...

"Buenas." Dijo Moira entrando tras Alex que apareció en la ventana de la cocina-comedor por una rama y saltó para aterrizar con cierta elegancia sobre sus talones.

"¿Otra vez has ido con los tacones en la mano?" Le dije.

"Ya ves, rompí un tacón, voy a tener que volver a ponerle otro clavo más." Me dijo suavemente.

Últimamente estaba demasiado suave incluso para ella, entonces suspiró.

"¿Huele a cocido?" Dijo suavemente.

"De venado y verduras de bosque." Le dijo Marianne.

"Huele bien." Afirmó.

Era raro, era como si intentase mostrarse normal cuando estaba claro que algo dentro de ella no iba como debería.

"Alex, es... ¿segura que va todo bien?" Le dije.

"Sí, todo bien ¿pues?" Me dijo calzándose de nuevo tras haberse limpiado los pies un poco.

"Normalmente sueles decir algo en contra de las verduras del bosque." Le dije.

"Ah, bueno; después de comer lo que me ha tocado comer con vosotros en el monte cuando estábamos huyendo creo que ya no le haré ascos a esas cosas." Afirmó.

"Por favor, no nos lo recuerdes." Dijeron las chicas.

"Aún estoy con el estómago revuelto cuando pienso en eso." Añadió Nathan.

El problema que ibamos a tener con aquella cita para hablar sobre las posibilidades con los licántropos con los que ella vivía como amigos iba a ser despistarla a ella.

"Hey, Alex." Le llamó de pronto Jaques mientras comían Nathan y ella en la mesa y nosotros tomábamos unos vasos de sangre de trasfusiones. "Dentro de dos días nos vamos a ir a cazar, igual nos cuesta un poco, pero te quedarás con Nat ¿te importa?"

"No, claro." Dijo ella sacudiendo la cabeza y cortando un trozo de carne aún más. "Lo único es que teníamos otra vez sesión de fiesta pijamas semanal."

"Estoy seguro que podréis posponerlo hasta que volvamos." Le dije. "Además, es mejor que vayamos de caza, con esa salida rosa que hicisteis las chicas han quemado más sangre de lo que pensábamos."

"Hum." Asintió ella. "Tranquilos, no nos mataremos."

"Pues aún me debes una pelea, chucha del demonio." Le increpó Nat.

"Nat, olvídame ¿si?" Le dijo ella dejando el plato hacia delante.

"Eh, cena un poco más." Le dijo Jacques empujándole el plato hacia delante. "Me he molestado en haceros la cena, además, últimamente comes muy poco."

Al parecer no era solo a mí a quien no se le había pasado desapercibido ese dato.

"Es que no tengo hambre." Dijo ella.

"Pero si hemos estado corriendo por el bosque." Le dijo Moira. "Tienes que tener hambre."

"Lo siento, estaba muy bueno, pero no tengo mucha hambre." Les dije. "Yo no soy de comer mucho salvo en luna llena..."

"Alex." Le retuve yo por la mano para echar la cabeza un poco hacia atrás. "Por favor, intenta comer algo más."

"Está bien." Se acabó rindiendo y sentándose de nuevo en su sitio.

"Buena chica..." Le dije dándole unos toques suaves en la cabeza.

La verdad es que no comió mucho más, pero al menos algo más comió y acabó dejando medio plato, claro que supongo que no podía culpar, no estábamos acostumbrados aún a cocinar porque Nat solía encontrarse su propia comida o comía crudo, así que cocinábamos un poco como para 4 a 6 personas, y eran dos que comían por casi 3, 4 si se traba de luna llena.

Era un poco doloroso verla tan decaída; por suerte, eso acabaría pronto.

Muy pronto.