Atte Anngel
El secreto
Capítulo 3, parte 2 de 4 "Treinta días con Misty"
Día ocho "No existen respuesta"
Cuando logré ser yo nuevamente, salí del cuarto de baño y no había nadie. La noche ya caía en nuestra habitación y el aun no volvía, el reloj daba las ocho. Di mil vueltas, fui por un vaso de agua y cuando lo bebía la odie, aquel líquido de color transparente que en parte me daba la vida, hoy era lo que más detestaba – y si él jamás quiere volver conmigo – intenté sacar esa idea de mi cabeza, pero no podía – Ash… yo…
El reloj era mi enemigo, no había pasado ni dos minutos desde que miré la hora nuevamente, mi vista estaba fija en el sucesor de cronos, poco a poco el cansancio me gano y cerré mis ojos por un minuto.
Día nueve "Silencio"
Luego de salir del departamento, mis piernas me llevaron a lo más alto de la isla, millones de preguntas en el mundo y yo sólo me hacía una - ¿Por qué ella me había ocultado algo así? – como no me di cuenta antes, esa voz que desde un comienzo supe que era de ella, la gracia cuando nadaba, la violencia en su actuar, era todo de ella y yo el muy ingenuo, no lo logré detectar. Miré al cielo, calculé que ya eran las tres o cuatro de la madrugada - ¿Y si un insecto entró a la habitación y ella está asustada? – tenía que volver lo antes posible, Misty me necesitaba, apuré mis pasos, aun si saber que tenía que decir.
Cuando entré en la habitación ella estaba dormida sobre el sofá, la posé en mis brazos, con gran vacío en mi cabeza y la dejé sobre la cama, yo aún no tenía sueño y necesita pensar… ¿Qué haría de ahora en adelante?.
Una brisa golpeaba mi rostro, el lugar estaba fresco, temía que al abrir los ojos, él no estuviera ahí, que de verdad hubiera desaparecido y esa maldita isla llena de insecto se lo hubiese tragado, me levanté rápido cuando ese pensamiento inundó mi ser – ¡Ash! – Ahí estaba mi moreno, con su cuerpo recargado en el sofá, su mano sujetaba su cabeza y su mirada estaba fija en los árboles que crecían inmutables fuera de la habitación, su pelo se movía con el viento – Vida yo tengo que explicar lo que paso – él no respondía, sólo se acomodaba para seguir mirando afuera – Yo no sabía de mi condición hasta hace muy poco… Yo… - él se paró del sillón y fue hasta mí, cerró mi boca con un beso y pasó directo al baño.
Día diez "Más silencio"
Me estaba volviendo loca, es como haberme casado con una persona muda, desde que me desperté ayer, no ha pronunciado ni una sola palabra, solo me sonríe y se dedica a sacar los insectos de la habitación. Cada vez que le intento hablar del tema, se queda mirando fijo alguna parte de la casa o me ofrece algo para comer, pero todo sin pronunciar ni una sola palabra – Ketchun, ¿Hasta cuándo vas a hacer el papel de mudo? – Me ha mirado nuevamente, me ha sonreído y se ha metido a la cocina.
Esta vez Ash, me vas a escuchar o dejo de llamarme Misty – deslizó su falda hasta que cayó al suelo, sacó su blusa, luego su ropa interior y así como Arceus la creó en este mundo, caminó decidida hasta la cocina, sin duda el lugar favorito de su esposa – Por favor me puedes mirar – el joven Ketchum dio la vuelta y la observó, su boca se abrió y la miraba con asombro… Sus pómulos se enrojecieron y se atragantó con el juego que estaba tomando – Ahora ¿si me vas a escuchar? – Cerró sus ojos y se acercó, tomo sus hombros, la abrazó… Ella sintió que algo mojaba su piel desnuda, él se alejó y sus hombros fueron cubiertos por una manta, él salió de la habitación y tras ella se sintió la puerta principal.
Día once "El dolor del silencio"
Ya no sabía que intentar para que él me hablara, parecía que de verdad un maldito Pokemón insecto le hubiera picado la lengua. Me encontraba enrollada en la cama, intentaba saber qué diablos miraba por esa ventana, cada vez que pasaba horas mirando a ella, solo vi un metapod que se cubría lentamente para su evolución. Cuando él entró, yo aún estaba en la cama, llevó a cabo el mismo ritual de todos los días, un beso en mi frente, una baso por agua y se acomodó a mirar por la ventana - ¿Tal es tu rabia que aún no me quieres hablar?, llevas 4 días en completo silencio, como si yo no existiera, ya sé que me equivoque… Pero tengo miedo que ya no quieras estar conmigo y todo lo que ha costado que me digas que me amas se vaya al carajo… Te esperé tanto tiempo y ahora… ¡! Ya no soporto tu silencio! – Salí corriendo de ese lugar, ya se estaba haciendo insoportable el encierro y su silencio, mis pies me llevaron cerca de un acantilado, el mar se veía tan acogedor, sabía que un caída desde esa distancia podía ser la muerte para cualquiera, menos para mí… - El gran secreto de la familia Waterflower, después de los 13 años no vuelves a ser normal… Ese fue el gran motivo de porque no pude volver a viajar, de porque mis hermanas me hicieron regresar al gimnasio con la excusa de que se habían ganado un viaje, no es más que otra gran mentira… Debí haber confiado en ti… - Cuando regresé a la habitación me di cuenta que él ni siquiera, se había preocupado, estaba acostado mirando al techo.
Día doce "Perdida"
Con lo ocurrido el día de ayer, ya había cruzado la línea… Tenía a su Dragón marino con ella, así que si decidía irse en eventualidad, lo podía hacer sin preocupaciones, aun así en su corazón algo le decía que podían corregir las cosas y si no era así asegurarse que él no iba a decir nada de su secreto.
Lo encontró como siempre en aquel sofá, mirando quien sabe Dios por la ventana - Ash, ya sé que no me vas a hablar, pero quería decirte que… - con lágrimas en los ojos - Si decides que ya no estemos juntos, yo me iré de la Isla y sólo te pido que no le digas a nadie mi secreto… - Él la observó, se acercó a ella y la abrazó, la llevó hasta el sillón y se sentó junto a ella, la posó sobre sus piernas y se quedó ahí observando el vacío.
Día trece "Una palabra"
No sabe cuantas horas estuvo ahí, sentada en sus piernas y cobijada por sus brazos, sólo supo que ahí estaba y había dormido profundamente. Al despertar, Ash aun estaba, la acariciaba y un par de lágrimas que brotaron de sus ojos, hicieron que ella reaccionara – Te amo tanto… Me siento culpable… Cuando vi, las quemaduras que tenía en los brazos y en tus piernas, pensé que había sido alguna mala maniobra en la cocina… Pero al verte en la bañera, y saber que fui yo quien las provocó, no he dejado de culparme, no lo puedo sacar de mi cabeza - El hombre por fin pronunciaba palabra, pero ella jamás pensó que era por eso su silencio - Ash… - Él joven levantó la falda de su compañera y comenzó a besar marca por marca, luego a los brazos y luego la enfrentó - No pude evitar tener rabia, se suponía que confiabas en mí… Se suponía que yo era tu guardián… - En esos momento no supo qué decir, ahora se debatía ella, lo que en estos días de silencio le carcomía la cabeza - Entiéndeme, que pasa si por algún motivo alguien desea capturarme… - el moreno la miró con rabia – Yo soy y seré por siempre tu protector, escúchame, y te lo juro por Arceus y por todos los hijos que tendremos, que nadie les hará daño – no pudieron con la pena y ambos lloraron amargamente por unos instantes.
Día catorce "Cuéntame"
Cuéntame, como fue que pasó – Una vez más despertaba en sus brazos, pero esta ves con sus dulces palabras, lejos del mutismo de los días anteriores – Por parte de madre viene la maldición – él se sentó y la acurrucó cual bebe – Mi padre un investigador Pokemón, la encontró en uno de sus viajes y bueno, el amor es ciego, yo lo comprobé – al principio la cara de Ash, no fue de risa, pero ella se la contagió en un par de minutos – Continua – se acomodó y continuó con su historia – Cuando Daisy cumplió los 13 vino el catástrofe en la familia, no debo haber tenido más de 5 años, fue cuando mis padre murieron en el accidente… Daisy, Lily y Vaiolet, solo se transforman, bajo la luz de luna, mientras que mi especie es más rara aun y cada vez que toco el agua, termino de sirena… - en un movimiento rápido el vertió el agua que tenía a su lado en el velador y ella en un cerrar de ojos era una Sirena – ¡Idiota!, ¿porque has hecho esto? – Él la beso intensamente y le susurró al oído - Solo quería saber lo que era besar una sirena.
Si Ash es un plato…A estas altura, pensaba que un pokemón insecto le había picado la lengua, pero no… No fue Así.
Agradecida de los que leen, en especial a Sirena Misty y a Red'n'Yellow.
Saludines :3
Atte. Anngel
