Atte Anngel
El secreto
Capítulo 4, part "Treinta días con Misty"
Día quince "Peligro"
No podía obviar el hecho de haber despertado entre sus brazos, sin miedo a que él se enterara de algo más, ya sabía todo de mí, estaba desnuda literalmente ante él, me agradaba sentir su calor bajo mi cuerpo y estar juntos, creo que jamás desee algo así antes. Adoraba esos momentos de serenidad mirando su descansar.
El día anterior, luego de solucionar el problema que nos aquejaba, me llevó a la orilla de la ventana – Haz visto que todos estos días he mirado por la ventana – Ella afirmo – Es simple, tenía rabia conmigo mismo, así que me prometí, igual como lo hice, cuando pedí tu mano, esperar a que aquel metapod, saliera de su capullo, para que floreciera igual como lo está haciendo nuestro amor – A veces Ash era un tipo demasiado romántico, eso adoraba del…
Esta mañana me desperté con una sonrisa en mis labios, la misma que tenía él, me acerqué a su rostro, para besarlo cuando su voz melodiosa, me hizo querer asesinarlo – No Dawn… besos… mmmm – crujieron mis nudillos – Gyarados, ¡híper rayo!.
Día dieciséis "Fantasmas"
Vamos mi vida, de verdad no recuerdo que estaba soñando – Misty en la cocina gruñía, peor que un Charizard, la veía tirar fuego – Dile eso a Dawn, posiblemente ella si te crea – Suspiró, se acercó como soldado Romano, detrás de su escudo y la abrazó – Ash… Como fueron tus viajes con Dawn… Conozco a May y sé que a ella le gustabas y todo, pero no sé porque Dawn no me gusta – posó su cabeza en el hombro de su esposa y la apretó por la cintura – tuvimos buenos momentos, aventuras peligrosas, es más podría decir que son igual de celosas – ese comentario poco le agrado a la peliroja – he, he, antes que me golpees, te cuento porque lo digo, recuerdo que un día en que estábamos pescando, ella se dio cuenta del anzuelo y del pañuelo que me habías dado, ella intento verlos y yo se lo impedí, no quería que nadie diluyera mis amados tesoros – ella se relajó y se dejó cargar – Yo voy a terminar con la comida, te parece si después de comer, vallamos a ese lado de la isla, ¿dónde no hay insectos? – dijo él sin mayor preocupación, la sentó sobre la mesa y ella volvió a preguntar - ¿hubo alguien que llamara tú atención? – el despreocupadamente mientras cortaba las verduras respondió – si hubo, recuerdas a ¿Duplica? – A Misty se le descompuso el rostro – Sí, a ella la encontraba hermosa, años más tarde la vi y no puedo describir lo que sentí al verla – la mujer en la mesa se sentía extraña al comienzo, luego se molestó mucho más al escuchar las declaraciones – recuerdo otra chica en mis viajes… Ann.. Anngel o algo así, ella, bueno ella fue, ¿Cómo lo podríamos decir?, algo más ¿deseable?, si esa es la palabra – el tronar de las mandíbulas debió advertirle lo que ocurría, pero el porfiado continuo hablando – A ella le di mi primer beso – La guinda de la torta sin duda… - Está bien, basta de recordarme que anduve como idiota detrás tuyo y apoyándote en todo, mientras él… - apretó sus puños – andaba con no sé qué diablo enredando sus colas – recién ahí se dio cuenta que había hablado de más – Misty… - la dejó ir, mientras que en su cabeza hacía el clic de que lo había arruinado nuevamente.
Día diecisiete "Fantasma naranja"
Tímidamente entró en la habitación, la idea que hoy, si o si la iba a sacar de esa cabaña, una rosa azul en sus manos y se sentía el hombre más afortunado y más valiente del mundo – hermosa Gyarados pelirrojo, cariño ¿Aun está molesta? – su voz era un hilo de delicada porcelana – no ya no estoy molesta, sólo tengo pena, este secreto me impidió que vigilara más de cerca de ti – él busco sus labios, ella lo esquivó, el volvió con insistencia y ella juntó sus narices – Eres hermosa – su respiración la hizo reír – Ahora cuéntame tu Misty… Alguien antes que ¿yo? – Era el momento de la venganza - sí, recuerdo que Rudy quiso que me quedara con él, en isla Trobita – los ojos de Ash se abrieron como dos huevos fritos – ¿Qué quiso qué? – Se enrollo al costado de la cama con una gran nube negra- y el segundo fue – Un suspiro – Gary… él sí que me trataba como merecía, yo era su reina – el entrenador se sentía peor que Brock después de dejar a la Doctora Iby - ¿Con que moral me reclamas, lo de Anngel, si tu suspirabas por Gary? – Un trueno se sintió en la lejanía, pronto comenzaba a llover y ambos héroes seguían cara a cara, gruñendo como dos fieras – Yo jamás besé a ninguno de los dos – fue la sentencia, antes de salir corriendo por la puerta, bajo la lluvia infame.
Esta vez sería distinto, la perseguiría hasta dar con ella, la noche se acercaba y sabía que si el agua tocaba su cuerpo, más de algún problema, su hermosa forma de sirena causaría.
Ella corrió, no recuerda cuanto, hasta llegar a una hermosa cascada, que caía entre las rocas, por fin sintió un poco paz, el impulso fue dejar sus ropas y lanzarse al agua tibia, sin advertir que el cielo se oscurecía lentamente.
Día dieciocho "noche de lluvia"
La había buscado todo el día de ayer, luego de su pelea, y ya se estaba llegando la segunda noche, era normal que no quisiera verlo durante un día y tal vez había pedido otra habitación en el hotel – Me puede decir si la señor Misty Ketchum, pidió otra habitación – la encargada negó con la cabeza – No señor, ni tampoco la hemos visto – fue la escueta respuesta, tenía que encontrarla, podía haberle pasado algo.
Día diecinueve "perdida"
Despertó flotando en medio de las rocas, su forma de sirena resaltaba sus curvas y hacía crecer su cabello rojo, recordaba el día anterior, cuando decidió tirarse a nadar, mientras que las lágrimas le escurrían por las mejillas, odiaba no haber sido la única, y se odiaba por esa maldita forma que tomaba al tocar el agua. Levantó su cabeza e intentó reconocer donde estaba, pero nada le daba indicios – Sálvame.
Mientras tanto unos ojos la observaban desde lejos, cuidando cada uno de sus pasos o nados.
Día veinte "profundidades"
Tercer día y ella no aparecía, la había buscado por toda la isla, en la costa, en la montaña, pero nada. Ya con la esperanza casi rota llegó a la orilla de la cascada, y ahí estaba la esperanza que necesitaba, su ropa, sus tan característicos shorts – y si no pudo salir del agua – se lanzó olvidando por un pequeño momento que su esposa era una literal sirena, comenzó a perder la visibilidad luego de unos metros, aun sus pulmones resistían un poco más, se sumergió más en las profundidades, no veía nada, su cuerpo de pronto fue arrastrado por un torbellino…
Día veintiuno "buscando en el pasado"
Y ahí estaban en cruce que llevaría a Misty a ciudad Celeste, y Brock con Ash a pueblo Paleta – Bueno creo que yo iré por allá – Dijo la entrenadora con una sonrisa melancólica –Si – expreso con más pena el pelinegro – Cuidate mucho Ash – Con una sonrisa mejorando el semblante Ash no pudo callar- Tu también Misty – Con un eje de esperanza ella pregunto - ¿Volveré a verte? – el fijando sus ojos - Claro, lo juro – el joven cocinero miró con alegría y gritó - ¡Un momento! – Los entrenadores saltaron asustados - ¿Pero qué te pasa Brock? – Luego de gritar, puso su cara seria y les dijo – En realidad yo también tengo que volver a casa ahora, recibí una llamada diciendo que tengo que volver a arreglar unos asuntos y casi lo olvide - Ash extrañado inquirió - ¿Cómo puedes olvidar algo así? – Brock riendo de forma nerviosa y tocando su cabeza miro a sus amigos – No sé, pero lo olvidé – dijo al fin avergonzado - ¿Tal vez porque no querías irte? – Observó la peliroja con interrogante – tal vez – dijo sereno – Lo se Brock te entiendo – La pelirroja insistió con una sonrisa nostálgica dibujada en su rostro, Ash por su lado observaba serio – Bien creo que es hora de separarnos – dijo titubeante el entrenador roca - ¿Seguro que estarás bien si mi Ash? – Dijo ella, lista en su bicicleta – Estaré bien – Volvió la melancolía a la voz del Pikachu – Adios Ash – Dijo Brock – Nos veremos – Dijo Misty – Hasta luego – Dijo el entrenador observando la partida de sus amigos, por distintos caminos, mientras se oscurecía, el veía el sol en la distancia mientras se escondía en las montañas – Gracias Misty – Agachó su cabeza y escondió sus ojos bajo su gorra – Y Brock, yo sé que sin ustedes no habría podído – El nudo en la garganta amenazaba con explorar en lágrimas, era un momento triste para él – Continua – la voz era de Brock quien escucha atentamente sus palabras, mientras Misty decía – Si tienes algo que decir solo dilo Ash – ambos amigos esperaban, siendo cómplices de la situación – Soy todo oídos – Ash sorprendido gritó – ¡¿Pero no que se habían ido ya?! – Brock tomó en sus manos y una caja y se la entregó – Los siento, olvidé darte esto – El joven de la gorra esperó a la explicación de su amigo – Algo para comer, una pequeña lonchera, con cubiertos incluidos – rieron y Misty se adelantó – Y esto para que lo lleves contigo – Era un pañuelo hermoso que cubría su nueva lonchera – Misty… Amigos - la entrenadora, envolvió el regalo – Toma – Le acercó el regalo de parte de ambos y él lo acepto en sus manos y desviando la mirada a punto de llorar les dijo – Supongo que ya deben irse ¿no? – la sirena con una última sonrisa le dijo – Si… Cuídate – Y Brock agregó – Te extrañaré – El joven e inexperto entrenador corrió rápido pensando – Misty, Brock… Los extrañaré… - Las lágrimas se iban con el viento.
Despertó entre nubes, lo acariciaba una sirena – ¡Misty! – Ella sonrió – Si soy yo – él la abrazó con fuerza – Perdóname, yo no… No me pude imaginar una vida sin ti – se besaron - ¿Dónde estamos? – preguntó observando al unísono, las rocas y el agua – Por más que me he secado, no he vuelto a ser yo y cuando trato de salir, hay algo en mi forma de sirena que no me permite – ella comenzó a llorar – Saldremos de aquí amor, tenlo por seguro – un ruido extraño sonó en el vació y ambos se miraron riendo – Parece que mi esposo tiene hambre – Ash reía y el rojo en sus mejillas era notorio, su estómago no perdonaba la cena.
Día veintidós "El loco"
Ash y Misty luego de dormir en las cavernas, se dedicaron a buscar una salida, en los pasajes se notaba que alguna vez alguien habitó en ese lugar, las murallas estaban escritas con letras que con el tiempo se habían diluido – Ash – el joven tomó en brazos una vez más a sirena y siguió buscando una salida – Tranquila Misty, podremos salir de esto, como siempre lo hemos hecho – casado ya de buscar, volvieron al claro, donde ya se comenzaba a reflejar la luna en el agua, la pelirroja atraída por la luz, ingresó en el agua que se volvía cristalina – Ash, mirá – en el fondo de la fuente se deslumbraban escrituras, la sirena se sumergió, para intentar leer lo que ahí decía – ¡Amor ten cuidado! – Al emerger del fondo Misty, no podía dar crédito a su escritura – Soy yo Ash – El sorprendido pregunto – Eres que – La última sirena.
Así es, mi querida y pequeña Sirena – era un hombre de cabello largo y barba que bordeaba su cuello, se notaba que desde hace muchos años estaba ahí, alejado de la civilización, el joven entrenador instintivamente se puso entre el recién aparecido y su esposa - ¿Quién eres? – Preguntó tomando una de sus poke-bolas – Robin – Se notaba perdido en el espacio-tiempo.
Día veintitrés "Verdades"
Las horas pasaban, los días también y aun no podían salir de aquella maldita cueva – Recuérdame cuando salgamos de aquí, mandarle una carta bomba a Dawn – el hombre que les había hablado, ahora se mantenía en silencio, mirando la rocas y el agua alternadamente, de pronto si más comenzó a hablar – hace 21 años, yo era un intrépido explorador, tenía dos amigos, mis mejores amigos… Se nos ocurrió seguir la pista de una leyenda, La última sirena, para estos efectos hicimos una investigación amplia y dimos con que en esta isla, llena de bichos, se encontraba unas cavernas, con dibujos de sirenas… Viajamos aquí y fue ahí cuando mi vida terminó – Los ojos de Robin se veían desorbitados – Ashton, desapareció – Misty al darse cuenta de sus palabras, temía saber cuál era el apellido de ese hombre – Si jovencito, tu padre… él… él desapareció, lo buscamos durante días y nada, sólo encontramos su gorra – Las palabras del viejo retumbaron en la cabeza del entrenador, recordó a su madre llorando, una encomienda café y la gorra que ocupo en su primer viaje pokemón – Ash – él joven solo escondió sus ojos tras el flequillo y ella lo abrazó – fue doloroso el proceso, junto a Waterflower, seguimos nuestra búsqueda – Ahora era Misty quien temblaba –Y por fin, un día la encontramos, era hermosa… Su cabellos tan largo y dorado como el tuyo, estaba aquí en el mismo claro, con la luna en su cabeza, ella no dijo que así se purificaba, y que ella era la última de su especie… Yo… - Su rostro reflejaba odio, rabia, ira, que iban en aumento - Pero él, maldita sea… él se enamoró de esa desdichada sirena ¡Yo la quería para mí!, pero ella sólo tenía ojos para él y yo… yo… Intenté llevármela, hacerla mía, fue cuando él me dio un golpe en la cabeza y cuando desperté se habían ido – en su rostro se formó una sonrisa y miró a Misty – Pero ahora ha vuelto y nadie evitará que la última sirena sea mía…
Ya! Nueva entrega ¿Qué les parece?... Muchas verdades, muchas cosas… muchas verdades, agradecida de que lean mis locuras y la buena acogida de este fics.
Saludines :3
Atte. Anngel
