Todos los antiguos Profesores y excelentes amigos se dispersaron del Salón de reuniones dispuestos a analizar los siguientes pasos de la Orden pero ella seguía ahí. Sentada en la butaca con la mirada fija en el horizonte. Parecía que se le hubiese secado el cerebro, aunque decir que era el alma lo que se estaba consumiendo era más cercano a la verdad.

No había tenido noticias de su joven amor y la primera vez que su nombre fue mencionado era para advertir el peligro inminente que lo rodeaba.
Quiso reprimir las lagrimas que aparecieron en sus ojos, aguanto tanto como pudo. Recordó su único beso, la única caricia que le había hecho a Draco, atesoraba ese momento mucho más que cualquier otro del que tuviera memoria.

- Podría ser la primera y ultima vez- murmuro para sí

Su mente rememoro el preciso instante de la partida del joven. El chirrido de la puerta, su larga silueta a contraluz, su aroma a menta y el ultimo vistazo del chico antes de decir adiós.

Un sollozo incontrolable escapó de sus labios, trato de no ser escuchada, pero necesitaba sacar su dolor, necesitaba gritar, correr, luchar para dejar de sentirse tan débil e ir en socorro de aquel. Sus lagrimas corrían libremente por las mejillas hasta perderse en su cuello y ya no trato de esconderlo. Lanzo un lastimero grito antes de dejarse caer derrumbada en la butaca.

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Un ruido lo saco de sus cavilaciones. Era un gemido de dolor, un sollozo que sonaba fuera de la estancia. Draco se levanto de inmediato y sigilosamente se acerco a ver de quien se trataba. Pero antes de que llegara a la puerta, esta se abrió rápidamente y entro una chica de cabello lacio y largo, del tono del chocolate. Cerro la puerta tan rápido como había entrado, sin percatarse aun de la presencia del rubio en aquella habitación.

Tapo su rostro con sus pequeñas manos blanquecinas y resbalo lentamente recargada en la puerta, hasta que se encontró sentada en el piso.
Lloraba desconsoladamente, lo cual alarmó a Draco. No era muy común, ni el mas mínimo signo de debilidad en aquella casona, mucho menos una escena como aquella.

El conocía bien a aquella chica. Era una de las chicas que acompañaban a Pansy Parkinson en el colegio. En aquel grupo de "Bad girls" que siempre molestaban a todos los que se les cruzaban enfrente.

De apellido Greengrass si mal no recordaba Draco.

- Daphne ¿No es cierto?... ¿Estas bien?

La chica se levanto de golpe, mirándolo con los ojos verdes abiertos como platos. Una mezcla entre miedo y vergüenza era lo que invadía el rostro de la chica, ahora mas pálida de lo habitual.

- Draco...

- ¿Qué te pasa?

- No es de tu incumbencia, fue un error que te encontraras aquí – dijo con altivez la guapa joven y se dio la media vuelta – lo mejor será que me vaya.

Draco reacciono rápidamente y la tomo por los hombros con delicadeza, soltándola al instante. Sabia que debía sacarle información. Sobre todo en el estado deprimente en el que se encontraba. Era una treta sucia, pero completamente normal en un Slytherin.

- ¿Qué quieres Malfoy? – pregunto la ojiverde sin siquiera mirarlo

- Si sales ahora alguien mas te vera. Y estas echa un desastre... Todos notarían que has estado llorando

Ella se puso rígida y respiro profundamente. Se dio la vuelta para encararlo y lo miro acercarse a una silla y tomar asiento. Después con un ademán le ofreció acompañarlo.
Sin asentir, sin ni siquiera mirarlo a los ojos, ella tomó asiento a un costado suyo. No observo la sonrisa que el chico portaba en su bello rostro.

- Eres sensata... te iría mal si andas en esa facha por los pasillos.

- Lo se – contesto secamente

Draco sentía que no seria nada fácil que ella hablara, al final nunca fueron amigos, ni siquiera habían entablado una conversación en su época de alumnos. Estuvo a punto de aplicar otra táctica persuasiva cuando ella habla.

- Aunque... quizás sea igual de terrible estar aquí contigo...

- ¿Ah si? ¿Por qué?

Ella lo miro con suspicacia, cosa que incomodo a Draco. Todo sabían del percance que había tenido con el Señor Oscuro.

- Ya veo... pero eso ya paso. Recibí mi castigo y es todo. Si hubiese sido algo imperdonable, hoy estaría pudriéndome lejos de aquí ¿no crees?

- Supongo, el mataría a cualquiera que le resulte un estorbo, incluso sin tener culpa de nada – la chica miro a otro lado con suma rapidez, cosa que le indico a Draco que seguro volvería al llanto.

- Si claro. Pero no podemos hacer nada.

- ¡Lo se! – exclamo con cierto grado de furia.

La miro interesado. Algo le había molestado a tal grado de ponerla tan vulnerable. Alguna injusticia cometida... o por cometer.

- Es terrible Daphne ¿Puedo llamarte así?

- Si – contesto triste la chica

- Es extraño ver la muerte tan cerca, aunque claro, nosotros hemos cometido asesinatos en nombre del Lord, pero... cuando perdemos a uno de los nuestros...

- Es horrible – dijo con voz quebrada

Draco supo de inmediato que el camino era el indicado. Tenia la facilidad de comprender entre líneas y eso le ayudaba mucho en casos de buscar empata con la gente. Para obtener lo que deseaba. Y este caso no era la excepción.

- ¿El mato a tus padres verdad?

- Si – respondió Draco muy incomodo

- Y tu padre fue su aliado mas leal... y aun así

- No creo que le afectara mucho – dijo el rubio sintiendo la furia de su venganza arder en su interior.

Antes de que pudiera pensar nada mas escucho que Daphne lloraba amargamente. Por un instante se quedo paralizado. Pero se acerco al sillón donde ella reposaba y se apretó el hombro en señal de apoyo. Eso fue suficiente para ella.

- El va a matarla – dijo entre sollozos la joven.

- ¿Qué?

- La matara...

- ¿A quien? – pregunto el chico

- A mi hermana, Astoria.

- ¿Qué hiciste?

- Nada, pero lo hará, o uno de nosotros... pero va a pasar

- Tranquila – dijo ya decepcionado al no tener información valiosa – eso no tiene porque suceder. Solo haz las cosas bien

El rubio se levanto del sillón con fastidio y camino rumbo a la salida. Pero ella lo detuvo al seguir hablando.

- No entiendes nada

- Claro que si mira...

- ¡NO!

- El no tiene porque...

- ¡El atacara Hogwarts!- revelo la chica- Matara a cuanto alumno le plazca para retar a la Orden del Fénix. Nos ordeno hacerlo y Astoria aun asiste... Peleara, la conozco, ella no esta del lado del Señor Tenebroso. Lo repudia, Ahora la entiendo...

Y se desplomo en el sillón llorando desconsoladamente. Mientras Draco estaba boquiabierto. Por fin había conseguido la información. Tenia que informarle a Snape para que ayudara a los alumnos, muchos de los cuales seguían siendo niños indefensos.

-¿Cuándo será?

- Viernes – alcanzo a decir la chica sumida entre lagrimas

Tenia tan solo día y medio.