Draco salió de la sala con la ansiedad recorriendo su cuerpo. Sabía el plan., tenia que hacerselo saber a Snape lo más pronto posible, por el bien de esos chicos.
Su preocupación era enorme, y derivaba de aquello que no se atrevía a admitir frente a nadie: su propia suerte.
Voldemort lo habia utilizado cuando no tenia conciencia, era un niño mimado carente del significado del bien y del mal.
Asi fue criado.
Y no era que culpara a sus padres por aquello; el solo recordarlos le hizo sentir un pinchazo de dolor el el pecho. Era verdad que las muetsras de cariño en la Mansion Malfoy eran bastante esporádicas, pero Lucius y Narcissa siempre estuvieron pendientes de él. De sus necesidades mas que de sus sentimientos pero lo procuraron todo lo que pudieron.
Era irónico que el se diera cuenta de cuanto lo amaban y no pudiera gozar ni un minuto de ello. Rememorar esa terrible noche le estrujaba el alma; de hecho, esa noche se dio cuenta de que poseía una.
Llegó a su habitacion en medio de ese remolino de recuerdos que se agolpaban cruelmente en su cabeza. Cerró la puerta con mucha fuerza y esta emitió un gran estruendo. Casi igual al ruido que hizo su cuerpo al estrellarse el el frio piso de esa misma casona.
Esa noche...
La noche en que sus padres le salvaron la vida, a costa de la suyas...
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Habia demasiado ruido. Voces que le recordaban lo que seria su futuro inmediato. Sintio de pronto como uno de los mortifagos que lo escoltaban le jaló el dorado cabello con saña, haciendole daño.
- Despidete de la vida jovencito - dijo con burla mientras mostraba una sonrisa con varias piezas dentales ausentes.
EL rubio no dijo nada, estaba demasiado asustado para hacerlo en realidad. entraron en una sala de enormes proporciones y lo lanzaron al frio piso de roca. El golpe lo dejo sin aliento, su cuerpo se estrelló violentamente haciendo que su ceja se abriera.
Sus ojos se abrieron tambien de par en par para enfocar a su "amo" que lo miraba con un gesto indescifrable en el rostro.
- Joven Malfoy... me has decepcionado muchísimo...
- Mi Lord - dijo la voz suave de un hombre que apareció entre las sombras.
- ¡Calla Lucius! No quiero que te entrometas en esto.
- Pero mi señor, él solo es un muchacho...
- Lo se... pero acepto la mision gustoso. Se sentía capaz... pero no demostro ser mas que un chiquillo idiota. Demasiado arrogante... digno hijo tuyo mi querido Lucius...
Varios mortifagos riefon la burla hacia el palido compañero suyo, que parecia no importunarse por ello. Le preocupaba visiblemente mucho mas lo que sucedia con su hijo.
- Pero no te inquietes, ¡Yo te libraré de esta vergûenza! - dijo Voldemort apuntando a Draco.
Un grito desesperado se escuchó de pronto y Draco se sintio de inmediato cubiertyo por un cálido abrazo.
- Madre - dijo reconociendo a Narcissa en aquella demacrada mujer. Estaba muy delgada y mas pálida de lo habitual. Se notaba que había sufrido demasiado.
- No dejare que te lastimen cariño - le aseguro la ruabia mujer con una sonrisa dulce en el delgado rostro.
- ¡Eso no me detendra est{upida! - grito Voldemort entre risas y empezo a atacar a la mujer - ¡Crucio!
Ella se retorcia de dolor. Su rostro se contrajo en una mueca de dolor, pero no soltó a su hijo en ningun momento. Por su parte Draco trataba de separarla de él pero el hechizo la empujaba contra su cuerpo. Quitandole la posibilidad de defenderla...
Eso lo hizo sufrir aun mas que 100 cruciatus al mismo tiempo.
El castigo parecio durar horas, pero de pronto se detuvo.
Todos ahogaron un grito de pánico. La varita del Señor Tenebroso rodó por los suelos... al igual que su cuerpo.
Draco abrió los ojos y miró a su padre al fondo, varita en mano, apuntando al lugar donde antes se encontraba Voldemort.
- ¡¿Cómo te atreviste?! - exclamó furiuoso el atacado.
- No dañarás a mi familia - dijo acercandose a Draco y a una herida Narcissa
Un par de mortios corrieron hacia el varita en mano, peor con un simple moviemiento de Malfoy , ambos volaron por los aires y se estrellaron en la pared. No por nada era la mano derecha del Señor Tenebroso. Su poder era enorme.
- Draco, levantate ya - ordeno Lucius - llevatela lejos.
- Pero padre no...
- Vayanse ahora mismo - le dijo mirandolo por un segundo sin dejar de apuntar al gentio rabioso que tenia enfrente.
- Si te quedas solo... morirías - dijo el chico que estaba ya de pie con su madre debilmente apoyada en sus hombros.
- Lo importante es que ustedes esten bien... Cuidala y cuidate mucho hijo mio...
Draco abrió los ojos sorprendido, y antes de que pudiera contestar su padre se enfrentaba a casi una docena de mortios. El chico lo miró asustado y estuvo a punto de ayudarle cuando Lucisu le recordo huir ya que Voldemort estaba acercandose a ellos.
- ¡Vete Draco!
El rubio abrazó a su madre y se desaparecio dejando escapar una lagrima antes de partir. Giró y giró mientras veia luchar a su padre y sentía como Narcissa se desvanecía en sus brazos.
Cayeron en un prado gigantesco donde cerca habia una casa de buenas dimensiones, que pareciera abandonada. Draco la habia comprado con el dinero que Lucius le habia dado al cumplir la mayoria de edad. Era su lugar privado...
Entro a una de las recamaras y recostó a su madre en la cama. La mir{o por mucho rato pero ella no reaccion{o. Draco estaba desesperado y lo unico que atinó a hacer fue pedir ayuda... pedirle ayuda a la única persona que se le ocurrió en aquel momento.
Una figura se apareció frente a la casita donde Draco se resguardaba. Llevaba un maletin y vestia de negro. Entro en la casa y al llegar a la habitación encontro a su antiguo pupilo con la mirada perdida, sentado en el piso. Cerca de el, estaba la cama donde reposaba Narcissa, se veia tranquila como si estuviera soñando.
- Draco...
- Ella no despierta... nunca la hará - dijo en un susurro
- Lo siento mucho Draco
- Lucius... papá tambien y ella...- su voz era casi inaudible
- Todo estar bien pero debo ponerte a salvo
Y lo tomó del brazo llevandoselo con el al Cuartel de la Orden del Fenix.
-------------------------------------------------------------------- Fin Flash Back ------------------------------------------------------------------------
Incluso en ese momento los ojos se le llenaban de lagrimas. Pero respiró profundamente y empezo a escribir en un pergamino. Todo lo que habia sucedido tenia que valer la pena. Debian detener a Voldemort.
Ato el mensaje a su lechuza y la vio alejarse rumbo al horizonte. Esperaba que ellos pudieran planerar algo antes del ataque.
Se recosto en su cama y cerro los ojos. Unos labios rosas aparecieron en su mente. Una melena castaña y uns ojos dulces...
Recordo su beso... su olor.
La calidez de su abrazo lo invadio de nuevo.
Abrio los ojos asustado. Debia poner su mente en blanco, la oclumancia se le daba bien peor no sin entrenar. No podia dejar que la viera de nuevo.
Si Voldemort lo descubria de nuevo como en aquel incidente, esta vez no solo lo torturaria...
Aunque no temia por su vida en realidad...
Ella correria peligro si el supiera que la amaba. Seria capaz de matarla solo para castigarlo a el. Si el Señor Tenebroso se enterara...
Que Draco Malfoy amaba a la sangresucia amiga de Potter.
