Tanto tiempo sin capitulo!!! Por fin ya estoy de vuelta y espero que me hayan extrañado, yo sí y mucho a ustedes...
Espero que les guste este kilométrico capitulo, creo que nunca había hecho uno taaan largo pero por lo mismo de que me tarde, es en disculpa jeje. Les mando besos
CIAO
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La castaña salió de su habitación con todo el ánimo de un muerto viviente, cada vez que se miraba no podía evitar el recordar aquellos zombies de las películas de terror muggle que repetidamente transmitían en la televisión. Caminaba sin sentido, respiraba por inercia.
Kreacher la miro preocupado, mientras bajaba las escaleras. En los últimos tiempos, el elfo les había tomando cariño, incluso a ella que era considerada la peor escoria según la ideología Black, mucho más ahora. Se identificaba un poco con ella, Kreacher también había perdido todo lo que tenía sentido; pero había salido adelante y esperaba que ella hiciese lo mismo.
- Señorita ¿Como se siente? - pregunto intuyendo la negativa respuesta
- No te preocupes Kreacher - dijo ella como autómata
- Pero la jovencita se ve muy mal...
- Solo necesito un poco de café y estaré como nueva. Por cierto ¿Donde están todos?
- Los señores Potter y Weasley salieron por víveres. Y los demás miembros de la Orden se fueron después de la junta ¿recuerda?
- ¡Oh! Por supuesto - dijo ella no muy convencida de haberlo notado
Unos golpeteos desesperados rompieron con el silencio que se había instalado en la casa. Hermione saltó del susto mientras Kreacher miraba la puerta con temor. Ambos se acercaron lentamente a la gran puerta de roble justo en el momento en que volvió a cimbrar victima de más golpes.
- ¿Quien es? - pregunto el elfo con voz chillona
- Abre Kreacher - ordeno una voz profunda - Soy Severus Snape
La criatura respiro aliviado y corrió a abrir la puerta. Un hombre de gruesa capa negra y túnica de igual tonalidad entro de inmediato cerro tras de sí. Cuando volvió la mirada vio a Hermione le apuntaba directamente a la cara con su varita.
- Animae Revelis - dijo ella lanzándole una luz blanca al pelinegro que enfrentaba, cuando ésta cesó la chica bajo la guardia - lo siento Profesor pero es por nuestra seguridad
-No me esperaba menos señorita Granger - le felicito - bien... necesito hablar con el señor Potter.
- No está, pero no tardara en llegar. Si gusta esperarlo...
Snape asintió y dejando su capa se puso a dar vueltas por el salón al cual le habían invitado a pasar. Hermione bebía una taza de café que Kreacher les preparo mientras la que estaba destinada a su antiguo Profesor se estaba helando sin ser tocada por el hombre, quien estaba a punto de destrozarle los nervios con su andar.
- Disculpe... ¿pasa algo malo?
- Nada señorita Granger
- Es que se nota preocupado - medito la chica y abriendo los ojos con una mezcla de emoción y miedo lo interrogo de nuevo - ¿Hay nueva información?
- No - respondió bruscamente Severus haciendo que ella frunciera el ceño
Lo miro con reproche y justo cuando estuvo a punto de replicar la puerta se abrió y por ella entraron sus dos amigos, con bolsas rebosantes de alimentos. Kreacher se acerco a ellos y con un hechizo levitador se llevo todo a la cocina. Harry y Ron se miraron con sorpresa al ver a su invitado de pie frete a ellos.
- Profesor Snape ¿que ha pasado? - inquirió Harry preocupado
- Debemos hablar ahora mismo
- Claro - dijo el chico mientras se dirigían al centro de la mesa para tomar asiento
Hermione se levanto del sillón en que se había sentado hacia un rato y los siguió. Justo cuando pasaba delante de Severus Snape, el hombre saco su varita y mediante un hechizo no verbal la hizo desvanecerse de inmediato. La sostuvo antes de que se estrellara en el piso.
- ¿Que demonios? - exclamo Ron corriendo hacia ellos y arrebatándosela de los brazos, mientras Harry ya lo amenazaba con su varita
- ¿Que le hizo? - grito apuntándole al pecho
- Desmaius - dijo como única respuesta
- ¿Porque?
- Ella no debe conocer la información que les diré ahora
- ¿Porque no? - pregunto Ronald sosteniendo a la chica a duras penas
- Fue la condición de Draco
Ambos chicos lo miraron embobados sin entender sus palabras, miraron a Snape haciendo levitar a su amiga hasta recostarla en uno de los sillones del fondo y volver hacia ellos antes de meter la mano en su bolsillo y sacar una nota.
Caligrafía perfecta como la última vez. Les tendió el pergamino y Harry lo tomo dejando leer también a su pelirrojo amigo. Tan solo la primera línea los desconcertó.
El viernes atacaran Hogwarts
Me entere esta mañana. Mataran a cuanto alumno se les atraviese en el camino, solo para provocarlos.
Aun no sé si yo iré, pero si voy tratare de ayudarles, solo pido una cosa: No quiero que Granger vaya, es más no deseo que este enterada del ataque.
Si esto no se cumple y ella asiste yo mismo me encargare de que toda la Orden del Fénix muera.
D.M.
- ¿Que rayos fue eso? - exclamo Ron con sorpresa - De qué lado esta...
- Aparentemente del nuestro - sentencio Snape
- Pero - recomenzó Ron pero el hombre lo acallo
- Señor Weasley... ¿podría llevar arriba a su amiga? No deseo que despierte y escuche algo por error.
- Si claro - acepto el pelirrojo y la subió levitando.
- Kreacher - le llamo Snape al ver salir a Ron del lugar - sube con él y procura hacerlo tardar. No deseo que baje en unos minutos.
Kreacher asintió y salió corriendo con sus pequeñas piernas. Harry miro a Severus sin comprender el porqué de sus palabras. El hombre suspiro profundamente y continúo su explicación.
- Usted no es tonto Potter, o por lo menos es más suspicaz que su amigo, y sé que se dará una vaga idea de lo que piensa Draco.
Harry recordó muchas cosas en un lapso mínimo de tiempo, la noche en que el rubio se fue, la actitud de Hermione, la oscuridad en sus orbes miel y el día que lo admitió frente a él, como reacciono al saber que Snape seguía en contacto con Malfoy...
La idea de que su mejor amiga se hubiera entregado al absurdo hecho de amarlo le taladraba los sesos, se le antojaba estúpidamente irreal, pero no lo era y ahora la verdad volvía a golpearle la cara con saña.
- ¿Lo sabe no es así? - pregunto retóricamente el Profesor, ya que la cara de Harry le bastaba
- Ella lo quiere... se lo escupí en la cara y no lo negó
- Por supuesto, y el también a ella - sentencio el hombre ante la mirada estupefacta de su antiguo alumno, quien tardo un poco, pero negó con la cabeza.
- Es así Potter, aunque no lo crea. Las personas son distintas entre sí, tanto como los copos de nieve y sus maneras de amar lo son por igual. Draco la quiere y amenazarnos de muerte por la seguridad de su amiga es su manera de decírnoslo.
- Eso no puede ser verdad, quizá sea otra cosa, tal vez la detesta tanto que no quiere volver a verla - dijo el chico sin creer sus propias palabras
Snape esbozo una sonrisa tan rápida que el joven pensó que se la había imaginado, tomo aire y se puso de pie tras Harry - Draco tiene miedo y con toda la razón... "El" no cometerá el mismo error dos veces...
El pelinegro respingo en su silla y trato de mirar a Severus con un rictus de completa incomprensión en el rostro, estuvo a punto de preguntar a qué demonios se refería aunque una ligera emoción se encendió en su interior. Visualizo por fin al cetrino caballero dándole la espalda y un segundo después su voz profunda le resolvió la duda e incremento los latidos de su corazón.
- No dejara que pase lo mismo que paso conmigo y con Lily - confeso Snape dejando a Harry con la boca abierta. Era cierto que el sabia del amor que aquel amargado hombre profesó en su momento por su madre pero jamás le había escuchado ni una sola mención - El Señor Tenebroso le permitiría vivir como una atención a mí, al saber de mis sentimientos por ella, pero, cuando al final le arranco la vida, ese acto me convirtió en su enemigo, uno muy traicionero y peligroso... no dejara que pase de nuevo. No permitirá que una sangre sucia le robe otro aliado, su orgullo no se lo permite.
Los dos fueron participes de un silencio sepulcral, no sabía que decir, no podían pronunciar palabra, ambos se encontraban sumergidos en sus recuerdos, en la memoria de una sola persona: Lily Evans, la mujer, la madre.
- ¿Como sabe Voldemort de Hermione y... él? - dijo por fin Harry
- Ahora que lo pienso, Draco que comento que él descubrió algo mediante Legeremancia y que lo torturo por ello. Deduzco que al revisar sus pensamientos para dejarlo volver a su lado una imagen de la señorita Granger se coló en su mente. Draco es experto en Oclumancia pero el amor debilita esa barrera ya que la persona enamorada suele pensar más de la cuenta en la otra... - le explico tranquilamente - lo importante aquí es que ella no asista, porque si en determinado momento se halla en peligro y Draco interviene, lo más probable es que ambos acaben muertos.
- Bien, así será entonces
Un ligero estallido los hizo reaccionar y vieron a Kreacher delante suyo el cual les aviso de que Ron estaba a escasos segundos de entrar en esa habitación y volvió a desaparecerse. Tal como había sido dicho, Ronald Weasley abrió la puerta y entro casi al instante.
- Kreacher esta demente - dijo sentándose en una de las cómodas sillas victorianas - Quería que remodelara la habitación y no sé cuantas cosas más, te lo digo Harry, ya está muy mal... en fin, ¿en que estaban?
Los dos pelinegros titubearon por un instante antes de responderle con sendas mentiras que el joven se creyó enteramente. Poco después una cierva, un venado y un perro juguetón, todos de un plateado brillante, salieron corriendo con rapidez para llevar la alarma a todos los personajes que requerían presenciar la junta. Kreacher recibió nuevas órdenes de darle una poción a Hermione para que durmiera toda la noche, así, no les preocuparía que se llegase a enterar de algo. Ron protesto un poco pero Harry lo aplaco diciéndole que ella se hallaba en un peligro sin igual. Finalmente llegaron los pilares de la Orden del Fénix, entro Alastor Moody con el padre de Ron, Molly, su madre charlaba exaltadamente con un muy rejuvenecido Remus Lupin, mientras Tonks tropezaba por centésima vez y Shackelbolt la ayudaba a recuperar la compostura. Minerva McGonagall y Hagrid llegaron después.
- Es terrible todo esto, lo primero es evacuar a los alumnos para evitar accidentes, pero, no sé si acabemos a tiempo, además hay muchos que no desean irse - explico el guardabosques.
- Solo los mayores de edad puedes decidir, los menores se van, quieran o no - sentencio la Directora del Colegio acomodándose las gafas - lo que me recuerda... Molly, Arthur, les agradecería que volvieran al Castillo conmigo para llevarse a Ginny de una vez.
Los padres de la pelirroja asintieron al mismo tiempo que Harry y Ron, era evidente que Ginny seria de los más problemáticos y lo mejor era dejarla a salvo de una buena vez.
- Nuestro objetivo principal es evitarles la entrada al Castillo, pero, si ingresan, debemos atacar, matarlos si corremos peligro. Y es evidente que quien-ustedes-saben ira tras Potter así que debemos protegerlo también.
- ¡Yo me cuidare solo! - exclamo el ojiverde con rudeza
- Probablemente pero no está de más.
Trazaron muchos planes ya que desconocían los movimientos que el enemigo tenía en mente, y se marcharon ya entrada la medianoche. Al día siguiente irían al Castillo a hacer diligencias y llamarían a cuantos refuerzos pudieran para hacerse de un grupo más numeroso. Todos planteándose la posibilidad de morir mientras Hermione dormía en contra de su voluntad.
***
Draco se levanto cerca de las 10 am, la luz solar cegó sus hermosos ojos por unos instantes antes de logar levantarse. Tomó una toalla y entro a l baño a tomar una ducha. Se quito el pantalón de su pijama de seda y los bóxers que solía usar. Abrió el grifo metiéndose bajo el agua tibia que inmediatamente corrió pro su cabello y su pálido cuerpo. Lentamente las gotas recorrieron su torso perdiéndose mas abajo, mientras las burbujas de jabón las reemplazaban. Termino con el baño y colocándose la toalla en la cintura se afeito los delgados y traslucidos vellos de su rostro.
- Draco, ¡que bien te ves! Lástima que seas solo un niño...
- Eso nunca te ha detenido con otros - le recordó el rubio - dirás que es una lástima que sea tu sobrino ¿no es así?
- Es cierto - respondió riendo cínicamente - en fin, solo venía a decirte que mi amo quiere verte - le dijo y se levanto de la cama para dejarlo solo - y Draco... no lo eches a perder de nuevo.
El joven se quedo a solas de nuevo con el deseo de arrancarse del cuerpo y de la mente las lujuriosas miradas de su adorable tía y también llenos de incertidumbre de saber que era lo que Voldemort le deparaba para ese día. Comenzó a vestirse decidido a enfrentarse a su destino. Mientras Bellatrix volvió junto a su adorado amo enseguida para darle la noticia de que su deseo se había cumplido.
- Mi señor, sé que no tengo derecho a cuestionar sus intenciones, pero, quiero preguntar para que desea a mi sobrino. Si no le incomoda por favor espero su respuesta.
- Bella querida - respondió el hombre - lo que debes saber es que le diré a Draco que debe acompañarnos mañana. Su presencia me resulta muy importante.
- Gracias mi señor, agradezco infinitamente que le tome en cuenta de nuevo - le expreso entre reverencias
- No te equivoques Bellatrix, a pesar de ser tu sobrino, e hijo de Lucius, quien - recordó amarga y rabiosamente el tipo de rostro serpentino - término traicionándome, pero también era muy poderoso... el chico es realmente inútil.
Bellatrix Lestrange palideció al recordar la situación vivida hacia tanto tiempo. Vio como Voldemort se levantaba y caminaba lentamente hacía ella.
- Respete la vida de Draco por la pureza de su sangre. Sería una gran pérdida que algo tan precioso como lo es él. Mucho más en estos tiempos donde magos de buena cuna terminan mezclándose con otras especies inferiores.
- Efectivamente mi señor, es una pena - dijo mostrando una fea sonrisa
- Como tu hermana, casada con un muggle cualquiera, o tu sobrina, ¿ella es un metamorfomago verdad?, sería muy valiosa a mi causa y sin embargo ahí la tienes, como una valiente auror y en brazos de un licántropo miserable...
La mortifaga se ruborizo completamente por la vergüenza, sus puños se crisparon hasta el grado de sentir sus propias uñas enterrando se en su piel. Todos sabían que ese era tema prohibido para ella, lo habían prendido a base de hechizos, crucios y Avadas al por mayor. Le hubiera lanzado un castigo de no ser porque era el mismo Voldemort quien lo había mencionado.
- Es una lástima ¿no lo crees?
- Totalmente - admitió la mujer
- ¿No es preferible verlos muertos a que sigan en ese vergonzoso camino? Por ejemplo - dijo Voldemort con voz sombría y mirando a su aliada a los ojos - Si Draco, con su sangre inmaculada por generaciones enteras, terminara relacionado con una sangre sucia, seria mil veces mejor matarlo como se merece a dejarlo hundirse en esa porquería ¿no Bella?
- ¡Por supuesto! - exclamo ella con respiración agitada
- Bien, ahora te diré porque lo quiero mañana con nosotros. Otra vez tu familia te hunde en la miseria... Tengo sospechas de que tu sobrino se enredo con una hija de muggles. ¿Que dices a eso?
La mujer abrió desmesuradamente los ojos y abrió varias veces la boca tratando de hilar una frase pero no pudo, la sorpresa la sobrepaso. Negaba repetidamente mientras trataba de no hiperventilar. Voldemort la miraba con una combinación de curiosidad y diversión en la blanquecina cara.
- No puede... - trato de decir ella
- Como dije, son solo sospechas, pero, en caso de ser verdad le matare enseguida - sentenció Voldemort
- Si son ciertos mi señor, yo misma acabare con su vida - prometió la mujer con firmeza
- Bien dicho
- Milord - escucharon desde la puerta - El joven Malfoy le aguarda afuera.
- Hazle pasar Adams - le ordeno y asintiendo el mortifago se retiro para volver con Draco tras de sí.
El chico caminaba con toda la elegancia propia de un Malfoy, de un chico de su clase, no se intimidaba ante el ser que le aguardaba, ni siquiera bajaba la mirada, ese tipo de actitudes irritaban mucho al Señor Tenebroso, tanto como le simpatizaban.
- ¿Me mando llamar? - pregunto haciendo una reverencia cordial.
- Si Draco. Planeamos atacar mañana y te permitiré venir, espero no me falles de nuevo.
- No lo hare mi Lord.
- Es todo, márchate. Partiremos al atardecer.
El joven rubio asintió y se dio la vuelta para retirarse cuando Voldemort volvió a llamarle.
- Draco, Bellatrix debe ir a Londres ahora, así que iras con ellos.
- Por supuesto - acepto el rubio sin chistar, era arrogante pero no idiota y sabia que no debía negarse a nada que le pidiera si quería salir con vida.
Así que les permitió partir y el chico seguía a su tía quien caminaba con rapidez hacia un grupo de mortifagos entre los que estaban dos chicos que reconoció de inmediato, Marcus Flint y Azael Hunter, ambos compañeros en Hogwarts y un par de años mayores que Draco. Además de ellos tres se hallaban otra media docena de encapuchados de distintas edades. Todos ataviados en túnicas largas de viaje y con el cabello engominado hacia la nuca. El rubio despeinó inconscientemente su cabellera, era la única manera que tenía en aquel momento para diferenciarse de aquellos ridículos tipos.
- ¿A dónde vamos? - pregunto Draco a Bellatrix quien lo ignoro olímpicamente.
- No preguntes niño- le ordeno Hunter haciéndolo rabiar.
- Vamos al Callejón Knockturn - les dijo a todos y se desapareció, haciendo lo propio los demás la imitaron. Azael le propino un codazo a Draco antes de desvanecerse con una sonrisa burlona en el rostro. Draco bufo y concentrándose se aprecio en medio de aquel callejón oscuro y tétrico en el cual ya había estado en innumerables ocasiones.
- bien, ya estamos todos - dijo Bellatrix - Voy a entrar y ustedes deben esperarme aquí y cuiden que nadie sospechoso se acerque. - les ordeno perdiéndose tras la enorme puerta de color negro. Draco miro hacia el estrecho pasillo que conectaba con el callejón Diagon. Recordó la salida al mundo muggle que se encontraba al cruzar por el Caldero Chorreante y finalmente su cabeza voló hasta Grimmauld Place , al número olvidado de esa calle, el numero 12. Ella seguramente estaría ahí, nunca salía, sino era por víveres. Era una locura, mañana seria la batalla, a la cual ella no iría, una parte de su ser deseaba verla aunque fuera un momento, incluso durante esa lucha, pero eso era estúpidamente egoísta , no la pondría en peligro solo porque esa parte demente de Draco Malfoy se lo exigía. Pero deseaba verla, solo verla una vez mas...
Un golpe lo saco de sus cavilaciones, alguien paso tan cerca de él que termino por arrollarlo. El chico trastabillo un poco antes de voltear a ver al causante de aquello, aunque podía adivinarlo.
- Hunter - dijo mas como afirmación a sus sospechas - ¿Que rayos te pasa?
- Si vives soñando despierto niñito, estas propenso a los accidentes.
- Eso es cierto, pero, ser un imbécil consumado te hace propenso a esto - dijo al momento de que le propinaba una buena patada en la espinilla, gesto que más de uno de los mortios festejó.
- Golpeando por sorpresa ¿eh? No me extraña... tu sangre apesta a traición - espeto Azael ante la reacción incomoda de los demás y la rabia creciente del rubio.
- Repite eso - le reto Draco acercándose peligrosamente a él.
- Eres patético igual que tu padre, murió como un asqueroso cobarde.
Draco le estrello el puño en el estomago pero Azael fue muy rápido y saco su varita para hechizarlo así que Draco opto por esquivar la maldición, rodo por el suelo y cayó a los pies de una anciana horrible que llevaba una bandeja en la mano, misma que Draco tomo y se la lanzo a su enemigo, resulto que tenía un liquido extremadamente espeso y verdoso que al parecer, y por lo gritos de Azael, quemaba.
Hunter salió corriendo a ciegas y se impacto con un mago muy alto y mal encarado quien lo tiro al suelo de un golpe, y sin pensar Azael lo ataco de vuelta. Flint fue en busca de Bellatrix para detener todo el escándalo pero la puerta no cedía, no podía abrirse sin permiso, miro a Draco siendo ahora embestido por la mujer de la bandeja peligrosa.
- Págame jovencito, son 3 galeones - gritaba la mujer mientras seguían llamando la atención de todo el callejón. Otro tanto hacían Hunter y el mago que ahora lo pateaba mientras el mortio seguía sacando humo de los lugares donde el líquido lo tocara.
- Malfoy, llévate a Hunter de vuelta, están arruinándolo todo.
- Pero...
- Es mejor créeme, no es la primera vez que algo así pasa.
Draco se acerco para tomar a Hunter del brazo pero el joven de cabello largo empezó a atacar a todo el que se acercara el. Otro mortifago alto y corpulento se acerco y pateo con rudeza el rostro del joven noqueándolo al instante. Así Draco pudo tomarlo por el brazo y se desapareció del lugar.
***
El cuerpo inerte de Azael Hunter se estrello contra el frio pavimento, justo frente a la acera donde se hallaban el número 11 y el 13 de esta avenida.
Si alguien hubiera pasado por ahí en esos momentos se habría extrañado de ver a aquel rubio, con un hombre desmayado a sus pies y mirando con énfasis entre ambas casas, como buscando algo.
Que Grimmauld Place olvidara el numero 12 era visto como un error de construcción por habitantes y extraños, pero eso era porque no podían ver la inmensa casona antigua que se aparecía frente a los ojos de Draco.
La última ventana del segundo piso era el cuarto de baño, una ventana más pequeña que el resto de las demás. Entonces la segunda hacia la derecha era la de ella.
- Es absurdo - exclamó molesto al esperar en vano y pateo el cuerpo inerte de Hunter.
Volvió la mirada antes de decidir irse y la vio...
Una silueta se acercaba a la ventana de la cual se hallaba tan pendiente, se veía desdibujada por la neblina que estaba su alrededor pero su espesa mata de rizos era inconfundible. La vio asomarse y se tenso al mirar como ella saltaba hacia atrás de la sorpresa que se llevo al descubrirlo ahí. La chica se alejo unos segundos y cuando Draco la vio volver lentamente tomo a Hunter y se desapareció. En su cara se formo una sonrisa, si bien no era el encuentro con el que hubiera soñado, por lo menos se había cumplido su sueño de verla, verla antes de que se jugara la vida al día siguiente.
***
Hermione despertó sumamente tarde, sentía la cabeza inflada y le dolía un poco. Según recordaba Snape había llegado el día anterior, espero a Harry y Ron, después se dirigieron a hablar con él y... despertó en su cama.
¿Como pudo ser eso posible?
¿Acaso lo había soñado?
Se levanto de la cama y tomo un suéter ya que hacía bastante frio. El sol no entraba por la ventana y eso le hizo pensar en la hora. Quizás era temprano. Vio su reloj y noto que era más de mediodía.
- Tal vez haya mal tiempo - dijo acercándose a mirar por la ventana - Neblina - murmuro imaginando que los dementores eran la causa de aquello.
No había ni una sola persona en la calle, no los culpaba, con el frio que debía de hacer. Recorrió la calle con la mirada y se topó con una figura a un costado de la casa. No reaccionó al momento, sino hasta que vio el cabello rubio y desordenado como la última vez, la capa de mortifago que ella conocía tan bien... no había lugar a dudas: era él. Se llevo la mano a la boca sorprendida y retrocedió como si temiera que sus ojos se quemaran ante la descomunal visión.
- ¡Draco! ¿Que hace aquí? - dijo con respiración entrecortada.
Tenía que asegurarse que era él. Volvió con rapidez a la ventana y el ya no estaba, la calle se hallaba desierta. Limpió la ventana con la mano, tratando de obtener una visión más clara de aquello que anhelaba pero no obtuvo resultados.
- Fue una ilusión - dijo ella temblorosa
"¿Y si no lo es?" le recriminó una voz en su cabeza. La Hermione irracional le hablaba "Si vino en verdad ¿porque fue?"
- No - dijo ella tratando de sacarse esos pensamientos- estaba adormilada y fue mi imaginación.
Bajo las escaleras para encontrarse con sus amigos sentados en el sillón hablando en voz baja. Al verlas ambos la saludaron con efusividad.
- Buenos días - respondió ella - ¿Ya desayunaron?
- Ya Herms, pero Kreacher te ha preparado algo muy bueno, dice que te ves flacucha. Creo que le agradas más de la cuenta- le dijo Ron con sorna
- Me alegro
- Bueno pues, come bien ¿De acuerdo? - le recomendó Harry con cariño - nosotros vendremos más tarde
- ¿A dónde van?
- Ojoloco quiere que hablemos de la seguridad... otra vez - mintió el chico rodando los ojos y logrando que Hermione riera. La chica acepto gustosa quedarse ya que la ocasión pasada Moody se tardo horas enteras explicándoles detalles insignificantes de un encantamiento que incluso dominaban mejor que él, así que los despidió con un beso y se dispuso a tomar sus alimentos.
El elfo le sirvió tres platos repletos de alimentos variados y ella los probo todos antes de decirle cualquier cosa.
- Delicioso... ¡Gracias!- exclamó Hermione tratando de hacer dichoso al elfo quien correspondió con una reverencia y unas gruesas lagrimas de sus ojos del tamaño de pelotas de tenis.
- Dime una cosa Kreacher...
- Lo que la señorita desee - aceptó gustoso
- Esta casa está bajo el Fidelio, entonces, cuando revelamos su paradero a otra persona, es cuando la puede ver - dijo y el elfo asintió - Pero, si esa persona nos abandona por cualquier motivo, ¿sigue viéndola o pierde ese derecho?
- La única manera de quitar ese derecho es con un hechizo para borrar la memoria - le dijo el elfo muy pensativo
Hermione meditó unos segundos lo que Kreacher le había dicho, ella ya lo pensaba pero necesitaba una segunda opinión, cuando de pronto otra duda le nació - ¿Cuanta gente conoce esta casa?
- Toda la familia Black ¡por supuesto! Aunque la gran mayoría está muerta ahora y pues antes de que ustedes llegaran, nadie la piso por años... Kreacher ha estado muy solo - dijo nostálgico
Una pequeña luz de advertencia se encendió en Hermione al escuchar lo que decía su cuidador: "Toda la familia Black"
Eso incluía al trío de hermanas más extraño que ella conociera, cada una tan diferente de la otra como si fuesen totalmente ajenas, Narcissa, Andrómeda y por supuesto, la que le preocupaba a Hermione, Bellatrix.
- Pero aunque alguien de la familia Black viniera - pregunto ella con ansiedad - no podrían ver la casa ¿verdad?
- Claro que no, pero saben de ella. Es complicado, es desear ver algo que sabes firmemente que existe pero simplemente no puedes hacerlo...
- Entiendo - dijo Hermione con un tono intranquilo en la voz - creo que he perdido el apetito Kreacher
- No se altere por eso Señorita. Estamos protegidos con el encantamiento Fidelio.
- Un Fidelio compartido, por ende, mucho más débil.
- No queda más que confiar en eso. Por favor termine sus alimentos - pidió Kreacher haciendola retomar los cubiertos, comió sin ganas, con una tremenda duda instalada en el pecho.
***
Draco dejo a Hunter con el medimago que tenían como aliado, el mortio había despertado en cuanto llegaron y una pequeña pelea verbal se desarrollo ahí mismo hasta que el médico le pidió al rubio que se fuera de ahí. Se dirigió al comedor a esperar a los demás, quienes no tardaron demasiado en aparecer. Su venerable tía abrió la puerta de una patada y acercándose rápidamente hacia Draco le propino una bofetada tremenda.
Draco se levanto ofendido por la acción mientras Bellatrix le lanzaba un cruciatus que lo tiro al piso. El rubio no emitió ni un solo sonido y ella volvió a atacarlo ahora con más rabia.
- ¿Te gusta pelar Draco? Entonces pelea conmigo ¡ANDA!
- Yo no empecé - dijo con dificultad
- Eso da lo mismo. Hunter y tú fastidiaron la misión, tuvimos que matarlos a todos para escapar. El Señor Tenebroso se pondrá muy molesto... Si mañana no tuviéramos que atacar los castigaría a ambos como es debido. Esta Draco, es la última vez que algo así pasa ¿entendido?
- Si - respondió secamente el rubio y la miro salir del lugar
"Te prometo tía que esta es la última vez" pensó mientras se levantaba y limpiaba la sangre que escapaba de su boca.
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OH OH!!
Ahora se que deseas escribirme un review!!!
ATTE: La octava muñeca de Rozen: Monzy
