4º capítulo: Regreso hostil.

Tails hizo virar el Tornado hacia el noroeste. La niebla impedía una visión clara del paisaje pero la luz del sol entre las nubes facilitaba la orientación. Sonic y el zorro de dos colas estuvieron volando toda la mañana buscando al individuo que atacó al erizo pero no vieron más que vapor y lluvia, el día estaba horroroso. En las alas, Sonic miró a los lados intentando hacerse una idea de dónde estaban pero ni siquiera era capaz de divisar las hélices del avión. Lanzó un suspiro desesperado y se dejó caer sobre el frío y húmedo metal.

-No veo nada. Esto es una mierda- se volteó para mirar supuestamente al asiento del piloto- Tails, será mejor volver no vaya a ser que tengamos un accidente.

-No, usaremos las luces aéreas antiniebla. Una modificación en el Tornado.

Sonic parpadeó sorprendido.

-Teníamos una alternativa y nos hemos comido la cabeza intentando ver algo entre las dichosas nubecitas ¿por qué?

-Me faltaba poner otro depósito de combustible para tener la suficiente energía para hacer un viaje largo. Si las uso seguramente no tengamos la gasolina necesaria para volver al laboratorio así que tendríamos que ir a pie, coger las botellas de combustible y regresar a recargar el avión.

-Si podemos ver algo ya de una maldita vez, corramos el riesgo.

Tails no discutió más. Dirigió su mirada al panel de control parpadeante de lucecitas verdes y accionó un pequeño botón amarillo. En ese instante, Sonic se tuvo que tapar los ojos ya que el brillo de las luces antiniebla fue demasiado potente para sus pupilas acostumbradas a la oscuridad de aquel cúmulo de vapor. En su momento de ceguera notó que bajo él el Tornado giraba a la izquierda y empezaba a descender lentamente. Sólo pudo ver que pasaba cuando sus ojos verdes claros acabaron de adaptarse a la fuerte luminiscencia de las bombillas. Ahora apenas había niebla y se podía percibir un mar gris a causa del cielo encapotado. Tails dejó de girar y se limitó a seguir recto donde una isla flotaba en el aire como si unas manos invisibles la estuvieran agarrando.

-Me parece que hemos cambiado de rumbo sin darnos cuenta- dijo el erizo señalando Angel Island con el dedo.

-Bueno, es mejor aterrizar allí. Los pocos minutos que he mantenido las luces antiniebla han consumido mitad del combustible y estar volando ahora mismo sobre el océano es muy peligroso.

Sonic no contestó. Le molestaba la idea de dejar escapar a su enemigo, si no se había escapado ya.

Desconectó el motor del Tornado justo cuando el avión se detuvo por completo en la polvorosa tierra decorada con brotes de hierba verde y diminuta. Sonic bajó de un saltó y aterrizó en el suelo con un ruido sordo. Miró hacia arriba. Todavía había algo de niebla en lo alto del cielo. Suspiró aceptando la aburrida situación en la que se encontraba y caminó hacia adelante, sin saber adónde se dirigía. Detrás de él, pudo percibir que Tails había corrido para alcanzarle y que ahora caminaba a su ritmo tras su espalda.

Pocos minutos después, llegaron al río. El erizo respiró el olor húmedo del aire procedente del agua fría y gris, se arrodilló en la orilla y se mojó sus guantes pero al sacarlos una cara de sorpresa se reflejó en su rostro. De pronto, se levantó súbitamente y miró a su alrededor. Tails lo observó extrañado por el cambio de conducta y pregunto:

-¿Qué pasa?

En vez de darle una respuesta, Sonic estiró los dos brazos desnudos y le enseñó al zorro las dos manos. Sus guantes limpios y blancos estaban dibujados por una línea acuosa escarlata que transmitía dolor y sufrimiento.

-Sangre...Aquí hubo una pelea- se limitó a decir el erizo.

Tails miró a su izquierda. Un camino de violencia y destrucción estaba marcado en la arena junto a los árboles caídos sobre las movidas aguas del canal. Esa escena mostraba una terrible lucha que seguramente habría acabado en una fatal solución. Un delgado pero abundante arroyo de sangre circulaba junto a unos pequeños trozos de afilados cristales clavados en las piedras. Al zorro se le bloqueó la mente.

-¡Sonic! ¿Knuckles no estará...?- llegó a articular.

-No lo sé pero no me voy a quedar aquí a esperar una respuesta. Si Knuckles ha participado en aquella pelea seguro que fue para proteger la Master Emerald. Debería estar en el templo.

-Vayamos, pues.

Cruzaron el río a pie ya que era poco profundo y aunque se empaparon ambos los zapatos, la preocupación pudo con ellos y los dos se adentraron corriendo en el bosque en dirección al majestuoso altar donde se guarda la gema más poderosa del universo y el hogar del equidna más valiente de ese planeta.

Knuckles volvió con un tarro de arcilla lleno de agua a rebosar, dentro de él había un paño. Se sentó al lado de Shade apoyando la espalda en la joya verde que brillaba incansablemente iluminando el rostro pálido y pensativo de la equidna. Knuckles le apartó la mano del brazo herido y colocó en él el paño mojado. Shade miró sin hacer ninguna mueca de dolor como su compañero pasaba el trapo por la herida y lo volvía a mojar en el tarro para limpiar la sangre adherida. Dirigió su mirada al frente en dirección al bosque donde entre esa multitud de árboles localizó supuestamente donde había peleado con el individuo. No percibió que Knuckles le miraba.

-Lo he visto, Shade. Sé con quien has peleado- le dijo lentamente.

-Pero no sabes como me siento...

El equidna varón cambió de postura y devolvió el paño al tarro de barro lleno de agua mezclada con sangre.

-Deberías estar contenta. Puede que todavía haya alguna posibilidad de hacerlos regresar.

-¿Y si no la hay? ¿Y si la esperanza que guardo sólo es una miserable ilusión?- su voz sonaba grave y llorosa, a pesar de que no le caía ni una lágrima.

-Yo quiero pensar que sí la hay. Aunque no son mi pueblo, sí son mi raza y por lo tanto se convierten en mi familia. No pude traer conmigo al clan anterior pero a lo mejor sí puedo traer a esta nueva generación.

Esta vez, Shade sonrió y volteó su mirada hacia el rostro compasivo de Knuckles. Sus ojos púrpuras se clavaron en los de él y por primera vez desde que llegó a ese mundo no se sintió sola. De alguna manera notaba que aquel equidna iba a apoyarla y a acompañarla hasta la muerte si hacía falta. Knuckles apretó una de sus delicadas manos sobre sus puños puntiagudos. No, no se sentía sola. No estaba sola.

-Vaya, que romántico- se oyó desde el fondo del altar.

Knuckles y Shade se separaron y miraron hacia delante. Sonic y Tails caminaban hacia ellos con expresión de tranquilidad recién adquirida al ver que sus amigos se encontraban más o menos bien. El trío de mejores colegas se saludó con un golpe de nudillos y apretón de manos. Shade aprovechó el momento para examinarse la herida. Ya no sangraba y, a pesar de su longitud, no era profunda y estaba cicatrizando bien. Se dio una palmadita en ella y un pequeño dolor le regañó pero no había nada más. Su sanador hizo un buen trabajo, no corría peligro. Se levantó y se dirigió hacia ellos para saludarlos oralmente, por lo menos parecería educada.

-Knuckles- Sonic retrocedió un paso y cambió la expresión de su cara- De camino hacia aquí hemos encontrado signos de lucha en el río. Entre las aguas había sangre y creímos que podías haber caído malherido intentando proteger la Master Emerald.

-Tranquilo, todo está bien. Es sólo que...ha pasado algo...y, bueno, es mejor que te lo cuente Shade en persona.

Los tres miraron a la equidna que se había cruzado de brazos dispuesta a informar de lo sucedido a Sonic y a su joven amigo listo. Hizo un gesto de que se sentaran y cuando todos se hubieron acomodado comenzó a hablar con voz entrecortada.

-Ayer, la noche la pasé sola por razones que Knuckles y yo conocemos- las miradas se centraron en él que se encogió de hombros y abrió mucho los ojos dándole poca importancia- A la mañana, me dispuse a darme un baño en el río pero sería el baño menos satisfactorio de mi vida. En la orilla, me esperaba un viejo conocido de armadura morada y arma negra, me llamó traidora- Shade percibió que Sonic realizaba un extraño gesto pero continuó sin darle mucho interés- Luche con él hasta dejarlo fuera de combate y esa fue mi oportunidad. Podía ver su cuerpo inerte en el suelo, la sangre y el alma esfumándose, darle la muerte que se merecía pero no fui capaz y mi hermano escapó al lugar de donde procedía, una dimensión paralela a la que conocemos como la Celda del Crepúsculo.

-Eso quiere decir...- parpadeó Tails confuso.

-Exacto. El clan Nocturnus ha regresado...

Una explosión sorprendió en el centro del altar arroyando a todos como si una fuerza superior les hubiera empujado salvajemente al suelo. Shade y Tails cayeron al piso, inconscientes pero Sonic y el equidna aguantaron la brutalidad del golpe. En frente de ellos, un escuadrón de Nocturnus les rodeó. Buscaron una forma de escapar de aquel punto de mira pero no había ni un sólo recoveco para que pasara un ratón. No había otra forma. Sonic saltó en el aire, se enrolló formando una bola azul y se disparó hacia los equidnas enemigos. Justo un segundo antes del impacto los Nocturnus desaparecieron dejando la misma luz blanca de siempre como despedida. Knuckles advirtió con un grito al erizo que se desenroscó a tiempo para aterrizar al borde de las enormes escaleras del templo. Se volteó rápidamente para ver a sus atacantes pero no había rastro de ellos, se habían esfumado todos como polvo en el viento. Mirara adonde mirara no había rastro de ellos. Parecía que hubieran dejado de existir de ese mundo sumergiéndose en un reino de nada. Decidió abandonar hasta que un Nocturnus apareció detrás de Knuckles y le propinó una patada en la columna vertebral que hizo que cayera hacia delante. En ese instante, el instinto se apoderó de Sonic e hizo lo que alguien haría en esa situación. Se volteó para contraatacar y coger a sus enemigos por sorpresa pero a mitad de giro un dolor agudo le sorprendió en la nuca. Sonic cayó a la dura piedra y varios dolores más le atacaron al cuerpo. Intentó incorporarse pero millones de estallidos de agonía salían de sus articulaciones. Era demasiado. No podía soportar semejante tormento. Lo peor de todo es que estaba inmovilizado por una cantidad inmensa de piernas y brazos morados azotándole. De pronto, su visión se tornó borrosa y el dolor angustioso aumentó mortalmente. Lo último que vio antes de desmayarse fue a Knuckles abalanzándose hacia la Master Emerald y un extraño vehículo conducido por un hombre acercándose en el cielo.


Tengo que dar las gracias a la gente que comentó mi historia. Muchas gracias, Kamiase y Kira-writer. Me alegro que os haya gustado. Por cierto, Kamiase, Cream estará en la historia pero no tendrá un papel muy relevante pero habrá un capítulo en el que ella se planteará ciertas dudas. Bueno, eso era todo. Muchas gracias de nuevo.