6º capítulo: Hermanos de metal.

El día anterior fue bastante ajetreado. Necesitaban recoger el Tornado de la isla de Angel Island recientemente caída al mar. Tardaron más de lo previsto ya que tuvieron que rellenar el depósito de combustible y calentar el motor antes de despegar. La tardanza no disgustó a Sonic. Le dio tiempo a disfrutar del día soleado y calentito que estaban teniendo. Después, estuvieron repasando el plan y distribuyendo el material correspondiente a cada integrante del equipo.

Ahora, estaban todos a las puertas del hangar con el equipo dividido en grupos y cada uno en una nave. El primer grupo estaba formado por Sonic, Tails y Knuckles a bordo del Tornado; el segundo con Shadow, Rouge y Omega iban en una nave de color negro alargada y con dos motores en los extremos de la cola; el último grupo, formado por Amy y Cream, iban en una pequeña cápsula de solamente dos plazas con un color rosa pastel. Eggman se había tomado muchas molestias en combinar el aspecto de los trastos con el de sus pilotos. El doctor se quedaría en la base preparando de nuevo una nave utilizada anteriormente para viajar a la Celda del Crepúsculo.

-Gracias, Eggman. Te lo agradeceré para toda la vida- dijo Knuckles acomodándose en las alas del Tornado.

-No hay de que mi ingenuo amigo. Arreglar el Cyclone para que podáis viajar a la Celda del Crepúsculo y traer de vuelta a esa panda de equidnas chiflados me mantendrá ocupado el aburrido rato en el que vais a estar saltando y corriendo por ahí- Eggman sonrió y Knuckles asintió con la cabeza- Y ahora, id hasta la guarida.

Poco después, todas las naves despegaron hacia el cielo azul despejado y brillante a causa del brillo del astro rey vigilando desde el cenit. El plan era: el grupo de Sonic se infiltraría en la guarida y se dirigiría a las jaulas. Los miembros de Shadow se abrirían paso hasta la sala de control donde dejarían camino libre al erizo azul y sus integrantes. Amy y Cream vigilarían por los alrededores por si veían regresar a los Nocturnus y dar la voz de alarma.

El trayecto iba a durar como mínimo dos horas. Tiempo en el que Sonic decidió relajarse para disfrutar de los brazos cálidos de los rayos del sol. Se tumbó bajo el caliente metal de las alas y respiró el aire fresco de las alturas. De vez en cuando, una pequeña brisa azotaba sus púas y eso calmaba el ardor del día. Poco a poco, el calor actuó en él meciéndolo y cantándole al oído. Los parpados de Sonic cayeron de golpe y su respiración se hizo agitada. Un brillo azul oscuro apareció delante de él y dijo con voz potente.

-¡La cárcel donde cae el sol! ¡Allí estoy prisionero!

Se despertó de golpe y abrió los ojos súbitamente. Se incorporó nervioso y sudando sobre algo duro y frígido. Lo palpó con la mano. Seguía en el Tornado, volando sobre el mar en dirección a la guarida enemiga. Estiró los brazos hacia atrás y se apoyó sobre las alas. Intentando olvidar su reciente sueño, observó a Knuckles. El equidna estaba tumbado sobre una mano tatareando una extraña canción. Estaba claro que estaba aburrido y que meditaba en su mundo. Sonic respiró aliviado, por lo menos no se dio cuenta de su reacción. A continuación se giró hacia Tails y, por suerte, tampoco se había fijado en él. Estaba tecleando en el panel de control haciendo cosas que sólo los pilotos sabían hacer. Miró, por último, a su alrededor para encontrar algo que le indicara el tiempo que había dormido. Como no era un experto en calcular las horas mediante la posición del sol, le preguntó directamente al zorro:

-Tails ¿cuánto tiempo he dormido?

Levantó la vista y miró para él con la frente arrugada.

-Como una hora aproximadamente.

-¿Y sabes cuanto falta para llegar?

Se quedó pensativo unos segundos y después contestó:

-Pues como el trayecto nos llevó menos tiempo de lo que habíamos previsto, un cuarto de hora.

Sonic bufó y se sentó en las alas cruzándose de brazos. Al ver que Knuckles seguía a su aire intentó reflexionar sobre lo ocurrido en su sueño. Le producía escalofríos sólo de pensarlo pero sabía que ese suceso estaba relacionado con todo lo ocurrido.

El Dr. Eggman acabó de colocar la última modelación del Cyclone y corrió a lavarlo. En verdad, lo había estado preparando desde hace dos meses cuando sus radares detectaron actividad dimensional por la zona pero acabar la nave no era lo que más le preocupaba.

Entro en la pequeña sala de experimentos donde el erizo y los demás habían estado recuperándose del ataque de los Nocturnus. Allí, se dirigió a un enorme cilindro cubierto con una tela negra. De un tirón la echó al suelo para descubrir una cápsula llena de un líquido verde burbujeante. Dentro de ella, había un pequeño robot humanoide de color naranja conectado por cables. Sus ojos eran ovalados y negros y en la cabeza tenía una especie de rombo que sobrepasaba esta. Eggman llevó su mano a una palanca al extremo de la cápsula y la bajó. Los cables empezaron a conducir hilos de electricidad al pecho del robot. El proceso de carga había comenzado.

-Pronto vas a entrar en acción, mi viejo gizoid- dijo el doctor observando como los ojos de cristal del robot se iban tornando de azul poco a poco.

-¡Comenzamos el plan ahora!- gritó Tails por los intercomunicadores de las naves.

Un pilar de piedra de unos cincuenta metros aproximadamente se alzaba sobre el mar casi arañando el cielo. Unos pequeños salientes artificiales sobresalían de la roca. Picos rocosos la rodeaban y amenazaban a cualquiera que se acercara a ellos a clavarle sus afiladas puntas y atravesarlo de arriba a abajo. Tails empezó a virar y poco a poco fue seguido por el grupo de Shadow y de Amy. Dio una vuelta alrededor del extraño monumento pétreo para estudiarlo más a fondo pero no había ninguna cosa fuera de lo común.

-Así que esa es la guarida Nocturnus...- dijo Sonic agachado para poder verla por completo.

-¿Ves alguna otra?- preguntó Knuckles con algo de sarcasmo.

Tails dio la última vuelta alrededor de la base y continuó recto cuidando de no alejarse mucho de ella. Las otras naves le seguían a una distancia prudente. El zorro prestó mucha atención a los salientes artificiales. Desde allí arriba se podían ver rampas metálicas en el límite de cada uno de ellos. Tails dedujo que servían de pista para las naves. Después de estudiar todo lo que le pareció interesante se dirigió a los otros equipos por los intercomunicadores.

-Id abandonando los vehículos excepto vosotras, Amy y Cream. Shadow, tú y tu equipo dirigíos a la sala de control lo más rápido posible mientras nosotros recorremos el conducto de ventilación- sus ojos se fijaron en una rejilla en la cima de la base- Amy, avisad por los walkie-talkies si veis cualquier objeto sospechoso aproximándose.

-¡Roger!- gritaron a la vez.

Tails pulsó un botón del panel de navegación e hizo una señal a sus compañeros de que se tiraran. Estos, se arrojaron sin protestar a pesar de que estaban a cincuenta metros del mar. El zorro les siguió por detrás. El Tornado viró solo regresando por el mismo camino por donde habían venido. A unos pocos metros le acompañaba la nave de Shadow también vacía. Regresarían mediante piloto automático a la base de Eggman.

Cuando estuvieron a poca distancia del conducto de ventilación, el zorro se acercó al equidna y a Sonic y ambos se agarraron a sus pies. En ese momento, Tails hizo girar sus dos colas y descendió suavemente sobre la rejilla. Con un poco de artilugio mecánico logró desmontarla para dejar a la vista un conducto de unos noventa centímetros de ancho por el que cabrían perfectamente.

Rouge soltó a Shadow y a Omega justo cuando llegaron a una de las muchas entradas secundarias de la base. Eligieron aquella porque era la que más cerca les dejaría a la sala de control. Perder tiempo era arriesgarse a fracasar en esa situación. Como la mayoría de las cosas de esa base, la seguridad era impecable pero como la mayoría, tenían algún falló. Rouge desmontó un cuadro de códigos situado al lado de la puerta blindada y lo conectó a una pantallita táctil que descifraría la contraseña.

-150394- Rouge repitió la cifra aparecida en voz alta.

Con un sonoro pitido, la puerta blindada de acero se abrió enseguida y sin decir nada corrieron para adentrarse en un oscuro pasillo iluminado solamente por pequeños focos pegados en la pared. En aquella penumbra, únicamente se oían los pasos de Shadow y de la murciélaga y el motor de Omega. Corrían rápido y sin detenerse porque no corrían el peligro de ser detectados ya que no había nadie más que ellos, excepto las cámaras pero de eso se ocuparían más adelante.

Torcieron a la derecha para encontrarse con una enorme puerta sellada también con un código de seguridad. Rouge realizó el mismo proceso y esta vez la cifra correcta fue 311098. El interior de la sala era toda una pared de puestos de vigilancia y mandos de control para las puertas, trampas, cámaras de seguridad, armas y alarmas. Introdujeron la contraseña citada por el aparato de Rouge y empezaron a buscar la cámara correspondiente que grababa al trío pero no sin antes borrar las grabaciones hechas a ellos por las otras cámaras.

-Sonic, os vemos- lo llamó Shadow por el walkie-talkie.

El sonido de su walkie-talkie le sobresaltó. Lo sacó de la funda que llevaba atada en la cintura y se apresuró a contestar. Creía saber de quien se trataba.

-Sonic, os vemos- le informó Shadow.

-Bien, ya habéis llegado. Ahora decidnos hacia donde nos dirigimos.

-De momento, no os mováis. Tenéis miles de rayos infrarrojos a vuestro alrededor. Si pisáis o tocáis alguno activareis las alarmas. Esperad unos segundos- de pronto, el silencio reinó en el lugar. No se oía nada excepto las respiraciones agitadas de cada uno. Sonic empezó a sentirse incómodo en aquella situación pero no se atrevía a moverse por miedo a meter la pata. Por suerte, Shadow acabó más rápido de lo que creía- Ya está hemos desactivado los rayos infrarrojos. Avanzad todo recto y cuando el pasillo se bifurque, tirad a la izquierda y deteneos cuando yo os diga.

Obedecieron rápidamente. Avanzaron por el corredor oscuro lo más rápido que pudieron. Sonic podría irlo más aún pero no podía dejar a Knuckles y a Tails atrás. Sería muy arriesgado. Cabía la posibilidad de que hubiera alguien más allí. Pronto llegaron a la bifurcación y, según ordenó el erizo negro, torcieron a la izquierda. Entonces, amainaron la velocidad por precaución. Shadow les avisaría en cualquier momento que se detuvieran y temían reaccionar tarde si iban muy rápido.

Avanzaban con cautela pero no caminaban, más bien trotaban. La oscuridad engullía toda luz por aquel lugar por lo que no eran capaces de distinguir si era un pasillo o una sala, en tal caso, se mantenían lo más pegados posible. Por cada paso que daban más inseguros se sentían porque nadie les avisaba que pararan. Hubo un momento que aminoraron tanto el ritmo que fueron prácticamente andando.

-Deteneos ahora- ordenó Shadow, por fin, por el Walkie-Talkie de Sonic.

Frenaron en seco, totalmente desorientados por la penumbra que cubría el lugar. Sonic se estaba poniendo histérico intentando visualizar algo a su alrededor. Movió los brazos y notó a Tails y a Knuckles apegados a él. Sus respiraciones eran aceleradas y nerviosas.

-¿Shadow? ¿Qué demonios...?

-Shhh, no hables- interrumpió el erizo negro- Cualquier movimiento que hagáis, cualquier aliento que exhaléis puede activar las ametralladoras. Manteneos lo más quietos posible hasta que las desactive.

Sonic obedeció a regañadientes. Su naturaleza casi hiperactiva le impedía estar quieto por mucho tiempo, por eso, esos minutos fueron los más largos y angustiantes de ese día.

-Listo. Podéis avanzar. Continuad recto unos metros hasta llegar a una puerta de metal y esperad a que la abramos.

De nuevo continuaron siguiendo las órdenes de Shadow y, efectivamente, dieron con la puerta mencionada por el erizo. Knuckles la palpó nervioso. Notaba de alguna manera la presencia de Shade tras ella. Impaciente y sin esperar órdenes de Shadow, levantó el puño derecho y golpeó el frío metal con el puño. Un ruido sordo acompañado de un grito del equidna inundó la sala y fue sucedido por una sonora alarma que iluminó con una deslumbrante luz roja parpadeante lo que pareció ser un corredor pero, en cambio, la puerta se había abierto de par en par.

-¡Knuckles, completo idiota! ¡Tuviste que estropearlo!- le regañó Sonic cambiando la frecuencia del Walkie-Talkie para contactar con Amy- Amy, el sumamente anormal de Knuckles ha activado las alarmas de la guarida ¿cómo van las cosas por ahí fuera?

-¡Tenéis que salir ya! ¡Los Nocturnus se aproximan por todas las direcciones! ¡Se ve que no estaban lejos y que han escuchado las alarmas!

-Informa a Shadow. Nosotros liberaremos a Shade y saldremos por el conducto de ventilación.

Sonic cortó la comunicación he hizo una seña al equipo para que continuaran.

La sala en la que se encontraban ahora estaba completamente cubierta de celdas. La iluminación de la habitación era muy pobre pero suficiente para distinguir a una equidna hembra tumbada sobre el suelo de una de las jaulas. Knuckles corrió hacia ella seguido de Tails y Sonic y se arrodilló frente a Shade. Con un susurro, la llamó y esta se fue despertando poco a poco mostrando sus ojos violetas que hicieron sonreír al equidna. Shade, al ver a Knuckles plantado frente a ella, se sobresaltó y retrocedió hasta el fondo de la celda, después miró al erizo y al pequeño zorro.

-Shade ¿qué ocurre?- preguntó Knuckles dirigiendo su mano hacia ella lo más que pudo.

-No debisteis haber venido ¡Marchaos ahora que podéis antes de que ellos os cojan!

-Que nos cojan ¿quién?

-Antes de que os cojamos nosotros- irrumpió unas voces robóticas tras ellos.

Dos robots, uno azul y otro rojo, se encontraban en la entrada de la sala y cada uno portaba una cuchilla en la mano. Los dos tenían en la frente un artefacto de tres puntas con una esfera en el centro. Los ojos del robot rojo eran azules mientras que los del azul eran amarillos pero ambos pares eran fríos. Los dos se aproximaron riendo con la cuchilla en alto. Se preparaban para atacar.

-Sonic, son...- empezó a decir Tails.

-Sí, Tails. Son Scylla y Charyb.

Knuckles se interpuso entre el erizo y el pequeño zorro y alzó el puño en un acto desafiante a los dos gizoids que seguían avanzando sin preocuparse de la advertencia del equidna. Knuckles rugió dando un paso adelante hacia ellos. Esta vez si que se detuvieron.

-Como le hayáis echo algo a Shade, pedazos de lata...

-Tranquilo, equidna- le interrumpió Scylla.

-Tu pequeña está como una rosa pero no puedo decir lo mismo de vosotros- continuó Charyb agitando su arma por encima de la cabeza.

-Os hemos vencido una vez y volveremos a hacerlo- saltó Tails poniéndose al lado de Knuckles.

Shade los llamó desde su celda, parecía preocupada.

-Ni se os ocurra luchar contra ellos. No son los mismos.

Scylla entrecerró sus ojos hasta que solo se veía un tajo azul radiando energía y furia.

-La chiquilla tiene razón. No somos los mismos.

Al decir esto, el gizoid rojizo levantó su cuchilla llameante, dispuesto a atacar. El trío retrocedió medio cegado por las incesantes llamas procedentes del arma. Justo cuando Scylla iba a blandir la cuchilla algo interrumpió su acción. Era otro gizoid pero esta vez de color naranja y con un rombo en la frente. Había realizado el Spin Dash típico de Sonic para atravesar la pared y golpear a Scylla que impactó en la pared contraria. El gizoid miró para el equipo con sus ojos azules distintos a los de Scylla Estos se mostraban amigables y cálidos. Sonic se quedó boquiabierto, reconocía perfectamente a aquel gizoid.

-No...No puede ser...

Aquel gizoid no era ni más ni menos que su antiguo amigo, Emerl.


Bueno nos volvemos a ver otra vez y otra vez tengo que agradeceros vuestros reviews. Vuestros comentarios me inspiran para seguir escribiendo y nunca la dejaré sin terminar. Me alegro mucho, Kamiase o Javier (¿Cómo prefieres que te llame?) de que te haya gustado el capítulo (ya apareció Cream, jejeje) y gracias, Kira-writer, por decir que mi historia es tan buena. De verdad, me alagáis los dos un montón. Ah, y Kira-writer, gracias por decir que es lindo mi nombre... Eso era todo, amigos, muchísimas gracias de nuevo. Nos veremos en el siguiente capítulo.

Wings-Dragon