7º capítulo: Entrada a las tinieblas.

Emerl dejó de prestar atención al erizo y se dirigió hacia Charyb que había salido a socorrer a su compañero. El gizoid azul había empezado a preparar su ataque. Emerl, aún corriendo, se puso en guardia para que el ataque de Charyb no le pillara por sorpresa. El robot cargó a tope su cuchilla y la blandió diciendo "Giga Cuchilla". Un rayo de energía azul se disparó del arma cortante en dirección a su oponente. El hilo de poder brillaba peligrosamente amenazando con dejar hecho cenizas a cualquiera que entrara en contacto con él. Sin embargo, a Emerl no había conseguido amedrentarlo. Se detuvo para calcular la trayectoria y velocidad del ataque y a los pocos segundos realizó una pirueta giratoria a la izquierda que le hizo evadir el potente haz de luz. En cambio, Charyb hizo mostrar su poderío. Su "Giga Cuchilla" había dejado tras de sí un surco de más de un metro de profundidad recubierto de roca y cemento calcinado. El humo emanaba de las estrías de la enorme zanja como si se hubiera producido un incendio recién apagado. Sonic, Tails, Knuckles e incluso Shade se quedaron inmóviles ante aquella demostración de energía. Habían vencido con anterioridad a Charyb pero ahora dudaban de si podrían volver a hacerlo. La mujer equidna tenía razón: aquel gizoid no era el mismo. Ahora era un monstruo metálico que poseía un arma sobrehumana. Era evidente que Scylla también estaba dotado con las mismas cualidades aunque aún no había tenido tiempo de enseñarlas.

-Vaya, vaya. Cuanto tiempo, Odysses- pronunció Charyb bajando su cuchilla. Sonic supuso que estaba preparando algún truco.

-Veo que no has cambiado nada, Charyb. Ni Scylla tampoco- dijo Emerl dirigiéndole al gizoid rojo una rápida mirada. Seguía tumbado e inconsciente.

Charyb se aproximó un paso hacia Emerl alzando una mano.

-Oh, Odysses. Mi hermano y yo hemos pasado el resto de nuestras vidas lamentándonos por lo que te hicimos. La primera vez que llegamos a este mundo estuvimos buscándote pero no encontramos ni tus piezas. Odysses, por favor, vuelve con nosotros.

-Creo que no. Desde el primer momento en que el emperador Ix decidió esclavizar a los demás habitantes de la celda, supe que no podía servir para él pero lo que más me dolió fue que vosotros, a los que consideraba mis hermanos, me traicionarais de ese modo.

-Te he pedido perdón, Odysses. En mi nombre y el de Scylla ¿no te basta con eso?

-Lo siento, Charyb. Tu primera reacción al verme ya lo contesta todo. Intentaste destruirme. Mi respuesta definitiva es no. Ya os las arreglareis con vuestro nuevo emperador.

El gizoid azul agachó la cabeza y pronunció lo que sería un suspiro pero, evidentemente, no respiró ni expulsó aire. Sonic estaba confuso ¿Odysses? ¿Así era como llamaban a Emerl? El erizo dio con la conclusión. Al fin y al cabo el nombre de "Emerl" se lo puso él al ver que su pequeño gizoid no se acordaba del suyo. Odysses debía ser el verdadero.

-Lo he intentado pero has elegido la respuesta equivocada.

En ese momento, Scylla saltó de repente e intentó embestir a Emerl con su frente puntiaguda. Por suerte, el gizoid naranja tuvo los suficientes reflejos para esquivar la acción de su enemigo. Scylla continuó avanzando y chocó contra la jaula metálica de Shade produciendo un ruido seco. La equidna había retrocedido hasta el fondo de la celda al ver que Emerl esquivaba a Scylla y se había salvado de un golpe fatal. Scylla había traspasado la pared y continuó la trayectoria hasta desaparecer. Emerl fue tras él seguido de Charyb. Knuckles observó que algunos de los barrotes estaban esparcidos por el suelo, el impacto había destrozado la jaula. El equidna aprovechó la ocasión y cogió a Shade en brazos. Para sorpresa de Sonic la dejó en el suelo y corrió a la puerta.

-¡Knuckles! ¿Adónde vas?- preguntó Tails.

-Ellos tienen la Master Emerald. Necesito recuperarla.

Justo después de pasar, un temblor sacudió el suelo y las paredes. Una explosión surgió del fondo del corredor que habían recorrido para llegar hasta Shade y millones de escombros procedentes del techo empezaron a caer como si de lluvia se tratase. Knuckles cayó al suelo aturdido y, apresado por el miedo y el agobio, se tapó la cara con las manos al ver que un pedazo de pared se caía sobre él pero cuando ya olía el olor de la piedra en su cara una brisa le recorrió el pelo. Abrió los ojos y lo primero que percibió fue el rostro sonriente de Sonic.

-Esta es una de las pocas veces que te salvo el culo- dijo con un tono irónico.

-Te debo una, erizo.

Un pitido originado por el walkie-talkie distrajo a Sonic quien se apresuró a contestar.

-Aquí Sonic ¿Quién habla?

-¡Sonic! ¡Qué demonios hacéis! ¡Deberíais estar aquí desde hace veinte minutos! ¡Los Nocturnus se aproximan y en enormes grupos!- alarmó Amy, de fondo se escuchaban disparos.

-Ya vamos. Hemos tenido un contrat...

Un estallido resquebrajó la pared con un ruido sordo provocando una onda expansiva que empujó a los cuatro hasta la otra pared contraria. Sonic se incorporó algo aturdido tambaleándose y con la vista borrosa, aunque pudo distinguir un gran hueco en donde antes había un sólido muro. Una nave de color rosa se aproximaba al hueco y otra mucho más grande se acercaba detrás. Sonic se esperaba lo peor si aquella nave Nocturnus alcanzaba a Amy pero su mareo le impedía gritar.

-¡Sonic! ¡Sonic!- su nombre viajando en el viento le espabilaba- ¡Sonic! ¡Ahora, deprisa!

El erizo agitó la cabeza para aliviar los síntomas de su confusión. Lo logró, aunque fuera sutilmente. Miró a sus compañeros que parecían encontrarse mejor y se había dado cuenta de que todos habían caído sobre él haciendo, el erizo, de amortiguador. Al confirmar que no había de que preocuparse, hizo una seña a Tails para que los llevara volando a la nave de Amy. El zorro asintió y agitó sus dos colas. Primero se agarró Sonic, a continuación Knuckles y por último Shade.

-¡No! ¡Volad hacia aquí! ¡No hay tiempo!- dijo una voz justo cuando iban a despegar.

Lo que antes creía como un vehículo enemigo era en realidad una nave extrañamente familiar pero lo que distinguía perfectamente en sus oídos era la voz humorística del Dr. Eggman. Antes de que pudiera decirle algo al pequeño zorro de dos colas, este ya había despegado con tanta fuerza que casi se suelta de sus pies. Tails volaba rápido pero poniendo mucha atención en las oleadas de enemigos que intentaban aplacarles y tirarles al poderoso mar embravecido a causa de los misiles lanzados y las explosiones repentinas. Tails lanzó un grito cuando tras ellos vio derrumbarse la torre de piedra a trozos gigantescos. La sombra de uno de ellos les cubrió peligrosamente y fue creciendo a medida que la enorme porción de estructura se acercaba cargada de destrucción. Todos cerraron los ojos ante la imposible situación de salvarse de ser aplastados pero, casi por puro milagro, Emerl emergió de las grietas de la base impulsado por un propulsor y agarró al zorro por la cintura alejándolo de la trayectoria de la piedra para dejarlo finalmente dentro de la nave pilotada por Eggman.

Después de recuperarse de la repentina aparición de Emerl, el grupo ayudó a Amy, Cream y al grupo de Shadow a subir al vehículo. Eggman les metía una prisa inaguantable y Sonic se sentía avergonzado porque no era capaz de ir más rápido pero con un poco de esfuerzo lograron acomodar a todos en la enorme nave.

-¡El Cyclone! ¡Es el Cyclone!- gritó Tails contento de ver reparada su más reciente creación.

-¿Por qué hemos abandonado el plan? Podríamos haber vuelto perfectamente a la base con la cápsula de Amy- preguntó Sonic mirando de reojo a Emerl que estaba sentado reparándose un brazo.

Eggman contestó sin apartar la mirada del cristal.

-Mirad ahí delante...

Todos miraron a la dirección indicada por el hombre.

Cinco transbordadores, con uno un poco más grande que los demás, ascendían a lo que parecía un enorme agujero negro brillante. El trasbordador más grande era mitad azul y mitad rojo y los demás morados eléctricos pero todos con un extraño símbolo en cada ala, el símbolo Nocturnus.

-¡Maldita sea! ¡Charyb y Scylla han escapado!- rugió Emerl agitando un puño de metal.

-Sí, y la Master Emerald va dentro de su nave porque...- se interrumpió a si mismo cuando siete pequeños objetos brillantes, en círculo, fueron tragados por el agujero negro a la vez que el vehículo de los gizoids.

-¡Las siete Chaos Emeralds! ¡Han sido atraídas por la Master Emerald!- continuó Knuckles. Su voz sonaba angustiada.

Shade se aproximó hasta el cristal y acarició la suave superficie.

-La Celda del Crepúsculo...

Todos dirigieron su mirada, un poco entristecida, hacia ella. Incluso Shadow, Rouge y Omega estaban preocupados. Un repentino acelerón les envió al fondo de la cabina, junto con un montón de cajas de provisiones que los enterraron completamente.

-¿Qué intentas? ¿Matarnos del susto?- riñó Rouge apartando una de las cajas con una patada furiosa.

-Nos vamos...- respondió Eggman sin amainar la velocidad- Nos vamos a la Celda del Crepúsculo.

Un temblor sucumbió de repente al penetrar en la entrada del agujero negro. Por el cristal del piloto se podían percibir columnas de rayos azules golpear contra el Cyclone. Todo temblaba. Se escuchaban explosiones afuera pero era imposible distinguir si eran de alguna parte de la nave o eran producidas por el choque de los hilos cargados de poder electrizante. Un llanto de temor se empezó a oír procedente de Cream que se escondía bajo el brazo de una tambaleante Amy. El resto mantenía el equilibrio agarrándose a lo primero que tocaban sus manos. Sólo Eggman era capaz de mantener el control sobre si mismo. Estaba requiriendo una gran cantidad de energía para estabilizar al máximo el Cyclone. Delante de ellos avanzaba la nave de Scylla y Charyb y los cinco transbordadores. Otra explosión se escuchó y ahora si se podía percibir claramente que venía del los motores delanteros del enorme vehículo. Eggman empezó a mover el volante descontroladamente de un lado a otro.

-¿¡Qué ocurre Eggman!- gritó el erizo azul en un intento de ser oído entre ese concierto de estruendos.

-Los gizoids nos han disparado. El Cyclone no responde ¡Nos estrellamos!

La última frase llegó perfectamente a los oídos de Sonic, a pesar de los estallidos producidos en ellos. Cerró los ojos preparándose para morir. A su alrededor pudo sentir como Amy intentaba calmar a la pequeña conejita; como Knuckles protegía a Shade con su propio cuerpo; como Shadow agarraba a Rouge de la mano. Todos habían aceptado su destino. El destino final. De pronto millones de estallidos de dolor lo sacudieron por todas partes y todo se volvió blanco.

-Has llegado, heroico erizo, a la cárcel donde cae el sol. Ahora libérame, libera a los Guerreros de la Luna. Estamos cerca. Libéranos para que podamos luchar a tu lado. Para eliminar la oscuridad que ensució el universo...- fue lo último que oyó antes de quedarse inconsciente.


Bueno, hola de nuevo. Aquí está mi séptimo capítulo y, como en cada uno, tengo que agradecer de nuevo vuestros reviews. Muchas gracias otra vez, Kamiase, Kira-writer, Slecht Bloed (sí, esa completa desconocida) y Ajcosmo. Sé que soy cansina pero me alagais con esos comentarios. Kira-writer, me alegro de que te haya emocionado mi anterior capítulo. Hoy os dejo pronto porque es muy tarde (23:40 pm). Nos veremos en el próximo capítulo y gracias por los comentarios, especialmente a ti, Kamiase y a ti, Kira-writer.

Wings-Dragon