Aquí estoy con el octavo capítulo. Los que lo leais os daréis cuenta de que es más corto que los demás pero este capítulo es más de información que de acción (bueno, acción no hay). Necesitaba hacer un episodio que respondiera a algunas cuestiones. Bueno, eso es lo único que quería decir. Espero que os guste.


8º capítulo: La vida de Emerl.

Un dolor espantoso de cabeza estalló en su cráneo nada más abrir los ojos y le obligó de nuevo a cerrarlos y a relajarse. Estuvo así dos minutos hasta que notó que la increíble molestia desaparecía por momentos. Entonces, sí se levantó.

Al principio lo vio todo borroso a causa del mareo repentino pero poco a poco fue recuperando la visión y pudo distinguir a sus amigos esparcidos e inertes por toda una zona desértica y rocosa. La preocupación y el miedo le sobrevinieron y sin pensar si había alguien por la zona corrió a auxiliar a sus compañeros, aunque todavía no sabía cómo.

-¡Tails, amigo, despierta! ¡Oh, Amy, dime algo! ¡Knuckles! ¿¡Me oyes! ¡Eggman, Shadow, Rouge, Cream!- estuvo así un buen rato, de un lado para otro intentando despertar a sus queridos amigos pero ni siquiera se movían.

El temor pudo con Sonic. Se desplomó de rodillas al suelo y comenzó a llorar. No, no podía haberlos perdido. No de esa manera. No había podido ni ayudarlos, ni de despedirse. No podía estar solo ahora.

Un dolor punzante le sacudió las costillas y entonces se dio cuenta de que él también estaba herido, aunque no de gravedad.

-No están muertos- le dijo una voz robótica pero viva a la vez.

El erizo giró su cuerpo lentamente hacia atrás, hacia el origen de aquellas palabras tan tranquilizantes.

-¿Emerl?- sólo llegó a pronunciar.

El gizoid se arrodilló al lado de Sonic y le puso una mano en su espalda. A pesar de ser un robot se comportaba como una criatura orgánica por eso el erizo no le veía sólo como una máquina.

-Eres un buen amigo. Te preocupas mucho, o quizás demasiado, por ellos y siempre intentas ayudarles aunque tengas que arriesgar tu vida.

-¿Están bien?- Sonic había escuchado el comentario pero en ese momento le importaban más otras cosas- ¿Están vivos?

Emerl se levantó y se llevó las manos a su cadera metálica.

-Sí, lo están y todo gracias a Eggman. Si no hubiera realizado la maniobra de emergencia en el último instante quizás tú tampoco estarías tan sano y salvo. Omega y yo os hemos vigilado y atendido y todos estáis fuera de peligro.

El erizo lanzó un suspiro muy sonoro y se pasó por la cabeza sus grandes manos. Estaban bien y no había nada de que preocuparse, al menos de momento.

El silencio que hubo a continuación duró más de diez minutos. Tiempo en el que Sonic lloró de alegría por la estupenda noticia de la salud de sus amigos. En el momento en que se hubo relajado se volteó hacia Emerl, que estaba sereno y tranquilo, sentado a su lado, y le preguntó:

-¿Por qué te llamaron Odysses?

El gizoid cerró sus ojos con unos finos párpados metálicos.

-Sonic, este largo tiempo que he estado desaparecido, en mi inconsciencia estuve recordando cosas de mi pasado. Un pasado horrible- Emerl emitió un suspiro- Verás, cuando fui creado en una de las muchas fábricas de gizoids de Nocturnia inmediatamente pasé al servicio del emperador Ix. En ese tiempo ya estábamos encerrados en la Celda del Crepúsculo. El emperador Ix estaba creando una gran cantidad de gizoids pero no sabíamos nadie el por qué así que seguimos con nuestra ignorancia. El caso es que me probaron y al ver mis grandes dotes y habilidades me juntaron con los gizoids más poderosos que se hicieron: Charyb y Scylla y a mi se me dio el nombre de Odysses. Durante el tiempo que he servido al emperador fui feliz y me encariñé de tal forma con mis compañeros, igual que ellos conmigo, que empezamos a hacernos inseparables. Pero cuando me enteré de por qué Ix creaba a tantos gizoids me horroricé y tuve miedo. Los creaba para poder controlar y vigilar a los habitantes de la Celda del Crepúsculo, quería esclavizarlos. Yo no podía soportar eso y fue entonces cuando les dije que me marchaba del lado de Ix a Charyb y a Scylla. Ellos eran fiel servidores de él hasta la muerte y desaprobaban mi deslealtad, sin embargo, me dejaron ir aunque de una forma muy extraña. Durante un año fui alojado en el hogar de un equidna muy amable y un gran amigo, se llamaba Nestor.

-¿Nestor el Sabio?- preguntó Sonic para confirmar sus sospechas.

-Exacto. Nestor me acogió y me cuidó. Nos hicimos íntimos. Pero pasado ese tiempo Ix ya había creado suficientes gizoids e iba a poner en marcha su plan. Yo decidí mostrarme e intentar parar esa locura pero no podía hacerlo solo así que convoqué a Scylla y a Charyb en un lugar secreto para intentar convencerlos. Ellos aceptaron ir y yo salté de alegría no por el mero hecho de que vinieran sino de saber que aun significo algo para ellos. Así que llegó el día y, según el acuerdo, fui al punto de reunión establecido pero, oh, dios ¿qué me encontré allí? Me encontré con que mis dos hermanos a los que amaba me habían traicionado. Allí no estábamos los tres solos. Estaba toda la tropa de Ix y el mismísimo emperador, que al ver con sus propios ojos mi deslealtad mandó expulsarme de Nocturnia y vagar por el frío espacio de la celda.

Emerl parpadeó. Sonic siguió preguntando.

-¿Qué pasó después?

-No lo sé. Me desconecté poco tiempo después de ser desterrado. Cuando me desperté estaba en tu mundo pero, como bien sabes, perdí la memoria.

Hubo otro silencio prolongado en el que Sonic pensó detenidamente en la historia de Emerl. Sus hermanos le habían traicionado. Que mal debió de sentirse cuando ocurrió todo eso. Sentirte decepcionado por tu propia familia porque estaba claro que Charyb y Scylla habían sido su familia.

El gizoid se levantó y se llevó un dedo a su cabeza metálica y la agachó. Como si estuviera meditando. Al cabo de un rato volvió a su posición normal y dijo:

-Omega acaba de reparar el Cyclone. Cuando despierten los demás partiremos a por los dos pedazos de metal ¿Eh, Sonic?

-Emerl ¿dónde demonios estamos?- preguntó el erizo.

-¿No reconoces este lugar? Tengo entendido que no es la primera vez que vienes- y Emerl se alejó corriendo.

Sonic se incorporó y miró a su alrededor, entonces sonrió. Claro que reconocía ese sitio. Un desierto rocoso con vientos polvorosos que teñían de naranja el cielo y criaturas de piel dura con una especie de piedra en el abdomen. Enseguida reconoció la colonia Kron.


Aquí acaba el capítulo. Ya sé que ha sido cortito pero el resto serán como los anteriores aproximadamente. De nuevo tengo que agradeceros vuestros reviews, Kamiase y Kira-writer. Se que soy muy pesada pero es que realmente me siento afortunada de que a alguien le guste mi fanfic porque yo soy una persona que entro bastante en esta página y veo historias de Sonic the Hedgehog que poca gente las comenta. Por eso, en cada capítulo voy agradeceros vuestros reviews. Además, tengo también mucha suerte porque vosotros, Kamiase y Kira-writer, sois muy buenas personas y muy amables conmigo y, sinceramente, no me lo merezco. Bueno, dejo de hablar sino...puede que me eche a llorar, jajajaja. Nos vemos en el próximo capítulo y muchísimas gracias por todo. A cuidarse y besos.

Wings-Dragon

PD: Este capítulo lo he colgado tan pronto porque mañana me voy de viaje y no sé cuando volveré.