9º capítulo: Shade, sangre compartida.

Sonic le trajo al pequeño Tails un vendaje nuevo y le ayudó a colocárselo en la frente. Sobre el gran chichón que sobresalía de la piel y el pelaje.

Con sumo cuidado para no producirle molestia alguna le fue enrollando el trozo largo de esparadrapo blanco hasta que quedó totalmente ajustado. El zorro se tocó la venda e hizo una mueca de dolor al dar con el punto frágil del golpe.

Tails fue el primero en despertarse y todavía estaba demasiado débil. Lo había llevado en brazos hasta una habitación del Cyclone y lo había tumbado en una cama a descansar. Le había mandado dormir pero estaba demasiado adolorido para conciliar el sueño.

El erizo, preocupado por las repentinas ojeras del zorro, apagó la luz del cuarto y se sentó en una silla.

-Tails, tienes que descansar un rato. Tranquilo, yo estaré cuidando de ti, aquí a tu lado.

Sonic vio la silueta de la cabeza de Tails girarse sobre la almohada y cerrar los párpados lentamente.

En ese momento, la puerta se abrió despacio y sin hacer ruido. Knuckles entró de puntillas y llegó hasta el erizo. El equidna sólo llevaba una gasa en el brazo izquierdo manchado con una gota de sangre.

-¿Qué tal está?- le preguntó al erizo.

-¿Qué tal estás tú?

-Yo estoy bien pero él no- le contestó en tono borde.

Sonic cambió de postura y lanzó un bostezo.

-Creo que duerme.

-Tú también deberías hacerlo.

-Prometí cuidar de él. No tengo tiempo para sueñecitos.

Knuckles caminó hasta la puerta y la volvió a abrir con cuidado.

-Como quieras, héroe.

En cambio, sí tenía sueño pero tenía que estar con Tails, a su lado, como le prometió. Le cayeron de golpe los párpados. Imágenes sin sentido pasaron por su cabeza. No, no, tenía que cuidar de su amigo. No podía dormirse. Las imágenes iban aclarándose a cada poco. Tenía que aguantar, tenía que estar con su mejor colega...

Una figura blanca difuminada se le apareció delante. La tocó con la mano pero no sintió nada. Era extraño, era como si la hubiese visto antes pero que no le pudiera hablar, ni sentir. Sólo ver.

-Sonic...- le dijo.

Intentó pronunciar palabra pero le fue imposible. Fue entonces cuando se dio cuenta de que se comunicaba telepáticamente.

-¿Sí? ¿De qué me conoces?

-Eres el héroe capaz de controlar el caos. Aquí todo el mundo te conoce.

Sonic frunció el ceño extrañado.

-¿Dónde es "aquí"?- preguntó.

-En la cárcel dónde cae el sol. La Celda del Crepúsculo.

-Yo estoy aquí ¿Dónde estáis vosotros?

-Pronto estaremos a tu lado. Otra vez contigo. Para volver a luchar contra la oscuridad.

-¿Otra vez conmigo?

Y la figura blanca desapareció.

Caminó despacio y sigilosa. Los Kron podrían estar por cualquier parte y podría ser peligroso si alguno le sorprendiera merodeando por sus territorios. Antes, con el delegado Krag a su mando, aun tenían seguridad para andar a sus anchas por aquellas tierras desérticas pero ahora que los flujos del tiempo entre dimensiones habían cambiado era ilógico que el jefe Kron siguiera vivo después de tres mil años.

Un sonido de caída de piedras asustó a Shade y echó a correr para no ser vista por el supuesto merodeador. Durante su carrera sólo se centró en escapar sin ser vista y no logró percibir un trozo de roca que sobresalía del suelo, así que tropezó y rodó unos metros encima de la rasposa arena unos segundos antes de impactar contra un muro rocoso. Por suerte, su antigua armadura Nocturnus, que se había puesto mientras sus amigos yacían inconscientes, la protegió de heridas y magulladuras y salió ilesa. Aún así le sorprendió el impacto. Se levantó y se sacudió el polvo de las rodillas. Al levantar la cabeza, se sobresaltó retrocediendo un paso hacia atrás. En el muro de piedra rojiza que había delante de ella, se había abierto una espacie de cueva con la diferencia de que tenía las paredes recubiertas de metal por el que serpenteaban cables de distinto color. Entonces, una presencia mental de unas emociones familiares invadió su pensamiento. La misma presencia mental que había sentido antes del impacto de la nave. Estaba ahí dentro. Lo presentía muy cerca...

Caminó despacio poniendo excesiva atención en los sonidos que la rodeaban. Principalmente escuchaba corriente eléctrica por el interior de los cables y el eco de sus pasos resonando en las paredes metálicas. La presencia mental se hacía más fuerte...

Un tintineo de gotas constante rompía el silencio misterioso. Shade se estaba poniendo nerviosa y para relajarse empezó a contarlas mientras avanzaba. 1, 2, 3...

15, 16, 17...

28, 29, 30...

80, 81, 82...

Justo cuando iba por la noventa y tres algo le había llamado mucho la atención. Dos piedras relucientes verde y azul claro que brillaban intensamente. Puede que más que las estrellas. Desprendían un poder inigualable, incontrolable. Sabía bien que eran, dos Chaos Emeralds. Le pareció extraño encontrarlas porque se suponía que iban con la nave de Charyb y Scylla pero ya pensaría en eso más tarde aunque, pensó, que podrían haber sido repelidas por la Master Emerald cuando entraron en contacto con el campo electromagnético del agujero negro. Se agachó a recogerlas y cuando se incorporó se percató de que una estructura cuadrada con cristales azules que no dejaban ver su interior, conectada a los cables que recorrían la cueva, estaba justo enfrente de ella. Parecía una especie de celda. De ahí provenía la presencia mental.

Se acercó lentamente y puso una mano sobre el cristal azulado. Estaba frío y liso.

Una palanca reposaba en la pared de al lado. Shade se aproximó y tiró de ella para abajo. Entonces la jaula se abrió.

Un vapor blanco le impidió la visión pero pudo percibir como una silueta de su misma estatura salía de la celda. Le siguió una mucho más grande y voluminosa. A esta le continuó una pequeña que levitaba al parecer con la ayuda de finas aletas en sus costados. Por último, salieron dos figuras enormes, una reptaba y otra tenía forma humanoide.

El vapor se disipó y un equidna portador de una armadura nocturnus sustituyó a la primera silueta y Shade no pudo mantenerse en pie. El equidna macho se acercó y se agachó enfrente de ella. Con sumo cariño le puso las manos en la cintura y le besó la frente. Shade no se resistió. Nunca se resistiría a la persona que tenía delante. A una persona que creía desaparecida. Que creía muerta y perdida. Estuvo días llorando cuando se fue de su lado y aguantando por poder seguir viviendo. Durante todos esos años la herida del abandono la estuvo torturando y sangrando amenazándola con destruirla. Pero ahora estaba justo enfrente, estaba vivo y bien. La herida se había cerrado de repente. De aquella persona procedía la presencia mental. De su hermano mayor.

-Nux...- sólo llegó a pronunciar. El nudo de su garganta casi le impedía respirar con normalidad.

-Tranquila, pequeña. Relájate- le dijo, acariciando con una mano la mejilla de la equidna aturdida.

Shade se llevó una mano al pecho y justo en ese momento se dio cuenta que jadeaba a causa del shock. Recogió las piernas para ponerse de rodillas y tembló peligrosamente.

-¿Te encuentras bien, Shade? ¿Te mareas?- le preguntó Nux, arrimando un poco más su rostro con el de su hermana.

-Es...estás vivo. Yo t...te creía m...- tosió ruidosamente y no pudo acabar la frase.

-La historia no acabó como tú crees. La historia aún continúa y ellos nos ayudarán a terminarla con su final correspondiente- dijo, señalando a los cuatro individuos, correspondientes a las demás siluetas, situados detrás de él.

Con la sorpresa no le dio tiempo a fijarse a los amigos que estuvieron contemplando aquella escena fraternal. Estaba un poco avergonzada. Pero todo eso desapareció cuando los había reconocido. Los cuatro individuos no eran ni más ni menos que la reina N´rrgal; el delegado de los Kron, Krag; el general de los Zoah, Raxos y la Mente Suprema de los Voxai, Thebes. Los cuatro alienígenas que los ayudaron con la misión de asaltar Nocturnia para detener al emperador Ix. Ahora estaban todos juntos de nuevo.

-¿Pe...pero como?

Shade no podía creérselo. No sólo estaba vivo su hermano sino que sus antiguos amigos estaban con él.

-Te lo explicaremos después, ahora tienes que llevarnos junto a él.

-¿Junto a quién?

-Junto al héroe capaz de controlar el caos.

-Sonic...- fue lo que pensó.

Agachó la cabeza y miró las dos relucientes Chaos Emeralds que titilaban en su mano como si se comunicaran entre ellas.

Abrió los ojos con dificultad. Los párpados le pesaban a causa del cansancio que aún tenía metido en el cuerpo. Soltó un quejido cuando un hueso de su pierna derecha estalló al doblarla y le dejó un dolor molesto por todo el músculo. Al final, logró sentarse como es debido en la silla. Su espalda le castigó por el repentino movimiento.

Miró a la derecha y suspiró. Tails seguía durmiendo, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Dormía profundamente y tranquilo. Su cara ya no mostraba signos de dolor ni sufrimiento.

Sonic se sentía muy orgulloso de él. Si hubo algún valiente en ese día ese había sido Tails. Cierto es que Eggman fue un completo héroe pero si el zorro no hubiera escalado hasta el techo del Cyclone en plena caída para arreglar los controles de la nave, la maniobra del doctor no hubiera servido de nada.

El erizo sonrió amistosamente a su querido amiguito dormido. Hasta Sonic se enternecía al verlo así, con los ojitos cerrados y respirando en paz.

-Sonic ¿puedo pasar?

Era Shade. El erizo se levantó y caminó hacia la puerta cerrada. Según parecía, la equidna estaba totalmente repuesta, aunque su voz sonaba algo distinta. Tal vez cansada. Era un motivo razonable.

-Hola, Shade- saludó nada más abrir la puerta. Frunció el entrecejo al ver a cinco siluetas oscuras detrás de ella- Veo que vienes acompañada.

-Sí. Esta gente quiere hablar contigo y te aseguro de que no te arrepentirás de verlos...

-Si quieren hablar, aquí estoy pero es mejor hacerlo en otra habitación. No quiero despertar a Tails.

Shade echó las cejas para abajo y dijo:

-Todavía no está del todo bien ¿verdad?

Sonic suspiró y cerró los ojos con fuerza por un momento, como si estuviera conteniendo el lloro.

-Ha hecho algo muy noble, Shade. Noble y arriesgado y ha pagado por ello. Necesita descansar mucho y recuperar toda la energía posible. Aún está muy débil.

-Entiendo. Gracias por la información.

Las figuras oscuras dieron un paso hacia delante a la vez y sus cuerpos se iluminaron a la luz de las bombillas que colgaban del techo. El erizo miró por encima del hombro de Shade. No tuvo tiempo de poner cara de sorpresa cuando reconoció quienes eran pero estaba muy impresionado. El corazón le empezó a latir velozmente amenazándole con salir de su pecho.

-No, creo que hablaremos aquí, además, no molestaremos a Tails- dirigió su mirada de nuevo a la equidna- Shade, deberías ir a ver a Knuckles. Estaba muy preocupado por ti.

-Muy bien, iré.

Antes de marcharse, Shade se volteó hacia uno de los individuos, un equidna joven y alto, y le acarició una de las manos. Él asintió con la cabeza y besó la mejilla de ella. Después, Shade se giró y se perdió por el pasillo.

Los cinco personajes se quedaron mirando al erizo.

-Otra vez vemos nos, Sonic the Hedgehog- saludó el delegado Krag.

-Mi pueblo te manda sssaludosss- siguió la reina N´rrgal con su distinguido siseo.

-Espero que hayas mantenido tu fuerza al máximo, enano- el general Raxos mostró su escudo azul chispeante en señal de reverencia. Su enorme tamaño casi no cabía en la nave.

-Hola, Sonic. Presiento sorpresa en tus pensamientos- se comunicó Thebes a través de vía mental.

Parpadeó hasta siete veces antes de comprender lo que había pasado pero ni siquiera lo hizo. Los cuatro alienígenas que había conocido hace tres años estaban delante de él como si no hubiera pasado el tiempo y eso que para ellos, según lo que le había dicho Shade, habían pasado tres mil años.

-Vaya, cuanto tiempo. Más para vosotros que para mí pero aún así...Vaya- miró al Voxai- Thebes, fuiste tú. Tú me dijiste que llegara hasta aquí. Tú me dijiste que estabais prisioneros.

El alienígena levitante negó con su extraña cabeza y en ese momento, Sonic notó su conexión mental penetrando en su conciencia.

-No, no fui yo. Yo sólo proporcioné la vía para comunicarnos contigo en una dimensión distinta. No fue fácil extender mis lazos telepáticos fuera de la Celda del Crepúsculo y después encontrar tu mente. Aunque no lo percibas tardé más de un milenio.

-¿Entonces quien fue?

-Él- señaló al equidna.

El chico se adelantó dos pasos al grupo y extendió una mano a Sonic. El erizo se la cogió y ambos agitaron el brazo del otro. Sea quien fuese tenía buenas intenciones pero eso al erizo no le bastaba. Millones de preguntas para ese misterioso rebotaban en su cabeza intentando salir como pudieran al exterior.

-Encantado de conocerte, Sonic the Hedgehog. Me llamo Nux y soy el hermano de vuestra compañera Shade.


¡Hola! ¡Como podéis ver, he regresado! ¡Y con el noveno capítulo! Muchas gracias a mis dos comentaristas favoritos por desearme un feliz viaje. La verdad es que estaba pensando en como seguir este fanfic y el tema para el próximo que escriba. Tengo algunas ideas. Otra vez os agradezco vuestros alagos hacia mi historia y que, por supuesto, dediqueis algo de vuestro tiempo en leerla. Realmente estoy muy agradecida y, sobre todo, feliz. Sois vosotros los que me inspiráis para continuar este relato. Tengo que deciros que ya tengo el final del fanfic y que no será el único que escriba. Bueno, me tengo que ir a cenar. Que lo paséis bien esta semana y cuidaros mucho, Kamiase y Kira-writer. Besos.

Wings-Dragon

PD: Muchísimas gracias por vuestros reviews.