11º capítulo: El emperador X y la fuerza del caos.
Los seis grupos dispersos se quedaron inmóviles cuando notaron el aliento de los guerreros en sus carnes. Un aliento lleno de lucha. Se prepararon en posición de batalla. Aquella no la iban a perder como la anterior, y menos Knuckles. El equidna había prometido a Shade que traería de vuelta a todo el clan. Sea cual fuera el precio que tendría que pagar.
Cinco metros...el olor metálico de las armaduras se extendía por la zona. Los ojos azules de los monstruos se veían más fríos que nunca. Shade se colocó la máscara y activó sus poderes energéticos. El corazón le latía frenéticamente.
Un metro y...los Nocturnus se detuvieron de repente. Sonic mandó a Thebes que les comunicara al resto que no atacaran hasta que ellos lo hiciesen. Aunque disfrutaba luchando no aprobaba del todo la violencia y no serían ellos quienes empezaran una pelea.
Un Nocturnus con una armadura roja que iba delante de todo el batallón dio dos pasos hacia delante con aire de autoridad. Debía de ser el general.
-Eres Sonic the Hedgehog ¿verdad?- preguntó. Su voz sonaba distorsionada debajo de la máscara, parecida a la de Shade.
El erizo se rascó el mentón y después cerró los puños.
-Sí, soy yo.
-Venimos a traeros un mensaje de nuestro emperador, X.
El Nocturnus alzó la mano derecha en la que llevaba un extraño artefacto circular con una pequeña lente en el centro. El personaje pulsó en alguna parte un botón y la lente brilló mostrando una imagen holográfica azul de un equidna con púas verticales vestido con un traje y capa larga. Se parecía a Ix, hasta sus prendas eran iguales, con las únicas excepciones de que no llevaba barba, tenía los ojos rojos y sus púas eran onduladas. Portaba un cetro en la mano izquierda.
-Saludos, intrusos. Bienvenidos a mi futuro reino. Futuro reino que heredaré de mi padre, Ix. Digo futuro porque dentro de tres días cuando este cristal- levantó su mano libre mostrando un diamante rómbico del tamaño de esta- llamado el "Cristal Meteoro", brille junto con la Master Emerald ante mi presencia emitirá su poder sobre todas las criaturas inteligentes de esta dimensión y las convertirá en mis esclavas. Así que, por vuestro bien me iría de la Celda del Crepúsculo sino me temo que mis guerreros tendrán que acabar con vosotros- guardó silencio un segundo pero continuó hablando- ¡Ah! No podía olvidarme de Shade y de Knuckles y presiento que Nux, el asesino de mi tío, está también entre el grupo. Amigos, volved con vuestra familia. Volved con vuestro clan, con vuestros hermanos. Sois de la misma especie y, queráis o no, siempre tendréis la conciencia intranquila sabiendo que mientras estéis con Sonic tendréis que atacarnos. Juntos crearemos un reino de paz. Seríais mis príncipes y, Shade, tú serías mi reina. Limpiarás tu nombre y mandarías sobre todos los seres vivos de esta dimensión ¡Serás la reina de todo! Bueno, pensáoslo y decidle la respuesta a este Nocturnus si es que sí, bienvenidos, hermanos; si es que no...
El holograma de X volvió a la lente del objeto. El erizo, estupefacto, miró a los tres equidnas. Knuckles estaba rojo de ira y en los puños se le marcaban las venas y los tendones; Shade estaba con los ojos muy abiertos, probablemente asustada y Nux estaba tranquilo, como si nada hubiera pasado.
-¿Y bien?- preguntó el mensajero.
Primero habló Knuckles, que sacudió los puños en el aire y lo hizo vibrar.
-Ni de coña. No pienso humillarme sublevándome ante vuestro patético líder. Ese X ya tiene suficientes soldados.
Nux dio tres pasos hacia delante y habló.
-Estoy de acuerdo con él. Este nuevo emperador sólo nos causará sufrimiento y dolor. Mi misión es salvar Nocturnia y a sus habitantes y no tendría sentido unirme a X.
El Nocturnus entrecerró sus ojos azules y miró a Shade que tenía una mano apoyada en el pecho y mantenía los párpados cerrados.
-Ya veo... ¿Shade?
Los abrió súbitamente y sus perlas moradas brillaron de un modo intenso. Su armadura se iluminó fuertemente y un estremecimiento sacudió su cuerpo.
-Nunca someteré a mi pueblo a un reinado de obligación. Ellos son libres de hacer lo que quieran y ni su rey puede retenerlos a su voluntad. Vosotros sois los que deberíais pensar en que bando queréis estar. Si estáis con X seguid soportando sus torturas pero si os venís con nosotros nos ayudaréis a destruir las cadenas que atrapan nuestra ciudad y seréis libres. Pensadlo con detenimiento.
No le llevó ni medio segundo contestar.
-¿Crees que estamos descontentos con nuestro emperador? Te equivocas- se quitó la máscara para limpiarse el sudor y el rostro de un equidna la sustituyó.
Sonic aguantó por poco una arcada que le subió por la garganta. La cara del equidna estaba destrozada por una cicatriz de un centímetro de grosor que iba desde el ojo izquierdo hasta el principio del cuello. Su piel roja característica estaba moteada por moratones negros y en sus labios se podía percibir una profunda yaga. El erizo apretó los dientes con fuerza. Ahí estaba reflejada la tortura a la que sometía X a su gente. Por curiosidad, Sonic lanzó una mirada fugaz a sus compañeros. Tenían la misma cara de horror aunque parecía que el guerrero no se daba cuenta. Shadow, Emerl y Thebes eran los únicos que permanecían impasibles.
El Nocturnus se volvió a poner la máscara e hizo una seña a su ejército que se puso en formación para atacar. Sonic estaba a punto de alertar a sus compañeros cuando un rugido agudo le sobresaltó.
Shade había dado un potente salto y levantaba una Chaos Emerald en cada mano. El símbolo de la máscara de Shade brillaba amenazantemente al igual que las venas de su armadura y los ojos rosáceos vidriosos. Las dos esmeraldas titilaban lanzando largos haces de luz alrededor de la equidna. La joven se impulsó hacia arriba rodeada por un aura violeta y extendió los brazos mostrando las dos deslumbrantes Chaos Emeralds. Las joyas se alimentaban de la ira de Shade y le proporcionaba una energía sobrehumana.
-¡CHAOS FORCE!- gritó extendiendo su voz tanto por la tierra como por el cielo.
Entonces, una onda verde intensa salió de las esmeraldas y golpeó a todos los Nocturnus incluido a su general. La fuerza extraordinaria del ataque era tal que levantó toneladas de arena inmensas que envolvieron a los equidnas y los dejaron allí por un rato, gritando de dolor. Por un momento todo volvió a la normalidad. Los individuos cayeron al suelo, inertes y sus sangres pronto invadieron el descampado. Aquello había pasado de ser un terreno seco y polvoriento a un profundo mar de color escarlata que emanaba la propia muerte. Sonic no pudo aguantar más y vomitó al lado de Emerl que contemplaba la escena con los brazos cruzados. Aquello era lo más nauseabundo que había visto en toda su vida.
Knuckles miraba atónito a Shade, que levitaba inmóvil en el aire Chaos Emeralds en mano. No podía creerse que ella hubiera provocado esa matanza despiadada. Era horrible. Pero sabía que no había sido ella, por lo menos en parte. Las esmeraldas se habían alimentado de sus sentimientos negativos y habían respondido con una acción oscura, sangrienta y maligna. Como suele pasar en esos casos.
Shade alzó los brazos y después los volvió a extender creando una nueva onda verdosa que volvió a levantar otra montaña de polvo junto con los cuerpos cadavéricos de los Nocturnus. Una lluvia de sangre empezó a salpicar procedente de la nube enmarronecida.
Sonic se cubrió la cara con el brazo de las gotas granate que empezaban a empaparle el cuerpo. Contenía otra nausea en el estómago que le amenazaba con explotar.
Knuckles, en cambio, no se molestaba en protegerse de la sangre. Estaba completamente paralizado viendo como Shade barría a los Nocturnus con la ayuda de sólo dos Chaos Emeralds. No podía soportarlo. Si dejaba las cosas tal y como estaban estallaría de angustia. Cerró los párpados fuertemente y gritó:
-¡Shade, detén esta locura!
Sus palabras parecieron golpearla porque justo en ese momento, la equidna bajó los brazos y cayó de pronto al suelo, inconsciente. Knuckles se aproximó a ella, la cogió en brazos y le quitó la máscara. Y el llanto le saltó. Estaba inerte, con los ojos cerrados y apenas respiraba, Se veía que la joven estaba al borde del vacío de la muerte. El equidna colocó a la chica de modo que su cabeza estuviera apoyada en su brazo y llevó una mano a su perfecto rostro. Una de sus lágrimas cayó en su mejilla. Nux apareció velozmente a su lado y con un grito ahogado se arrodilló junto a él. Ambos lloraron y lloraron por un amor que compartían los dos. Sí, los dos. Knuckles amaba profundamente a Shade.
-Shade, no nos dejes. No nos abandones a Nux y a mí- titubeó en voz lo suficientemente baja para que su compañero no le oyese. Su voz sonaba grave a causa del llanto.
Shadow se colocó de repente entre Nux y Knuckles y se arrodilló junto a Shade. En sus ojos color carmesí se reflejaba un atisbo de inquietud. Sin preguntar, el erizo negro llevó una mano, por el interior de la armadura, a la muñeca y con el dedo pulgar apretó la parte inferior. Durante cinco segundos los dos equidnas se quedaron en un silencio angustioso esperando la respuesta de Shadow. La respuesta que los hundiría en la miseria o los haría suspirar de alegría.
Shadow apartó la mano de la muñeca de Shade y respiró hondo. Knuckles lo miraba impaciente con los ojos abiertos como platos.
-Se pondrá bien. Sólo está conmocionada. Si descansa se recuperará.
Emitió un gruñido agudo y Knuckles apoyó su mejilla en la frente de la joven, millones de lágrimas seguían saliendo de su mejilla pero de alegría y, sobre todo, de amor. Ahora respiraba agitadamente pero porque el símbolo de su vida estaba a salvo. Nux reía y besaba continuamente la mano libre de los guantes metálicos. Estaban rosas pero poco a poco iban recuperando el color.
Sonic, distanciado, sonrió pero su gesto se apagó al ver a lo lejos otra línea de guerreros Nocturnus. Eran muchos más que antes. Furioso, agitó un puño en el aire y maldijo.
-¡Tropas Nocturnus!- gritó a los demás grupos esparcidos que dirigieron su mirada hacia el horizonte.
-¡Por las Chaos Emeralds! ¡No podemos con más y menos con Shade en ese estado!- alzó la voz Rouge agitando los brazos de un lado para otro.
-Rouge tiene razón- continuó Knuckles. Por nada del mundo la iba abandonar por pelear en una batalla- ¿Pero que vamos ha hacer?
De pronto, un ruido estridente se produjo detrás de ellos. Los motores del Cyclone se habían encendido y la puerta de entrada estaba abierta y por ella asomaba el pequeño cuerpo de Tails, que aún llevaba la venda en la cabeza. Les hacía señas con la mano para que vinieran.
-¡Rápido! ¡Eggman, Omega y yo hemos reparado del todo la nave! ¡Podemos irnos!- dijo jadeante y se volvió.
Sin dejar que ninguna emoción se apoderara de ellos, corrieron al Cyclone. Knuckles levantó a Shade sobre sus delgados pero fuertes brazos con facilidad y cargó rápidamente con ella. Nux, que portaba las Chaos Emeralds, se mantenía lo más cerca posible pero a Knuckles no le importaba. Al fin y al cabo era su hermana menor.
Sonic entró supersónico y llegó a la cabina de control donde le esperaban Eggman, en el asiento del piloto y Tails, en el asiento del copiloto. Omega se encontraba cerca de los motores para vigilarlos durante el viaje, pero ¿qué viaje?
-Tails ¿adónde nos dirigimos?- preguntó observando el panel de control.
El zorro tardó un rato en contestar porque estaba revisando los niveles de energía.
-Hemos detectado tres Chaos Emeralds en las Colonias Voxai y puesto que ahora podemos entrar en ambas con el Cyclone, la primera en visitar será la Colonia Voxai Alpha, el hogar de la Mente Suprema.
-O sea, el mío- les comunicó Thebes desde a saber donde.
Tails parpadeó sorprendido y contestó:
-Exacto...- se quedó un momento en silencio y después estalló- ¡Tres Chaos Emeralds, Sonic! ¿Te imaginas cuanta energía suman? ¡El detector se había puesto como loco!
-¿Estás bien?- le preguntó Sonic rotundamente.
Al pequeño le llevó su tiempo contestar:
-Oh, sí, perfectamente- el erizo sonrió y Tails lo miró con ternura con una sonrisa en la cara- Gracias, Sonic, por cuidarme en esos momentos tan delicados para mí. En ningún momento me has abandonado y si lo has hecho ha sido para protegerme. Eres el mejor amigo que alguien como yo puede tener.
Ambos lanzaron pequeñas risitas que demostraban el profundo lazo de amistad que compartían aquellos dos. Un lazo que no se rompería con unas simples tijeras. Podría ser hasta indestructible. Ese lazo los tendría atados para toda la eternidad y nunca jamás podrían liberarse.
Eggman se acomodó en la silla y soltó un gruñido.
-Basta de ponerse sentimentales. Yo también os quiero pero tenemos cosas más importantes, como, no sé ¿ir por esas Chaos Emeralds, quizás?- dijo con cierto humor negro.
El dúo dinámico volteó la cabeza hacia el doctor. Sonic, lleno de adrenalina y con ansias de riesgo, sonrió pícaramente y rugió:
-Tienes razón, Eggman ¡A la Colonia Voxai Alpha! ¡A POR ESAS CHAOS EMERALDS!
He aquí mi décimo primer capítulo. De nuevo nos volvemos a ver y de nuevo viene la pesada de turno a agradeceros vuestros reviews. Me alegro, Kamiase, de que te haya alegrado la participación de Cream en el anterior capítulo. Quizá la ponga más veces...aunque eso realmente lo pide la propia historia. Y a tí, Kira-Writer, no puedo más que agradecerte desde lo más profundo de mi alma que des esos alagos sobre mi fanfic (y que te pases el tiempo leyéndolo. Anda que, esa profe de literatura ¿cómo pudo castigar a una persona tan buena? Eso es no tener corazón, jajajaja...es broma). Hoy, sinceramente, estoy algo cansada. No me siento con demasiadas energías así que perdonadme si mi comentario está algo falto de agradecimientos (que sabéis que son infinitos). Bueno, nos leemos en el próximo cap. Muchos besitos y a cuidarse, amigos.
Wings-Dragon
PD: Feliz semana a los dos.
