13º capítulo: Te quiero.
Elixia le miró con curiosidad. Seguramente porque se comunicó mentalmente con ella. Sonic le preguntó a Thebes si eso era una falta de respeto pero este contestó que no. Finalmente, la Mente Suprema se relajó y se volteó para dirigirse a lo que parecía una enorme esfera de color rosa liquida que soltaba pequeñas partículas de brillo blanco. A Sonic le sonaba de algo.
Elixia se paró justo enfrente y les dijo:
-Este es un teletransportador idéntico al que usamos para desplazarnos de la Colonia Alpha a la Colonia Beta. Este nos llevará a un asteroide secundario muy pequeño donde se encuentra mi palacio. Le llamo la Zona Gamma y es imposible acceder a ella con una nave.
Elixia tocó con el morro la esfera cuando se aseguró de que el grupo estaba lo suficientemente cerca. De pronto, las venas brillantes de su cuerpo relucieron y el teletransportador respondió lanzando haces de luz rosácea.
Sonic se cubrió los ojos y lo último que sintió fue que sus pies quedaban suspendidos en el vacío y que un estruendoso sonido golpeaba sus oídos. Gruñó cuando de repente su cuerpo empezó a girar solo en un espacio sin nada a su alrededor. Verdaderamente, creyó haber caído a un pozo sin fondo. Estiró los brazos sin abrir los ojos y agitó las manos para ver si era capaz de encontrar a alguno de sus amigos. Nadie. Ni un solo pelo había notado. Dio una voltereta en el aire y pataleó en un acto instintivo de buscar apoyo pero no sintió ni siquiera algo de presión en las suelas de sus zapatos. En su desesperación, gritó inútilmente porque el ruido que le oprimía sus conductos auditivos ahogaba su voz. Jadeó asustado sin todavía atreverse a levantar los párpados.
-Sonic, relájate. No pasa nada. Estamos juntos- le tranquilizó Thebes.
-Thebes ¿qué pasa? No oigo nada, no veo nada ¡Me caigo al vacío!
-Aguanta un poco. El final del túnel espacial está ahí mismo.
Entonces, temeroso, abrió los ojos pero sólo alcanzó a ver una luz blanca seguido de un espacio pintado con tonalidades verdes, azules y marrones que giraba a su alrededor. Instintivamente, volvió a cerrar los ojos sumergiéndose de nuevo en su vacío oscuro. Le temblaba el cuerpo y respiraba entrecortadamente. Notaba algo que le oprimía la espalda, las piernas, la parte trasera de la cabeza y los brazos. Movió los dedos sin darse cuenta y sintió como algo se le metía en el guante y le rascaba la piel. Fue justo en ese momento, cuando se dio cuenta de que estaba en el suelo.
Abrió súbitamente los ojos y vio el cielo azul despejado. Sonrió aliviado. Se incorporó, se frotó las púas y a continuación vio un pequeño jardín con distintos árboles plantados y una fuente lo suficientemente grande para chapotear un rato. Unos caminos de tierra lo serpenteaban creando formas alucinantes. Sonic estaba tumbado en uno de esos caminos.
Se levantó con cuidado porque aún seguía temblando a causa de la conmoción pero ya no estaba asustado. Ahora contemplaba el paraíso que se le había dibujado en sus ojos. Al dar una vuelta sobre si mismo para admirarlo con más detenimiento sus ojos se clavaron en un enorme castillo de marmol. Las torres eran tan altas que parecía que rasgaban en trocitos la mismísima cúpula celeste y las terrazas tan largas y anchas que podías realizar una carrera decente en ellas. El erizo no pudo evitar soltar un silbido de admiración y por poco no se percataba de que sus amigos estaban a su lado, también admirando la enorme escultura.
-¿Cómo es posible que la Zona Gamma tenga este aspecto en comparación con las Colonias Voxai?
No quería que nadie le contestara, sólo era una reflexión pero parecía que aún estaba conectado con Thebes.
-Nuestros antepasados descubrieron este pequeño asteroide hace bastante tiempo atrás. Justo al llegar los Voxai a la Celda del Crepúsculo. Fuimos la primera raza en ser absorbidos por el agujero negro ¿sabes?- Thebes hizo una breve pausa pero siguió hablando- Cuando descubrimos este sitio tan parecido a nuestro antiguo hogar, nuestra Mente Suprema, que en ese entonces era Zerkio, decidió construir allí su palacio y bautizó a este lugar como la Zona Gamma. Aquí sólo puede entrar nuestro señor, o señora en este caso.
-¿Tú estabas cuando se descubrió la Zona Gamma?
El Voxai sacudió las aletas y se elevó unos centímetros, contento.
-No. Yo nací quinientos años después.
Sonic alzó la cabeza en señal de afirmación, dejó la conversación y se estiró para recibir el calor del sol igual al de su hogar. De pronto, algo le rozó las costillas. Era Tails, que se había aproximado al lado derecho del erizo y le miraba con una brillante sonrisa infantil. Sonic también le dedicó una sonrisa y le cogió por los hombros arrimándolo hacia su antebrazo. El zorrito, al ser más bajo que Sonic, le llevó una mano a la cintura y apoyó su testa en su cadera. Ambos se miraron fraternalmente y se quedaron inmóviles, disfrutando del aire puro y fresco. Los dos añoraban volver a casa.
La noche se alzaba sobre lo alto de aquel lugar solitario invitando a los grillos a cantar y a las luciérnagas a brillar sobre el agua clara de la fuente del jardín. Los reflejos de sus traseros relucientes sobre la superficie transparente semejaban a pequeñas lunas amarillas en un cielo oscuro y negro. Las estrellas titilaban graciosas en el manto de la noche y a veces pasaba una fugaz sigilosa y silenciosa como siempre. Aquella era la magia del final del día.
Sonic acabó de acomodarse en su habitación, que compartía con Tails y Emerl, y salió con una esponja y un bote de gel de ducha hacia los baños masculinos. La habitación daba a un pasillo ancho con el suelo recubierto con una alfombra azul y las paredes blancas a juego con el castillo. El erizo fue hacia la derecha ya que por la izquierda solamente llegaría al salón principal.
Caminaba sumido en sus pensamientos, haciendo resúmenes de lo que había pasado a lo largo de aquellos tres días pero se arrepintió de hacer eso porque una sensación de agobio le recorrió el cuerpo. Todo había sido muy rápido en comparación con la vez anterior en la que habían luchado contra los Nocturnus y además notaba que peleaban con más ferocidad y decisión ¿se habían convertido en unas bestias? También notaba brutalidad por parte del otro bando pero eso no era excusa. Aún más recordaba la escena de Shade poseída por las Chaos Emeralds y creando ese lago de sangre y cadáveres con sólo un gesto de manos. Tuvo que detenerse porque le entraban ganas de vomitar pero fue capaz de detener las náuseas y continuar. Lo único reconfortante era que ya tenían cuatro Chaos Emeralds. La Mente Suprema les había entregado las dos esmeraldas que ella poseía. Al parecer, aterrizaron en la Colonia Alpha y uno de sus mensajeros le dijeron que la otra fue a parar a la Colonia Voxai Beta. Cuando estuviera en su poder las siete joyas podrían volver a casa.
Durante su trayecto tropezó con Amy que se dirigía a su morada que compartía con Cream y Cheese. Iba vestida con un pijama rojo donde en el pantalón y en las mangas una franja blanca lo recorría. Llevaba su neceser con sus cosas de limpieza y Sonic supuso que se acababa de asearse y estaba dispuesta a acostarse.
-Hola, Sonic ¿Vas a las duchas?- le preguntó la eriza apartándose un mechón de pelo.
-Sí. Necesito un baño urgentemente. El sudor se me pega al cuerpo y la porquería me irrita la piel.
-Las bañeras son un tanto raras pero te puedes duchar tranquilamente. Ya las verás- le cogió la mano y la soltó al instante- Te veo mañana. Que duermas bien.
Sonic sonrió.
-Buenas noches, Amy. Descansa.
La eriza se volteó con un paso de baile y su pelo húmedo se agitó quedando suspendido en el aire por un momento. Sonic la vio alejarse. Sus caderas se movían al son de sus pasos delicados y sus hombros acompañaban aquella danza. Su columna se torcía elegantemente hacia la derecha y hacia la izquierda cada vez que avanzaba y sus piernas se doblaban casi provocativamente. A Sonic le sobrevino un escalofrío repentino y se estremeció a la vez que su corazón se aceleraba.
Abrió la puerta del baño y un olor a agua caliente le acarició la nariz. El habitáculo tenía las paredes y el suelo de porcelana tan blanca como la nieve. Los espejos y los lavabos estaban a la derecha de la sala mientras que a la izquierda había unas cinco cortinas de baño cerradas que rodeaban lo que parecía unos huecos de poca profundidad con dos botones a los lados, azul y rojo. Las duchas. Amy tenía razón, aquellas duchas eran muy raras.
Sonic abrió la cortina, se quitó lo poco que tenía, se metió dentro de la ducha, y la volvió a cerrar. Aunque a simple vista se tratara de una simple bañera cutre era una ducha porque el grifo se elevaba hacia arriba y terminaba en forma de cayado.
-Tiene la forma de un Voxai- pensó.
Dejó el neceser al lado izquierdo y exploró el funcionamiento de los botones. En realidad no era tan complicado, era más bien sencillo. Los botones actuaban como los pitorros para regular la salida del agua caliente o fría. Si se pulsaba el rojo, salía ardiendo y si se apretaba el azul salía congelada pero si se pulsaban ambos salía templada y a su punto.
Se metió bajo el chorro potente de líquido y se mojó toda la cabeza. A continuación, se empapó el resto del cuerpo y cuando hubo terminado, se inclinó hacia el neceser y cogió una esponja y el bote de jabón. Después de untar aquel espeso fluido blanco en la esponja empezó a frotarse con ella por los brazos, tronco y piernas. Se centró sobre todo en las axilas, donde el sudor se había acumulado y un olor repugnante emanaba de ellas cual bomba fétida, o peor.
Al acabar, enjuagó la espuma con el agua y pasó al champú. Desordenó sus púas con sus manos y pronto el jabón capilar actuó sobre la suciedad en su cabello azul. Con los dedos, se masajeó la piel pasando por la parte superior de la cabeza hasta la nuca para no dejarse ningún hueco por limpiar y finalmente se quitó el champú metiendo la testa en pleno chorro.
Cuando se sintió totalmente limpio, se sentó en el suelo y disfrutó diez minutos del torrente templado. Disfrutó de aquella sesión de higiene y ahora quería sentir un poco de agua pura recorriendo su figura. Unos hilos transparentes recorrieron sus párpados arrugados y descendieron por unas ojeras de color púrpura muy marcadas sobre el mentón imberbe. Estaba cansado. Hacía tres días que no dormía nada. Estaba demasiado estresado. Demasiados problemas, demasiado caos, demasiado trabajo...Esa noche haría tregua y dormiría todo lo que su organismo le pidiera.
Rouge se acabó de desmaquillar y volvió a sus aposentos donde se encontró a Omega sentando contra una pared recargando las baterías. Parpadeó inocente y se dirigió a la mesita de noche donde abrió un cajón y guardó ahí su bolso de maquillaje y complementos. Su habitación era bastante lujosa. Tenía paredes de madera, muy calentitas durante la noche y una enorme alfombra granate con detalles amarillos cubría todo el suelo. Dos camas estaban situadas en el muro izquierdo, un tanto separadas entre sí por la mesilla de noche y una ventana, que se encontraba en la pared que estaba en paralelo con la puerta, daba al jardín.
No se había dado cuenta pero Shadow dormía ya en la cama que daba a la ventana. Estaba tapado con las sábanas hasta la boca y su bulto de ropa se movía al ritmo de su respiración profunda y silenciosa. Sonrió cariñosamente, se acercó a él y le besó una mejilla. El erizo negro gimió, se giró de lado y después empezó a mover la pierna arriba y abajo bajo las sábanas. La murciélaga suspiró mientras acariciaba su cabellera oscura con ese mechón rojo que le hacía tanta gracia. A continuación, abrió su cama y se metió dentro de ella, sin antes apagar la luz de la lamparita de la mesa de noche. Poco a poco, la realidad fue teniendo menos sentido hasta que el lago profundo de los sueños la engulló sumergiéndola en sus fondos de fantasía. Sin embargo, no todos estaban dormidos. Unos ojos color carmesí que emitían un extraño brillo de bienestar observaban a Rouge descansar plácidamente como un bebé en su cuna.
-Me voy a la cama, Shade. Hasta mañana.
-Hasta mañana, Nux. Que descanses- la equidna besó la mejilla de su hermano.
Nux le sonrió y acarició con sus labios la frente lisa de Shade. La joven se estremeció de alegría al tener a su compañero de sangre a su lado de nuevo. Lo echó tanto de menos, había llorado tanto por su pérdida y ahora estaban abrazados dándose el amor que hace tantos años que no se dieron. Durante esos días, había recordado millones de cosas sobre su vida: de como Nux la llevaba en caballito por su casa, como jugaba con ella al escondite, como la protegía en los momentos en que ella tenía miedo...Esos recuerdos la apenaban pero ahora no había nada que lamentar porque su hermano estaba con ella y nunca jamás la abandonaría. Estaba segura.
Se apartó y la dejó ahí, junto a la ventana abierta que dejaba entrar el aire fresco a la habitación. Cuando se metió en cama, apagó la lamparita y todo se quedó en una penumbra donde sólo se oía la respiración continua de Shade. Cerró los ojos y empezó a pensar en lo suyo sumergiéndose en un sueño de vigilia.
De pronto, algo le tocó los hombros. Eran unas manos gruesas y fuertes, como las de un guerrero pero cariñosas como las de un padre. Aquellas manos se deslizaron por sus brazos como la tela suave por la piel y agarraron sus delicados dedos regalándoles caricias con el pulgar. El individuo acercó su cara a la mejilla de Shade. Notaba su aliento cálido en sus finos pómulos y el roce de sus labios sobre sus púas. Su cuerpo estaba tan pegado a ella que hasta sentía un corazón acelerado en su espalda. Un corazón que podía revelarle sus sentimientos pero ella estaba demasiado distraída para darse cuenta.
-Bonita noche- dijo con un aire de dulzura.
Knuckles la soltó y se colocó a su lado apoyándose en el alfeizar de la ventana. Shade sonrió por la compañía del equidna y también se apoyó.
-Sí, y las estrellas brillan mucho.
Knuckles alzó la mirada al cielo negro donde trillones de puntitos blancos parpadeantes bailaban alrededor de una luna redonda y plateada. Volteó la cabeza hacia Shade y le miró los ojos. La luz de las estrellas se reflejaba en su iris violeta y le daban a sus perlas el parecido de un diamante en bruto. Aquella visión era la más hermosa que había contemplado en años.
-¿Cómo crees que acabará todo esto, Knuckles?- el movimiento de su boca perfecta lo despertó de su trance.
-¿A qué te refieres?
La equidna se llevó un dedo al ojo y una lágrima se deslizó por su uña.
-Me refiero a que si conseguiremos hacer volver a mi pueblo, vencer a X, a salir con vida de esta situación...el futuro es incierto y cualquier situación por positiva que parezca puede dar un giro inesperado y acabar en desastre- suspiró, cerró los ojos con fuerza y lo que dijo a continuación lo dijo tan bajo que el equidna no llegó a oírlo- Como lo que hice yo...
Knuckles sintió una pena enorme por Shade. Estaba empeñada en liberar a su clan sabiendo que era casi imposible hacerlo. Traerlos de vuelta al mundo al que correspondían sin importarle lo que le pasara a ella. Sentía una profunda admiración.
-Todo va a salir bien. Estoy seguro ¿leíste la profecía que tenía Nux?
-Sí...la profecía..."Cuando la penumbra llegue al colapso de su poder y todo parezca perdido, el caos se juntará y las dos oscuridades, que serán bendecidas, se convertirán en luz para fusionarse con el espíritu de la vida y traer la calma perfecta a nuestro mundo". La leí.
-No la comprendo del todo pero está claro que esto acabará bien.
De pronto, el cuerpo de la equidna empezó a temblar. Bajo la luz de la luna Knuckles pudo ver que estaba llorando y que líneas brillantes recorrían sus mejillas.
-Estoy asustada- sus palabras se ahogaron.
Knuckles pasó un brazo por sus hombros y la atrajo a su pecho. Shade se abrazó a él y sollozó en silencio para no alertar a Nux pero Knuckles podía oírla perfectamente. Podía oír su dolor interno y podía oler las lágrimas que derramaba.
-No pasa nada, Shade. Siempre estaré contigo. Nunca te abandonaré. Nunca- esto último lo dijo con un susurro inaudible- Te quiero...
¡Hola, hola! ¡Estoy aquí de nuevo! ¡Con mi treceavo capítulo! Como podréis haber leído, en este episodio me he centrado en demostrar las parejas amorosas que he formado y no hay tanta acción como en los demás. Pero en el siguiente la habrá. Muchas gracias a toda la gente que lee mi fanfic y a los que lo habéis incluído como favorito. Estoy muy feliz porque nunca pensé que lo leería tanta gente. Muchas gracias, Kamiase y Kira-writer, por comentarlo porque es así como me dais la inspiración para seguir escribiendo esta historia. Kamiase, gracias por preocuparte por mí. Estoy muy alagada. Tienes mucha razón, hay que cuidarse mucho, mucho para no enfermar. Gracias a ti, Kira-writer, por seguir opinando que son tan buenos mis capítulos. Pero no me merezco tantos halagos. Kira-wrtier ¿podrías agradecerle a tu amiga de mi parte que se esté leyendo mi fic? También le tengo que dar las gracias a ella. Una última cosa. Como he dicho anteriormente seguiré escribiendo más fanfics y los colgaré aquí. El siguiente que escriba se llamará "Firebreath" y ya tengo el tema para esa historia. Bueno, de nuevo, muchas gracias por todo, amigos. Os veré en el siguiente capítulo. Besitos y todos a cuidarse.
Wings-Dragon
PD: Feliz fin de semana.
