14º capítulo: La ferocidad del fuego.
Al día siguiente de su llegada a la Colonia Voxai Alpha, Sonic se levantó completamente descansado y relajado aunque sabía que eso iba a ser momentáneo porque pronto tendría que entrar en acción para conseguir la Chaos Emerald que se encontraba en la Colonia Beta, según Elixia.
Se reunieron todos en el jardín del palacio y accionaron el teletransportador que les llevó de vuelta a los fríos espacios blancos y rosas del hogar de los Voxai. Esta vez, el erizo no se había conmocionado por el viaje pero si se sintió un poco aturdido por la falta de gravedad.
Mientras caminaban, se fijó en sus compañeros. Tenían las caras iluminadas y las energías a tope. Se veía que habían dormido bien y eso le alegraba.
Durante el trayecto al otro teletransportador que les llevaría a la otra colonia, Sonic y Tails fueron conversando sobre los tiempos pasados en que corrían y se divertían juntos destruyendo robots básicos de Eggman. El erizo notaba que últimamente, desde la llegada a la Celda del Crepúsculo, estaban más tiempo juntos y se revelaban sentimientos que escondían desde muchos años atrás. Desde que empezaron a madurar, el erizo y el zorro se habían distanciado bastante hasta tal punto que sólo se veían dos veces por semana. No entendía la razón pero pensaba que era porque tenían intereses distintos. Pero ahora agradecía el estar con Tails. Ambos hablaban de sus cosas y se escuchaban mutuamente compartiendo opiniones e ideas. Algunas veces hasta se abrazaban y Sonic olvidaba por un momento su aspecto de tipo duro.
Llegaron al teletransportador y lo activaron. El trayecto fue más corto que el que hacían para ir a la Zona Gamma y también más tranquilo, por eso Sonic se sintió normal al llegar a la Colonia Voxai Beta.
El escenario había cambiado de pronto de un blanco rosáceo cegador a un azul de tonalidades oscuras a excepción de unos cuantos tubérculos de cristal que se dispersaban por todo el territorio de color azul claro. Elixia encajaba muy bien en la colonia por su tonalidad de piel. Millones de Voxai se paseaban por el lugar, ajenos a los visitantes. Flotaban de un lado para otro haciendo levitar a su lado unas bandejas con extrañas esferas verdes incandescentes.
-¿Qué son esas esferas, Thebes?- preguntó el erizo.
-Es nuestra comida. Se compone de una energía especial que alimenta nuestras mentas. Se llaman Flixes.
Sonic hizo una mueca cuando se imaginó a si mismo comiéndose esos Flixes.
-¿A qué saben? ¿Están ricos?
-No tienen sabor. Además canalizamos la energía directamente a nuestro cerebro. No tenemos lengua ni papilas gustativas. Esa energía es lo que nos permite la telepatía y sin esa energía moriríamos.
La conversación terminó cuando una pareja de Voxai pasó por enfrente de ellos. Uno de los alienígenas era mucho más pequeño que un Voxai normal y su cerebro brillante apenas era un puntito titilante. La cría de Voxai olisqueó al erizo cuando pasó por delante de él y este le acarició el cuerpo. El pequeñuelo dio una vuelta en el aire y una sensación de cariño invadió por un momento a Sonic pero desapareció cuando el chiquitín se marchó con su padre. O madre.
Elixia les hizo caminar durante una hora por terrenos extraños rodeados por presencias mentales aterradoras. Todos los habitantes de la colonia sentían curiosidad en saber lo que pensaban aquellos seres peludos con piernas. A Thebes le pareció divertido ese comportamiento pero a Sonic no le hacía ni pizca de gracia porque era como si invadieran su intimidad. En esos momentos, no podía pensar en nada y eso le agobiaba.
Le sorprendió ver que Krag, la reina N´rrgal y Raxos iban junto a Elixia. Debían de hablar de temas políticos y cosas así. Era normal que se llevaran bien, al fin y al cabo, ellos también eran líderes. En cambio, Thebes estaba más apartado y sólo de vez en cuando se aproximaba a ellos. Sonic pensó que debía sentirse mal por no poder reinar él y dirigir a su pueblo en esos momentos difíciles.
Se desplazaron hasta las afueras de la colonia. En el exterior todo era roca azul sin más brillo de un sol verde en lo alto de un cielo del mismo color. El sitio era escalofriante. Todos se detuvieron por orden de Elixia pero esta siguió avanzando un poco más y miró a los lados. De pronto, un Voxai salió de detrás de una roca con una esmeralda de color azul celeste brillante levitando a su lado y se acercó a su reina. Ambos se miraron fijamente y en silencio durante un rato pero finalmente el vasallo le entregó la Chaos Emerald y se marchó de vuelta a la colonia pero no sin antes echar una ojeada al grupo e inspeccionar sus mentes. Sonic se aguantó una retahíla de maldiciones.
-Aquí está la Chaos Emerald. Angort la ha estado vigilando desde que cayó en este claro. Es mi mejor súbdito y amigo fiel.
Sonic cogió la joya y la apretó fuertemente en sus manos.
-Le doy las gracias, su majestad, por habernos acogido en su hogar y confiar en nosotros y, sobre todo, por mantener a salvo estas esmeraldas tan preciadas.
-No hay de que, Sonic y ya que te has ganado mi confianza me gustaría que me llamaras por mi nombre y me tutearas.
-Como quieras, Elixia.
Elixia se mostró complacida. Después de echarle una inspección al claro, indicó al grupo que caminaran de nuevo a la colonia. Ya no había nada que hacer en el territorio de los Voxai. Habían cumplido su objetivo. Ya tenían las tres Chaos Emeralds y sólo faltaban dos para que pudieran acabar con todo eso. Esa pesadilla.
Se teletransportaron de nuevo a la Colonia Voxai Alpha donde una columna de humo negro les rodeó una vez llegados. Sonic empezó a toser repetidamente al contacto con el vapor que le irritaba la garganta y le aguaba los ojos. Intentó visualizar algo pero sólo era capaz de detectar formas ondulantes rojas y amarillas. Dio un paso pero no supo si había retrocedido o avanzado.
-¡Mi reino! ¡Está en llamas! ¡Los Voxai! ¿Qué pasa con los Voxai?- Elixia gritaba fuertemente a todos para que la oyeran pero al parecer no tuvo ninguna respuesta porque su angustia permanecía.
De pronto, una luz brillante azul apareció un poco más alante de la posición del erizo. En esa luz estaba Elixia cuyas venas rebosaban de energía. Encogió el cuerpo y las aletas hasta casi formar una bola y entonces se estiró de golpe agrandando la esfera de luz a su alrededor y despejando el humo producido por el fuego como si fuera polvo en el viento. Fue entonces cuando Sonic pudo apreciar el desastre de la situación. El brillo blanquecino había sido sustituido por un aura de color roja que se extendía por toda la colonia. Unas columnas de ardiente fuego abrasaban las casas de los Voxai y atrapaban a familias enteras entre sus brazos mortales sin posibilidad de escapar. Explosiones continuadas se oían aquí y allá pero siempre seguidas por un grito telepático desgarrador. Millones de sensaciones de terror y dolor se sentían por el aire y Sonic no pudo evitar llorar. En esas sensaciones había dos que se distinguían perfectamente porque brillaban en el lugar como una linterna en un cuarto oscuro. La furia y la amargura de Elixia estaban claras en el ambiente. Miraba lo que era de su mundo con impotencia porque ya no podía hacer nada, solamente podía buscar presencias mentales para poder salvar a su gente y eso tampoco era muy satisfactorio. Pero una herida de desconsuelo, de abandono, de soledad y de una tristeza matadora sangraba en Thebes como si le hubieran amputado una aleta. Esas emociones envolvían al erizo como una serpiente y aumentaban su llanto hasta quedar en gritos descontrolados y frenéticos. Pero no era él el que lloraba, era el llanto de Thebes que se transmitía a través del erizo. Thebes lloraba por su casa, por sus amigos, por su hogar...todo estaba destruyéndose y convirtiéndose en pura ceniza de muerte.
Sonic cayó de rodillas y lanzó un rugido de locura. Se dejó caer al suelo y clavó sus uñas en él hasta que sus dedos se bañaron en sangre y arrancó el marmol. Ya todo era inútil. Hasta sus compañeros lloraban y sólo Emerl, Omega, Shade y Nux pudieron resistirse a la atracción del Voxai.
La equidna juntó las manos y las llevó al pecho. Cerró los ojos y al hacerlo una lágrima brotó por debajo de sus párpados. Una lágrima que grabó en su piel clara la ferocidad del fuego.
-Que esta gente encuentre la felicidad en el otro mundo porque no se merecían este destino. Esencia del todo, protege a esta raza y cuídalos como les corresponde- rezó poniendo en cada palabra una parte de su alma.
Unas risotadas robóticas resonaron en sus cabezas. Todos levantaron la mirada hacia el origen de esa clarísima falta de respeto y sensibilidad. Pero cuando Sonic descubrió quienes habían sido no se sorprendió de lo que habían hecho. Scylla y Charyb flotaban en sus cabezas gracias a un propulsor que portaban a la espalda. Ellos habían causado todo eso.
Una oleada repentina de puro odio invadió a Elixia pero no a Thebes. Este seguía sumergido en sus penas. Aquella ráfaga de maldad en todo su ser poseyó a Sonic y fue así como Elixia pudo controlarlo y hablar a través de él.
-¡ME LAS PAGARÉIS! ¡OJALÁ OS OXIDÉIS EN EL MALDITO INFIERNO Y QUE LOS GUSANOS OS COMAN! ¡HABÉIS FIRMADO VUESTRA CONDENA!
-Hey, tranquilízate, preciosa. No querrás que juguemos también con la Colonia Voxai Beta ¿no?- dijo Scylla con un tono macarra en su voz.
La Mente Suprema consiguió despegarse del cuerpo de Sonic pero sus emociones aún se mantenían. En su estado normal, ella no podía comunicarse con los gizoids porque no tenían conciencia.
-¡No me puedo creer que cayerais tan bajo! ¡Os habéis sumergido en vuestra propia mierda!- Emerl se aproximó lo más que pudo a ellos, alzando un puño.
-Je, je, mira a Odysses que malhablado se ha vuelto- se dirigió el robot rojo a su hermano.
-Por suerte, Scylla, nos han pillado de buen humor- se dirigió al erizo que estaban sentado en el suelo jadeando mientras intentaba recuperarse de la invasión de Elixia- Tenemos las dos últimas Chaos Emeralds. El emperador X nos ordenó llevárselas de inmediato pero queremos divertirnos un rato. Os enviaremos las coordenadas correctas a vuestra nave para que podáis encontrarnos. Dirigíos hasta allí y si intentáis escapar os emboscaremos y os destruiremos así que no tenéis alternativa. Tenéis que estar allí antes de veinticuatro horas.
-Malditos, malditos ¡MALDITOS!- rugió Sonic con todas sus fuerzas pero los gizoids ya se habían ido.
Golpearon la puerta del puente con tanta fuerza que rebotó contra la pared. Tails se sentó en su asiento correspondiente y empezó a descargar las coordenadas que, según Charyb, les habían enviado. Eggman estaba encendiendo los mecanismos de la nave para calentarlos. El erizo, furioso, ignoró la mano de Emerl que se apoyaba en su hombro y miró por la ventana. El lugar estaba todo pintado de negro y el cielo característico blanco fue invadido por las nubes de humo procedentes del fuego. Ya no había llamas ni incendios pero se había perdido la mayor parte de la colonia y la gran mayoría de los Voxai habían muerto. La conciencia de Thebes aún estaba unida a la de Sonic y podía sentir el sufrimiento de la pérdida que le escocía por dentro. Era insoportable. Hasta él estaba afligido. Había tenido contacto mental con aquellas criaturas. Había sentido lo que ellos sentían. Había pensado lo que ellos habían pensado. Y saber que ahora todos esos seres habían desaparecido...es como si le hubieran arrancado una parte de él mismo. Una parte que tardaría en recomponerse. Thebes le agradeció que compartiera su dolor.
-¡Listo! Coordenadas descargadas- gritó Tails dando una palmada.
Sonic parpadeó sobresaltado y le preguntó el lugar al que tendrían que dirigirse.
-Esto es raro...- tecleó algo en su panel- Parece ser que nos envían al sector Charyb donde se encontraban las colonias Zoah y N´rrgal pero el mapa de navegación muestra un único asteroide llamado Imperio Selixión- el zorro tragó saliva- No se que pudo pasar...
El erizo apretó los dientes hasta que le chirriaron y los puños hasta que las venas se le marcaron en los guantes. Otro asteroide. Otras vidas.
-Esos imbéciles pagarán caro lo que han hecho...- lo había dicho en bajo pero sus palabras iban rebosantes de ira.
-Sonic...no te precipites ¿y si es una trampa?- advirtió Tails.
Emerl negó con la cabeza.
-No. Scylla y Charyb pueden ser unos auténticos chulos de mierda pero lo que dicen lo cumplen- Emerl dirigió su mirada a la ventana del piloto- Os están esperando y cuando lleguemos allí nos retarán pero no lucharemos todos. Charyb y Scylla sólo aceptaran la pelea si combaten dos únicas personas.
-Por supuesto, yo seré una de esas personas- Sonic alzó un puño a la altura de su rostro.
Todos guardaron silencio y se quedaron mirando al erizo. Este, incómodo, se encogió de hombros y Eggman al ver su reacción preguntó:
-¿Y la otra persona? Sabes de sobra que no somos lo suficientemente fuertes para enfrentarnos a dos gizoids, y menos yo que es la primera que vez que los veo.
-Lo pensaremos durante el viaje. Ahora necesito descansar. Eggman haznos despegar. Tenemos que estar allí antes de la tarde del día siguiente.
-Entendido, Sonic- respondió Eggman dándose la vuelta hacia el panel de control.
Cuando se propuso marcharse Elixia se comunicó con él. La entrada a su mente le sorprendió porque pensaba que se había marchado pero en realidad se encontraba a dos kilómetros del Cyclone. Su tristeza y su pena aún reinaban en sus emociones.
-Sonic ¿me puedes hacer un favor?
-Lo que quieras, Elixia.
Se tomó su tiempo antes de contestar.
-Quiero que vengues la muerte de mi pueblo. Quiero que les hagas sufrir tanto como mi gente ha sufrido. Quiero que les hagas pagar cada casa que han quemado. Que sus almas oscuras recuerden este día y que el arrepentimiento les persiga. Haz que sus espíritus no encuentren paz en el otro mundo. Que la esencia del todo no tenga compasión de ellos. Júramelo, júramelo que lo harás.
Sonic apretó los párpados al sentir como las emociones de la Mente Suprema se acentuaban. Una lágrima se le deslizó por la mejilla.
-Lo juro, Elixia. Juro por mi vida que os vengaré.
-Entonces, esto es un adiós. Que tengas suerte, héroe. Buen viaje y espero que cuando volvamos a vernos, sea en un reinado de paz y justicia. Mi fuerza está contigo.
Un fondo negro. No se veía nada. Sólo dos figuras a un palmo de distancia. Sonic estaba inmóvil observándolas con furia en el corazón. Charyb y Scylla intercambiaron posiciones. Cada uno agarraba una cuchilla en la mano. Sus ojos brillaban en aquella nada. El erizo no intentó rebajar el odio que sacudía su cuerpo. Lo dejó que atravesara sus venas y le hirviera el líquido escarlata de su interior. Dejó que llegara a sus ojos y los inyectara en sangre. Dejó que sacudiera sus nervios y le tensara los músculos. Dejó que aquel sentimiento negativo le diera energías.
-Aquí estoy...- sólo pronunció.
-Ya te vemos, erizín- bromeó Charyb.
-Pero pronto ya no estarás aquí- acabó Scylla justo antes de desaparecer en un humo violeta.
Sonic se sobresaltó y empezó a mirar a sus lados buscando al gizoid rojo pero era como si hubiera sido transportado a otra dimensión. No se veía por ningún lado.
Dirigió sus ojos a Charyb. El robot estaba con los brazos cruzados soltando risitas ¿por qué esperaba? ¿No veía que lo tenía a tiro? Entonces, algo le atravesó el pecho y le desgarró la piel. Miró hacia allí y vio el brazo de Scylla agarrando su cuchilla sobresaliendo de entre sus carnes, de entre sus costillas. La sangre le chorreaba por las piernas y se le metía por los zapatos pero, es extraño, no le dolía. Miró al frente. Charyb estaba desapareciendo de su campo de visión. Su imagen se veía borrosa. El sudor le empezó a caer por la frente y notaba que dejaba de respirar. Oía como los latidos de su corazón iban parándose poco a poco y sentía como dejaba de estar en contacto con su cuerpo. Sin fuerzas, dejó caer los parpados y la cabeza. No sabía si estaba en el suelo o levitando. Sólo sintió el metal frío en su oreja.
-Has perdido, Sonic the Hedgehog. Has fallado a tus amigos y a los habitantes de la Celda del Crepúsculo. Ahora morirás y dejarás a tus colegas encerrados aquí, a las órdenes de nuestro emperador. Menudo héroe. Tails estará orgulloso de ti.
-Lo siento amigos, lo siento Tails...- creía haber dicho eso pero ya no oía ni sus propias palabras.
Se despertó súbitamente, sudando y con el corazón a cien. En un acto reflejo se llevó una mano al pecho. Su piel estaba suave y lisa. Ningún rasguño, ninguna herida. Nada de lo que preocuparse pero ¿por qué seguía intranquilo? Por primera vez tenía miedo. Sonic the Hedgehog tenía miedo. Tenía miedo de perder y de fallar a sus amigos ¿qué pasa si no era lo suficientemente fuerte? Todo lo que habrían hecho hasta ahora sería en vano. Su meditación le hizo no darse cuenta de que Emerl le observaba en la puerta. Estaba como Charyb en su sueño, con los brazos cruzados, y eso le permitió ver el parecido que tenía con sus hermanos. Eso lo asustó. Pero había algo en él que le tranquilizaba. En todo momento le había parecido diferente a Charyb y a Scylla por sus ojos azules cálidos. Esos ojos le transmitían confianza y seguridad. De nuevo sintió agallas para enfrentarse en la futura batalla y sabía que iba a salir victorioso.
-Hola, Sonic. Perdona que me presente así y sin llamar- se disculpó el gizoid.
-No importa ¿a qué has venido?- Sonic se levantó de la cama y se posó enfrente de él.
Emerl lo miró fijamente por un momento. Después le llevó una mano al hombro y contestó:
-Quiero ser yo quien luche contigo. Necesito hacerles saber el daño que me hicieron cuando me traicionaron.
Sonic recordó la historia que Emerl le había contado. De como se había encariñado con los dos gizoids y como al final le fallaron completamente. Pensó que nunca debió de haberlo olvidado durante todo el viaje y él nunca le había compadecido lo suficiente. Se sentía fatal por eso.
-Los dos necesitamos venganza- dijo con el entrecejo fruncido- Tú y yo venceremos al mismísimo demonio.
Y con esa frase ambos se agarraron la mano en signo de compañerismo, confianza y, sobre todo, amistad.
¡Hola otra vez, amigos! De nuevo estoy aquí con otro capítulo de mi fanfic. Deciros que no creo que hoy os escriba mucho porque en el colegio he tenido deporte y estoy bastante cansada pero sabéis de sobra lo mucho que os agradezco a todos vuestros comentarios y vuestras lecturas a mi fanfic. Kamiase, muchas gracias por opinar el anterior capítulo, desearme una feliz semana y por querer leer mi siguiente historia, realmente te estoy tremendamente agradecida, amigo. Kira-writer, muchas gracias por elogiarme tanto y también por querer leer mi próximo trabajo (si se le puede llamar así jajaja), gracias de verdad, amiga. Muchas gracias, amiga de Kira-writer, por pensar que soy buena escritora y por leerte mi fic, permíteme que te llame también a ti, amiga. AJcosmo y Caataa 8D, gracias por comentarme y pensar que está bien mi fanfic. Ojalá nos veamos más a menudo. Y por último, gracias a los que se leen mi fanfic aunque no me dejen reviews. Bueno, os dejo que voy a irme a cenar. Muchos besos y abrazos.
Wings-Dragon
PD: Os deseo un feliz fin de semana ya que no creo que actualize hasta la próxima semana.
