15º capítulo: La batalla contra el fuego y el agua.
El erizo se despertó cuando un temblor sacudió toda su habitación. El Cyclone acababa de aterrizar. Sonic gruñó al levantarse porque un pinchazo de dolor le saltó en la nuca. Al contrario que en la Colonia Voxai, había dormido muy intranquilo esa noche y no había descansado mucho. Sobre todo, había tenido muchas pesadillas pero siempre era la misma. La pesadilla en la que Scylla le atravesaba el corazón. Era horrible.
Entró en el baño, accionó el grifo del lavabo y se roció la cara con un buen sacudida de agua fría para espabilarse. No quiso ducharse, no estaba de humor y ni tenía ganas. Se secó el rostro con una toalla y se dirigió al puente.
Emerl lo esperaba allí. Listo para lo que venía a continuación. Tails y Eggman también lo aguardaban. Los demás estarían lavándose y arreglándose. Le sorprendió ver allí también a Raxos y a la reina N´rrgal. El enorme Zoah caminaba de un lado a otro sin parar mientras que el gusano verde gelatinoso se retorcía y movía sus antenas frenéticamente. Parecían nerviosos.
-Oh, diossss. No aguanto esssto ¿qué le habrá passsssado a mi gente? ¿A mi hogar? ¿Lesss habrá passsado lo missssmo que a losss Voxai? No lo ssssoportaría- farfulló la reina.
Raxos se detuvo y miró a la N´rrgal con unos ojos de preocupación y a la vez de rabia.
-Yo también tengo gente en el sector Charyb ¿sabes, gusano siseante? Y no me quejo. Así que haz tú lo mismo o si no te cierro yo la boca a la fuerza.
-Lo que passssa esss que tú carecesssss de ssssentimientosssss.
-¡Cállate!
Sonic se interpuso a una velocidad abrumante ante los dos alienígenas que se aproximaban con intención de pelea. Ni siquiera a Tails, a Eggman y a Emerl les dio tiempo de acudir. Al ver que no se detenían y estaban dispuestos a arrollar al erizo si con eso llegaban a enfrentarse, este lanzó un rugido al aire tan potente que todos, excepto Emerl, tuvieron que taparse los oídos.
-¡Ya basta! ¡No sois enemigos! ¡Somos aliados! ¡Y los aliados no combaten entre ellos a menos que quieran acabar derrotados como idiotas! ¡No quiero más discusiones entre vosotros dos! ¿Está claro?- al ver que no contestaban repitió- ¿¡Está claro!
-Ssssí, Sonic. Essstá claro.
-Captado, enano.
El erizo asintió satisfecho y sonrió al ver que ambos aliens se alejaban a esquinas opuestas de la nave. No podía permitirse descontrol. Ahora no. La situación era demasiado delicada.
Esperaron a que llegaran los demás para salir fuera, al Imperio Selixión. Antes de hacerlo, Sonic echó un vistazo disimulado a Thebes. La cabeza del Voxai estaba gacha y el color blanquecino de su piel se había vuelto grisáceo. Además, las venas de sus aletas habían perdido brillo. Un repentino pinchazo de preocupación asaltó al erizo. Temía por la salud de Thebes y tenía miedo de que estuviera pasando por una depresión. Regresó la mirada al frente cuando el Voxai pasó a su lado. Era extraño que al ver al erizo no le hubiera saludado. La inquietud de Sonic aumentó.
-Voy a abrir la compuerta- dijo Tails de pronto.
Sonic se sobresaltó y asintió rápidamente y justo cuando el zorro iba a darle al botón que la abriría, Nux se puso enfrente de todo el grupo. Alzó las manos y gritó en voz alta:
-Escuchad, no sabemos que peligros hay ahí fuera ni que trampas habrán puesto Scylla y Charyb. Lo único que sé es que nos vamos a adentrar en un mundo desconocido. Incluso para mí. En este mundo hay plantas que podrían ser venenosas, ríos que podrían quemar la piel, tierra que os podría tragar al más mínimo descuido y vientos que os pueden sorprender arrancándoos los ojos. Pero a pesar de todo os digo que estáis a salvo porque yo, Nux, os protegeré de cualquier peligro. Podéis confiar en mí.
Sonic rechinó los dientes y los apretó todavía más cuando vio a todos sus compañeros lanzando murmullos de aprobación. Cerró los ojos intentando contenerse pero una ráfaga de incontrolable odio le subió por la sangre y le hizo empotrar al equidna contra la pared con una rapidez supersónica. A lo lejos se oyó un grito ahogado de Shade.
-¿Por qué? ¿Por qué haces esto? ¿Te crees mejor que yo? ¡Pues no lo eres!- le gritó Sonic mientras apoyaba las manos en la pared de tal forma que Nux no pudiera escapar.
El equidna suspiró y colocó una mano en uno de los brazos tensos de Sonic. Su expresión no había cambiado nada.
-Compañero, creo que estás de acuerdo conmigo en que conozco mejor que tú estos parajes ya que parte de mí vida ha estado vinculada aquí. Si hay alguien capaz de poder guiarnos por este desconocido lugar somos Shade y yo y mi hermana es demasiado joven para arriesgar su vida.
-¿Y Thebes, Krag, la reina N´rrgal y Raxos? ¿No han vivido también aquí?- prosiguió el erizo. No quería dejar que se saliese con la suya.
-Sí, pero nunca han salido de sus colonias. Admítelo, Sonic, soy la única esperanza de que estéis a salvo en este mundo.
El erizo apretó las yemas de los dedos sobre el metal y aguantó la respiración mientras buscaba argumentos para contradecir a Nux. Estudió cada palabra que el equidna le había dicho y comprendió que tenía razón. Molesto y mordiéndose la lengua para no estallar en un ataque de ira, Sonic fue apartándose del joven poco a poco hasta quedar a dos metros de él.
Se quedó inmóvil, rígido y con el cuerpo derecho parecido al de un militar. El único movimiento que se percibía era el temblor de sus manos a causa de la ira contenida. Nux, en cambio, estaba tranquilo como si no hubiera pasado nada. Miró al grupo, uno por uno, y al ver sus caras de asombro les dijo:
-Sonic y yo hemos tenido una pequeña charla privada pero no hay nada de que preocuparse- dirigió sus ojos azules oscuros hacia Tails- Por favor, abre la compuerta.
El zorro obedeció y pulsó finalmente el botón. La compuerta se fue elevando despacio dejando entrar un torrente de luz grisáceo que deslumbró a todo el personal de la nave. Sonic tuvo que esperar a acostumbrarse a la luminosidad para ver el paisaje del Imperio Selixión. Cuando sus ojos recuperaron la visión, la impresión de Sonic sólo fue de curiosidad. Millones de edificios un tanto futuristas de color azul se extendían por los alrededores y unos hilos de verde brillante los rodeaban. El cielo era gris y unas nubes verdosas lo moteaban. El grupo fue saliendo muy cautelosamente. El sitio era en realidad una ciudad que parecía que tenía bastantes recursos y, como en la mayoría de ellas, estaba dividida en calles. Nux los fue guiando por cada una de ellas con precaución. El sitio era siniestro porque no se veía a nadie transitar por las callejuelas ni se percibía a nadie en los pisos de los edificios. Era extraño que no se vieran a ciudadanos dando ambiente a la metrópolis ni a niños jugando en las escuelas. Sonic se puso en alerta inconscientemente y empezó a vigilar a sus compañeros, en especial a Tails que iba por delante y a Thebes que iba detrás con Krag, Raxos y la reina N´rrgal y con los ánimos aún por los suelos. El Zoah y la N´rrgal estaban nerviosos y asustados. Miraban frenéticamente hacia los lados y ambos estaban muy pegados el uno al otro. Al erizo le sorprendió ver que no se molían a palos y agradeció que no lo hicieran. Detener un contratiempo como ese podía ser fatal.
De pronto, Nux se detuvo justo cuando llegaron a una plaza circular con un mosaico que tenía grabada una runa extraña, en el suelo. El erizo se quedó asombrado. La plaza debía de medir poco menos que un campo de futbol. Emerl se colocó rápidamente al lado de Sonic, le miró y le hizo una seña con la cabeza con los ojos muy entrecerrados. Este captó enseguida el mensaje y empezó a avanzar junto con el gizoid dejando a sus amigos atrás. Era el momento y no había marcha atrás. Si ganaba conseguiría las dos últimas Chaos Emeralds y retaría a X pero si fracasaba...moriría y sus compañeros serían torturados y esclavizados. Pero Sonic no tenía miedo a ese fracaso porque no iba a existir. Él y Emerl derrotarían a Charyb y a Scylla. Estaba seguro. Los dos amigos se agarraron de los hombros y ninguno miró a atrás. Caminaron unidos hasta el centro de la plaza donde dos gizoids, uno azul y otro rojo, los esperaban de brazos cruzados y con unas cuchillas desempuñadas. El erizo y Emerl se detuvieron frente a ellos a unos escasos metros. Los contrincantes se miraban a la cara, signo en que esa batalla no iba a ser fácil.
-Así que Odysses va a luchar contigo- dijo Scylla mirando para Emerl.
-Tengo todo el derecho a vengarme ¿no?- contestó alzando la barbilla.
Ahora se quedaron ambos gizoids antagonistas en silencio pero pronto lo rompieron.
-Os damos otra oportunidad ¿queréis uniros a nosotros y gobernar todo un universo entero? Nuestro emperador X os tendrá mucho en cuenta, creedme. Tenéis mucho potencial- preguntó Charyb.
-Ni aunque me arrancaran los pies y no pudiera correr- fue la respuesta rotunda del erizo.
-Lo mismo digo- continuó Emerl.
Los dos gizoids suspiraron y entonces sus ojos azules empezaron a brillar. Sonic avisó con un codazo a su compañero y ambos se pusieron alerta. Los robots se dieron la vuelta y empezaron a retroceder.
-Entonces, sólo queda una solución...- pronunciaron a la vez.
Charyb se dio la vuelta de repente y blandió su cuchilla que lanzó una ola de energía azul recta hacia el erizo y su compañero. Scylla, en cambio, dio un salto hacia atrás con voltereta.
El rayo de energía de Charyb recorrió el suelo desgarrando el cemento como un cuchillo en la piel a una velocidad vertiginosa que hasta a Sonic le sorprendió. Por suerte, ambos tenían buenos reflejos y esquivaron el ataque aunque muy difícilmente.
El erizo había brincado para evitar el ataque y se había desplazado unos cuantos metros a la derecha. Se incorporó y se preparó para entrar en acción pero alguien le agarró por los hombros por detrás y lo amarró a su cuerpo que estaba frío y duro. Intentó liberarse en vano ya que aquel individuo le sostenía con una fuerza sobrehumana. Sonic miró a su alrededor desesperado y visualizó a Emerl atacando a Charyb con un Spin Dash pero ¿dónde estaba Scylla? Entonces descubrió quien le agarraba aunque demasiado tarde. Un ardor espantoso estalló en la espalda y lo envió rodando por el suelo unos cuatro metros. Se quedó ahí medio segundo retorciéndose de dolor pero enseguida se levantó velozmente. Scylla apuntaba a Sonic con la cuchilla humeando. Le había disparado pero sabía que eso sólo había sido una advertencia de que no iba a ser compasivo. El erizo aceptó la amenaza pero en vez de ir a por el gizoid rojo se volteó hacia atrás y corrió hacia Charyb que estaba a punto de blandir la cuchilla.
Justo cuando estaba a media distancia del robot, saltó y en el aire se hizo una bola. Charyb se percató de su acción muy tarde. El erizo cogió velocidad y realizó un Homing Attack que golpeó al gizoid en la cabeza pero que sólo le hizo retroceder un poco. Aunque su estrategia no acababa ahí. Emerl apareció detrás y le propinó una patada en la nuca que esta vez lo envió hasta la mitad de la enorme plaza. Emerl y el erizo se entrechocaron las palmas por su éxito pero aún no habían terminado. Charyb se levantó y las grietas que recorrían su cara a causa de los golpes se reconstruyeron en un abrir y cerrar de ojos. Sonic soltó un grito ahogado y retrocedió. Emerl parecía tan sorprendido como él ya que abrió sus cálidos ojos azules de par en par ¿cómo consiguió recuperarse Charyb tan rápido? Y lo más inquietante ¿era capaz de hacerlo ilimitadamente? Y Scylla ¿también podía hacerlo?
-Hablando de Scylla...- pensó Sonic percatándose en que lo había descuidado.
Un dolor punzante golpeó la cadera del erizo y lo envió por el aire hasta no sabía donde. Sólo sabía que Emerl también había sido atacado de la misma forma...y que un escozor le taladraba el hueso de la cadera. Cuando cayó al suelo una presión intensa sucumbió en su brazo derecho pero era soportable comparado con los pellizcos que le mandaba su cadera. El gizoid tampoco había salido tan ileso. La pierna izquierda tenía al descubierto una maraña de cables de varios colores soltando pequeños halos de electricidad.
El erizo, jadeante, miró hacia donde había estado un segundo. Scylla estaba allí, volando con su propulsor y con el puño alzado. Charyb se reunió con él y ambos se lanzaron miradas. Sabiendo que no había ni empezado probó a levantarse pero se desplomó enseguida cuando apoyó el peso del cuerpo en el lado de la cadera que recibió el golpe. Se la había roto. Una oleada de miedo ahogó al erizo. Se había quedado incapacitado, no podía pelear. Había perdido. Había fallado a sus amigos. Tails...y ¿qué pasaría con Tails? ¿Y Amy? No, no podía dejarlos así. Tenía que seguir en pie. Tenía que ser más fuerte que el dolor y él lo era ¡PORQUE ÉL ES SONIC THE HEDGEHOG! ¡E iba a conseguir esas dos Chaos Emeralds!
Se puso en pie y dirigió su mirada a Emerl. Los dos estaban dispuestos a acabar con esos demonios de metal. Quienes traicionan y destruyen. Además el erizo le había prometido a Elixia que la vengaría. Se lo había prometido a ella y a Thebes.
Se lanzó hacia los dos robots malvados y antes de que se dieran cuenta ya los había aplacado. Lo había hecho con tanta fuerza que les había destrozado parte del blindaje del tórax pero una vez recuperados lo restauraron al igual que había hecho ante Charyb antes.
Sonic pataleó en el suelo rabioso y cayó de rodillas en cuanto su cadera protestó por el movimiento. No podía combatir así y menos aún si Charyb y Scylla se restauraban por cada golpe. Tenía que haber una manera de destruirlos pero ¿cuál? Mientras el erizo pensaba, Emerl se había lanzado contra Scylla y lo aporreaba a puñetazos continuos sin parar. Los puños del gizoid sólo eran manchas difuminadas que golpeaban la cara del robot rojo y la abollaban en cuanto tocaban el duro metal del que estaba formado. Pero en la frenética lucha de Emerl, él se había olvidado de Charyb y este le propinó un disparo de energía azul que lo desplazó hasta el límite de la plaza. Scylla inmediatamente se reparó las piezas dañadas.
-No podéis hacer nada- pronunció el gizoid rojizo después de regenerarse.
-Hagáis lo que hagáis no nos destruiréis- siguió Charyb- Pero parecéis dispuestos a seguir así que os pregunto ¿Continuaréis en vano luchando contra nosotros? ¿U os uniréis a nosotros para vivir en paz, felices y tranquilos?
Sonic no necesitó pensarlo ni un minuto.
-Ni muerto me uniría a X ¡Sólo sois una panda de mamones!
Charyb se llevó una mano al pecho y otra a su frente.
-Oh, que tacos pero en tal caso, Emerl y tú, habéis firmado el momento de vuestro funeral.
Scylla y Charyb se elevaron unos metros en el aire, se agarraron de la mano y ambos extendieron el brazo que tenían libre. Les brillaban los ojos con furor.
-¡PODER FINAL!
La voz de Emerl se oyó a lo lejos.
-¡Sonic, apártate de ahí!
Pero fue demasiado tarde. Un chorro de energía violeta brotó de las manos extendidas de los gizoids y, cuando tocó el suelo, lo desgarró por la mitad destruyendo el mosaico grabado en él. Sonic aulló asustado cuando vio en el fondo un gran lago de lava que se iba expandiendo conforme se rompía el cimiento. Se preparó para correr pero un chorro de agua caliente apareció de repente y le golpeó enviándolo a las profundidades del precipicio donde el humo lo cegaba todo. Rebuscó inconscientemente por sus alrededores intentando encontrar un punto de apoyo en el que evitar su caída fatal pero sólo llegaba a palpar el aire caliente que le inundaba los pulmones. En la base de su espalda empezó a notar el vapor de la roca fundida a medida que se precipitaba a ella. Pero justo en el punto culminante, Emerl apareció volando sobre el cráter y cogió a Sonic en pleno vuelo cinco segundos antes de que entrara en contacto con la lava.
-A tiempo. Gracias- le dijo cuando se aseguró de estar a salvo de aquel líquido humeante.
-De nada. Escucha- el gizoid llevó su rostro de acero a la oreja del erizo- ¿te acuerdas de lo que nos contó Rouge? ¿Lo que le había pasado en nuestro mundo durante una misión con los de G.U.N.?
Sonic se quedó en silencio rememorando tiempos anteriores mientras estudiaba los géiseres que salían de debajo del suelo donde anteriormente estaba grabado aquella runa en vidrio. Cualquiera de aquellos chorros de agua podría atacarles por sorpresa como le hicieron a él.
-Creo que sí me acuerdo- empezó a recordar- Rouge nos contó algo de un edificio que fabricaban aparatos de alta tecnología y que había sido destruido.
-Efectivamente ¿y qué encontró en las cámaras de seguridad?- siguió preguntando mientras dejaba a Sonic en el suelo.
El erizo volvió a pensar.
-Agua y...un charco de lava.
-Eso quiere decir...
-Que Charyb y Scylla fueron los que atracaron aquel edificio y robaron todos los aparatos- el erizo rugió de furia- Esos miserables...
Emerl asintió y se giró hacia los dos gizoids que avanzaban peligrosamente hacia ellos.
-Y seguro que los usaron para mejorarse así mismos.
Sonic se cruzó de brazos y olvidó inmediatamente ese asunto. Como se suele decir lo pasado, pasado está y en esos momentos tenían cosas más importantes que atender. Como por ejemplo, evitar aquel volcán en miniatura, los géiseres a presión y encontrar un modo de destruir completamente a aquel dúo.
Los dos primeros problemas no eran difíciles de tratar pero el tercero...se les resistía. Había pocas cosas capaces de desintegrar en el momento. Unas de esas cosas eran: el agua, pero estaba más que supuesto que seguramente estuvieran protegidos contra ese elemento; el ácido, pero no tenían ácido a mano y mucho menos una bañera gigante en la que sumergirlos; y...los ojos de Sonic se iluminaron de repente...la lava. La lava era el elemento perfecto y además contaban con un cráter recién aparecido lleno de ese líquido ¿pero cómo podía hacerlos caer? El erizo cerró los ojos. Sólo había una forma...
-Emerl...Sé como podemos acabar con ellos- y le contó su plan.
-¿Qué? ¡No! ¡Me niego! Además, con una pierna averiada no puedo correr ¿Y si fallas y...?
-Sé que puedo fracasar pero es la única manera.
-No, Sonic, hay más maneras. Pensemos una en la que no puedas...ya sabes...
El erizo apretó los párpados con fuerza y negó con la cabeza. Aborrecía tener que hacer lo que iba ha hacer pero era la única manera de salvarlos.
-Emerl, puede haber más maneras pero hay muy poco tiempo y agradece que se me haya ocurrido una tan de repente. Por favor, no puedo hacerlo si no me ayudas.
-Sonic...Yo...- Emerl jugueteó con sus dedos pulgares y el erizo pudo observar como las emociones se apoderaban del gizoid. Pero a duras penas logró decir- Está bien.
Asintió complacido y le dio una palmada en el hombro de Emerl. Quería hacerle ver que fue uno de sus mejores colegas y que siempre lo sería. Emerl lo comprendió enseguida porque por primera vez puso ojitos tristes pero hizo lo que Sonic le pidió. Se agachó y agarró a Sonic por las rodillas. Y estuvo así esperando a recibir la orden de Sonic.
El erizo permaneció inmóvil. Aguardando a que Scylla y Charyb se acercaran lo suficiente. Cuando estuvieron unos pocos metros por encima de ellos, Sonic movió las piernas para alertar a Emerl y gritó:
-¡Ahora!
El gizoid se echó para atrás y empezó a girar rápidamente sobre él mismo levantando a Sonic en el aire y haciéndolo girar a él también. Giraron varias veces como una peonza hasta que de pronto, el cuerpo del erizo fue rodeado por hilos de electricidad. Fue en ese instante cuando Emerl soltó al erizo que velozmente se hizo bola y se disparó hacia los dos gizoids. El Thunder Shoot fue un éxito. Golpeó a los dos hermanos y gracias a la electricidad que le recorría los paralizó y así fue como Sonic logró desplazarlos hasta el cráter. Antes de librarse de ellos, les propinó a ambos en el pecho una patada con cada pie para que finalmente cayeran al lago de lava con un grito de derrota y a la vez de vergüenza.
-Por los Voxai. Por Emerl...- dijo para él mismo.
Mientras Sonic saltaba para alcanzar el borde del volcán subterráneo oyó a Charyb gritar:
-¡No! ¡Si somos derrotados tú también morirás!
Se volteó en pleno vuelo ascendente cuando escuchó la recarga de uno de los disparos con la cuchilla de Charyb. Una luz azulada lo cegó completamente y de pronto notó que caía. Se cubrió instintivamente con el brazo cuando disparó el rayo de energía pero se sorprendió al no sentir nada que le atravesase. No sintió ni molestia. Estiró las piernas de golpe para impulsarse en el aire y salir cuanto antes de ahí pero una daga de dolor le atravesó la cadera lesionada. Lo último que vio antes de caer desmayado fue el rostro de Nux enfrente suya y un río de sangre que circulaba por su mejilla izquierda.
¿Qué ocurría? ¿Dónde estaba? No sentía nada. Sólo un insoportable dolor de cabeza. No veía nada. Sacudió las manos buscando a alguien a quien abrazarse. A quien salvarse pero no llegaba a percibir a nadie. Ni siquiera levantaba una brisa bajo sus manos. Un ruido muy agudo le estalló en los oídos y gritó ¿Por qué estaba sufriendo así? Se llevó las manos a las orejas pero se alarmó al ver que no las notaba. No notaba sus pulmones llenarse a pesar de que sabía estaba respirando y tampoco notaba los latidos de su corazón en el pecho. De pronto, fue perdiendo la conciencia muy despacio. No se asustaba porque su cuerpo apenas respondía aquellas emociones. Se moría. Pero aquella sensación no le inquietaba, le gustaba. Era feliz y al ver que era inútil luchar se dejó caer al profundo vacío de la muerte.
-¡No, Sonic! ¡Todavía es pronto para dejarnos!
¿Quién era? ¿Quién era esa voz que le agarraba, qué le sujetaba de sumergirse en el abismo? Se agarró fuertemente a aquella presencia mental y esta tiró de él.
-Eso es, Sonic. No estás solo. Aquí están todos tus amigos y estoy yo.
-¿Quién eres?- preguntó muy débilmente.
-Soy tu colega Thebes- y lo arrancó de aquella pesadilla mortal.
Lo primero que vio al abrir los ojos fue el rostro peculiar de Thebes mirándole fijamente. Seguía gris y además lo estaba más que antes. Sus venas ya habían perdido todo el brillo y lo único que había cambiado de él era que había levantado la cabeza. Sin embargo, Thebes estaba en la mente de Sonic y el erizo no percibía ninguna emoción de suma tristeza o melancolía. Pensó que debía de estar escondiendo sus sentimientos. Y lo hacía muy bien.
Se incorporó poco a poco. Los latidos que golpeaban su nuca le hacían estallar dolores irritantes pero al parecer el Voxai aliviaba de alguna manera ese sufrimiento. Apoyó una mano en la cabeza redondeada de Thebes y este emitió una pizca de felicidad.
Tails estaba a los pies de la cama sentado en un taburete y con un vaso lleno de té caliente entre las manos. Le sonreía amigablemente con ojos llenos de ternura. Emerl estaba a su lado, observándole. El zorrito parpadeó dos veces y saltó a la cama para abrazarse a su querido amigo. Unos espasmos recorrieron la espalda de Tails y Sonic no pudo evitar que tres lágrimas recorrieran su mejilla. En ningún momento había estado solo. Thebes lo había salvado en su subconsciente de la mismísima muerte y seguramente Tails y Emerl lo habían presenciado. Pero ahora estaba a salvo y con sus mejores amigos a su alrededor.
-Sonic...- la voz de Tails sonaba ahogada- ¿estás bien?
El erizo miró a los ojos a su amigo. Los tenía hinchados y llorosos.
-Sí, Tails, perfectamente ¡Soy Sonic the Hedgehog! ¿Cómo no voy a estar bien?- respondió alegremente.
-Empezaste a temblar y de pronto dejaste de respirar...Thebes se introdujo en tu mente...Apenas te percibía...Creíamos que no había posibilidades...
Sonic agarró los hombros de Tails y lo zarandeó frenéticamente cuando este rompió a llorar.
-Escúchame- el zorrito retuvo las lágrimas y obedeció a Sonic- Todo está bien. Estoy despierto y enfrente tuya. No me pasa nada ¿vale?
Tails sonrió y asintió con la cabeza.
-Vale, colega.
El erizo soltó a Tails y se giró hacia Thebes, que lo miraba con extraña paciencia. Después, se volteó hacia Emerl y esbozó una mueca con la boca al ver dos gemas en cada una de sus manos cruzadas. Brillaban más que cinco estrellas juntas.
-Entonces se acabó ¿verdad?
-Para siempre. Scylla y Charyb están destruidos y todo gracias a ti, erizo, y yo he conseguido vengarme. Estoy seguro de que sus espíritus no encontraran paz en el otro mundo.
Sonic dirigió sus ojos ahora a las dos Chaos Emeralds que reposaban en las metálicas manos del gizoid. Una sensación repentina de poder lo invadió porque acababan de reunir el poder más peligroso del universo.
-Ya está...Tenemos las siete Chaos Emeralds- pronunció con un toque de impresión en su voz.
-Ahora...- empezó a decir Tails.
El erizo respiró hondo. Ahora tendrían que poner el punto a la "i". El punto final de aquella historia. Rescatar al clan Nocturnus.
-Ahora sólo queda luchar. Luchar aunque nos estalle la tormenta. Luchar para salvar a la gente. Luchar por extender la luz. Luchar para vencer.
Todo se quedó en silencio. Pero era un silencio de aceptación en el que todos estaban de acuerdo con esa afirmación. De todas formas ¿qué cosa iban hacer? Ya que tenían el poder del caos, habría que utilizarlo a favor del bien, si no ¿para que reunían las Chaos Emeralds? ¿Para después acobardarse? No, ya no había vuelta atrás y ellos lo sabían.
-Pero ahora no es momento de preocupaciones. Hemos vencido a Charyb y a Scylla ¿no? ¿Qué hacemos aquí encerrados? ¿Dónde están los demás?- animó Sonic.
Tails pegó un brinco y aterrizó en el suelo. Su tristeza y preocupación fue inmediatamente sustituida por alegría y bienestar. Esas emociones que le encantaban ver en él.
-El resto de la peña- el zorro se llevó los puños a su peluda cintura- está en el exterior. Te va a sorprender quien vive aquí.
El erizo tiró de las mantas y salió de la cama. Al apoyarse en el suelo, se llevó una rápida mano a la cadera pero para su sorpresa, no llevaba ni vendas ni ningún tipo de material curativo. Tampoco le dolía. Movió el tronco de su cuerpo para confirmar su cura y soltó una risotada al poder saltar sin ninguna molestia.
-¿Qué me habéis hecho?- preguntó palpándose el hueso.
-Te hemos inyectado nanorobots sanadores, al igual que a Emerl. Son increíbles. Una vez les des las indicaciones del órgano o hueso, o pieza en el caso de Emerl, que tienen que reparar y los inyectes en el individuo, van directamente hacia allí y lo curan al instante. Era una de las muchas funciones de Omega.
-Bueno ¿salimos fuera?- se impacientaba Emerl.
Todo había cambiado. La cuidad del Imperio Selixión estaba ahora atiborrada de gente y su luz grisácea fantasmal fue sustituida por un brillo de felicidad y emoción. Lo que más desconcertó a Sonic fue el tipo de alienígenas que habitaban el asteroide. Algunos eran extraños gusanos viscosos verdes muy parecidos a la reina N´rrgal pero mucho más pequeños. La otra raza estaba constituida por gigantes humanoides de piel azul con escudos electrizantes semejantes a Raxos. Sus líderes, exactamente iguales a la reina y a Raxos, se encontraban al fondo de la muchedumbre que rodeaba con ansia el Cyclone y gritaban ensordecedoramente.
Sonic miró al N´rrgal y al Zoah quienes no habían pronunciado palabra porque sus pueblos quienes antes eran enemigos acérrimos estaban reunidos juntos sin ningún signo de hostilidad ni odio. Ahora los N´rrgal y los Zoah convivían sin ningún tipo de conflictos. Los nuevos líderes habían logrado reconciliarse.
La reina antigua se retorció de sorpresa y agitó sus enormes tentáculos en el aire.
-Todossss esssosss añossss de peleassss y luchasssss para ganarnossss la ssssuperioridad, para nada- dijo.
-Toda mi vida he esperado cosas pero nunca me imaginé que vería esto- habló ahora Raxos.
Sonic asintió complacido por ver como dos bandos antagonistas se habían unido.
-Sus líderes de ahora han hecho un buen trabajo.
La reina de los N´rrgal y el general de los Zoah actual alzaron un tentáculo y una gigantesca mano. El grupo formado por ambos pueblos se volteó hacia ellos y después se apartó para formar un camino delante de ellos, por el cual empezaron a caminar. Mientras andaban, los N´rrgal y los Zoah se fueron agachando para realizar reverencias. Reverencias que mostraban gratitud por la reconciliación y respeto por la posición de sus jefes. Sonic pudo apreciar a gente, tanto Zoah como N´rrgal, de diferentes edades. Los más pequeños, casi bebes, tenían un aspecto tierno y poco lustroso; los niños eran un poco más grandes y se notaba en sus rostros alienígenas el aire infantil que los caracterizaba; los adolescentes ya eran mucho mayores pero no superaban a los padres, que eran enormes gigantes.
Los dos reyes se detuvieron ante Sonic y sus compañeros. Miraron fijamente al erizo y después giraron a la vez la cabeza hacia los dos líderes anteriores para dedicarles una reverencia y un gesto de bienvenida.
-Sssaludos, antigua reina de losssss N´rrgal, essss un auténtico honor poder conocerte. Por favor, comparte tu nombre conmigo. Él mío essss Orlith.
-Missss mássss ssssincerossss resssspetosss, Orlith. Nadie ssssabía mi nombre hassssta ahora, ssssoy Lorana- Raxos no pudo evitar lanzar una risita pero ni Lorana ni Orlith le hicieron caso- Te agradezco de corazón que hayassss cuidado y protegido a mi pueblo y, ssssobre todo, te agradezco que hayassss podido reconciliarnossss con la ayuda de tu compañero- le dedicó una reverencia al Zoah.
-Tus palabras nos honran, Lorana- le dijo el Zoah, se giró hacia Raxos y ambos chocaron escudos chispeantes- Bienvenido, Raxos, al Imperio Selixión. Soy Trems.
-Te digo lo mismo que dijo Lorana. Gracias por todo.
Ahora, Orlith y Trems se voltearon hacia Sonic y ambos lanzaron un grito tan fuerte que el erizo cayó de culo y se preparó para el ataque pero Thebes fue más rápido y le dijo:
-Raxos me dijo que te dijera que te están mostrando lealtad. A lo largo de la historia de los N´rrgal y los Zoah, ningún líder había mostrado tal ceremonia y ellos lo han hecho porque has salvado toda una nación. Ahora se te puede considerar como rey de ambas razas.
Sonic no pudo contestar ante semejante declaración. Orlith y Trems le acababan de nombrar rey de los N´rrgal y general de los Zoah. Era el regalo más grande que alguien le podía hacer.
-Yo...no me merezco ese honor.
-Ssssi no hubiera ssssido por ti, Sssscyla y Charyb aún nossss tendrían prissssionerossss. Te merecesssss sssser tratado como un rey- le explicó Orlith agachando su voluminosa cabeza de múltiples ojos.
-Orlith ha hablado con sabiduría, Sonic the Hedgehog- apoyó Trems- Además, para los Zoah serás un ejemplo perfecto de fuerza y determinación.
Sonic suspiró, dio dos pasos adelante y con los ojos encendidos alzó un puño.
-¡Mis amigos y yo hemos reunido todas las Chaos Emeralds! ¡El caos vuelve a estar unido de nuevo! ¡A continuación viajaremos a Nocturnia! ¡El reinado de X pronto llegará a su fin!
Los gritos de júbilo de los habitantes del Imperio Selixión invadieron la ciudad. El erizo detuvo el impulso de taparse los oídos porque sería de muy mala educación, teniendo en cuenta que ese jaleo iba dirigido a él.
-¡Alabado sea nuestro señor Sonic!- alzaron la voz todos a la vez.
Sonic sonrió y se giró cuando Trems le tocó un hombro.
-Sonic, te deseamos toda la suerte del mundo. La fuerza de los Zoah está contigo, erizo.
-Que tengáisssss un buen viaje y que en vuesssstra lucha sssse haga jussssticia- les deseó Orlith. Sus tentáculos acariciaron la frente de Sonic.
Sonic dirigió su mirada al Cyclone donde todo el grupo le esperaba. Incluidos Shade y Nux, este último llevaba un esparadrapo en la mejilla. Sonic le sonrió y le enseñó el pulgar, el equidna también sonrió y asintió con la cabeza. Una vez, Thebes le había dicho que Nux era muy buena persona y que le ayudaría si alguna vez estaba en apuros. Pues estaba en lo cierto. El erizo se despidió con la mano y en un segundo se reunió con sus compañeros donde Sonic y Nux se estrecharon las manos. Puede que fuera un equidna insoportable y creído pero todo el mundo tiene sus defectos.
Cerraron la compuerta y Tails y Eggman prepararon la nave para el despegue. Los Zoah y los N´rrgal seguían vitoreando pero un poco más alejados para dejar espacio para maniobrar. Shadow y Amy se acercaron por lados distintos a Sonic. El erizo negro le dio un codazo en el hombro y la eriza agarró cariñosamente la mano de su amado. Sonic acarició la cabellera rosada de Amy y le besó la frente. Después, le echó una mirada dura a Shadow.
El movimiento de ascenso del Cyclone sobresaltó a los tres erizos y una risotada provocativa procedente de Rouge lo siguió.
-Si tenéis miedo a una simplona nave que despega vais perfectos para el combate.
-¿Cómo que "simplona nave"? ¡Mi nave es perfecta!- se quejó Eggman desde el asiento.
-Lo peor de todo son las habitaciones. Mi cama apenas cabe en ese habitáculo- continuó Knuckles con tono bromista.
Tails rió.
-Eso es porque la tienes toda llena de mierda. No puedo creer que Shade aguante ahí dentro cuando va a verte.
-Lo hago muy a mí pesar, Tails- contestó la equidna haciendo un gesto con la mano.
-¡Ay, pobre Shade! ¡Lo que tiene que aguantar ahí dentro!- carcajeó Cream acompañada de Cheese.
-Tiene que aguantar los pedos de Knuckles- se burló Amy llevándose una mano a la tripa.
-¡Os estáis pasando!- la voz del equidna resonó en la sala.
-Es que tienen razón- le dijo Sonic encogiendo de hombros.
Siguieron gastándose bromas hasta muy entrada la noche. Sin preocuparse de nada, ni siquiera de la batalla que tenían que enfrentar. A cada segundo la noche iba avanzando y con ella su reino. El tenebroso asteroide de Nocturnia.
Como podéis leer estoy aquí de nuevo, con mi quinceavo capítulo. Tengo que deciros que desde aquí empieza la cuenta atrás de los últimos cuatro capítulos. Me da mucha pena decirlo porque disfruté mucho escribiendo este fanfic y me lo pasé muy bien con vosotros, comentaristas y lectores. Esta vez sólo me has comentado tú, Kamiase. Muchas gracias por elogiar tanto mi historia pero no se merece tantos halagos. Más te los mereces tú por pasar a comentar mi fanfic y gastar algo de tú tiempo. Te lo agradezco mucho. Kamiase, tienes mucha razón en cuanto a los deportes. Es más divertido si practicas el que te gusta. Bueno, esta vez no te has pasado a comentar, Kira-writer, me parece raro ya que siempre me has mandado algún review (¡que quede claro que no te obligo a comentarme! ¿eh, amiga?). De todas formas te doy las gracias si has leído el capítulo anterior (que seguramente lo hayas leido sino no hubieras leído este). Dale las gracias a tu amiga si también lo leyo. También agradecer a todas las personas que leen mi fanfic y no me comentan. Bueno, nos vemos, amigos. Muchos besitos y a cuidarse.
Wings-Dragon
PD: ¡Feliz semana, chicos y chicas!
