Antes de empezar, quería aclarar que en las frases como "SuperSonic se elevó un metro EN EL ESPACIO" es lo equivalente a "SuperSonic se elevó un metro EN EL AIRE" pero en el espacio no hay aire y por eso lo puse así. Eso era todo. Espero que disfrutéis del capítulo.


18º capítulo: Vidas destinadas.

SuperSonic se elevó un metro en el espacio justo cuando estuvo a poca distancia de Nocturn, se hizo bola y se lanzó a su cabeza. Dio en el blanco pero no pareció hacerle nada. El dragón negro golpeó a SuperSonic con un cabezazo y sacudió la testa con un rugido. Después, batió las alas y se dirigió en picado al erizo que se recuperaba del ataque.

SuperSonic se percató a tiempo del ataque de Nocturn. En respuesta, alzó una mano totalmente abierta y por ella disparó un potente chorro de energía amarilla que impactó en el morro de su enemigo. Sin embargo, este lo traspasó sin ninguna dificultad como si se tratara de una manta y siguió con su trayectoria. El erizo al ver la inutilidad de su ataque se apartó en un acto inconsciente y logró esquivar a Nocturn. Pero justo cuando el reptil gigante pasó por detrás de él, sacudió la cola y lo golpeó brutalmente.

SuperSonic frenó sin dificultad la trayectoria marcada por el batacazo de Nocturn. El ataque no le había afectado demasiado. Ahora no era un simple animal corriente y supersónico, ahora era un supererizo dotado con el poder del caos y podía resistir ataques que a una persona normal le aplastaría los pulmones.

Realizó una voltereta en el espacio y voló veloz a las alas del dragón. Ese tenía que ser su punto débil ya que solamente estaban formadas por una membrana similar al pergamino viejo. Un pequeño golpe y la desgarraría. Sin embargo, juzgó mal a su oponente endemoniado. Sabía cómo protegerlas. Nocturn se elevó en vertical y en el momento en que SuperSonic ascendió para alcanzarle se dejó caer impactando en el pequeño erizo.

SuperSonic, agarrotado ante la presión del enorme cuerpo del animal, se retorció buscando una posible salida. En cambio, su instinto le salvó a tiempo y realizó un Chaos Control para teletransportarse sobre Nocturn. Pero el dragón no fue estúpido y aprovechó la ocasión para abrir sus enormes quijadas y dejar escapar un chorro de fuego líquido. Al erizo no le dio tiempo de eludirlo y las llamas le cubrieron en poco tiempo.

SuperSonic no se dejó asustar por la situación y giró rápidamente sobre si mismo hasta crear un tornado dorado que disipó las lenguas ardientes. Pero, aún logrando su objetivo, no se detuvo. Escapó de su propio tornado y disparó un pequeño misil de energía sobre él lo suficientemente potente para mandarlo contra Nocturn. Su táctica funcionó, o en parte. Le había golpeado, además en el vientre, pero el reptil volador sólo necesitó tres míseros segundos para recuperarse del impacto.

El erizo se estaba angustiando. Ninguno de sus ataques funcionaba. No le había hecho ningún rasguño. Era como si su propia piel actuara como una armadura impenetrable. Probó otra táctica. Se lanzó hipersónico contra Nocturn e impactó varias veces sobre él. Cada vez por un lado distinto de su cuerpo excepto en las alas. El dragón las tenía bien plegadas a sus costados.

Sus rugidos le sacaron una carcajada al erizo. Ahora si le estaba haciendo daño. No pararía hasta que cayera derrotado. Pero no había deducido una cosa. Nocturn era sin duda un enemigo poderoso pero SuperSonic no había caído en la cuenta de que el demonio alado también controlaba la oscuridad porque era el señor de ella. No tenía las alas plegadas para protegerlas sino para cargar un ataque. Cuando SuperSonic se dio cuenta de su acción fue demasiado tarde. Nocturn extendió plenamente las alas y millones de rayos oscuros salieron de su cuerpo. La mayoría de ellos impactaron de lleno en el erizo.

Inmovilizado por las insoportables cargas eléctricas que pellizcaban su piel, intentó liberarse de la trayectoria de los rayos negros. Pero no era capaz de desplazarse y el dolor que estallaba en su cuerpo le impedía concentrarse lo suficiente para realizar otro Chaos Control.

Nocturn volvió a plegar las alas y con eso el ataque devastador se detuvo. El color dorado del pelaje de SuperSonic había sido cubierto por innumerables y desgarradoras heridas sangrantes. El erizo sólo estaba consciente para poder tener una tenue idea de lo que ocurría a su alrededor. Intentó abrir los ojos pero no pudo levantar los párpados. Notaba que estaba flotando inerte en aquel frío espacio. Se ordenó a si mismo moverse pero sus articulaciones no respondían. Tenía que escapar. Una brisa golpeó delicadamente sus púas. Le siguió otra, y otra, y otra... ¡Nocturn se acercaba! Por fin logró abrir los ojos y extender los brazos. Sólo le quedaba utilizar la poca energía que poseía para escapar.

-¡Chaos Control!- gritó, y desapareció envuelto en una luz de oro.

Cayó pesadamente al frío metal del techo del Cyclone. No se limitó a moverse. Se quedó tumbado ahí, con los brazos extendidos y sólo respirando. Tails profirió un terrible grito y corrió hacia su amigo herido. El resto murmuraban preocupados susurros pero siguieron al zorro.

Tails pasó sus delgados brazos por la cintura del magullado erizo y lo incorporó con sumo cuidado apoyando su cabeza puntiaguda en sus rodillas. Aún mantenía la supertransformación.

-Tails... ¿eres tú?- tartamudeó SuperSonic levantando unos temblorosos párpados.

-Estoy aquí, amigo. No tienes de que preocuparte.

SuperSonic emitió un inaudible gemido de dolor.

-Nocturn sigue vivo. Sí tengo de que preocuparme.

-Sonic, mira como estás. No puedes luchar. A no ser que quieras suicidarte- le contradijo Knuckles arrodillándose.

Al fondo, Shade y Nux se lanzaron miradas, caminaron hasta el morro del Cyclone dejando atrás a sus compañeros y se agarraron de las manos. Todo el grupo se les quedó mirando extrañados ¿qué pretendían?

La equidna volteó solamente la cabeza hacia Knuckles. Sus ojos brillaban con una extraña emoción. Knuckles ladeó la testa algo confundido pero Shade sólo le respondió con una sonrisa. Giró de nuevo la cabeza y le dio la espalda. El equidna parpadeó totalmente desorientado y, sin saber por qué, se le escapó una lágrima.

Shade y Nux levantaron las manos unidas y, como si eso respondiese a aquel gesto, una enorme luz blanca se materializó enfrente de la nave. Dentro de ella, unos ojos rojizos se iluminaron y de pronto, SuperSonic se elevó en el aire. Las heridas que repasaban su cuerpo brillaron y el corazón del erizo volvió a latir energéticamente. Cuando todo cesó, SuperSonic se miró de pies a cabeza. No tenía ninguna herida ni magulladura. Era como si nunca hubiera peleado con Nocturn. Se sentía bien.

Dentro de aquella esfera luminosa una criatura de alas emplumadas se movió, extendió sus largas articulaciones superiores y las agitó provocando una pequeña corriente de aire suficiente para disipar el brillo que le rodeaba. En su lugar, se exhibía una gran águila blanca gigante con las alas plenamente estiradas. Se lucía sin ningún tipo de movimiento o palabras. Era sólo su increíble belleza divina la que provocaba aquel espectáculo. Además, SuperSonic sintió una increíble atmósfera de poder en el ambiente, proveniente del gran animal. El erizo se encontraba en ese momento en estado de shock.

Shade abrió los ojos lentamente cuando una pluma blanca acarició su mejilla izquierda. Sus preciosas perlas violetas se notaban acuosas. Miró con anticipación en su rostro a Argus. El águila observaba curioso a los compañeros de la equidna.

-Héroes de la luz...- pronunció despacio con voz profunda.

SuperSonic reaccionó ante las palabras de la enorme ave y preguntó:

-¿Qui...quién eres tú?

El águila entrecerró mucho los ojos y le contestó con otra pregunta.

-¿No sabes quién soy, Sonic the Hedgehog?

-No, por eso te pregunto- retrocedió flotando- ¿Eres amigo o enemigo?

-Toda mi vida he estado deseando acabar con el mal que cubría la Celda del Crepúsculo. Soy Argus, dios de las dimensiones.

El silencio reinó de pronto y las caras de asombro cubrieron las distintas caras del grupo. SuperSonic descendió hasta el suelo con la boca semiabierta pero ¿por qué se sorprendía tanto? Era lógico que se tratara de un dios. El aura de poder que emanaba era únicamente divina. Como signo de respeto se arrodilló ante él, los demás le imitaron. Argus, negó con la cabeza y dijo:

-No. Yo no soy mejor que nadie. Soy igual que vosotros. No tengo mayor rango por el mero hecho de tener más poder. Levantaos, por favor.

Al acabar de decir eso, todo el grupo se levantó de nuevo.

Shade agarraba fuertemente la mano de su hermano mientras contemplaba a Argus. No quería separarse de Nux. Necesitaba su apoyo ahora más que nunca. Estaba a punto de cumplir su misión y eso la aterrorizaba pero no por eso iba a retroceder. Si lo que estaba a punto de hacer implicaba liberar a su clan y mantener a salvo a Knuckles...lo haría. Respiró hondo para calmarse e irguió el pecho.

-Sonic, es inútil. Nocturn es pura oscuridad y maldad. La luz de las Chaos Emeralds no es suficiente para disipar esas tinieblas.

-Argus, hemos arriesgado mucho para llegar hasta aquí ¡No me voy a rendir ahora! ¡Venceré a Nocturn como me llamo Sonic the Hedgehog!

-No he dicho que fuera imposible, sólo dije que tú no puedes vencerlo. La única forma de conseguir la victoria ¿dónde se encuentra, héroe?

El erizo estuvo a punto de contestar que no tenía ni idea pero recordó a tiempo a lo que se refería Argus. Abrió mucho los ojos y tensó los músculos.

-En tu profecía...

-Exacto- el águila irguió la cabeza y su cuerpo emitió la misma luz blanquecina que tenía la esfera en donde apareció- La penumbra alcanzó su máximo poder, el caos se ha reunido- miró ahora a los dos equidnas hermanos- Las oscuridades serán bendecidas...

Nux y Shade se dieron la vuelta para mirar a sus compañeros. De pronto, sus cuerpos también empezaron a brillar con el mismo brillo que rodeaba a Argus. Sus ojos de colores oscuros cambiaron a un amarillo dorado. Las armaduras Nocturnus desaparecieron y en su lugar fueron vestidos con trajes de un blanco puro. La ropa de Nux era una sola pieza que se ajustaba perfectamente a su figura y la de Shade era un vestido en el que la falda se dividía en tiras puntiagudas que le llegaban hasta las rodillas.

-Las oscuridades son ellos- murmuró Sonic tan bajo que nadie le oyó.

Knuckles se acercó a Shade, temblando y corriendo de forma patosa. La equidna permaneció inmóvil cuando sus ojos se encontraron. Knuckles la repasó con la mirada, dirigió su vista hacia las perlas de oro de Shade y con un gemido angustiado le cogió sus finas manos. La equidna sonrió y liberó una mano de la prisión que Knuckles formaba con sus puños. Con suma lentitud, la llevó hasta su cabellera y empezó a acariciar sus púas largas y rojizas.

-Shade- su voz sonaba ahogada- ¿Qué vas ha hacer?

-Knuckles, he sido bendecida. Ahora soy Luxia. Y él- señaló a Nux, quien les miraba con una extraña ternura- es Licht.

-¿Luxia? ¿Licht?

Luxia acercó su rostro al de Knuckles, sin llegar a tocarse. El equidna contuvo la respiración cuando el aliento perfumado de la joven golpeó su nariz.

-Knuckles, eres el mejor amigo que he conocido y tenías razón, todo va a acabar bien porque lo dice la profecía...

-¿Shade? ¿Qué quieres decir?

Pero no continuó. Luxia y Licht cerraron los ojos y empezaron a flotar. Cuando estuvieron a bastante altura se enderezaron y, como un disparo, se lanzaron volando hacia la pequeña figura de Nocturn, que aleteaba y rugía retando a que fueran a morir.

Las pequeñas figuras de los equidnas fueron menguando y, cuando sólo fueron dos pequeñas estrellas titilantes, se estrellaron contra el dragón negro creando unos lazos de poder blanquecino que lo agarrotaron. La masa de Nocturn empezó a brillar levemente y este empezó a rugir y a moverse para intentar liberarse.

-Sonic- la voz de Licht viajo desde allí hasta el Cyclone- Hemos atrapado a Nocturn y debilitado su poder. Es tu oportunidad. Dispárale, Sonic.

-Vale. Soltadlo para que yo pueda atacar.

-No...No podemos. Si lo soltamos, inmediatamente recuperará su energía y tu ataque no le afectará. No te preocupes por nosotros. Es nuestro destino. Un destino que ambos hemos aceptado.

SuperSonic, aterrado por la idea, sacudió la cabeza. No podía hacerlo. Le estaba pidiendo que disparase y los destruyera y eso no podía hacerlo.

-Nux... ¿qué me pides? ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

-Sonic, por favor. Ahora todo depende de ti.

-No...¡No! ¡NO! Ahora que nos hemos hecho amigos ¿y tienes que...? ¡NO!- SuperSonic gritaba tan fuerte que parecía que el Cyclone temblaba.

La conciencia de Thebes le calmo de su tensión. Las emociones del Voxai estaban calmadas pero es cierto que se percibía una pizca de pena.

-Sonic, él lo ha decidido. Yo mismo siento tu pena, todos estamos tristes. Pero...

-¡NO!- su grito mental echó fuera a Thebes.

Eggman tomó las riendas. Se colocó bajo el erizo levitante y le dijo:

-Sonic, el final lo marcas tú. Si no atacas, Nocturn nos matará a todos ¿Me has oído? ¡A todos! ¡Tus amigos de la infancia! ¡Los colegas con los que has compartido tu vida!

-¡NO!- SuperSonic se agitó. Los ojos se le salían de las órbitas.

De pronto, Emerl entró en su campo visual. Había saltado hacia él y lo había agarrado por sus hombros. Ahora lo sacudía violentamente. El erizo luchaba contra sus brazos metálicos pero el gizoid le había inmovilizado totalmente. Alzó hacia arriba las manos y cargó en sus palmas una enorme esfera negra que contenía su ira y su pena. Aquella esfera fue acumulando poder poco a poco y cuando fue lo suficientemente grande se preparó para dispararla. Pero de repente, algo le golpeó en el pecho, en el corazón y detuvo su acción. Emerl no le había pegado un puñetazo porque seguía sujetándole fuertemente. Entonces ¿quien había sido?

-Somos amigos, Sonic- empezó a oír- somos amigos- volvió a oír.

Y entonces comprendió que nadie le había golpeado físicamente sino emocionalmente. Emerl lo había golpeado con sus palabras, recordándole que eran colegas, que podía confiar en él.

-Emerl...

-Sí, Sonic, aquí estoy.

-No, Emerl, no puedo...él es mi...amigo...también.

-Sonic, es amigo de todos nosotros y todos lamentamos esto pero es la única manera de poner punto y final a la historia. Te lo ha pedido él. Nux quiere que lo hagas- al ver que SuperSonic ladeaba la cabeza y no lo aceptaba continuó hablando- Escucha, si no atacas moriremos todos. Desapareceremos ¿y que pasará si sólo tú sobrevives?

El erizo miró a Nocturn, que seguía rugiendo y agitándose. Encima de él, dos puntos titilaban brillantes.

-Por favor, Sonic- le rogó Licht.

-Antes te odiaba porque creía que querías hacernos ver que tú eras un crack en todo. Te tenía envidia. Pero cuando te interpusiste entre el disparo de Charyb y yo, todo cambió de repente. Te convertiste en mi amigo. Un miembro más de nuestra pandilla. Siento que todo tenga que acabar así pero no hay otro camino- SuperSonic se deshizo de Emerl y se elevó mucho más en el aire cargando en su mano una bola de energía amarilla- Adiós, Licht.

-¡NO LO HAGAS, SONIC!- exclamó Knuckles desde el Cyclone.

SuperSonic se detuvo aún con la esfera cargada en la palma de la mano a punto de disparar y miró al equidna. Knuckles estaba arrodillado con los puños clavados en el frío metal de la nave. Tenía los ojos aguados y tres rastros de lágrimas recorrían cada una de sus mejillas.

-No, no lo hagas. Shade, Shade también está ahí. Shade también...- y rompió a llorar.

De pronto, al erizo le inundó una enorme sensación tristeza. Se había olvidado de lo importante que era Shade para Knuckles. Y él estaba a punto de perderla.

-Shade, no. Por primera vez desde que te conocí he sido realmente feliz. No porque ya no fuera el último equidna de mi mundo sino porque tú eras especial para mí. No puedes marcharte.

-Knuckles, nunca estarás solo. Mi clan volverá contigo y mi alma estará a tu lado- le dijo Luxia, con tono excesivamente compasivo.

-Hubo tantos momentos que pasamos juntos, tantos momentos en que me acariciaste con tu voz, tantos momentos en que pude acariciar tus aterciopeladas púas...Si te vas no lo soportaré...Shade ¡No me hagas esto!

-No me voy a ir, Knuckles. Puede que mi cuerpo no esté pero mi esencia viajará a donde tú vayas y serás capaz de sentirla. Knuckles, deja a Sonic acabar con todo esto. Con esta pesadilla.

-Shade, ojalá no tuviera que decirte adiós. Ojalá te quedarás conmigo. Shade, yo... ¡Te quiero! ¡Dispara, Sonic! ¡Mata a Nocturn! ¡SHADE, TE QUIERO!

Entonces, SuperSonic alzó el brazo y la bola de energía se convirtió en un rayo que cruzó supersónico el espacio entre Nocturn y el Cyclone. Un temblor sacudió la nave cuando el ataque impactó en el dragón y le siguió una explosión cegadora de luz. En ese momento, Argus emitió un chillido aguileño y estalló en miles de cintas de luz que rodearon a los presentes en el Cyclone.

Caminó por aquel prado verde mecido por el viento. El cielo azul brillaba en todo su furor junto con la luz cálida del sol. El susurro de la brisa adormeció a Knuckles pero este siguió andando hacia una pequeña figura femenina sentada sobre la hierba. Cuando llegó hasta su lado, se sentó él también y sin mirar a la individua a la cara. Sólo le pasó una mano por la espalda.

La mujer giró la cabeza hacia el equidna y el rostro de Shade inundó a Knuckles. Volvía a ser la misma equidna que antes sólo que aún conservaba las prendas de cuando se había transformado en Luxia.

El equidna no realizó ningún movimiento pero ella le obligó a que clavara sus ojos en los suyos. Se miraron y se miraron y se miraron...

-Hola, Shade- por fin articuló el equidna.

Shade parpadeó y sonrió cálidamente.

-Hola, Knuckles.

El equidna cambió de postura y dirigió su mirada al horizonte donde se alzaban unas montañas con las cumbres nevadas y resplandecientes a causa de la nieve.

-Lo has conseguido. Has salvado a tu pueblo- le dijo Knuckles roncamente.

La equidna también se giró para ver lo mismo que Knuckles.

-Sí, supongo que sí- emitió un suspiro.

-Y ahora te irás...- susurró Knuckles lo suficientemente alto para que Shade le oyera.

-Knuckles- gateó hasta ponerse enfrente de él- sólo mi cuerpo desaparecerá. El alma es inmortal.

-Eso no arregla nada porque...no podré acariciarte, no podré verte, no podré besarte... ¿Qué sentido tiene entonces?

-Es cierto que no podrás hacer esas cosas pero me sentirás a tu lado. Tú hablarás conmigo y yo te responderé. Y sabrás que es lo que siento por ti.

Esta vez no pudo retener el llanto. Se desplazó de lado y apoyó sus manos en la fresca hierba que se empapaba con sus lágrimas. Notó que Shade le acariciaba la espalda y lloró más aún sabiendo que nunca más iba a sentir ese tacto en su cuerpo.

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Sabes que no va a ser lo mismo! ¡Nada va a volver a la normalidad!

-Lo sé, Knuckles, pero tu camino no ha acabado y tienes que seguir recorriéndolo. No puedes llegar al final tan rápido. En la vida hay cosas buenas y cosas malas. Situaciones que te hacen derrumbarte hasta lo más profundo de tu ser y otras en las que brincas de suma alegría. Además, en tu trayecto te acompañas muchos amigos. Gente que te quiere y que tú mismo aprecias. Si te quitas la vida ten por seguro de que no serás más feliz, aún estando conmigo.

Knuckles volteó la testa de nuevo hacia Shade, con los ojos entristecidos. Aún así sentía que tenía razón.

-Piensa en los momentos especiales que has vivido con Sonic, con Tails...antes de conocerme. Piensa en como se sentirán si desapareces.

El equidna se quedó quieto cinco segundos pero después asintió lentamente. Shade sonrió por la respuesta y agarró fuertemente los puños puntiagudos de Knuckles, transmitiéndole todo el amor que ella sentía por él.

-Antes de marcharme ¿te puedo pedir un favor?

-Claro...- le costó responder.

-Quiero que seas tú el líder de los Nocturnus, que los guíes a la felicidad. Quiero que te sigan a ti porque no existe ningún otro equidna en el mundo como tú ni, por supuesto, otra persona. Eres el ejemplo perfecto para que vean el buen camino y para que vuelvan a vivir como antes.

Knuckles se levantó y con orgullo sacó pecho y pegó los brazos a sus costados.

-Acepto ese honor.

-Entonces- Shade también se levantó y le puso una mano sobre la frente- te concedo a ti, Knuckles the Echidna, el legado de X traspasado a la única señora de la noche que luchó por su liberación, Shade de Nocturnia.

Finalmente, se quedaron uno frente al otro. Sin decir palabra, sin pestañear. Sólo respiraban a la vez, unidos de las manos. Con ojos brillantes y rebosantes de emociones. Knuckles se desprendió de sus finos dedos y llevó sus grandes puños a los antebrazos de la equidna, acariciando su aterciopelada piel. Shade se arrimó a él, apoyando la cabeza en su pecho. Ahora oía claramente los latidos agitados del equidna y también su tristeza. Pero no quiso hacer nada, porque sabía que aquello no tenía remedio.

-Te amo, cariño- pronunció Knuckles al oído de la joven.

-Y yo a ti, mi amor- le respondió ella.

Entonces, sus rostros se juntaron. Un fuego ardiente les abrasaba las venas. El cuerpo de ambos empezó a temblar mas se sujetaban sin soltarse. Knuckles dio un pequeño empujoncito a la frente de la chica y esta le respondió cerrando los ojos y abriendo ligeramente la boca. El equidna apuntó sus labios hacia los de ella y, muy lentamente, se unieron en un beso lleno de amor.


¡Saludos de nuevo, amigos! ¡Aquí os veo de nuevo con mi dieciochoavo capítulo! Sólo queda el siguiente y se acabo...pero supongo que ya era hora. Bueno, esto sigue con los agradecimientos típicos de cada capítulo: Gracias, Rashter, de nuevo por tus halagos. Me alegra que pienses que describo bien las acciones de los personajes y también de que te divierta ahora que estás (o estabas) con exámenes finales (ay...como los odio...). Por cierto, a mí también me gustán (en realidad me encantan) los dragones. Gracias, Kamiase, tus halagos me emocionan. No creo que mis próximas historias sean tan emocionantes como esta (aunque no pienso que lo sea) pero decirte que sé como incluír a Cream en la historia y, sí, habrá TailsXCream. No sé en que cantidad pero lo habrá. Gracias, Kira-writer, por la nota que le das a mi fanfic pero es demasiado. Un 100 de 10 es pasarse, la verdad y no creo que las historias que escriba en el futuro sean tan buenas (porque esta no lo fue) como esta. Ah, y gracias a las compañeras de Kira-writer y a su amiga por leerse mi fanfic. No pasa nada si no me comentáis pero aún así os estoy igual de agradecida. Me alegro de que os gustara. Gracias, además, a vosotros (Kamiase, Rashter y Kira-writer) por decirme que puedo contar con vosotros para que leais mis fanfics. Es una alegría el poder volvernos a leer. Bueno, acabo ya que tengo que prepararme para ir a dormir. Os veo en el último capítulo. Muchísimas gracias por todo. Besos y a cuidarse.

Wings-Dragon

PD: Feliz fin de semana a todos.