Snape: He llegado aquí, señor Vold…

Voldemort: ¡No se puede mencionar mi nombre!

Snape: Sí, señor.

Voldemort: Así me gusta más. Yo sé el arreglito que hiciste con Dumbledore de matarlo para que no lo haga el pobre Draco.

Snape: ¡¿Qué?!

Voldemort: Y no me importa, porque total, mataste a Dumbledore, precioso mío.

Bellatrix: Ja, ja, ja, hace un año hablamos de esto, Severus.

Snape: Ya veo, ya veo. Lord, perdóname, yo simplemente…

Voldemort: Me fuiste funcional y eso vale oro. Siéntate y sírvete whisky de pasta frola.

Snape se sentó.

Voldemort: Serás el director de Hogwarts, que ahora se llamará: Instituto Salazar Slytherin.

Snape: Sí, señor.

Voldemort: ¡No terminé! Tómate un trago.

Snape: ¿Cómo sé que no es una poción?

Narcissa: ¿Tú eres especialista en detectar pociones, no es cierto?

Lucius: Y de ser así las hubieras detectado.

Snape: Muy cierto (la tomó y sintió gusto a nada).

Voldemort: Me comuniqué con mamita hace poco, que desde el cielo me dijo: "Hijo, no seas cruel". Saben que me arrepiento un poco de tanta maldad, tanto poder, ¿para qué? Para ver infeliz a todo Potter que se me aparezca. Por eso ya no quiero asesinar a tanta gente. Quiero pasar por desapercibido. Así que ustedes, de ahora en más, no recibirán tanto dinero.

Snape: ¿En serio lo dices? (Apoyó fuerte la taza en la mesa).

Voldemort: Así es. Colagusano, tráeme caramelos turcos de Jadis, por favor. ¡Y no demores!

Llegó Peter Pettigrew en calzoncillos, con una marca de rouge y el pelo despeinado. Llevaba en sus manos una bandeja con caramelos turcos.

Bellatrix: ¿Te vendiste por tu cuerpo?

Peter: Felicítame, que he logrado mi cometido después de tantos años.

Todos: Ja, ja, ja, ja, ja.

Voldemort: Excelente, Colagusano. Ahora te indemnizaré por tu labor a la patria y podrás ir a Narnia para siempre.

Narcissa: Sí que apestará…

Lucius: ¡Shhh!

Peter Pettigrew dejó la bandeja y se retiró de la sala.

Voldemort: Me gustan. Son deliciosos.

Narcissa: ¿Puedo?

Voldemort: ¡No! (Le pegó una cachetada a Narcissa).

Bellatrix: Ja, ja.

Voldemort: Hay que ser inteligentes (agarró un caramelo turco y le dio un mordisco). Mhm, muy rico. Por cierto, ¿ustedes tuvieron mamá?

Snape: Mamá me abandonó de pequeño.

Bellatrix: Ja, ja, ja.

Voldemort: ¡Silencio! Yo no quiero ser un vil dictador. Sólo quiero matar a Harry Potter y después dedicarme a hacer mi vida.

Lucius: ¿Y qué hay de nosotros?

Voldemort: Nada, mi tesoro. Trabajen en lo suyo. Yo simplemente quiero que me ayuden a matar a Harry, pero yo voy a ser más austero…

Bellatrix: Ja, ja, ja.