Esther: Dudley, ¿tiene esposa?
Vernon: Novia, mamá, aún va al secundario.
Esther: Harry, ¿es un insolente?
Vernon: ¡Sí, mamá, a ver si entiendes!
Petunia: No le grites, creo que ya entendió.
Vernon: A las personas con Alzheimer hay que volarles la cabeza de una patada hasta hacerlos entrar en razón.
Petunia: Y ya lo creo que tu mamita está entrando muy en razón.
Vernon: ¡¡Pero no lo suficiente!!
Esther: A ver su entiendo: Harry tiene novia y tu hijo no.
Vernon: ¡Estúpida! (Le pegó una bofetada).
Ginny: Claro, abuela.
Petunia se horrorizó. Ginny tenía puesta una bata roja. Dudley se lamió los labios.
Petunia: Bueno, suegrita, los dos tienen novia. Simplemente que si juntabas a las dos novias se armaría un escándalo como la vez que las concuñadas de la realeza se vistieron ambas de amarillo (luego le susurró a Ginny: "¡Vení! Vení!", haciéndole un gesto con la mano).
Ginny llegó.
Esther: Qué mona novia tiene Harry Evans. Con que Harry sacó todo de su tía, hasta la piel tan pálida.
Harry sonrió.
Ginny: Por eso lo amo tanto.
Esther: bueno, y que hay de este desgraciado de Dodleg.
Petunia: ¡Dudley!
Esther: Que no haya novia vaya y pase, pero no hay ni buenas calificaciones, ni vocación, ni trabajo, y los amigos son unos cómplices que le tienen mi-miedo. No son ni amigos.
Ginny le susurró a Harry: Caramba, a tu abuela segunda o como sea, le hizo muy bien el Alzheimer, la hace decir cosas muy inteligentes.
Harry esbozó una sonrisa.
Dudley: Harry se rió, abu.
Esther: ¿De qué?, ¿de quién?
Dudley: De vos.
Esther: ¡Mocoso, insolente, malcriado! (Alzó el bastón).
Vernon: ¡Dile más, mamá!
Esther: Eh, eh, eh, me olvidé.
Vernon: ¡Nooooo!
Petunia: ¿Pasta de menta?
Esther: Sólo sé que son unos pésimos anfitriones, la casa se cae a pedazos. Vamos al restaurante Francés "Le Paris".
Ginny le codeó el brazo a Harry.
Ginny: ¡Buenísima idea, querida suegra grande!
Esther sonrió.
Esther: Gracias, ¿tu nombre o su nombre?
Vernon: ¡A las muchachitas adolescentes no se las trata de usted!
Ginny: Ginevra.
Esther: Como mis tragos. ¡Vamos, Dugplay! A mover ese trasero que sacó al abuelo.
