Esther: No seas cerdo y no te chupes los dedos, Doggy. ¿Cuál es la esposa o novia de este malcriado?

Petunia: ¡Jamás malcriado!

Vernon: Es una chica bonita, pero un tanto subnormal que ha tenido el gran honor de atraer a este pochoncito. Y la próxima que lo desafíes te denunciaré a papito.

Esther: ¿Y qué le pudo atraer de Duggly a esta muchacha tan encantadora?

Vernon: Cuéntale, ricura.

Ginny y Harry se rieron en complicidad.

Esther: Ay, se los ve tan enamorados.

Dudley eructó.

Petunia: ¿Qué te ha hecho Harry?

Vernon: ¿El innombrable?

Justo llegaron los mortífagos: Bellatrix y Lucius.

Lucius: Nombrar al lord del las tinieblas trae yeta para la clase de gente que son ustedes: normales, mediocres.

Vernon: ¡No se lo permito!

Esther: Qué esplendido vestuario, señor. Y su señora también.

Harry se rió.

Bellatrix: Gracias, abuelita.

Lucius: La única con cabeza en esta sala. Hola, Harry, qué tenemos aquí. Te venimos a llevar a lo del señor tenebroso con orden de arresto. Explícale a tus familiares.

Vernon: Así que para los magos sos un delincuente. Ja, ja.

Esther: Esto se está poniendo fantástico, escalofriante.

Dudley: Señorita…

Bellatrix: ¡Señora!

Dudley: ¿Me invitaría a lo del señor tenebroso?

Petunia: No, Dudders, es muy peligroso.

Bellatrix: No es para ti, tonto. Mejor come las masitas y el té.

Petunia: ¡Cómo se atreve, degenerada!

Lucius: Tío, sepa disculpar las molestias.

Vernon: Llévatelo al niño, por mí no hay problema, adiós y para siempre.

Petunia: No, esperá, hasta que sea mayor de edad…

Vernon: Pero si su mayoría de edad es hasta los 17.

Esther: ¿En serio has logrado eso, mi querido nieto segundo?

Harry: Bueno, no, en realidad, cómo explicarle…

Lucius: Tiene razón la tía. El nuevo ministro, Toloso, cambió las reglas. Nos vemos a tus 18, feliz cumpleaños, Potter.

Esther: Qué apellido mágico.

Vernon: Cállate, mamá.

Lucius: Le recomiendo que no trate así a su madre, que bien puede tener mucha razón. La sangre mágica vale oro.

Bellatrix: Se los ve demasiado simples a ustedes.

Petunia: ¡Cállate!

Lucius: No perdamos tiempo con esta gente.

Esther: ¿Me puede llevar a su mansión, caballero?

Vernon: ¡Jamás, mamá!

Lucius: Yo que usted escucharía los reclamos de su pobre madre. Al fin de cuentas, no nos vendrá nada mal que nos chismorree sus historias familiares en una mesa de té tanto mejor que esta. Bienvenida, señora.

Esther: Esther de Dursley.

Lucius esbozó una media sonrisa.

Bellatrix: Tía, creo que le quedó crema en la nariz. Eso trae mucha, mucha yeta.

Petunia: ¡Ay, por dios! (se limpió la punta de la nariz, pero no tenía nada).

Bellatrix: Ja, ja, ja.

Lucius: Jamás vi un ser tan patán que trate así a su propia madre. Vamos, mi amor.

Harry: Le contaré a Narcissa que la llamás mi amor.

Los tíos de Harry se rieron.

Lucius: No serias capaz.

Desaparecieron por arte de magia.

Vernon: ¡Maldición!

Petunia: Qué dama horrible se apareció aquí.

Vernon: Y qué hombre tan repugnante.