Tengo sueñito…

Ok, primer One-Shot que publico. Y espero no sea el ultimo porque tengo ahí varias ideas rondando mi cabeza.

Mmm~ tiene escenas subidas de tono pero nada lo suficientemente gráfico.

Aborda temas medio... ehhh…

Se recomienda discreción.

Esto no tiene fines de lucro, bla bla bla.

..- Con el Despistado -…..

"Quiero tener sexo…" repitió en voz baja, ironizando las palabras que había pronunciado días atrás.

¡Ja! ¿En qué carajos estaba pensando?

Dio otro sorbo a su cerveza intentando quitarse el mal humor y el sabor a humo de cigarro que le raspa la garganta.

Esto no había salido para nada como él quería. Cuando había dicho "sexo" definitivamente se refería a "hacer el amor". Y cuando dijo "tener", era obvio que era con Killua.

Entonces ¿Qué salió mal?

Suspiró pesadamente, casi saboreando la emoción que sintió cuando Killua se desencajó un momento al oír su petición, antes de asentir quizás un poco más pálido de lo normal. Pero él no le dió importancia, su cuerpo entero bullía de emoción contenida al solo pensar -imaginar, fantasear- que Killua le permitía al fin esa clase de acercamiento.

La risa que soltó fue tan amarga como la bebida en su mano.

"Está bien. Pero espera al viernes" había dicho Killua. Y él como un perro obediente había aceptado emocionado, preguntando en su interior si había una razón en especial para la espera. ¿Acaso era el once de mayo un día especial? ¿El día que Killua quería marcar en el calendario como el aniversario de su amor? ¿O es que acaso estaba nervioso? La sola idea le había hecho inflar el pecho orgulloso. ¿Killua nervioso por él?

"Tonterías…"

Gruñó cuando una chica pasó contoneándose detrás suyo dejando un olor pestilente a perfume rancio, inundandole las fosas nasales y casi haciéndole vomitar la cena. ¿Será acaso que se había bañado en ese mugroso líquido? Se aguanto el comentario mordaz al igual que la decepción. Killua había pagado una hora. Lo mínimo que podía hacer era quedarse toda la hora sin sacarse los ojos y después marcharse.

¿Qué tanto tiempo ha pasado de igual manera? Era seguro que la hora ya debía estar por terminar, pero una ojeada rápida a su muñeca le hizo el párpado temblar. ¿Seis minutos?

¡Debes estar bromeando! ¡Si el maldito asalto al maldito castillo duró menos!

"¡Killua es un… aggh!"

La persona a su lado pareció querer decir algo ante su arrebato repentino y aunque sabía que no era su culpa, no pudo evitar querer desquitarse con ella por su mala suerte.

"Puedes marcharte -escupió con todo el veneno que es capaz de reunir. No es bueno controlando su enojo, mucho menos la decepción. Y por hoy quiere estar solo y hundirse en su miseria- no haremos nada"

"Eh… pero… la hora ya está pagada"

Suspiró pesado.

"No me importa -respondió con brusquedad en la voz y dolor en el corazón- haz lo que te plazca con el dinero, te lo regalo. Solo quiero estar solo"

Otro trago amargo y el maldice a su suerte, con el nudo en la garganta ahogándolo. Pero la chica -conocedora de su dolor o no- le observa con molestia desde el fondo de esos ojos azules aunque intente ocultarlo, como si él fuese tan solo otro patán más con el cual lidiar esa noche.

Suspiró abatido, con la culpa carcomiendole la tripa. Ella solo hacía su trabajo, no tenía la culpa en esa situación de mierda.

En todo caso, la culpa sería de Killua…

"Escucha, lo siento…"

La chica levantó una ceja perfectamente delineada de manera escéptica y por un momento pensó en tía Mito, con esa mirada que prometía un sermón sin importar si se disculpaba o no.

"Ya, bien. Sé que es tu trabajo y todo, pero… -¿Qué importaba si compartía sus pesares con una desconocida? Quizás la pobre chica desafortunada sea mejor compañera de mal de amores que la cerveza y su desagradable sabor- lo que pasa es que… yo creí que esta noche al fin… pasaría algo con la persona que me gusta y yo, estaba de verdad emocionado"

La chica hablando la mirada, pareciendo entender su malestar. Y eso le dió la confianza de continuar, de soltar su frustración y la decepción que reposaban en el fondo de su estómago.

"¡Pero ese idiotade Killua lo entendió todo mal! ¡Y ahora estoy aquí en esta situación que no me gusta y que no quería en vez de estar entre sus brazos!"

Terminó dramáticamente, tirándose sobre la barra frente a él y estrujando molesto su cabello entre las manos. ¡Killua de verdad que era un idiota!

"¿Killua…? ¡Oh! ¿Te refieres al chico enamorado?"

Soltó una carcajada con regusto a dolor y amargura, ligeramente sazonada en ironía. ¿Killua enamorado? ¿De quién? ¿Quién se supone era el pobre diablo al que le haría un Jajaken en la cara por robarle al amor de su vida?

"Creo que te estás equivocando de persona…"

Pero la chica frente a él sonrió, cómo aquel que conoce el resultado de una apuesta que sabe que ganará.

"Nop. Killua es el chico de pelo plateado ¿No? El que pagó el servicio por adelantado para ti. El chico enamorado"

La risa murió, su humor negro también. Le miró no sin cierto fastidio, rodando los ojos, agitando descuidadamente el vaso semivacío. ¿Qué sabía ella de Killua de todos modos? ¿Cómo podría saber ella algo que él no?

"Ese es Killua. Pero te equivocas en algo. No está enamorado"

No. No lo estaba. Si Killua lo estuviese, él ya lo sabría. Porque desde que Alluka había decidido quedarse con la tía Mito y Killua había vuelto a él, eran simplemente ellos dos. En las buenas, en las malas. No había nadie más en esa aventura. En esa ecuación. ¿Quién sería entonces si no era él? Y si fuera él estaría entre sus piernas y no lamentándose en una casa de citas

Por decirlo bonito…

"Te equivocas -susurró volviendo a su asiento y tomando de un trago lo último de su cerveza- Killua no está enamorado. Quizás solo estaba algo emocionado por este lugar"

No pudo evitar el tono despectivo, tampoco le importaba tanto. De repente se puso de peor humor, pero la chica frente a él no se amedrentó.

"Escucha chico, en este trabajo conocemos de todo y vemos de todo… sabemos cuándo un hombre alberga sentimientos puros en su corazón, tanto como sabemos cuándo la lujuria domina sus emociones. Y puedo decirte que ese chico ama tanto como desea…"

Rodó los ojos contemplando nuevamente todo el lugar, mirojeando a las chicas de ropa delicada y clientes de sonrisa boba, evaluando con sus propios ojos la veracidad de dicho argumento. El lugar entero apestaba a hormonas y lubricante, aunque ahora que presta real atención el lugar en sí no estaba mal, con sus telas de colores cálidos adornando las paredes y los candelabros ornamentados colgando de su techo alto. De hecho… Killua había elegido un lugar bonito, incluso elegante.

¿Acaso él… viene seguido?

La sola idea le mordisqueó el corazón. ¿Podría ser entonces lo que decía ella verdad? ¿Killua de verdad estaba enamorado? ¿De quién?

"¿De alguna compañera tuya? -preguntó con desánimo, haciendo una seña al bartender para servirle otro vaso- ¿Es que acaso viene seguido?"

Eso no podía ser. Killua se la pasaba 24/7 con él. ¡Si hasta dormían en la misma cama! Además de que llevaban en esa ciudad menos de dos meses. Uno no se enamora tan rápido ¿Verdad? ¿O es que acaso si se podía…?

Pero una risa cantarina le sacó de sus pensamientos, la chica frente a él se desternillaba de risa sin ninguna clase de pudor, sin ocultar para nada su diversión.

¿Es que acaso se está burlando de mí…?

El gruñido fue bajo pero lo suficientemente amenazante para que ella captará la indirecta, aún así río un poco más antes de detenerse.

"¡Oh lo siento! -se disculpó agitando las manos- de verdad… es que ambos son tan… -se detuvo un momento, limpiando una pequeña lágrima en la esquina de su ojo- tan lindos"

¿Qué se supone que eso significa…?

"Ajam… ¿Y? -apuró después de darle un trago a su vaso recién servido- me temo que no te estoy siguiendo"

"Me refiero a que tú amigo está tan enamorado de ti como tú de él pero no se dan cuenta. Verte celarlo es simplemente divertido"

La observó detenidamente, cada gesto y fluctuación en la voz. No. Ella no mentía. Había dicho esas palabras con una sinceridad increíble. Pero que creyera eso no significa que sea verdad.

"Puedo asegurarlo -afirmó ella cruzándose de brazos sin dejarlo opinar- cuando ese chico Killua habló conmigo sobre su gran amigo tenía tanto pesar en sus ojos como en su corazón, él no quería hacer esto para nada pero aún así había una solemnidad y un amor tan puros cuando hablaba de ti. En especial cuando pidió que fuera amable para que tuvieras una primera experiencia agradable. Él dijo y cito: él merece todo el amor del mundo"

Abrió la boca. La cerró. La volvió a abrir. Efectivamente ése era Killua. El chico amable y solemne, el que moriría por él, el que sufriría por él. Los ojos se le aguadaron.

Oh, Killua…

Sopesó entonces la idea. La saboreó lentamente antes de tragarla. Pensó en Killua detenidamente, en los estanques azules que le miraban cuando creen que no se da cuenta. En la mueca berrinchuda cuando le sonríe a alguien que no sea él. En los sonrojos ante sus halagos y el genuino cariño con el que sus labios pronuncian su nombre.

Por último, pensó en esa semana. En la reacción de su amado cuando había dicho aquella frase que comenzó toda esta situación. Killua se había desencajado con horror, su mirada auguraba tristeza. Se había dado cuenta y aún así había decidido callar pensando que eran los nervios. O eso pensó hasta que llegaron las preguntas raras que no entendió.

"Entonces… ¿Cómo la preferirías?"

Entorno los ojos, sin saber a qué se refería con esa pregunta. Observó el menú entre sus manos. Si era carne, Killua ya sabía que le gustaba el término medio. ¿Por qué pregunta entonces?

"¿La cena?"

Killua río tenso, con una mueca que se fuerza a ser de gracia cuando intenta enmascarar la incomodidad.

"Que gracioso. Hablo de tu uhm -Killua calló un momento abochornado, buscando al parecer la expresión correcta- tu… primera vez"

Oh, eso…

Se ruborizó. No esperaba que Killua preguntara directamente en medio de la cena, simplemente pensó que las cosas se darían por sí solas de una manera torpemente primeriza. Algo que empezara con una plática casual, quizás una cena que terminara en un roce íntimo.

"Oh bueno… supongo que me gustaría algo… -dudó encontrando sus propios deseos como sosos, pero Killua le mira detenidamente, con tanta atención que le hizo sonreír- supongo que lento… empalagoso… tú sabes, cómo en las novelas románticas"

Killua bebió lentamente su respuesta, meditandola.

"Entonces… la prefieres dulce, romántica… quizás tierna -no sabe si la última palabra es correcta pero asiente, preguntandose que planeaba hacer Killua con esa información- y físicamente ¿Cómo la prefieres?"

Levantó una ceja.

¿Físicamente? ¿A su pareja quiere decir? ¿Por qué le preguntaría eso? ¿Acaso a Killua le gusta ser alabado? ¿Escuchar cosas hermosas de su persona?

"¿A mí pareja? -preguntó. Killua asintió- bueno… ¿Qué puedo decir que no sepas? Alta, de cabello y piel claros, ojos azules… hermosa"

Las mejillas le arden. No es la primera vez que llama hermoso a Killua, de hecho suele decírselo a menudo, pero está es la primera vez que se lo dice en un contexto tan íntimo. ¿Porque quién podría ser su pareja si no es Killua? ¿A quién podría amar más que a él? ¿Con quién querría tener todas sus primeras veces que no fuera él? La respuesta es simple. Nadie.

"Ya veo… -ladeó la cabeza. Killua sonríe, pero hay algo tan falso en esa mueca tan bonita. La mirada cielo es tan triste que siente que se le romperá el corazón. ¿Es que acaso Killua no quería? ¿Acaso había dicho algo mal? ¿Killua se siente obligado o esperaba algo más de su respuesta? Abrió la boca a punto de preguntar, pero fue cortado de repente- ¡Muy bien! Con eso basta, Gon"

"¿Estás seguro, Killua?"

"Claro que sí -otra sonrisa falsa- yo me encargo de todo. Ahora. ¿Qué vas a pedir?"

El resto de la semana había sido silenciosa. Killua salió un par de veces y después…

Me arrastró hasta aquí, pagó y se fue…

Si lo pensaba de esa manera tenía sentido que quizás le gustaba a su mejor amigo. ¿Pero por qué Killua no le había confesado sus sentimientos en vez de… traerlo aquí?

"No se si… -empezó- él sienta lo mismo por mi en realidad, es decir, me trajo aquí cuando yo le pedí un contacto más íntimo"

Ella se llevó la mano a la barbilla, perdiendo su mirada en alguna de las bebidas multicolor de la barra, descifrando en silencio el acertijo entre sus manos. Verla de esa manera tan abstraída, concentrada en algo que parece escaparse de su conocimiento le hizo vislumbrar -por solo un segundo- a su amigo sentado junto a él.

Ella era hermosa. Con sus mechones largos, tan rubios y tan claros que daban la sensación de ser plateados, enmarcando entre hebras sedosas un rostro de piel blanca seguramente suave al tacto. Pero no es su belleza casi extraordinaria lo que atrajo su atención. Si tuviera que elegir algo, diría que son esos ojos azul zafiro lo que más destacan en ella. Los ojos del color del mar que tanto le recuerdan a otro par, más brillante y más hermoso, los ojos del chico que adora como el mayor de sus tesoros. Ella era la viva imagen de…

Killua…

"¿Y será acaso que le has dicho abiertamente de tus sentimientos? ¿Algo como Killua me gustas o Killua sé mi novio?"

Se hizo un silencio incómodo. El vaso crujió en su mano. Sonrió cómo un psicópata.

¿Tenía que hacerlo? ¿Es que acaso no era obvio? ¿O no lo era? ¡Creí que estaba implícito!

Implícito cada vez que le tomaba de la mano, sujetándola fuerte entre sus dedos con temor de que se volviese a ir de su lado. O cada vez que le halagaba con efusividad y le abrazaba con mimo. Cada vez que le cubría cuando le atacaban en alguna de sus misiones aunque Killua no lo necesitara en absoluto o cuando arrastraba sus labios por esa piel tan impoluta desde las mejillas hasta la barbilla, lo suficientemente cerca de los labios como para robarle un beso que nunca se ha atrevido a reclamar.

Si nosotros somos casi una pareja…

Hacían todo juntos, día y noche. Compartían gastos. Tomaban decisiones estando ambos de acuerdo. Solamente aceptaban trabajos donde los dos pudiesen participar y firmaban un solo contrato con el nombre de ambos.

Paseaban, comían, vivían y hasta dormían juntos, noches largas donde siempre alguno de los dos buscaría el calor del otro. Él lo haría sin tapujos abrazándolo con todo y pierna, mientras que su amigo era más discreto, recargando su cabeza en su brazo o -cuando era especialmente atrevido- en su pecho.

Incluso -en contadas ocasiones- se bañarían juntos, cuando alguno de los dos resultaba herido en alguna batalla, generalmente él partiéndose alguno de sus brazos, esos días Killua entraría con él, tallando su espalda con cariño, lavando su cabello con dedos gentiles. Su placer culposo.

¿Cómo es posible entonces que Killua haya entendido mal cuando todo en su cuerpo gritaba que lo quería a él? Que lo deseaba a él.

¡Por el jodido amor de Dios, ni siquiera yo soy tan idiota como para no notar la tensión sexual!

Pero… no. Ahora que lo piensa, nunca lo ha mencionado en voz alta. Porque era claramente innecesario.

"Yo… él… quizás… no"

Los ojos azules le miraron incrédulos, pensando al parecer que era una broma. Pero cambiaron a sorpresa después de un largo silencio, dónde entendió lo que él quería decir.

"¡Qué! ¿¡De verdad!? ¡Lo dije de broma! ¡De verdad no creí que esa opción fuese posible! ¡Porque no le has dicho nada, hombre!"

¿Por qué no le ha dicho nada?

La respuesta es obvia. Porque no era necesario… ¿Verdad?

"¿A qué le temes tanto? -preguntó su interlocutora, mirándole con curiosidad- pareciera que te atemorizaadmitir que te gusta"

Se perdió un momento en el vaso agrietado que descansaba aún en su mano, distraído con el último comentario. Volvía a sentirse desanimado.

"Y si… ¿Resulta que en realidad no me quiere? ¿Y si lo arruinó de nuevo? -su mayor temor era por supuesto, volver a perder a Killua por su egoísmo. Creyó erróneamente que pidiendo permiso en vez de solo lanzarse sobre él como un animal en celo no traería malentendidos. Y sin embargo…- no quiero perderlo. No podría soportarlo"

La chica por otro lado, sonrió.

"Le pediste sexo al amor de tu vida y él decidió traerte a una casa de citas antes que perder tu amistad, si eso no es amor… no sé que lo sea"

Bajo la mirada sintiendo las mejillas coloradas ante la situación bochornosa en la que se encuentra con su mejor amigo. La chica a su lado tenía toda la razón. Si ya había llegado al extremo de pedir, casi rogar, mendigar una oportunidad y Killua seguía a su lado…

Eso quiere decir que Killua permanecerá a mi lado al igual que yo del suyo…

Total. ¿Qué importaba si hacía el ridículo una vez más hablando -ahora sí- de sentimientos y cursilerías?

El calor que sintió en el dorso de la mano le hizo levantar el rostro, ligeramente compungido. La chica seguía sonriendo, pero con una suavidad en su mirada que le calentó el corazón.

"Te prometo que, cuando esté episodio termine y ambos piensen en ello, solo será una anécdota divertida -sonrió, con un nuevo optimismo llenándole el corazón. Comenzaba a sentirse de mejor humor- además, yo te puedo ayudar"

Ladeó la cabeza, curioso.

¿Ayuda? ¿Yo? ¡Pff, por favor! Por supuesto que no la necesito para nada…

"¡Por favor, tienes que ayudarme! ¡Estoy completamente perdido! -la dignidad no vale nada si no tienes el corazón de tu amado, se consoló- ¿Qué debo hacer?"

"Bueno -contestó ella mirando su muñeca y sonriéndole de vuelta- llevas doce minutos de tu hora. Eso nos deja cuarenta y ocho minutos para enseñarte a como seducir a tu amado"

Asintió. Dando un trago a la bebida que de repente le supo más dulce, genuinamente interesado en las palabras de la chica guapa. Él quería seducir a Killua y no va a desaprovechar está oportunidad.

"La primera lección es dejarle claro que no eres algo seguro -parpadeó confundido pero la chica cuyo nombre no recuerda haber oído le miró sonriente, pasando su pulgar sobre sus labios y manchandolo de labial en un acto incomprendido para él. La dejó restregar el pulgar en su mejilla y cuello confiando en su criterio- es complicado de entender, lo sé. Pero estoy segura de que en este momento tú amigo intenta convencerse a sí mismo de que estar con otra persona es lo mejor para ti. Sin embargo, el corazón es más difícil de engañar… cuando llegues a casa con él, observa su reacción al ver las manchas y sabrás si funciono. Además -ella sonrió con picardía- también servirá como una pequeña venganza de tu parte por el mal rato que te hizo pasar ¿No crees?"

No pudo evitar reír. Las mujeres definitivamente eran aterradoras cuando se lo proponían.

"Me parece una venganza justa -contestó mucho más feliz y resuelto que hace solo minutos. Si tenía suerte y jugaba bien sus cartas, quizás podría tener después de todo la noche que tanto fantaseo- …tengo una pregunta…"

Ella sonrió, como un maestro sonríe ante la pregunta de un estudiante que sabe que está poniendo atención. Las mejillas se le entintaron antes de abrir la boca.

Espero que la vergüenza de verdad valga la pena.

"Que me puedes decir del… -el rubor se profundizó, desvío la mirada acongojado- …del sexo an… nn… nl… entre hombres…"

Bueno, que le parta un rayo. Quizás si es una persona un poco -sólo un poco- vergonzosa después de todo. Pero la chica lejos de reír o burlarse, asintió con ánimo.

"¡Me alegro que preguntes! Ese tipo de contactos puede sonar muy doloroso, pero si te encargas de estimular a tu pareja adecuadamente esta podrá disfrutar plenamente del acto sexual sin ningún problema. Yo te recomiendo…"

Escuchó atentamente cada palabra, haciendo notas mentales de las cosas importantes. Esta hora pagada definitivamente sería una gran inversión a futuro.

..- Con el Necio -…..

"Eres un estúpido…"

Un gran estúpido…

"¿En qué carajos estaba pensando?"

En alguna estupidez, seguramente…

Observó el reloj por… ¿Milésima vez? ¡Daba igual! Ha perdido la cuenta después de los primeros cinco minutos. Y para su alivio y preocupación, una hora ha pasado ya.

Ahora solo era cuestión de esperar un poco más. Gon detestaba estar lejos de él, sabía que volvería en cuestión de minutos a su lado deseoso seguramente de contarle de todas las cosas que había hecho como cada vez que descubría una cosa nueva y divertida.

Pero una hora más pasó y Gon no volvió.

Y él estaba por subirse a las paredes…

Ya. De verdad. ¿En qué estaba pensando cuando decidí contratar una chica a Gon?

Lo más sencillo habría sido mandarlo a la mierda. Si tanto quería intimar podía buscar él mismo alguna mujer para pasar la noche, a final de cuentas allá a donde fueran Gon siempre atraía las miradas de todas a su alrededor.

Pero…

¿Cómo negarse a esos ojos de cachorro a medio morir que le rogaron por ayuda? ¿Cómo decirle que no cuando jamás le ha negado nada?

Aún puede recordar la cara avergonzada de su amigo al pronunciar su petición en contraste con la mueca desencajada de sorpresa en el local antes de que él huyera del lugar.

Se detuvo, cansado de caminar en círculos, echándose en el sillón y hundiendo el rostro entre sus manos, encogiéndose hasta hacerse un pequeño ovillo tembloroso aguantando las lágrimas que llevan una semana queriéndose derramar.

No debo llorar… no por esto…

Casi perderlo en su enfrentamiento con Pitou le hizo darse cuenta de cómo sus sentimientos por él iban más allá de una simple amistad. Casi perderlo una vez le hizo comprender que no podría soportar perderlo una vez más. Y si le decía cuánto lo amaba, cuánto lo necesitaba, estaba seguro que lo haría.

Así que no lloraría por esto. No cuando llevaba más de seis años terapeandose para no hacerse ilusiones con Gon por más acercamientos malinterpretables que su amigo tuviese con él. En especial cuando duermen o se bañan juntos.

Gon es mi amigo y nada más. Por eso no debo estar triste. No debo… estar celoso…

Aguanto un quejido lamentable. Después de hoy, las cosas no volverían a ser como antes nunca más. Debía olvidarse de los abrazos dulces, de los apretones de manos, los desayunos juntos, el cuerpo cálido a su lado al dormir y esos besos desvergonzados en sus mejillas, tan cerca de sus labios. Después de esto Gon empezaría a salir, a buscar citas, mujeres con cuáles tener una relación y repetir lo de hoy. Casarse, tener hijos, abandonarlo…

Suspiró, melancólico. ¿No es esto al final lo que siempre esperó que pasaría? ¿Lo que tarde o temprano llegaría?

Me siento tan miserable…

Un ruido suave le alertó.

Se levantó en un instante, tallandose los ojos frenético, observando la puerta ansioso. Jamás había estado tan feliz de oír el sonido de llaves agitarse y una puerta al rechinar. Gon, imponente -alto, varonil, hermoso- como siempre lo ha sido paso dentro del departamento que rentaban con confianza, mirándolo con un brillo curioso en esos iris miel.

"Oh, hola Killua"

Dijo sin decir más, caminando hacia la cocina con bolsas colgando de sus manos apenas mirándolo, apenas prestandole atención.

Dudó. Conoce a Gon desde los doce y hay algo en su actitud que parece… nuevo. O raro más bien. ¿Dónde está el chico hiperactivo que correría a contarle todo? ¿Por qué lucía tan indiferente hacia él?

Camino hacia la cocina quedándose en el marco de la puerta, observando atentamente sus movimientos de aquí a allá, guardando algunas de las cosas de las bolsas y dejando otras apiladas en la encimera.

¿Qué se supone que hace?

Gon no le presta atención, ocupado en lo que sea que hace. Y eso… le irrita.

¿Es que acaso ya empezó a alejarse de mí?

Se acercó hasta él, fingiendo despreocupación y aspirando disimuladamente su aroma antes de sentarse en uno de los bancos de la barra justo frente a él. El bosque se meció intacto, sin nada que alterara su esencia.

Casi suspiró aliviado, o lo habría hecho si no se le hubiese atorado el aire en los pulmones al ver el tinte rojizo manchar el rostro moreno.

Es que eso… eso es…

Se sintió palidecer. O enrojecer del coraje. Quién sabe. Abstraído, pensando en el labial que decora la piel de su amigo. Esa… mujer, se había atrevido a dejar su marca sobre él. Cómo si fuera su… propiedad.

¡Esa… esa zorra!

"¿Qué pasa Killua? ¿Acaso tengo algo en la cara?"

Apretó sus puños intentando calmarse. Era estupido pensar que Gon volvería intacto. Que nada había cambiado. Que podía fingir que esto nunca pasó.

"Tienes una… -debía respirar profundo o su voz se quebraría. Giró la vista lejos de la profundidad del dorado hermoso, adolorido- mancha…"

"¡Oh, qué pena! -pero Gon no luce apenado, más bien orgulloso, feliz- muchas gracias por decirme Killua"

Vio por el rabillo del ojo como su amigo se tallaba el rostro con el dorso de la mano mientras sacaba sartenes y cosas del refrigerador, indiferente a su dolor. A su miseria.

"¿La pasaste bien mientras no estuve?"

Cómo el demonio…

Sonrió lo mejor que pudo, poniendo todo su empeño en ello, intentando parecer natural aunque la verdad sea dicha, no lo está logrando en absoluto.

Debo hacerlo. Por Gon…

"De maravilla… -los ojos dorados le miraron un momento, analizándolo, con la palabra intrigante brillando en sus labios. Suspiró a regañadientes antes de devolver la pregunta- ¿Tú la pasaste bien?"

Gon río, mientras vertía leche en la sartén.

"De maravilla… -le contestó sin mirarle, con voz dulce, casi ensayada- a decir verdad Killua, me divertí mucho. Creo que fue una experiencia… enriquecedora"

Algo se rompió en su interior. No sabe si es su alma o su corazón, pero puede oír los sonidos de algo resquebrajarse dolorosamente.

"Esperaba más una palabra como… agradable o increíble…"

Gon sonrió mirándolo de una manera soñadora.

"Killua, deberías irte a bañar. Luces cansado"

Creo que deshecho es la palabra que buscas…

"¿De qué carajos hablas Gon? En todo caso deberías bañarte tú"

Gon tarareo, ignorando por un momento sus palabras, completamente concentrado en la sartén frente a él.

"Me bañaré en el cuarto de invitados ya que termine- susurró separando a penas la vista y posandola en él, de una manera que le supo nuevamente extraña- estoy más interesado en que Killua tome un largo baño que le ayude a desestresarse"

Se quedó quieto. Algo no cuadra. Pero ¿Qué es? ¿La sonrisa? ¿La mirada? ¿El porte confiado?

"¡Ya sé! Te propongo algo -levantó una ceja ante las palabras. Sus instintos le gritan estar atento- si Killua se da un largo baño, prometo darle un masaje ya que termine como agradecimiento por lo que hizo por mi hoy"

Se sintió triste. Gon era amable por su sugerencia, pero él no lo había hecho de buena fe. Había odiado cada segundo. Apoyar a su amigo de esta manera le hacía sentir miserable.

"No se sí-"

"¡Vamos killua! Uno de espalda como esos que te gustan tanto"

La sonrisa grande en ese rostro no deja lugar a réplicas. Gon estaba completamente decidido a hacerlo con su consentimiento o no. ¿Qué más podía hacer?

"Tu ganas… me daré un baño"

Se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta. El desconcierto le atraviesa cuando nota, por solo un instante, cómo la sonrisa amable en el rostro de su amigo se vuelve triunfal.

Trago saliva.

¿Por qué de repente me siento como si fuese una… presa?

..- Con los Amantes -…..

En esa bañera tan grande se permitió pensar sobre la actitud extraña de Gon. ¿Acaso dejar de ser virgen te cambia tanto? Entendía que se sintiera más confiado, pero eso no explicaba para nada la actitud extraña que tenía explícitamente hacía él. ¿Qué eran esas sonrisas sabiondas? ¿Esas miradas? Había algo ahí que no estaba entendiendo.

Se sumergió una vez más antes de salir por completo, buscando una toalla para poder secarse. Pensándolo con calma, seguro exagera. Que Gon este más distraído de lo usual y él -Killua- ya no sea su centro de atención es completamente normal después de la nueva etapa que inició en su vida. Se puso el boxer y una playera ligera para dormir. Eso debe ser, seguramente antes de acabar la noche cuando Gon y él estén acostados uno al lado del otro, su amigo se girará hacia él y le platicará su día con todo lujo de detalles como siempre lo ha hecho.

Y todo volverá a la normalidad.

Pero cuando salió del cuarto de baño no fue un Gon emocionado lo que encontró al otro lado de la puerta como él esperaba. Más bien era algo que podría encontrar en cualquier novela erótica y eso le hacía sentir… raro. Las lámparas de la habitación, cubiertas por tela transparente de color borgoña daban un tono cálido, excitante. Con suaves pétalos adornando el suelo y parte del lecho.

¿Acaso esas son…?

Se acercó hasta la mesa de noche, tomando entre sus dedos una de las fresas que descansaban en el plato de cristal, grande y jugosa. Observó el otro plato rebosante de espeso chocolate líquido. Olisqueó el contenido. ¿Ese era…? ¡Oh, claro que lo era! ¿Cómo no saberlo? ¡Era chocorobot derretido!

¡Qué felicidad!

Sumergió la fresa en el tazón de dulce elíxir y después se la llevó a los labios. Estaba tan rica que por un momento casi olvidó la situación que le rodeaba. ¿Por qué hay pétalos de rosa y una merienda que podrías encontrar en una de esas películas cliché que tanto le gustan a su hermana?

¿Acaso… acaso Gon…?

Casi se atragantó.

¡Oh no, eso sí que no! ¿Gon creía que él estaría de acuerdo en meter a alguna desconocida en su habitación? ¡Por supuesto que no!

Ese idiota…

Si quería hacer esas cosas primero tendría que dejar de compartir cuarto con él por más que la idea le hiciera doler el corazón. Tomó otra fresa más por desconsuelo que por hambre cuando la puerta se abrió y Gon entró secándose el cabello con una toalla.

"¡Killua ya terminaste de ba-ey! ¡No comas aún!"

Los celos le quemaron el estómago -si, admitirá que son celos- porque es obvio que Gon preparó eso para alguien más, no para él. ¿Será que había quedado de verse más tarde con la chica del local? ¡Acaso una hora no le había bastado! Rechino los dientes sin poder evitar el fastidio al contestar.

"Oh sí -devolvió la fresa a su lugar de mala gana, ya no quería comer- disculpa que me coma la sorpresa para tu conquista"

¿Eso había sonado a reclamo? No, que va.

Gon parpadeó confundido antes de formar una pequeña sonrisa que no alcanzó a cubrir con su mano.

¿Este estúpido se está burlando de mi?

"Oh sí, mi conquista… -tarareó despreocupado- ¿Qué te parece si comemos un poco en lo que ella llega? Compre muchas fresas después de todo"

Levantó una ceja. Las alarmas vuelven a encenderse. Gon está actuando tan extraño que ya ni se molesta en ocultarlo.

¿Será que dejar de ser virgen si le frito el cerebro después de todo?

Además, ¿Por qué prepararía una sorpresa para alguien más y la gastaría con él?

Oh Gon, so idiota…

Pero a Gon le importó una mierda su falta de respuesta, acercándose hasta él y los dos recipientes con las meriendas. Subiéndose a la cama confianzudo, dando palmadas a su lado para atraerle.

"Eh… ¿No deberíamos comer en la sala o algo? Arruinaras la cama"

La sonrisa en Gon se amplió. La mirada brillo.

"No importa, ella entenderá. Ya ven y siéntate a comer"

Suspiró. Era imposible lidiar con Gon cuando algo se le metía a la cabeza. E intentar comprender su pequeña mentecita loca era una tarea de la cual había desistido hace mucho.

Cuando se sentó sobre sus rodillas con todo el cuidado del mundo para no aplastar los pétalos Gon ya le esperaba con una enorme fresa cubierta frente a su cara, cerca de sus labios.

"Killua... aquí -le llamó, atrayendo toda su atención- abre grande y di ahh~"

Se avergonzó antes de procesar del todo lo que estaba pasando. ¿Ya había pasado por esto? Oh sí, Greed island. Cuando sus manos habían quedado inservibles. Pero esto era diferente. Se sentía diferente. Le miró con desconfianza, levantando una de sus manos para tomar la fresa que se le ofrecía, pero otra mano grande y pesada lo detuvo.

"Deja que yo lo haga por ti, Killua… -el tono es tan bajo, tan serio, que por un momento no parece Gon. Pero aún así obedece, siempre lo ha hecho, acercando ligeramente su rostro hasta la pequeña fruta- muy bien Killua, hazlo así…"

La frase le calienta las mejillas, de repente abrir mucho la boca le sabe a vergüenza gracias a los ojos dorados que le miran intensamente sin perder detalle de sus movimientos. La sonrisa tonta se amplió cuando comió -de un solo bocado y sin mirarle a la cara- la dichosa fruta.

"No seas penoso Killua -otra fresa fue puesta frente a sus ojos. Gon sonríe haciéndose el desentendido- aquí solo estamos tu y yo"

Ese es justamente el problema, Gon…

Siente la cara arder al ser alimentado -fresa tras fresa- de esa manera tan vergonzosa.

¿Por qué soy yo el único que debe pasar bochornos de entre los dos…?

Tomó una fresa ante la ligera molestia de Gon, pensando quizás que se había hartado de ser alimentado como un infante. Pero la molestia se volvió sorpresa cuando acercó la fresa hasta el rostro de su amigo, con las mejillas más que coloradas y preguntando en su interior si él también lo encontraría raro cuando ambos están en ropa interior sobre una cama con petalos, con el cabello aún húmedo por el baño.

Quizás así entienda que… que…

La boca se le secó cuando Gon tomó su muñeca con su mano, acercandola a su rostro y lamiendo sin ninguna clase de pudor el chocolate casi en cámara lenta, mirándolo a los ojos de manera retadora.

¿Qué está haciendo…?

Los dedos le cosquillean cuando la lengua juguetona los roza. Quiso retroceder, asustado por el calor que se extendía desde el roce en sus yemas hasta el bajo vientre.

¡Pero Gon no le suelta la condenada muñeca cuando ya está mascando la fruta y él no puede estarse excitando por esto! ¿Verdad? ¡¿Verdad?!

Otra fresa es acercada y él pone la mente en blanco, pensando en cualquier cosa que pudiese calmar el deseo ansioso que comenzaba a bullir dentro de su cuerpo. No, está vez pensar en Illumi vestido de payaso no funciona.

Quizás si pienso en mi madre en bikini se me revuelva lo suficiente el estómago…

La fresa se estrelló con sus labios manchandolos de chocolate. Si Gon lo había hecho a propósito o no, es difícil saberlo.

"Gon. ¿Qué estás-"

Y la fresa fue empujada dentro de su boca, abriéndose paso entre sus labios sin delicadeza.

"Abre más la boca Killua ¿O es que te gusta recibirla a la fuerza?"

Casi se atragantó con la condenada fruta después de esas palabras tan fuera de lugar.

¡Este imbécil!

Está por saltarle encima y ahorcarlo con una llave como cuando eran niños pero Gon ya ha acercado su rostro al suyo mientras se saborea los labios y él no puede hacer más que permanecer hechizado en su lugar.

"Te cuento un secreto Killua… -el aliento dulce le hormiguea en la cara, Gon le mira detenidamente- tengo tantas ganas de ti"

Gon no le besa, pero sus labios parecen rogar ser besados. No pudo evitar tomar el rostro de su amigo entre sus manos y observar esos ojos dorados -ahora cobre- inundados en algo que solo puede reconocer como deseo.

No, Gon no le besa. Pero él si beso a Gon.

Lo beso con hambre. Con amor.

Y Gon le correspondió. Apretándole entre sus brazos, recostandole en la cama con suavidad entre pétalos de rosa en esa habitación de luz tenue.

¿Y qué si Gon solo estaba deseoso? ¿Si solo lo estaba utilizando?

Es que acaso… ¿Eso importaba?

Quizás no podría volver a tener una oportunidad así. El cuerpo de su amigo sobre el suyo, sus manos tocando su cuerpo descaradas. Su pierna acariciando en lugares sensibles.

Quizás su amistad no volvería a ser la misma jamás, pero Killua Zoldyck es un egoísta. Y no está dispuesto a desperdiciar el vicio y el deseo embriagantes. La posibilidad improbable.

¿Era mala persona por no detenerse? ¿Por desear algo que le estaba negado? ¿Era estúpido por anhelar el amor de su mejor amigo? ¿Se odiaría a sí mismo por la mañana? ¿Odiaría a Gon?

Le beso más fuerte, más duro. Mordiendo sus labios, jadeando en su boca.

Lo quiero todo para mí. Solo por hoy, solo por este momento… déjame tenerte, Gon…

Se iría al infierno con gusto si podía tener una probada de felicidad, una tajada del amor que Gon le demuestra a diario convertida en caricias, en gemidos.

Solo por hoy. Por favor…

Mañana se preocuparía por sus malas decisiones. Mañana pondría mala cara al despertar, un gesto molesto para enmascarar el dolor. Fingiría indignación por el ultraje y después olvidarían todo, dejando las cosas como algo de una noche.

Le abrazo más fuerte, pegándose a él con desesperación. Se sentía agitado, esta por combustionar.

Sólo… ámame…

Una lágrima se derramó, deslizándose lenta por su mejilla. Necesita respirar. Y Gon, en ese cuerpo enorme y cálido le atonta las ideas, no lo deja pensar bien.

Unas manos dulces acunaron su rostro, los besos suaves le bañaron llevándose consigo esa lágrima traicionera, repartiendo amor en sus mejillas y hasta sus orejas.

"Killua… -susurraron en su oído, de manera suplicante, dolorosa- por está noche ¿Me dejaras tenerte?"

La poca voluntad que le quedaba falló, desapareciendo lentamente junto con su resistencia. Las preguntas en su cabeza se apagaron y dejó su cuerpo actuar por voluntad propia.

"Si…"

Se enredo en su amigo, le beso con júbilo, a esa carita de tonto enamorado que siempre ponía Gon al mirarle. Tomó sus cabellos entre sus manos y marcó el ritmo de sus besos. Giraron en la cama perfumada a rosas, pateó una lámpara sin querer al pelear por estar encima -perdió, quedando abajo- y gimió vergonzosamente al sentir los movimientos rítmicos de esas caderas golpeando las suyas.

No le avergüenza que Gon le vea desnudo, se han visto desde los doce años. Pero está es la primera vez que Gon le desviste él mismo, con manos temblorosas y mirada deseosa. No. No siente vergüenza por su desnudez, pero si por el sentimiento atractivo de estar por primera vez desnudo en una cama con Gon, por ser despojado de sus ropas por la persona a la que tanto ama.

Se dejó tocar, se dejó admirar y degustar. Las piernas le temblaron al sentir la lengua insolente de su amigo deslizarse desde su ombligo hasta su entrepierna, probando -por primera y única vez- su sabor. Y él quiere probar a Gon -porque esto jamás se repetirá- pero Gon no le deja con esas manos firmes que sujetan sus caderas y las pegan al colchón.

Algo está por explotar en su interior cuando Gon se retira, lamiendo sus labios con coquetería. Le besa la carne y le moretea los muslos, pareciera que le prepara para algo con cada lamida a su persona y él jadeó alto cuando su duda se ve resuelta al sentir la intromisión molesta en su cuerpo, primero uno, después otros.

"Es tan apretado…"

¡Claro que es apretado, estupido!

Los ojos cobrizos le miran sin perder detalle de sus gestos ni expresiones. Cubrió su rostro abochornado de la mirada penetrante, pero Gon no le dejó cubrir su vergüenza, arrancándole las manos del rostro sin decir palabra mientras aumentaba la velocidad de la mano intrusa en su cuerpo.

Cerró los ojos, delirante. Pidiendo, rogando por algo más que su cuerpo exige pero él no comprende. Gon pareció entenderlo mejor que él, retirando los dedos intrusos en su interior y acercando sus caderas a las suyas.

"Killua… yo-"

"¡Estoy bien! -le interrumpe porque sabe lo que Gon preguntará y él desea ser suyo antes de que su corazón tiemble asustado de volverse adicto al amor en forma de caricias- ¡Solo apresúrate y hazlo rápido!"

Gon no duda al doblar su cuerpo sobre él, besándolo con pasión ardiente al momento de cerrar la distancia entre ambos.

Arrugó la sábana entre sus manos cuando sus cuerpos se volvieron uno. Le abrazó con fuerza cuando se supo lleno, con cuerpo tembloroso y ojos lagrimeantes.

"Sch sch, está bien Killua, ya entro todo -Gon vuelve a bañarlo en besos suaves, su mirada refleja amor y él no puede hacer más que derretirse entre sus brazos- me moveré un poco ¿Esta bien?"

Asintió suspirando su nombre. Esto no era nada en comparación con su entrenamiento de asesino, pero aún así Gon es tierno. Es lento. Observa sus reacciones, su placer y su dolor. Sabe cuándo moverse, cuando no. Acostumbrarse es fácil cuando tú compañero parece saber exactamente lo que hace.

Mordisqueó sus labios evitando los ruidos obscenos que pugnan por salir de su boca, pero Gon pasó a ser un amante caprichoso justo cuando entendió que lo estaba disfrutando, aumentando el ritmo solo para arrancarle los gemidos de la boca, haciéndolo gritar mientras clava sus uñas en la piel de su espalda. Todo se vuelve un caos, movimientos agitados, caricias duras, un abrazo fuerte, una mordida en su hombro que clama propiedad.

Gon le beso, le amo. Clamó su nombre como un rezo en su oído y lo hizo suyo en más de un sentido.

"Killua… oh, Killua…"

Gimió. Jadeo. Lloriqueo. Se agitó bajo su cuerpo, le regaló sus suspiros y sus susurros. Le regaló su corazón en cuerpo y alma. Explotó en éxtasis entre sus brazos y escuchó entre sueños la palabra amor.

"Killua te amo, te amo…"

Sonrió adormilado, con manos firmes que sostienen sus mejillas, con labios suaves que le roban besos inocentes.

"También te amo, Gon…"

El dorado brillo frente a sus ojos antes de quedarse dormido, entre brazos fuertes, en la calidez de otro cuerpo, en el aroma de las rosas y el bosque.

..- Al Día Siguiente -…..

Bien. Sabía que se arrepentiría. Si. Bueno, no. ¿Un arrepentimiento a medias? Quizás. Solamente se dejó llevar. ¿Cuál es la excusa de Gon? ¿Que le había gustado demasiado el sexo? Eso no es un pecado.

Pero sí un inconveniente…

Se removió entre los brazos posesivos, observando el rostro del hombre que duerme tranquilo a su lado. Es un poco triste ser plato de segunda mesa. Pero se sentía bien -por un momento- haber sido amado.

Sin embargo, es hora de volver a la realidad…

"Ey Gon. Despierta - le apretaron más fuerte, el rostro de su amigo se hundió en sus cabellos. Suspiró, que chico tan caprichoso- ey, es hora de levantarse. No seas flojo"

"No quiero. Quiero quedarme aquí con Killua -y Gon se acurrucó más en su cuerpo, pasando una pierna sobre sus caderas por debajo de las sábanas- solo un rato más"

"¡No, Gon! No podemos… -si se quedaba el suficiente tiempo no se querría ir jamas- nosotros no deberíamos…"

Solo entonces Gon se alejó lo suficiente para buscar sus ojos, pero sin soltarlo.

"¿Por qué no?"

Se puso nervioso de ver esos ojos dorados tan obstinados sobre él. Gon, como usualmente hacía, le miraba con una demanda en la mirada para que él hiciera lo que quería una vez más.

"Porque... porque… "

¿Por qué? ¿Por qué no debían? ¿Por qué no después de lo que habían hecho el día anterior? Ya habían pasado la línea entre amistad y algo más. ¿Por qué no aprovechar y probar la miel de un dulce despertar junto a la persona que ama?

No. Debía ser firme con esto. Ya había fallado en mantener la distancia física, no podía fallar también en la sentimental.

"Porque lo de ayer ya pasó… fue un affair, nos dejamos llevar los dos y… somos amigos y… los amigos no…"

Bajo la mirada, a disgusto. Cohibido ante el dorado retador que afila cada vez más la mirada con cada palabra que sale de su boca.

"¡Ya no quiero ser tu amigo! -las palabras se le atoraron. Los ojos se le llenaron de lágrimas antes de comprender siquiera la expresión. ¿Gon ya no quería ser su amigo? ¿De verdad lo había arruinado tanto? ¡No era él el que había invitado a Gon a comer fresas en situaciones obscenas!- ¡Eso ahora es imposible para mí!"

No va a llorar. Jamás. Su orgullo no se lo permitirá, no frente a él.

"Yo… comprendo que…"

"Eres un estupido -un beso lo interrumpió. Luego otro. Y otro más. Le sostuvieron tan fuerte de los brazos que seguro le saldrían marcas, el cuerpo grande le cubre aprisionandolo. No le importa, no cuando Gon le mira con tanta angustia en sus gestos, abandonando por completo la coquetería de la noche anterior- después de lo de ayer ¿De verdad piensas que puedes solo ser mi amigo así como así? Qué después de lo que hicimos… puedes solo viajar a mi lado, pensando que… no querré besarte, tocarte…"

Abrió la boca ante las lágrimas orgullosas que no se dignan a derramarse de esos ojos dorados. Vuelve a sentirse desorientado.

"Eres mío. Te hice mío -un pulgar travieso le acarició el hombro dónde la marca de su amigo quemaba sobre su piel, manchando el blanco impoluto con tonos violetas- no te… ¿No te quedó claro? Incluso dijiste que me amabas…"

Las mejillas se le calentaron. Creyó que había sido un sueño, que Gon no lo había escuchado.

"¡Fue una tontería por el momento! Yo siempre supe que era la segunda opción porque… es que… dijiste que ella vendría…"

Siempre le gustaría la risa de Gon, pero siente ganas de arrojarlo de la cama cuando las carcajadas estallaron por toda la habitación.

"Lo siento, lo siento. Es que ella tenía razón en tantas cosas. Las mujeres dan miedo -afiló la mirada, pero Gon ignora su muy mal humor y le estampó travieso un beso en los labios- Killua ¿Cómo puedes ser la segunda opción cuando te acabo de dar mi primera vez?"

Se quedó en blanco.

¿Qué?

Se ruborizó.

¡No!

"No, no, no, no… tu… tu dijiste… ¡Dijiste que fue una noche maravillosa! ¡Tardaste mucho en volver! No me mient- más besos cariñosos se arrastraron por su rostro, bajando por la línea de su quijada y culminando con un piquito en su nariz- ¡Gon!"

"Efectivamente fue maravillosa -una mordida suave en su oreja le hizo suspirar, obligándolo a alzar los brazos y enredarlos en el cuello de su amado- admito que al principio quise sacarme los ojos. Pero la chica con la que me abandonaste me explicó cómo llegar a ti"

Una mano traviesa levantó sus caderas, obligándolo a enredar de manera vergonzosa sus piernas tal como el día anterior.

"Me dijo donde tocarte, dónde besarte… que decir y hacer para que Killua cayera encantado entre mis brazos -las manos rasposas vuelven a recorrer su cuerpo sin pudor. A la luz del día es mucho más vergonzoso- aunque admito que no fue muy difícil, Killua parecía muy feliz de que le quitara la ropa…"

¡Eres un…!

Gruñó y pataleó entre sus brazos buscando zafarse, pero Gon le tenía bien sujeto entre la cama y su cuerpo. Volteo su rostro indignado.

"No te enojes Killua…"

"¡Ayer lucias muy feliz! ¿Cómo sé que lo que dices… -calló un momento, perdido en los recuerdos del día anterior. En como nunca nadie llegó. Nadie llamó para cancelar. Gon ni siquiera se molestó en revisar el reloj ni el teléfono, sus ojos siempre estuvieron puestos en…- …es verdad?"

Gon dejó caer su rostro contra su pecho frustrado por su negativa. Ahora es su turno de reír a carcajadas al entender la situación. Y no puede ser más feliz. Es un idiota por malentender la situación, por no confiar en los sentimientos de su amigo y por renunciar a su felicidad sin pelear. Si, es un idiota. Pero es el idiota más feliz del mundo.

"Vaya que eres terco -sintió una mano bajar traviesa hasta acariciar uno de sus muslos. Gon vuelve a mirarle con demanda en sus ojos- Killua… yo no sé si merezco todo el amor del mundo, pero yo solo quiero ser merecedor del amor de Killua. Tú eres el único para mí. Hoy y siempre. Y te haré mío hasta que lo entiendas"

Se miraron un segundo. Azul chocando contra dorado. Ambos con rostros colorados y mirada ardiente.

"Esa es una excusa muy pobre para poner tus manos sobre mi, pervertido -le acaricio la mejilla con cuidado, aletargando la mirada, estar entre los brazos fuertes le hace sentir una comodidad que jamás había tenido- Gon, también te amo…"

Regalar tu cuerpo es lo de menos cuando ya has regalado tu corazón. Y él lo regaló hace mucho tiempo, en medio de caos y sangre, de antiséptico y cuartos blancos de hospital.

"Que pena tan grande, creí que podría arrastrarte a la tina y hacerte unas cuantas cosas antes de arrancarte otra confesión"

Sonrió coquetamente ante la idea.

"Puedes intentarlo…"

Y a Gon le brillan los ojos, acercando su rostro hasta rozar sus labios.

"Te amo Killua"

Y todo está bien en el mundo.

Saluditos~

Dato curioso.

Originalmente Killua tenia una llamada con Alluka donde le compartía su dilema y ella como buena hermana que es le sugería cumplir el mismo la petición (porque Alluka no está ciega como esos dos). Se supone que eso era para cerrar la historia con una escena divertida donde Alluka interrumpe en el departamento buscando a "la gata rompe hogares" solo para encontrar a sus dos "hermanos" ocupados. No me anime a tanto porque la historia viró a drama y sentí que desentonaba.

Gracias por leer.