–¿cuanto más falta?– se oyó la voz quejumbrosa del chico de 18 años, oriundo de pueblo Paleta.
–deja de quejarte. No te escuché diciendo lo mismo ayer mientras batallabas, Ash– y por supuesto, le contestó su pareja de la misma edad, un tanto molesta por tener que haber escuchado la misma pregunta más de diez veces seguidas.
–Dawn, una batalla Pokémon es mil veces más entretenido que ir de compras por todos los centros comerciales de la ciudad–
Ash y Dawn. Par de adolescentes que paseaban por las calles de la enorme ciudad Azulona, ubicada en la región de Kanto de donde era proveniente el entrenador de gorra chaqueta y gorra roja. En su hombro estaba su fiel compañero Pikachu, roedor de tipo eléctrico que lo había estado acompañando desde los 10 años.
—¿No podías comprar todas estas cosas en Sinnoh? Quiero decir, ciudad Jubileo y ciudad Corazón son más grandes que ciudad Azulona—
—Vine desde Sinnoh para verte, porque quería pasar el tiempo contigo— dijo la chica tratando de sonar con cierta melosidad, pero su molestia le impedía fingir— en su lugar, solo te he escuchado tan quejumbrosamente como si estuviese discutiendo con un niño.–
La chica, proveniente de la región de Sinnoh, había llegado desde dicha región hacía poco para pasar el tiempo con aquella persona que tanto quería. Siempre que pasaban el tiempo juntos se terminaban divirtiendo, pero ese día no era tan tolerable pues a Ash no le estaba agradando los planes que la chica había tenido para pasar su día por la ciudad.
– Además, te recuerdo que tu me invitaste a conocer la ciudad como una cita romántica –
–tu concepto de cita es usarme como Mudbray de carga para llevar todas tus compras por toda Azulona–
–claro, porque tu concepto de cita perfecta es que yo te mire combatir todo el día y terminar llevándome a una habitación de hotel– reclamó la chica que había abandonado su minifalda rosa por un pantalón negro, dejando dicho color para el chaleco que usaba sobre su blusa negra.
–Suena divertido para mí– bromeó el chico.
–!Pero no para mi!–
Tal como se quejaba el chico de gorra roja, él estaba cargando tres bolsas de compras en cada mano, mientras que Pikachu cargaba una bolsa muy pequeña en sus pequeñas patas, pero no parecía que le era muy pesada. mientras que Dawn, solo cargaba con Piplup el cual no pesaba más que cinco kilos, por lo que no le representaba un gran esfuerzo.
—además. Te dije que te mostraba cualquier ciudad de Kanto, no imaginé que fuese a decidirte por ciudad Azulona—
—¿Qué te preocupas? Solo es una ciudad más, no tan diferente a ciudad verde o ciudad Jubileo—
Ciudad Azulona era una ciudad de grandes dimensiones y grandes rascacielos, la primera vez que Ash llegó aquí para retar a su tercer gimnasio Pokémon hacía ya ocho años, quedó impresionado por estos edificios que hacían sentir pequeño a cualquiera, incluso, en la actualidad que era mayor y mucho más alto que cuando tenía diez años, seguía sintiéndose asfixiado por la ciudad, pero ya no por los edificios sino por todos los centros comerciales que había tenido que visitar junto a Dawn. Además que, había algo que preocupaba al joven chico sobre aquel lugar… algo por lo cual procuraba evitar llegar a la ciudad desde que tenía 10 años.
La ciudad no solo era conocido por aquellas grandes edificaciones, sino por tener muchos centros comerciales por donde quiera que se viera. Artículos de viaje, pokeball, suministros, artículos varios y belleza. Y Dawn se había dispuesto a visitar todas y cada una de esas tiendas y conseguir cualquier cosa que pudiese comprar. Cosa que molestaba a Ash.
—Cuando teníamos catorce ya me tratabas como cargador y solo éramos amigos. No sabía que al evolucionar y ser novios, igual evolucionaba tu compulsiva necesidad por las compras—
—Eres el peor novio del mundo— Dawn le recordó la misma frase que siempre le decía— te quejas como si me hubieses comprado todo esto. Ni siquiera quisiste pagar un buen restaurante y tuvimos que comer en un puesto ambulante. Además de egoísta, eres un tacaño—
Su relación era complicada. Todos los transeúntes que pasaban al lado de los chicos, no podían evitar escuchar la discusión y terminaban pensando que no se toleraban entre si. Y muy pocos serían los que pensarían que ambos chicos eran pareja desde hacía dos años, y que esta solo era discusión más de muchas que habían ocurrido y que seguirían ocurriendo.
Las discusiones entre ellos era algo muy común luego de su reencuentro en Sinnoh, después de tantos años de no verse. Ambos chicos podían llegar a no tolerarse entre si a la misma proporción que se querían.
—es todo. Ya no puedo más—
Pensando en como ganar la discusión, a Ash no se le ocurrió ninguna buena idea para terminar, por lo que solo cayó de rodillas al suelo, pero teniendo cuidado que las bolsas de compras de su novia no cayeran sino colocarlas con cuidado en el suelo, para que las compras no sufrieran ningún daño y Dawn se enfureciera. Pikachu, al ver a su entrenador en el suelo, igual saltó de su hombro y lo miró un rato, con la cabeza agachada como si estuviese derrotado.
Dawn solo podía ver a Ash con una mezcla entre coraje y vergüenza, pues de tanto tiempo que lo conoce, jamás lo había visto tan derrotado como lo estaba ahora– ¿y luego me llamas exagerada? No hagas esto, que no hará que cambie mis planes–
Pero Ash no le respondió, al contrario, siguió en su posición y con la cabeza agachada sin pronunciar ni un solo ruido. Era raro que él se quedase callado por tanto tiempo pues, desde que se conocen y por lo que sabe de demás conocidos de él, nunca había permanecido quieto ni callado.
–te ves ridículo– le dijo la chica.
Dawn podía escuchar algunos murmullos de las personas que seguían caminando a su alrededor. Preguntando el como aquel chico podía tirarse así en plena vía publica. Aunque Dawn no quería admitirlo, pero le molestaba que Ash acudiera a hacerla pasar vergüenza, y en esta ocasión era para conseguir algo tal cual lo haría un niño haciendo un berrinche. Le desagradaba la idea pero tendría que ceder y seguirle el juego a su novio.
–Está bien. Tu ganas– dijo tratando de ocultar su, obvia, molestia y desacuerdo.
Ash no le respondió, pero si levantó la mirada, solo un poco para verla– ¿bajo que condición?–
–¿Disculpa?– preguntó Dawn.
–Tu nunca cederías, sino tuvieras una condición a tratar, el cual es una trampa para mí, y si acepto volveré a estar atorado durante tres horas, en un solo centro comercial– le dijo el chico de chaqueta roja– así que ¿bajo que condición? –
Dawn sonrió. debía aceptar que el chico le había descubierto su pequeña artimaña– te subestimé. parece que si me conoces bien–
–no soy tan mal novio como parezco, ¿o si?– dijo el entrenador con sarcasmo– dime. Que es lo que quieres–
–Eso lo veremos. Si hay un último lugar al que me gustaría visitar antes de irnos–
Entonces, Ash volvió a agachar la cabeza y dejar de ver a la chica.
–Vamos. Está vez, se que te gustará la idea–
Nuevamente, Ash volvió a levantar la cabeza pero con más rapidez– ¿irás a comprar ropa interior? – dijo con cierto entusiasmo en su voz– de ser así, podemos tardar todo el tiempo que quieras–
Dawn quedó en shock por un segundo, Ash tendía a priorizar ciertas cosas y a centrar su emoción en ellas, pero a veces olvidaba sus "nuevas prioridades" – ni creas que te dejaría entrar conmigo a una tienda de esas– luego de regañarlo, volvió a recuperar su postura y le dijo con más calma– es el lugar perfecto donde tu podrás tener todas las batallas que quieras y no molestarme–
–Te escucho– Ash no podía negar que la oferta de la chica le sonó tentadora.
–Sabía que cambiarías de parecer, pues quiero ir al gimnasio de ciudad Azulona–
Oír la palabra gimnasio, aquel lugar donde se libraban muchas batallas entre entrenadores de toda clase, Ash estaría más que encantado por ir, sobre todo por ser un gimnasio al cual ya había vencido en sus inicios como entrenador. Pero esta vez, Ash llegó a sentir un escalofrío recorriendo su espalda cuando escuchó a la chica decirlo.
–al… ¿al gimnasio? ¿Dónde la líder es Erika? – Ash tartamudeó un poco.
Dawn asintió– no solo es el gimnasio. Igual es la boutique de perfumes y fragancias más grande de toda Kanto y de las cuatro regiones–
Ciertamente, Dawn estaba emocionada por visitar ciudad Azulona por el gimnasio Pokémon. A diferencia de Ash, no estaba interesada en tantos combates, sino que le importaban más la inmensidad de fragancias que podría degustar allí.
—he deseado ir desde hace mucho tiempo. Hay perfumes que nunca encontraría en Sinnoh pues la líder los prepara con el aroma natural de sus Pokémon tipo planta— Dawn casi estaba fantaseando consigo misma dentro del gimnasio y rodeada de todos aquellos perfumes que se decía que había en el lugar— y, además, sirve para que puedas retar a los entrenadores que lleguen al gimnasio, y así me libro de tus quejas. ¿Qué te parece? —
Cuando Dawn volvió a voltear a ver a Ash, este ya no estaba en el suelo, ni frente a ella ni a un lado, solo estaban sus bolsas– ¿Ash?– volteó para buscarlo con la mirada, y lo encontró pero a un par de metros lejos de ella.
Ash estaba sentado, dándole la espalda y abrazando un faro de iluminación.
–¿Y ahora que haces? – dijo la chica al acercarse a su novio– Acepté tus términos para evitar pasar por vergüenzas como estas. no para que las hicieras todavía peor–
—¡No pienso ir al gimnasio! —
Dawn se sorprendió al oír aquello pues nunca se imaginó que Ash, aquel eterno amante de las batallas Pokémon, fuese a negarse a ir al gimnasio de la ciudad— ¿a que te refieres? Es un gimnasio. Siempre quieres ir a uno—
—Pues esta vez me niego a ir al gimnasio de esta ciudad— La negación de Ash se volvieron gritos, como si estuviese desesperado.
—Finalmente acepto a hacer lo que tu quieras. ¿y así es como reaccionas? ¡Sigues siendo un egoísta! — y, por supuesto, Dawn igual se desesperó— he querido ir a aquella boutique de perfumes toda mi vida. ¡No lo arruines! —
—¡Sabes que soy alérgico a esas cosas! —
–¡Tú solo eres alérgico a la generosidad!–
–No me importa lo que digas. !no voy a separarme de este poste y ni iré al gimnasio Pokémon!–
La discusión volvía a escalar a gritos entre los dos, todos a su alrededor seguían observando la situación tan bochornosa, y esto fue clave para que Dawn tomase una decisión.
–!Muy bien! !Si esa es tu decisión! !Iré yo sola y tu puedes regresarte!–
La chica sacó una pokeball de su cinturón, y llamó a uno de sus Pokémon– !Machamp! !sal!–
De la pokeball salió un Pokémon de dos metros y gran musculatura, pero lo más destacado de su apariencia no era el gris de su piel sino que tenía un par de brazos más, era Machamp, fuerte pokémon de la chica y quien salió esperando tener un enfrentamiento. igual Ash, al escuchar que Dawn sacó a su imponente pokémon que era capaz de cargar con cientos de kilos sin siquiera pesarle, pensó que ella intentaría separarlo del poste y llevárselo, a la fuerza o inconsciente, al gimnasio pokémon usando a Machamp, después de todo ya lo había hecho una vez. Pero la chica tenía otra idea en mente.
–!Machamp! !Lleva mis compras!– ordenó a su pokémon, sorprendiendo a este porque esperaba un reto mayor. El pokémon de cuatro extremidades superiores tuvo que obedecer las órdenes de su entrenadora y cargar todas las bolsas, resignado a no tener un nuevo combate dentro de mucho tiempo.
Por su parte, Ash se quedó en la misma posición pegado al farol, no iba a moverse hasta cerciorarse que la chica se había ido totalmente. No importaba que tan furiosa ella estuviese con él, no podía volver a ingresar a aquel lugar por una poderosa y bochornosa razón que lo persigue hasta en la actualidad. Si Erika, la líder del gimnasio lo reconocía, sería el fin para su dignidad, y sobre todo, sería la vergüenza más grande que alguna vez hubiese tenido y más si Dawn está junto a él.
–¿ya se fue amigo?– preguntó a su Pikachu.
El roedor amarillo volteó a ver detrás suyo y se cercioró que la chica de cabellera azul ya no estuviese allí. "Pika Pi" le dijo a su entrenador.
Ash volteó a ver al igual que su Pokémon. en efecto, su novia ya se había ido, por lo que podía levantarse sin temor a ser arrastrado contra su voluntad. Así lo hizo el chico, y se sacudió un poco. Las demás personas a su alrededor siguieron su camino e incluso siguieron murmurando sobre el comportamiento que tuvo, pero no le importaba.
–allí va, una discusión más a la lista del por qué soy el peor novio del mundo– Colocó sus manos en la chaqueta, y comenzó a andar, sin importarle a donde ir, realmente, solo quería alejarse del gimnasio, quizá Dawn necesitaba un momento a solas… y quizá él igual lo necesitaba.
Ash y Dawn habían estado separados por mucho tiempo cuando el entrenador de gorra roja terminó su travesía en Sinnoh para, después, iniciar otra en una región diferente y lejana, mientras que la (en ese entonces) coordinadora, tomó rumbo a la región Johto. mucho tiempo que no se habían visto ni que se habían imaginado que tanto iban a cambiar, y cuando se reencontraron hacía ya dos años, cada uno no era tan parecido a como se conocieron.
–trescientos sesenta y cinco días, por dos años de relación, serían como…– Ash sabía que no era el mejor para calcular con la mente, incluso intentó usar sus dedos— son casi trescientos, ¿No es así?— al menos no estaba Dawn para echarle en cara su carencia– esa es la cantidad de veces que la he oído decir lo mismo, que soy el peor novio del mundo–
Aunque parecía no importarle, realmente, Ash pensaba mucho en las palabras de Dawn, muchas veces era en broma, muchas veces era porque ella se molestaba, pero veces como esta, era porque estaba furiosa con él por su actitud. y, si bien esta vez podría decirse que estaba en lo correcto en enojarse, Ash recapituló en su mente cada una de las veces que le dijo eso.
–¿Es normal que se le diga a alguien eso, tantas veces? – le preguntó a su Pokémon, y este no supo que responder– yo tampoco sé–
Aunque Ash estaba muy a gusto con la chica, a veces no sabía decir si ella estaba en la misma forma junto a él, pues las discusiones entre ambos eran constantes desde siempre, tanto en su primer viaje juntos como ahora que se reencontraron.
—¿No sé supone que una relación era alegrías y nada de molestias? Brock lo decía y todo el tiempo y lo hacía sonar fácil, pero yo sigo sin entender esto. Era más fácil cuando apenas y sabía que una mujer era diferente de un hombre–
Pikachu le respondió.
—Sigo sin entender esto de las relaciones. Sigo sin entenderla por completo— Pikachu volvió a contestarle— todo el tiempo se molesta conmigo. Está feliz un momento, y al otro esta diciéndome que soy el peor y casi podría patearme con tal de tenerme lejos—
Ash colocó sus brazos detrás de su cabeza— realmente, ¿tan mal novio soy? — Pikachu le respondió, asintiendo con la cabeza— ¿de parte de que lado estás? A la próxima mejor vete con ella— Pikachu volvió a asentir. Parecía que se había encariñado con la chica, tanto como tenía afecto por su entrenador, en ocasiones, Ash sentía que la prefería a ella mucho más.
Ash lo pensó antes de responderse a si mismo. Realmente, Dawn había cambiado mucho desde la ultima vez que se vieron. No solo su cuerpo había cambiado, sino que su actitud, si bien, se enojaba con mucha facilidad cuando tenían 14, en esta ocasión parecía que su resentimiento duraba más y era mayor, y cada que ella se molestaba a él igual le molestaba, pero no porque le hiciese enojar al igual que ella, sino porque le incomodaba, le hacía sentir extraño.
—No soy tan malo, siempre estoy con ella. Y siempre nos estamos divirtiendo. Siempre termino siendo yo quien carga todas sus compras—
Pikachu volvió a contestarle.
—está bien. Quizá fui un poco fastidioso al quejarme durante todo el día… y quizá me pasé una vez que me tiré al suelo— Pikachu le reclamó, en respuesta— está bien, reconozco que fui un fastidio, y que está bien que esté enojada conmigo por eso. Pero lo hice por un bien mayor. Además, no lo hago todo el tiempo—
Recordando varias citas que había tenido junto a la chica, se dio cuenta que no estaba tan en lo cierto, pues había repetido el mismo comportamiento un par de veces antes. Y yendo más atrás, igual pareció haberlo hecho cuando su primer travesía por Sinnoh.
—vaya… en verdad soy un fastidio— concluyó— quizá no esté enojada por esta vez… sino por todas las veces que lo he hecho sin consideración alguna—
No solo se trataba de momentos bochornosos por los que la chica había pasado por culpa del chico, sino había otros detalles que hacían enfurecer a Dawn con mucha frecuencia, y uno de ellos era la mayor queja de la adolescente.
—yo soy quien paga las habitaciones de hotel… luego de ser obligado por ella… sino fuera por eso, dormiríamos a las afueras de cada ciudad que visitamos, con tal de no gastar dinero en ello— se dijo a si mismo pensando en aquella extraña necesidad de no gastar ni un solo centavo de sus bolsillos— y si le compro un helado, es porque trato de alegrarla después de una discusión. Realmente, no le he comprado nada de las cosas que a ella le gustan… no he hecho ese tipo de cosas por ella—
Por donde quiera que iban, Ash y Dawn siempre miraban a varias parejas andar por las calles, y, por lo regular, regalándose detalles que a él no se le ocurrirían hacer por la salud de su billetera…
—… pero que… quizá a Dawn le hubiese gustado que hiciera— se dijo con cierta tristeza el chico— y que, yo, por ser tan egoísta, no lo había pensado—
Recordó cuando era un niño y viajó por Kanto y Johto con su vieja amiga, Misty. En aquel entonces, se la pasaba discutiendo con la líder de gimnasio a diario, y era algo que siempre molestaba al entrenador, y a sus diez años no le preocupaba que tanto pudiese afectar a la chica. Pero luego de tantos años, su amistad con la chica de cabellera naranja había cambiado, al igual que lo había hecho su relación con Dawn.
—Peleábamos mucho cuando teníamos 14. Pero en ese entonces parecía ser tan simple, una discusión y después se olvidaba, tan amigos como siempre… pero ahora… parece que algún día podría cansarse—
Ahora, las discusiones eran con su pareja, y eran casi tan frecuentes como lo eran las discusiones con Misty, pero ahora parecía preocuparle el como aquellas peleas podían afectar su relación con ella, después de todo, no era alguien a quien quisiera ver molesta. Y era eso lo que lo tenía tan pensativo.
—Entre más le doy vueltas, siempre llego a la misma conclusión. Quizá si soy el peor novio del mundo—
El chico se detuvo. Volteó a ver a su alrededor, no sabía con exactitud donde estaba, solo se había dispuesto a caminar sin fijarse a donde iría, pero se dio cuenta que no había ido tan lejos de donde inició. De hecho, se fijó que estaba muy cerca del centro Pokémon, solo había caminado en círculos un par de veces.
Ash había estado en el gimnasio cuando retó a la líder Erika, pero en ese entonces no logró hacerlo de la forma convencional. De hecho, fue de los peores momentos de su vida y que jamás podría olvidar, y que la líder de gimnasio no permitiría que olvidara. Si Dawn le decía que él no conocía la vergüenza, es porque la sintió en cada célula de su cuerpo el día que entró al gimnasio de ciudad Azulona usando un vestido, y nada podía ser tan vergonzoso como lo fue ese momento.
Luego de tantos años, aquel momento de su vida seguía persiguiéndolo, y es algo que no había contado a nadie, solo lo sabían Brock y Misty, pero nadie más. Por eso, no creía conveniente acompañar a su novia al gimnasio, por temor a que descubriera el momento más bochornoso de su vida de tal forma. Pero, allí estaba, cerca del gimnasio, debatiéndose que hacer para enmendar el error de la discusión con ella.
No quería ver a la chica molesta, siempre que ocurría, encontraba la forma de resolverlo. y, en esta ocasión, la única forma era entrando al gimnasio y acompañarla, aunque eso igual le trajese problemas.
El chico suspiró y se acomodó la gorra, esperaba que la visera cubriera lo suficiente su rostro para evitar ser reconocido una vez que entrase al gimnasio. Con eso, camino hacía el edificio esperando que todo resultase según su plan.
Ash entró al gimnasio, se sorprendió lo mucho que había cambiado el lugar, en primera el como pasó de ser un domo con techo en forma de Gloom, para transformar aquella vieja estructura en vitrales hexagonales de color rojo que figuraban ser los pétalos de Gloom. Ahora, el gimnasio estaba diseñado en dos partes, la parte dedicada al combate contra entrenadores y la segunda dedicada a las ventas de perfumes, perfumes que estaban hechos a base de la esencia de los Pokémon flores de la líder de gimnasio, tales como Gloom y Vileplume.
Al entrar, Ash fue recibido por la recepcionista, una mujer joven, quizá mayor que él por unos años. Con pantalón de vestir gris a juego con su chaleco a botones, debajo de su chaleco llevaba puesta una camisa blanca de mangas largas. Su cabello rubio, no tan claro era corto, casi a ras de su cabeza, pero dejaba que unos mechones de la parte de atrás se hicieran hacia adelante. Su perfecta figura curveada, en el cual se pronunciaba el tamaño de su pecho, lo diminuto de su cintura y lo ancho de sus caderas, se moldeaban gracias a su ajustado atiendo. Ash no pudo evitar notar lo bella que era, y más cuando le habló.
—Bienvenido al gimnasio Pokémon de ciudad Azulona. ¿Ay algo en lo que pueda ayudarte, cariño? —
Poco faltó para que el chico saltase a los pies de la joven mujer, le tomara la mano y se la besara, recitando versos y jurando su eterno amor tal y como lo hubiese hecho su amigo Brock, el eterno enamorado. Pero a eso había que sumarle las ganas que tenía de ver como el botón de su blusa reventaba con tal de ver un poco de su pecho, quizá pudiese notar su sostén, el encaje y color de este, o directamente ver que no traía uno puesto. A veces, él mismo se sorprendía por los pensamientos que llegaban a su cabeza.
—Quisiera saber donde tienen los perfumes y todas esas cosas— dijo con firmeza, tratando de no desviar su atención en la chica frente a él. Dawn se lo decía todo el tiempo, su mayor cambio una vez que volvieron a verse, fue en su excesiva fijación en el sexo femenino, una fijación que no había visto antes, y que de Hecho Ash había desconocido hasta su llega a la región de Kalos.
Por lo regular, los visitantes al gimnasio Pokémon podían dividirse en dos, aquellos que buscaban ir directamente al campo de batalla a enfrentarse con otros entrenadores y/o enfrentarse con la líder del gimnasio, o aquellos que buscaban la boutique de fragancias. Por lo regular, del primer grupo siempre eran adolescentes y entrenadores novatos, entusiasmados por una batalla Pokémon aunque la perdieran. Mientras que el segundo grupo consistía en chicas buscando dulces aromas para si mismas, o en parejas buscando lo mismo para la parte femenina de la relación. Era raro ver a un chico que estuviese interesado en ir a aquella ala del edificio.
–El área de la boutique se encuentra en la segunda planta del edificio– contestó la joven mujer– si gusta, puedo acompañarlo–
La presencia de alguien tan bella y sexy nunca caía mal para Ash, de hecho, era una gran oportunidad para acercarse más a ella… si no fuera porque no era el mejor momento ni lugar para ello. Sus planes de reconciliarse con su novia se verían afectados si de repente llega, al lugar que juró nunca ir, acompañado de otra fémina.
Dawn siempre le reclamaba lo mucho que cambió su perspectiva hacía el genero femenino, pues parecía notar más sus atributos y encantos que solo notar su presencia a como lo hacía antes, cosa que permitió que su relación floreciera y a la vez algo incomoda pues Ash ahora notaba el atributo de toda mujer que tuviese enfrente o tuviese de lejos, sin importar que su novia estuviese al lado suyo o no. Pero en esta ocasión que no quería seguir disgustando a Dawn, prefirió rechazar la oferta de la mujer.
–no se preocupe, yo puedo ir solo– dijo, pero la chica, un tanto mayor que él, no cedió en su propuesta.
—no es ninguna molestia para mi— dijo la chica mientras dejaba su puesto en la recepción y se acercaba a Ash— el edificio es muy grande, lo mejor sería que fuéramos juntos—
Su labor era el no separarse de la recepción pues eran muchos los entrenadores que llegaban al gimnasio por un reto, al igual que muchas las personas que buscaban la boutique, y de hecho, Ash dudaba que ella ofreciera acompañar a cada visitante que llegaba.
—Además. Hoy a sido un día aburrido, me serviría despejar la mente un rato si estoy contigo—
Aquella mujer estaba interesada en Ash, era un entrenador diferente a los que llegaban allí, sobretodo por su interés de ir a la boutique, por lo que quería aprovechar la presencia del chico para relajarse de sus obligaciones por un momento. Quizá, pudiese ser del interés del joven y lograr verlo al final del día. Sería un día interesante si sus planes se cumplían, además, sabía que se cumpliría pues era muy encantadora, pues ningún chico había rechazado sus propuestas.
Ash debía rechazar a la chica, pero no necesitó pensarlo mucho, pues cuando ella se acercó para tomarlo del brazo, el chico pudo presentir un aroma que hizo que le cosquilleara la nariz. Un olor entró por sus fosas nasales, y en lugar de quedarse como un simple cosquilleo, comenzó a irritarlo, y él sabía de qué se trataba, después de todo, no quería entrar a ese lugar por una razón.
–estás… ¿estás usando perfume?– preguntó.
La chica sonrió porque el adolescente de gorra roja notara el dulce olor que escogió usar– Por supuesto, estamos en el lugar donde se producen las mejores fragancias del mundo. ¿que te parece? ¿te gusta?–
La chica se acercó para intentar captar más la atención del entrenador y recibir algún cumplido, pero eso no fue lo que obtuvo por parte de este, pues el chico ya no toleró la irritación dentro de sus fosas nasales, y sin poder evitarlo estornudó junto a ella.
Varias fueron las veces que Ash tuvo que estornudar gracias a la reacción que le provocaba el olor al perfume que la chica usaba, esto le resultó incomodo al joven entrenador pero más a la chica que se alejó un paso para evitar que él siguiera estornudando sobre ella.
–¿Que ocurre contigo?– preguntó la joven mujer de cabellera corta. indignada.
–alergias– respondió Ash– soy alérgico al perfume que aquí hacen–
Lo que le dijo a Dawn, no solo fue un pretexto para evitar se arrastrado a la boutique, realmente no toleraba oler aquellas fragancias proveniente de Pokémon flores como lo era Gloom.
—¿Por qué irías a una boutique de perfumes cuando eres alérgico a ellas?— preguntó la chica, todavía molesta porque Ash continuaba estornudando, pero un poco más leve ahora que se alejó un par de pasos.
Ash tampoco sabía por qué, realmente era extraño pues, no era alérgico a ningún Pokémon y podía decirse que había visto a casi mil de ellos, y de hecho tampoco era alérgico al estar cerca de algún Gloom, solo era alérgico a los perfumes hechos a base de los extractos de Gloom. Pero, quizá ese detalle sería la escusa que había estado buscando para deshacerse de la fémina.
—Eso fue lo que le dije a mi novia, pero ella insistió que viniese a acompañarla a este lugar—
La chica se sorprendió de escuchar aquellas palabras— dijiste… ¿tienes novia? —
—¿Por qué otra razón entraría a una boutique de perfumes si soy alérgico a ellas? —
La chica se sorprendió, pues el chico actuaba tan normal al hablar de su pareja, como si no le importase que ella estuviera insinuándole hacía apenas unos momentos atrás. De hecho, ya no podía decir si él estaba interesado en ella tal como ella mostró interés en él, pues si bien parecía que iba a terminar aceptando su propuesta, la simple mención que tenía pareja y que estaba allí en el edificio, indicaba que no quería estar junto a otra chica. Aunque, al final, fue ella misma quien creyó que podría salir junto al chico.
—Es en el piso de arriba, ¿no? — preguntó Ash al notar que la recepcionista no respondía.
La chica escuchó la pregunta de Ash— ah… si… es en la segunda planta— realmente, ahora ella se sentía incomoda por haber intentado filtrar con el entrenador de gorra roja, necesitaba encontrar un pretexto para evitar acompañarlo tal como se lo ofreció, y ese pretextó cruzó la puerta en forma de una pareja.
La chica, al verlos decidió ir tras ellos para cumplir con su deber como recepcionista de guiarlos a las alas que quisieran visitar. Con rapidez se acercó y además que se despidió de Ash solo con un "espero que disfrute su estadía" demasiado rápida. Ash solo se fijó en lo rápido que ella quiso alejarse de él una vez que dijo que tenía novia. Era una suerte que se alejara, así evitaría problemas con Dawn. Pero, por otra parte, una chica más que se le escapaba…
Ash se dispuso a dirigirse a la segunda planta, donde se encontraba la boutique. El solo pensar estar rodeado de todos aquellos olores que le resultaban tan desagradable, ya comenzaba a picarle la nariz. De hecho, le preocupaba que comenzara a estornudar sin parar una vez que las oliera. Solo esperaba no encontrarse con Erika, pues si lo reconocía sería su fin.
Tuvo que pasar justo enfrente de la entrada hacia el área de batalla. Se supone que no pasaría por allí, sobre todo porque terminaría perdiendo tiempo en una batalla, y lo que necesitaba era ir directo con su novia para evitar el enfado de esta. Pero, al pasar frente allí, escuchó el ruido de una batalla que estaba en proceso. Los sonidos parecían tan interesantes, como si la batalla se estuviese llevando con entusiasmo. Realmente se sentía más atraído por la idea de una batalla que por ir a la boutique.
"Pika"
Le dijo Pikachu, a su entrenador, jalando un poco de su oreja para hacer que mirara hacia el frente y no hacia el campo de batalla.
—cierto… hay que ir a la boutique— dijo Ash.
Ash quiso volver a retomar su camino hacia la boutique de perfumes, pero los ruidos del campo de batalla se hicieron cada vez más fuertes, cosa que volvió a llamarle la atención al joven entrenador. Era casi como si estuviesen llamándole a él con aquellos sonidos. El joven lo pensó por un segundo, pero la decisión estaba tomada.
—Quizá solo vea por un minuto—
"Pika"
—Tranquilo amigo, solo será un minuto, y después nos iremos a la segunda planta. Lo prometo— con eso, Ash entró al área de batalla.
Era un gran vivero, pues debía coincidir la temática natural y silvestre con el tipo del cual se especializaba la líder, Erika. Pero este lugar parecía más un pequeño bosque bajo techo que un vivero, pues contaba con arboles, grandes arbustos, abundantes pastizales y hasta con un pequeño manantial… parecía que el lugar era mucho más grande que la ultima vez que estuvo allí.
Entre más se adentraba, se fue dando cuenta que había un grupo de chicos dándole la espalda, arremolinados de lo que parecía ser el campo de batalla. Al irse acercando, Ash se dio notó que iba aumentando el calor, y al voltear al techo de cristal, este no estaba, se había retraído para permitir que los rayos solares entraran al vivero de manera natural. Pero, parecía que el Sol era más grande y brillante.
"Ella es genial"
"Ese Pokémon es muy raro"
"¡Va a ganar otra vez!"
Se escuchaban algunos susurros de los espectadores de la batalla.
Toda aquella pequeña multitud parecía emocionada por el combate que se estaba librando, impresionados por las habilidades de alguno de los participantes. Y al escuchar que se referían a uno de ellos como "ella," inevitablemente Ash pensó que se trataba de la lider de gimnasio Erika, la persona a quien trataba de evitar, pero sus sospechas se desvanecieron una vez que escuchó a la combatiente hablar.
–¡Scovillain! ¡Malicioso!– la voz que se oyó era femenina
–¡Vulpix! !Usa ataque rápido!– y aquella voz era de un varón.
Las voces de los entrenadores, la voz femenina no parecía a la de la líder de gimnasio, de hecho sonaba un tanto más aguda. Han pasado ocho años desde la primera vez que vino al gimnasio, y Erika era un tanto mayor que él, por lo tanto debía ser mucho mayor ahora, y su voz igual no podía ser la misma que en ese entonces que la conoció. De hecho, se preguntó como se vería actualmente, pues aquella chica, al conocerla, vestía con un pantalón de overol de mezclilla y una camisa azul, teniendo su cabello suelto, era así como vestía cuando trabajaba en el área verde de su inmenso gimnasio, pero cambiaba de vestuario cuando le tocaba batallar y estar en la boutique, pues llevaba un kimono tradicional con estampados de flores de colores, al igual que su cabellera negra estaba sujeto con una diadema roja.
El chico se acercó a la pequeña multitud, algunos parecían tener la misma edad que él, mientras que otros eran menores ya sea por pocos años o con la misma edad que él tenía la primera vez que retó al gimnasio. La batalla principal era entre dos entrenadores, un chico con un Vulpix, y una chica con un Pokémon extraño que Ash nunca había visto, seguramente un Pokémon planta bípedo y tan grande como un Cacturne, pero a diferencia del Pokémon con púas en el cuerpo, este Pokémon posee dos cabezas, una verde y una roja.
El pequeño Vulpix corrió hacía aquel Pokémon planta, la idea era ser el primero en golpear, tal como lo indicaba el ataque, pero el Pokémon de la chica se adelantó y agachó sus dos cabezas para estar frente al Pokémon zorro. El Vulpix se detuvo, pues el Pokémon le gritó abriendo ambas fauces frente a él. Por lo regular, las únicas plantas a las que Ash creería que podrían comerlo sería Victreebel y Carnivine, pero parecía que este Pokémon igual pudiese arrancarle una pierna de un mordisco, además, a eso se le suma el hecho que de la cabeza verde parecían brotar llamas, mientras que de la roja parecía brotar una especie de ácido o jugos gástricos.
–¡Muy bien Scovillain!– se escuchó a la chica llamarlo, nombre adecuado para sus rostros tan aterradores. y Vulpix pareció pensar lo mismo, pues de inmediato se paralizó apenas lo vio— ¡Ahora usa Triturar! –
De las dos cabezas, solo la de color verde abrió las fauces y se acercó a Vulpix para atraparlo con su boca, una vez, dos veces, y tres veces abrió y cerró la mandíbula para lesionar al pequeño canino rojo.
Ash no solo estaba impresionado por el extraño Pokémon, no solo era aterrador, su ataque fue potente, y había actuado muy rápido, incluso más que el ataque rápido de Vulpix, quien diría que un pokémon así tendría esa agilidad. Aunque, quizá en algo influía sobre él la potencia del sol… pues algunos pokémon planta poseían la habilidad "Clorofila" la cual aumentaba su velocidad, y solo un buen entrenador la combinaría con la habilidad "Sequía" de Vulpix.
Ash volteó a ver a la entrenadora del Scovillain, y quedó impresionado pues no era la típica entrenadora que tuviese un pokémon tan atemorizante como ese. De hecho, hubiese pensado que sería ella la entrenadora del Vulpix. Era una chica joven, probablemente de su misma edad. Sus ojos azules eran ideales para su cabellera rubia con capas. Llevaba una blusa verde mangas costas, lo cual era de esperar por el calor y humedad que hacía en el vivero/gimnasio. El sudor que emanaba su cuerpo hacía que aquella blusa se pegara a su cuerpo, y su busto era lo suficientemente grande como para que resaltara, al igual que su cintura que se curveaba y la camisa dejaba ver parte de su vientre. llevaba unos jeans azules, y unas sandalias en sus pies.
–vaya que es hermosa– dijo el chico, sonriendo un poco al ver a la joven chica– recordaba que todas las ayudantes de Erika eran bonitas, pero ella es muy poco usual de estar aquí–
–¡Usa nuevamente triturar!–
El pokémon de dos cabezas se acercó al Vulpix tirado en el suelo, agachó sus cabezas y cada una de ellas sujetó al pequeño pokémon rojo de un lado cada uno, eso sin duda dolió al pokémon quien gritó, para después quedar en silencio.
–¡Vulpix! ¡No!– gritó el entrenador del pokémon, pero ya era tarde, había sido vencido en la batalla.
La batalla había concluido con aquel ultimo ataque, pues aquel Vulpix se encontraba tendido en el suelo, inconsciente por el ataque mientras su entrenador, un adolescente que lo tomaba en brazos y lo devolvía a su pokeball. Mientras que aquel pokémon de dos cabezas se alzaba victorioso y sin ningún rasguño.
–¡Muy bien Scovillain! ¡Volvimos a ganar!–
Por el grito de victoria de la chica, y los murmullos de la pequeña multitud, parecía que esta no era la primera batalla que tenía junto a su pokémon, ni la primera que ganaba, y realmente no era de sorprender. Aquel pokémon se veía fuerte, y sobre todo tomando en cuenta el incremento de poder y agilidad por el aumento de día soleado, y siendo la mayoría de retadores entrenadores novatos como alguna vez él fue, y así como en la primera vez, él igual perdió contra en aquel gimnasio por subestimar a los pokémon tipo planta.
—bonita y talentosa— el chico se cruzó de brazos mientras decía eso— creo que volvería a enamorarme— ante eso, Pikachu le dijo algo, como si estuviese reclamándole, a lo que Ash respondió volteándole a verle y con una sonrisa burlona— oye, Dawn no tiene porque enterarse de esto— y rio para si, mientras que su amigo Pokémon suspiraba.
Al volver a voltear hacia la chica, algo le llamó la atención en ella. Muchas veces Dawn le decía que él no notaba los pequeños detalles, pero no era tan cierto, pues de vez en cuando se fijaba en cosas tan insignificantes como el par de aretes en sus orejas con la forma de la cabeza de un Clefable sonriente. Parecían diamantes resplandecientes, pero Ash estaba seguro que eran de cristal, uno tan puro y brillante como los Carbink.
–¿Quien sigue?– gritó la chica, pidiendo un nuevo retador para un nuevo combate, ante esto recibió respuesta por parte del entrenador de chaleco rojo.
—¡Yo puedo vencerte! — se escuchó fuertemente, casi un grito buscando la atención de la chica.
La joven entrenadora buscó el origen de aquella voz, ninguno dentro de aquella multitud de entrenadores adolescentes era el que habló, a excepción del chico, un tanto más alto que ella, de atuendo rojo y un Pikachu en el hombro. Él se estaba acercando al campo de batalla, con tal confianza que llamó la atención de la chica.
—he escuchado eso, muchas veces el día de hoy, y siempre terminan perdiendo. ¿Qué te hace creer que puedes vencerme esta vez? —
—es un pokémon muy fuerte. Nunca antes había visto como ese—
Esto hizo que la chica se llenase de orgullo por las palabras del chico— gracias, Scovillain es un pokémon difícil de entrenar en su región de origen, pero una vez que me gané su confianza, nos volvimos un gran equipo—
Ash sonrió, parecía que se había ganado la atención de ella para que tomara en cuenta su reto— aún así. No creo que puedas vencerme—
—¿Qué te hace creer eso? —
—estoy seguro que nadie aquí conocía este pokémon antes. Traer a un pokémon desconocido a la contienda, es un truco muy usual para tomar ventaja contra otros entrenadores— y Ash sabía de lo que hablaba, después de todo, fue así como perdió en ciertas ocasiones, frente a pokémon que desconocía— no saben si tienen tipo secundario, no saben debilidades, no saben movimientos, no saben nada. Pero con solo unos minutos que te vi batallar, puedo asegurar que puedo vencerte sin tanto esfuerzo—
La chica se sorprendió por el pequeño análisis que el entrenador hizo con respecto a su pokémon y estrategia, y se molestó un poco con él por haberla comentado ante todos aquellos entrenadores.
–¿Y tu crees que puedes vencerme a pesar de saberlo?–
Ash sacó una pokeball– digamos que tengo un poco de experiencia en combate… y en este gimnasio–
De la pokeball que lanzó, salió una coraza, un caparazón de grandes dimensiones, de color café en la parte superior y un color más claro en la parte inferior. Tenía varias aberturas, una de frente y parte trasera, dos de cada lateral, y dos a los lados de la parte frontal.
–¿que es eso?– se preguntó la chica rubia.
Ash se acercó al caparazón, y lo golpeó con el puño un par de veces–¡Blastoise! ¡Despierta!–
El caparazón comenzó a temblar, y un estruendoso rugido se escuchó, era largo y profundo. De las aberturas de los laterales salieron unas gruesas patas que usó para comenzar a levantar la pesada coraza. De la abertura trasera, salió una cola, pequeña en proporción al tamaño del caparazón, pero más grande que un Caterpie, y de las aberturas de los laterales, pero los superiores salieron otro par de patas más pequeñas que podrían ser las manos del Pokémon.
De la parte superior salieron un par de cañones de acero, y en medio de ellos salió la cabeza del Pokémon de color azul, así como el resto de las extremidades que salían del caparazón. Antes de hacer algo, estiró el cuello y dio un fuerte gruñido.
"Blaaaaasss" gruñó el Pokémon de gran tamaño, incluso más que el Scovillain, pero aquel gruñido se escuchó más como un bostezo.
Todos se impresionaron al ver al Pokémon, no fue tan difícil de identificar ahora que estaba fuera de su coraza, era un Blastoise, la evolución final de Squirtle, una de las tres opciones iniciales que le dan a los entrenadores primerizos en la región. Pero, fue la entrenadora del Scovillain que no se lo tomó tan bien al ver al Pokémon que Ash iba a usar.
—¿Ese es el Pokémon que piensas usar? ¿Un Pokémon tipo agua? —
Ash sonrió, era justo la reacción que esperaba, de hecho, habría tenido aquella misma reacción hacía unos años cuando inició su aventura por Kanto, pensando que el rival no lo tomaba en serio.
—Dices que nadie conoce a Scovillain y por eso no saben que tipo es. ¡Pero creo que todo mundo ha notado que es un Pokémon tipo planta! ¡y todos aquí saben que los Pokémon tipo agua son débiles contra los tipo planta! —
El haber fastidiado un poco a la chica fue el placer para Ash. A pesar de haber madurado en muchos aspectos, todavía disfrutaba siendo una molestia para algunos rivales.
—Te he retado a una batalla— le dijo el entrenador del Pikachu— ¿Vas a aceptarla? —
La chica lo consideró por un momento. Sin duda se molestó con el chico por la opción que él había tomado para batallar, pero por otro lado, era una buena oportunidad para seguir demostrando la fuerza de su Scovillain frente a Pokémon de gran tamaño y en su ultima etapa evolutiva como lo era Blastoise, pues hasta ahora, siempre había batallado contra Pokémon pequeños. Además de destrozar la arrogancia de aquel chico y, quizá, obtener algo a cambio.
—de acuerdo. Acepto— dijo la chica mientras sonreía al igual que Ash— pero con una condición—
La rubia pareció leer los pensamientos del entrenador, pues estaba apunto de decir algo similar— te escucho—
—quiero que me des algo a cambio, una vez que gane. Y esta vez no se trata de dinero— con cada victoria, siempre le correspondía un poco de dinero como era normal entre los entrenadores, aunque la gran mayoría contra los que había combatido tenía poco dinero consigo. Pero con Ash tenía planeado algo diferente, aunque no sabía que, para Ash, el escuchar que no tenía que pagar era realmente un alivio— saldrás conmigo, y harás todo lo que yo te diga por el resto del día—
Una ligera sorpresa llegó a Ash al escuchar la petición mientras esbozaba una sonrisa un tanto nerviosa. Aquello no le hubiese molestado de no ser porque Dawn estaba en el mismo edificio que ellos. Pero el chico no se negó, de hecho, iba a aceptar la propuesta pero con otra condición de su parte.
—acepto. Pero, si yo ganó, tú serás quien haga lo que yo pida—
La chica sonrió, había esperado una condición similar, quizá no todo saldría tan mal después de todo— acepto tu condición— dijo con confianza, y mirando al entrenador colocándose en posición— es más. Te concedo el primer movimiento— dijo con un pequeño tono de burla, pues no creía que el chico de gorra roja pudiese tener ventaja sobre ella—
Para Ash, esta fue la peor decisión que la chica había tomado— ¡Blastoise! ¡Al cielo! — y, por supuesto, no lo iba a desaprovechar.
Blastoise preparó sus cañones, y de ellos salieron dos grandes chorros de agua con dirección al cielo. Aunque el disparo fue de gran impacto, el agua alcanzó un limite y se evaporó. Todos se preguntaron que fue lo que pasó, que planeó el chico con ese movimiento, pero pronto se dieron cuenta que, gracias a esos chorros de agua que se evaporaron, se formaron algunas nubes. Pronto, aquellas nubes se hicieron más grandes, y cada vez iban oscureciéndose más y más.
—¿Qué es eso? — preguntó la chica del Scovillain al ver aquellas nubes, que se asemejaban a nubes de lluvia, lo más curioso era que solo se estaban concentrando por encima de ellos y el campo de batalla. Y entonces, comenzó a llover.
Gotas de agua comenzaron a caer desde las nubes y con rapidez. De un momento a otro pareció una pequeña tormenta, cuando hacía solo un momento se notaba el sol en todo su esplendor. La pequeña multitud de espectadores se dispersó para evitar mojarse, pero al alejarse lo suficiente, se dieron cuenta que solo la parte del campo de batalla estaba cubierto por aquella lluvia improvisada, el resto del gimnasio no presentaba esta característica, de hecho, todo el resto del campo seguía tan normal como siempre.
—¿Qué se supone que haces? ¿Esa es una estrategia? — preguntó la chica, molesta porque la lluvia la empapara por completo.
Por su parte, a Ash no pareció importarle los reclamos de la rubia, ni el hecho que él igual estaba empapado— querías una batalla… entonces es hora que las reglas del juego cambien—
"¿Escuchaste, alguna vez, sobre el chico que entró aquí disfrazado de chica?
Sobre el gimnasio Pokémon, se encontraba la boutique de perfumes más grande de Kanto, y probablemente, la más grande de entre las cuatro regiones orientales. Todas las paredes, de color verde y con ciertos detalles alusivos a flores y a algunos pokémon planta, tenían estantes con varias botellas de estas fragancias. Grandes, pequeñas, delgadas y regordetas, cada fragancia eran diferentes entre si.
"Fue hac años. La líder, Erika aún era una adolescente, pero era muy buena haciendo fragancias y en los combates… y un chico se atrevió a menospreciar sus perfumes diciendo que era alérgico a ellas"
Dawn estaba en la boutique tal como le había dicho a su pareja, y estaba oliendo el olor de una fragancia, y quizá le estaba gustando, por lo que quiso que sus Pokémon igual lo olieran.
–prueba este Piplup– dijo Dawn tratando de acercar un perfume al pico de su amigo emplumado, el cual se encontraba sobre su hombro derecho. Pero este pokémon decidió alejar su rostro de la fragancia– ¿y ahora que te pasa?– la chica volteó a ver al Pokémon de cuatro brazos que cargaba con sus compras– ¿y tu Machamp? ¿Que opinas? –
Igual acercó la botella de vidrio al Pokémon más grande que ella, pero este igual se negó a olerlo, de hecho, con uno de sus brazos libres, cubrió su nariz y boca.
–por favor. huele muy bien. Ya se parecen a Ash–
El Piplup se quejó con ella– ¿cómo que ya no quieres oler otro más? si no han sido tantos–
Realmente, Dawn había pasado ya un rato en la boutique de perfumes dentro del gimnasio Pokémon de ciudad Azulona, no era la única allí, realmente había otras clientas del lugar e incluso algunas parejas, pero ella era la única que tenía un Machamp que cargaba con bolsas de compras en dos manos, y con muchas otras bolsas de perfumes en otra de ellas.
–Pues a mi si me gusta– dijo la chica, un poco molesta con sus dos Pokémon.
Realmente, la ex coordinadora ya había hecho que ambas criaturas olfatear varias muestras de las fragancias que a ella le gustaba y no le gustaban, de hecho, se podría decir que había probado la gran mayoría de los perfumes allí exhibidos, pero mientras ella seguía disfrutando de sus olores, a sus amigos Pokémon ya comenzaba a disgustarles.
"lo sacaron del gimnasio a la fuerza, y le negaron la entrada. Y procuró hacer cualquier cosa con tal de volver a entrar y tener una batalla. Pero nadie creía que iba a vestirse y fingir ser una chica con tal de entrar"
–Creo que Ash haría lo mismo si hubiese venido–
Inevitablemente, Dawn pensaba en el chico que se quedó abrazado de un poste allá afuera. Sin duda era un alivio el estar comprando a gusto sin las fastidiosas quejas de su novio, pero igual hubiese sido agradable el tenerlo allí cerca a ella, aunque lo más seguro fuera que el chico igual terminaría hartándose de todos aquellos perfumes.
Si tan solo su novio fuese menos egoísta, y sacrificara su zona de confort dentro de las batallas Pokémon por cinco minutos, o quizá cinco horas… o cinco días… pudiera estar junto a ella y así Dawn disfrutaría mejor el momento, después de todo, disfrutaba la presencia de Ash cuando no se comportaba como un niño de diez años.
Aunque, igual era cierto que el abrazar el poste era algo exagerado, incluso para él, algo que nunca antes había pasado por más que odiara los perfumes. Quizá, tenía motivos para no querer entrar, aunque no sabía exactamente que motivos eran esos.
"nunca nadie imaginó que él hiciese eso. Ni siquiera Erika lo creyó posible. Pero ese niño prefirió pasar por la vergüenza al ser descubierto con tal de tener una medalla—
Dawn se preguntó que estaría haciendo, el chico, ahora mismo, si seguiría en el mismo lugar donde lo dejó, o estaría vagando por la ciudad. En todas partes… menos en el gimnasio.
–¡Oigan!– se escuchó a una de las vendedoras de la boutique llegar junto a otras– alguien acaba de vencer a la chica del Scovillain—
Era un lugar grande, y con muchas personas viendo las fragancias en exhibición, pero, aún así Dawn había estado escuchando cada conversación que las vendedoras susurraban entre si, desde la apariencia de todos sus clientes (ella incluida) y sobre aquel chico que se disfrazó de chica para entrar al gimnasio. Y ahora, un nuevo tema, la derrota de una entrenadora, y por la expresión de sorpresa de las vendedoras, parecía alguien difícil de derrotar. Que bueno que no estaba Ash, o le iba a reclamar que le gustaba meterse en conversaciones que no le incumben.
–No había sido vencida en todo el día–
–De hecho… llevaba días sin una derrota–
–¿Pero quien fue?–
–No sé su nombre. Pero fue un entrenador de gorra roja que la venció con un enorme Blastoise–
Un Blastoise, Para Dawn era un poco absurdo pues era un pokémon poco usual a usar en un gimnasio pokémon especializado en pokémon tipo planta, los cuales son resistentes a ese tipo elemental. Pero, si venció a una entrenadora con un pokémon planta, usando un pokémon agua, debió haber sido una buena estrategia la que usó. Además, ¿llevaba una gorra roja? Algo que sonaba como su pareja, pues igual poseía un pokémon con caparazón como el que mencionaron.
–Solo llegó, la retó y la venció. De hecho, todos creían que iba a usar al Pikachu que cargaba sobre sus hombros–
¿Un Pikachu sobre sus hombros? Ahora, Si habían llamado la atención de Dawn. Claramente, un Pikachu era muy común en Kanto más que en otros lugares, y muchos los llevaban fuera de sus pokeball, pero eran muy pocos los que lo llevaban en sus hombros. Decirle casualidad sería ya muy ridículo. Aquel entrenador del que hablaban tenía toda la pinta de ser Ash.
Dawn había dejado de prestar atención a los frascos de fragancias y solo escuchaba la conversación con esmero, pues no podía alcanzar a creer que Ash haya entrado al gimnasio después del berrinche que armó allá afuera para evitarlo frente a ella. Aunque no le sorprendía que lo haya hecho por una batalla, después de todo, eso era lo que más le gustaba, y tampoco le sorprendía que lo haya hecho contra una chica con tal de impresionarla. Parecía que su novio tenía más interés en hacer cualquier otra cosa que hacer lo que a ella le gustaba.
–¿Enserio usó danza lluvia? –
–Ambos estaban empapados cuando terminó la batalla. Creo que por eso se fueron juntos, para buscar un lugar "más cómodo" para cambiarse. Pues parece que apostaron por si perdían–
Una mezcla de sentimientos, tanto de intriga, sorpresa y enfado llegaron a Dawn de golpe, y no podía decir que no podía creer que su novio haya preferido no acompañarla a ella, solo para enfrentarse en una batalla con una chica para ganar una apuesta e irse con ella, porque si podía creerlo viniendo del egoísta de Ash.
–No recuerdo bien cual era su nombre. Nash… o quizá Cash–
–¿no querrás decir Ash?–
–Si. Creo que si–
–Creo que ya sé quien es. Es el chico que les había hablado, el que se vistió de chica para entrar al gimnasio–
Pero Dawn no escuchó eso ultimo, pues ella había salido de la boutique en busca del entrenador junto a Machamp y Piplup.
La chica se apresuró en salir de la boutique. No había motivo para adentrarse a aquella jungla que era el gimnasio pokémon, si ya sabía que el chico había dejado el edificio junto a aquella entrenadora, por lo que se dispuso a hacer lo mismo. Pero antes, pasó con la recepcionista para saber si había visto a donde se dirigía el chico.
–Disculpe. ¿Vio pasar a un chico con gorra roja, y un Pikachu en su hombro?– casi todos los entrenadores llevaban puesto una gorra, y el rojo era muy común, pero cualquiera recordaría a alguien que llevase a un Pikachu sobre si, todo el tiempo.
La recepcionista, aunque mirándola bien, probablemente si haya reconocido a Ash pues no dudaba que su novio no había perdido la oportunidad de coquetearle, pues era muy guapa y encantadora.
La recepcionista pareció sorprendida, y al principio confundida, por la repentina pregunta de Dawn, pero tal como ella supuso, logró identificar casi de inmediato al chico que le describió— ¿el del Pikachu? Claro— y señaló a la dirección izquierda— se fue por esa dirección—
—¿Iba acompañado de alguien?— Dawn sabía que Ash estaba con la entrenadora que venció, pero quería cerciorarse que eso fuese cierto y no solo un rumor.
—si claro. Salió junto a su novia—
Aquella palabra era la que no se hubiese imaginado escuchar… pues ella era su novia.
—Cuando los vi salir juntos, supuse que era su novia pues él dijo que había venido por ella. Realmente, no se ven tan mal juntos—
Dawn ni siquiera le agradeció ni se despidió, solo dio media vuelta y se apresuró a salir del gimnasio. Machamp, aun con todas las bolsas de compras, se apresuró en seguirle el paso, podrá ser un Pokémon muy musculoso, pero no era demasiado rápido.
La joven peli azul salió del gimnasio, y tomó la dirección que la recepcionista le dijo. En su mente solo podía imaginar como es que encontraría a Ash junto a aquella chica, si los encontraría tomados de la mano, abrazados o incluso besándose mientras el chico esperaba que ella siguiera perdiendo el tiempo en la boutique.
Llevaba tiempo de estar junto a Ash, ya lo había visto tratando de coquetear con alguna chica pero nunca había pasado más allá de intentar impresionarla, y aun con eso, no imaginaba al entrenador mostrándose afectuoso con otra fémina, pero quizá se haya podido equivocar.
Luego de buscar por el centro, no lo encontró. La calle estaba a repletar de personas pero ella podría identificar a Ash en donde fuera que estuviese, Pikachu lo estuviese acompañando o no. Pero, volteando a ver a varios locales, se fijo en una pareja que salió de una joyería pequeña. Era él, era Ash junto con una chica de cabellera rubia. Ambos estaban mojados aún, tal como escuchó decir de las vendedoras.
Era el colmo. Ash nunca quería acompañarla a lugares como esos, pero no tenía reparo en ir junto a alguien más solo para impresionare. Se sintió decepcionada del chico, pues se había negado a estar con ella, solo para pasar el tiempo con alguien más. Pero la furia se apoderó de ella cuando vio que la chica de cabellera rubia se acercó demasiado al chico.
Parece que se estaban despidiendo, pero la joven fémina acercó su rostro al entrenador de gorra roja y besó su mejilla, esto pareció sorprender al chico, pero pareció disfrutarlo de algún modo pues se notó en la sonrisa que puso en su rostro y el leve tono rojo que se posaron debajo de las marcas en forma de z de sus mejillas. Parecía que la había dejado encantada.
Una vez que la chica se fue, Ash quedó en el mismo lugar, impactado por el beso que recién había recibido. una vez que regresó en si, con una sonrisa, le dijo a Pikachu– bien. Ya es hora de irnos amigo. Debemos ir por Dawn– pero no sabía que la chica ya estaba allí cerca.
Dawn estaba molesta. Ni siquiera pensó en lo que fuese a decirle al chico, era una obviedad que iba a reclamarle por su actuar, pero esta vez no tenía control como para enfriar su cabeza primero antes de decirle algo. Solo comenzó a acercarse, hacía él, dejaría sus acciones a la inercia y a su estado anímico.
Por su parte, Ash iba a emprender la marcha de regreso al gimnasio pokémon, pero fue cuando se dio cuenta que ella se estaba acercando a él. Cosa que le alegró de cierta manera, pues ya no tendría que buscarla ni volver a entrar al gimnasio– ¡Dawn! ¡Finalmente terminaste tus compras!– dijo, como una broma hacia la chica, pero ella no se veía tan alegre de verlo como él a ella.
La chica se acercaba con paso firme, y su seño estaba fruncido, y no solo el de ella, igual Piplup, quien tenía las mismas emociones que su entrenadora, e igual que el de Machamp que, aun cuando cargaba todas esas bolsas de compras con colores rosas, se veía muy atemorizante gracias a la musculatura de sus brazos que se hacía más grande cuando se enojaba.
Al notar la expresión de la chica, Ash comprendió que ella estaba enojada, pero ¿por qué? Sabía que era fácil de desquiciar, pero esta vez no tenía ni idea de porqué estaba así. De hecho, tenía la misma mirada de cada vez que lo encontraba tratando de seducir a una chica. Y fue allí donde Ash recordó el beso que la entrenadora del Scovillain le dio a él en la mejilla, Dawn debió haberlo visto.
Al notar que estaba más cerca, el chico quiso explicarle a la chica la situación, antes que quedara a mal interpretaciones– ¡Espera! ¡Espera!– repitió– No es lo que estás pensando–
La chico de cabellera azul se detuvo frente a él, y quedó en silencio por un momento, incluso, esto sorprendió a Ash que no pensó que un par de palabras pudieran hacerla detener.
Dawn solo se le quedó mirando, se cruzó de brazos, y le dijo– te escucho–
Esperando una reacción enfadada, Ash se sorprendió cuando la chica se detuvo en seco y solo le dijo un par de palabras sin cuestionarle ni reclamarle– ¿lo harás?– preguntó atónito sin creer la proposición de su novia.
Dawn asintió sin dejar su seño fruncido hacia el chico– quiero oír el nuevo pretexto que me tendrás–
El entrenador seguía sin entender a la joven de cabellera azul– ¿pretexto?–
Dawn asintió– has estado todo el día tratando de evitar estar conmigo. Justificando tus acciones de una u otra manera, quiero saber cual es el pretexto que me darás para justificar esto–
–Oye. Eso no es cierto, yo nunca he querido evitarte, ni por poco–
–Todo el día te estuviste quejando de no querer comprar junto conmigo–
–sabes que no me gusta pasar tanto tiempo comprando–
–Pero no te importó salir junto con alguien más por lo mismo–
–¡Oye no es así como lo piensas!–
La discusión iba a escalando poco a poco, aunque Ash quería defender su acción, Dawn no lo iba a permitir.
–Soy tu novia, te he pedido estar conmigo todo el día, y lo único que haces es molestarte por eso. Sé que no lo disfrutas, y no procuras dejar de ser un fastidio. Pero decidiste entrar al gimnasio solo para conocer a una chica y salir con ella cuando te negaste a entrar junto conmigo–
Ash iba a decir algo pero se detuvo al considerar que no erraba al considerarlo una molestia, después de todo, decidió abrazarse de un poste de luz solo para evitar entrar al gimnasio pokémon, por lo que decidió quedarse en silencio pues sabía que así evitaría que la confrontación aumentara.
–Entré a buscarte…– fue lo que dijo el entrenador de gorra roja.
el chico se detuvo para esperar alguna contestación de parte de Dawn, pero ella no dijo nada al principio, pero al ver que a él le costaba pensar en sus siguientes palabras, le dijo.
–¿y bien? –
Ash titubeó un poco, pero decidió hablar de la forma que ella quería, sin buscar pretextos— me distraje cuando vi la batalla de esta chica—
—eso no es sorpresa— Realmente, era algo que la chica hubiese esperado, aunque Ash hubiese entrado junto a ella al gimnasio, lo más probable que se hubiese distraído rápidamente al ver una batalla.
Ash rascó su cuello– sabes que no soy muy bueno con las compras. Por eso me es más fácil solo tener un pantalón y un chaleco. Por eso le pedí ayuda a esa chica para que me ayudara a comprar algo para ti–
A Dawn le causó extrañeza que el chico dijera eso– ¿Algo para mi? ¿como que?– aunque igual no descartaba que estuviese intentando excusarse.
–Esto– El joven entrenador buscó en su bolsillo y sacó una pequeña caja, que apenas entraba en su mano.
Dawn se sorprendió al ver la pequeña caja que Ash le mostraba, sobre todo porque sobre la tapa de esta decía el nombre de ella.
La chica lo tomó, se le quedó mirando un momento, y lo destapó. Dentro, y sobre una almohadilla con cubierta de fieltro azul, había dos aretes de cristal azul con las figuras de la cabeza de un Piplup sonriente, sus colores azules parecían brillar con la luz.
—vi los que cargaba ella. Sé que casi no usas aretes, pero sé que tienes muchos de ellos en tu casa, así que pensé que a ti te quedarían bien estos. Por eso le pedí que me acompañara a donde los compró—
Dawn tenía muchos de estos tal como dijo el entrenador, pero estaba impresionada de ver estos en particular aunque ya tenía unos igual con el rostro de su Pokémon inicial, ya que los había comprado Ash, el chico más egoísta que jamás había conocido y que jamás daría un centavo partido por la mitad por algo como eso.
—tu…— ¿enserio lo hiciste? —
Ash asintió– estuve pensando en lo que me dijiste… bueno, realmente en todo lo que me has dicho desde que estamos juntos. y me di cuenta que quizá tengas razón en unas cuantas cosas–
–¿en cuales cosas? ¿que eres un egoísta, un tacaño, un mujeriego y que no respetas mi presencia?–
–oye, me lo estuve reclamando todo el tiempo, no es necesario que tu igual me lo recuerdes ahora– interrumpió el chico de gorra roja al sentir cierta incomodidad con las palabras de su novia.
Dawn no pudo evitar reírse un poco– lo siento, no pude evitarlo pareciera que el enfado que sintió hacía rato se había desvanecido– ahora si, puedes continuar–
–como te decía. Quizá si tengas razón… no he sido muy atento contigo. Y aunque tengo una enorme razón para no entrar al gimnasio pokémon, debí al menos no ser irritante el resto del día si sabía que tarde o temprano ibas a querer ir–
–además de…– dijo la ex coordinadora esperando que el chico le siguiera.
–además que no debí abrazarme de un poste y hacerte pasar vergüenza en publico— concluyó Ash, y su novia sonrió triunfante– oye, haces que esto sea más difícil de lo que ya era–
–sigue así, lo estás haciendo muy bien–
Aunque la situación estaba siendo fastidiosa para Ash, quiso continuar para poder quitarse el peso de encima de haber molestado a su novia en todo el día– nunca te he hecho un regalo como tal… – el chico hizo una pausa, como si esperara que Dawn le dijese algo– oye, se supone que esta es la parte en la que dices que no importa que te de regalos sino el hecho que pase tiempo contigo–
Dawn sonrió, le gustó el hecho que Ash siempre tuviese humor para sacar una broma en cualquier momento– debería… pero no lo haré, la verdad me gusta que gastes en cosas caras para compensar tus errores– rio un poco.
–me alegra ver que te da gracia mi intento de disculpa–
–tu disculpa fue perfecta– dijo Dawn– pero, eso no explica el beso–
–Es obvio que se enamoró de mis encantos–
–si, pequeño Brock, sigue soñando– ironizó la chica, aunque, en cierta manera pareció que solo fue un impulso de aquella chica.
Dawn volvió a ver la pequeña caja, el chico realmente le dio mucho empeño pues incluso se gravó su nombre sobre la tapa, la chica hubiese pensado que se le iba a olvidar alguna letra y terminaría con un nombre diferente. Era un bonito detalle y algo que le alivió a pesar de que había pensado lo peor de él durante el día.
–nunca espero que me regales nada Ash Ketchum— comenzó a decir la chica— y cuando pienso que eres de lo peor, logras sorprenderme—
–si… bueno, sé que puedo ser un fastidio a veces–
–o todo el tiempo– volvió a ironizar la fémina– pero eso no significa que debas hacerme regalos así para compensar tus errores, cada que los cometes—
—no lo hago para compensarte lo que hice. Lo hago porque quiero hacerlo—
—¿lo dices enserio Ash Ketchum? — realmente, Dawn estuvo un poco incrédula sobre las palabras de su novio— ¿estás siendo nada egoísta por un momento sin esperar nada a cambio?—
—si. Bueno… quizá es momento de dejar de serlo— y después, Ash mostró su mano derecha y acercó su dedo pulgar y el índice, dejando una pequeña brecha de separación entre ambos— pero, quizá solo un poquito—
Dawn volvió a reír, a pesar de todo, Ash no estaba dispuesto a abandonar sus viejas costumbres y eso le causaba gracia. Realmente, a pesar de haber estado eufórica hacía un rato, la chica lo había dejado atrás y solo estaba feliz que sus conjeturas no hayan sido ciertas y poder disfrutar el momento con su novio, justo como quería estar todo el tiempo.
—quizá…. Quizá yo también, solo deba dejar de pensar en lo peor de ti—
La chica de cabellera azul se acercó a Ash para abrazarlo. Esto sorprendió al entrenador, pues no esperaba que esa fuese la reacción de ella después de que mostrarse furiosa con él hacía solo un rato, pero al asimilarlo, decidió corresponder el abrazo.
—tengo al peor novio del mundo— se burló la chica— pero siempre logras sorprenderme—
La joven chica comenzó a rodear el cuello de su novio con sus brazos, y después se despegó un poco para voltearlo a ver— y así es como quiero que continúes— para, acto seguido, besarlo en los labios.
Al principio, Ash se sorprendió por el beso de la chica, pero rápidamente le correspondió y atrajo más hacía él, apretando su abrazo de su cintura.
Al terminar el beso y despegarse, ambos se miraron y Dawn le dijo— quizá hoy no fue el mejor día, pero siempre prefiero terminar el día junto a ti— y con eso, acercó su cabeza a su pecho en un pequeño abrazo.
Ash se sintió feliz por el abrazo de su novia. Realmente, esa era la forma que hubiese esperado terminar el día, con un beso de su parte y un abrazo, realmente hubiese querido mucho más pero no podía forzar más en aquel pequeño y bello momento, si decía algo más podría arruinar el momento. Solo que el chico no se fijó que ella acercó su mano al bolsillo de su chaqueta, y solo se percató cuando escuchó como deslizaba algo desde el interior de este. En aquel momento fue cuando comenzó a temer que, realmente se arruinara el momento y ella volviese a molestarse con él pues allí es donde había guardado la nota de la compra de los aretes.
Cuando la chica se separó, le mostró el pequeño papel mientras le sonrió triunfante— siempre guardas todas las notas en tu bolsillo— y la desdobló— veamos, ¿Cuánto fue que costó? —
Apenas la chica notó el precio, quedó petrificada pues no lo hubiese esperado. Ash se preocupó cuando vio que ella permaneció en silencio, y como la mueca de su sonrisa fue disminuyendo hasta mostrar una de indiferencia, pero esta no duró mucho pues luego fue una mueca de enfado a la vez que sus cejas se enarcaron.
—¿Es enserio Ash Ketchum? — gritó con enfado— ¿Solo eso fue lo que costó los aretes que me compraste? —
Por más que Dawn le dijera que no era necesario haberle comprado algo, Ash sabía que lo que más enfadaba a la chica era que siempre procurara gastar muy poco, y sobre todo en algo que se suponía debió haber sido especial para ella.
—¡Ni siquiera tratando de hacer un lindo detalle eres capaz de dejar de ser tan egoísta! — volvió a reclamar la chica.
El día podía estar por terminar, y los problemas de Ash pudieron haber terminado… pero no quería decir que unos nuevos no podían estar iniciando.
