Capítulo único:


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EL HILO ROJO

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El chico de ojos de azules

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Sakura tenía veintinueve años, hacía unos meses había terminado con el que había sido el amor de su vida por siete años, bebida demasiado, trabaja mucho y tenía el alma hecha pedazos.

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...Que toda tu vida te mate la culpa de haberme robado una parte del alma...

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Se había mudado sola junto con su perra y dos gatos y debía empezar de cero.

Otra vez.

―Si mamá. Estoy bien― Volvió a decir por teléfono mientras cerraba la puerta del lugar donde trabajaba ―No necesito que papá me venga a buscar― Suspiró algo cansada, eran las diez de la noche y solo quería llegar a su casa a dormir ―Te aviso cuando llegue a casa ¿Si? ―

Colgó la llamada, se colocó los auriculares – solo el izquierdo- escuchando algo de música y observó varias veces hacía atrás mientras caminaba a la parada de autobuses. La zona era bastante oscura pero le encantaba su trabajo, aunque no le gustaba mucho tener que cerrar sola por las noches.

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A veces te extraño... Luego recuerdo como me sentía al estar contigo y se me pasa.

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― ¿Dónde estás? ― Pudo sentir la bronca en su voz cuando le hizo le pregunta.

Sakura tragó grueso, ya era normal que Sasuke la llamara de esa forma y le exigiera que le mandara su ubicación por whatsapp o le hiciera una video llamada para que le mostrara que estaba sola.

―Llegando a casa― Susurró.

― ¿Pero saliste hace más de una hora del trabajo? ―Le reclamó.

―Lo sé― Intentó calmarlo ―Pasé por el súper a comprar unas cosas para hacerte algo de cenar esta noche ¿Sasuke? ― Cuando volvió a mirar la pantalla del móvil, él le había colgado.

Acomodó la mochila sacando las llaves de su casa evitando tirar las bolsas con las compras y el móvil volvió a sonar, esta vez era una video-llamada.

― ¿Ves? ― Murmuró ella mostrándole que estaba abriendo la puerta de la casa donde actualmente vivían juntos ― Estoy llegando― Le dijo, el solo bufado fastidiado y le colgó el móvil.

Sakura sabía que esa noche tendría problemas.

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Cuanta la leyenda que un hilo rojo invisible a los ojos conecta aquellas personas que están destinadas a encontrarse sin importar el tiempo, el lugar o las circunstancias.

El hilo se puede tensar, enredar, estirar pero nunca se va a romper.

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Llegue bien.

Envió el mensaje a su madre una vez entro a su departamento, su perrita llegó corriendo saltándole encima y Sakura sonrió ante su pequeña compañía. Se colocó el pijama mientras calentaba agua para un té pero al abrir la heladera vio aquella botella abierta de cerveza, de seguro ya estaba sin gas pero no importaba. Se sirvió una jarra con lo último que quedaba y se metió en la cama, no sin antes corroborar mínimo tres veces que había cerrado bien la puerta.

El sonido del móvil le llamo la atención, dejo la jarra de vidrio sobre la mesita de luz y observó la notificación de Instagram.

Naruto Uzumaki solicito seguirte.

Sonrió. Hacía mucho no lo veía.

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Cuando nos conocimos ¿Lo recuerdas? En aquel baile. Creo que fue la primera vez que me enamore de ti.

Ah no, espera. Yo ya te conocía.

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Naaruutoo― Susurró ebria alargando las vocales.

Él aprovechó y la abrazó por la cintura. Eran las cuatro de la mañana, aunque en aquella discoteca de mala muerte ellos ya habían perdido la noción del tiempo.

―Creo que te conozco de algún lado― Murmuró él muy cerca de los labios rojos de la chica.

Ella no aguantó la risa ante su frase y observó los ojos mas azules que había visto en su vida

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Jamás en toda mi vida he visto unos ojos que brillen tanto.

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―Que frase más trillada― Dijo y él la tomó de la cintura atrayéndola más a su cuerpo.

Sakura lo miro fijo a los ojos cuando el acaricio su mejilla con la yema de sus dedos y luego paso el dedo pulgar por los labios de la pelirrosa y no quiso cerrar los ojos cuando Naruto la beso. No quería dejar de verlo. No quería que despareciera.

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Creo que nuestros caminos han estado unidos desde el comienzo.

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Hacía una semana que el rubio le respondía todas las historias que subía al Instagram, eso le hacía recordar a cuando lo conoció hacía ocho años atrás en aquel bar al que su amiga la obligo a ir. Ella tenía veintidós en aquel entonces, él tenía veinte, se escribían casi todos los días incluso llegaron a salir y por cosas de la vida dejaron de verse.

―Sakura La llamó su hermana, entregándole un trozo de pastel sabor vainilla.

Era el cumpleaños de su hermana mayor, Sakura había subido una foto a su historia de Instagram y Naruto le había contestado, estuvo hablando con él casi el resto de la noche hasta que su padre se ofreció a acompañarla a su casa. Sakura se había negado – solo eran cinco cuadras- pero su padre insistió aún preocupado por lo que había sucedido con Sasuke hacia tan solo unos meses.

― ¿No has sabido nada más de él? ― Le preguntó mientras ella sacaba las llaves de su bolso.

―No― Respondió con simpleza ― Gracias, papá

Él espero que su hija entrara al edificio antes de irse a su casa.

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¿Ahora lo entiendes? Es imposible que alguien pueda amarte como yo lo hice.

Porque soporte cada una de tus dudas.

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― ¿Quién era? ―Volvió a preguntar mientras cerraba la puerta de salida de la casa con llave.

Sakura tragó grueso cuando él se acercó a ella guardando las llaves en el bolsillo de su pantalón, realmente no tenía idea de quien hablaba pero sabía que si no le respondía acabaría peor.

―No sé de que hablas―

― ¡Me estás engañando! ― Gritó y lo siguiente que escuchó fue la mesa darse vuelta, la pateó tan fuerte que había tirado todo lo que había arriba incluido un jarrón que se hizo añicos al tocar el suelo ―Dime ¿Por qué me hiciste eso? ― Susurró tomándola de las muñecas.

―Sasuke―

Sakura comenzó a llorar más fuerte a medida que los dedos de Sasuke se incrustaban en su piel.

―Por favor― Susurró llorando, el corazón le latía muy fuerte y las lágrimas le nublaban la vista ― Te amo, mi amor― Le dijo y él solo abrió aún más sus ojos negros, tenía las pupilas tan dilatas y Sakura podía jurar que sus ojos en ese instante pasaron a un extraño color rojo.

― ¡Te voy a matar!―

Y lo siguiente que sintió Sakura fueron los dedos de Sasuke incrustarse en su cuello.

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Es bueno tocar fondo porque luego solo puedes subir.

O encontrar una nueva forma de caer más profundo.

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Sasuke no la mató esa noche, la soltó justo cuando estaba por perder la consciencia y se encerró en el baño a llorar o a drogarse, Sakura no estaba muy segura de eso. Se sentó en el suelo aún mareada por la falta de aire y observó a todos lados buscando las llaves o el móvil y entonces el volvió a salir del baño, pero ya no la miraba con odio, se acercó a ella llorando y se arrodillo en el piso mientras la abrazaba.

―Lo siento. Lo siento tanto― Le dijo ―Es que te amo mucho ―Murmuró ―Y no puedo soportar que otro más te toque―

Sakura sabía que esa noche no se podría ir, fue su instinto de supervivencia quien se apodero de ella esa noche porque hasta el día de hoy no sabe como sobrevivió a él.

―Yo solo te amo a ti― Le dijo, él la miró con los ojos rojos ―Jamás te engañaría―

― ¿Lo prometes? ―

Lo prometo

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Dicen que hay personas que están destinadas a enamorarse pero no a estar juntas.

Jamás entendí esa frase. Hasta que lo conocí.

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¿Quieres vernos?

Su corazón palpito con fuerza. Desde que había terminado con Sasuke había salido con un par de sujetos pero no había pasado nada y sabía que si el Uzumaki la invitaba a su departamento un viernes a las dos de la mañana no era precisamente para hablar pero quería – no, necesitaba- olvidar.

Si. Envíame tu ubicación.

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―Es aquí, señorita― Murmuró el taxista cuando estaciono frente a un edificio, en la puerta estaba él.

Sakura lo reconoció en seguida porque realmente le había gustado cuando era más pequeña, su cabello rubio, sus ojos azules . Le entregó el dinero al conductor y bajo despacio, estaba muy nerviosa, su corazón palpitaba muy fuerte – aunque no entendía bien porque- ya no tenía veinte, ya no era virgen y no era la primera vez que cogía con un desconocido

¿Qué tenía Naruto Uzumaki de especial?

―Hola―

―Hola―

Y él la abrazo.

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Creo que te conozco de algún lado.

De otra vida quizás.

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―Pasa― Murmuró abriendo la puerta de su departamento.

Sakura observó el prolijo lugar y dudo que viviera solo , se quitó la chaqueta de jean y se sentó en el sillón, él sirvió dos copas de vino y le entregó una a la chica mientras se sentaba a su lado.

―Salud― Le dijo cuando choco su copa contra la de ella ―¿Y que has hecho? ―

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Los recuerdos a veces se distorsionan con el tiempo.

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Sakura no recuerda bien como terminó esa noche pero si recuerda como terminó su relación.

―Papá, por favor ven― Susurró asustada apretando el móvil contra su oreja, la puerta volvió a retumbar de la patada que él le dio ―Por favor, ven rápido― Y se acurrucó contra la puerta.

― ¡Ábreme! ― Le gritó y Sakura deseo con todas sus fuerzas que los vecinos lo escucharan y llamarán a la policía ―Vamos a hablar, mi amor― Susurró más calmado, ella no le contesto ― ¡Qué me abras, maldita perra! ―

Cada patada que él le dio a la puerta Sakura tembló más, su padre no le cortó la llamada en todo el trayecto hasta su casa. Sasuke volvió a gritar y golpear la puerta con sus puños, ella juraba que en cualquier momento entraría y la mataría o la golpearía y la violaría –otra vez- y la escupiría y terminaría siendo una más-que se lo busco- muerta a manos de su pareja, así que solo lloró más fuerte mientras ponía el sillón frente a la puerta. Como si eso fuera a evitar que ese loco entrara.

―Por favor, vete― Le rogó.

―Te juro que te voy a matar―

Cuando su padre llegó, la policía ya estaba con su hija. Sakura estaba en pijama con una campera de uno de los policías puesta, sentada -como una adolescente que había hecho alguna travesura y esperaba a su padre que la regañara- en la parte de atrás del patrullero.

―Sakura―

―Perdón, papá―

Dos días después Sasuke se llevó todas sus cosas de la casa, su padre se quedo a vivir con ella mientras conseguía un nuevo lugar donde vivir.

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Enamorarse es gratis.

El precio se paga cuando quieres olvidar.

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― ¡Ah! ― Gimió cuando el chico pasó su lengua por su cuello.

Sakura tiró de los cabellos rubios de Naruto y lo besó.

―Vamos a tu dormitorio― Murmuró entre el beso, él la miró entre sorprendido y excitado.

― ¿Ya? ― Le preguntó, si tenía muchas ganas de estar con ella pero tampoco quería que pensara que solo quería eso.

―O no ― Dijo ella entre risas.

Él sonrió de lado y volvió a besarla, hizo que la pelirrosa enredara sus piernas en su cadera y la llevó hasta el dormitorio, se sentó en el borde de la cama con la chica sobre sus piernas y le quitó la blusa. Naruto acaricio sus hombros desnudos y observó aquel delicado corpiño de encaje color negro. Pasó sus dedos por el inicio de sus pechos y ella se restregó sobre su miembro aún cubierto por la ropa. Ella se levantó para poder quitarse los zapatos y el jean y Naruto aprovechó para quitarse la remera, Sakura sonrió de lado agachándose entre sus piernas y desbrochó el cinturón dejando a la vista el miembro erecto del rubio, lo tomó con su mano derecha mientras pasaba su lengua por todo el largo del pene, Naruto entrecerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás cuando Sakura se lo metió en la boca y comenzó a chuparlo, suspiró bajito y mordió su labio cuando ella aumentó el ritmo y enredo sus dedos en el cabello color rosa de la chica para marcarle el ritmo que quería.

―No me termines en la boca― Murmuro Sakura sacando el pene de su boca y depositando pequeños besos en la punta.

―No― Gimió Naruto y la obligo a subir para poder besarla.

La dio media vuelta en la cama y le quitó la ropa interior, dejándola completamente desnuda ante él. Se colocó un preservativo y la penetró de golpe, ella gimió y lo abrazo con fuerza mientras él se movió de prisa sobre ella. Sakura solo cerró los ojos con fuerza, Naruto se alejó un poco de ella y acarició los labios de la chica con su mano derecha, ella gimió y chupó su dedo índice mientras apoyaba su frente contra la del rubio, Naruto la siguió embistiendo con fuerza, Sakura solo cerró los ojos y espero a que él terminara, ella no lo hizo. Eso la decepcionó un poco.

El rubio se acomodó en la cama y ella se apoyó en su pecho.

― ¿Me voy? ― Le preguntó insegura, hacía mucho tiempo que no hacía algo así.

― ¿Estás loca? ― La respondió y volvió a colocarse sobre ella ―Pienso cogerte toda la noche―

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¿Ahora, lo entiendes? Todo empezó antes de lo que creías ¿Ahora si me recuerdas?

Tranquilo. Nos volveremos a ver.

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Se vieron un par de veces más, siempre en su departamento – a Sakura no le gustaba llevar a nadie al suyo- él le cocinó las siguientes veces que se vieron, se reían mucho, él la abrazaba demasiado, a veces fumaban y hablaban toda la noche, él le contaba de sus viajes por todo el mundo y ella solo lo escuchaba sorprendida porque solo había salido del país dos veces – la última con Sasuke- a veces solo cogían durante horas y se duchaban juntos y él le hacía el desayuno y hablaban de cualquier cosa. Y un día de la nada. Él dejo de hablarle y cuando no le contestó el primer mensaje o cuando la dejó en visto la segunda vez, Sakura supo que no le escribiría una tercera.

No le dolió en realidad .

Solo pensó que podía superar a Sasuke con Naruto. Ahora el Uchiha había vuelto a su mente y a su vida.

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Te extraño.

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Dicen que hay personas que están destinadas a encontrarse, una y otra y otra vez.

Hasta que aprendes la lección.

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―No puedo creer que te tenga de nuevo―

Y Sakura tampoco podía creer que otra vez estaba haciendo el amor con Sasuke. El mismo Sasuke que hacía unos meses drogado la intento matar con sus propias manos.

Bésame ― Le ordeno y ella se acercó a besarlo ―No quiero que dejes de besarme― Le pidió pero más sonó a una súplica escondida.

Sakura enredo los dedos de su mano izquierda en el cabello negro del Uchiha y lo besó, nunca en su vida se había sentido así.

Nunca se había sentido tan caliente, tan excitada, tan viva .

― ¿Te lo puedo hacer así?― Preguntó en un susurró y con miedo el chico. Sakura sabía bien a qué se refería ―Quiero sentirte ―

Ella no le contestó, solo lo besó muy lento y él supo la respuesta, no usaron condón, la abrazó por la cintura con su brazo izquierdo y con la mano derecha acarició la mejilla sonrojada de la chica.

― ¡Ah!― Gimió Sakura mientras sentía como la penetraba.

Te deseo tanto ― Le confesó el chico mientras besaba su cuello, ella tiró la cabeza hacia atrás para que él siguiera besándola y apretó sus piernas entorno de la cadera del chico.

Más fuerte.

Más rápido.

Y las paredes vaginales de Sakura se contrajeron mientras él eyaculaba en su interior, ella gimió apretando sus piernas alrededor de su cadera y Sasuke la apretó contra su sudoroso pecho abrazándola por la cintura, se quedaron así unos segundos respirando agitados.

Te extrañe tanto

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Tu seguirás tu camino y yo el mío, quizás nos miremos como si nos conociéramos, quizás tu pronunciaras mi nombre, quizás rompas mi corazón nuevamente o quizás vuelvas a enamorarte de mis ojos o quizás simplemente continuemos nuestro camino sin conocernos, sin hablarnos, sin vernos, sin amarnos.

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Sakura salió corriendo de prisa de su nuevo empleo, eran las 15 horas y 15:45 debía estar en su otro trabajo. Si, tenía dos empleos pero estaba pagando todas sus cuentas, sus deudas y ya no debía pedirle dinero prestado a su padre. El semáforo marcó el verde y cruzo de prisa la calle.

Naruto la observó pasar frente a su coche. Quiso tocarle bocina, preguntarle a donde iba, quizás llevarla y verla esa noche pero en lugar de eso, solo espero que la luz del semáforo cambiara y aceleró.

Tenía demasiados sentimientos hacía ella y no la conocía, ni tampoco quería conocerla, no entendía porque lo hacía sentirse así y definitivamente no quería sentirse así.

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Cuando un plato se rompe, cuando un florero se estrella contra el suelo produce un fuerte sonido, como algo rompiéndose pero cuando el corazón se rompe el silencio es total, entonces deseas con todas tus fuerzas un sonido, algo, algo que te distraiga de tu dolor pero nada sucede, la gente sigue caminando como si no estuvieras rota, el mundo aún gira y ella aun sigue parada en el mismo lugar.

Cayéndose a pedazos.

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La próxima vez que se vieron, solo bebieron una cerveza afuera de su departamento.

―Me alegra verte bien― Dijo él.

Ella quiso decirle lo mismo, pero notó sus pupilas dilatas , no quiso entrar en el tema, no quería pelear, solo quería despedirse de la persona que más amo en su vida .

Siempre serás el amor de mi vida, Sasuke ― Susurró largando el humo del cigarrillo por la boca, evitó observar sus ojos negros, él hizo lo mismo ―No creo que jamás pueda amar a alguien como te ame a ti― Ella no notó que hablo en pasado , él sí.

Ambos observaron el cielo estrellado.

―No creo que pueda amar a alguien como te amo a ti, Sakura―

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El recuerdo más hermoso que tengo de ti, es la primera vez que paseamos por un supermercado, juntos, yo llevaba el carrito con la bebida y comida para mí cumpleaños número veinticinco, tú me abrazabas por la espalda.

―Te imaginas cuando hagamos las compras para nuestro hogar― Susurraste en mi oído.

Y juro que jamás me sentí tan feliz como en ese instante. Ese recuerdo es el que invocó cuando te conviertes en mi peor pesadilla, cuando te conviertes en un demonio de ojos rojos, cuando te conviertes en mi peor enemigo.

Es lo que elijo recordar de ti. No tus insultos, ni tus golpes. Elijo recordarte así.

Amándome .

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Y de repente te había olvidado.

Ya no recordaba tu aroma. Ya no recordaba tus besos.

Ya no recordaba el sonido de tu voz.

Ya no me dolías. Ya no me desvelabas. Ya no me atormentabas.

Ya eras pasado. Ya te había olvidado.

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Cuando Sasuke se fue Sakura lloró lo que quedó de la noche, lloró por lo que fue y por lo que nunca será .

Porque cuando una relación muere lo que más duele no es lo que paso, ni lo que va a pasar, ni siquiera el hecho que nunca más volverás a verlo – al menos no de la misma forma- lo que realmente duele es todo lo que planeaste y nunca será .

La casa que no van a comprar.

Los hijos que no van a tener.

La vida que no van a vivir.

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Creo que empiezo a recordarte. Tus ojos al menos.

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―Naaruutoo― Susurró dando vueltas en medio de la discoteca, estaba bastante mareada por el vodka.

Y por los besos del rubio.

―Te quiero volver a ver― Le dijo él.

Sakura solo recuerda sus hermosos ojos azules viéndola fijamente.

―Creo que estoy enamorada de tus ojos―

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Hay personas que están destinadas a estar juntas. A pesar de todo.

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Sakura había cumplido treinta años hacía ya unos meses, había dejado por completo a Sasuke. Bebía demasiado, lloraba una vez a la semana y sonreía todos los días.

Camino despacio por las atestadas calles de la ciudad, estaba de licencia de uno de sus empleos – el de la tarde para ser exactos- y esa tarde había decidido volver caminando a su casa observando las vidrieras de la ciudad. No había sido buena idea. El cielo estaba oscuro casi por llover y hacía mucho frío. Ingreso a una zapatería y se quedo unos segundos observando un bonito par de botas color rojo y entonces.

Se volvieron a ver.

Llovía, no se había dado cuenta que había empezado la tormenta pero lo supo al ver su cabello rubio mojado. Sakura frunció el ceño al verlo y volteó siguiendo su camino, abrió el paraguas color rojo cuando salió del local con el rubio aún a sus espaldas.

―Sakura― La llamó, ella se detuvo sosteniendo su paraguas color rojo cuando escuchó su voz.

Se volteó despacio y se miraron un par de segundos, fue Naruto quien se acercó hasta quedar debajo del paraguas muy cerca de ella y Sakura recordó porque se dejaron de ver y de escribir hacia ocho años. Había conocido a Sasuke y Naruto no había vuelto a invitarla a salir.

―Te quiero volver a ver―

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Cuando las personas están destinadas a estar juntas.

Hasta esquivándose se encuentran.

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