Cuando desperté, no pude evitar levantarme algo tambaleante, con el rugir de mi estómago toda la noche y el mal sabor de boca que se me había colocado, me fue imposible pegar los ojos.

Me sentía como un muerto viviente justo ahora.

Incluso, un leve par de ojeras se asomaba abajo de mis ojos.

Joder... Estaba arruinando mi bello rostro.

Camine hacía la cocina un poco soñoliento y cuando crucé el umbral de la cocina, pude ver a un peculiar pasto andante con su celular pegado a su oído desde muy temprano en la mañana...

No fue una sospecha mayor el saber con quién estaba hablando, estaba sonriendo con sus mejillas muy coloradas mientras colocada un par de huevos fritos en un plato.

Poco después escuché ese horrible nombre con el que había comenzado a tener pesadillas;

—Claro que sí, Todoroki, te veré hoy en la noche... ¿Pasarás por mí...?— Hubo unos segundos de silencio, silencio en donde ni siquiera yo noté que estaba mordiendo mi labio con rabia hasta casi hacerlo sangrar.—. ¡Sí, me parece perfecto! Adiós, yo también te quiero.

A bueno, chingo a mi madre pues.

Después de eso, el cabeza de pasto colgó la llamada y volteó, saltando de repente totalmente asustado, creo que ni siquiera había notado mi presencia hasta ese momento.

—Por dios, Bakugo, ¿Qué no te enseñaron a no husmear a escondidas?

Se sentó a comer notoriamente molesto, no había hecho nada para mí... Por lo que veo... Rayos... Eso duele.

—Uno, no estaba husmeando, te escuché por error, dos, ¿A dónde mierda irás hoy con ese mitad y mitad?

Me senté frente a él con un semblante más horrorizado que molesto. Y es que, ni siquiera yo sabía cómo actuar.

Quería golpearlo, quería besarlo y luego quería metérsela hasta que suplicara.

¡Concéntrate, Bakugo!

—Hoy iré a una fiesta con Todoroki... Tengo un buen presentimiento, así que no planeo faltar.

—Será... ¿Como una cita?

—No quiero emocionarme tanto... Pero quiero pensar que sí...

Ay, joder, ¡Claro que no! Se supone que este mocoso era MI cabeza de pasto, aunque, ¿Cómo me atrevo a decir algo así? ¡Ni siquiera hemos tenido ni un solo acercamiento!

¡Wattpad es una total mentira cuando relata sexo entre dos protagonistas en el segundo capítulo!

Ya quisiera yo tener esa bendita suerte.

En cambio, sólo estaba viendo como me quitaban a la única persona que me ha puesto verdaderamente caliente desde hacía muchísimo tiempo.

No sabía ni siquiera qué decir, me quedé callado y al parecer él lo noto bastante bien.

Ante el ambiente algo incómodo que se estaba haciendo, él habló.

—Hay otro desayuno en el refrigerador, lo dejé para ti.— Y así, fue como noté que su desayuno había acabado, se levantó y fue a la nevera a sacar lo que tanto me había dicho.—. No es mucho, pero espero te guste.

Era un plato de fruta picada con miel...

Y yo odio la miel...

Pero ese día, ni siquiera me importó comerla, porque sabía que él se la había colocado. Y sólo por esa razón, era que sabía extremadamente bien.

Joder, por primera vez era yo quién estaba perdiendo.

En la tarde, tampoco me pude explicar que fue lo que pasó ni el como sucedieron las cosas, para empezar, ¿Cómo rayos habíamos acabado ahí? Jugando Mortal Kombat en la consola de mi sala, creo que jamás lo sabré, pero lo que sí, es que descubrí que a este estúpido le gustaban los videojuegos tanto como a mí.

Incluso debía admitir que era algo bueno.

No sabía cuánto tiempo llevábamos jugando, pero íbamos empatados con tres seis victorias cada uno.

—¡Ni creas que está vez me vas a ganar!— Le grite algo eufórico mientras veía como su Sub Zero trataba de agarrar a mi Raiden para terminarlo, pero claro que yo era mejor. Así que lo esquivaba con facilidad.

Él no hacía muchos ruidos, pero suponía que era porque estaba bastante concentrado tratando de ganarme.

Él hizo un par de movimientos más con el mando mientras se quejaba en voz baja y maldecía de vez en cuando, yo a ese punto estaba sonriendo prácticamente con la victoria en la palma de la mano.

Me gustaba, por alguna razón, verlo tan concentrado... De tal forma... Hacía que mi corazón estallara de emoción y me hacía querer abrazarlo solo para cuidar aquel bello brillo que justo ahora estaba viendo. Cómo si fuese una colegiala enamorada.

Rayos, ser romántico me hacía ver aún más gay de lo que ya era.

Por lo que, con arrogancia, sacudí un par de veces mi cabeza para borrar todo rastro de pensamiento romántico e hice tan sólo un movimiento y apareció el final de la batalla, dándome la victoria.

Eso había sido muy fácil.

—¡NOOO!— El cabello de pasto se levantó algo eufórico, totalmente nuevo en él. Sí, aquella reacción era aún más divertida.—. ¡Hiciste trampa!— Y me señaló culpable, con un gesto enojado. Poco a poco noté como se acercaba a mí.

—¡¿Qué?!— Le devolví la mirada ante tal mentira que estaba diciendo.—. ¡Tú eres el manco que no sabe jugar!

—¡Yo era quién estaba ganando!— Declaró aún más molesto mientras la punta de su dedo golpeaba mi pecho.

Oh, no... Eso sí que no se lo voy a permitir.

—Déjate de estupideces y acepta tu derrota.— Le reproche al momento de tomar su mano para alejarlo de mí.

Ah... Un gran error...

Pues ese fue el momento en donde ambos caímos en cuenta de la poca distancia que nos separaba... Yo no demostré absolutamente nada... En cambio, el chico cabello de pasto... Se hizo de un color rojo brillante cuando sintió la calidez de mi mano rodeando la suya.

Ambos nos quedamos en silencio...

Y tras unos segundos más, apartamos nuestras miradas.

Sin decir absolutamente nada... Cada quien se fue por su lado.

¿Cómo se supone que debía de hacer actuado?