Buenas aquí traigo un oneshot de Harvest moon... o más bien un preludio de una historia que quiero hacer de Harvest moon y Story of seasons, que todavía esta en construcción, ya que quiero tomar en consideración muchas cosas, pero que algún día saldra (dependiendo de mi tiempo...)

En todo caso esta historia es de Chelsea, pero no la protagonista, sino el npc que llega a la isla como aspirante a granjera. Por lo que sin más que decir... disfruten de este pequeño experimento.

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One-shot - Lugar ajeno

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Todo había ocurrido muy rápido y Chelsea solo pudo ser una espectadora más del evento que estaba ocurriendo delante de ella. Mark se retiró la gorra de la cabeza, antes de arrodillarse frente a una sorprendida Sabrina y rebuscar algo en su mochila.

« ¿Por qué estás haciendo esto? » Chelsea se preguntó, mientras miraba cómo la preciosa y delicada pluma era ofrecida a la hija del magnate local « ¿Por qué la eliges a ella? »

― ¡Te…! ― Mark comenzó, solo para ser interrumpido por la nerviosa chica.

― ¿¡Es…es posible si hablamos en un… un lugar donde no haya tanta gente!? ― Sabrina se apresuró a hablar, mientras miraba con nerviosismo a los curiosos clientes del café

Mark parpadeó confundido y miró a su alrededor, solo para tensarse, al notar todas las miradas del lugar, y asentir de forma rígida. Guardó de forma vacilante la pluma en su mochila, antes de volver a posar sus ojos sobre el objetivo de su confesión sin saber muy bien que decir.

― ¿Mi… granja te parece un buen lugar? ― Mark preguntó con timidez, no muy seguro de su elección ― De lo contrario… podría ir tu mansión…

― Tu granja… suena con un buen lugar ― Sabrina asintió con rapidez.

La pareja abandonó el café, bajo la mirada curiosa y expectante de todos los comensales.

« Por la Diosa, ¿qué acaba de pasar? » Chelsea se preguntó todavía sin ser capaz de entender lo que presencio

― ¿Ese era Mark declarándose a Sabrina…? ― Escuchó la voz de alguien al azar.

― ¡No puede ser! Y yo pensando que iba por la cantante…

« ¡No! Él iba por… ¿mi? » Chelsea entrecerró los ojos y arrugó el ceño, al tiempo que bajaba la cabeza « Yo… ¿Vi mal? » Sintió su pecho apretarse.

De repente un fuerte golpe sacó a Chelsea de sus pensamientos, antes de que todos los clientes dejaran de hablar de forma abrupta y observaran al comerciante de animales abandonar el establecimiento.

Chelsea se había olvidado de su presencia por la conmoción y no podía más que imaginarse cómo se sentía el hombre después de lo ocurrió, y más, si consideraba que le acababan de robar descaradamente su cita. No perdió tiempo en levantarse y correr detrás del vaquero, apenas notando como su partida generaba más balbuceos.

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― ¡Vaughn! ― Chelsea logró alcanzar al hombre y tomarlo del brazo, antes de que este sacudiera su toque ― ¡Oye! ¿Por qué…?

Chelsea dejó de hablar y recogió su mano rechazada, antes de dar un paso atrás. Sabía lo intimidante que el vaquero podía ser cuando quería y en ese momento solo podía pensar en huir de aquellos morados gélidos.

« Es irónico cómo algo tan bonito puede ser tan aterrador… »

― ¡Eso mismo debería preguntar yo! ― Vaughn rugió levantando los brazos, antes de bajarlos con los puños apretados y los hombros temblorosos ― ¿No sé supone que tenías todo controlado con el granjero? ― Le dedicó una mirada acusadora y señaló en dirección del puente ― ¿Este es el control del que estabas hablando…? ¡Dijiste que no se estaba fijando en Sabrina, sino en ti!

Chelsea siguió la dirección señalada, antes de bajar la mirada y apretar la tela de su camisa con su mano. Seguía sin procesar todo lo ocurrido en la cafetería, así que no sabía cómo responder a la pregunta de su amigo, ni siquiera cómo sentirse al respecto.

Sus labios se volvieron una fina línea, mientras luchaba con las lágrimas y la frustración. Vaughn no era el único dolido aquí, pero tampoco podía decirlo, ya que ella fue la que dio certeza de algo, que ahora parecía no serlo.

― Yo… se supone que sí… ― Chelsea logró articular a duras penas, solo para escuchar un gruñido de Vaughn « Bueno… parecía que sí… »

― Ya veo… que gran trabajo hiciste, Chelsea ― Vaughn resopló, al tiempo que cruzaba las manos sobre su pecho ― Entonces… me explicas… ¿Por qué tu cita le entrego una pluma azul a mi cita?

Chelsea no supo que decir a eso, así que estrujó con más fuerza la tela de su camisa, al tiempo que leve temblor sacudía su cuerpo, antes de enfrentar la mirada iracunda del transportista de animales.

― Él solo pasaba tiempo conmigo, así que… no sé en qué momento… nunca lo vi juntarse con Sabrina… Nunca lo vi juntarse con nadie más… siempre me dio regalos y… pensé que yo sería…

― ¿En serio? ¿Entonces por qué en este momento es Sabrina la que está en la granja de Mark y no tú? ― Vaughn preguntó en tono sarcástico, antes de soltar un resoplido burlón ― ¿Acaso crees que es un ensayo para una confesión real o que van a discutir como entregártela a ti? ― Volvió a resoplar, pero esta vez con frustración ― Se supone que estábamos juntos en esto, Chelsea… ― Acusó con veneno en su voz ― ¡Se supone que te ibas a acercar a Mark, mientras yo hacía lo mismo con Sabrina y mira! ― Los señaló a ambos ― ¡No veo a ninguno con el que se supone debería estar!

― ¡Lo sé! ― Chelsea gritó ― Debe haber algún modo de…

Chelsea se mordió la lengua y bajó la mirada.

― ¿¡Algún modo de qué…!? ― Vaughn interrumpió avanzando hacia ella y haciéndola retroceder hasta una pared cercana.

Chelsea se sobresaltó, cuando Vaughn estrelló sus manos a ambos lados de ella para acorralarla.

― Tuviste suficiente tiempo para eso y solo estuviste jugando a la granjera novata y torpe a su alrededor… ¡Ahora ya es muy tarde…! ― Vaughn susurró lo último con un tono de irritación y un toque de tristeza, que no paso desapercibido para Chelsea.

― Vaughn… ― Chelsea llamó al hombre, cuando este se separó ― No tiene porque ser así… todavía podemos…

Chelsea dejó de hablar, cuando el vaquero sacudió la cabeza y soltó un suspiro desganado.

― Solo déjalo así… ― Vaughn se desinfló, mientras su tono perdía su veneno y daba paso a la tristeza ― No había lugar para nosotros en primer lugar… ― Sin decir nada más levantó la mano como gesto de despedida.

Chelsea se quedó quieta, mientras observaba cómo su amigo se alejaba hasta perderse de su vista. Sintió sus piernas perder fuerza, antes de ceder y forzarla a usar la misma pared, en la que había sido acorralada, para deslizarse hasta el frío suelo.

Permaneció allí llorando en silencio por un tiempo, antes de empujarse a sí misma a levantarse. Se incorporó de forma tambaleante y empujó su cuerpo en dirección del hotel.

Había barajeado la posibilidad de ir a hablar con su amiga Julia, pero era la prima de Vaughn y lo más importante, ambos vivían en la misma casa o por lo menos el tiempo que el este permanecía en la isla. Por lo que era muy probable que solo armara un lio si apareciera allí y lo que menos que quería causar era más incomodidad al varón o preocupación a Mirabelle.

« Y todo por culpa de esta maldita cita disfrazada » Chelsea soltó un suspiro, mientras forzaba sus pesados pies a moverse.

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Era la primera vez en mucho tiempo que se sentía tan incomoda y tenía que forzar una sonrisa en su rostro, mientras recibía el golpe de la realidad.

― ¡Aquí! ― Sabrina entregó un sobre, al tiempo que se paraba junto a un sonriente Mark ― Te estamos invitando a nuestra boda.

― Es a principio de Invierno, ya que… ― Mark explicó sin ser consciente de la mirada perdida de Chelsea, mientras examinaba el contenido de la carta y el nombre de los anfitriones ― Entonces me preguntaba… ¿Podrías encargarte de mis animales, mientras estamos fuera en nuestra luna de miel?

Fue sacada de su trance al escuchar aquella pregunta, por lo que no pudo evitar sentir cómo su interior hervía, solo para apagarse con igual rapidez al ver las expresiones de cariño que se dedicaba la pareja. Tragó saliva y se pasó la mano por el cabello, en un intento de aliviar su incomodidad.

― ¿Qué quieres de…? ― Chelsea parpadeó confundida y su mirada se intercaló entre las caras suplicantes de Mark y Sabrina, antes de suspirar ― No tengo problema… cuidare de tus animales, mientras estas en eso…

― ¡Gracias, Chelsea! ― Ambos agradecieron y abrazaron a la nombrada ― Por supuesto que no lo harás gratis, te pagaremos el servicio ― Aseguró Sabrina siendo respaldada por un asentimiento de su prometido.

Chelsea quería negarse a recibir algo, pero tuvo que tragarse su orgullo y asentir por el ofrecimiento. Su ingreso venía de los trabajos que hacía para Mark y con el invierno a la vuelta de la esquina, ya no tendría cultivos que cuidar, y por ende, no necesitaría más de sus servicios hasta primavera.

No podía darse el lujo de quedar sin ingresos, no cuando quería hacerse con su propia granja, pero tampoco creía que pudiera seguir trabajando para él.

« ¿Por qué no me elegiste a mí en vez de ella? » Chelsea se volvió a preguntar, mientras forzaba otra gran sonrisa ― Muchas gracias por considerarme siempre… ― Sinceró un su expresión ― Son muy buenos amigos…

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― Estamos reunidos aquí en este día tan feliz para presenciar el matrimonio de Mark y Sabrina ― Nathan habló con solemnidad detrás del altar y frente a la pareja nombrada ― Mark, ¿juras amar y apreciar a Sabrina?

Chelsea contuvo el aliento por un par de segundo, mientras pensaba en múltiples escenarios que no iban a ocurrir. Ella sabía que Mark quería a Sabrina y que esta última lo correspondía, que no había espacio para ella o para Vaughn entre ellos.

― ¡Sí! ― Mark respondió con entusiasmo, sacando color en las mejillas de su pareja y robando el calor del cuerpo de Chelsea.

― Sabrina, ¿juras amar y apreciar a Mark? ― Nathan observó a su otra interlocutora.

En ese momento Chelsea buscó a Vaughn, solo para ver su forma abandonando la iglesia. Había intentado hablar con él después de lo ocurrido, pero no había tenido mucho éxito y en algún punto dejó de seguir, ya que temía que su insistencia terminara de sacarlo de la isla.

― Sí ― Sabrina respondió con seguridad sin perder el color de sus mejillas

― Entonces por el poder que la Diosa me ha dado, los declaro marido y mujer ― Nathan sonrió a la pareja ― Puedes besar a la novia

Chelsea evitó ver la escena, mientras la iglesia estallaba en gritos de alegría y euforia. No era de menos, ya que se casaba el granjero estrella de isla y el benefactor de mucho de los residentes del lugar.

Sus ojos demoraron en la forma deprimente del magnate, quién más que celebrar parecía listo para llorar, mientras sostenía un pañuelo y luchaba por mantenerse indiferente frente a la emoción, que humedecía sus ojos. Chelsea solo pudo sentir algo de lastima por él, antes de que las palabras de Nathan la hicieran volver a fijarse en el altar.

― Que la bendiciendo de la Diosa este con ustedes ― Nathan proclamó, solo para que el sonido de las campanas de la iglesia la hicieran estremecer.

« ¡No! » Chelsea miró devastada el techo, mientras ignoraba las exclamaciones de felicidad.

― ¡Por la Diosa! ― Mirabelle gritó maravilla ― Realmente están siendo bendecidos… ¡Mis felicidades!

― Han pasado años desde la última vez… ― Taro exclamó con nostalgia.

Sus manos arrugaron la tela de su vestido prestado, al tiempo que luchaba por retener las lágrimas y no dañar su maquillaje, aunque el llanto lejano de Regis no ayudaba a la causa. Se tragó el nudo de su garganta y soltó un suspiro desganado, porque ese era el final de todo.

« Debí seguir a Vaughn » Chelsea concluyó con amargura, antes de forzar su sonrisa y caminar hacia los novios para felicitarlos por su dicha.

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Chelsea descargó el último lote de heno, antes de limpiarse la frente con el brazo y mirar el panorama congelado. La nieve había vuelto lo que alguna vez fue un campo alegre y repleto de vida, en una alfombra blanca y traicionera llena de trampas.

Todavía recordaba las veces que había caído, al tropezar con una roca o rama oculta bajo la fina capa de nieve matutina. Resopló con disgusto, antes de sacar un saco de comida para gallinas y entrar al gallinero.

Esparció el cereal por el suelo y soltó una risa ligera, al ver a las aves revolotear por el lugar, mientras parecían luchar por picotear más que las demás. De repente el repiqueteó de la puerta llamó la atención del único ocupante humano, quien vaciló momentáneamente, antes de que la esperanza iluminara su rostro.

Chelsea se forzó a no desanimarse, al encontrarse con Taro en lugar de su amigo Vaughn.

― ¿Esperabas a alguien? ― Taro preguntó.

Chelsea sacudió la cabeza avergonzada, antes de bajar la cabeza.

― Disculpa, solo pensé que alguien se había atrevido a regresar… ― Chelsea se disculpó, antes de agregar ― ¿Qué puedo hacer por usted…? Mark no regresa si no hasta dentro de dos días.

Taro asintió comprensivamente, muy consciente de la ausencia del comerciante de animales y el aire pesado que rondaba al grupo de amigos desde el anuncio de la boda.

― Solo para entregarte esto ― Taro extendió su mano y mostró un paquete, que hizo que la ilusión volviera a los ojos de Chelsea.

― ¡Muchas gracias, Taro! ― Chelsea agarró emocionada el paquete, solo comenzar a hurgar en sus bolsillo ― Te pagare ahora…

― No es necesario ― Taro colocó su mano sobre la de Chelsea, causando que esta detuviera su búsqueda ― Para mi es suficiente pago, que encuentres allí lo que estas buscando…

Chelsea sintió que sus ojos picaban, por lo que parpadeó varias veces sin ser consciente de que la humedad ya se escapaba de ellos.

― Si todavía quieres pagarme… entonces invítame a tu granja ― Taro sonrió al rostro lloroso frente a él, antes ser abordado por la chica ― Quiero ver lo que eres capaz de lograr ― Palmeó la espalda de Chelsea, antes de corresponder el abrazo.

― Será una promesa ― Chelsea aseguró, mientras miraba el paquete en sus manos y deseaba encontrar alguna propiedad dentro de los limites de su presupuesto.

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De nuevo todo había ocurrido muy rápido y Chelsea no pudo más que ser protagonista de un evento que ella no quería. Frente a ella se paraba un nervioso Elliot, que sostenía nada más y nada menos que una pluma azul.

« Diosa… ¿Acaso tú me odias? » Chelsea preguntó, mientras sentía la mirada que quemaba su espalda.

― Chelsea… ¡quisieras…! ― Elliot comenzó, antes tropezarse con sus propias palabras y darle tiempo a Chelsea de reaccionar.

― ¡Espera! ― Chelsea detuvo al nervioso chico, solo para verlo perder color « ¿Por qué a mí? »

Quería rechazarlo abiertamente, pero no podía someter a un chico como Elliot a tal vergüenza, no sabiendo lo sensible que era.

― ¿Podemos ir a hablar en un lugar sin tanta gente? ― Chelsea preguntó, mientras hacía lo posible por ignorar las miradas sobre ella ― Si es en tu casa mejor ― Agregó con la esperanza que su situación no se viera similar a la de Sabrina y Mark, pero por la expresión que logró captar de Julia supo que fue en vano.

Ambos abandonaron la playa bajo la atenta mirada de varios residentes.

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― ¡Eres la peor persona que he conocido! ― Julia acusó, cuando se encontró con ella más tarde ese mismo día ― ¡Tú, mal amiga!

― ¡Déjame explicarte! ― Chelsea intentó mediar entre los gritos de Julia, solo para retroceder, cuando esta se acercó a grandes zancadas.

― ¿Qué me vas a explicar? ¿¡QUÉ SE SUPONE QUE VAS A EXPLICAR!? ― Julia preguntó con exasperación ― ¿Cómo me robaste a mi enamorado o cómo hiciste que mi primo dejara de venir a la isla? ― Resopló con irritación

Chelsea sintió que se le erizaba la piel y entrecerró los ojos con irritación.

― Yo no fui la culpable de eso… ― Chelsea aseguró con un gruñido ― Él dejo de venir por su cuenta ― Aseguró.

― ¿En serio? ― Julia se burlo ― ¡Fuiste a una cita con mi primo y después de eso se comporto extraño! ― Se puso las manos en las caderas ― Y se mantuvo así hasta la noticia del compromiso de Sabrina y Mark… ¡Se supone que estabas ayudando a mi primo con Sabrina y ¿cómo termino todo?! ― Levantó las manos ― ¡Te jactaste de que Mark solo te miraba a ti y mira! ― Señaló ― ¡Ya demostraste que eres una mentirosa! ¿Por qué debería creer cualquier miserable excusa que quieras darme?

Chelsea apretó los labios, su ira disminuyendo para ser sustituida por vergüenza.

― ¡Chelsea sabías que me gustaba Elliot desde siempre y…! ― Se mordió el labio y bajó la mirada, mientras luchaba con las lágrimas ― Será mejor que te vayas… y no vuelvas a aparecerte por aquí…

Esa declaración estrujó el pecho de Chelsea, quien intentó forzarse a decir algo más, pero al ver el semblante preocupada de Mirabelle en el mostrador, decidió hacer caso a la petición y abandonar en silencio en lugar.

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Chelsea miró la sección encerrada en marcador rojo de la revista y releyó varias veces el anuncio junto con la dirección. Ya todo estaba hecho, solo tenía que agarrar sus pertenencias y abordar el próximo barco al continente para emprender un largo viaje hacía su nuevo; y último destino o eso esperaba.

Repasó los acontecimientos de la última temporada, mientras se preguntaba si todo esto había sido planeado por la Diosa de alguna forma. Estaba segura que si las cosas no se hubieran desarrollado de la forma que lo hicieron, ella no habría revisado aquella revista y encontrado lo que estaba buscando.

Porque ella nunca quiso irse de allí después de conocer a todos, pero parecía que el pequeño espacio que se le había dado, ya cumplió con su tiempo de caducidad.

― Pero ya no soy necesaria aquí… y no puedo seguir así ― Chelsea se recordó a sí misma, mientras se llenaba de la fuerza suficiente para recoger la maleta en la que estaban sus pocas pertenencias.

Ya no era necesaria en la granja, ya que ahora estaba Sabrina para ayudar y no se creía capaz de soportar verlos juntos, a pesar de estar feliz por ellos. Tampoco era bienvenida en la tienda de animales, después de lo ocurrido con los primos y no podía darse el lujo de permanecer sin empleo.

Así que allí estaba ella, parada en el muelle a las 4 de la madrugada, mientras esperaba que el primer barco llegara para abandonar las islas que hace un año le dieron la bienvenida. Solo acompañada por el sonido de las olas y los recuerdos tanto felices como agrios, hasta que en la lejanía divido la silueta borrosa de un barco.

Sintió la ansiedad acentuarse en la boca de su estómago, mientras veía la nave acercarse a la orilla, pero sacudió cualquier pensamiento deprimente y se recordó que era lo mejor.

― Muchas gracias por todo ― Chelsea susurró con la vista en las casas de la playa y a nadie en particular, antes de darse la vuelta y subir a la rampa del bote en la que comenzaría su siguiente aventura ― Solo espero que esto sea lo mejor

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Fin

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Aquí termina este preludio, solo espero que haya sido buena lectura ^^