Capítulo III:
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COSAS DE LA VIDA
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Mentiras engañosas
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―Debes hacerlo, Sasuke ―Mencionó mi hermano con tono arrogante mientras se quitaba los zapatos deportivos.
Estábamos en los vestuarios, la práctica de fútbol había acabado hacía unos minutos.
―Ya lo sé, lo que no sé es porque debo ser yo quien haga eso― Dije mientras me sacaba la camiseta del equipo.
―Por que eres mi sucesor, pequeño. Este es mi último año― Mencionó mientras se quitaba la camiseta.
Yo obvie la forma en como me llamo.
―Vamos, Sasuke no me digas que estas asustado ―Dijo Kisame mientras pasaba un brazo por mis hombros.
―Claro que no― Murmuré quitándome el brazo de Kisame de encima ― Bien, lo hare― Acabe aceptando.
―Perfecto― Menciono Itachi mientras formaba una sonrisa torcida en su rostro.
Me tendió un sobre blanco y al abrirlo encontré su foto. La foto de Sakura Haruno. Iba en mi clase, la conocía desde niños, jamás llamo mi atención. Nunca hablamos, a lo sumo para algún trabajo y nada más y ella tampoco me perseguía como las demás chicas, supuse que no estaba interesada en mi. Lo único que reparaba en ella era que era la mejor amiga de Naruto.
―Esa es la chica― Comentó Itachi mientras se dirigía a las duchas ―Ah y por cierto. Avísale a Neji que ya tenemos la de él― Dijo antes de entrar a la ducha y cerrar la cortina de baño.
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Llegue a mi casa bastante cansado, había dejado a Sakura en su casa hacía unos minutos y ya comenzaba a amanecer. Cerré todas la cortinas para dormir tranquilo, mientras me deshacía de la ropa, me tire boca abajo en la cama, ni siquiera me moleste en deshacer la cama. Sentí ese aroma a cerezos impregnado en mi piel, su aroma, cerré los ojos y me dormí.
Me desperté el domingo como a las tres de la tarde, baje a desayunar, mi casa estaba completamente vacía. Mi padre y su esposa de seguro habían salido como acostumbraban a hacer los fines de semana e Itachi se encontraba en el comedor desayunando.
― ¿Cómo vas con tu chica?― Menciono cuando me senté frente a él a desayunar.
―Bien―
―Recuerda que tienes hasta navidad, pequeño―
Que ganas de golpearlo tenia cada vez que me llamaba así.
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Al día siguiente recogí a Sakura y por defecto a Naruto en su edificio para irnos al instituto. Luego de clases la lleve a su casa, nos besamos en el ascensor y ella rio divertida intentando sacar las llaves de su departamento de la mochila. La apreté contra la puerta ya cerrada una vez ingresamos. Mi mochila y la suya cayeron al suelo y le apreté los senos con mis manos. Ella se quejo y apoyo sus manos en mi pecho.
―Sasuke no― Se quejó.
―¿Y ahora que mierda te ocurre? Pasas rechazándome― Le grité mientras la miraba con fastidio.
Jamás había tenido que rogarle a una mujer para que estuviera conmigo. Ella se alejo de mí y supe que lloraba cuando se llevó las manos a su rostro evitando que la viera.
―Sakura― La llame.
―Lo siento― Se disculpo dando media vuelta, sus ojos estaban rojos y empañados aún así no se le caía una lágrima ―No quiero hacerte sentir rechazado. Porque no lo hago. No te rechazo. Realmente me gustas mucho pero yo. Yo no―
Ahora si, las lágrimas bañaban su carita.
― Molesta― La llame, supongo que eso la hizo sentir peor porque comenzó a llorar más fuerte.
La tome entre mis brazos y la abrace con fuerza. Estaba entre fastidiado y fascinado con ella.
―Tu también me gustas mucho―
No deje que hablara solo la bese y ella me correspondió enseguida. Fue ella quien al separarnos me guio hasta su dormitorio. Fue ella quien se quito la ropa para mi. Y fue ella quien ese día me pidió que me la cogiera de todas las formas posibles.
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Hace días no nos vemos. Te extraño.
Sonreí de lado al leer el mensaje de Karin. Ya había estado con ella antes pero justo ahora no me apetecía verla.
―Y tu ¿Qué haces aquí?―
― Vine por ti, molesta― Murmure.
Ella sonrió de lado aun en pijama y se veía realmente hermosa. Era sábado por la mañana, no le había avisado que venia pero sabía que los viernes a la noche su tía siempre tenía guardia. La chica se cambió de ropa y salimos a desayunar por la ciudad.
No volví a estar con Karin o con ninguna otra chica luego de hacerle el amor por primera vez a Sakura Haruno.
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Entramos al instituto tomados de la mano. Estábamos empezando diciembre y sabía que está patética historia de amor llegaría a su fin. Aunque más patético debía verme yo empezando a enamorarme de esa niñita.
―Pues con Tenten aun no he podido avanzar nada― Dijo Neji mientras se colocaba la camisa del instituto.
Estábamos en los vestidores escolares.
―¿Y Sakura? ― Me pregunto observándome de reojo.
―Guarda silencio, si Naruto escucha algo va a matarme y le dirá a Sakura enseguida―
―Lo sé, lo sé. Pero ¿Ya?―
―Ya casi― Solté en un bufido, no pensaba decirle nada.
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El viernes por la noche fuimos al cine con la pelirrosa. Al regreso la convencí de ir a mi casa. Habíamos ido muy pocas veces generalmente dormíamos en su departamento los días que su tía tenia guardia pero hoy quería tenerla en mi cuarto sola para mi.
Mi padre y su esposa habían salido ese fin de semana e Itachi se juntaba con su grupito de amigos esa noche.
―Ah, Sasuke― Gimió cuando la embestí sobre la cama aún con la ropa puesta.
Me quite de encima de ella y me recosté a su lado. Ella entre abrió los ojos y me miró curiosa.
―Quiero que hagas algo por mi― Susurre y su cara paso a color granate, supongo ya sabía lo que quería ―Quiero que me la chupes―
Y la sentí temblar a mi lado. No dijo nada, solo asintió y se sentó sobre mi. Me quito la remera y me beso en el cuello y luego fue bajando despacito pasando su lengua por mi abdomen, me miró dudosa cuando llegó a los pantalones. Yo sonreí de lado y ella entendió la indirecta y me los bajo junto al bóxer. Ella pasó su lengua por el largo y sentí su cálida respiración antes de la primer chupada.
―Ah― Me queje sintiendo como bajaba y subía chupando ―Despacio― Gemí, no quería terminar en su boca.
Apreté mis dedos en su cabello y le enseñe el ritmo que quería. Cuando estaba por acabar la quite de mi.
―¿No te gusto? ― Preguntó dudosa porque la había quitado.
―Por el contrario―La acosté en la cama y me acomode sobre ella ―Me gustó demasiado―
Le termine de quitar la ropa y me acomode entre sus piernas. Ella me beso mientras la penetraba y empecé a moverme cada vez más rápido y profundo. Unos minutos después mi niña había acabado y yo podía hacer lo mismo.
A la mañana siguiente cuando desperté sentí un vacío a mi lado, rebusqué en la habitación y la encontré envuelta en una sábana buscando su ropa en el suelo.
―Eres muy ruidosa― Le dije para que se volteara y me hiciera caso. Se sonrojo al verme y volvió a darse la vuelta.
―No encuentro mi ropa interior― Dijo en un murmullo aun con la vista clavada en el suelo.
―Lo sé― Reí.
―Acá esta ―Me saco la lengua mientras se dirigía al baño a vestirse con toda su ropa en mano y aún envuelta por la sábana.
Me dirigí a mi escritorio y agarre la cámara de video que había encima. Retrocedí la cinta y pude vernos a Sakura y a mi anoche. La escuche aún en el baño, sabía que en cualquier momento saldría. Quite la cinta de video y la apreté entre mis dedos haciéndola pedazos. Dejé la cámara sobre el escritorio y tire los pedazos del cassette en la basura.
Sabía que me quedaba poco tiempo, sabía que tenía que hacerlo, Itachi también lo hizo y sabía que me presionaría hasta lograrlo. Pero al verla salir, sonrojada y sonriente del baño, realmente no quise que eso acabara.
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El viernes tuvimos el primer partido de la temporada, ganamos, por la noche fuimos a una fiesta en casa de Sosori para festejar nuestro triunfo. Pase por Sakura cerca de las once de la noche y la vi salir del departamento con una blusa plateada y una falda demasiado corta para mi gusto.
―Te dará frio― Dije mientras le abría la puerta del coche.
Ella sonrió mostrándome la chaqueta de cuero en su mano. En media hora nos encontrábamos en la casa de Sasori. Ingrese a la cocina en busca de cervezas, Sakura quedo en la sala hablando con Naruto.
―Yamanaka― La salude cuando ingrese a la cocina.
Ella sonrió de lado y se acercó a mi pero pase de ella y salí por la puerta trasera al jardín. Ella me siguió y cruzamos la vereda al parque.
El parque.
Recordaba la última vez que estuve allí, con Sakura.
―Sasuke― Me llamo y la vi acercarse cada vez más a mi.
Y se lo permití. Le permití apoyar sus manos en mi pecho y hacer rozar nuestras pelvis. Le permití besar mi cuello pero jamás permitiría que me besara.
Ella bufo fastidiada cuando le voltee el rostro y ese empalagoso perfume inundó mis pulmones dándome arcadas.
―¿Qué te ocurre? ― Susurro confundida ―¿Para que me hiciste venir hasta aquí? ―
Yo sabía para que la hice venir aquí.
―Quiero verte― Murmuré y ella se acercó más, yo retrocedí ―Pero no quiero que Sakura se entere―
―No se va a enterar―
Y la deje allí sola. Cruce deprisa a casa de Sasori y busque a la pelirrosa entre la gente. La vi bailando con el rubio y compartiendo una cerveza.
―Te la robo―
No escuche la respuesta del rubio y tire de ella para irnos del lugar.
―No seas grosero― Me regaño, aun así salió de la casa conmigo.
―La fiesta es una mierda ― Comente, solo quería largarme de allí.
A la salida nos cruzamos con la rubia. Esta tiro el cigarrillo a un lado y lo piso con su bota cuando nos acercamos para ir al coche.
― ¿Ya se van?― Nos pregunto pero clavo sus ojos celestes solo en mi.
―Si―
Tire de Sakura para irnos e Ino nos hizo lugar, frunció la boca cuando pasamos a su lado y nos encaminamos al coche.
―¿Por qué te quieres ir?― Dijo Sakura mientras le abría la puerta del copiloto para que subiera.
―Es una mierda― Solté sin más, cerré la puerta y subí al coche.
―Si estás de mal humor no te descargues conmigo― Me dijo mientras fruncía el ceño.
Me acerque rápido a ella, Sakura se apretó contra el asiento quizás asustada de mi y la besé. Ella se relajo y enredo sus dedos en mi cabello. Ya no estaba asustada.
―No es contigo― Comete mientras me alejaba de ella ―Ponte el cinturón de seguridad―
Sakura tenía la costumbre de no ponérselo, cosa que me ponía muy nervioso.
― ¿A donde vamos? Ni tu casa, ni la mía quedan por aquí― Comentó unos minutos después observando el camino.
Sonreí de lado y Sakura espero que le respondiera, cosa que no sucedió. Al ver que no iba a contestarle dio media vuelta y se puso a observar por la ventana. Unos minutos más tarde llegamos a donde quería, aparque y baje del coche.
― ¿La playa? ¿Sabes lo frio que esta?― Dijo Sakura mientras le abría la puerta para que bajara.
Enganche nuestras manos para bajar a la playa. Bajamos por la escalera y antes de tocar la arena Sakura se quito las botas, hice lo mismo con mis zapatos y mis medias y cuando di vuelta para buscar a Sakura, la vi correr al agua, había tirado sus botas y su campera a medio camino y corría como niña chiquita al mar.
Sabía que Sakura amaba la playa.
Su sonrisa se ensancho aún más cuando la sujete de la cintura, evitando así que entrara al mar.
―Sasuke― Se quejó.
―Te necesito― Le susurré al oído.
―Yo también ―Cometo en un susurro con una sonrisa ―Pero alguien puede vernos aquí―
La playa estaba vacía, no había mucho viento pero aún así el mar estaba bastante agitado.
―No hay nadie― Comenté mientras besaba su cuello.
Sakura gimió cerca de mi oído, sabía que podía convencerla tan fácil. Me quite la chaqueta y recosté a Sakura sobre ella, la hice abrir las piernas y me apoye sobre ella sosteniendo el peso de mi cuerpo en una mano y con la otra acaricie su cuello. Esa noche le hice el amor en la playa, en el coche, en su dormitorio, en la cocina y en el baño.
Y si hubiera podido le hubiera seguido haciendo el amor toda la vida.
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Faltaban solo dos semanas para navidad. Neji ya había logrado hacerlo con Tenten, la había dejado después de eso. Sakura pasó tres días sin dirigirme la palabra al ver el estado en el que estaba su amiga.
―No voy a disculparme por algo que no hice― Le dije sentándome a su lado en una de las mesas de la cafetería.
―El idiota de tu amigo se beso con Tayuya delante de Tenten― Dijo molesta.
Yo lo estaba aún más. Eso no era de mi incumbencia. Ella me miró esperando alguna respuesta pero la verdad no tenía nada que decirle. Di media vuelta y empecé a comer mi almuerzo. Sentí como tragaba con bronca.
―Yo no tengo la culpa― Acabe hablando, si seguía mirándome así le haría un mal de ojo a mi almuerzo ―Y Neji si es un idiota ―
Como yo.
Ella sonrió levemente y acaricie su nariz con la mía. Su aroma a cerezos me embriagaba.
―Te quiero―
Quise decirle que yo también pero eso solo lo haría aún peor.
A la salida de clases nos dirigimos al estacionamiento, vi a Itachi en su camioneta y nos saludo a ambos con la mano. Sakura le respondió levantando su mano levemente. Itachi la intimidada.
―Espérame en el coche― Le dije entregándole las llaves y me acerque donde se encontraba mi hermano.
― ¿Qué quieres?― Le pregunte y de reojo vi a la pelirrosa subir a mi vehículo. Respire más tranquilo al verla allí.
―Tranquilo, pequeño― Dijo burlón ―Neji ya lo hizo―
―Eso ya lo sé―
―Consigue el tuyo― Dijo serio y amenazante ―Sé que ya estuviste con Sakura muchas veces, ha dormido en casa desde hace mucho tiempo y dudo mucho que solo duerman―
―No me jodas Itachi― Le dije mientras me alejaba.
―Consíguelo esta semana, Sasuke― Lo escuche decir antes de dirigirme a mi coche.
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― ¿Qué te ocurre? Pareces enojado― Dijo Sakura mirándome seria.
―Nada― Le conteste de mala gana.
Sakura me miro enojada y dio media vuelta para observar por la ventana. Sabía de sobra que no debía descargarme con ella. Llegamos a su casa y antes que se bajara la tome de la nuca y la bese, Sakura demoro en contestarme unos minutos pero termino cediendo, siempre lo hacía.
―No es contigo― Le dije al separarnos.
Ella no respondió. Solo bajo del coche y se marcho a su departamento.
Pase toda la noche pensando en lo que iba a hacer, sabía de sobra que lo de Sakura no tenía futuro, ni en otras circunstancias tendría futuro.
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Observe de nuevo ese maldito video. Lo tenía hace días, no lo había borrado aún. Supongo que ya no lo haría. Debía deshacerme de Sakura.
Ven a casa. Debemos hablar.
Sakura me respondió a los minutos con un simple Esta bien. Supongo que esas palabras las hicieron calcular lo que vendría.
―¿Sasuke? ―
O no.
Cuando llego ese sábado a las ocho de la noche a casa, Itachi la llevo hasta mi dormitorio y cuando abrió la puerta nos vio. A mi y a Ino, en la cama.
Sus ojos. Jamás volví a ver sus ojos igual
Se había terminado.
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