Muy buenos días, tardes y noches queridos lectores!
Cómo están este precioso sábado? (si es que aún es sábado en donde viven…)
Tal vez algunos les sorprenda ver otro one-shot del arácnido, pero la verdad es que este fic nació de la frustración que todos sentimos en cuanto al run actual que escribe Zeb Wells y dibuja Romita Jr. (dios…alguien debería cortarle las manos y cauterizarle las heridas para evitar que le crezcan de nuevo).
Miren, no quiero hacer esto largo…pero originalmente esta historia tenía alrededor de 2500 palabras.
Terminé haciendo 8000 (un poquito más), por culpa de Wells y las idioteces que hace.
Sin nada más que aportar, solo diré que ningún personaje me pertenece ya que para eso están sus respectivos creadores.
HERE COMES REVENGE
Pese al ensordecedor bullicio que le envolvía, la mente del vigilante se negaba a salir del aturdimiento. Un vacuo sonido que le paralizó en el lugar, obligándolo a ignorar todo lo que ocurría a su alrededor incluso si aquellos estímulos conseguían ser físicos y violentos.
No recordaba bien.
Era incapaz de concebir la idea de cuándo fue la última vez que se sintió igual.
Una tempestuosa amalgama que enmarañaba la confusión junto al amargo sabor de la traición y el invasivo cansancio.
Había perdido la cuenta el hombre de los días que pasó en vilo, buscando soluciones en los lugares más inhóspitos al punto de vender su cordura y relaciones con el mundo que le rodeaba. Una vida que se deterioró segundo a segundo con el paso de los días, vapuleándolo tanto a nivel interno como externo, defenestrando cada uno de los pilares que le sostenían en la tambaleante rutina de adulto que luchaba por madurar contra toda corriente de suposiciones impuestas.
Las orbes de tonalidad chocolate se movieron milímetros hacia la derecha, atraídos de forma refleja por un brillante color rojizo sucio perteneciente a uno de los motivos por el cual se mantenía catatónico el varón de traje con patrones de telaraña. Observándola moverse de lado a lado en un ademán desesperado por despertarlo de su vivaz letargo, con posibles interrogantes que no podían aguardar si las figuras que se acercaban por cielo y tierra significaban algo.
Un aroma a tierra quemada y combustible se desprendía del suelo destruido en medio de la urbe, cubriendo una vasta periferia que obligaría a más de uno realizar un esfuerzo por salir de allí con el fin de alcanzar el pavimento antes de que las tuberías selladas por el calor empezaran a sufrir de filtraciones e inundasen el lugar.
Llevándolo a pensar, al uniformado sujeto, que tal vez ese era el motivo por el cual la fémina adulta le hablaba sin parar.
Y sin sonido alguno en su mente por el cual receptar.
Sabía él que podía leer los labios de la gente, pues años de práctica en sus merodeos cotidianos le enseñaron diversas habilidades, pero aun así algo en su cerebro se negaba a realizar las traducciones necesarias para que fuesen entendibles.
No quería esforzarse siquiera en tomar una profunda bocanada de aire, prefiriendo quedarse quieto mientras un agonizante menester por expandir sus pulmones le increpaba de manera constante hasta que finalmente se vio en la obligación de hacerlo.
Siendo esto una confusa señal para quienes empezaban a rodearlo, creyendo que diría algo.
Lo que fuese.
Una mera palabra de defensa si sus rostros acusadores, los cuales contrastaban con el de la mujer pelirroja, significaban algo importante.
No obstante, el hombre de cabello castaño que ocultaba su ser bajo un traje rojo y azul se abstuvo de abrir la boca. La posibilidad de querer hacerlo existía, en verdad lo hacía. Pero en las circunstancias actuales, un bloqueo mental era preferible para evitar una verborragia que poco a poco iría estropeándose hasta alcanzar un discurso que expelería odio en creces sin fin.
Odio bastante justificado si recapitulaba en todas vivencias pasadas.
Negatividad que sería mucho más acorde a la vista de todos si estuviese usando aquel uniforme fabricado por cierta ladrona que en el tiempo de desesperación le brindó una mano mientras el resto se proponía a darle caza por un mero descuido de su parte al dejarse influir por el pánico apresurado. Una expresión amarga como la hiel que subía por el esófago y buscaba reposar en la cavidad bucal, deleitando a las papilas gustativas con un amargo sabor repulsivo que obtendría una imaginable conclusión de expulsar todo lo del interior.
Debido a todo esto, sin pensarlo un segundo más, el hombre llevó su mano derecha hasta el rostro para hacerse de la tela, halándola sin piedad para así enseñar al mundo el taciturno rostro cansino que connotaba lo demacrado y melancólico que había estado todo ese tiempo en soledad.
Y como si aquella máscara se tratase de un muro impenetrable, los sonidos finalmente alcanzaron su meta al empezar a traducirse en palabras comprensibles que orquestaban la más desordenada sinfonía que alguna vez creyó oír el varón de cabellos castaños. Persona que, entre lentos parpadeos y respiraciones, fijó su mirada chocolate en la fémina que lucía más aquejumbrada que minutos atrás mientras se debatía en seguir gritándole o intentar calmar a un par de niños que iban acompañados de un sujeto de prominente barba y gafas de pasta.
-Ya no hables- símil a alguien que no pronunció palabra en años, el voz fluyó rasposa y terminante a la mujer por parte del hombre sin máscara.
-Pet…? – trató de hablar la pelirroja, a punto de pronunciar el nombre de pila bajo la atenta mirada de numerosas personas por culpa de la sorpresa.
-Suficiente, Mary Jane. Yo…- alzó una mano enguantada el héroe que portaba una araña en el plexo solar, solo para después musitar fatigado una inconclusa nueva sentencia.
Demostrando a todos lo consumido que se hallaba.
Un contraste absolutamente avasallante para cualquiera que le conociese de antes, donde la voluntad imparable y la actitud risueña fueron invertidas a sus polos más fríos, creando inclusive un sentimiento de preocupación ya que sabían por más poco que fuese lo que era perder todo en un segundo.
-Spiderman, tus acciones han dejado en claro la cantidad de reglas que has roto para llevar a cabo esta misión tuya- una voz portadora de rectitud, perteneciente a un hombre vestido con los colores estadounidenses, reprendió al desgastado héroe.
-Aguarda! Esto no es su culpa! Fue para salv…- apresurada, al punto del desconcierto ajeno, la pelirroja realizó el intento de servir como escudo del arácnido vigilante.
-Así que todos vienen por un pedazo de mí, Rogers? – interrumpió la declaración de la rescatada fémina un hastiado Peter Parker, empleando sorpresivamente un mordaz tono que no muchos conocían.
-No. Solo están aquí para recuperar lo que has arrebatado en tu misión- sin sentirse ofendido por el tono usado con anterioridad, Captain America meció de forma lateral la cabeza antes de indicar con un mero ademán a un selecto grupo a varios metros de distancia.
Siguiendo sin ánimo alguno la dirección a la que apuntaba el super soldado, Spiderman atisbó un peculiar cuarteto que le observaba con una amalgama de enojo y reproche, listos para atacarlo e ignorar toda clase de camaradería existente en el pasado.
Hecho fáctico que tuvo una reacción equiparable en el castaño, ya que nula era su anhelo de ser golpeado incluso en su momento más deplorable.
-Hablas de esto? …Pueden quedárselo, ya no lo necesito- extrayendo un deteriorado objeto de una bolsa de telarañas que llevaba consigo todo este tiempo, el vigilante oriundo de Queens espetó en simultáneo que lo arrojaba a los pies de una figura humanoide en ascuas.
-Podrías haberlo pedido, araña- una mole rocosa parló, manteniendo un ceño fruncido en todo momento.
-Lo hice, se negaron. Se los quité porque creí requerirlo- contestó el acusado héroe neoyorkino, recalcando en los eventos que sucedieron semanas atrás.
-Si hubieses explicado tus motivos…- Invisible Woman musitó audible, lamentando el curso de las vicisitudes que dañaron la relación entre ambas partes.
-Qué habrían hecho? Mr. Fantastic dejó en claro que era un objeto "peligroso". Desde mi punto de vista, este daño fue menos al que ustedes hicieron en plena New York- esbozando una mueca repleta de ironía, el hombre con habilidades de araña replicó, gesticulando inclusive una muletillas antes de recordarles un accidente provocado por el líder del cuarteto.
El memento de aquel acontecimiento enmudeció cualquier palabra que estuviese por pronunciar Reed Richards, entristeciéndose por la culpa que nunca olvidaría al poner en peligro no solo a decenas de civiles sino que también a sus propios hijos sin ser capaz de recuperarlos durante el lapso de un año.
-Spiderman…- quiso mediar Steve Rogers, acortando la brecha que le separaba del aludido.
-Pueden darme cinco minutos? – tras virar la cabeza en dirección al héroe que llevaba un escudo como arma, Parker solicitó extenuado.
-SHIELD no aguardará para que escapes primero- haciendo alusión a las naves que sobrevolaban la zona en caso de problemas, Captain America enunció.
-No voy a escapar. Quiero cinco minutos para mí mismo. Solo- aseguró Peter mientras esbozaba una minúscula sonrisa, dándoles la espalda a todos y caminando hacia el epicentro del daño en el terreno.
-Peter…- llamó en un susurro la pelirroja, tomándole la mano derecha para evitar que se alejase de ella.
Mas de nada sirvió, pues en un sencillo movimiento el hombre se deshizo del asir.
-Dije solo. Vuelve con ellos, Mary Jane. En verdad necesito meditar sobre mis actos- el castaño recalcó su pedido con leve enfado, dedicándole una fugaz mirada por encima del hombro diestro para luego seguir caminando.
-Entiende, por favor. Yo no dese…- sintiéndose impotente ante la situación frente ella, Watson realizó un esfuerzo más por insistir.
No obstante tal deseo cayó en oídos sordos, teniendo incluso su avance entorpecido por el férreo agarre del super soldado que pretendía otorgarle el beneficio de la duda a quien tiempo atrás fue un colega Avenger.
-No escaparás? – buscando no pecar de buena fe, Steve interpeló.
-Estoy muy cansado como para pensarlo siquiera. Dame cinco minutos a solas. Me urge tener unos minutos de introspección- sin dignarse a dedicarles un vistazo, Spiderman replicó en lo que pateaba algunas rocas para despejar el lugar.
-…Les diré que te dejen en paz por ese tiempo. Srta. Watson, acompáñeme. Ustedes también, déjenlo solo- meditándolo por unos segundos, el blondo héroe terminó por aceptar los términos.
Dando medio giro y llevando consigo a la aquejumbrada fémina, el dúo subió el desnivel que los separaba del resto de héroes y agentes que vigilaban atentamente la zona. En vísperas de que no regresaría a donde el trepa muros estaba, Rogers liberó a la afligida pelirroja al ver que un par de niños corrían en su dirección, seguido pronto de un varón con gafas de pasta.
-Qué sucede? No quiere hacerse cargo de sus actos? – una voz, igual de seria a la que antes mantuvo el propio soldado patriota, provino de un hombre cubierto con una armadura bicolor.
-Todo lo contrario. Accedió sin resistencia alguna- negando, Captain America contestó a la duda de su compañero heroico.
-Entonces? – cruzándose de brazos, Iron Man espetó en un tono inquisitivo.
-Pidió un momento a solas. Pude ver en sus ojos que lo necesita- concluyó aquel que alguna vez fue un Invader junto a Namor y el original Human Torch.
En silencio, el antiguo multimillonario que vestía uno de sus modelos más antiguos de armadura fijó su mirada en el vigilante arácnido, analizándolo con profundidad por motus propio y obtener así conclusiones propias que no fuesen sesgadas por opiniones ajenas.
-…Ya veo- soltando un resoplo que le permitió aligerar la tensión en sus hombros, Anthony masculló viró en dirección a donde otros héroes estaban custodiando el terreno afectado por el dispositivo usado para viajar entre dimensiones.
-Qué intentas decir con eso, Stark? – sin darle tiempo para que se retire, MJ inquirió a su antiguo jefe.
-Luces con más años. Cuánto tiempo pasaste en ese lugar? – carente de filtro alguno al momento de expresarse, Iron Man quiso saciar una duda que le carcomía desde hace varios minutos.
-Qué tiene eso que ver conm…? – frunciendo el entrecejo, al igual que los acompañantes que tenía alrededor, Mary Jane respondió con una pregunta propia.
-Responde, por favor- Tony impidió que continuase la mujer de rojizos cabellos para demostrarle que no ansiaba malgastar el tiempo.
Aún si poseía un espíritu luchador que en más de una ocasión demostró frente a seres que claramente la superaban en términos de poder, Watson sintió intimidación al hallarse bajo la escrutiñadora mirada de diversas personas.
-Cuatro…Cuatro años- con un poco de torpeza debido a la súbita presión, la sobrina de Anna Watson comunicó.
-Y regresaste con compañía. No te culpo, sabes? Cuatro años es bastante tiempo para cualquiera. Pero tampoco puedo culparlo si por algún motivo él siente arrepentimiento- incapaz de retener una creciente frustración, el antiguo dueño de Stark Industries habló entretanto masajeaba el puente de la nariz.
-Ella no eligió quedarse allá- expresando un notable enfado por la declaración del Avenger, el hombre que acompañaba tanto a MJ como los infantes espetó tajante.
Si bien la defensa del hombre hizo que muchos tuviesen un instante de recapacitación, los pequeños gestos de vacilación en la fémina adulta demostró a un reducido grupo la verdad de los hechos sin usar siquiera palabra alguna.
-Tu rostro dice algo distinto, MJ- una recatada voz aguda sacó de su ensimismamiento a la mencionado.
Reconociendo instintivamente aquella entonación, Mary Jane Watson vio con terror la mueca desdeñosa que una dama de cabellos blancos y traje temático de felino negro se acercaba a paso lento hasta ellos, haciéndola retroceder unos pasos mientras se aferraba a sus acompañantes menores de edad.
Haciendo caso omiso a toda la tertulia que transcurría a numerosos metros de distancia, una cansina figura lánguida tomaba asiento en el suelo polvoriento, dándole nula importancia al hecho de estar rodeado de escombros y cenizas que continuaban depositándose en toda la periferia. Dejando caer la máscara entre sus piernas, Spiderman liberó un contenido suspiro en plan de aminorar el estrés que le devoraba mentalmente.
-Bueno, esta vez sí que lo hiciste en grande Parker. Ya no hay vuelta atrás- viendo el reflejo de su rostro en las nacaradas lentes que descansaban en la tierra, el arácnido farfulló desganado.
Estirando con premeditación las falanges siniestras hasta rozar la textura de la tela rojiza con patrones de telaraña, el castaño aquietó la maraña de pensamientos confusos que tantas migrañas ofrecían libremente. No quería seguir torturándose por lo sucedido, mas un impulso animal emergió desde lo más recóndito de su psique, agarrando con fervor la máscara antes de aventarla con fuerzas lo más lejos que pudo.
-A quien quiero engañar? Pasé por un infierno con el fin de salvarla y ella ya tenía una familia allá?! Ni siquiera estoy recuperado al ciento por ciento del coma y la pelea con Ben! – monologó iracundo Peter, trasladando ambas extremidades superiores hasta la cabeza con el propósito de sacudirse desesperado el cabello.
Pese a que luciese como una rabieta, los que estaban en pleno conocimiento de los percances del hombre araña tuvieron la decencia de sufrir un precoz escalofrío. Últimamente la vida del castaño no había sido miel sobre hojuelas, incluso cuando se esmeraba en conseguir un mejor destino los reveces del destino parecían hacerle retroceder numerosos casilleros en el metafórico tablero de juego.
Por lo que sus quejas eran bien infundadas desde cierta perspectiva.
-Geez…Cambiaría mi alma por regresar al principio de todo- deteniendo el frenesí de despeinarse, Parker deslizó lento las manos a lo largo del rostro en simultáneo que, desde lo más profundo de su corazón, soltaba una peculiar sentencia.
Acto seguido, una pestilente nube carmesí sulfurosa explotó frente al tótem arácnido, revelando un demoníaco ser rojizo que sonreía lúdico al mismo tiempo que sujetaba de su cola puntiaguda y la hacía girar en círculos.
-Eso puede arreglarse- vocalizó tentativamente la nueva aparición infernal.
-…Asombroso- demorando algunos segundos para salir del shock, el varón de ojos color chocolate admitió que la presencia del ente le había tomado desprevenido.
Lamentablemente Peter no había sido el único en percatarse de la inesperada llegada del demonio escarlata. El temor atónito, plasmado en más de un rostro ajeno, hizo que la tensión se potenciase a niveles impensados en los corazones inocentes, reconociendo a la criatura incluso si nunca antes habían cruzado caminos.
-Un momento, es Mephisto el de allá abajo?! – estupefacto, Mr. Fantastic trató de esclarecer sus dudas para así no atribuirlas a un mal juego de luces.
-Oh, Dios! Díganme que no pretende lo que pienso ahora mismo…- temiendo el peor de los escenarios, la propia fémina de rojos cabellos afianzó su abrazo en los niños que veían sin comprender lo que ocurría.
-No perdamos tiempo, hay que ir allá de inmediato! – pretendiendo aproximarse con apuro al punto de conflicto en cuestión, Captain America ordenó a todas las fuerzas de ataque que le acompañen.
Como si de un tropel se tratase, el ente demoníaco y la amenaza arácnida de New York apreciaron en cámara lenta los banales intentos por detener lo que fuese a pasar entre ellos, llevándolos a tener diferentes pensamientos que terminaban por converger en que la interrupción era algo inaceptable.
-Menudo grupo está vigilándote ahora, no crees? – anunció lúdico Mephisto, pisando sin cuidado alguno en el destruido terreno para emerger un trono de obsidiana pura.
-Menos mal que les pedí cinco minutos a solas…- gimió frustrado el cabeza de red, cerrando los ojos y haciendo para atrás la cabeza antes de soltar un ronco sonido desde lo profundo de la garganta.
-Dime algo, Peter. Quieres que ellos estén aquí mientras hablamos? – cruzando la pierna izquierda sobre la opuesta y reposando el mentón en la palma de la mano derecha, el demonio ofertó sutilmente bajo una inocente pregunta.
-Creo que hablar será lo último que hagamos si ellos consiguen bajar hasta aquí- con un rostro que mostraba disgusto por la falta de palabra que tenían los demás a su pedido, Spiderman confesó.
Obteniendo así, con un mero chasquido que hizo retumbar las mentes de todos los humanos presentes, una perfecta jaula cuyos barrotes eran llamas incandescentes que repelieron hasta las habilidades más desarrolladas de los héroes presentes gracias a que estaban imbuidos en magia infernal.
-Peter! No lo hagas! No vale la pena! – separada del castaño, y sin poder siquiera aferrarse a los ígneos barrotes, Mary Jane Watson exclamó con desespero.
-Estoy confundida. Acaso esa no es su familia ahora? Qué quiere con Spidey, que se quede a verla y sea un tío para esos niños? – de manera descarada implementó el sarcasmo con los Avengers cercanos unas indignada Felicia Hardy.
-Tú no ayudas, Black Cat- señaló Iron Man escuetamente.
-Ese era mi propósito. Traer un poco de realidad aquí- sin la necesidad de quitarse el antifaz, la ladrona de pelo blanco le dedicó una sencilla mirada repleta de obviedad.
Aún si la cacofonía que perpetuaba sin cesar, un fantasmal alzamiento en las comisuras de los labios pertenecientes a Spiderman se hizo presente ante el humor punzante que la hija del difunto Walter Hardy poseía en los momentos más delicados.
-Son ruidosos. Pero me agrada verlos de nuevo para atormentarlos luego- girando los ojos por las diatribas de los mortales que rodeaban la celda de fuego, el retorcido ente manipulador finalizó su observación con una mefistofélica mueca.
-Qué haces aquí? – dejando de lado la constante discusión que se mantenía a metros de distancia, el trepa muros interrogó a la rojiza figura humanoide.
-Dijiste que cambiarías lo que fuese por un reinicio- relajando la pose soberbia que anteriormente tomó para inclinarse hacia delante con el fin de apoyar los codos sobre las rodillas, Mephisto recapituló la razón de su llegada.
-Pero no me refería a ello de manera literal- objetó al instante, Peter.
-Seguro…? – esbozando una ladeada sonrisa, el demonio entonó.
La duda nació en el alma del vigilante araña, paralizándole la respiración por un corto lapsus de tiempo y poniéndolo en alerta máxima ya que pésimos mementos brotaron desde las sombras de su cerebro con la misma ferocidad que un depredador en peligro.
-Veo dudas en tus ojos, Peter. Las mismas que la última vez- empleando una engatusadora labia, el demonio repentinamente apareció detrás del afligido hombre.
-Pero esa vez no fui yo- negándose a voltear, Parker halló resolución en su psique para revelar lo sucedido en verdad esa ocasión pasada.
-No. No fuiste tú. Sin embargo la tentación hace que algunos malinterpreten aquello- concordó Mephisto, poniéndose de cuclillas y sujetando con falso cariño los hombros del castaño.
-Ella es como mi madre- un tanto cabizbajo, Spiderman musitó audible para todos.
-Todos mueren en algún momento. Ella, tú, un humano famélico en la callejuela más oscura. Todos tienen el mismo final- adoptando un tono filosófico, el diablo dio un monólogo respecto a su postura sobre el tiempo de vida de los mortales.
Aquello dejó pensativo al tótem que representaba el centro de la red, permaneciendo quieto por un momento para consecuentemente ver de reojo la amplia mueca festiva en la fas carmesí del ente malvado.
-Así que…hacemos un trato? – retomó la palabra el demonio, parándose de repente.
-Y huir de ellos pese a decirles que me haría cargo de mis actos? – esta vez dignándose a verlo, pues comenzó a rodearlo como un ave de carroña a la espera de su moribunda presa, el sobrino de May Parker replicó con una interrogante propia.
-Oh, vamos! Ahora quieres jugar a ser el boy scout perfecto? Nadie aquí es trigo limpio, si por mi fuese todos los Ghost Riders que están rondando en esta bola de polvo tendrían un festín con ustedes! – descreyendo que usasen dicha excusa en su contra, el infernal ser farfulló dramático.
-Cuando lo pones de esa manera…- a regañadientes acordó el oriundo de Queens.
Como si saborease una victoria prematura, la figura de tez bermellón materializó un pergamino en cada mano, los cuales expuso con orgullo al mismo tiempo que se agachaba a la altura de su cliente.
-Entonces estamos hablando de un reinicio total o quieres volver a un punto específico? – sacudiendo cada contrato para especificar las cláusulas, Mephisto interpeló.
-Oye! Nunca dije que lo haría! – clamó molesto Parker, empujando las insistentes manos del demonio que buscaba hacerle tomar uno de los rollos.
-Anda, Peter…sé que lo deseas. Si no fuese así, no tendrías esas oscuras emociones dentro de ti cada vez que miras de Mary Jane. O sí? – desvaneciendo los trozos de papel, el demonio sujetó ambas mejillas del castaño para convencerlo más en simultáneo que le obligaba a ver cierta pelirroja.
-…- nada dijo el cuestionado, viendo con un ápice de resentimiento a la mujer por la cual lo dio todo en las últimas semanas.
-Ninguna palabra sale de tu boca, será acaso que aquella gatita te comió la lengua? Es con ella con quien tendrías una nueva vida en el reinicio? – en vísperas de la falta de reacción oral, Mephisto movió unos milímetros más hacia la derecha el rostro del arácnido para que viese a una peliblanca.
Obteniendo otra vez un mutismo ensordecedor como contestación, mas un sutil cambio de brillo en los ojos expandió la sonrisa desbordante de avaricia en el rostro del demonio.
-o-o-o-o-o-o-
(En algún lugar de la línea temporal…)
-Así que esto es lo que sucederá durante la vida de ellos…- con la vista al frente y los brazos entrelazados por la espalda, un hombre de rostro cerúleo y vestimentas bicolor susurró concentrado al apreciar las decenas de paneles violáceos que enseñaban escenas de eventos a lo largo del tiempo.
-Ehm…Kang? – una rasposa voz gerente distrajo lo suficiente al Conquistador para que voltease.
-Qué ocurre, Dr. Petrov? – dedicándole una curiosa mirada al avejentado hombre que le acompañaba en su tarea de recopilar información, Kang interrogó.
-Es normal que esas visiones estallen en cientos de pedazos? – cuestionó el anciano, apuntando a las pantallas holográficas violáceas que caían en cientos de piezas al suelo metálico.
-De qué estás habl…- frunció el entrecejo aquel villano futurista, solo para quedarse tieso ante lo que ocurría en la Base Oracle.
No solo hecho trizas al impactar contra el piso resultaron las pantallas conectadas al flujo temporal, sino que también perturbaciones en los reflejos se mostraron ante los impactados ojos del dúo testigo, apreciando antes que nadie diferentes hechos que cambiaban rápidamente hasta converger en la nueva reunión establecida entre un arácnido y el diablo.
-No en mi guardia, hijo de perra! – demostrando una convicción única, el descendiente de la familia Richards exclamó en simultáneo que reconfiguraba su crono desfasaje y desaparecía ante los ojos de su acompañante.
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-Vamos, fírmalo! – rogó, en un estilo poco natural, Mephisto.
-No- quieto y sin dirigirle la mirada, Peter resistió a las tentaciones.
-Al menos has el esfuerzo de leerlo! – pegando su mejilla derecha a la siniestra del tótem, el ente demoníaco suplicó mientras sostenía uno de los rollos frente a los ojos.
-No- conteniéndose para no golpearlo, Spidey negó antes de cruzarse de brazos.
-Ni siquiera estoy exigiéndote algo importante! – prosiguió con sus solicitudes el ente malvado, forcejeando con el castaño para que así sujetase el pergamino.
-Eso dijiste la última vez- alejando apenas la cara para voltear a verle, el vigilante arácnido le rememoró un viejo suceso.
-Bah! El río sigue fluyendo bajo el puente, Peter. Al menos léelo y si no te gusta algo, pues cámbialo- desestimó de inmediato el padre de Blackheart, poniéndose de pie mientras gesticulaba manualmente su frase para darle más énfasis previo a mejorar su oferta.
-Mi respuesta sigue siendo negativa- continuó oponiéndose el trepa muros, sin saber que del otro lado de la jaula había gente desesperada.
Emoción compartida por el propio ser rojizo, pues sabía que el castaño poseía una envidiable fuerza de voluntad en los momentos más sensibles.
-Y si te doy a mi hija? – mejoró su oferta, tras adoptar una pose pensativa por un minuto, Mephisto.
-Tienes una hija? – Spiderman inquirió, incapaz de contener la sorpresa en su entonación e inclusive enarcando una ceja.
Sin que nadie se lo espere, el demonio hizo aparecer en la mano libre una billetera que parecía estar hecha con piel de procedencia bastante perturbadora, para acto seguido abrirla y desplegar una larga secuencia de fotografías donde una fémina de tez roja aparecía desde la niñez hasta la madurez.
-Y? Qué piensas de ella? Linda, no? – orgulloso de su descendencia, al menos la parte femenina, presentó el ente malvado.
-Te das cuenta que estás vendiendo a tu hija? – descreyendo lo que escuchaba, el hijo de los decesos Richard y Mary Parker parló.
-Soy el diablo, Peter. Qué esperas de mí? – como si fuese una obviedad respondió el diablo manipulador.
-…No- Spiderman negó nuevamente tras dedicarle una reacción inexpresiva.
Pese al decaimiento de hombros que sufrió el demoníaco ser, aquellas personas del otro lado de la jaula ígnea transcurría por el extremo opuesto de las emociones ante lo que acababan de atestiguar.
-Díganme que no lo está pensando…- debido a que no podía verle la cara al arácnido para estar seguro al cien por ciento, Ms. Marvel susurró asustada.
-Es una oferta tentadora- el tono gruñón de un mutante longevo se escuchó con claridad luego de unirse al numeroso grupo de espectadores que no sabían cómo rescatar al vigilante de las garras del diablo.
-Logan! Piensa en Krakoa! – la queja de Anna Marie se escuchó con claridad, estupefacta con la opinión de Howlett.
Lo cual no fue buena idea tampoco.
-…Fírmalo, bub! – manteniéndose en silencio por una fracción de segundo, Arma X llevó ambas manos a cada lado de la boca para que su voz resonara más.
-Logan! – al unísono exclamaron la mayor parte presentes a modo de reprimenda.
La sección de personas, que no gritaron en contra del mutante, permaneció en silencio mientras analizaban profusamente lo que ocurría dentro del cubículo de fuego, buscando tácitos una forma de desestabilizar las intenciones dañinas del demonio o hacer recapacitar al hombre araña. No obstante, ninguna solución milagrosa se les ocurría, pues conocían la enorme diferencia de poder físico y mental que existía entre ambas partes.
-Todo esto es mi culpa, está pasando de nuevo…- triste y cabizbaja, Watson balbuceó, aligerando su abrazo sobre los niños que a cada lado de ella estaban.
-Sí- asintiendo, carente de empatía alguna, Black Cat vocalizó un sencillo monosílabo.
-Peter volverá a sufrir con ese demonio- cubriendo su rostro desconsolado, MJ continuó exponiendo lo que tanto lamentaba.
-Exacto- a regañadientes afirmó la ladrona de joyas, no sin antes ver mal a la pelirroja.
-Estás regodeándote en mi miseria, no? – cansada de escucharla, pues todo el tiempo previo a su monólogo le había oído defenestrarla sin vergüenza alguna, Mary Jane fulminó con la mirada a la fémina de blanca melena lacia.
-Por qué lo haría? Tienes una hermosa familia allí, mientras que Peter debe sentirse un completo idiota pese a todos sus esfuerzos- desestimó Felicia, observando las garras de la mano derecha segundos previos a señalar un trío de personas que nadie reconocía.
-Y tú aprovecharás para acercártele, verdad? Siempre has hecho eso. Nunca cambias- enfadándose por el atrevimiento que la pseudo villana adquirió contra ella, la antigua actriz acortó la distancia entre ambas para acusarla también.
-Por favor, no me hagas hablar de gente que aprovecha "determinadas" ocasiones. Eres la menos indicada…- resopló ante la hipocresía la dama con vestimenta felina, recurriendo a eventos del pasado.
Inconsciente para el dúo, un par de orbes color chocolate no podía creer el tema que eligieron para exponer el resentimiento oculto que poseían una por la otra cuando a él le habían hecho creer que era solo algo de antaño.
-En serio creen que no las puedo escuchar? – volteando en dirección al manipulador ente, Peter cuestionó.
-No me mires a mí. Fueron tus parejas después de todo- Mephisto alegó, con ambas manos en alto en señal de defensa.
-Sí…- concedió el ex fotógrafo del Daily Bugle, quien a pesar de querer negarlo estaba en la obligación de reconocerlas.
-Así que…- aprovechando que su cliente había desviado la mirada a un punto fijo en la nada, el padre de Blackheart se hincó otra vez para enseñarle uno de los contratos.
-No dejarás de molestarme a menos que vea eso- recordando al instante el por qué aquel ser estaba con él, Spiderman enunció estoico.
-Tic tac, Peter. El reloj corre y tus minutos se terminan- esfumando el pergamino y golpeteando con apuro un reloj de pulsera que antes no estaba allí, la infernal criatura le recordó al tótem.
Silencio se generó entre ambos, compartiendo el tenso momento en una lucha de voluntades que indefectiblemente estaban destinadas a colisionar sin que alguien pudiese evitarlo. Una palpable tensión que, con tranquilidad, hubiese perpetuado durante eones si no fuese por la creciente cacofonía del resto que continuaba buscando una solución para deshacer la infernal magia que los separaba.
-…Mis términos? – cerrando los ojos y tomando una profunda inspiración para aclarar la mente, el hombre con habilidades de araña interpeló.
-Los que tú quieras- enseñando una total falta de interés en lo que pudiese hacer el vigilante oriundo de Queens, contestó Mephisto.
-Pero…? – aún si no lo había dicho en voz alta, Peter percibió un contrapunto a todo lo que ocurría.
-Pero dame a cambio algo interesante- reveló al fin lo que tanto requería el humanoide ser de tez carmesí, regresando a su trono.
-Lo que sea? – con ligero escepticismo por la libertad que brindaba en dicha respuesta, el tótem araña quiso asegurarse.
-Mientras sea interesante- el diablo con lengua de plata acotó, restándole importancia a la situación ya que su plan había funcionado.
No podía culparlo esta vez de haber actuado sobre una secuencia de hechos dictaminados con antelación por un ser superior, una figura que había metido la cola metafóricamente, para que todo fuese de mal en peor con respecto a la vida del trepa muros. Algunas veces la vida, por inercia propia, conducía a una persona por el camino más sinuoso y lleno de baches para demostrarle cuan ponzoñoso conseguía ser al momento de enseñar los caprichos insulsos que le aquejaban en el instante que todo parecía listo para mejorar.
Fue debido a esto último que una resolución se transmitió a través de la mirada de Peter Parker.
-Tienes una pluma? – preguntándole al demonio, Spiderman parló para gran terror de los demás espectadores.
-Querido, no salgo de casa sin ella- bufó orgulloso el interrogado, haciendo gala de aparición con una galante pluma fuente cuyo revestimiento azabache parecía dejar ver una secuencia de almas en pena suplicando por ayuda.
-Mmh…veamos qué puedo cambiar- musitó un ronco sonido desde la garganta mientras apreciaba el estilo del accesorio, para posteriormente encogerse de hombros y hablar para sí mismo en sincronía que se hacía de uno de los contratos que le ofrecieron.
-Tú tranquilo, Peter. No siempre tienes oportunidades como esta. Quién sabe? Hasta podrías desear una vida donde hubieses ido a la universidad, tener una novia fiel, un trabajo digno, una familia amorosa…- Mephisto se mostró tranquilo al saber que la mitad de su trabajo estaba resuelto.
-Mmh…- repitió aquel grave eco Peter, como si meditara en las palabras del demonio.
Los sonidos producidos por el castaño trajeron consigo una oleada depresiva que se amalgamaba a un sentimiento de derrota. Una percepción negativa que desesperó a la gran mayoría, debido principalmente a que nadie sabía bien lo que pasaba por la mente del arácnido luego de la enorme carga psicoemocional que acarreaba durante semanas donde incluso hubo días sin dormir que decoraron su rostro con notables marcas bajo los ojos.
-Ya firmó? – tentada a usar sus poderes para estirarse y ver mejor lo que ocurría dentro de la jaula, Ms. Marvel preguntó de manera general.
-Por lo visto aún no. Pero está escribiendo algo- Captain America alegó, desistiendo en los esfuerzos que realizaba para forzar los barrotes de fuego.
-Está poniendo sus propios términos? – el hombre con gafas de pasta y barba oscura, que estaba junto a Mary Jane, pronunció confundido.
-Es posible hacer eso con el diablo? – por lo bajo, en un susurro apenas audible, preguntó una pequeña niña que se hallaba a la derecha de Watson.
-Tal parece- en un volumen de voz símil, respondió un niño que estaba a la izquierda de la pelirroja.
-Peter, no firmes! Estás malentendiendo todo! – la antigua actriz de cine exclamó, incrédula por el curso de acción que el aludido estaba llevando a cabo.
-En verdad lo hace? Porque todos podemos darnos cuenta que no es así- interpeló Black Cat, poco gustosa con la postura que Watson adoptó con Peter luego de enterarse lo que le hizo y tanto deseaba negar ahora-
-Cállate, tú no sabes nada! – exclamó furibunda la desconsolada fémina que pasó demasiado tiempo en otra dimensión por culpa de un dios extranjero y un acólito desquiciado.
-Pues dile eso también a quien tienes detrás. Su rostro no puede contener todo el dolor del mundo tras tus palabras- cruzando los brazos por debajo del busto, lo que realzó su personalidad, Felicia pronunció al mismo tiempo que movía apenas la cabeza para señalar al hombre de gafas.
Como si un repentino rayo cayese del cielo contra la tierra, la velocidad empleada por Mary Jane Watson para voltear y reconocer su error fue absolutamente cegadora. La dolida expresión en la fas del hombre, junto a los puños cerrados con fuerza para mitigar la creciente ira que le carcomía, reveló de una vez por todas lo que ella misma había generado minutos atrás en Spiderman.
-Paul, no…- balbuceó la pelirroja, volviendo a abrazar de forma inconsciente a los niños que le acompañaban.
Por otro lado, los integrantes fundadores de los Fantastic Four debatían un método para rescatar al vigilante que, pese a las disputas internas entre ellos, le guardaban cariño como si fuese un miembro más de la familia.
-Es beneficioso el permitirle esto a la araña? – The Thing preguntó a sus amigos, apuntando con duda al punto en donde estaba el aludido.
-Quieres ir a pelear contra Mephisto para impedirlo? Te recuerdo que la última vez no la pasamos bien- de nuevo en su aspecto humano, Johnny Storm espetó con sorna, rememorando un encuentro donde apenas salieron con vida.
-Qué tanto nos demoraremos en traer a Victor? – cruzando miradas con su esposa, Mr. Fantastic ofreció una idea peligrosa.
-Reed, no! Ni pienses en llamarlo para que pelee contra el diablo! – sin malgastar un segundo, Invisible Woman enseñó su postura ante dicha propuesta, sabiendo muy bien que terminaría en una batalla campal donde el riesgo de muerte para los inocentes era alto.
Sea cual fuese el comentario a decir por el patriarca de la familia Richards, nunca pudo siquiera comenzar ya que una fugaz bola de telarañas pasó sin problema alguno entre los barrotes incandescentes, para luego emular tal acto entre el matrimonio fantástico.
-Ya cállense que no puedo concentrarme! – molesto por no tener un poco de paz incluso luego de pedirlo, Spiderman exclamó mientras su extremidad superior diestra se hallaba estirada y apuntando a dos de los Fantastic Four.
Satisfecho con lograr que todos guardasen silencio, algo que dejó sorprendido al propio demonio de piel roja, el hombre con habilidades arácnidas prosiguió con la tarea de agregar o quitar elementos que le favoreciesen a futuro.
-Terminaste? – viendo cómo la escritura del vigilante había cesado, Mephisto preguntó en lo que se inclinaba hacia delante.
-Solo un minuto más. Estoy escribiendo lo que daré a cambio- sin levantar la vista, Peter contestó después de un pequeño descanso que podía traducirse como un momento para pensar.
-Espero que sea redituable. No quiero ser estafado- bromeó sarcástico el demonio manipulador.
-Tengo garantía después de firmar? – deteniéndose de nuevo y alzando la vista esta vez, el castaño quiso saber con un tono irónico.
-Seis meses nada más- parló el ente malvado, gesticulando con los dedos la cantidad exacta que dejó apopléjico a su cliente.
-Y por qué no me lo dijiste la vez pasada? – tentado a arrojar tanto la pluma como el contrato al suelo, Parker exigió una respuesta.
-Nunca preguntaron. De hecho, eres el primero en hacerlo. Incluso mis Ghost Riders tienen garantía en caso de arrepentirse- como si no le importase en tema en verdad, el padre de Jezebel alegó.
Patidifuso, como el resto de los espectadores que atestiguaban impotentes lo que ocurría entre la araña y el diablo, Peter mantuvo un debate interno sobre si debía ahorcar a Mephisto donde estaba sentado o seguir con su alteración del contrato dado con anterioridad.
-De qué me perdí? – una nueva voz reveló la presencia de un rubio que acababa de apagar el motor de su motocicleta, habiendo respondido al llamado de Captain America por una emergencia que le necesitaba.
-Spiderman está a punto de hacer un trato con Mephisto. Tenías conocimiento de que siempre pudiste devolver el trabajo como Ghost Rider antes de los primeros seis meses? – informó Iron Man, girando después y realizándole una pregunta que surgió en poco tiempo.
-Bromeas, verdad? – paralizado en el lugar y repasando numerosas veces la data mentalmente, Johnny Blaze replicó desconfiado.
La carencia de vocalización por parte de los Avengers presentes, sumado al resto de espectadores y del dúo en el interior de la jaula, hizo que el motociclista fantasma perdiese todo los colores del rostro.
-…Maldición! – mostrando un retraso al recuperarse de la noticia, Blaze exclamó iracundo al punto de transformarse para así asentar mejor cuán enojado estaba.
Solo gracias a ese grito repleto de ira fue que la risa poco disimulada de Peter pasó por desapercibido, agradecido por la breve distracción que sacó a flote entre tantas penas a esa personalidad que disfrutaba de las situaciones hilarantes en tiempos de tensión.
Más relajado, pese a la encrucijada que resolvía actualmente, el tótem araña dio un último vistazo a la multitud que murmuraba entre sí, fijando las orbes color chocolate en cierta persona para ganarse de valor y retomar la escritura en el condenado contrato.
-Y…listo! – deslizando un largo trazo de tinta que parecía ser sangre coagulándose al contacto con el aire, Parker clamó en simultáneo que colocaba un punto final a su redacción.
-Déjame ver- relamiéndose y frotándose las manos ante la expectativa, el ente demoniaco demandó.
Así como sucedió con los pergaminos y el bolígrafo, un monóculo apareció en la mano izquierda del manipulador ser, llevándolo al mismo lado del rostro para poder leer mejor todo lo escrito de antemano por el sobrino de May Parker.
-Mmh…- murmuró entre asentimientos, Mephisto.
-…- callada, Ms. Marvel comenzó a comerse las uñas por el nerviosismo ya que nada podía hacer para evitar el resultado final del contrato.
-Nada mal…- prosiguió el demonio con la lectura, realizando pequeños tildes de aprobación a un costado.
-…- temerosos por el destino que les esperaba, Reed y Susan se tomaron las manos mientras pensaban en sus hijos desaparecidos.
-Oh! Esto sí que no me lo esperaba…- fascinado Mephisto se mostró al leer determinada modificación.
-…- Felicia Hardy se mordía el labio inferior con fuerza suficiente como para dibujar una delgada línea de sangre.
-Podría haberlo hecho mejor, pero sigue siendo efectivo…- opinó el demonio, llamando la atención de Peter al punto en que se puso de pie y acercó para saber de qué hablaba.
-…- los Avengers presentes mostraron curiosidad también por debajo de toda la preocupación que les controlaba.
-Vaya, no revivirás a nadie…- declaró asombrado el malvado ser, mirando por un segundo a quien hizo las modificaciones en el pergamino.
-…- sintiendo que la sangre se le helaba, Mary Jane Watson aligeró inconsciente el agarre sobre los niños que tenía a cada lado.
-Bien! Creo que todo está en orden. Seguro que no quieres escribir algo más? – marcando con una tilde la última anotación, Mephisto deshizo el monóculo y averiguó cuán confiado en sus alteraciones del contrato estaba el castaño.
-Seguro- confirmó Spidey, apretando con ahínco la máscara que había recogido previamente.
-Perfecto. Firma aquí, por favor- conforme con la contestación, el demonio volvió a entregarle la pluma para que depositara su nombre al final.
Aceptando la estilográfica con el propósito de ser él quien esta vez consensuara el trato, Spiderman no dudó ni un instante al dibujar la signatura correspondiente a un costado de la que el poderoso ser había hecho.
-Fue un placer hacer negocios contigo, Peter Parker- feliz con el negocio que llevó a cabo con pequeños inconvenientes externos, la sobresaliente figura bermellón se irguió y tendió la mano derecha en dirección al mencionado vigilante.
-Igualmente, Mephisto- contestó con una extraña sonrisa en su rostro, la que llamó la atención de todos porque no creían que fuese buen momento para ello, Spiderman.
En el preciso instante que las manos de ambos se unieron para dar por finalizado el contrato, un miasma sulfuroso comenzó a envolver al tótem araña, demostrándole no solo a él sino a todos los presentes que no existía marcha atrás y cualquier intento por evitar había fallado estrepitosamente.
Virando unos milímetros la cabeza en dirección a donde la dama de rojizo cabellos estaba, el trepa muros se mantuvo en silencio mientras la miraba de forma fija, inexpresivo y derrotado, mas una rencorosa emoción tentaba fugarse a través de las calmas y amorosas orbes chocolate. Sin embargo, como si no anhelara que ella fuese lo último a ver, el hijo de los decesos Richard y Mary Parker desvió la vista hasta donde otra persona estaba de pie regresándole la acción, dedicándose durante largos segundos una relajada mueca de labios que finalizó con la elevación de las comisuras.
-Ahora si me disculpas, debo ir por el pago. Y recuerda Peter…miente, engaña, roba y escucha música heavy metal! – soltando su mano derecha y dejando que la magia infernal fluyera con libertad alrededor de Parker, el demoníaco ser procedió a marcharse no sin antes darle un animado consejo para verlo en el futuro dentro de su reino junto a otras almas en pena.
-Sí, señor! – emulando con exageración la pose de un soldado que acataba una orden, Spiderman ironizó su respuesta entre los últimos vestigios de su existencia en dicha realidad.
Aprovechando que la gente padecía por la desaparición del vigilante arácnido frente a ellos, Mephisto marchó sereno sobre el terreno destruido hasta donde los ígneos barrotes le separaban de la gente, desvaneciéndolos con un mero ademán de la extremidad superior siniestra con el claro designio de quedar frente a una fémina rescatada de una dimensión ajena a la actual.
-Oye! Qué pretendes!? Suéltame! – percatándose de la cercanía que presentaba Mephisto, Mary Jane exclamó aterrorizada cuando fue sujetada del rostro y arrastrada sin cuidado alguno lejos de los presentes.
-Suelta a mamá! – chilló el niño que acompañaba previamente a Watson, asiendo la pierna diestra del demonio sin intenciones de soltarse.
-Diablo malo! Déjala! – imitando a su hermano, la párvula de corto pelo rojo se aferró a la extremidad inferior izquierda del diablo mientras gritaba eufórica.
-Libera a Mary Jane ahora! – el hombre de gafas exclamó, reaccionando más tarde que sus hijos.
-Agh! Ya hagan silencio, solo vengo por mi pago- exasperado, Mephisto gimió en sincronía que agitaba las piernas con ímpetu para sacarse de encima a los críos.
Los cuales cayeron de bruces al suelo entre la gente que nuevamente quedó paralizada por la información brindada.
-Watson es lo que Peter dio a cambio? – boquiabierta, Black Cat atinó a interpelar.
-Sorprendente, verdad? Su lógica fue que si bien evité el nacimiento de su hija la primera vez, nada evitaba que volviese a nacer en caso de estar juntos nuevamente. Pero luego de este pequeño suceso, él sencillamente dio por hecho que nunca estarían casados- sonriente refutó Mephisto, explicando el motivo oculto por el cual él aceptó gustoso las modificaciones del contrato.
-Y eso quiere decir que…? – sin darse cuenta que las manos le temblaban por una pequeña idea que empezó a susurrarse en los rincones más oscuros de su cabeza, Hardy musitó insegura.
-Eso quiere decir que en el reinicio que le brindaré a Peter, Mary Jane Watson nunca existirá- finalizó el demonio manipulador, alzando a la pelirroja unos centímetros del suelo para dar más énfasis.
Permitiéndole gritar de forma desesperada y rasguñar la mano que le sujetaba, Mephisto vio con desagrado los superfluos intentos de la mujer que tantos problemas le dio al arácnido neoyorkino. Sin más deseos de permanecer en ese plano existencial, y dedicándoles nula atención al resto de los presentes ya que su jornada se había cumplido, la criatura infernal afianzó su asir sobre el rostro femenino para silenciarla por completo antes de desvanecerse entre llamas y humo.
-Dónde está Spiderman!? – apareciendo de un portal purpúreo, una masculina figura con rostro azulado clamó irritado mientras sostenía una futurista arma de fuego.
-Kang? – presentando ya una incapacidad para procesar los eventos que se desarrollaban tan rápido en un mismo día, Captain America pronunció el nombre del recién llegado.
-Respóndeme! Dónde está el trepa muros!? – eufórico, el Conquistador giró veloz en dirección al super soldado, exigiéndole respuestas a punta de pistola.
-Desapareció tras hacer un trato con Mephisto- notificó The Thing al descendiente de Mr. Fantastic.
-No…Llegué tarde…Esta línea temporal está siendo reemplazada, puedo sentirlo- con un sentimiento abismal de derrota, Kang balbuceó sin fuerza alguna antes de mover la cabeza en diversas direcciones como si percibiese algo.
-Espera, de qué hablas!? – Iron Man preguntó presuroso, estando en alerta como el resto de los héroes presentes.
-No puedo quedarme aquí a perder tiempo. Si lo hago, los cambios realizados por Spiderman podrán afectarme también- negándole la palabra al ex millonario, el villano futurista reprogramó un dispositivo del traje que vestía para luego desaparecer a través de un portal similar al que lo trajo.
Con la pérdida de un héroe mediante un contrato diabólico, el rapto a una civil que había desaparecido durante bastante tiempo, y la extraña advertencia de un hombre que provenía del futuro, toda la gente que atestiguó con pesar los eventos posteriores a las caóticas acciones de Spiderman terminó de ser invadida por un vacua emoción de impotencia.
Habían perdido.
No sabían cómo, pero podían percibir en lo más profundo de cada uno aquel mismo temor que sintió Kang.
Alteraciones en la realidad que no tenían marcha atrás, dejándolos a la merced de lo que pudiese haber deseado un arácnido tótem abatido por los reveses de la vida.
-o-o-o-o-o-o-
(De nuevo en algún lugar de la línea temporal)
-Supongo que no pudiste evitarlo- percibiendo el regreso del villano, Petrov hizo mención en sincronía que no dejaba de ver con fascinación una de las proyecciones holográficas.
-Estás en lo correcto. Ya comenzaron las repercusiones? – quitándose el casco que dejó ver a un caucásico hombre con barba y bigote negro, Kang espetó cansino segundos previos a querer saber si algo ocurrió en su ausencia.
-Obsérvalo tú mismo- dando un paso al costado a modo de invitación para que se le uniera, el avejentado sujeto respondió.
Sin nada más que temer, el Conquistador se paró a la par del gerente, apreciando en silencio las decenas de imágenes que involucraban eventos sucedidos en el reinicio propuesto por Mephisto a Spiderman, donde algunos sucesos se repetían mientras otros divergían por completo.
-…Bueno, pudo ser peor- parpadeando repetidas veces mientras un alivio le asaltaba, el descendiente del matrimonio fantástico consiguió parlar.
-Yo vi como moría aquella muchacha de New Jersey en la vieja línea temporal- sincero, Dr. Petrov rememoró algo que había atestiguado en la soledad del lugar.
-Ms. Marvel? – dedicándole una mirada de reojo al anciano, Kang quiso saber.
-La misma- asintió el hombre de cabello cano, manteniendo a raya un súbito menester de golpear a alguien por tal recuerdo.
-…Como dije, pudo ser peor- perpetuando un corto mutismo, para consecuentemente dejar de lado a su acompañante para marchar a otra galería, el villano del futuro repitió algo que dijo antes.
Obviando absolutamente imágenes cómo la relación que floreció entre Peter Parker y Felicia Hardy gracias a la ausencia total de cierta pelirroja, concluyendo en una emocionante vida acompañada por una larga estirpe. O eventos como la aceptación simbiótica entre Spiderman y un Klyntar azabache que alcanzó la perfección contra todo mal hasta convertirse en el nuevo Rey de Ébano mientras poseía la espada All Black.
-Bueno, al menos consiguió una mejor vida…- saliendo de la fascinación, Petrov confesó sincero momentos antes de imitar al villano y dejar la galería con hologramas.
Final del one-shot, damas y caballeros!
Qué les pareció?
Gustó ver cómo se desarrolló la trama?
Fue bueno ver cómo pude "arreglar" lo que el run actual está haciendo?
Qué hubiesen hecho ustedes? (no sean tan bruscos y hagan una masacre…)
POR FAVOR SEAN AMABLES DE DEJAR SUS COMENTARIOS, OPINIONES, CRÍTICAS, SUGERENCIAS. SOLO ASÍ PUEDO SABER QUÉ HACER Y CÓMO MEJORAR EN EL FUTURO.
Saludos y hasta la próxima!
