Sato Reiko murió a la temprana edad de quince años.

Desapareció una noche y en unas pocas horas se hallaron rastros de sus prendas y sangre, mechones de cabello y trozos de carne dispersos en la orilla de un risco cercano. Su final, se ha supuesto, fue a manos de una bestia hambrienta.

Quienes la conocían, sabían de ella por su belleza, elegancia y por la fuerza que destacaba entre las kunoichi del clan. Eran conscientes de que estaba comprometida con el líder del clan y de que la ceremonia se celebraría pronto. Pero a pesar de su bondad, belleza y poder, ni su prometido ni nadie lloró su muerte.

A excepción de su padre.

Al fin y al cabo, perdió a su amada hija. La niña que lo llenaba de orgullo. La joven a la que elogiaban por sus cualidades y por la cual su ego iba creciendo cada día.

Se esfumó de sus manos aquella vida llena de lujos y fama que podría haber disfrutado, y todo porque su hija falleció.


Portada en proceso.

Los personajes y la historia de Kimetsu no Yaiba no me pertenecen.

Esta historia presenta personajes originales creados por mi persona.

No admito adaptaciones o plagio.