Como Lágrimas en Medio de la Lluvia
Vengo de una familia severa que no tolera la fragilidad. Mi destino estaba marcado antes de que naciera porque me educaron para ser eclesiástica de alto nivel. Ahora, a mis 20 recién cumplidos, estoy por terminar los últimos exámenes teóricos y prácticos para ser sacerdotisa. Exámenes que no me interesan para nada... porque yo quisiera ser lancera (de lanzamiento de jabalina)... pero nunca me dejaron hacer o dedicarme a lo que más quería sino que me quisieron imponer sus dogmas tanto mi familia como todos los demás que estaban cerca de mí... Sí, todos menos Sayaka, mi única amiga auténtica... pero aunque yo ya estaba perdida ella me llegó a desesperar aún más a la larga. Es decir, yo quería ser su novia pero se nota que nunca podré serlo porque ella sólo tiene ojos para el músico de Kyousuke del Conservatorio Real. Incluso llegué a rezar frente al altar de La Gran Catedral de mi ciudad rogándole a Dios que a Kyousuke lo atropellara un camión... pero mis plegarias no fueron atendidas. Sé que desear algo así está más que mal... pero sólo con desear algo este algo no se cumple a menos que se dé la casualidad...
Ahora mismo estoy en el gran patio trasero de mi casa practicando movimientos básicos y medios con mi lanza. Pese a todo mi familia me permitía esgrimir una lanza porque así me mantenía en buena forma física cuando de pronto escuché unos aplausos. Era mi hermana Momoko que ya era una quinceañera. Momoko me agradaba pero pese a ello igual no le tenía mucha confianza… hasta esa misma tarde en el patio que nos quedamos charlando durante como dos horas sobre todo y nada. Uff, al final le agradecí bastante porque necesitaba charlar con alguien de mis dramas al igual que la propia Momoko. Luego cada una nos fuimos a nuestros dormitorios.
Amé a mi amiga de la infancia (Sayaka) pese a que ella nunca se enteró... y aunque mi vida era muy dura hasta ahora no me detuve a pensarlo pero jamás hice lo que de verdad quería en esta vida... Estoy más muerta que viva... Mis deseos y mi amor ya son como si nunca hubiesen existido... Todo porque soy tan cobarde y débil como para no perder algunas buenas comodidades que ya tengo... Porque parece que nuestras vidas giran alrededor del dinero pero sé que el destino no tiene precio... Pero ah, ¿lo saben todos? Aunque viviré como una fantasma dejando que toda mi felicidad quede en la nada como lágrimas en medio de la lluvia...
¿Fin…?
Dedicado a Yuzu Araki.
