Faltaba poco para que el sol comenzara a asomarse por el horizonte, pero hasta entonces no hubo rastro alguno del demonio.
Isao permaneció despierta durante toda la noche, con el corazón palpitando rápidamente, con los nervios a flor de piel, el terror invadiendo sus pensamientos, el dolor de la pérdida pesando en su pecho y el frío calándose en sus huesos.
Por un momento, pensó que había exagerado con la historia del demonio y que la muerte de su madre sí fue ocasionada por un animal salvaje; que el shock por la tragedia aún permanecía vivo y que, en defensa contra el dolor, manifestó situaciones irracionales como esta.
No tuvo más opción que convencerse de que no existen los demonios y un peligro similar del cual preocuparse estando en casa, así que dejó su arma encima de uno de los muebles y volvió su cansada mirada hacia sus hermanos.
Afortunadamente, ninguno se despertó en la madrugada, así que supuso que dormían seguros, consolados y sin ningún mal sueño que los inquietara.
Decidió que los despertaría tres horas antes del mediodía, pero hasta entonces tomaría un baño, limpiaría la casa y haría la colada. Comería un poco de arroz y saldría a vender los tejidos que a su difunta madre le había quedado por vender.
Pero antes de poder llegar a la cocina, se detuvo frente a la habitación de sus padres. Una fuerte angustia presionó su pecho; las lágrimas se le escaparon, y en su garganta se le formó un nudo. El peso de la muerte de sus padres sostenía sus piernas y por un momento no le permitieron avanzar.
Aun así, no se permitió llorar. La familia Sasaki necesitaría un hombro en el cual lamentarse, e Isao asumiría ese rol, porque sintió que era la única capaz de hacerlo. Entonces se tragó el nudo, cerró sus ojos y limpió las lágrimas. Después, inspiró profundamente, abrió los ojos y volvió a retomar el paso.
No obstante, un estruendo, proveniente del dormitorio, la congeló en el lugar. Su respiración se detuvo. A continuación, corrió tan rápido como sus piernas le permitieron. La madera rechinó. Escuchó, claramente y por encima de sus pasos, el gruñido de una bestia.
De pronto, del dormitorio no se escuchó nada más que el llanto ahogado de los más pequeños.
Cuando la muchacha deslizó el shoji, rápidamente logró divisar que una figura alta y fuerte se acercaba lentamente a los niños mientras sostenía una espada. Isao no lo pensó dos veces antes de volver a tomar su hoz, lanzarse contra el sujeto y dirigir su arma directo a su cuello. Pero antes de siquiera rozarlo, el sujeto levantó su katana y desvió el ataque.
La segadera cayó al suelo.
La joven, lejos de rendirse, intentó volver a atacar, pero el mal llamado enemigo la detuvo sosteniéndola por las muñecas, y dijo:
—... Respira...
No fue capaz de entenderlo.
Observó a sus hermanos y notó en ellos la tristeza y el terror reflejado en sus rostros. Parecían estar gritándole, pero, por algún motivo, Isao no los escuchaba.
— ¡Respira!
De repente, sintió su pecho ser oprimido con fuerza y un dolor agudo se apoderó de sus pulmones.
Comenzó a toser de manera constante y violenta.
¿Cuánto hace que no estaba respirando?
Recuperar el aire que le faltaba, regular su respiración y dejar de toser, fue un proceso que sintió eterno. Creyó que moriría.
Una vez que logró estabilizarse, alzó lentamente la mirada y se encontró con los ojos atentos y preocupados de un joven de cabello oscuro, que aparentaba tener unos dieciséis años.
Desvió su atención a su izquierda, y avistó la cabeza casi desintegrada de un ser de piel grisácea, ojos agudos y colmillos grotescos. Tendido en el piso, aún quedaba la mitad de un rostro y una cuarta parte de su cuerpo sin desintegrarse. Todo él se deshacía en cenizas.
Volvió a escuchar a sus hermanos llamándola angustiados y buscando una respuesta. Los sintió aproximarse y abrazarla, brindándole el calor que la noche le había arrebatado.
El cansancio la atacó. Todo su cuerpo temblaba como si de gelatina se tratase. No sintió tener la fuerza suficiente como para devolver el gesto.
Aun así, logró decir...
—Demonio...
... antes de desmayarse.
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Este es el capítulo del día, y espero que lo hayas disfrutado :)
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