STRAWBERRY MONTH
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
La última clase del día por fin había terminado. Por fin podía retirarse y mandar al demonio a los idiotas que tenía por compañeros, necesitaba descansar de toda su mierda y perderlos de vista lo poco que quedaba del día para no volverse loco. No era fácil lidiar con un montón de adolescentes diciendo miles de tonterías por segundo, menos cuando estaba obligado a convivir con ellos cinco días a la semana. Y hablando de ellos...
—Hey Sasuke! Ya llegó tu novia a recogerte — una irritante voz llamó su atención de la peor manera —. Desde aquí puedo verla. Se ve tan preciosa como siempre...
Sasuke Uchiha, un muchacho que, desde que tenía memoria, había tenido nula paciencia con la gente y mucho menos compasión o modales al tratarles, se levantó de su asiento y le dio una patada en la rodilla al imbécil que seguía concentrado en observar por la ventana.
—Vuelve a poner tus ojos en ella, cementerio de empanadas y te los sacaré para que se los coma la perra a la que llamas "amigo".
Mientras él se retiraba del aula, pasándole por encima al compañero que se retorcía en el suelo sosteniéndose la pierna, otro chico tembló de solo escuchar la amenaza. No dudaba que el temible pelinegro haría algo así.
En efecto, Sakura ya estaba en la entrada de la escuela esperándole. Como siempre, varios estudiantes masculinos que también estaban saliendo la observaban sin disimular su admiración, siendo ignorados olímpicamente por ella, quien solo tenía ojos para él. Bueno, para él y otra persona.
En realidad, ella no era su novia, pero había preferido hacerle creer eso a toda su escuela con tal de evitar que la molestaran. La verdad era que en la terapia se había establecido que su relación era de socios, aunque ellos habían preferido ser cómplices, cubriéndose el uno al otro cuando era necesario y desarrollando una peculiar amistad posteriormente.
Tenía varias razones para mantener esa mentira, pero la principal era que, dada su belleza imposible de ignorar, Sakura era un blanco común de idiotas dispuestos a probar su paciencia. Y aunque pensaban que podían pasarse de listos por su complexión pequeña y delgada, su rostro de muñeca adornado con unos tiernos ojos verdes y su cabellera larga y rosada, lo cierto era que, de los dos, ella era la que cedía con más facilidad a tener peleas físicas y su deber como socio era prevenir precisamente eso.
Por eso ya todos sabían que no debían molestar a la bella estudiante, cuyo uniforme color vino de otro instituto e inconfundible cabello la distinguían como la novia de Sasuke Uchiha.
—¡Sasuke-kun! — lo recibió con una dulce sonrisa en cuanto llegó a ella.
Él cabeceó en forma de saludo y sin esperar más, pues ya era tarde, la chica pasó su brazo entre el suyo y lo arrastró sacándolo de su preparatoria para tomar el autobús. Nunca se acostumbraría a su comportamiento tan íntimo y cercano con él, pero tampoco lo disgustaba. En realidad, le era agradable el trato especial que ella siempre tenía con él.
En el caso de Sakura era algo parecido. Sasuke nunca era muy demostrativo o conversador, pero era atento, la escuchaba sin importar cuanto ella hablara y siempre era caballeroso, aun cuando su apariencia pudiera dar la impresión contraria. Era imposible no intimidarse con su 1.80m de altura, su fornido cuerpo, su cabello y ojos oscuros y su expresión taciturna y amenazante.
El autobús se demoró más de lo esperado en llegar a su destino: la clínica mental privada de Konoha, por lo que ambos llegaron tarde a la junta semanal con Kakashi.
—Ah, miren quienes decidieron aparecer — el hombre de cabello gris los saludó en cuanto ambos jóvenes abrieron la puerta de la sala de juntas. Adentro ya estaban los demás, quienes no le tomaron la más mínima atención a su retraso —. Siéntense, esto les interesa.
—No lo creo... — murmuró el Uchiha para que solo su compañera lo escuchara.
Ambos obedecieron y se situaron en sus lugares habituales, uno al lado del otro, al final del medio círculo conformado por asientos.
Kakashi comenzó a dar su usual discurso narrando los procesos del grupo y marcando en la pizarra cuantas semanas consecutivas tenía cada pareja de su terapia experimental sin reincidir. Kurenai y Asuma, los mayores del grupo, quienes tenían problemas de alcoholismo, cumplían seis semanas sin probar bebida, Naruto y Kiba, el par de adultos jóvenes con un peligroso gusto por las apuestas los seguían con cuatro semanas, al igual que Shikamaru y Sai, los adictos al tabaco.
—Y Sasuke y Sakura... otra vez no lograron completar la semana — anunció el doctor Kakashi con voz cansada.
Todos los demás los observaron para nada extrañados. Lo máximo que los menores del grupo habían estado sin meterse en una pelea, fueron cinco días y ya estaban acostumbrados a verlos fracasar.
Sasuke suspiró pesadamente mientras se cruzaba de brazos y su compañera se limitó a inclinarse en disculpa al terapeuta en varias ocasiones. Ella era la que más quería progresar y quien más triste se ponía cada que uno de los dos se entregaba a sus bajos instintos y rompía su marca de días libres de peleas.
—¿A los cuántos fracasos los sacan del experimento? — preguntó Asuma con voz neutral, provocando que, para horror de todos los presentes, el Uchiha se levantara abruptamente de su asiento, irritado.
—¡No lo decía en serio! — Naruto se apresuró a defender al hombre, todos habían visto a su pelinegro compañero perder el control antes y era ciertamente aterrador.
—¡Claro que sí y voy a meterle su duda por donde ni él va a poder encontrarla!
—Era una pequeña broma niño — el ex alcohólico en proceso se apresuró a defenderse —. Solo quería aliviar la tensión para que ambos no se sintieran tan mal.
—¿Ah sí? Pues que excusa tan de mierda salió de tu boca, seguro que le dio envidia a tu cu...
—Vamos a tranquilizarnos, siéntate Sasuke — Kakashi interrumpió al joven pelinegro antes de que completara otro de sus floridos insultos. Al menos el chico, quién siempre se había mostrado cooperador y respetuoso con el doctor, le obedeció al instante —. No voy a sacarlos del experimento. Saben muy bien que los cuatro casos son particulares y valiosos objetos de estudio. Además... vean a Sakura, tú quieres seguir aquí ¿No, Sakura-chan?
—Les juro que sí, de verdad lamentamos entorpecer la investigación — la chica se dirigió a todos con la súplica y el arrepentimiento inscritos en sus ojos —. Estamos haciendo lo mejor que podemos.
—"Lo mejor" es una medida muy grande y probablemente mal utilizada en su caso — Sai comentó inocentemente. Al escucharlo, Shikamaru se apresuró a negar con la cabeza a la explosiva pelirrosa a su lado, pidiéndole que lo ignorara.
—Están en preparatoria, es como ponerme en medio del pasillo de vinos en el supermercado — Kurenai defendió a ambos chicos, recordando las veces que ella había intentado dejar el alcohol por su cuenta y había fracasado —. Están rodeados de tentación.
—Ciertamente, yo no volvería a la escuela a menos que me pagaran una millonada — Kiba intervino dándole la razón al argumento de la mujer. Sasuke y Sakura estaban pasando por una de las etapas más confusas y volubles de la vida, si bien ellos exageraban en la cantidad de peleas en las que se metían, no era como que su contexto propiciara lo contrario —. Ahí abundan los idiotas necesitados de una paliza.
—El propósito no es que ambos se aíslen de los problemas si no que puedan lidiar con ellos asertivamente — el doctor observó a ambos jóvenes detenidamente —. Pero como desde que se unieron al experimento no han tenido progresos, me vi en la necesidad de buscar una forma de darles un empujón.
—¿Y eso sería? — Sasuke preguntó ácidamente, haciendo sonreír al hombre quien sacó unos papelitos de las páginas de uno de sus libros.
—¿Conocen a Ichigo? — cuestionó a sus pacientes mostrando frente a todos lo que parecían un par de boletos.
—No... — todos los hombres presentes respondieron.
—¡Sí! — Sakura exclamó levantándose de su asiento emocionada —. Es un solista y miembro de "Cozy Dream" ¡Es mi cantante favorito!
Ichigo era un idol japonés que había triunfado en la industria del kpop al unirse a un grupo, pero que, ahora que había obtenido suficiente fama por sí solo, estaba promocionando en solitario. Era el ser más perfecto, talentoso y divino existente, su dios supremo, su más grande objeto de admiración y...
—Él estará dando un concierto aquí en Konoha dentro de un mes — anunció Kakashi caminando hasta la extasiada adolescente de cabello rosado, inclinándose hacia su rostro con los boletos aún en su mano —. ¿Te gustaría ir a verlo Sakura-chan?
—Kakashi-san... — la pelirrosa murmuró, asintiendo con el rostro totalmente conmovido por la amabilidad del hombre y estuvo a punto de tomar los boletos que él le ofrecía cuando éste los retiro cruelmente de su alcance.
—Oye... — Sasuke se dirigió molesto al terapeuta por su desplante.
—Entonces completen un mes sin meterse en problemas y estos boletos serán todos tuyos — Kakashi le anunció las condiciones para conseguir las entradas.
—¡Eso es muy cruel! — reclamó Naruto.
—Sí, es una niña, no puedes ilusionarla así — lo secundó Asuma.
Y es que al ver la abatida expresión de Sakura al escuchar lo que tenía que hacer para conseguir ir a ver a su idol favorito, ninguno pudo ignorar la anticipada derrotada a la que la chica estaba por enfrentarse. Sería muy triste verla perder la oportunidad de su vida por algo que realmente le estaba costando controlar.
—Vamos... Sakura-chan sabe cuánto valen estos boletos en zona preferencial — el terapeuta poso una mano sobre la rosada cabeza de la afligida chica y le habló animadamente —. Estoy seguro de que conseguir esto será una gran motivación ¿No Sasuke?
—Quítele las manos de encima...
—¡Y! Que su socio hará todo lo que pueda para ayudarla a conseguirlos.
No hizo falta que el chico pelinegro lo contradijera. Ya habían hablado en sus sesiones individuales de los sentimientos tan complejos que tenía por su socia, él sabía que el Uchiha la apreciaba y quería lo suficiente para hacer lo que fuera con tal de que ella estuviera feliz.
—¿Solo un mes? — preguntó la cabizbaja joven tímidamente.
—Solo un mes cariño y serán tuyos.
Sakura, aún insegura de si aceptar el trato, en presencia de todos sus compañeros quienes no tenían ni una pizca de fe en ella, le dirigió una mirada preocupada a su socio. Sasuke correspondió su gesto observándola determinado y enojado. Él odiaba que lo retaran, así que asintió, afirmando las palabras del terapeuta y aceptando ayudarla.
—Muy bien... — susurró un poco más animada de contar con el Uchiha.
—Tenemos un trato entonces señoritos — el terapeuta sonrió animado rodeando a la pequeña adolescente por los hombros, para disgusto del chico pelinegro —. Ya no pongas esa cara Sakura-chan, visualizate en ese concierto viendo a los ojos a Ichigo y enamorándolo con tu belleza.
Su ridícula fantasía hizo reír a la joven quien asintió separándose suavemente y regresando a su asiento al lado de su socio. El único en esa habitación con, aunque sea un mínimo de esperanza en que podrían conseguir esos boletos.
Una vez que salieron de la junta semanal cada pareja fue a su sala asignada. El lugar donde se resguardaban y convivían el tiempo necesario para mantenerse alejados de la razón por la que estaban en esa terapia en primer lugar.
Kakashi Hatake estaba en proceso de una investigación acerca de los beneficios, contras y procesos de la cooperación entre iguales para la superación de distintos tipos de problemas, sin influencia de medicación. Ellos formaban parte del segundo grupo con el que experimentaba y que incluía en su trabajo. Todos había aceptado cooperar a cambio de asistencia gratuita en esa clínica privada y habían sido puestos en binas con una persona que con la que compartieran condición. Para ver la evolución de su vínculo, la forma en la que trabajaban juntos por salir adelante y concluir cuales eran los resultados de dicho método.
Por ello, varias de las binas pasaban la mayor parte de su tiempo juntos, manteniéndose a raya unos a otros y compartiendo un mundo con su socio dentro de las cuatro paredes de la habitación que Kakashi le había dado a cada pareja para que la hicieran su segundo hogar.
Al llegar a su propio cuarto, Sakura se sentó en su asiento frente al escritorio y escondiendo su cara entre sus brazos, en una clara demostración de melancolía. Sasuke la imitó acomodándose en su lugar, acompañándola en silencio
Entonces su mirada oscura se posó en el póster que la pelirrosa había colocado en una de las paredes de la habitación. Ese era el tal Ichigo, el motivo por el que la había visto sonreír tantas veces y el mismo por el que ahora estaba tan triste y derrotada.
—Vamos Sakura... — la llamó cuando la escuchó sollozar débilmente. Pocas veces la había visto llorar y realmente lo odiaba —. No hagas eso.
—N-no voy a poder conseguirlos Sasuke-kun — ella logró decirle entre lagrimeos.
—Claro que sí, no dijiste que te gustaba más que nada en el mundo — él la reto señalando la foto del tipo, aunque no consiguió una reacción de su compañera.
—¡S-sí! ¡Y no podré ir a verlo! ¡No tengo dinero para comprar los boletos yo misma y Kakashi no me dará los suyos a menos que me comporte todo un maldito mes!
Sasuke tenía un límite en cuanto los berrinches, por lo que se atrevió a levantar el rostro húmedo de la chica obligándola a verlo a la cara. Ella lo observó abatida con sus verdes ojos brillantes por las lágrimas y los labios apretados conteniendo su llanto. Sobrecogida por la intensa e irritada expresión del chico.
—Calmate ya ¿Quieres? — no era muy bueno consolando a los demás, pero a su propia manera haría lo que pudiera por sosegar a la pelirrosa —. Solo es un mes.
—L-lo siento Sasuke-kun, te estoy haciendo enojar — ella comenzó a llorar nuevamente, siempre conseguía molestarlo con su inmadurez —. Eres tan bueno conmigo y siempre soy una molestia para ti.
Dejando que ella soltara toda su emoción le permitió que se recargará en su pecho, humedeciendo su sudadera con sus lágrimas y, dudando de cómo podía transmitirle tranquilidad para que parara de llorar, le sostuvo la cabeza contra él, acariciando su cabello torpemente.
—Ya basta, seguro que podemos.
—P-pero...
—Dije que podemos — la interrumpió firmemente tomándola por los hombros y separándose de ella para que viera la convicción en su rostro —. Solo es un mes, encontraremos la manera de sobrevivir a él.
—¿En serio Sasuke-kun? — le preguntó conmovida por la ayuda que él le estaba brindando, a pesar de que conseguir entradas para un cantante que ni siquiera conocía no debía importarle en lo absoluto.
—Sí, ahora deja de llorar antes de que en serio me moleste.
—¡Muchas gracias Sasuke-kun! — ella se inclinó a su mejilla dándole un suave beso que consiguió hacerlo sonrojar.
—No hay de que... — intento ocultar lo mejor que pudo su reacción —. Ahora ¿Cuánto es lo máximo que puedes ausentarte de la escuela?
Tal vez era una pregunta inocente y sin ninguna mala intención, pero consiguió que los ojos de la joven volvieran a aguarse y se recostara otra vez contra su pecho, derramando una nueva tanda de lágrimas.
—¡Estoy perdida!
Día 28 antes del concierto.
Sakura estaba impaciente en el salón de clases esperando que la hora del almuerzo llegara. Había hecho una serie de planes con tal de sobrevivir la jornada escolar sin gritarle o lastimar a nadie y entre ellos estaba no salir del aula ni siquiera para ir al baño. Normalmente todos sus demás compañeros se retiraban del salón una vez tenían la oportunidad, así que tendría un espacio seguro y libre de detonadores.
Una vez el timbre anunció que podían retirarse, todos los adolescentes abandonaron el lugar y ella se permitió aplaudir emocionada porque su plan hubiera funcionado.
Sin embargo, no pudo disfrutar su comida tranquilamente durante mucho tiempo, pues un chico desconocido hizo aparición frente a ella.
—¿Haruno-san? — preguntó el sujeto sentándose en el asiento que estaba a su lado.
Sakura, demasiado extrañada por el acercamiento y a la vez frustrada por no haber tenido ni siquiera quince minutos de soledad, asintió lentamente.
—¿E-en que puedo ayudarte? — preguntó en una mueca, haciendo su mejor esfuerzo por sonar amable, aun cuando desconfiaba de los hombres de su escuela casi instintivamente.
—Ah bueno... soy Akira — se presentó el estudiante.
"No te pregunte eso" pensó para sí misma.
—¿Aja? ¿Y?
—Bueno es que, me dijeron que ese chico tan aterrador que a veces viene a recogerte es tu novio — le comentó con una sonrisa sospechosa en su rostro.
Al escucharlo referirse a Sasuke, la pelirrosa apretó los palillos entre sus manos conteniéndose lo mejor que podía. Él era una de las cosas con las que no permitía a nadie que se metiera, ya les había impartido unas cuantas lecciones a uno que otro estúpido que se había atrevido a hacer algún comentario malicioso sobre él. Simplemente no soportaba que se creyeran con derecho de opinar sobre el chico cuando no lo conocían, mucho menos al nivel en que ella lo hacía.
—¿Y? — tomo otra porción de arroz, tratando de ignorar la creciente ira que amenazaba con salir de su interior.
—Ah, es que... diablos es realmente vergonzoso, pero — del bolsillo de su chaqueta del uniforme sacó un pequeño papel doblado en dos y lo puso en su escritorio, levantándose enseguida, listo para marcharse —. Si alguna vez terminan, dale mi número ¿Quieres?
Se atragantó violentamente con su comida al escucharlo, lo que el desconocido aprovechó para retirarse dándole las gracias aun cuando la pelirrosa tosía escandalosamente y con la mirada le rogaba que la ayudará. Como pudo, la chica salvó su propia vida alcanzando su bebida y tomando un largo sorbo que le permitió recuperar la respiración.
Una vez que estaba fuera de peligro mortal tomó el papel entre sus manos, observándolo enojada. ¡Sí claro! como si ella fuera a dejar que un imbécil como ese le quitara a la única persona en el mundo que le importaba.
—¡Primero te vendo al circo antes que permitirte acercarte a Sasuke-kun! — exclamó furiosa mientras rompía el papelito en miles de pedazos.
Aunque tendría que romper miles de hojas para igualar la calma y satisfacción que solo darle una paliza a ese tipo le hubieran proporcionado.
Día 25 antes del concierto.
—Muchas gracias vuelva pronto — el dependiente de la tienda de 24 horas de su barrio le agradeció por su compra.
Eran alrededor de las 11pm cuando tuvo antojo de una soda, por lo que, sin pensar que podría ser tentado a poner en su lugar a alguien, salió a comprar una. Las calles ya estaban desiertas debido a la hora, sin embargo, aún había una que otra persona vagando por ahí y precisamente se encontró con un grupo de ellas al salir de la tienda.
—Oye Sasuke ¿Cómo estás? — Suigetsu, un tipo con el que escasamente había hablado dos veces, lo llamó saludándolo con una falsa sonrisa. A su lado estaban los tres idiotas que siempre lo acompañaban.
—¿Qué quieren? — preguntó secamente sin dejar de caminar en dirección a su hogar. Necesitaba alejarse de ellos si no quería deformarles hasta la conciencia.
—Nada hombre, solo te saludábamos — el confianzudo líder del grupo le respondió —. ¿Todavía sales con la pequeña fiera?
Tenían mucha suerte de que tuviera las manos atadas, imposibilitándolo de partirles la cara, odiaba los apodos y más cuando eran puestos sobre su socia. Esos errores de la naturaleza no aprendían ¿No les había quedado claro, con la paliza que Sakura les dio una vez, que no debían acercarse a él? Estaba seguro de que era algo que prefirieron olvidar, a diferencia de él. El recuerdo de la malhumorada joven poniendo en práctica sus clases de kick-boxing en ellos, por haber hecho un comentario de mal gusto acerca de ambos escabulléndose para tener sexo en el parque, siempre lo ponía de buen humor. La pelirrosa era simplemente despiadada cuando la molestaban.
Ni siquiera respondió, simplemente apresuró el paso queriendo perder de vista a los insistentes estúpidos que lo estaban siguiendo.
—Ya dile de una vez Suigetsu — uno de los chicos le dijo a su líder con un ligero tono de desesperación en su voz.
—¿Decirme qué? — aunque era demasiado arriesgado preguntarles, a sabiendas de que sería algo que lo enojaría, se atrevió a hacerlo.
Aun con la poca iluminación de la calle, Sasuke percibió la vergüenza en el rostro de sus acompañantes, lo que lo alarmó ligeramente. Si acaso tenía con ver con Sakura...
—Bueno veras... nos metimos en un problema grande — el líder se rascó la cabeza, apenado, mirando en cualquier otra dirección que no fuera a los oscuros ojos del Uchiha y alejándose de su imponente figura mucho más grande que la suya —. Otro grupo de idiotas quieren pelear con nosotros y...
—¿Y eso que tiene que ver conmigo? — lo cortó con voz firme haciendo que todos los chicos se encogieran temerosos.
—Es que, queríamos pedirte, a ti y a tu novia... que pelearan con nosotros, tal vez así tendríamos una oportunidad y... — solo de escuchar la tontería que pretendían que hiciera Sasuke entorno los ojos y se marchó, dejándolos hablando solos —. ¡O-oye! ¡Les pagaremos!
Al menos tuvieron la prudencia de quedarse en su lugar y abandonar su intento de seguirlo, porque de otra manera el pelinegro habría hecho el trabajo de la banda contraria y los hubiera enterrado en el arenero del parque. Mierda, en serio odiaba que lo hicieran perder el tiempo.
Enredado entre el montón de ideas que podría poner en práctica con ese grupo de idiotas, ni siquiera se dio cuenta de ya estaba frente a la puerta de su departamento y de que había estrujado el envase de aluminio de su bebida hasta dejarlo inutilizable.
Día 23 antes del concierto.
Apenas regresaron a su habitación luego de la primera reunión en la que los felicitaron por completar una semana sin incidentes, la pelirrosa se lanzó a los brazos de su compañero completamente feliz y, ya que gracias a las normas de comportamiento que habían establecido entre ellos tenía permiso de hacerlo, depósito un suave beso en los labios de Sasuke.
Apenas había podido digerir el dulce rose de su pequeña boca contra la suya cuando ella ya se había retirado para acercarse al póster del idol en la pared, cantando una de sus canciones. Aprovechando que estaba distraída, el Uchiha se sentó en su lugar del escritorio cubriendo su sonrojado rostro.
Cuando iniciaron el experimento juntos, llenaron un formulario que debían intercambiar con el otro y uno de los espacios debía ser llenado con una forma en que querían que su compañero contuviera sus emociones o fuera un apoyo. Sasuke había escrito que un simple apretón en su mano bastaba, pero, sin ninguna vergüenza, ella había pedido que la besara o se dejara besar.
Él, demasiado tímido para aceptar algo así con una chica que no conocía, había intentado negociar, pero ella se negó. Aunque no solía aprovecharse de eso para pedirle besos todo el tiempo, realmente solo los pidió en pocas ocasiones y en todas el Uchiha se los había dado o le había permitido dárselos ligeramente avergonzado. Fue poco a poco que comenzó a tomarle gusto a besarla, llegando incluso a sostenerla entre sus brazos para acercarla más a su pecho. Ahora hasta le permitía besarlo, aunque no estuviera por tener una explosión de ira, si no como muestra afectuosa de agradecimiento.
El qué debía hacer una vez terminaba el contacto era el problema.
—¡Sasuke! — la chica llamó su atención sin perder la alegría y se sentó frente a él, encima del escritorio, retirándole las manos de la cara —. Voy a recompensarte por esto ¡Muchas muchas gracias!
—No es necesario... — le respondió todavía afectado por el beso.
Sakura sabía que su socio era un chico complejo, toda su fachada antisocial y huraña era una máscara para su timidez. Esa era una de las cosas que más le gustaban de él, pero, de las que a la vez le gustaría verlo liberado. Era un chico extraordinariamente gentil y puro cuando lo conocías bien, incluso Kakashi lo creía y estaba segura de que, si los demás pudieran estar con él, aunque fuera la mitad del tiempo que ella, también lo verían.
Por eso besarlo, más que una actividad que le gustaba hacer por la familiaridad y calidez que encontraba en sus labios, la pelirrosa hacía para desarmar poco a poco su armadura y mostrarle lo agradable que era dejarse querer. Aunque admitía que al principio sólo había querido aprovechar para que ese atractivo chico le diera su primer beso.
—¿Qué le gustaría esta vez, red velvet o chocolate? — preguntó a sabiendas de que él sabría a lo que se refería.
Sasuke salió de sus cavilaciones mentales observándola derrotado, no era necesario que hiciera algo para recompensarlo, pero aceptaría ese gesto. Después de todo prefería que ella le mostrara su agradecimiento de esa manera.
—Chocolate... — respondió suavemente.
—¿Te veo ahí el sábado entonces?
—Yo iré a buscarte a tu casa.
—Gracias Sasuke-kun...
Día 20 antes del concierto.
La enfermera les había pedido que se sentaran en la sala hasta que ella les indicara que ya podían pasar a la habitación de Mikoto.
El hospital general de Konoha estaba tranquilo ese día, pero aun así al joven pelinegro le temblaba la pierna, en clara muestra de su ansiedad. Las visitas a su madre siempre habían salido bien hasta ahora, pero siempre tenía miedo de encontrarla deteriorada o triste la próxima vez que la viera. La incertidumbre de que su estado de salud debido al cáncer no mejoraba ni empeoraba era una de las cosas que más alimentaban el pozo lleno de ira en su corazón.
—Espero le guste el decorado que hice... — la pelirrosa a su lado le comentó mientras tomaba su mano entre la suya y le daba una cariñosa caricia con el pulgar.
Al menos tenía alguien ahí para acompañarlo. Aunque Sakura no solía ir con él todo el tiempo, ciertamente aminoraba su malestar cuando estaba ahí apoyándolo.
—Le gustara y también tu peinado — le respondió en voz baja haciendo sonrojar a la chica.
Le gustaba verse bonita para la señora Uchiha, por eso ese día había elegido usar su vestido favorito y trenzar su cabello. Desde la primera vez que había acompañado a su socio a ver a la mujer, esta se había mostrado abiertamente extasiada por la "novia" de su hijo. Llenándolos de cumplidos por lo bien que se veían juntos y comentando lo afortunada que era por tener una nuera tan hermosa.
Sakura quería genuinamente a la mujer, por eso nunca le había dicho la verdad sobre su relación con Sasuke, porqué lo conocía, ni el tormento emocional al que él estaba sometido debido a tanto estrés. Una vez que descubrió que el Uchiha estaba más tranquilo cuando su progenitora estaba feliz, comenzó a llevarle pequeños detalles a la mujer cada que él la dejaba acompañarlo a visitarla. Ya fueran flores, pequeños postres o pasteles, parecidos al que tenía entre sus manos.
—Ya pueden entrar — la enfermera de antes hizo aparición anunciándoles que ya era hora.
La primera en levantarse fue Sakura, quien no soltó la mano de su acompañante y espero hasta que estuviera listo.
Suspirando y con una expresión atormentada, Sasuke finalmente caminó hasta la habitación de su madre, como siempre, sin estar preparado para verla. Pero cuando llegaron y antes de que entraran, su pequeña acompañante lo sacó de su miseria interior dándole un suave beso en la mano y dedicándole una deslumbrante sonrisa.
—Vamos Sasuke-kun... — le dijo antes de abrir la puerta y entrar —. ¡Hola Mikoto-san!
Como todas las visitas en las que ella lo acompañó, su madre estuvo genuinamente feliz y Sasuke mucho más tranquilo y relajado.
Ni siquiera se dio cuenta de que ella no lo había soltado durante toda su estancia.
Aunque ese detalle no escapó de los ojos de su dulce madre.
Día 18 antes del concierto.
—Han sido días difíciles ¿no? — Kakashi le preguntó durante su sesión individual.
—Siempre son así... — se limitó a responder.
—¿Todo el tiempo?
Sasuke, por primera vez desde que iniciaron la charla lo miró a los ojos, encontrando en la expresión del terapeuta su siempre gentil curiosidad. No le gustaba mucho que alguien quisiera meterse en su cabeza o intentara comprender a fondo lo que le pasaba. Porque tampoco lo sabía y prefería descubrirlo él antes que cualquier otra persona.
—Creo que no — respondió sinceramente, haciendo una mueca incómoda que el terapeuta no perdió oportunidad de registrar en sus notas.
—¿Crees que puedas decirme más sobre eso?
Aunque Kakashi nunca lo presionaba para que le contará lo que le pasaba, el Uchiha era un chico agradecido. El hombre había mostrado interés en él más allá de ser uno de los sujetos de su experimento y con el solo hecho de darle una oportunidad para que cambiará un aspecto de su personalidad que odiaba tanto, Sasuke se sentía medianamente seguro con él. Sin importar que tan incómodo se sintiera haciendo introspección y permitiéndole a los demás conocerlo, sabía que, si quería progresar, debía facilitar el trabajo del terapeuta.
—Yo... no me siento así cuando estoy aquí — aceptó luego de un momento de reflexión. Kakashi simplemente se limitó a esperar pacientemente a que continuara y en su rostro era evidente que estaba muy interesado en lo que estaba por decir —. Aquí no tengo que lidiar con lo que me molesta allá afuera. Quizá una que otra vez en las juntas semanales sienta molestia, pero no se compara con el enojo que nace de mí cuando estoy en la escuela o en alguna parte de la ciudad.
—¿Es la clínica tu lugar seguro?
—No... no exactamente — bajo la mirada al suelo, incapaz de ver a los ojos a su acompañante por la vergüenza que tenía por lo que estaba a punto de confesar —. Más bien es ella.
—¿Sakura? — la verdad era que no le sorprendió la declaración del chico, era obvio para todos que su comportamiento y su aura se relajaba cuando la tenía cerca —. ¿Pasan tanto tiempo juntos por eso?
—Sí, ella me ha dicho muchas veces que siente mejor si estoy a su lado y siento algo parecido.
—¿Qué es lo que sientes por ella Sasuke? — ya que era algo demasiado íntimo, el pelinegro no respondió, sencillamente mantuvo la mirada baja. Ese aspecto de su vida no le competía a nadie más que a él y la propia Sakura, por lo que no quería que su terapeuta se involucrara. Al menos el doctor fue lo suficientemente inteligente para comprenderlo —. Lo siento, no quería incomodarte ¿Por qué no mejor me dices si todo esto de los boletos para ir a ver a Ichigo te ha causado problemas?
—No, yo... ha sido extraño, pero saber que es tan importante para ella me ha facilitado controlarme.
—Sakura te adoró desde el día en que se conocieron, pero ahora has pasado a ser como un mesías para ella — Kakashi alivió la tensión del chico, recordándole que la pelirrosa lo apreciaba y que ella lo veía de una forma más amable de la que incluso él se percibía a sí mismo—. Esta muy agradecida contigo.
—No es nada — se encogió de hombros, aunque era complejo no ceder a sus impulsos cuando su paciencia era probada, no sentía que el esfuerzo que estaba haciendo fuera la gran cosa —. Además... sí hubiera algo que yo quisiera con tanta fuerza, sé que ella también haría lo que fuera por dármelo.
Día 16 antes del concierto.
Sakura estaba por salir del cubículo del baño en el que estaba, debía apresurarse si no quería llegar tarde a la siguiente clase, sin embargo, al escuchar unas chicas afuera nombrarla decidió quedarse a escuchar lo que decían.
—¿Es jueves no? — una le preguntó a sus acompañantes y ellas afirmaron sus palabras con perversas risas —. Hoy viene a recogerla...
—Y luego a cobrarle el favor — otra rió más fuerte, siendo imitada por las demás.
"¿Cobrarle? ¿A qué se referían?" La aún escondida pelirrosa pensó confundida.
—La verdad le tengo envidia, es bastante sexy si lo ves detenidamente.
—Y muy alto... — una de las chicas mencionó para después soltar una breve carcajada —. ¡Y Sakura es tan pequeña! Debe ser un espectáculo verlos coger.
—¡Como un lobo y un gatito!
Adentro, Sakura no pudo evitar aspirar aire ruidosamente, entre indignada y sorprendida por lo que escuchaba y aunque con eso logró llamar la atención de las estudiantes afuera, haciendo que se callaran por un momento, luego volvieron a cuchichear entre ellas mientras se marchaban del baño.
—Seguro no tiene problemas para cargarla cuando lo hacen de pie, he escuchado que algunos hombres tienen fetiches con eso...
—Hidan me dijo que los vieron haciéndolo un parque por la noche...
—¿Entonces porque no les tomaron fotos? Es obvio que es mentira...
Una vez que el baño se quedó en silencio, la pelirrosa finalmente se permitió salir. En su rostro, completamente rojo hasta las orejas, era evidente lo aturdida que la había dejado lo que escuchó. Esas chicas (y probablemente toda la escuela) pensaban que cuando Sasuke iba a buscarla al terminar las clases era para ir a tener sexo.
La sola mención de la palabra inevitablemente ponía su mente a trabajar en escenarios en los que ambos lo hacían y, aunque le diera vergüenza admitirlo, su ropa interior había comenzado humedecerse desde que esas desconocidas plantaron la semilla de la fantasía sexual en ella.
Sasuke le había parecido atractivo desde su primer encuentro y mientras más lo conocía, pasaba su tiempo con él y compartían besos cada vez más prolongados, crecía en ella un deseo por él que, aunque era mayormente romántico, también era erótico.
Era una adolescente hormonal después de todo y se sentía irremediablemente atraída por cosas como sus fuertes brazos, sus anchos hombros, su amplia espalda y el tamaño de sus manos. Cosas que eran imposibles de ignorar cuando se detenía a admirar la belleza de su socio.
Sasuke podía ser temible, pero también irradiaba una sensualidad innegable. Era de hecho esa peligrosidad en él lo que le concedía un encanto sexual mucho más poderoso.
Abrió el grifo del agua y mojó su caliente rostro, necesitada de volver a la realidad y olvidarse de esos pensamientos, aunque no le funcionó.
Mierda, ahora la imagen de él cargándola entre sus brazos mientras cogían no se borraría de su mente.
Día 15 antes del concierto.
—Oye Sasuke... — un tipo se sentó en el asiento continuo al suyo en el salón, pero el Uchiha ni se molestó en voltearlo a ver —. Me habían dicho que la preciosa pelirrosa que a veces viene aquí tenía novio, pero no sabía que eras tú...
El pelinegro tenía la reputación de tener la mecha muy muy corta, sobre todo cuando se trataba de su vida personal, por lo que la sola mención de su novia debió haber provocado, aunque fuera una mínima reacción en él, pero no fue así. En cambio, el chico seguía leyendo tranquilamente sus notas con aire aburrido, lo que frustró a su acompañante, haciéndolo subir un nivel la intensidad de sus ataques verbales.
—Ahora que lo pienso hacen buena pareja. Seguro cuando te la coges se ven todavía mejor ¿No? — aun nada, Sasuke lo estaba ignorando extraordinariamente, por lo que incluso otros chicos en el salón que estaban escuchando discretamente se sintieron confundidos —. Tiene unas piernas increíbles, me encantaría ponérmelas en los hombros.
Al escuchar tal cosa, varios compañeros de clase comenzaron a murmurar, preocupados porque el Uchiha fuera a mandar a ese pobre diablo al hospital. Incluso el susodicho se horrorizó cuando de su boca salieron esas palabras. Para ganar la apuesta que había hecho tenía que conseguir enojar al tipo más agresivo de la escuela, no morir entre sus manos. Pero, aunque se había pasado de la raya, Sasuke seguía sin reaccionar, en cambio suspiró regresando una página atrás en sus notas, evidentemente frustrado.
Sí quería conseguir esos tres meses de almuerzo gratis tenía que hacer algo todavía más suicida.
—¿Estarías dispuesto a hacer un trio? Digo, tiene tres agujeros, usaré el que tú me dejes disponible...
A su alrededor, las chicas exclamaron indignadas por lo que había dicho y fue en ese momento que Karin, la presidenta de la clase, se acercó a la conversación, furiosa por las tonterías que ese chico estaba diciendo enfrente de todos. No sólo era vulgar y grosero, también era una grave falta al código de disciplina de la escuela, por lo que lo jalo de la chaqueta y lo sacó del aula rumbo a la dirección. Derrotado, el chico se dejó llevar, aceptando que había perdido la apuesta.
Fue entonces que el Uchiha levantó la mirada de su cuaderno encontrándose con las miradas de todos puestas en él, por lo que se quitó los audífonos, irritado.
—¿Qué quieren? — su fría y grave voz fue suficiente para que todos se dispersaran y volvieran a lo suyo, demasiado temerosos de él, como siempre.
"Idiotas" pensó, volviendo a la confusa lección de química en sus notas.
Día 13 antes del concierto.
—No papá, no hay problema...
Sasuke frunció el ceño al escucharla decir eso en su conversación por teléfono con aquel ausente hombre. Sí que había problema, él lo sabía, cualquiera con dos dedos de frente sabría en definitiva había un maldito problema.
—No, no te preocupes, estoy bien.
¿Acaso no la estaba escuchando sorber por la nariz o la forma en que se le quebraba la voz? Era todavía más idiota de lo que pensaba si se estaba creyendo sus mentiras.
—No mucho en realidad, iré a un concierto en dos semanas... Con Sasuke-kun...
Al menos su tono de voz fue más animado al mencionar sus planes, aunque su pequeña sonrisa se borró rápidamente luego de dos segundos.
— Mi amigo Sasuke, papá...Ya te había hablado de él... Sí, ya también te había dicho que es un buen chico.
Le sorprendía que el hombre no lo recordará, cuando ella lo había mencionado en sus llamadas más de tres veces ¿Tan poca atención le ponía a su hija?
—Descuida... está bien, ojalá para entonces te sea posible... Adiós.
Y sin más la chica colgó la llamada, como siempre, afligida y derrotada como todas las demás veces en que se puso en contacto con su progenitor. Sasuke se acercó a ella, esperando a que estuviera lista para voltear a verlo y contarle que había pasado y luego de un momento, que ella ocupo para escribirle un mensaje a su hermano, finalmente la joven le dio la cara.
El Uchiha la recibió entre sus brazos en un abrazo prolongando, como los que ella siempre le daba luego de cada visita a su madre en el hospital. A modo de resguardo y depósito para sus emociones.
Ella no dijo ni una palabra mientras lloraba, pero él sabía que su padre había cancelado la visita que prometió hacerle a finales de mes y seguro ni siquiera había dado un intento de excusa. Él era tan cínico y sin vergüenza que no se molestaría en hacer algo así.
No lo conocía, pero sabía lo suficiente de él de boca de la pelirrosa, así que no era necesario.
El padre de Sakura vivía en otra ciudad, con su segunda esposa y nuevos hijos, alejado de los dos que ya había tenido de su matrimonio anterior. La madre de la chica había fallecido y él simplemente decidió seguir con su vida, aunque con sus primeros dos hijos fuera. Ahora Sakura y su hermano mayor, quien ya su propia familia, vivían en Konoha, mientras que el hombre y su nueva familia estaban en Suna.
Apenas y se ponía en contacto cada tres o cuatro semanas y lo que más enojaba a Sasuke era que ella no podía buscarlo, sino que debía esperar a que él quisiera llamarla.
La apretó aún más contra sí, necesitando que ella comprendiera que no necesitaba una decepcionante visita de un aún más decepcionante hombre. Lo tenía a él completamente a su disposición.
Pero como un abrazo no sería suficiente, tomó su pequeño rostro entre sus manos y lo levantó para tomar sus labios en un profundo beso.
Saboreó y amó su pequeña boca por largos minutos, hasta que las lágrimas dejaron de fluir por sus mejillas y comenzó a jadear dulcemente sofocada por la fuerza de su beso. Pero, aunque ella ya estaba mejor y había comprendido lo que él quería decirle con ese beso, no se detuvieron.
A eso se refería Sasuke con que había comenzado a tomarle gusto a tenerla de esa manera para él.
Día 12 antes del concierto.
—Estas muy emocionada por el concierto ¿no? — Kakashi comentó animadamente a su paciente durante su sesión individual.
—Sí, muchísimo — le respondió emocionada, con una enorme sonrisa —. No he podido pensar en otra cosa, he comprado un nuevo lightstick incluso. Tal vez le dé a Sasuke-kun el viejo para que lo use él en el concierto.
—Me parece bien, Ichigo se pondrá triste si ve que uno de sus fans no lo usa — su broma hizo reír a la chica, cuyo rostro se sonrojó divertido al imaginar lo que su socio hubiera dicho de haberlo escuchado —. Tienes los ojos super puestos en el premio ¿Verdad?
—¡Sí Kakashi-san! — exclamó decidida, ganaría esos boletos a como diera lugar.
—Y sabes que no puedes depender de un incentivo para comportarte el resto del tiempo ¿No?
—Sí, Kakashi-san... — su pregunta le había borrado toda la alegría, por lo que apenas pudo susurrar una respuesta.
Ella ya lo había pensado. Tuvo serias reflexiones acerca de la pureza de su avance debido a su motivación. Se sentía muy bien el superar los últimos días sin meterse en ningún conflicto, pero también la atormentaba el hecho de que, si no tuviera algo tan importante en juego, no tendría dicho progreso. Era triste saber que no había podido mantenerse tan controlada por sí misma antes, aunque al mismo tiempo, era precisamente por ella que peleaba tanto en primer lugar.
Solo así descargaba sus emociones negativas y conseguía anteponerse al montón de personas que siempre querían pasar por encima de ella.
Aunque, desde que inició el experimento, en una gran mayoría de los conflictos en los que se había visto envuelta, había sido porque se metieron o trajeron al tema a la única otra persona a la que ella no dejaría que nadie tocara: Sasuke.
—¿Entonces cuando el concierto termine volverás a pelear como antes?
—E-espero que no... — quería que él le creyera, pero lo cierto es que ninguno de los dos podía anticiparse a lo que sería de ella después —. Es solo qué...
—¿Qué? — el doctor la animó a que continuara al percibir el cambio en su expresión y la gran duda que ella tenía sobre si hablar o mejor guardarse lo que le pasaba.
—Es que, últimamente, no he estado tan enojada como antes — esa declaración le pareció sumamente interesante a Kakashi, quien lo anotó en sus apuntes inmediatamente —. Antes, explotaba al más mínimo estímulo, porque estaba muy enojada todo el tiempo. Pero ahora, cuando me despierto y pienso en lo que haré en el día, me siento de tan buen humor que ya no siento esa necesidad de pelear.
—¿En qué piensas exactamente? — la cuestionó, aunque intuía lo que iba a responder.
—En Sasuke-kun... — se sinceró la joven y al pronunciar su nombre sus mejillas se colorearon encantadoramente.
—Estas menos enojada gracias a él, ya lo había pensado — le comentó en una suave sonrisa mientras seguía anotando más cosas en su registro —. Tu expresión se ilumina cuando lo tienes cerca y debo decir que son la pareja más unida de todo el experimento.
—¿De verdad?
—Sí cariño — le respondió, provocándole otra sonrisa dulce e ilusionada a la muchacha —. Pero tampoco puedes usarlo a él como incentivo.
—¿Por qué no? — ante la abrupta interrupción de su alegría, su rostro mostró abierta preocupación —. Estoy bien cuando estoy con él y quiero seguir a su lado todo el tiempo.
—Porque tienes que mejorar por y para ti — aunque su respuesta fue firme, ella necesitó de un momento para sopesar la validez de lo que decía antes de finalmente aceptarlo.
—Está bien, pero en el proceso... puedo verlo a él como motivación secundaria ¿No? — le dedicó una traviesa sonrisa que hizo suspirar derrotado al doctor.
Listilla. Estaba muy acostumbrada a salirse con la suya y no podía esperar que fuera de otra manera cuando tenía a Sasuke consintiéndola y dándole todo lo que ella pidiera. Obviamente iba a torcer sus palabras hasta volverlas lo que ella quería escuchar. Aunque admitía que su afecto y cercanía por el Uchiha era un incentivo más puro y efectivo para su mejoría que un concierto.
Tendría que registrarlo en el estudio y de paso incluir que era la tercera pareja de su investigación que se enamoraba en el proceso.
Día 10 antes del concierto.
Cuando, luego de un largo día en la clínica, la dejó en su casa y fue invitado a pasar para darle un poco de la comida de había aprendido a preparar la noche anterior, Sasuke no imaginó que terminarían de esa manera.
Sakura, siempre deseosa de pasar más tiempo con él, le había pedido quedarse a ver una película, lo que él aceptó igualmente necesitado de estar a su lado un poco más. Habían elegido una película noventera que ambos ya habían visto antes, por lo que no tuvieron ningún problema en ignorarla mientras se besaban.
En algún punto, Sakura había pasado de estar recostada en su hombro, viendo tranquilamente la televisión, a estar sentada a horcajadas sobre sus piernas, mientras lo besaba lentamente. Sasuke correspondió el contacto de buena gana, imprimiéndole su propio sentimiento y el creciente deseo que sentía por ella. Ya era más que obvio que el trato inicial que habían hecho para los besos había quedo obsoleto, pues ya no necesitaban una excusa para hacerlo.
Además, estaban experimentando todos los tipos de besos conocidos en busca de cual les gustaba más, mantener el trato solo les estorbaría. En el proceso, el Uchiha había concluido que le fascinaba besarla lenta y profundamente, cada cuando separándose de ella para escucharla jadear necesitada de más, mientras que Sakura prefería que la tomará rudamente y maltratara sus labios entre los suyos.
Pero, agregándole algo extra a su sesión de ese día, el pelinegro apretaba entre sus manos los suaves muslos de la chica, mientras la mecía frotándola contra la erección en sus pantalones. Al principio creyó que ella se apartaría alarmada y demasiado avergonzada, pero fue todo lo contrario, la pelirrosa, quien debajo de la falda no tenía nada más que la delgada tela de sus bragas, frotó su húmedo núcleo contra él, gimiendo entre besos y pidiéndole que no se detuviera.
Poco a poco, las manos masculinas desearon seguir su recorrido por el suave cuerpo de la muchacha, así que se separó de ella para preguntarle si podía.
—Por favor hazlo, Sasuke-kun...
Esa necesitada respuesta bastó para que posicionará sus manos en las grandes mejillas de su trasero, sacándole un nuevo y agudo gemido que ahogó en su boca cuando volvió a besarla, mientras exploraba el resto de ella. Amaso su trasero un par de veces antes de sostenerla de las caderas, deleitándose con como encajaban perfectamente en sus manos, subiendo hasta sus costillas donde tímidamente rozo sus pechos.
—Sakura... ¿Puedo? — le preguntó con la respiración agitada, mientras acariciaba los botones de su camisa del uniforme, pidiéndole permiso para quitársela.
Pero no hizo falta que se lo concediera, pues ella misma los desabrochó, tirando la prenda a un lado al finalizar. Completamente sonrojada, llevó sus manos a su largo cabello para tirarlo en su espalda y dejarlo ver la pálida y dulce extensión de su torso.
Lo que tenía enfrente era simplemente demasiado para él, nunca había visto una chica semi desnuda y tener de esa manera a una tan perfecta y bella como Sakura era muy difícil de digerir. Era como un sueño, una cruel fantasía o la más deliciosa ilusión. Pero la realidad era que ella estaba ahí y que el sostén de encaje blanco que usaba abrazaba sus firmes pechos, ofreciéndoselos tentadoramente. Curioso por saber cómo se sentirían, los palpó, apretándolos progresivamente más fuerte, hasta que los tirantes resbalaron de sus hombros y pronto la tela se había bajado, revelándole sus rosados y seductores pezones. Quería saborearlos y provocar más de esos ansiosos temblores en su cuerpo, a la par que le arrancaba gemidos más necesitados y ruidosos.
—Sasuke-kun... — ella susurró su nombre con un tinte tan caliente y excitado que el pene del chico comenzó a dolerle.
Antes de continuar, la joven lo llamó para verlo a los ojos y confirmar que, más allá de las reacciones naturales de su cuerpo masculino, lo que iban a hacer, aunque sea tendría un poco de cariño implicado, sonriendo encantada cuando en su oscura y hambrienta mirada, encontró evidente que Sasuke la adoraba. La misma dulzura con la que la observaba en el más inocente de los contextos estaba ahí, lo que la hizo sentir más segura de lo que iban a hacer. Por lo que le dio un pequeño beso en los labios y posteriormente lo dejó devorar sus pechos y hacer lo que quisiera con el resto de su cuerpo.
"Estoy tan feliz de vivir sola" fue su último pensamiento coherente antes de que Sasuke la cargara entre sus brazos y se la llevara a su habitación.
Día 9 antes del concierto.
Había ido solo a hacerle una visita a su madre en el hospital, su socia estaba ocupada estudiando, por lo que no había podido acompañarlo. Lo que estuvo bien, porque su mente estaba muy dispersa y no podía darle la atención necesaria o responder adecuadamente a cualquier conversación. Ni siquiera estaba atendiendo a lo que su madre le decía en ese momento.
—Mira cariño ¿Ese no es el chico que Sakura quiere ir a ver? — hasta que inocentemente ella le señaló el televisor. En efecto, la nota en el noticiero era sobre Ichigo y su próxima visita a Konoha para su concierto.
Esa fue la primera vez que Sasuke se interesó de verdad por el hombre que tenía tan encantada a su novia. "Novia" ahora en todo el sentido real, verdadero e innegable de la palabra. Ella le había hablado de él varias veces, deshaciéndose en cumplidos y compartiendo toda clase de logros o cualidades que el idol tenía, pero, realmente nunca se había detenido a pensar en él más allá del hecho de que la fascinación que despertaba en su chica le provocaba algo parecido a los celos.
Él era un simple adolescente, no podía compararse en lo absoluto con ese tipo y era algo que lo molestaba, aunque pareciera ridículo.
El reportaje narró algunos datos importantes sobre su vida que reconoció haber escuchado de la pelirrosa alguna vez, pero, lo que definitivamente capturó toda su atención y de paso la de su madre, eran las imágenes de las presentaciones y espectáculos que el cantante había hecho a lo largo de su carrera.
Mentiría si dijera que el tipo no era atractivo o que no era talentoso.
Tenía un rostro inmaculado, cuyo maquillaje discreto ayudaba a destacar los rasgos de su perfecto rostro, sobre todo sus abultados labios. Su cuerpo era delgado y atlético como la mayoría de hombres en su industria. Su voz era limpia e increíblemente poderosa, pero, era su forma de bailar lo que lo hacía brillar en el escenario y que en un simple reportaje de dos minutos consiguió dejarlo impresionado. Y un poco descolocado también.
—Woaaa — escuchó a Mikoto exclamar cuando lo vieron hacer un movimiento demasiado atrevido y sensual al tocar su entrepierna.
—Sí... — fue lo único que pudo responder.
Cada coreografía estaba cargada de un encanto sexual más que evidente y su cuerpo fluía atractivamente al ritmo de la música como si se fundiera con ella. El tipo bailaba y atraía a todos magnéticamente, ni siquiera él, un completo desinteresado del mundo del kpop, podía disimular la impresión.
Conforme más lo veía, una serie de preguntas surgían en su mente acompañadas de un raro malestar en el estómago: ¿Era eso lo que irían a ver? ¿Era eso lo que ella estaba tan emocionada por presenciar? Y lo más importante ¿Era eso lo que la atraía y volvía loca?
—¡Oh dios! — Mikoto volvió a impresionarse cuando el joven en pantalla ondulo su pelvis contra el suelo, en un movimiento más que sugerente.
Sasuke pensaba que la había complacido la noche anterior cuando tuvieron su primera vez juntos, ella incluso lo había alagado por su desenvolvimiento sexual. Pero ahora que veía a Ichigo moverse seductoramente como si fuera su segunda naturaleza, ya no estaba tan seguro de su desempeño.
Al menos cuando la nota en la televisión terminó pudo salir de su estupor y recuperar el aire que parecía haber contenido mientras reflexionaba internamente.
Mierda ¿Debía preguntarle a Sakura si eso era lo que le gustaba y si lo estaba esperando de él?
Día 7 antes del concierto.
—Muy bien entonces hoy Kurenai y Asuma cumplen nueve semanas consecutivas sin incidir, Shikamaru y Sai tienen siete, lamentablemente Naruto y Kiba han vuelto al principio, pero... Sasuke y Sakura están a una semana exacta de conseguir su primer mes.
El anuncio de sus progresos fue bien recibido por todos, quienes aplaudieron al par de adolescentes. Incluso el pelinegro esbozó una pequeña sonrisa complacida y agradeció las felicitaciones.
—¿Qué tan adelante son los lugares? — preguntó Kiba refiriéndose a la zona que los boletos tenían marcada.
—Tan cerca del escenario que podrán contarle las pecas a Ichigo — respondió Kakashi orgulloso, provocando que la pelirrosa aplaudiera más que feliz.
—Asegúrate de tomar buenas fotos niña — Asuma le sonrió poniendo una expresión nostálgica —. Todavía recuerdo el mejor concierto al que fui en mi vida. Fue increíble, casi consigo que el líder de la banda me diera su número para hacernos amigos.
—Si claro... — su pelinegra socia se burló de sus desvaríos.
—Con ese cabello tuyo y esos lugares será imposible que no te vea Sakura-chan — Naruto comentó amablemente, consiguiendo que la joven se sonrojara por la posibilidad —. ¡Te imaginas que se enamore a primera vista de ti!
—¡No digas eso! — ella le pidió ocultando su rostro entre sus manos, apenada.
—Piénsalo, sería como en las películas.
—Pero si Sasuke estará ahí haciendo mal tercio — se involucró Sai, contribuyendo al poco realista escenario con uno de sus característicos comentarios de mal gusto —. Va a ahuyentarlo con una simple mirada.
Todos, incluido Kakashi, estuvieron de acuerdo con la afirmación y asintieron, contemplativos. Sólo Sakura negó con la cabeza dispuesta a refutar.
—Váyanse al demonio — el Uchiha se limitó a responder.
De no ser porque habían acordado mantener su relación en secreto para todos los presentes en la sala los habría hecho tragarse sus fantasías anunciándoles que la pelirrosa ya era suya.
—No quiero que se enamoré de mi — la adolescente llamó la atención de todos exponiendo sus motivos —. No es esa clase de amor lo que siento por él, es más bien profunda admiración por su música y entrega a su trabajo. Apreció su arte y la forma tan creativa y especial en la que lo ofrece al mundo, pero soy sólo una fan que consume y ve el valor de un artista.
Todos sopesaron sus palabras cuidadosamente, sobre todo Sasuke, quien sintió su pecho aligerarse de una carga que venía sintiendo desde los últimos días. Al menos ahora sabía que los sentimientos de su novia por ese tipo no eran ni remotamente románticos y lo mejor de todo era que no había tenido que hacer el ridículo preguntándole.
—Entonces es gay...
Oh vaya que Sai tenía suerte de que ella estuviera imposibilitada para darle una paliza, porque por la forma en que los puños de la chica se cerraron y temblaron en su regazo, Sakura le habría hecho comerse sus palabras junto con varios de sus dientes.
Para la pelirrosa su novio era intocable, pero el idol al que consideraba su dios lo era mucho más.
Día 4 antes del concierto.
Era la cuarta vez que tenían sexo y para el pelinegro esa parte de su relación se estaba convirtiendo en una necesidad primaria para su subsistencia. Estaba muy arrepentido de haber aceptado acercarse a la pelirrosa y corresponder sus sentimientos hace tan poco, cuando pudo haberla tenido así para él desde hacía mucho tiempo antes.
En ese momento, mientras embestía a su novia, quien tenía su dulce rostro sonrojado, los labios abiertos e hinchados por la fuerza con la que había sido besada toda la noche, sus preciosos ojos verdes lagrimeando, desesperada por el placer que sentía y su pequeño cuerpo correspondiendo al salvaje ritmo con el que entraba y salía de ella, Sasuke no podía evitar sentirse completamente pleno.
El cuerpo de su novia era tan perfecto y delicioso que cada que se hundía en ella, acariciaba su suave y caliente piel u observaba las marcas rojas esparcidas por su pecho, trasero o piernas, Sasuke gruñía de absoluta dicha. Y a eso había que agregarle las deliciosas caricias y rasguños que ella dejaba por su espalda mientras se aferraba a él o los lujuriosos besos que esparció por varias partes de su anatomía, incluyendo su pene.
—Ya no puedo más... — la escuchó jadear, anunciándole que pronto tendría un orgasmo, por lo que el pelinegro le acarició el clítoris y aumentó el ritmo de sus embistes, llevándola a la cima por tercera vez esa noche.
Aunque no estaba ni cerca de terminar con ella, por lo que salió de su interior, para disgusto de la pelirrosa y con facilidad la volteó boca a abajo, volviéndola a penetrar por detrás mientras elevaba su trasero hacia su pelvis. Sakura gimió todavía más escandalosamente que antes por la nueva profundidad que él alcanzaba dentro de ella. El pene de Sasuke era bastante grande y la estiraba tan deliciosamente que con el simple hecho de guardarlo en su vagina ella se derretía extasiada.
—¿Te gusta así de duro? — lo escuchó susurrar en su oído al tiempo que sacaba su miembro y detenía sus atenciones. Sakura estaba a punto de mostrar su descontento, cuando fue callada por una profunda y fuerte embestida de su novio. Tan primitiva y sensual que la hizo llorar —. Respondeme.
—S-sí — apenas pudo pronunciar luego de dos nuevas repeticiones, lentas pero certeras, de su pene en su interior —. M-me... me gusta así.
—¿Qué tanto? — le mordió el lóbulo de la oreja, mientras le daba un nuevo empujón tan duro como los anteriores, haciéndola jadear dulcemente.
—M-mucho, tanto que no puedo respirar — en cuanto la escuchó, Sasuke la tomo por la mandíbula y volteó su rostro hacia atrás para que lo besara. Como pudo la pelirrosa correspondió el hambriento gesto de su novio, sonriendo cuando él volvió a su ritmo habitual, entrando y saliendo de ella rápidamente —. ¡Sí! ¡Sí!¡Sí! ¡Sí!
El Uchiha se separó de ella, tomándola por las caderas, impulsándose hacia su cuerpo con violencia, gruñendo y jadeando ruidosamente conforme su propio placer le nublaba la razón. Fue mientras levantaba la mirada del maravilloso trasero de su novia chocando contra su pelvis y de su pene que cada que salía estaba más y más húmedo por la excitación de la chica, que se topó con un rostro con el que tenía una imaginaria, pero muy real rivalidad.
Sin pensarlo dos veces salió de Sakura otra vez y la levantó entre sus brazos, poniéndose de pie a un lado de la cama. La pelirrosa era pequeña y delgada, por lo que no tuvo ninguna dificultad en cargarla y tomándola por el trasero, la dejo caer sobre su erección una y otra vez, al mismo ritmo enloquecedor al que la tenía acostumbrada. La chica se aferró a sus hombros confiando en que él no la soltaría mientras la tenía en esa posición y se permitió seguir gimiendo libremente mientras él la penetraba despiadadamente.
—¡Te amo Sasuke-kun! ¡Soy tuya! ¡Usame hasta que estes satisfecho! — gritó desesperada y a sabiendas de que con ese truco la hacía correrse violentamente, Sasuke presionó con sus dedos su bajo vientre mientras su miembro se hundía en ella hasta el fondo, consiguiendo que se retorciera y riera, agradeciendo el nuevo e intenso orgasmo que vino inmediatamente.
Pero, aún faltaba el chico por correrse y planeaba hacerlo en esa posición que recién había descubierto le gustaba tanto y con la que conseguía que la bella chica soltara declaraciones así de excitantes
"Tu no podrías cogértela así" pensó orgulloso, dirigiéndose al póster de Ichigo que los observaba desde la pared.
Día 2 antes del concierto.
Ya era demasiado tarde por la noche, pero Sakura había dicho que necesitaba que la acompañara a varias tiendas en el centro de la ciudad para buscar un par de cosas que necesitaba para el concierto y les había tomado tanto tiempo, que faltaba poco para que dieran las 12:30 am. Si bien las primeras semanas la había dominado la preocupación e inseguridad, ahora, teniendo ya casi en sus manos esos boletos, estaba más que tranquila y feliz.
A Sasuke le gustaba verla así, su novia no dejaba de moverse, buscando y tomando todo lo que leyó que necesitaría y en su precioso rostro había una alegría encantadora, que genuinamente lo hizo sonreír a él también. Pero, cuando estaban en la farmacia comprando unos medicamentos, en caso de que la emoción durante el espectáculo de Ichigo hiciera estragos en su salud, todo se fue al carajo.
Había un trio de chicas desconocidas que los observaban cuchicheando entre ellas desde una distancia prudente, pero al mismo tiempo tan corta, que su pequeña novia las escuchó fuerte y claro decir lo que convertiría su noche en un auténtico problema.
—Mira su espalda, muy sexy ¿no?
De inmediato Sakura, quien ya había recibido sus medicamentos, estampó el dinero contra el mostrador, extrañando al dependiente e inclusive a su novio y con el rostro lívido de furia se dirigió hasta las confundidas chicas.
—Salgan... — les ordenó plantándoles frente.
Las chicas se miraron entre ellas, sorprendidas por la pequeña adolescente más bajita que ellas que estaba queriendo intimidarlas, para luego reír divertidas por su "patético intento".
—¿Para qué? ¿Qué quieres? — una de ellas se burló queriendo darle un empujón, pero la pelirrosa fue más rápida y la tomó por el cabello, enredándolo en su mano para sacarla a jalones de la tienda.
Las otras dos chicas y Sasuke las siguieron inmediatamente, sorprendidos por el arranque de la joven de apariencia engañosamente inofensiva. El Uchiha ni siquiera se molestó en tomar la medicina que el dependiente de la farmacia le estaba entregando, todo lo que le importaba era detener a su novia antes de que perdiera lo que con tanto trabajo estaba por conseguir.
Una vez afuera, Sakura tiró a la chica al suelo sentándose sobre ella, la desconocida trato de defenderse, pero su atacante era increíblemente más fuerte que ella y le estaba presionando el cuello con una mano, dificultándole la respiración. Las otras chicas intentaron quitársela de encima, pero, aprovechando que había una botella de vidrio en el suelo, la pelirrosa la rompió para amenazar con sus afilados restos a su víctima. Al verla, las otras dos chicas exclamaron horrorizadas y se detuvieron en el acto. Sasuke estaba por ir hasta ella, sabiendo que su novia no se atrevería a hacerle nada, pero se paró en seco cuando la escuchó revelar el motivo de su ira.
—¡Repite lo que dijiste! ¿La espalda de mi novio es qué? — le ordenó a la joven bajo ella, soltándole el cuello para que respondiera, pero, al no hacerlo con la rapidez que su victimaria necesitaba, recibió una fuerte bofetada —. ¡Dilo!
—Sakura...
—¿911? Una chica loca está atacando a mi amiga y... — una de las jóvenes llamó a emergencias desesperada.
—¡No llames a la policía, van a llevarnos a todos idiota! — su amiga la regañó tratando de quitarle el teléfono.
—¡Cuelga esa llamada ahora! — les ordenó Sasuke de un grito que las hizo llorar todavía más asustadas.
—¡Cállense todos! — gritó la pequeña fiera volviendo a darle otra bofetada a la desconocida —. Dilo y te dejaré ir ¿La espalda de mi novio es qué?
—¡Sexy! ¡Dije sexy! — finalmente respondió la asustada chica con ambas mejillas rojas e hinchadas por los golpes recibidos y una serie de lágrimas corriendo por sus mejillas —. ¡Lo siento! ¡De verdad lo siento! ¡Por favor!
Al escucharla, Sakura se levantó dejándola ir, pero sin soltar la botella rota en su mano, satisfecha por haberle dado una lección a esa estúpida pervertida. Posteriormente, se dirigió hasta donde estaban el otro par de chicas y las apuntó con el arma blanca.
—¿Y ustedes?
—¡T-también lo sentimos! — exclamaron completamente aterradas, arrodillándose en el suelo y pidiendo piedad.
—Ya fue suficiente Sakura, vámonos — le ordenó el Uchiha a su novia mientras le quitaba el artefacto de la mano y se la llevaba a rastras de ahí, pues la chica todavía quería pelear.
—No volverán a decir cosas así de los novios de los demás, a menos que quieran que las arrastre otra vez ¿no? — les gritó al tiempo que Sasuke la jalaba por la mano y la obligaba a trotar por el estacionamiento de la farmacia para irse —. ¡Mucho menos del mío!
Pero antes de que pudiera gritar otra serie de advertencias, las sirenas y las luces de una patrulla de policía interrumpieron sus intenciones. Fue entonces que los pasos del chico llevándosela se convirtieron en una carrera desesperada por escapar.
Ambos corrieron lo más lejos que pudieron, a la máxima velocidad que sus piernas se lo permitieron, tomando una ruta por los lugares más oscuros para no ser vistos. Fue entonces que la chica se hizo consciente de lo que había hecho y no pudo seguir huyendo, deteniéndose en un callejón, profundamente afectada por sus acciones.
Al verla, Sasuke también se detuvo y la tomó entre sus brazos mientras la chica lloraba, esforzándose por ser silenciosa para que la policía no los escuchara si acaso estaba cerca.
—L-lo arruine Sasuke-kun... — murmuró destruida contra su pecho —. ¡Lo siento!
—Tranquila, shh, guarda silencio — le pidió el chico apretándola con fuerza y depositando varios besos en su frente. Comprendía por qué lo había hecho y más tarde le haría saber lo que pensaba al respecto, pero en ese momento, lo más importante era permanecer escondidos.
—No hagas eso... eche a perder todo, deberías estar enojado conmigo — la pelirrosa sollozaba sin control.
—¿Cómo voy a enojarme contigo? Jamás me he enojado contigo y no voy a empezar hoy — le respondió al oído levemente ofendido.
—P-pero Sasuke-kun...
—¡Guarda silencio! Todo está bien no va a pasar nada.
Pero al ver que sus súplicas no surtían efecto, tomó su afligido rostro entre sus manos y le dio un profundo beso para distraerla y contener el océano de emociones que estaba experimentando. Luego de unos segundos en los que él la tomó y no la dejó ir hasta que se calmara, la pelirrosa comenzó a corresponder el beso. Casi había logrado que se sosegara, pero cuando las luces azules y rojas iluminaron su escondite, todo se arruinó.
—Sasuke-kun... — volvió a llorar mucho más fuerte, como una niña haciendo berrinche.
Ya no tenían a donde escapar.
Estaba perdida.
El sueño por el que tanto habían trabajado estaba perdido.
Día 1 antes del concierto.
Kakashi tenía frente a él a la pareja más arrepentida y triste que había pasado por toda si investigación. Sasuke y Sakura tenían rostros abatidos, cansados y la chica incluso tenía los ojos completamente rojos de tanto haber llorado. Sentados uno junto al otro, en completo silencio, esperando por lo que su terapeuta tenía para decir, era obvio que los muchachos estaban incómodos y avergonzados.
Y comprendía porqué.
—Bueno, vamos a reflexionar qué fue lo que salió mal — el doctor inicio su junta con los adolescentes, mirándolos fijamente —. Es un hecho que perdiste el control Sakura y que, aunque tenías una razón, fuiste demasiado lejos. Tienes suerte de que la policía no se tomara en serio el incidente por ser una agresión menor y no se levantaran cargos en tu contra.
—Lo sé... — la respuesta de la chica apenas salió como un susurro.
—¿Qué fue lo que pasó por tu mente en ese momento? — su tono de voz no era el del siempre amable y afectuoso Kakashi, por lo que la pelirrosa tembló al escucharlo.
Sasuke suspiró largamente y al igual que el hombre mayor en la oficina, observó con atención la expresión de su afligida novia. Sakura se tomó un momento para respirar y contener las ganas de llorar nuevamente, hasta finalmente responder.
—No me gusta que digan nada sobre Sasuke-kun y lo que ellas dijeron... simplemente me molesto tanto que solo... — nerviosa, comenzó a juguetear con sus dedos, manteniendo sus ojos verdes en su regazo, incapaz de ver a Kakashi a la cara —. Solo quería verlas retractarse.
—¿Y pensaste en que podías resolver el problema con palabras?
—No todo se puede solucionar con... — el pelinegro intentó intervenir, pero fue firmemente interrumpido por el doctor.
—Silencio Sasuke, le estoy preguntando a Sakura.
—N-no, yo solo me desconecte, fue como antes, no estaba pensando en lo que hacía — la pelirrosa no pudo evitar desesperarse, sabía que no tenía excusa, pero estaba muy atormentada y necesitada de dar su versión de la historia.
—¿Qué te hizo sentir como antes?
—Que pensaron que podían ser malas y salirse con la suya.
—Hicieron solo un comentario y salirse con la suya hubiera sido que se llevarán a Sasuke con ellas — él hombre, inflexible, señaló al chico a su lado.
—No pueden hablar así de una persona, como si fuera un objeto para su disfrute — sin querer, la joven alzo la voz indignada.
—Digas lo que digas Sakura lo cierto es que no estaban hablando contigo ni con él — él terapeuta consiguió que la muchacha finalmente se callara y abandonara su lucha —. Lo que tuviste fue un inmaduro ataque de celos.
A Sasuke comenzaba a preocuparle el intercambio tan discordante entre sus acompañantes, pero sabía que lo mejor era guardar silencio hasta que fuera el momento adecuado de meterse entre ellos. No quería dejar a su novia sola, pero también necesitaba que escuchara que sus acciones habían sido incorrectas e injustificables de boca de alguien que no fuera él. Sería un hipócrita si quisiera darle lecciones de control cuando él también se había comportado de esa manera anteriormente.
Sobre todo, porque, de haber estado en su lugar y algún idiota se hubiera atrevido a soltar un comentario sobre ella, habría hecho mucho más que jalonear o abofetear a alguien
En cambio, observó como la obstinación abandonaba la mirada de su novia y regresaba a su estado inicial de incertidumbre. Ella lo sabía, no estaba intentando excusarse, solo quería que ellos supieran como había sido la situación desde su punto de vista y comprendieran qué la llevó a hacer lo que hizo. No había querido traumar de por vida al trio de chicas, solo quería que se disculparan por hablar así de su novio.
Aunque era consciente de que había sobre reaccionado y que había roto una de las reglas fundamentales que el doctor les había dado para dirigir su comportamiento: no iniciar conflictos, en cambio, ser quienes los terminaran, siempre de forma madura y civilizada.
—Sí, Kakashi-san — se limitó a responder necesitada de escuchar que la conversación había terminado o que hablarían cuando estuviera más tranquila y descansada. Aunque había algo que quería pedirle antes —. P-pero, como todo fue mi culpa y yo fui la que peleó ¿Podría dejar fuera a Sasuke-kun? Él sigue intacto, no hizo nada...
—Sabes que no. Los progresos de uno también son los del otro, esas fueron las condiciones bajo las que entraron al experimento voluntariamente — le respondió calmadamente, entristeciéndola de nueva cuenta.
—Está bien Sakura, podemos iniciar de nuevo, no me importa — el pelinegro trato de restarle importancia consiguiendo que ella le diera una mirada todavía más abatida, que no pasó desapercibida por ninguno de los presentes.
—Siempre pueden comenzar de nuevo cariño... solo quiero que aceptes tu responsabilidad cada vez que fracases. Solo así comenzarás a pensar dos veces antes de cometer el mismo error — Kakashi le sonrió como siempre y se levantó de su asiento, acercándose a la joven con los brazos abiertos —. Ven aquí, necesitas un abrazo.
En cuanto lo escuchó, la pelirrosa saltó de su asiento y aceptó el gesto del doctor, volviendo a llorar arrepentida y disculpándose una y otra vez. Sasuke simplemente los observó, aliviado de que por fin hubiera terminado la incómoda discusión.
—Perdón Kakashi-san, Sasuke-kun...
—Ya ya linda, vas a quedarte seca de tanto llorar — el doctor se separó de ella suavemente y sostuvo su mano para dársela al joven Uchiha, quien le dio un cariñoso apretón transmitiéndole su apoyo.
Pero, antes de que ambos chicos intentaran decir algo más o pidieran permiso para retirarse, vieron al terapeuta sacar de su cuaderno de notas los boletos del concierto y extendiéndoselos a la pelirrosa.
—¿Kakashi-san? — la chica estaba muy descolocada por lo que estaba haciendo, por la sonrisa en su rostro y la cálida mirada que le daba, no parecía una broma como la primera vez que los ofreció —. ¿Q-qué hace?
—Les doy su premio niños...
—Pero, no completamos el mes — Sasuke replicó igualmente confundido.
—A ver ¿Pueden decirme en qué mes estamos? — el terapeuta suspiró recargándose en su escritorio, sin retirar los boletos del alcance de sus pacientes.
—Estamos en Febrero — Sakura respondió titubeante.
—¿Y cuantos días tiene Febrero?
—¡28! — respondió Sasuke más animado, quitándole de las manos los papelitos a su doctor y abrazando a su novia, meciéndola de lado a lado alegremente.
—En efecto, felicidades cariño — se dirigió a la pelirrosa, que estaba demasiado impactada para reaccionar —. Completaste un mes, aunque sea uno chiquito.
1 de Marzo día del concierto de Ichigo.
Debía admitir que, si ignoraba los empujones, las quejas por el hecho de que su altura no dejaba ver a las personas detrás, los gritos escandalosos de las fans a su alrededor y el abrazante calor en el ambiente, el concierto estaba siendo más que agradable para él.
A Sasuke pocas cosas lo impresionaban y el espectáculo que el idol estaba montando estaba, por mucho, encima de sus expectativas. La escenografía era fantástica, su música era bastante buena y su performance era todavía mejor. Ahora veía a lo que Sakura se refería con que era un artista más allá del estándar.
Y hablando de la pelirrosa, a pesar del ruido, pudo reflexionar sobre como sus reacciones tan contentas, la forma en que sus ojos se iluminaban viendo al idol y la manera en que cantaba cada canción desde el fondo de su corazón distaban mucho del resto de chicas ahí. Ellas definitivamente estaban enamoradas del tipo, era evidente. Pero su pequeña novia estaba demostrándole que lo que ella veía en él no tenía nada que ver con lo romántico. En efecto, tal y como ella le había dicho, era pura admiración y disfrute por el artista que era. Ahora que Sasuke estaba presenciando a Ichigo darlo todo en el escenario entendía por qué para la pelirrosa era tan especial.
Se sentía infantil por haber tenido tantos celos y haberse hecho esos ridículos escenarios en su cabeza en los que la pelirrosa decidía que prefería al ídolo sobre él.
Sakura ya le había mostrado más de una vez que al único al que sus ojos podían ver con el más genuino y majestuoso amor era a él.
—Liberame o abre nuevas heridas en mí, pero antes tomemos este instante y convirtámoslo en un paraíso...
El idol dijo con voz ronca por el micrófono en el clímax de su canción y haciendo caso a su orden, la pelirrosa llamó su atención para que la mirara y le concediera un profundo beso. A su alrededor, la música siguió explotando, los demás fans siguieron disfrutando a su manera e Ichigo siguió haciendo lo que mejor sabía hacer.
Esa noche todo el mundo estaba haciendo lo que más amaba.
Por su lado, entre ese par de enamorados se llevaba a cabo el acto de contención y cariño que habían llevado a cabo desde que se conocieron, ese con el que conseguían fundir sus sentimientos y calmaban el corazón del otro.
Al separarse, mientras su preciosa novia le sonreía extasiada de compartir un momento tan especial con él, para luego regresar su atención al escenario, Sasuke no pudo evitar levantar el lightstick brillante color menta y agitarlo al mismo ritmo que su novia.
"Te juzgue mal" pensó admirando la nota alta que Ichigo estaba alcanzando sin esfuerzo.
Nunca iba a poder agradecerle lo mucho que había cambiado su vida el último mes y mucho menos a Kakashi por poner en su camino a su alma gemela.
Su motivación y compañera de vida más allá de un tratamiento experimental.
...
NOTAS FINALES:
Es el one-shot más largo (hasta ahora) que he escrito. Pero no pude acortarlo más y estoy muy feliz con como quedó.
Por si tenían la duda o se lo estaban imaginando, el idol en el que me base para Ichigo obviamente es Taemin. Mi artista favorito de todos los tiempos jaja. Espero que si hay alguna fan de kpop por aquí leyendo se identificara con los sentimientos de Sakura por su ídolo, yo también me siento así respecto a varios de los míos y es una admiración que nada tiene que ver con lo romántico, aunque los demás piensen que sí.
En fin, espero les haya gustado mucho y si fue así porfis regálenme una notificación, ya sea un fav, un follow o un comentario. Muchas muchas muchas gracias, nos leemos otro día.
Bye!
