Si crees que este es un infierno te equivocas, el infierno tiene niveles.
Había perdido la noción del tiempo. Desde que llegó a Mary Geoise los días pasaron como un borrón. Muy temprano por las mañanas los asistentes que atendían la casa de los tenryuubitos se encargaban de darles agua fría para beber, un trozo de pan duro, una pieza de papa cocida ya fría y si tenían suerte, un pedazo de queso rancio. Después de aquel pequeño desayuno que a varios los hacía llorar de alegría, la mayoría de los esclavos salía de aquel pequeño, sucio y maloliente espacio que designaron como el cuarto de los esclavos.
Los más exclusivos con tareas más "importantes" -los que tenían trato directo con sus amos- estaban divididos en grupos y esperaban hasta que sus propietarios despertaban y ser llamados: Los vehículos, dos gigantes, un ex-pirata y un humano corriente que anteriormente fueron corpulentos, los usaban como medios de transportes, eran utilizados incluso para pasear por sus propios jardines. Otros eran los bufones uno, dos, tres y cuatro, dos hombres y dos mujeres que se encargaban de bailar y entretener a sus amos y los invitados. El otro grupo eran los cosas, personas que solo duraban un día o dos porque los dueños solo los compraban para entretenerse con otros nobles mientras se divertían viendo cómo huían de bestias salvajes hambrientas dentro de una celda -el entretenimiento más popular del momento- y finalmente los ilota, grupo que estaba conformado un Mink bajo el mando del padre, un ex-pirata en manos de la madre, un humano en manos de la hija y Sakura en manos del hijo más chico de ellos.
En los días hacían todo lo que sus dueños decían y por las noches Sakura apenas podía dormir porque al estar encerrada en un cuarto lleno en su mayoría de hombres tenía que defenderse de las manos errantes que intentaban aprovecharse de ella cuando creían que estaba dormida, es lo único por lo que ella reaccionaba para defenderse.
El niño llamado Fernan la llamaba en cuanto bajaba a desayunar junto a su familia, la hacía quedarse quieta detrás de su asiento y observar los manjares recién hechos que los sirvientes ponían en la mesa y ellos comían despreocupados. Después del desayuno, la hacía seguirle a todas partes buscando el más mínimo error para corregirla lo que no sabía es que Sakura ya se sentía muerta por dentro, cualquier castigo solo era un pequeño cosquilleo, por lo que sus actos de intimidación no hacía efecto, la azotó, la hizo caminar sobre tachuelas, la dejaba sin comer por algunos días.
Nada.
Ninguna de las opciones tenía el efecto deseado en Fernan por lo conforme pasaban los días se enojaba más y más así como su rencor hacia Sakura incrementaba. Un día en un arrebato de ira porque uno de los esclavos cosa por el que apostó no ganó y la mirada indiferente de Sakura, mandó a llamar a su sirviente que le trajó el hierro y le puso el mismo la marca del dragón celestial, no fue en su espalda como los sirvientes creían al quitarle la playera roja sino que el niño tuvo una idea mejor. La marcó en el centro de su muslo.
—Cada que la veas recordarás a ti y a todo el mundo que no eres más que la basura —le susurró Fernan sonriendo satisfecho cuando la vió gruñir de dolor al ser marcada con el hierro al rojo vivo.
Fue lo único que sacó de ella antes y después de la marca.
Lo único en la mente de Sakura eran los recuerdos que ahora parecían lejanos de sus amigos, su familia y los aldeanos que veía día con día. Todas aquellas sonrisas y carcajadas con las que convivió fueron reemplazadas por llantos y lamentos. El recuerdo de Naruto cayendo la atormentaba día y noche hasta que aceptó que solo fue un producto de su imaginación, no estuvo ahí cuando despertó en el barco ni cuando fue vendida en la casa de subastas.
Se sentía tan vacía por dentro como si una de esas bestias con las que se divierten los nobles le hubiese arrancado su corazón y alma. Se sentía tan cansada emocional y físicamente que no tenía la fuerza para si quiera llorar por sus seres queridos.
Cada día anhelaba que ese niño que intentaba torturarla se hartara de ella y decida inscribirla al sangriento juego contra las bestias y acabar con esta agonía.
¿Qué podía hacer ella en un mundo donde Konoha parecía una ilusión, el chakra sacado de un cuento de fantasía y las frutas del diablo el arma que da poderes a quien la ingiera?
Si crees que este es un infierno te equivocas, el infierno tiene niveles.
Un mundo sun Konoha y todos sus amigos es el peor infierno, no podía imaginar que hubiese otros peores.
Ya lo tenía planeado, el otro día que habían salido, Sakura descubrió que es un delito grave atacar a un noble. Solo tenía que esperar al desayuno del día siguiente para herir a Fernan y que sus padres furiosos la manden a ser devorada por las bestias o ser fusilada en el acto.
Con lo que no contaba es que al día siguiente no fue llamada para el desayuno o siquiera en toda la mañana. Para cuando la llamaron fue llevada a rastras por dos de los sirvientes de la familia. La llevaron al salón donde padres e hijos estaban reunidos, quedó suspendida por los brazos siendo sostenida por los dos hombres por un largo rato hasta que sus dueños parecieron apenas percatarse de su presencia.
—¿Esta es la chica que compraste? —dijo el padre.
—Se ve más vulgar de lo que recuerdo —dijo la mamá tapándose la nariz y boca con un abanico para alejar el hedor de Sakura ya que al estar en casa no tenía su casco puesto.
El niño dejó de jugar con el gato de su hermana y vió a Sakura con indiferencia.
—Ah, si esta chica —dijo como si vagamente se acordara de ella—. No la quiero, quiero un esclavo nuevo. Papá, cómprame uno nuevo.
—Mi hijo necesita un esclavo a la altura de nuestro nombre —dijo la esposa.
El papá hizo una mueca de fastidio solo porque esto implicaría tomarse la molestia de volver a Sabaody y escoger un nuevo esclavo.
—Que se la coman las bestias —dijo el señor con desdén.
Los dos hombres se la llevaron fuera hasta que fueron detenidos.
—¡Espera! —dijo Fernan.
Tanto su madre, padre y hermana lo vieron confundidos. Sakura incluso se mordió el labio porque su plan había sido frustrado. O eso creyó hasta que vió sus ojos brillar con malicia.
—Hoy aposté que las bestias iban a descuartizar a las cosas antes de devorarlos, no pueden ser alimentadas —dijo Fernan.
El papá suspiró molesto.
—Denselo a los Cribanos, quizá alguno de esos seres inferiores la vea un poco atractiva. Ser cortesana de ellos le recordará a quien le debe su vida —dijo la mamá encogiéndose de hombros.
Se llevaron a Sakura que por primera vez desde que llegó mostró emoción sin que Fernan descubriera con qué pudo torturarla. Si hay algo de lo que se defendió fue de ser abusada. Intentó zafarse de los sirvientes pero la agarraron con fuerza.
Para empezar no tenía a dónde huir.
Antes de que pudiera darse cuenta ya estaba de nuevo en un bote en una celda junto a otros esclavos, la mayoría mujeres y uno que otro hombre. Sakura se encaramó a una esquina en la que abrazó sus piernas y observó a las personas junto a ella sin decir una sola palabra. En el viaje hicieron una parada en la cual llevaron más esclavos a la celda antes de volver a altamar. A veces los celadores se acercaban para reírse y poder divertirse humillando a la gente.
—Yo no quiero ser cortesana —dijo una de las mujeres en una ocasión.
Los hombres intentaban verse valientes. Sobre todo dos de ellos parecían ser muy optimistas.
—Ya verán que seremos rescatados, nuestro capitán nos salvará, estos piratas no saben que se metieron con la tripulación del pirata más fuerte de los mares —dijo uno de aquellos dos hombres.
Sakura los fulminó en silencio con la mirada, si había algo que aprendió a odiar tanto como los tenryuubitos fue a los piratas que creía que solo existían en cuentos de hadas, incluso aquellos cuentos parecían ser más decentes de lo que había visto. La capturaron, se burlaron de la gente, la vendieron como esclava y finalmente ahora cada cierto tiempo bajaban algunos de esos para divertirse con alguna mujer diciendo "de todos modos vas a trabajar de esto así que te enseñaré como hacerlo" Por tal motivo se mantuvo alejada de esos dos que aunque parecían querer tranquilizar a las mujeres y en ningún momento se atrevieron a tocarlas en la noche, no podía dejar de desconfiar.
Actualmente, dos hombres bajaron de la cubierta y abrieron las celdas, escanearon a las mujeres hasta que posaron su mirada en una chica rubia que al sentir que iba a ser la siguiente víctima se arrastró por el suelo huyendo de los dos piratas hasta que se pegó al costado de Sakura en un intento de huir de los hombres.
—Dejenla en paz, ¿No tienen nada mejor que hacer? —dijo Sakura por primera vez en todo el viaje.
Los dos hombres y los otros esclavos prestaron atención en Sakura.
—Así que sabes hablar —dijo uno de los piratas.
Ambos se rieron hasta que se sintieron un poco tensos ante la mirada fría y vacía de Sakura.
—¿Te crees muy valiente? Si no quieres ser la siguiente mejor sigue callada, esclava —dijo el otro pirata tomando del mentón a Sakura.
Sakura le escupió la boca. Los dos piratas y los esclavos se quedaron atónitos de la repentina e inesperada acción hasta que reaccionaron furiosos.
—¡Ya verás, perra! —dijo el pirata que fue escupido en la cara. La tomó de los cabellos y la arrastró fuera de la celda. La lanzó al pasillo mientras que el otro cerró la puerta de la celda.
—¿Te crees mejor? Eres una esclava, no eres nada —dijo uno de ellos comenzando a patearla, el otro la siguió. Ninguno de los dos se midió con la fuerza provocando que Sakura comienza a sangrar.
Sakura gruñó de frustración. Al carajo todo, si va a morir no será siendo con una ITS que le transmitió un demente con alguna parafilia extraña. Se paró del suelo y comenzó a esquivar los ataques. Si va a morir será bajo otros términos y aunque desconozca este mundo prefería robar un bote y remar hasta que llegue a tierra o morir de hambre y sed en el intento.
—¿Qué? ¿¡No trae esposas con piedras del mar!? —gritó uno de los dos piratas al verla moverse ágilmente para esquivar los golpes. Lo que les habían dicho es que ella había consumido una fruta del diablo que le da super fuerza.
Los otros esclavos comenzaron a alentarla. Piratas lucharon con ella notando la diferencia de poder hasta que uno de los dos tomó una jeringa que había en uno de los cajones cercanos y se la clavó a Sakura en el cuello. Antes de suministrar todo el líquido, el bote se inclinó violentamente al mismo tiempo que se escuchó un estridente ruido de madera quebrándose en pedazos. Seguido, se escucharon gritos de guerra en la cubierta.
Sakura aprovechó para quitarse la jeringa y con la punta la balancea hacia uno de los desprevenidos piratas haciéndole una herida en el cuello. El hombre se llevó la mano al cuello antes de que ambos se abalanzaron sobre ella.
Debilitada por la mala alimentación y sueño, el efecto de la inyección comenzó a adormecer su cuerpo pero como ninja entrenada siguió lanzando golpes. Desde la escalera bajó otro pirata corriendo. De un golpe de la punta de la nariz hacia arriba acompañado de un crack, uno de los piratas cayó al suelo inerte. Su visión comenzaba a desvanecerse.
—¡Nos atacan, hay que salir de a- —cayó muerto cuando le atravesó una bala rojiza en el pecho.
A pasos apresurados bajó otra persona que si su pobre visión vio bien de su puño lanzó una llamarada de fuego que envolvió al pirata y se acercó a ella.
—Hey, tranquila, está bien, estamos aquí para salvarlos —gritó la persona.
Sakura con los puños en alto dió dos pasos hacia atrás forzando la vista. La persona frente a ella parecía tener un gorro naranja y solo un par de pantalones. Eso no parecía ser el aspecto de alguien que quiere decir "Esta bien" Cuando la tomó del hombro el chico grito cuando ella lo mordió del brazo. Cayó al suelo y ella sobre él lanzándole golpes que perdían fuerza por el efecto de la droga.
—¡Qué diablos te pasa! —lo escuchó molesto.
Rápidamente fue superada en fuerza, la tomó de los brazos y giraron en el suelo quedando él sobre ella, no iba a dejar que sea violada así que aprovechó el impulso para volver a quedar ella sobre el chico.
Los dos rodaron por el suelo varias veces con el chico maldiciendo en voz alta.
—¿Qué está pasando aquí? ¡Ace! —gritó un hombre bajando las escaleras.
Sakura perdió las fuerzas por completo.
—¡Esta chica que está peleando! —gritó el chico llamado Ace con molestia—, ¡Yo solo la estaba ayudando y me está pegando!
Sakura respiraba en el suelo bajo el chico con dificultad. Dejó de poner resistencia en cuanto vió que no iba a poder ganar. Su visión se volvió nítida por un momento viendo al chico sobre ella sin camisa, tenía un curioso sombrero que le dió nostalgia al ver que si era naranja con dos curiosos rostros, uno feliz y otro triste. El chico no parecía ser muy mayor, quizá cerca de su edad, de pelo largo negro ondulado y unas pecas en sus mejillas, a su lado se asomó un hombre de rostro alargado con ojos perezosos y cabello rubio, el aunque traía camisa la tenía abierta.
—No —susurró llevando su mano al pecho del hombre intentando empujarlo antes de que todo se volviera oscuro.
El capítulo anterior, estuvo oscuro este capítulo por eso la clasificación es M, se van a tocar temas oscuros en esta historia. Espero que les haya gustado el capítulo. Al menos ya se fue de las manos de los tenryuubitos y los piratas esos y ahora está en manos de la tripulación de barbablanca que fueron a rescatar a sus dos tripulantes.
Saludos!
