En cuanto recobró la conciencia, mucho antes de abrir los ojos, sintió una mano moverse por su pierna, su cuerpo reaccionó por instinto, alejó su pierna, abrió los ojos encontrándose al mismo hombre de cabello rubio que se encontró antes de caer inconsciente, estaba sorprendido, en una mano tenía una bandeja y la otra mano libre, la mano con la que tocó su pierna.

-Despertaste antes -dijo sorprendido.

No pudo decir nada más, Sakura no le dió tiempo. La pierna que alejó rápidamente se dirigió a su pecho. El chico y la bandeja cayeron al piso Sin perder tiempo se levantó de la cama haciendo caso omiso de los estridentes dolores en todo el cuerpo que casi la cegaron al pararse. Dio unos pasos hasta que notó a dos enfermeras que estaban tan sorprendidas como ella, su mente no pudo procesar que hacían estas dos mujeres aquí

-Tranquila, mi nombre es Marco -dijo el rubio con cuidado luego de pararse al suelo-, solo intentábamos ayudar, estás en el área médica de los piratas de barbablanca.

¡Piratas! Ya tenía suficiente de ellos, no iba a volver a ser vendida. Cuando el chico se acercó a ella, Sakura balanceó sus puños aún esposados sobre el rostro del hombre, las esposas le dieron de lleno en el rostro de Marco tirándolo de nuevo, esta vez se sostuvo la nariz que comenzó a chorrear sangre.

Aprovechando el momento, corrió hasta la salida derribando la puerta hasta chocar su hombro contra el muro del pasillo. Gruñó de dolor.

Había un par de piratas en el pasillo que voltearon hacia el origen del ruido encontrando a una chica apoyada en el muro y la puerta destrozada en el suelo.

Estos también deben ser piratas pensó frustrada.

Duró unos segundos contra la pared antes de volver a tomar aliento y salir corriendo a un lado de los dos piratas.

-¡Detenganla! -gritó el rubio que se asomó de la habitación.

Los dos hombres inmediatamente fueron tras ella, como ambos piratas gritaban más gente que pasaba o estaban en sus cuartos y asomaron sus cabezas al escuchar el ruido. Una vez que se dieron cuenta que estaban persiguiendo a una chica en batas siguieron a los demás.

Sakura corría por los pasillos esquivando, noqueando y saltando a las personas con una sola cosa en mente: escapar de este barco. Más y más piratas iban tras ella intentando detenerla pero por suerte a pesar de estar malherida, seguía siendo más rápida. De una de las puertas salió un hombre con un barrote en mano listo para atacar, Sakura no dejó de correr, más bien se aventó de rodillas al suelo justo e inclinó su torso hacia atrás justo cuando el pirata balanceo el barrote sobre su cabeza, al pasarlo le robó el tubo, se levantó con un ágil movimiento y lo golpeó.

Con sus manos limitadas por las esposas y su cuerpo mucho más débil de lo que esperaba, el tubo fue bienvenido. Volvió a correr por los pasillos hasta que finalmente vio unas escaleras que iban hacia arriba. Subió por ellas y abrió la puerta. Llegó a la cubierta del barco más grande que ha visto en su vida, de no ser porque estaba siendo perseguida le hubiese encantado admirar el barco, pero este no es su caso. Los ruidos de los piratas gritando desde las escaleras le indicaron que pronto iban a alcanzarla y para acabar, había más piratas en la cubierta. Esquivó y golpeó a varios en el camino hasta que llegó al centro del barco, se detuvo en seco cuando notó a varios piratas parecían estar reunidos, entre ellos a un humano cinco veces más alto que el tamaño de un adulto normal, con una pañoleta cubriendo su cabeza, un gran bigote color blanco en forma de media luna y su torso cubierto con cicatrices solo colgaba de sus hombros una chaqueta de capitán color blanco y algunos aparatos médicos que se conectaban a su cuerpo. De los otros que estaban a su alrededor, solo reconoció a ese tal Ace. Muy pronto se vio rodeada por todos.

-¿Qué está pasando aquí? -pregunta el hombre alto que tranquilamente siguió sentado bebiendo de su botella de licor.

Su instinto le dijo que el hombre de mayor edad con la capa era la persona a quien debía tener más vigilada, su presencia era fuerte aunque no lo suficiente para acobardarse, ya ha estado en situaciones difíciles como para hacer lo mismo que cuando fue gennin. Ese hombre sería tal vez su mayor obstáculo para huir del barco, aunque no podía bajar la guardia, si había personas con frutas del diablo como aprendió en su tiempo como esclava entonces podían sorprenderla.

Sin temor, se lanzó al hombre de bigote blanco. Como ninja, en el momento en que empiezas a dudar de ti mismo estás acabado, aún con heridas graves, por la adrenalina corriendo en sus venas su mente trabajó a toda velocidad para compensar su escaso chakra y su falta de fuerza.

¡No dejaré que más piratas me vuelvan a capturar! gritó en el aire con el tubo en sus manos lista para atacar.

El pirata de bigote blanco alzó la mirada a la chica que de un salto estaba casi sobre él, simplemente levantó su brazo libre bloqueando el ataque. Sakura quedó sorprendida cuando el tubo en manos comenzó a vibrar y el aire a su alrededor comenzó a quebrarse.

¡Un usuario de la fruta del diablo! pensó.

Antes de que el tubo cediera se impulsó y golpeó con sus cadenas al hombre, la habilidad desapareció al instante. Frunció ligeramente el ceño al ver que aquel pirata esbozó una sonrisa. No iba a dejar que se burlara de ella, con las cadenas aún conectadas en el brazo del hombre impulsó su torso, piernas y cadera que estaban encima de su cabeza directo hacia el rostro del anciano para darle una fuerte patada, antes de que conectara su pie en su rostro, él interceptó su movimiento con su otra mano.

-Eres buena, pero no lo suficiente -dijo el pirata. La alzó de la pierna que la sostenía y la lanzó hasta estrellarse en el mástil.

En el impacto, la madera detrás de su espalda crujió por la fuerza del impacto miles de pedazos de madera se incrustaron en su piel y ella perdió el aliento, dos de sus huesos de las costillas ya fisurados terminaron por quebrar y sus órganos lastimados agonizan. Todo su cuerpo estaba en llamas. Aún así se despegó del mástil, por el esfuerzo no pudo evitar arquear su torso hacia adelante y vomitar sangre, al terminar volvió a erguirse sin preocuparse por limpiar el rastro de sangre que quedó en la comisura de su boca y miró con fiereza a los piratas en especial al hombre del bigote blanco. Si no fuera por su estado estaba segura de darle pelea.

De pronto, un pirata se acercó a su espalda listo para inmovilizarla hasta que de un ágil movimiento contrario a lo que se supondría que puede hacer con sus heridas, se posicionó sobre sus hombros con el tubo apretando su cuello. Cuando quiso hacer un movimiento Sakura apretó con un poco más de fuerza el tubo en su cuello.

-¡Teach! -gritó Ace furioso de que la chica se atreviera a poner una mano en su subordinado y más aún en su capitán. Dio dos pasos hacia ellos con sus brazos encendidos en fuego hasta que sus miradas se encontraron y ella apretó más el cuello de Teach haciendo que este comenzara a toser. Receloso y preocupado no tuvo más opción de dar dos pasos hacia atrás que por suerte hicieron que Teach volviera a respirar.

Sakura por poco y deja mostrar su sorpresa cuando una ave envuelta en llamas azules pasó muy cerca de ella hasta posicionarse a un lado de Ace y los demás y transformarse en Marco. Otro usuario.

Por ahora, su mejor movimiento era mantener a Teach como rehén, sus reservas de chakra seguían muy bajas aunque aún tenía las reservas de su sello, quizá... No, no podía permitirse usar sus habilidades tan descuidadamente, aún siendo la única con chakra en este mundo, no podía dejar que se descubrieran, podría acarrear severas consecuencias si no podía acabar con todos ellos. Se tensó cuando más de uno de ellos sacó aquella extraña arma de metal que los tenryuubitos disfrutaban usar con cualquier excusa -o no- para matar a esclavos y la gente común.

Teach que estaba debajo de Sakura respirando con dificultad comenzó a sudar preocupado, si no la mataba la chica, una bala podría hacerlo si no tenían cuidado.

-¿Cómo te atreves a lastimar a nuestra gente luego de salvarte la vida? -dijo Ace con tono amenazante.

La pelirrosa lo vio unos segundos antes de volver su mirada hacia su capitán que seguía tranquilo en su asiento. Solo lo hizo enfurecer más, de no ser por Marco que lo detuvo ya se habría abalanzado.

-¡Hey! Somos nosotros, ¿Te acuerdas? -habló una persona. Todos voltearon a verlo, era uno de los chicos nuevos y uno de los compañeros de celda de Sakura, a su lado estaba el otro compañero-, no queremos hacer daño, el jefe no es esa clase de persona, los demás están bien, hace unas horas bajaron del barco en una isla, te quedaste porque tu estado era muy grave.

-¡Si! Ellos están a salvo en una isla, podrán regresar a casa -dijo el compañero.

Sakura solo se les quedó viendo un par de segundos antes de volver la mirada al capitán.

Chica lista pensó el capitán, su sonrisa se hizo más grande. Aunque le hablaban sus hijos, ella solo les daba una mirada antes de volver a verlo sabiendo que era la persona con más rango en el barco. Lo que más le había interesado es que aún siendo una niña delgada, cubierta suciedad, sangre seca, heridas de las que fue informado en cuanto la recibieron,vestida con solo una bata que se teñía de color rojo por su sangre y con esposas de roca del mar que la debilitan, se movía muy bien y por si fuera poco, no tembló o desmayó ante su presencia como los nuevos, incluso se atrevió a atacarlo y aguantó el golpe que recibió sin quejarse.

Es una veterana, aún así no lo iba a engañar, la experiencia y la edad le hizo notar cosas que muchos de sus hijos pasaron por alto. Sus agudos ojos podían ver los casi imperceptibles espasmos involuntarios que aparecían en su cuerpo producto del cansancio y dolor que intentaba ocultar. O es muy valiente o imprudente o tal vez las dos

-¿Cómo te llaman, niña?

Sakura frunció el ceño.

-Es grosero preguntar nombres cuando uno no se presenta. Si fuera Naruto le hubiese dicho viejo de bigote blanco, de haber sido Shikamaru probablemente ya hubiese ideado al menos cinco formas de huir y si fuera Sasuke los hubiera metido en un genjutsu para escapar sino es que los mata primero.

Se quedaron atónitos, ¿Cómo es que no conoce su nombre? ¡Barbablanca es conocido por todo el mundo! Por muchos apodado el caballero del mar y el hombre más cercano al one piece, otros como el hombre más fuerte del mundo y otros tantos como un hombre muy peligroso y uno de los cuatro emperadores del mar.

Barbablanca simplemente se rió divertido.

-Así que puedes hablar.

Sintió náuseas cuando recordó que los dos piratas en el anterior barco dijeron lo mismo antes de sacarla a rastras de la celda.

-Mi nombre es Edward Newgate, Barbablanca, capitán de la tripulación de barbablanca.

No, ella no lo conocía y si tenía que hacerlo no le importaba.

-Ahora, te toca a tí

-Haruno Sakura de la aldea de Konoha en el país del fuego -dijo Ignorando el escozor en su pecho cuando mencionó a su aldea, creyó que nunca volvería a hablar de su aldea aunque sea para un superficial saludo.

Los ojos de barbablanca brillaron de interés. Los demás murmuraron extrañados, no habían escuchado de una isla llamada país del fuego y mucho menos de una aldea con nombre Konoha en sus viajes.

-Bien, Sakura de la aldea de Konoha, parece que has tomado por sorpresa a dos de mis comandantes -vio de reojo a Ace que resopló molesto y Marco que seguía limpiando el rastro de sangre en su nariz-, si lo sueltas te prometo que no te haremos daño a menos que sigas atacando, solo fuimos a rescatar a dos de mis hijos, como dijeron ayudamos a tus compañeros y decidieron bajar en la última isla, tu te quedaste porque seguías inconsciente y con heridas graves.

-¡Por qué tendría que confiar en ustedes, malditos piratas! -gritó con todas sus fuerzas, el agarre en el tubo se afirmó haciendo que teach tosiera un poco, algunos de ellos como usuarios de la fruta expresaron sus habilidades listos para atacar-, me raptaron, golpearon, se burlaron, me vendieron como un trozo de carne a una casa de esclavos, intentaron violarme y todo con la excusa de que son piratas y hacen lo que quieren.

Algunos de ellos se removieron incómodos, otros como barbablanca y sus comandantes vieron la marca del dragón y luego volvieron a verla al rostro. ¿Qué son diferentes a ellos? Esto solo confirmaba que ella parecía ignorar la existencia de barbablanca y lo que hace en las islas que proclama como suyas.

-¡Tú! -dijo observando a Marco con rencor-, intentaste tocarme cuando me desperté.

Marco dio un brinco y lo negó efusivamente.

-Soy el comandante de la primera división, soy médico, solo iba limpiar tus heridas antes de curarte hasta que despertaste.

No podía creerle, es un pirata.

-Sigues viva, ¿no? -dijo Barbablanca.

Sakura se quedó sin palabras. Notó por primera vez a las enfermeras que estaban alrededor de él, comenzó a dudar de sí misma. Las enfermeras se veían bien cuidadas y si lo pensaba bien, cuando despertó y empujó a Marco, él cayó con una bandeja con un balde de agua, esponja y un paquete de gasas. El tiene razón, de haber sido como los otros piratas probablemente ya le hubiesen hecho algo y no la habrían llevado a una suave cama y cambiado a una bata. Lentamente fue suavizando el agarre en el cuello de Teach hasta que lo soltó, Teach corrió hacia sus compañeros aliviado de que seguía vivo.

-Bien, parece que estamos mejorando -dijo Barbablanca divertido-, por curiosidad, chica.

-Sakura,-dijo Sakura entre dientes- ¿Y ahora qué? ¿Por salvarme ahora te debo la vida? Yo no pedí que me salvarás.

Barbablanca se rió en voz baja a expensas de sus hijos que gruñeron indignados. Tenía que darle crédito, debilitada por las heridas que en cualquier momento la harían caer inconsciente, con esposas de roca de mar por ser usuaria de una fruta y aún así seguía en pie dando respuestas punzantes.

-¿Quieres regresar con esos piratas? Si asi quieres podemos devolverte -dijo Barbablanca- ¿Que hubiese hecho de haber conseguido escapar de este barco?

Casi se volvió a reír cuando la vio contraerse.

-¿Qué te importa? ¿Ahora jugarás al policía bueno? ¡Ja!, si quieres sacarme información tendrás que torturarme primero, no serías el primero en intentarlo -dijo Sakura con un tono mordaz. No iba a decirle que un lugar donde encontrar su muerte. Prefería morir lejos de estos piratas.

-Con tus heridas no llegarás muy lejos, sería una lástima que murieras, dime donde está tu isla.

Por primera vez desde que la encontraron todos los presentes vieron el semblante de la chica cambio completo a uno lleno de tristeza. Los recuerdos de sus amigos saltaron en su mente con el mismo dolor que el primer día hasta que recordó donde estaba y volvió a ponerse en guardia.

-Si buscas chantajearme con mi gente no lo lograras, Konoha ya no existe -dijo Sakura con un tono carente de emoción-, Solo quedo yo.

Por varios días se negó a creer que realmente hayan muerto, trató de convencerse de que esto solo era un genjutsu de mal gusto, incluso tal vez un Tsukiyomi pero por más que lo negara tenía que admitirlo, y el hacerlo en voz alta fue más doloroso de lo que alguna vez creyó experimentar. No queda nada.

Barbablanca y los demás se miraron sorprendidos. Que una isla desapareciera solo podía ser obra del gobierno mundial hacia una isla no afiliada,si no mal recuerda en los países afiliados no había alguno llamado país del fuego.

-Yo soy Barbablanca, uno de los cuatro emperadores de estos mares, en mis territorios la esclavitud no es una opción -dijo con voz autoritaria que hizo estremecer ligeramente a Sakura-, sería una lástima dejar que mueras, si no tienes a donde ir, conviértete en mi hija.

Los demás jadearon sorprendidos. Nunca en todas sus vidas en el barco Moby-Dick, Barbablanca le ofreció a una mujer unirse a su tripulación, la únicas mujeres son las enfermeras y eso de que la insistencia de que las necesitaba por su salud.

Sakura dió un paso atrás.

-¿Tu hija? No, no seré una de ustedes y menos tu hija -dijo con recelo. Esto se estaba poniendo más extraño, tal vez lo mejor sería aventarse al mar y luego ver qué hacer.

-¡Gurarara! -se rió Barbablanca, se esperaba algo como eso-, ¿Qué tal quedarte hasta curarte? Tal vez cambies de opinión.

No supo qué contestarle. ¿Acaso está loco? Desde que despertó por primera vez desde el incidente de konoha nadie le había dado una mano hasta ahora e inocente hecho por un pirata. Y por si fuera poco, la desafía.

-¿Cómo sé que puedo confiar en ti? -fue su última estrategia confiada a que no le pudiera dar una respuesta.

Lo que no esperaba es que Barbablanca aún sonriendo, sacó algo de su pantalón y se lo lanzó. Cuando atrapó el objeto, al abrir las manos se le hizo un nudo en la garganta al ver una llave, la llave que "restringe" su poder, no es que le sea necesaria pero ellos no lo sabían, para ellos era darle la libertad y para ella un símbolo de confianza de que todo lo que decían es verdad. Vio de reojo a las enfermeras, nuevamente tomó nota que no parecían ser maltratadas y se veían bien cuidadas.

Su cuerpo lentamente comenzaba a debilitarse y es por eso que su mente cedió, esta vez será un salto de fe o el destino le dice que vaya con ellos.

-Me quedaré -dijo finalmente con voz tranquila-. Prometo no lastimarlos siempre y cuando no me hagan daño.

En cuanto las esposas cayeron al piso en un golpe seco, Barbablanca les hizo una señal a las enfermeras, tres de ellas fueron con Sakura que las acompañó en silencio, los piratas se hicieron a un lado cuando las cuatro pasaron a un lado hasta que Sakura se desplomó, las tres la sostuvieron a tiempo. Hasta ese momento se dieron cuenta que ella sudaba y jadeaba con fuerza.

-Nosotras la llevamos -dijo una de la enfermera cuando uno de los piratas quiso acercarse a ayudar.

Las siguieron con la miradas hasta que las cuatro desaparecieron al bajar las escaleras.

-No me sorprende que haya colapsado, no puedo creer que se pudo mover por la gravedad de sus heridas y la fiebre y mucho menos pelear -dijo Marco con una pizca de respeto y asombro. Al perder de vista a las chicas se volvió a Barbablanca-, ¿Está bien que se una?

Antes de que Barbablanca pudiera contestar, Ace azotó su pie contra el piso.

-Viejo, ¿Realmente vas a hacer que se una? ¡Intentó atacarte! La salvamos y lo primero que hace es huir, atacar a la gente y usar a Teach como rehén -dijo Ace, una gran vena resaltaba en su frente.

-Tú intentaste matarme en más de una ocasión cuando subiste al barco luego de que te derrote.

Ace hizo una mueca de vergüenza al recordar su pasado cuando se negaba a unirse a Barbablanca y llamarlo padre.

-Si todo lo que dijo es verdad entonces tampoco lo ha tenido fácil, quedarse sin hogar y haber sido esclava de un Tenryuubito no es fácil -dijo Tatch, el comandante de la 4ta división y chef del barco-, ha tenido la suerte de escapar con vida.

-Es claro que no dijo toda la verdad -dijo Ace, seguía molesto pero al menos se calmó un poco.

Izo, el comandante de la 16ava división dio un paso hacia barbablanca.

-Es extraño, esa isla... El país del fuego, en wano-

-Por supuesto que no va a decir toda la verdad -interrumpió Barbablanca-, No todos los días uno pierde su hogar quedando sola y mucho menos escapar de un tenryuubito, tiene derecho a desconfiar de la gente.

Nunca ha dejado entrar a su familia a un extraño que vea que no sea confiable o sea conflictivo para la tripulación, por otro lado... Tenía una corazonada.

Con eso ninguno pudo refutar lo contrario. Recordando la marca hicieron una mueca.