En medio de la noche Sakura abrió los ojos. Lo último que recordaba es que estaba festejando con los piratas de barbablanca el haber derrotado a los piratas que se atrevieron a irrumpir el barco en medio de una tormenta. Fue una fiesta a lo grande, con bebida y comida en abundancia, en cuanto se acababa la cerveza su vaso "mágicamente" volvía a estar lleno y su plato volvía a estar a rebosar de comida.

En algún momento de la fiesta debió dormirse y alguien la cargó hasta su cuarto.

A diferencia de los últimos días, su cuerpo se sentía descansado y su mente despejada. Al sentarse miró de reojo la esquina.

Naruto no estaba.

Dejó caer sus hombros de alivio. El ver la esquina vacía se sintió más placentero de lo que esperaba.

Podía seguir durmiendo en su cama pero no tenía ganas de estar en su cuarto así que se levantó de la cama, se quitó la ropa que traía puesto hasta llegar a su cómoda, sacó un vestido blanco cómodo que le llegaba a las rodillas y un chal rojo que Tato le regaló. Ni siquiera se molestó en ponerse zapatos al salir de su cuarto. No quería sentir ataduras en su cuerpo.

De puntillas caminó por la cubierta hasta que sus pies la llevaron a su lugar habitual en la popa del barco. Se sentó en el barandal del barco, cerró los ojos e inhaló profundamente el aire salado mientras sus oídos se enfocaron en el sonido de las olas del mar. Disfrutó esta paz y calma que no había sentido desde que despertó en este amplio y desconocido mar.

Una vez que abrió los ojos levantó su mirada al cielo, la gran luna redonda brillaba en el cielo con las brillantes estrellas que parecían pequeños diamantes a su lado.

Aunque su mundo dio un giro de 180°, su consuelo es el ver las mismas estrellas que veía en su isla. Algo que le hacía saber que estaba en casa aún cuando esta no es la tierra en la que creció sino un barco rodeado de un inmenso mar. Por primera vez sintió tranquilidad al verla iluminar el cielo nocturno sin temor a que saltaran ninjas enemigos de la sombra.

¿Cuántas veces ha mirado el cielo nocturno en sus misiones sin darle la mayor importancia? incluso cuando descubrió en la guerra ninja que la luna fue creada por Hagoromo y Hamura para sellar a su madre. Es más que un sello, es un recuerdo de la existencia del mundo ninja e irónicamente le hacía pensar que en este mundo desconocido solo quedaba Kaguya que no saldrá de su prisión y ella.

La noche estaba particularmente fría, sus manos comenzaron a sentirse heladas pero es algo que podía soportar. No quería entrar aún.

"Solo un poco más" pensó sin prisa.

Algunas veces como en esta ocasión, Ace tenía que decidir entre el hambre, dormir e ir al baño a la vez. En algunas ocasiones ha logrado comer y dormir al mismo tiempo, por desgracia el sonambulismo no está en su lista de actividades por lo que se tuvo que levantar para ir al baño y luego fue a la cocina a robar de la alacena ignorando la nota que decía: "No robar, si estoy hablando de ti Ace". Con un pedazo de pan en la boca salió a la cubierta a caminar un ver el mar antes de volver a tumbarse en su cama. Sus pies inconsciente lo llevaron a lo popa tal vez por la costumbre de sus últimos días con la pelirrosa que actualmente es la invitada del barco.

Al subir las escaleras se atragantó con su pan al ver a la susodicha sentada en el barandal. Por el ruido la pelirrosa volteó a verlo, sus ojos color esmeralda se encontraron con los suyos.

—¿Qué?

—¿Qué? —repitió él.

La chica frente a él comenzó a reír. Aunque era un agradable cambio en ella, aún no se acostumbraba a su risa sincera. No es que le molestara, mas bien le gustaba, no le gusta la gente triste o malhumorada.

—Te ves mejor.

—El milagro de un sueño reparador —tarareó Sakura.

—Esos son los mejores —respondió Ace.

Sakura frunció el ceño a la vez de que infló ligeramente los cachetes.

—Tú no cuentas, no sé cómo puedes dormir parado y no te ahogas al dormir sobre tu comida.

Su pecho vibró al compás de su risa. Si lo decía de ese modo parecía que tenía un súper poder del que obviamente se enorgullece.

—Lo aprendí de niño.

—Qué peculiar familia tienes.

Ace se encogió de hombros para que ella lo tomara como quisiera. En cambio estaba un poco más preocupado por saber cómo estaba.

—¿Segura estás bien? —La última vez que se vieron ella experimentó emociones fuertes.

Contrario a lo que pensaba ella volvió a sonreír y para su preocupación se paró en el barandal, dió un paso más cerca a ella estirando sus brazos.

—¿Qué haces? Si te caes no podré sacarte, los dos somos usuarios de una fruta del diablo.

Al verlo fruncir el ceño Sakura volvió a reírse. Si tan solo supiera que ella puede caminar de manera horizontal y sobre el agua, daría lo que fuera por ver su rostro sorprendido si ahora mismo se pone a caminar sobre el mar. Lástima que tenía que mantener su identidad al cubierto por lo que se abstuvo en cambio comenzó a caminar de puntillas por el barandal.

—Está bien, hoy me siento bien.

Realmente lo estaba. Se sentía en paz y agradecida por seguir viviendo, tenía un nuevo propósito en su vida y estaba decidida a conseguirlo. Era tal su felicidad que tenía hasta ganas de bailar. Hacía mucho que no lo hacía, es un baile que ha pasado de generación en generación en generación.

—¿Qué haces? —preguntó Ace cuando la vió estirar uno de sus brazos y la pierna contraria.

—Bailar.

—¿Bailar? —enarcó la ceja.

Sakura comenzó a mover su cuerpo al ritmo de su alma.

—Si, es un baile que me enseñaron de niña, representa el tributo, la gratitud y un saludo.

—¿A quién?

—A mi, a ustedes, a la vida en la tierra y a los dioses que nos cuidan como-

—A la diosa del mar.

—Exacto, la diosa del mar, el dios árbol, el de los cielos, a todos los demás.

Ace se le quedó viendo sin despegar la vista de ella, sus movimientos eran gráciles, su vestido blanco iluminado por la luz de la luna dejaba ver la silueta de su cuerpo pero solo la hacía ver etérea, no había una pizca de morbo y lujuria al verla, cada movimiento con los brazos y giro en sus propios pies estaban cargados de sentimientos, poco a poco comenzó a invadir un sentimiento de plenitud como si el mensaje del baile secreto lo llena de poco en poco.

Fue así hasta que el choque con una ola la desestabilizó en un giro, él se lanzó a ella y la tomó entre sus brazos. La cabeza de Sakura quedó apoyada en su hombro y sus brazos la rodearon por la cintura.

—Te dije que era peligroso. Sería terrible si te cayeras y yo también por ayudarte.

—Pero estamos bien, ¿No? —dijo Sakura alejándose lentamente. Se apoyó en el barandal y se deslizó hasta quedar en el suelo—. Listo, así ya no habrá peligro.

Hizo una mueca, se veía tan despreocupada y tranquila que no tenía ganas de verse como el gruñón de la historia. Normalmente es el imprudente y despreocupado de la tripulación así que tomar este papel no era lo suyo. Miró a su alrededor antes de sentarse junto a Sakura recargando su espalda en la madera del bote y alzó la vista al cielo imitando a Sakura. De niño a veces se acostaba en el suelo junto a Sabo y Luffy a ver las estrellas, intentaban ver las constelaciones y en ocasiones las inventaban sólo para burlarse de Luffy que decía que no las veía

—¿Segura que estás bien?... ¿No hay pesadillas o algo?

—No, solo quería salir de mi cuarto —dijo Sakura, la compañía de Ace fue bienvenida—, Quería ver las estrellas, me recuerdan a mi casa. En la academia nos enseñaron a leer las estrellas para saber el camino, como un mapa en el cielo.

—Oh, eso suena genial, sería increíble que eso se aplicara al mundo.

—Je. Sí, escuché que algunas islas se mueven, qué extraño mundo.

—Hey, tú eres parte de este mundo —se burló Ace.

Cuando ella resopló y con su mano lo empujó ligeramente del brazo, Ace se rió en voz baja para no alertar al vigía en turno. Cuando la mano de Sakura tocó el brazo de Ace, él sintió su mano helada, sólo entonces notó que las puntas de sus dedos comenzaban a verse rojas. Por haber comido la mera mera no mi podía controlar la temperatura de su cuerpo.

—Hace mucho frío, deberías entrar. Te vas a enfermar por llevar ropa ligera.

—¿Cómo sabes? Eres un hombre de fuego.

—Oh, sé que soy caliente, cuidado o te quemarás —le guiñó el ojo.

—Tonto —murmuró Sakura poniendo los ojos en blanco. Su sonrisa delató que le había hecho gracia su respuesta—. Estoy bien, he soportado el frío del desierto y dormí bajo la nieve.

—Soportarlo no es igual a congelarse, si Marco te viera dará el grito en el cielo y me regañara —dijo Ace con el ceño fruncido. Luego de un rato se le ocurrió una grandiosa idea, con ayuda de sus manos se arrastró hacia Sakura hasta que sus cuerpos se tocaron en los extremos, como sus manos sus brazos estaban muy fríos, elevó un poco la temperatura de su cuerpo para que se pasara a la de la pelirrosa—, Listo, así no te vas a enfriar y no moriré en manos de Marco.

—Gracias —susurró Sakura dejando escapar un suspiro de alivio, el calor que emanaba comenzó a envolverla de una agradable manera. El tenerlo a su lado como un calentador andante parecía muy práctico.

Los dos se sumaron en un cómodo silencio mirando las estrellas y el sonido de vaivén del mar. Con tal paz y la calidez que despedía el cuerpo de Ace, Sakura lentamente comenzó a cerrar los ojos.

—Espera, Sakura-

Lo escuchó hablar pero estaba tan cómoda que sus ojos se cerraron contra su voluntad.

Los murmullos de personas que sonaban muy lejanas poco a poco se fueron haciendo más y más nítidas hasta que comenzaron a despertarla.

"¿Me quede dormida? ¿Cómo es que no me desperté en cuanto se acercaron?" se reprendió. Desde que era una gennin no le había pasado algo similar a esto. Por suerte, cuando abrió los ojos se encontró cara a cara con algunos de los comandantes y tripulantes que estaban parados a unos pasos de ella con unas sonrisas traviesas plasmadas en sus rostros. Tenía la suficiente confianza de no sentirse amenazada por ellos ya que en estos días aprendió en que ellos cumplen sus promesas, aún así le pareció extraño verlos a todos juntos.

—¿Qué sucede? —preguntó aún con voz adormilada. Se sentía tan cómoda que no quería ni pararse.

—¿Durmieron bien? —preguntó Blamenco el comandante de la 6ta. división. A su lado, varios de sus compañeros se rieron en voz baja.

Sakura frunció el ceño al verse un poco confundida con la pregunta hasta que escuchó un ronquido a su lado, al girar a su derecha se dio cuenta de que estaba recostada en el costado de Ace y su cabeza en su hombro, el chico de pecas se veía tan cómodo como ella que hasta roncaba con fuerza.

"¿Cómo es que no lo escuché roncar" se preguntó Sakura asombrada que sus grandes ronquidos no la despertaron.

Lentamente se enderezó sin despegar la vista del despreocupado Ace que seguía ajeno a la situación.

Ahora que su cerebro por fin se desperezó, se dió cuenta del porqué las miradas traviesas de la mayoría y el tono burlón que usó Blamenco al preguntarle por el sueño. Contrario a la imagen que tenía de los piratas, el grupo de barbablanca cada que no estaba en una pelea contra otro grupo siempre se aseguró en romper los esquemas que tenía de los piratas hasta ahora. En este momento no parecían los rudos y temibles piratas que al parecer todo el mundo respeta y teme, parecían unos adolescentes que se burlaban de una "pareja". El único que parecía molesto era Marco.

Por supuesto Sakura es una mujer adulta que no iba a sonrojarse como una colegiala, dormir a la intemperie con un compañero no significa algo romántico.

—Solo nos quedamos dormidos —dijo Sakura ignorando la gran vena de Marco que creció con su descuidado comentario. Para evitar ser el blanco de su enojo le dio un par de no muy fuertes codazos a Ace hasta que se despertó.

—¿Ya es hora de comer? —preguntó apenas abrió los ojos hasta que vió a varios de sus compañeros rodeándolos—. ¿Qué? Yo solo la vi afuera y luego nos quedamos dormidos.

—¿Solo eso? —dijo Marco en voz alta cuando su molestia finalmente explotó. De una zancada se puso frente a un pálido Ace y le jaló la oreja—, si la viste afuera debiste hacer que vuelva a su habitación, con el frío de anoche pudo haberse enfermado, es nuestra invitada.

Varios de los tripulantes y Sakura se rieron al ver el discurso de Marco sobre lo descuidado que Ace llega a ser sin pensar en lo que es mejor para los demás.

Desde entonces, Ace y Sakura tomaron la costumbre de ir por la noche al lugar favorito de Sakura y ver las estrellas en el cielo, en todo momento -para sorpresa de Sakura- Ace se la pasó despierto preguntando sobre su anterior vida. Contrario a lo que esperaba, fue agradable hablar de Naruto, Ino, Tsunade y todo lo demás excluyendo grandes detalles. En algunas ocasiones cuando el sueño les ganaba, se quedaban dormidos en la intemperie.

Desde aquella primera mañana que despertó junto a Ace, comenzó a sospechar que Thatch tenía la misión secreta de llenarla de comida. Por las mañanas le servía una sustanciosa comida que terminaba regalando a los demás por ser demasiada -Thatch terminaba regañando al pobre ¿desafortunado? que generalmente terminaba siendo Ace-, al medio día se acercaba a ella a ofrecerle un jugo de frutas y un postre que generalmente era un flan o anmitsu luego de enterarse que era su postre favorito y lo aprendió a realizar gracias a unos ninjas de wano- en la tarde le daba una sustanciosa comida, a la hora de comer le llenaban su plato hasta casi desbordarse por la pila de comida -que casi siempre terminaba comiendo Ace- en la tarde siempre aparecía un aperitivo que le ofrecían y finalmente la noche y la cena no era tan sustanciosa pero seguía siendo mucha.

Toda causa tiene una consecuencia, el comer demasiado cobró factura.

Actualmente la habitación de Sakura era un caos, los cajones abiertos con aspecto de haber vomitado por la ropa colgando de estos, algunos vestidos largos y cortos desperdigados por todo el suelo y la dueña de la habitación parada frente al espejo luchando por subir el cierre lateral de su vestido que ni siquiera podía pasar de la mitad de su reccorrido.

Sus dientes rechinaban de la frustración mientras sus manos intentaban por todos los medios lograr subir el cierre sin llegar a usar tanta fuerza como para romper el vestido prestado por las chicas. Intentó sumir el estómago, intentó usando a un clon, entre otras opciones pero nada.

—Estoy gorda —lloró en silencio una vez que aceptó que no iba a subir más.

Aunque descubrió que el comer le ayudaba a restaurar su chakra por lo que todas esas calorías demás se quemaban para generar el chakra, ahora que has estado sin mucho movimiento esa energía se volvió grasa. Claro que no había llegado a su peso ideal, sus muñecas aún se veían muy delgadas y sus mejillas seguían ligeramente hundidas pero es innegable que se la ha pasado como un puerco en engorda para la fiesta, moverse de un asiento a otro y comer.

En ese momento su tren de pensamientos se partió en mil pedazos, su rostro se puso azul conforme bajó su mirada hacia el vestido... Aún no había llegado a su peso promedio -el peso estándar de una kunoichi de su estatura y edad-, el vestido es de Tato, ella está delgada, ella y las demás le prestaron prendas también lo son. Ninguna prenda que no sea vestidos para dormir ahora le quedaban.

En el país del fuego y las otras naciones Sakura tenía una estatura promedio, su cintura era delgada como la de Ino y las demás aunque su pecho era pequeño, a comparación de allá, fuera de las tierras que conoce, las mujeres del resto del mundo son más altas que ella, las delgadas con un torso y piernas muy finos y un pecho pronunciado.

De alguna manera se sintió derrotada sin siquiera proponérselo.

"No puedo seguir así, tengo que volver a hacer ejercicio" se dijo Sakura volviendo a renovar su determinación. Dio un par de zancadas para ir hacia la enfermería donde Marco y las enfermeras debían de estar esperándola para hacer su chequeo diario hasta que al agarrar el pomo de la puerta se congeló.

El vestido estaba sin cerrar, no tenía más que su pijama para ponerse, ya confiaba en cierta medida en estos piratas pero no como para salir en bata frente a una manada de testosterona. Su cabeza cayó sin gracia hacia adelante a la par de que su cuerpo se cubre de un color azul oscuro.

—No puedo salir así —tendrá que esperar a que alguno de ellos se pregunte por qué no ha salido a hacerse su chequeo o que Thatch llegue a decirle que debe salir a desayunar para pedir ayuda. Había escuchado en la cena que estaban preparando mermelada de frutas y hoy muy temprano iban a hacer croissant frescos para rellenarlos con mermelada o mantequilla. Al darse cuenta de lo que pensaba se limpió frenéticamente la baba que empezó a escurrirse de la comisura de su boca— No, no es momento de pensar en comida.

—Sakura, ¿estás bien? No has ido a tu chequeo —Desde el otro lado de la puerta llegó el salvador de Sakura que no fue otro que Marco.

La puerta que da a la habitación de Sakura se abrió ligeramente haciendo que Marco mirara curioso, normalmente la había escuchado responder o decir que pasara. En cambio una mano salió disparada desde la rendija y lo jaló a la habitación hasta encontrar a Sakura del otro lado. Lo primero que pasó en su mente es cómo es que Sakura lo había logrado arrastrar con tanta facilidad cuando por reflejo puso resistencia sin éxito.

—Que bueno que llegas, necesito tu ayuda.

—¿Qué sucedió? —la pregunta quedó en el olvido al verla en problemas.

De médico a médico -aunque uno escondía su identidad de médico- Sakura tuvo la certeza de que podía ser de ayuda. En el segundo que lo escuchó llamarla se le ocurrió que si no podía pedir la ropa de las chicas porque ya no le quedaban entonces tendría que recurrir a la de los chicos. Pero ¿por qué tenían que ser tan malditamente altos? El más bajo de todos en la tripulación le llevaba 24 centímetros de diferencia y tenía que ser nada menos que Ace, en definitiva queda descartado porque primero, nunca lo ha visto con camisa, ¿Siquiera tenía ropa que le cubría el torso? y segunda, es educado pero a veces imprudente y no se iba a arriesgar que diga algo de que no le quede la ropa de las enfermeras. De ahí el segundo más bajo en estatura aunque ya pasaba los dos metros fue Marco.

—Necesito que me prestes ropa —murmuró entre dientes.

—¿Qué? No te entendí.

Sakura respiró hondo.

—Como estoy subiendo de peso para poder llegar a mi promedio y mi complexión es distinta a la de Tato y las demás, la ropa que ellas me prestaron ya no me entra —señaló el cierre a medio subir—. No solo es importante subir de peso sino también mantener una buena salud, no puedo pasármela todo el tiempo sentada y comiendo así que sugiero hacer un poco de ejercicio. Mientras consigo ropa adecuada para mi tamaño, esperaba que me pudieras prestar algunas camisas o playeras para salir en ropa de dormir.

Terminó de hablar tratando de parecer lo más casual aunque la rojez que iba de sus mejillas hasta la punta de sus orejas decía lo contrario. Gracias a que tuvo que entrar a la política como estudiante de Tsunade tuvo que aprender a manejar su vergüenza e ira lejos de golpear todo lo que se le atraviesa sino recurrir en situaciones que lo ameriten a hablar como ahora para verse lo más profesional y seria posible.

—... Si, he notado en tus chequeos estás subiendo de peso, eso es bueno —el tinte rosado en sus mejillas y orejas pasó a rojo—. Si necesitabas ropa debiste decirlo antes, hablaremos del ejercicio ahora que regrese con ropa.

Ahora Sakura caminaba por los pasillos del barco con una sonrisa en el rostro, traía una de las camisas moradas manga larga que le hizo un dobladillo a la altura de los codos para que no vayan colgando en sus manos y una de las licras de las enfermeras que por la elasticidad aún le quedaba. Se sentía una triunfadora porque luego de que Marco regresó con una pila de ropa y ella se cambió, Marco volvió a entrar y le empezó a refutar que debía esperar un poco más antes de hacer ejercicio por las lesiones y la mala alimentación que tenía, ahí aprendió que él era el mamá gallina ¿o será mamá fenix? de la tripulación.

El acalorado debate terminó con Sakura triunfando luego de llegar al acuerdo de hacer ejercicios de poco impacto bajo la supervisión de Haruta y Vista. Se fue a desayunar muy contenta con un par de croissants y ahora estaba frente al gimnasio.

Gran parte de la tripulación que no estaba terminando de arreglar el barco o haciendo alguna actividad en la isla, se encontraba en este gran espacioso lugar sin puertas, en el centro había un ring para pelear y alrededor diversas herramientas para hacer ejercicio de distintos tamaños para adaptarse a las estaturas de la tripulación.

—Ah, Sakura, Marco nos dijo que querías entrenar —dijo Haruta al notar a la pelirrosa en la entrada.

—Nos encargó cuidarte —dijo Vista, Sakura hizo un puchero porque eso significaba que iban a vigilar que no hiciera nada pesado o peligroso— Pero no somos niñeras, con dos son suficientes.

Junto a una carcajada señaló al pelinegro con pecas que actualmente estaba haciendo pesas.

—¿Quién dijo niñero? —gruñó cuando escuchó que le hablaban. Dejó la pesa en su lugar y buscó con la mirada al objetivo de su paliza hasta que vio a Vista y Haruta junto a Sakura.

—Hey Sakura, ¿Qué haces en el gimnasio? —dijo Ace contento. Tomó nota de luego vengarse de sus dos compañeros por decirle niñero.

Varios de los que estaban ahí haciendo ejercicio se detuvieron al sentir curiosidad de por qué la pelirrosa se encontraba en esta zona que no había frecuentado anteriormente, ya todos sabían que sus lugares recurrentes era el comedor, su cuarto, enfermería y la cubierta.

—No puedo quedarme sin hacer nada todo el día... ¿Qué? ¿Por qué me miras así? —tuvo que inclinar su torso hacia atrás cuando Ace se inclinó un poco hacia ella y le miró de arriba a abajo.

Los que aún seguían haciendo ejercicio lo dejaron de hacer para ver qué iba a hacer Ace ahora.

—¿Es eso de Marco?

—¿Qué tiene? Es solo una camisa, no creo que tenga nada de malo que un compañero me preste su ropa —arrugó ligeramente la nariz.

—No, solo es raro, Marco siempre trae sus camisas desabrochadas, es raro ver los botones abrochados.

—No voy a caminar en el barco con la camisa abierta, no soy como la mayoría de ustedes que andan con el torso descubierto o sin camisa —algunos de los observadores tosieron luego de imaginarsela—. No, para empezar soy una mujer, no soy una pervertida.

—¿Cómo es que llegamos a esto? —dijo Ace de mal humor, solo había dicho que era raro ver la camisa de Marco cerrada—. ¿No eres una pervertida? ¡He visto que a veces te quedas viendo nuestros cuerpos cuando peleamos o caminamos!

Los chicos murmuraron entre si riendose, algunos estaban de acuerdo, no es que les molestara a sus egos. Por otro lado, las mejillas de Sakura se incendiaron, estaba a punto de explotar como siempre hace -y normalmente Naruto es el objetivo. Nunca nadie le ha dicho pervertida sin vivir para contarlo.

—¡No es lo que está pensando! —gritó a todo pulmón-. ¡En mi isla no es común que estén así de descubiertos! S-solo me preguntaba por qué son tan distintos a los de mi pueblo.

Y a todos en su isla. Solo gente que ha llegado a la edad de Kakashi o un poco más jóvenes es que sus cuerpos se ven marcados, mientras tanto si eran fuertes pero sus músculos no estaban definidos.

—Eres tan rara —ahora mismo podía sentir a Makino mirándole con reproche por no seguir sus lecciones de ser educado, en su defensa ella empezó—. ¿Cómo es que hablar de la camisa de Marco terminó en esto? Ah, espera, la ropa te estaba quedando apretada ¿Es por eso que ahora estás usando la de Marco? Te queda un poco grande aunque no me sorprende, eres la chica más pequeña que he visto hasta ahora.

Los hombres dieron un paso atrás.

—¿Qué quieres decir con eso? —dijo Sakura con voz de ultratumba.

—No, es solo que eres distinta, las delgadas su cintura y espalda son muy pequeñas, sus piernas son muy largas pero también delgadas y tienen mucho pecho —siguió hablando ya que ella le preguntó. Si ella los había observado él también lo hizo con ella—, tú no tienes mucho pecho, tu cintura no es delgada pero hace una buena curva, tus piernas son gruesas y tu trasero es redondo. Tu no parece que te vas a partir en dos y eso es bueno.

El puño de Sakura salió disparado a Ace que en un parpadeo desapareció. Los presentes miraron hacia la dirección del puño de Sakura y ahí estaba Ace pegado en el muro.

—¡No estoy gorda! ¡Idiota! —gritó Sakura con el rostro como un farol. Justo lo que quería evitar desde que se probó el vestido lo dijo Ace y fue muy gráfico al compararla con las demás.

Salió del gimnasio dando pisotones y lanzando miradas amenazantes para que nadie se atreva a decir una sola palabra si no quieren terminar como adorno de pared junto a Ace.

—Ace, eres un idiota —dijo Vista. Makino le enseñó de modales pero parece que se saltó sobre cómo tratar a una mujer y en un barco lleno de hombres eso no ayudaba.

Ace que logró salir del muro miró asombrado el hueco en la pared, hasta el enojo se le fue con tremendo golpe que recibió.

—¿Cómo tiene tanta fuerza? ¿Esa es su fruta del diablo?

Los demás se palmearon el rostro.

—Tenemos que darte algunas lecciones —dijo Izou.

Sakura llegó hasta la cubierta, ahí en el camino se topó con Barbablanca tomando el sol con su botella de alcohol en mano y las chicas alrededor de él. Se veían tan animados hablando que no tenía ganas de toparse con ellos.

—¿Sakura? ¿Qué sucede? —preguntó Tato al notarla.

Como no pudo huir, no le quedó de otra más que acercarse e intentar esconder lo más posible su enojo pero al ver a las chicas se sintió decaída.

—Ace es un tonto —murmuró entredientes.

A diferencia del estado de ánimo de Sakura, Barbablanca lo tomó con diversión.

—¿Ahora que hizo ese hijo para que estés así?

Sakura luchó un poco para mantener la boca cerrada pero gracias a la insistencia de Barba blanca terminó contando sobre su dieta hasta ahora, los vestidos, su peso, la ropa que le prestó Marco y finalmente el incidente en el gimnasio.

—Por supuesto que no estás gorda —dijo Tato—. Todavía sigues ganando el peso que has perdido y ahora que lo estás ganando te estás viendo bonita.

Eso no le ayudó en nada.

—P-pero el tiene razón, no soy como ustedes, son muy altos todos, soy una enana a un lado de ustedes y su cuerpo es distinto —dijo Sakura

—Los enanos son muy pequeños —dijo otra de las enfermera—. ¿Qué importa si somos distintos? ¿En tu isla no eras similar a las otras mujeres?

Sakura decidió pasar por alto que aquí existían los enanos y asintió con la cabeza con cuidado. En la plática, la relación de las chicas con Sakura de una forma inesperada gracias a Ace, mejoró e incluso se sintieron más unidas.

A su lado, Barba blanca volvió a reir despreocupado y contento de ver que se estaban llevando bien y la evolución que ha tenido Sakura desde que llegó con ellos, ahora es más abierta, esperaba seguir viendo cómo iba a acabar esto.

—Ace solo es un mocoso de diecinueve años.

No pudo seguir hablando porque sus enfermeras arremetieron diciendo que no debe consentir y justificar tanto las acciones de Ace y que está en la edad de aprender cómo tratar a las damas. Barbablanca comenzó a sudar.

—Somos piratas y tengo muchos hijos que cuidar —murmuró.

Eso solo fue peor porque le empezaron a criticar diciendo que es descuidado, que lo consciente demasiado, le refutaron las innumerables veces que Ace ha dado problemas, problemas con la marina, con otros piratas y las muchas travesuras que le ha hecho a la tripulación y de paso le recriminaron el beber alcohol cuando no debería.

—Idioteces, beber cuando quiera no lastimará mi cuerpo —dijo Barba blanca.

—Deberías hacerles caso —dijo Sakura con una media sonrisa, no es la primera vez que las enfermeras le dicen y él reniega el beber menos.

—Parece que ahora voy a tener a alguien más regañandome por cómo bebo —aunque barba blanca usó un tono de molestia en ninguna parte de su rostro se reflejó aquella emoción.

—Sakura —la enfermera de cabello oscuro recogido en un moño la tomó de las manos—, eres bonita a como estás, no dejes que los comentarios descuidados de la tripulación te hagan daño.

—Tanto tiempo entre hombres, olvidan lo que es tratar a una mujer —dijo una pelirroja.

—Solo tienes que arreglarte un poco más, tal vez algo de maquillaje, ropa nueva y verás lo que nosotras vemos.

Las demás aclamaron estar de acuerdo.

Sakura abrió sus ojos de par en par. La idea de esmerarse un poco más en su aspecto físico no había pasado por su mente.

—Ser más femenina —murmuró Sakura. Le llegó el recuerdo de la última vez que Ino y ella comenzaron a hablar sobre su aspecto.

Cielos frente, ¿Por qué no te pones un poco de rimel aunque sea? refunfuñó Ino. En sus manos cargaba unos papeles que tenía que revisar con Sakura sobre la clínica infantil que abrieron.

Ino, ya lo he dicho muchas veces Sakura hizo una mueca en cuanto entraron a la oficina, dejó caer con pesadez en la mesa la pila que ella cargaba. apenas tengo tiempo con las cirugías en el hospital y el trabajo en la clínica infantil, Tsunade-shishou nos ayuda pero tengo que corretear y ayudar a Shizune a buscarla porque se esconde a beber, también me encargo de que Kakashi mantenga su trasero frente al escritorio y no huir de sus deberes de Hokage, voy a los entrenamientos con el equipo siete y las misiones. ¿A qué voy a arreglarme? ¿A que ese esfuerzo termine manchados de tierra y sangre? Además, esta ropa es más cómoda para ir de un lado a otro.

La rubia dejó los papeles en la mesa, giró su cuerpo hacia el de su mejor amiga y puso sus manos en su cadera.

Esas son puras excusas, no tienes nada que demostrar a nadie. Puedes mandar a un gennin o hasta un chunnin o los guardias del Hokage a que mantengan a Kakashi en su asiento, las cirugías no son tan sangrientas como lo pintas y el equipo siete ya casi no se ven porque cada uno está muy ocupado... su enojo se evaporó al ver el dolor reflejado en el rostro de SakuraSakura, yo no-

Está bien, sé perfectamente que cada uno ha estado muy enfocado en sus deberes. Yamato vigila a Orochimaru, Kakashi con sus deberes de Hokage, Naruto entrenando para convertirse en Hokage, Sai trabajando en conjunto con Kakashi para reformar ANBU y Sasuke en sus interminables viajes. Creo que somos unos adictos al trabajo se forzó a sonreír.

Desde aquella pelea no volvieron a hablar de que se arreglara más. Tal vez escuchar a su mejor amiga no sería malo, no más misiones, trabajo en el hospital y clínica o trabajo en la torre del hokage. Ahora su cabello le llegaba a la cintura, cosa que no había pasado desde sus días como gennin. Se llevó la mano a su cabello y jugueteó con él.

—Desde los doce no me cortaba el cabello hasta hace unos meses que me lo dejé cortar... En ese entonces lo hice para mostrar que no soy una kunoichi débil, para que los demás no me subestimen. Me puse a entrenar y con el tiempo el maquillaje, vestidos y ropa femenina dejó de ser importante porque solo pensaba en estar a la par de mis chicos.

Barbablanca y las enfermeras se le quedaron viendo sin atreverse a hablar, no cuando claramente estaba pensando en sus amigos y gente preciada que está muerta.

Solo hasta que ella volvió en sí y les dirigió una tímida sonrisa es que las enfermeras se pusieron a su lado, Tato puso su mano sobre el hombro de Sakura.

—Entonces, es el mejor momento para empezar, ¿No?

El ánimo de las enfermeras poco a poco comenzó a empapar a Sakura. Su pasado siempre será parte de su presente, y ahora, su presente será su nuevo futuro. Una nueva imagen sería conveniente ahora que tomó la decisión de enfrentar este amplio mundo.

—Acepto sugerencias —dijo con timidez.

Algunas de las enfermeras chillaron de emoción, el dar un cambio de imagen a una mujer cuando están en un barco de hombres era refrescante. Unas de ellas comenzaron a murmurar sobre estilos de ropa, los colores que mejor le quedan, el maquillaje que debe usar y el ir a visitar las tiendas de ropa en la ciudad.

—Esperen —dijo Sakura un poco abrumada interrumpiendo a las chicas—, suena fantástico pero quizá podemos hacerlo con ropa que ya no usen o incluso con la de los chicos.

Barba blanca y las enfermeras se le quedaron viendo. Sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo.

—No tengo dinero, y aunque lo tuviera en mi aldea, digo isla, no manejabamos berries sino ryo, no se manejar los precios y mis letras son distintas a las de ustedes así que no se leer y escribir...

El primer día, como casi todos los demás, extasiada había bajado a tierra firme, paseó por las calles adoquinadas admirando el diseño en mismo de la ciudad, desde los diseños de las casas hasta la vestimenta de la persona, todo fue bien hasta que llegó a la bulliciosa zona comercial donde la gente iba a y venía, gente promocionando sus casinos, otra zona como el mercado con la gente gritando sus promociones y los enormes ventanales que mostraban las tiendas más tranquilas pero no menos elegantes. Como es una ciudad llena de casinos comprendía que se paseara gente con poca riqueza hasta personas forradas en dinero pero la insistencia de algunos vendedores la abrumó un poco cuando le enseñaban sus productos junto al precio de los mismos y las tiendas que no podía entender de qué se trataban de no ser porque desde las ventanas se podía ver lo que había dentro. No duró más de una hora cuando regresó al barco con la excusa de que no había algo que le llamara la atención.

—No necesitas ropa usada —dijo Barba blanca—. Cuando te invité a mi barco sabía que no tenías ni un solo berrie, tus gastos correrán por mi cuenta. Usar berries podrás aprender en tus compras con mis enfermeras y el leer y escribir se puede arreglar cuando regreses.

Antes de que Sakura decline porque ya estaba recibiendo mucho de ellos, las enfermeras le taparon la boca y le agradecieron en su nombre. Un par de ellas fueron a hacerle un cosquilleo a las arcas del capitán del hombre más fuerte del mundo y luego por los bolsos de ellas para ir a la ciudad.

Por suerte para ellas, cuando arrastraron a Sakura, Marco, Ace y otros se estaban uniendo a barba blanca por lo que le dejaron al comandante de la primera división la salud de Shirohige porque ellas iban a salir.

—¿Qué sucedió? —preguntó Marco intrigado.

—Mujeres, es lo que sucede —dijo Barba blanca animado, le encanta estar con sus hijos pero tener a la pelirrosa en su barco sacó a todos de su rutina. Se rió en voz baja al ver a su hijo más joven a un lado de Marco—. Ace eres un tonto.

Ace se quejó, algunos se rieron y Marco no necesitó más para saber que las enfermeras tenían un plan entre manos.

Como barbablanca les dio el día libre para acompañar a Sakura a comprar ropa nueva, en grupo fueron de tienda en tienda probando cada prenda que tenían, desde ropa interior hasta sombreros y lentes de sol, buscaron buenos productos de maquillaje, perfumes y de cuidado de piel. Entre tanto le explicaban cuando un producto era barato, los caros y si algún vendedor estaba estafando al inflar sus productos.

La vieja Sakura de haber accedido solo hubiera entrado a la primer tienda, escoger la ropa más práctica para su vida diaria y hubiese regresado a hacer sus cosas, en cambio aquí se divirtió con ellas probando ropa, posando para y con ellas e incluso dejó que en la estética hicieran lo que quisieran con ella siempre y cuando no cortaran su cabello, aún no se sentía preparada para contárselo aunque sea las puntas.

La mayoría de la tripulación que no estaba terminando de hacer los arreglos al barco, estaban reunidos en la cubierta, riendo y bebiendo mientras contaban anécdotas de sus viajes hasta que escucharon las risas de mujeres, poco después aparecieron las enfermeras y Sakura con múltiples bolsas en sus brazos. El capitán y su tripulación les vieron caminar hasta desaparecer en las escaleras que dan al interior del barco. En el poco tiempo que las vieron notaron que estaban muy felices todas ellas y que de alguna manera el rostro de Sakura se veía más fresco y reluciente.

No pasó mucho tiempo antes de que volvieran a subir. La enfermera pelirroja carraspeó para llamar la atención de todos los presentes.

—Capitán, comandantes y piratas —dijo Tato—, les presentamos a la nueva Sakura Haruno.

Los ojos de varios se abrieron de par en par cuando Sakura se abrió paso entre las enfermeras. Su cabello larga cabellera estaba amarrada casi en la parte inferior, su rostro había sido maquillado para resaltar sus ojos y un brillo labial, se había puesto aretes y ahora vestía con un top manga larga color blanco con rojo que dejaba a la vista su abdomen plano y en la parte inferior lucía una falda larga a la cadera que hacía juego con el top.

—Hola —saludó al sentirse un poco cohibida por las miradas fijas en ella.

El hechizo que estaba sobre los hombres se rompió y varios comenzaron a comentar lo bien que se veía. No estaba acostumbrada a este tipo de atenciones por lo que se sonrojó aún más.

—Si tan solo tuviera 30 años menos —dijo Thatch con humor.

—¡Sal conmigo! —gritó Teach desde el fondo.

Varios se rieron.

—Thatch tiene razón, ¿Por qué no intentas tener una aventura en la isla? —preguntó la enfermera pelirroja. Algunos de la tripulación abuchearon la idea.

—¿U-una aventura?

—Si, todo pirata tiene ese tipo de aventuras —dijo otra de las enfermeras encogiéndose de hombros.

—Yo no soy una pirata.

—Pero divertirse nunca está de más —Tato le guiñó el ojo.

Sakura miró a su alrededor. Ya es lo suficientemente vergonzoso que toda la tripulación vea su cambio como para que también escuchen sus recomendaciones de buscar una pareja para pasar el rato. El romance de una noche nunca ha sido lo suyo.

—Si no quiere ir a encontrar a un pobre crío no insistan —dijo Vista.

Sakura vió que varios de los comandantes estuvieron de acuerdo e incluso Barba blanca, estaba por agradecerles por apoyarla hasta que su mirada se encontró con la de Ace que la veía de arriba abajo, en ese instante el mal humor que creyó haber desaparecido revivió como un ave fénix cuando recordó que fue por él que todo esto empezó, él le dijo gorda y rara. Ace seguía mirándola ajeno a los pensamientos de la kunoichi.

Las chicas notaron el enojo y se aprovecharon.

—¿Por qué no lo intentas?

—Verás como al menos uno te mirará al pasar

Sakura les miró con cautela. Las chicas no se iban a dar por vencida. No es que sea la primera vez que coquetea, es solo que hablando de historial de novios, no tiene el historial más brillante de todos...

—Una mujer tiene como arma su belleza. Enséñale a ya sabes quien que se equivoca sobre ya sabes qué.

No se diga más. La habían convencido.

—Está bien —dijo Sakura caminando nuevamente a la aldea con sus amigas siguiéndola de cerca.

—¿Enseñar a quién qué? —preguntó Ace. Él estaba tan confundido como los más jóvenes.

Los más experimentados se rieron porque entendían lo que las mujeres estaban hablando y cómo es que terminaron convenciendo a Sakura .

—Eso se llama orgullo de mujer —le dijo Barba blanca a su hijo más joven y causante de todo este desarrollo.

No podían perderse de este entretenimiento gratuito así que varios de los piratas de barba blanca decidieron seguir a las chicas para ver cómo terminará esto

N/A: Hola! El cambio de Sakura ha sido más rápido (en capítulos) que en mis otras historias largas y eso me tiene tan emocionada como el hecho que esta vez estoy haciendo mi esfuerzo para describir el punto de vista no solo de Sakura sino de otros personajes para que esté más completa la historia.

Otra cosa que quiero decir es que Sakura en este punto de la historia tiene 19 años, pero pronto tendrá 20 porque la historia de luffy comienza cuando Ace tiene 20, él y Sakura tienen la misma edad y un año más grande que Sanji y Zoro. Quiero darle a Sakura un poco más de tiempo con los piratas de Barbablanca antes de que se encuentre con Luffy y sus amigos.

Espero que les haya gustado, nos leemos luego.

Saludos!