Dentro de la ciudad, las personas en la isla están acostumbrados a ignorar a los demás, solo volteaban a ver a los otros si uno, tiene lo que ellos necesitan, dos, les ofrecen algo que les dará un mayor estatus y oportunidad de gastar o tres, de que se vean más glamurosos y ricos que ellos mismos. En esta ocasión ninguna de las tres se acomodaba a la descripción de la gente de esta isla. La gente se quedaba viendo con extrañeza a un grupo de mujeres que caminaba en las calles con ánimo mientras platicaban como si no tuvieran preocupación alguna mientras que no muy lejos de ellas las seguían nada menos que piratas de barbablanca.
Se alejaron de las chicas como el agua y el aceite reconociendo que si ellos le seguían solo significaba una cosa: problemas.
Sakura era consciente de que le estaban mirando, eso era lo que menos le preocupaba en estos momentos. Le preocupaba más los piratas que la seguían, sobre todo Ace, en el tiempo que ha descubierto que le encanta tanto pelear como meterse en problemas con la marina o gente que no debería hacerlo, es por eso que esperaba que no se metiera en su objetivo o sino no tendrá reparos en molerlo a golpes.
Se forzó a no pensar en él ni los otros piratas que les seguían, debía enfocarse en buscar un lugar adecuado para seducir a un hombre, los bares más ostentosos fueron inmediatamente descartados, por lo general, en estos sitios va la gente que le gusta ostentar y solo para misiones que le pagan para seducir a ese tipo de personas es que los tolera íntimamente.
Buscó un lugar un poco discreto en el que los piratas no llamen tanto la atención para que los clientes no huyan por miedo en cuanto los reconozcan pero tampoco tan discreto como para que la gente que se reúna en el establecimiento sean criminales y piratas, después de un rato caminando con las chicas un bar no muy lejos de los casinos le llamó la atención, de un piso, no muy grande pero tampoco tan pequeño, el lugar parecía ser de madera de pino y lo que le gustó es que tenía una sensación de ser un lugar cómodo para pasar el rato.
—Este parece ser un buen lugar —dijo Sakura.
Las enfermeras examinaron la fachada y le dieron el visto bueno. Los piratas que las escucharon decidieron adelantarse.
—¿Está bien hacer esto? —preguntó Sakura una vez que los piratas se metieron al bar.
—¿Por qué no? No es como que te vayas a pasar el resto de tu vida con la persona que salgas en esta cita —dijo una de las enfermeras.
No estaba totalmente convencida, ella no es como Ino que puede coquetear hasta con la persona que pasaba a su lado. En las reuniones con las chicas hacía mucho que había dicho que ya había cambiado, ya no la gennin que soñaba con un dulce romance donde sea atendida como una princesa o como Ino decía en cada reunión, pasional, uno donde el fuego bailara entre ambos queriendo consumirlos, el que cada día sea emocionante pero al mismo tiempo saber que se pueden apoyar el uno con el otro.
No, ella aceptó un amor más tranquilo y silencioso pero sabía que aún con la distancia los dos sentían lo mismo, o eso creía hasta que terminó abruptamente.
—Hay que hacerle ver a Ace que es un tonto —susurró otra de las enfermeras.
La chispa de competitividad brilló en los ojos color jade de Sakura.
—Seducir y conseguir una cita, como una misión —dijo Sakura más segura. Si la Sakura civil no se sentía segura haciendo aquello, su lado ninja está más que dispuesto, no es algo que no ha hecho antes.
Una gota de sudor rodó por las cabezas de las enfermeras. No esperaban que ella lo viera como una misión...
Las chicas le dieron palabras de ánimo antes de entrar por la puerta del lugar para encontrar un lugar donde sentarse junto a algunos de los tripulantes de Shirohige.
Piensa en esto como una misión se dijo a sí misma. Una misión en la que no pagan. Su mentalidad cambió al entrar en su "modo ninja", cuadró sus hombros y se adentra.
Una vez ahí dentro, en unos segundos examinó rápidamente la distribución del lugar, algunos de los piratas de barbablanca estaban en unas mesas del fondo, otros en las mesas cercanas a la entrada, en una de esas estaban las enfermeras y otros estaban en la barra. Habían varios hombres desconocidos, la mayoría estaban en las mesas en grupos de dos o tres personas. Sus ojos aterrizaron en un chico sentado en la barra sin un aparente acompañante, a su izquierda los asientos estaban vacíos y a su derecha estaba Ace bebiendo junto a uno de su división. Parecía un hombre de alrededor de los veintiséis a los veintinueve años de cabello marrón oscuro, de piel tostada y complexión delgada.
Sus labios se estiraron en una casi imperceptible sonrisa al pensar que él estará en primera fila para ver cómo es que aún con su cuerpo distinto puede ser atractiva.
Alzó ligeramente su mentón y comenzó a caminar con la elegancia de un felino moviendo su cadera de un lado a otro sin ser tan descarado, sentía las miradas de las personas en cuanto pasaba a un lado de ellos, esto también incluía a sus compañeros de barco.
—¿Qué va a querer? —preguntó el cantinero una vez que Sakura se sentó.
—Una cerveza y algo dulce que tengan —contestó ella.
Sakura podía sentir la mirada "discreta" de los tripulantes de barbablanca y uno que otro desconocido que le echaba el ojo, no le molestaba, en cambio pensaba que era bueno porque aumentaba el interés de las personas a su alrededor. Cuando su objetivo le miró de reojo por segunda vez, Sakura tuvo que ocultar su suave sonrisa llevando su tarro de cerveza a los labios.
Captó su atención, ahora solo falta que tome el anzuelo.
El cantinero le entregó una tarta de limón que Sakura observó con sincero interés, hasta ahora Thatch no le ha entregado algo parecido hasta ahora. Tomó una cucharada y al llevarlo a la boca suspiró de placer cuando el toque ácido y dulce explotó en su lengua.
Una gota de sudor rodó por la frente de sus compañeros, sin que ellos y ella supiera tuvieron el mismo pensamiento:
¿Realmente va a conseguir una cita?
Contrario a lo que esperaban, el hombre a un lado de Sakura se rió.
Bingo pensó Sakura con deleite.
—No eres de aquí —no era una pregunta.
Quitó la cuchara de su boca y le miró con fingida sorpresa con un ligero tinte de vergüenza.
—¿Es tan obvio?
Se veía un tanto tímida que los piratas que estaban en las mesas y la conocían no podían creer, su tono de voz, sus gestos, su forma de parpadear e incluso mover las manos había cambiado tanto que no reconocerían como Sakura.
—La isla pareciera ser grande por las personas que vienen a apostar pero no es tan grande como parece, aquí los lugareños nos conocemos muy bien. Si hubiera alguien como tu en la isla serías muy popular.
Fiel a su fachada, sus mejillas se tiñeron de un rojo más profundo.
—De seguro le dices eso a todas la turistas —murmuró, inclinó su torso ligeramente al lado contrario del hombre sin dejar de hacer contacto visual
—¿Por qué se está alejando? Debería acercarse —susurró Haruta que estaba sentado en la mesa de Thatch, Izou, Vista y las enfermeras.
—Shh, tienes que ver —le silenció una de las enfermeras.
—No, solo a las chicas hermosas como tu —dijo el hombre tomando la mano de Sakura, ella no la quitó—, ¿En qué llegaste a la isla?
—Llegué en el barco turista que llegó hoy en la mañana, el madam rose.
—Ah, si, hoy estuve con un par de clientes de ese barco —reconoció—. Dicen que las actividades en el barco son entretenidas.
Algunos se preocuparon de que su mentira fuera descubierta.
—Si, un salón de baile y un salón de spa del que no quieres salir —dijo con naturalidad. Aunque no había salido mucho si había estado pendiente de los barcos que llegaban y se iban y en el camino hasta este bar estuvo atenta a las conversaciones de la gente que pasaba, un buen ninja recolecta información incluso cuando no está en servicio, nunca sabes cuándo puede ser útil, justo como ahora.
—Si, ellos me hablaron del spa. Cuando vayas al casino en donde trabajo al "dragón dorado" verás que ese spa no es nada. —miró hacia la puerta y luego a la chica a su lado—, ¿Estás esperando a alguien? Si llegaste de un crucero debes de haber viajado con alguien.
Sakura se encogió ligeramente aparentando un poco de vergüenza, casi como si la hubiesen atrapado haciendo algo malo.
— No, en realidad mi mejor amiga se quejaba mucho de que la pasaba todo el tiempo trabajando o con la nariz metida en un libro y que debía tomar vacaciones así que me forzó a tomarme unos días libres y salir a pasear en este viaje —y eso no era mentira. Ino se quejaba y se quejaba diciendo que debía salir más.
—Creo que es mi día de suerte, puedo acompañarte hasta que tengas que regresar al barco —dijo el hombre con una brillante sonrisa—. ¿Cómo te llamas?
—¿No debería mi potencial acompañante primero su nombre? —dijo Sakura inclinándose nuevamente hacia el hombre.
El hombre lo tomó con gracia.
—Me llamo Ethan.
—Sakura —El pez tomó el anzuelo.
Los piratas y las enfermeras en silencio quedaron impresionados de que el hombre al parecer cayó en los encantos de Sakura.
Ethan le regaló otra cerveza mientras hablaban, le habló sobre la isla, sobre actividades interesantes y sobre todo los casinos, el trabaja en el más importante en la isla como un subalterno al dueño, se jactó del poder en su puesto e incluso le extendió una invitación al área VIP, solo tenía que decir su nombre para que la lleven si es que no la puede acompañar al casino. Le habló un poco de que los marinos son muy flexibles a la hora de permitir a los piratas en la isla y otras cosas.
—¿Te pido otra cerveza? —preguntó Ethan llevando su mano a la cintura de Sakura para arrastrarla con todo y su silla hacia él hasta quedar pegado a él.
—No, con esta ya estoy bien —respondió con una tímida sonrisa.
—¿Qué tal si vamos a otro lugar? Ya sabes, podemos divertirnos de otra forma —le susurró en el oído.
Los piratas alzaron la mirada hacia Sakura, la vista de todos en las mesas se posó en la mano que estaba en la cintura de Sakura.
—¿Tan rápido? ¿No ibas a mostrarme la ciudad?
—Ja, ja, me gustan las que se hacen las avergonzadas —sin escrúpulos metió la mano bajo la falda de Sakura y le apretó el trasero. Con intención alzó un poco la voz para que los que estaban cerca -y sin saber los que estaban en las mesas- lo escucharan—. ¿Qué tal si damos un espectáculo en el bar en vez de en la cama? Tu amiga dijo que debía salir y divertirte, esto puede ser muy divertido, hay que hacerle caso.
Tan emocionado estaba por convencer a Sakura que no notó que la sala se quedó en silencio, los piratas de barbablanca en las mesas y en la barra borraron toda sonrisa y le miraban sin emoción, Ace que estaba a un lado y había escuchado toda la conversación desde que hablaban en susurros, se había quedado quieto, una sombra ensombreció sus ojos y ajustó su sombrero en su cabeza listo para levantarse.
Ethan se emocionó al verla mostrar deseo en su rostro y llevar sus manos a su rostro como si ella lo fuera a besar.
Fue más fácil de lo que esperaba se jactó en su mente. Este momento será épico y presumirá por años a sus compañeros que se pondrán verdes de envidia.
Sakura llevó su mano derecha a la parte posterior de la cabeza de Ethan y la otra mano a su hombro izquierdo.
—Ethan —dijo con voz sedosa y llena de lujuria.
Estrelló la cabeza de Ethan contra la barra con tanta fuerza que la madera se quebró y astilló a lo largo y ancho. El ruido se escuchó por todo el bar, los platos y vasos se deslizaron por la madera inclinada hasta derramarse en la cabeza y cuello de Ethan que era el punto más bajo de la ahora tabla en V.
La sonrisa de Sakura se había esfumado.
La tripulación de barbablanca y los demás espectadores tuvieron que parpadear varias veces viendo a la pelirrosa, apenas procesando que de un segundo para otro había golpeado con tanta fuerza al hombre que destruyó la tabla.
—¿En serio haces esa pregunta? —dijo Sakura casi rechinando los dientes de la ira. Su actuación la mandó a la mierda en cuanto hizo aquella pregunta que sacó su lado volátil que hasta ahora había intentado mantener abajo, quería molerlo a golpes pero no se iba a rebajar a su nivel. Esto no es una misión para y por Konoha así que no tenía que seguir aguantando—. No creas que no me dí cuenta que intentabas emborracharme, no puedo creer que hayas preguntado eso luego de que te rechacé la primera vez. Dudo que hayas llevado a una mujer a la cama sin usar artimañas. De seguro solo van sin resistencia a las que les pagas.
Ethan salió del shock levantando el rostro con sorpresa e incredulidad, solo hasta que se llevó la mano al rostro y la encontró empapada de sangre es que comenzó a sentir el dolor, su nariz estaba totalmente partida en distintas direcciones, se le había caído dos dientes, uno quedó incrustado en la madera y el otro bailaba sobre su lengua, y le salía sangre de una herida en la frente, de la nariz y de la boca.
—¡T-tú! ¡Maldita perra! ¡No sabes con quién te estás metiendo! —intentó gritar escupiendo sangre en el proceso. La apuntó con el dedo que temblaba sin control—. Eres solo una chica que le hablé por lástima, con lo fea y con ese cuerpo que traes no encontrarás algo mejor de lo que te ofrecí. No me sorprende que estés sola.
No pudo responderle. Sin que él lo supiera más que dolerle el que le diga fea y extraña, le hizo recordar a su familia y amigos y lo sola que estaba. Al verlo sonreír con el rostro lleno de sangre creyendo que la había lastimado con sus palabras solo la hizo enfurecer más. Apretó su puño lista para golpearlo y mandarlo al otro lado de la isla a costa de dejar a todos sorprendidos por dejar a la vista sus habilidades.
Una risa a un lado de ellos los sorprendió. Ace, quien se reía con descaro, pasó a un lado de Ethan hasta pararse cerca de Sakura y volver a reír al ver de nuevo a Ethan como si se estuviera burlando de él y su deplorable estado.
—¿En serio dices que es por lástima? Yo te escuché muy emocionado cuando le hacías la propuesta y la tocaste ¿No será que quien habla es tu orgullo herido?
Lo que Makino le había enseñado sobre las mujeres es no propasarse con ellas y hacerse a un lado cuando ellas digan que no. De niño no entendía muy bien lo que quería decir con eso, pensaba que era si era al querer robarle un dulce o algo por el estilo hasta que creció y entendió a lo que se refería.
Estuvo a punto de golpearlo sin compasión porque al estar a un lado escuchó claramente que ella decía que no, cuando la vió aceptar su propuesta no lo podía creer, en su cabeza nunca pasó la idea de que Sakura, la chica que desde que subió al barco les miraba con recelo, observaba sus acciones como un halcón esperando el momento en que ellos hicieran algo para romper el acuerdo y que después de días de desconfianza finalmente comenzó a interactuar con ellos hasta que decidió acercarse en paz y hacer amigos, ahora este dispuesta a tener sexo en frente de "desconocidos". No podía creer que Tato y las demás la habían convencido al punto de que hiciera aquello, ellas no se perdonarían, jamás.
Su sorpresa llegó cuando lo golpeó con fuerza sobre la barra hasta romperla. Sabía que tenía fuerza, fue él quien recibió su golpe la primera vez que se encontraron, es una kunoichi y además de que logró derribar y matar a dos hombres cuando atacaron el barco en medio de la tormenta y con ella estando débil por la falta de sueño y hambre. Solo no esperaba esto. No pudo evitar reír de lo grandioso que fue verlo en primera fila.
—¿Y tú por qué te metes? ¡Lárgate! Solo un par de palabras bonitas y una chica como ella las hacen abrir las piernas con facilidad. No me digas que no has hecho lo mismo.
Las emociones se lavaron del rostro de Ace.
—Eres más idiota de lo que pensé.
Comenzó a caminar hacia Sakura hasta que se puso a su lado y pasó su brazo por los hombros de Sakura.
—Él no vale la pena, ¿Qué tal si sales conmigo? Yo te llevo a conocer la isla.
Sin perder un solo segundo, Sakura le siguió el juego de que siguen siendo desconocidos. Terminó por apoyarse en el torso de Ace y alzó su mano hasta apoyarla en el pecho firme y descubierto del pelinegro.
—Ah, parece que sí hay gente que sí sabe lo que una mujer espera —apoyó su cabeza en el hueco del hombro y pecho de Ace, resopló con burla en cuanto sus ojos se encontraron con los de Ethan.
Los de la sala se rieron haciendo que si no fuera por la sangre en su cabeza, todos verían el rostro de Ethan ponerse rojo.
—Ustedes malditos —Humillado y lleno de rabia dio varias zancadas hacia los dos hasta que por fin se dió cuenta de su alrededor. Los piratas a su alrededor en su mayoría eran de la tripulación de barbablanca y no se veían muy contentos. Fue hasta entonces que realmente observó al pelinegro y palideció cuando lo reconoció—. Y-y-yo, t-tu, eh.
Salió corriendo.
Las carcajadas llenaron la habitación una vez que lo vieron correr como un cobarde, gracias a eso el ambiente se aligero con creces. En ese momento Sakura aprovechó para separarse de Ace suspirando de alivio de que ese hombre se fue.
—No tenías que ayudarme, aunque gracias.
Ace alzó la ceja.
—¿Estás bromeando? Debíamos haberlo golpeado cuando pudimos, de no haber sido por Ace ahora mismo estaríamos arrastrando un cadáver —dijo Vista siendo el primero en acercarse a los dos, los demás le siguieron.
Varios de ellos la elogiaron por aquel increíble e inesperado golpe, varios veían la barra maravillados por su fuerza.
—Esto no se puede quedar así —dijo Haruto emocionado—. ¡Vamos a festejar!
—¡Si! ¡Una ronda de cervezas para todos! —gritaron todos.
La música del piano sonó con alegría, los piratas rieron y el dueño del bar los atendió feliz al ver que al parecer iban a beber hasta dejar sus reservas secas, de ese modo iba a hacer que ellos paguen por la barra rota.
Sakura puso los ojos en blanco. Ellos por cualquier cosa toman una excusa para beber, al menos parecían más emocionados de su acción de lo que esperaba.
Tato y las demás chicas se abrieron paso entre las chicas hasta que llegaron frente a Sakura, todas se veían realmente preocupadas y arrepentidas.
—Oh por dios, no podemos creer que el primero con el que hablas fue un cerdo.
—No todos son así.
—Debiste golpearlo más fuerte.
—Ya verás que encontrarás a uno bueno, podemos buscar otro.
Comenzaron a hablar una tras otra intercalando entre insultando a ese hombre y palabras de consuelo y apoyo.
—Está bien, estoy bien —dijo Sakura en un intento de animarlas. Estaban más preocupadas ellas que ella misma.
—Yo no me preocuparía por Sakura, ese tipo quedará traumado de por vida —se rió vista.
Aquello hizo divertir a más de uno, sobre todo a Sakura que se divirtió pensando en que su rostro se hinchará tanto que quedará irreconocible por varios días y su nariz volverá a ser la misma sólo con operación.
—Es cierto. No le hagas caso, algún día encontrarás a un chico con el que quieras pasar el resto de tu vida, podemos buscar en otro lado y nos aseguraremos que este no sea igual —dijo Tato.
Tenía que aclarar unas cosas si quería que no siguieran insistiendo.
—En verdad está bien, sé que no todos son así. En realidad, me di cuenta que ahora no estoy interesada en buscar algo pasajero. Se que lo que él dijo no es cierto, yo en realidad estuve casada.
Todos se congelaron, incluso la música se detuvo abruptamente.
—¿Estuviste casada? —preguntó Izou sorprendido.
Por lo que saben ella tiene diecinueve años. No se pasó por alto que ella dijo casada.
—Ah, uh... Debiste amarlo mucho para casarte tan joven —tartamudeó Vista.
—En mi isla no es raro que la gente se case a esa edad, nosotros los ninjas tenemos una baja esperanza de vida por las guerras con otras aldeas, no son muchos los que llegan a una edad avanzada —explicó Sakura entendiendo lo que estaban pensando—, mis amigos también estaban casados.
—Oh, Sakura, no debimos empujarte a que buscaras una cita —dijo Tato sintiéndose terrible—. Tu esposo, él está...
—¿Muerto? Si, soy la única que sobrevivió... —aunque querían aparentar estar bien vieron un ligero atisbo de dolor—. Aunque en realidad es ex-esposo, solo duramos unos meses antes de pedirle en divorcio así que no soy viuda. Lo quise mucho incluso después del divorcio, pero pasaron cosas y me di cuenta que esperábamos cosas distintas.
No sabían bien qué decir, en parte porque no se esperaban que ella se había casado, divorciado y encima de todo había muerto con sus demás seres queridos.
—En ese caso, con razón no te afectó lo que él dijo. ¿Cómo eran las citas con tu ex-esposo? —preguntó una de las enfermeras, la curiosidad le ganó.
—Pueden llamarlo cita pero, solo duró dos minutos y medio —dijo Sakura con diverción.
Eso los descolocó aún más.
—¿Eso se puede llamar cita? —preguntó Ace antes de que le golpearan en el costado con fuerza para dejarlo sin aire.
—Él era muy serio y tuvo una vida complicada... Así que esos pequeños detalles me parecían románticos.
—No, Sakura, eso no es una cita —dijo Tato.
Sakura se le quedó viendo hasta que suspiró.
—Tienes razón, pero tampoco es como que con su vida tan movida se podía permitir ir a hacer lo que hacen en una cita.
Tato ni las demás estaban satisfechas. Ver a Sakura conformarse con poco no les parecía, debía vivir lo que normalmente se hace. En silencio todas ellas se comunicaron con solo gestos hasta que vieron a cierta persona y se les ocurrió una grandiosa idea.
—Espera, aún puedes tener una —dijo Tato, alzó su mano silenciando a Sakura en cuanto la vió querer decir que no lo necesitaba, en cambio, su mirada pasó de Sakura a Ace una y otra vez—. Ace te pidió una cita.
Tanto Ace como Sakura miraron confundidos a Tato y las enfermeras que sonreían de oreja a oreja.
—Oh, ¡Es cierto! —dijo Vista siendo el primero en captar lo que querían decir las enfermeras. Como era tan divertido, decidió unirse—. Ace le pediste una cita a Sakura y tú aceptaste.
Los dos se confundieron aún más. Pensaron que había quedado claro que eso fue actuado. En cambio Thatch, Haruta y los demás comenzaron a apoyar a Tato, las chicas y Vista diciendo que Ace debería cumplir su promesa, a Sakura que Ace aunque es impulsivo es un buen chico. Se enfocaron más en molestar a Ace hasta el punto que ya no pudo mas.
—Está bien, está bien —dijo fulminando a todos con la mirada hasta que volteó a ver a Sakura, tenía los ojos bien abiertos. Sus mejillas se sonrojaron ligeramente de bochorno al pensar que estaba haciendo esto y sobre todo con casi toda la tripulación mirando. Sus palabras salieron un poco arrastradas —. Yo te invité a salir, ¿Quieres conocer la aldea?
— ¿Lo dices en serio? Se que fue para ayudarme, no tienes que hacerles caso si no te importa —dijo Sakura.
—Está bien, yo te invite.
Sakura parpadeó una, dos, tres veces. Sabía que las chicas podían ser insistentes cuando querían y los compañeros de Ace podían ser peores. Si decía que no iban a buscar otra forma de molestar a Ace y a que ella tenga una cita.
—Está bien.
Los piratas chiflaron y gritaron de alegría.
—Parecen unos niños —dijo Sakura rodando los ojos, una suave sonrisa se estiró en sus labios. Se rió aún más cuando varios comenzaron a molestar a Ace diciendo qué la debe tratar bien.
Antes de que su niñero/acosador explote porque lo están molestando de nuevo con que hay algo entre ellos, decidió tomar su muñeca y llevarlo fuera del bar.
Tenían una cita que tener.
Hola! Iba a ser más largo el capítulo, quería incluir la cita de Ace y Sakura en este capítulo pero como si va a estar un poco largo, o eso me parece, pues decidí ponerlo para el siguiente capítulo.
Saludos!
