Una vez que salieron de la taberna y estuvieron a una prudente distancia de que los piratas decidieron espiarlos, los dos dejaron de correr y Sakura soltó la mano de Ace.
Los dos se detuvieron cuando encontraron un rincón donde nadie los puede molestar. Habían propuesto y aceptado la cita en el fervor del momento, ahora sin los piratas insistiendo era distinto.
-¿Quieres tener la cita?, si te incomoda podemos solo dar una vuelta, perdernos un rato y luego volver -dijo Sakura, uno de ellos tenía que dar el primer paso, no quería que Ace hiciera algo que le disgustara, no es como que están enamorados uno del otro y por eso hayan decidido salir a una cita. Quería darle la oportunidad de dejarlo en este punto antes de que sea más incómodo.
Ace frotó su mano en la parte posterior de su nuca.
-No es eso -dijo Ace haciendo una mueca-. En realidad nunca he tenido una cita, no sé qué podemos hacer.
-... En realidad yo tampoco he tenido una cita si omitimos de las de dos minutos y medio...
Cuando sus ojos se encontraron se rieron de la situación.
-Esto es un poco extraño -dijo Ace, más animado ahora que se daba cuenta de que los dos parecían tener el mismo problema-. Deberías tener alguna idea o escuchado de tus amigas, ¿No dijiste que se casaron? o es que también tuvieron citas tan cortas como la tuya.
Sakura se rió.
-No creo que exista otra pareja con la cita más corta de la vida -se burló Sakura. La incomodidad fue desapareciendo gradualmente mientras los dos hablaban, en silencio lo agradeció-. Nuestra vida era muy ajetreada aunque luego de la cuarta guerra ninja se relajó con el tratado de paz con las cinco grandes naciones ninjas-
-¡Woa! ¿Gran guerra ninja? ¡Eso no lo has contado! ¿Qué sucedió? -exclamó Ace, en sus ojos aparecieron unas brillantes estrellas de la emoción.
-No creo que hablar de una guerra sea lo más indicado para una cita -dijo Sakura con diversión. El verlo recomponerse, aclarar su garganta y musitar un "otro día lo tienes que contar" le pareció muy divertido, para entonces podía pensar cuidadosamente qué podía contarle y qué censurar-. Creo que lo normal sería ir a pasear, ir a comer, pasear por el bosque, era muy popular el ir a la cima del monumento de los Hokages, la parte más alta de la aldea, a tener una cena romántica a la luz de las velas con flores y todo, por supuesto eso está descartado, no hay tiempo, tendríamos que buscar un lugar alto, prepararnos con varias cosas para poder hacer aquello y por lo que escuché hoy hay luna nueva así que no se verá la luna que es uno de los atractivos.
La último lo dijo con toda la intención de que no lo escoge, no sabía ni por qué lo mencionó, ese siempre fue uno de sus sueños de niña, lo descartó cuando se dió cuenta que nunca sucedería con Sasuke y luego cuando se casaron parecía muy cursi para él y ella ya no tenía tiempo para ese estilo de romanticismo que decidió enterrar como sueños de infancia.
-Mmm, es complicado escoger -dijo Ace, una pequeña gota de sudor rodó por su mentón.
El verlo considerar tan seriamente las opciones fue más agradable de lo que pudo esperar, tan así que tenía ganas de decirle que por tomar la cita de mentiras tan seria tenía suficiente, en cambio, le dieron unas inexplicables ganas de seguir adelante, experimentar lo que sus amigas sintieron aunque no haya sentimientos de por medio.
-¿Qué tal si paseamos por la aldea? Lo importante es divertirse.
Ante esto, Ace se animó, sonaba simple pero perfecto para ambos, ella podrá conocer más sobre la aldea y en su camino podrán pararse en uno que otro puesto de comida, algo que él esperaba con ansias.
Fueron directo al centro de la ciudad, donde estaba más animado, los comercios abiertos hasta altas horas de la noche y al parecer había una pequeña feria donde podían entrar tanto niños como adultos, habían puestos de juegos y comida que Sakura no había visto. Como Ace se dió cuenta de esto, la llevó hasta la feria.
Jugaron a pescar peces y patos de plástico donde los dos se reían cuando el juguete que intentaban atrapar se les resbalaba de la pesca y los salpicaba, tuvieron una pequeña competencia de lanzar dardos cuando ambos se dieron cuenta que la puntería de ambos daba en el centro, terminó en empate, la revancha en el juego de insertar los aros en las botellas lo ganó Sakura para la desgracia de Ace, luego de eso fueron a la casa del terror donde Sakura se quedó aferrada al brazo de Ace en cuanto le salió un fantasma, él se rió a carcajadas en todo el camino porque Sakura solo se asustó con los fantasmas que aparecían y los gestos de terror que hacía al aferrarse a él, ella estaba tan asustada de encontrarse con uno que no le prestó atención hasta que salieron de la casa embrujada, intentó golpearlo en el brazo pero solo atravesó fuego para diversión de Ace y molestia de Sakura.
-Me vengaré, ya verás cuando descubra tu miedo -dijo Sakura enfuruñada.
Como Sakura aún tenía su mano en el antebrazo de Ace, él aprovechó para acercarla a él.
-¿Por qué tendría miedo? Soy un pirata, el riesgo viene en el paquete -se burló.
Sakura resopló entre molesta y divertida. Antes de poder contestarle su mirada se posó en un puesto donde estaban usando pistolas.
-¿Quieres intentarlo? -preguntó Ace.
-Si, en mi isla no existían pistolas -admitió Sakura.
Los dos fueron al puesto
-Me hubiese gustado conocer tu isla, se escucha más recluida que Wano -dijo Ace.
No tienes ni idea pensó Sakura.
-¿Quieren intentarlo? -preguntó el dueño del puesto cuando los dos se acercaron.
Sakura quitó su mano del brazo de Ace y tomó una de las pistolas de juguete que estaban recargadas en la parte de enfrente del puesto mientras Ace pagaba por la ronda.
Ella ha visto a mucha gente usar pistolas, desde los tenryuubitos hasta piratas. Le parecía curioso cómo se las habían ingeniado para hacer un arma letal que usa una munición tan pequeña, en su opinión seguía prefiriendo los kunai y shuriken. El arma en sus manos era menos pesada de lo que esperaba, aunque igual como era de juguete es distinta a una real. Trató de imitar la postura de algunos tiradores.
-No, lo estás haciendo mal. Así vas a darle al muro -dijo Ace.
-¿Cómo es?
Se acercó a la pelirosa quedando a un costado detrás de ella.
-Como es un arma larga tienes que usar ambas manos -dijo Ace casi sobre la oreja de Sakura. Con sus manos corrigió la postura de Sakura-. Así tendrás más firmeza cuando hagas el disparo.
Sakura sintió un escalofrío al sentir el aliento de Ace en su oreja, de pronto fue muy consciente de su calor emanando desde su espalda, se sentía agradable como las noches que se quedaban uno del lado del otro en la cubierta admirando la noche al hablar de trivialidades, solo que esta vez un familiar cosquilleo se instaló en su vientre. Persistía el calor de sus manos donde tocaba para corregir su postura, podía sentir la aspereza de sus manos por los años y años entrenando hasta convertirse en el hombre que es ahora, el comandante de la segunda división.
-Como es tu primera vez te recomiendo pararte así-
¡Pum!
Los dos dieron un brinco. En cuanto Sakura sintió las manos de Ace en su cintura, apretó el gatillo sin querer.
Como se esperaba no le dió a ningún objeto.
-...
-Lo siento, me adelanté. Creí que me habías enseñado lo suficiente en la postura y el usar el mirador para direccionar la pistola y me sentí lista para disparar solo que no esperaba que siguieras con la explicación, no reaccioné lo suficientemente rápido para detener mi dedo.
Se reprendió por hablar así, sus amigos sabían que da explicaciones así cuando se avergüenza y quiere esconderlo hasta que se dió cuenta de que con quien estaba es Ace y con ellos solo lo ha usado una vez y fue hoy mismo con Marco cuando le pidió ropa.
-Está bien, es raro que den en el centro desde la primera vez. Te ayudo.
Nuevamente se volvió a pegar a ella para acomodarla y explicarle, solo que esta vez hizo a un lado las sensaciones y se enfocó en la teoría.
El siguiente tiro estuvo cerca de la lata, el tercero lo rozó y para el quinto disparo logró tirarla.
-¡Lo hice! -gritó Sakura de alegría, la misma que sintió cuando dió en el blanco por primera vez con su kunai en la academia.
-No esperaba menos, tu puntería es muy buena, además tienes un magnífico y atractivo profesor -dijo Ace con orgullo a la par de darse de aires.
Esta vez, se ruborizó por el elogio inesperado.
-No puedo creer que sepas la palabra magnífico -se burló.
-¡Ey!
Los dos se rieron.
Una vez que dejaron puesto luego de unas rondas, a ambos les llamó la atención unos puestos que estaban en direcciónes opuestas.
-Sakura, esperame aquí, ahora vuelvo -dijo Ace.
-Yo también voy a un lado, ¿Dejamos el punto de encuentro aquí?
-Si.
Los dos se separaron para ir a los puestos que les había llamado la atención, iba a ser tan rápido que no le veían nada malo el separarse. Cuando volvieron, los dos tenían el objeto comprado a sus espaldas para que el otro no lo viera. La diversión brilló en los ojos de ambos cuando se dieron cuenta de las intenciones del otro.
-¿A las tres lo enseñamos? -preguntó Ace.
-Si.
-Uno, dos, tres.
Al mismo tiempo, estiraron el brazo con el objeto escondido hacia el otro. Ambos se rieron al ver que en teoría tenían la misma idea. Ace le estaba regalando a Sakura una flor rosa hecha de algodón de azúcar, en cuanto vió el puesto se acordó que ella había dicho que en una cita se regalan flores y como era de algodón le pareció más práctico que una flor que se marchita. Por otro lado, Sakura le estaba regalando un par de manzanas acarameladas, en una cita usualmente es el hombre quien regala algo a la mujer, esta vez ella quería ser la que le regalara algo al hombre y en vez de unas rosas rojas le pareció que Ace apreciaría más unas manzanas rojas cubiertas de caramelo.
Los dos dieron un recorrido a lo que les faltaba ver y jugar de la feria, se comieron sus regalos, probaron comida de otros puestos unos que le llamaban la atención a Sakura y otros a Ace, se avergonzaron cuando del puesto de bodas de mentiras les invitaron a casarse y jugaron en otros puestos.
Después de un rato entraron a un restaurante en donde comieron, quien obviamente comió más fue Ace, sus platos solo se iban acomulando, para sorpresa de Sakura, él aún no se había dormido por lo que hasta ahora no había tenido que detener su rostro de quedar embarrado en la comida y accidentalmente morir ahogado.
-Sakura -murmuró Ace mientras masticaba.
-No hables con la boca llena -dijo de automático.
Miró a todos lados sin despegarse soltar el trozo de carne en sus manos y se acercó a Sakura, ella también se inclinó para escucharlo.
-¿Tienes dinero? Solo me quedan unos berries.
-¡Qué!
Ace le tapó la boca en cuanto los de a su alrededor se fijaron en ambos.
-Shh, te van a escuchar -susurró Ace.
-Por qué tienes que decir esto hasta ahora -murmuró enojada. De haberlo sabido no entraban a comer, con lo que han gastado no le queda mucho dinero y dudaba que sea suficiente para pagar la cuenta. Al menos ya sabía por qué aún no se había dormido.
-¿Tienes alguna idea?
Se lo pensó un momento.
-Sígueme la corriente.
Antes de siquiera decir sí, la vió tomar un plato y estrellarlo con fuerza al piso, tanto él como todos dentro del restaurante voltearon a verla. Su rostro se contorsionaba mostrando ira y dolor, sus ojos brillaban con las lágrimas que se acomularon en las comisuras y sus hombros temblaban.
-¡Cómo te atreves a engañarme! ¡No soy idiota! -gritó Sakura tomando otro de los platos de Ace y lo aventó. Él por poco y no lo esquiva.
-¿Eh?
-¡Nada de "eh! -tomó un paño y lo golpeó en el brazo. Para los demás pareció haberlo golpeado con mucha fuerza, en realidad no lo hizo con fuerza-. ¡De casualidad llegué con mis amigas a esta isla a divertirme y te encuentro! ¡Pensé que era una gran sorpresa pero al seguirte te encontré con otra!
Lo siguió golpeando con el trapo haciendo que él se levantara de su asiento, lo dejó de golpear hasta que quedaron en el medio del restaurante con todos los ojos mirándolos!
Ace estaba confundido hasta que captó los susurros.
-Parece que lo atraparon.
-Pobre diablo, si lo va hacer debe ser más cuidadoso.
-Se lo merece por infiel.
-¡No es lo que crees! -dijo Ace una vez que entendió, alzó sus manos en señal de rendición.
-¿No es lo que creo? ¡Mis amigas me advirtieron que no debía confiar en los piratas! ¡Que tonta fui! -dejó el trapo y comenzó a golpearlo, las lágrimas se derramaban en sus mejillas.
Ace tomó los brazos de la pelirrosa que intentaba golpearlo, la acercó a su pecho y la abrazó.
-No, yo todo el tiempo he pensado en ti, no me atrevería a engañarte.
-¡Mentiroso! ¡Te desapareciste después de que dormimos juntos dejando una nota diciendo que tu barco estaba zarpando! Te esperé días, no hubo día en que pensara en ti, ¡Te creí muerto! -gritó desconsolada.
-Uhh, solo falta que aparezca un hijo.
-Esto está bueno.
-¡No podía quedarme! Soy un pirata, mi vida está en el mar.
-Y por eso te vas con otra mujer a la primera -se separó del abrazo de Ace, tomó un plato que le entregó el hombre sentado en la mesa a su lado y lo lanzó-. ¡Malvado, mujeriego!
Le pasaron una cerveza y se lo lanzó.
-¡No! Ella no era más que una mujer que le pregunté sobre una tienda ¡Yo te amo! Únete a nuestra tripulación.
Sakura se quedó en silencio.
La tensión se incrementó conforme los espectadores veían que Ace y Sakura se quedaban viendo uno al otro sin decir una palabra, estaban al borde de sus sillas esperando seguir viendo el drama.
-Yo, yo... -Sakura salió corriendo del restaurante.
-¡Espera! -gritó Ace corriendo tras ella.
La gente abuchea diciendo que querían saber qué es lo que le seguía.
En una esquina alejada del restaurante un pelinegro con pecas se reía a carcajada y una pelirosa intentaba hacerse la ofendida, en realidad sus labios temblaban en el intento de evitar sonreír abiertamente, en cambio se limpió las lágrimas falsas que empapaban sus mejillas.
-¡Eso estuvo genial! Nunca se me hubiese ocurrido algo así, y yo que todo este tiempo les he dejado la cuenta a los demás o cómo desde pequeño, salía corriendo dejando la cuenta.
-Mas te vale pagar la cuenta la próxima vez -le regañó sin enfadó.
-Tenemos que intentarlo de nuevo, tal vez podemos-
-Creo que han influenciado demasiado en mí -le interrumpió Sakura. Este estilo de hacer locuras le venía mejor a Naruto, normalmente ella era la que lo regañaba y lo bajaba de sus cabales. Por otro lado, tenía que admitir que fue más divertido de lo que esperaba, aunque tenía que volver a la Sakura responsable, no podían entrar a todos los restaurantes a hacer el mismo drama-. No pienso volver con Barba blanca a pedir más dinero.
-Tienes razón, deberíamos hacer otra cosa.
A ninguno de los dos se les pasó por la mente que por no tener dinero podían dar por terminada la cita.
-¿Por qué no vamos a un casino? -dijo Sakura.
-¿A qué lugar van a una cita?
-No somos una pareja normal -le dijo Sakura con una media sonrisa-, podría ser divertido, además, me trae recuerdos de mi maestra, ella era una apostadora empedernida.
-Vamos al casino -dijo Ace de inmediato, tomó la mano de Sakura antes de comenzar a andar.
De todos los casinos decidieron ir al más grande y glamuroso "el dragón dorado", por desgracia en la entrada los detuvieron diciendo que la etiqueta de ambos no era la "etiqueta". Ace ya estaba listo para meterse en problemas con el guardia hasta que Sakura lo detuvo y amablemente le preguntó a este si había un lugar donde podían pedir prestada ropa "adecuada". A un par de edificios el hombre le señaló una tienda donde rentaban ropa, sospecharon que era un tipo de truco del casino para ganar dinero extra -como si no ya ganan suficiente con las apuestas- y fueron a rentar trajes.
Cuando salieron de los vestuarios se toparon, los dos se observaron de pies a cabeza.
-No pensé verte con el torso cubierto.
-No pensé verte con otro color que no sea rojo.
Sakura se rió, ahora que lo pensaba ella usualmente usa mucho el rojo. Tal vez porque con su color de cabello le sentaba más el rojo.
-Ahora sí estamos listos para entrar.
Ace se puso frente a Sakura, hizo un exagerado arco hasta quedar inclinado hacia adelante con la mano estirada hacia ella.
-Dulce dama, ¿me permite acompañarla al casino? -dijo con un tono bromista.
Sakura tomó su mano.
-Por supuesto, apuesto caballero.
Los dos se rieron por sus pequeñas bromas. Como ahora les dejaron pasaron, al entrar Sakura dejó escapar un suspiro de asombro al ver que el interior parecía mucho más glamuroso que el exterior, las columnas de mármol, pliegues y adornos hechos de oro puro, el techo cubierto de pinturas de ángeles que parecían bailar en las nubes. Por supuesto no solo la estructura era amplia y magnífica, la gente dentro vestían de manera mucho más extravagante que ellos dos, incluso de un vistazo las joyas que usaban a simple vista podrían darse cuenta que valían mucho, mucho dinero.
Los dos se divirtieron a su manera, Ace fue a atacar el buffet en cuanto escuchó que es gratis y Sakura se puso manos a la obra con las apuestas, en especial en el juego de cartas. Ace la animaba a su lado con su plato a rebosar de comida.
Las primeras rondas Sakura las ganó para tener una decente cantidad de dinero, luego comenzó el discreto baile de ganar y perder para no levantar sospechas a los trabajadores de sí hacía trampa por su buena racha, a diferencia de Tsunade, ella no tenía la maldición de perder en las apuestas.
-Eres muy buena -dijo Ace, una vez que Sakura acumuló una considerable cantidad de fichas.
Siguió con ese ritmo, a veces deteniendo la cabeza de Ace cuando este se quedaba dormido al comer -no sabía cómo podía desconectarse del mundo y aún así mantener su plato y cubierto en la mano sin mirarlo, le pareció una especie de superpoder- lo regañó cuando el trataba de distraerla por ocio o hacerla reír cuando le describió las caras graciosas que hacía otros participantes.
Luego de un rato un trabajador se acercó a ambos discretamente y les susurró un par de palabras que más que invitarlos amablemente a salir del casino fue invitarlos a la sala VIP.
-¿Quieres ir? -preguntó Sakura. No quería tomar la decisión por sí sola, se supone que esto es una cita, ya tenían más que suficiente de dinero para divertirse lo que queda del día en la isla.
-¿Por qué no? Podemos volvernos más ricos. También puedo seguir comiendo.
Los cocineros sin saber la razón se pusieron a llorar mientras cocinaban a una velocidad alarmante porque la comida en el buffet se estaba acabando.
Le dió la mitad de la fortuna que había amasado hasta ahora una vez que les dijeron que cada uno tenía que tener dinero para apostar. A Sakura le pareció un poco extraño pero como se lo estaban pasando tan bien decidió dejarlo pasar.
Siguieron al trabajador por un pasillo hasta llegar a un elevador dorado hasta el piso más alto del edificio. Como la planta baja, el largo pasillo estaba decorado con mármol y oro, la única diferencia es que aquí había pinturas invaluables, estatuas que todo coleccionista desearía tener y armaduras de oro y plata con incrustaciones de joyas.
Claramente el dueño del casino es una persona que le gusta ostentar.
Al fondo del pasillo se detuvieron cuando llegaron a una gran puerta de cedro de doble puerta bellamente tallada. El trabajador tocó un par de veces la puerta hasta que esta fue abierta de par en par por dos trabajadores dentro en cada extremo.
La sala dentro de la habitación era grande de colores oscuros y dorados con una chimenea ardiendo en una esquina y del lado contrario había una barra de alcohol con un barman esperando a su próximo cliente, alrededor de toda la sala habían distintos juegos de apuestas que iban desde cartas hasta dados entre otros y al fondo de la habitación había otra puerta que conducía a otra habitación. El lugar estaba a la altura de una estancia VIP, solo habían unos pocos clientes, lo que lo hacía más especial.
Cerca del bar estaba un grupo de hombres charlando y riendo con puros en la mano, en el centro de ellos había un hombre no muy alto con escaso pelo canoso que adornaba su brillante cabeza como una coronilla, su ropa se veía de lujo y en cada uno de sus dedos tenía un anillo de oro y grandes joyas de distintos colores. Claramente era el dueño del casino.
-¡Ustedes!
Tanto los jugadores como los empleados y el dueño observaron al que gritó, Ace y Sakura se sorprendieron de todas las personas con las que se pudieron topar, ahí frente a ellos apuntandolos estaba nada menos Ethan, ya no estaba lleno de sangre como lo dejó Sakura la última vez, pero si su rostro comenzaba a hincharse, tenía manchas oscuras en la piel y le faltaban un par de dientes.
-¡Ellos son los que me humillaron! ¡Padre, atrapalos y castigarlos!
¡¿Padre?!
Ace y Sakura se pusieron en guardia. Lo que nadie esperaba es que el dueño del casino lo golpeara en la parte posterior de la cabeza con tanta fuerza que Ethan dió un par de pasos hacia adelante hasta que logró recobrar el equilibrio, volteó a ver a su padre con miedo.
El dueño, miraba enfadado a su hijo por hacer un escándalo, tan así que sus hombros subían y bajaban de lo fuerte que respiraba.
-¿Eres estúpido? -su voz atronadora resonó en toda la habitación-. De seguro hiciste alguna estupidez nuevamente, no puedo creer que nacieras de tu madre.
-P-p-padre-
Recibió otro golpe de su padre, nadie a su alrededor se acercó a ayudarlo.
-Toda persona es un cliente potencial, ¿Cuántas veces debo decirte que no te metas en problemas? Acabas de incomodar a unos de nuestros mejores clientes, no por nada han podido llegar hasta aquí -se contuvo de seguir gritándole a su hijo. Pasó a un lado de él hasta quedar frente a Ace y Sakura, sus gestos cambiaron radicalmente mostrando un rostro bonachón que no parecía concordar con la ira de hace unos instantes-. Espero que puedan pasar este momento desagradable.
Chasqueó sus dedos, a los segundos llegaron algunos sirvientes con una bandeja de bebidas cerca de los clientes.
-No espero que con esto quedemos en paz pero puedo ofrecerles mejores recompensas en sus juegos, si es que ganan, claro.
Ace y Sakura tomaron una de las bebidas de la bandeja, los otros jugadores hacían lo mismo aunque ellos murmuraban emocionados sobre cómo este problema llegó como una bendición disfrazada. Muy pronto los demás clientes reanudaron sus juegos dejando a Ace y Sakura con el dueño.
-Me llamo Drack Edric -estiró su mano para saludar.
Ace la tomó.
-Portgas D. Ace.
-Haruno Sakura.
-¡Ah!, un comandante de la tripulación de Barbablanca -los ojos de Edric brillaron al reconocerlo-, fue tonto de mi hijo meterse alguien como tú, espero que lo perdonen.
-No fui yo quien golpeó a su hijo -dijo Ace con diversión antes de señalar a Sakura-. Ella lo hizo, se metió con la persona equivocada y ahora tengo la suerte de salir en una cita con ella.
Edric evaluó a Sakura que miraba tímidamente a Ace, los dos tenían sus manos entrelazadas. A sus ojos, los dos parecía amor a primera vista y estaban muy contentos de que por culpa de Ethan se hayan juntado sin querer.
-¡Ja, ja! el amor juvenil, los encuentros inesperados son los mejores -dijo Edric-. Hiciste muy bien en golpear a mi hijo, debiste haberte enojado mucho como para que una chica como tu lo haya dejado así.
Sakura se atrevió a ponerse más roja para mantener su papel.
-Lo siento mucho.
-Al contrario, se lo merece, que su padre sea tan exitoso lo ha hecho creerse el rey de la isla -resopló, Edric-. ¿Qué tal si juegan? les puedo prometer que las recompensas por ganar serán más tentadoras, toménlo como cortesía por los problemas de mi tonto hijo.
-¡Yo juego! -gritó Ace emocionado.
Sakura quiso detenerlo diciendo que no es buena idea pero él ya se había ido a jugar a los dados.
¡Idiota! pensó Sakura molesta. Que sean las ganancias más jugosas significaba que los riesgos eran más altos para ambos lados.
-¿Cómo podemos saber que si ganamos no nos harán nada para recuperar el oro? -preguntó Sakura con perspicacia. Si algo sabía bien de que su maestra era una apostadora empedernida es que los cobradores normalmente no son muy amables en dos ocasiones: cuando pierden sus jugadores y no les pagan o cuando pierden una gran suma de dinero.
-Jo, jo, querida, no debes preocuparte, he comida la fruta trato, trato, cuando hago una apuesta yo mantengo mis promesas con quien hice el trato, en caso de que uno lo rompa padecerá dolores casi mortales hasta que cumpla con lo dicho.
Eso pareció calmar un poco a Sakura, las frutas del diablo podían ser beneficiosas en más de una situación, en todo caso de que Ace pierda, ella se puede asegurar de ganar y no quedarse con las manos vacías. Aún así se sentía un poco inquieta, si las palabras aquí tenían poder, solo podía significar que él tenía que ser muy cuidadoso con todo lo que decía. El dueño de un casino no podía haber llegado hasta aquí siendo una gran persona.
-¿No vas a jugar? Bajo mi mirada mis trabajadores no hacen trampa -preguntó Edric.
-Primero iré a tomar algo -dijo Sakura con timidez.
Como buena ninja decidió primero explorar y luego actuar. Además, hablar con otras personas que no sean los piratas de barba blanca le podían dar nuevos conocimientos sobre este mundo que le podrán servir para cuando se separe de los piratas y busque un nuevo hogar donde restaurar su vida como ninja y empezar de cero.
En el bar Sakura comenzó a platicar con la gente sobre sus viajes, las islas, el estado del gobierno mundial, era muy raro que los piratas le contaran algo más que son enemigos del gobierno mundial y la marina, y también opinión de esta isla. De vez en cuando le echaba un vistazo a Ace para ver cómo estaba, cómo lo veía divertirse y exaltarse no se molestó en acercarse.
-¡Qué! ¡Esto no puede ser! -gritó Ace.
Varios hombres se acercaron a él, lo tomaron de los brazos y lo empujaron a la mesa que estaba frente al pelinegro. Inmediatamente, Sakura dejó su asiento y corrió a ver qué estaba pasando, ahí estaba siendo tratado como un criminal cuando hace unos momentos lo trataban como un distinguido cliente.
-¿Qué está pasando? -preguntó Sakura.
-Sakura, no hagas nada, yo me encargaré de esto.
A su alrededor las personas comenzaron a susurrar, incluso algunos a reír como si esperaran esto.
-Edric, ¿Qué sucede? -demandó Sakura una vez que se dió cuenta que ni Ace ni los que lo apresaron le estaban dando explicaciones.
Edric miró la escena sin inmutarse, a su lado Ethan se reía como loco.
-¡Edric!
-Callate, chica.
-¡No le hables así a Sakura! -se enojó Ace. Empujaron su cabeza contra la mesa.
-Señor Edric, ¿Me puede dar una explicación de lo que está pasando? -dijo Sakura tratando de reunir toda la poca paciencia que tenía.
Si su observación es correcta, este hombre sólo responde al poder, la tentación, el respeto hacia sí mismo y la confianza que tiene a su inteligencia sobre todo el mundo.
-No me mires así, yo soy el bueno, solo estoy reclamando lo mío.
-¿Lo suyo?
-Si, en cuanto aceptó apostar luego de la propuesta se hizo el trato, no es mi culpa que aceptara antes de decir qué apostaba cuando se quedara sin dinero.
-¿Cuánto debe? Yo tengo dinero -dijo Sakura aliviada. Si es porque se quedó sin dinero ella tenía, por suerte lo dividieron a la mitad antes de subir.
Edric y sus trabajadores se rieron como si hubiese dicho algo muy gracioso.
-Veo que no tienes buena memoria -se burló-. Antes de subir les dijeron que cada uno debía tener dinero, aquí cada uno es responsable de su dinero, la marca en su cuello demuestra que es mio ya que perdió la apuesta. Llevenselo.
-Está bien, Sakura, me las arreglaré para salir de esta, soy un pirata -dijo Ace.
Los trabajadores de Edric arrastraron a Ace hacia la puerta más pequeña que estaba al fondo. Sakura tenía que actuar rápido, no había garantía de que pudiera escapar en poco tiempo, el involucrar a Barba blanca y la tripulación tampoco era una opción, solo provocará caos en la ciudad, en el barco todos se querían como una familia, en el poco tiempo que lleva en el barco puede decir que estiman mucho a Ace, sobre todo Barba blanca que le perdonaba todas sus travesuras o lo convencía de usar el poder de su fruta para hacer tonterías.
La puerta del fondo se abrió revelando una habitación aún más ostentosa que la sala VIP, lo peor de todo es ver que en un rincón había una jaula con gente dentro, personas que habían pasado por lo mismo que Ace y aguardaban para ser vendidos o usados al antojo de su dueño.
-¡Espera! -gritó Sakura-, Puedo darte algo mucho mejor.
Eldric alzó su mano, sus guardias dejaron de arrastrar a Ace.
-¿Te escucho?
Lo sabía, él podía cambiar de opinión si le ofrecía algo más interesante.
-Apuesto mi vida-
-Niña, este hombre vale 550.000.000, tú no vales mucho en el mercado. En el mercado de esclavos puedo conseguir más.
-Soy una ninja médico de Wano
Se vió un poco interesado. No todos los días encuentras gente del recluido país de Wano y mucho menos ninjas.
-Te sirvo más como asesina si tienes enemigos, puedo cobrar y extorcionar a tus deudores, recopilar información de la competencia, soy sanadora y puedo identificar venenos -dijo Sakura. Es todo o nada-, además, soy la invitada del capitán Barba blanca. Me invitaron a unirme a ellos pero los rechacé.
-¡Me mentiste! ¡Dijiste que venías de un barco turista!
Edric le tapó la boca a su hijo. Analizó si valía la pena hacer este intercambio como una chica como Sakura, no esperaba que ella fuera un ninja de Wano, aunque tenía que aceptar que lo que se ha escuchado de ellos es que intentan tener la guardia baja.
-¡No, Sakura! ¡Yo me haré cargo de mi! ¡No te metas!
Ella le lanzó una dura mirada.
-Está bien, hagamos un trato -dijo Edric-. Serán dos de tres juegos, si yo gano, me quedaré con Ace y contigo, tú estarás a mi servicio y de mi familia lealmente hasta que exhales tu último aliento.
-¿Y si yo gano?
-¿Crees que puedes ganar?
-Por eso se llaman juegos de azar.
Edric se rió. Comenzaba a agradarle esta chica. Le dió la oportunidad de escoger qué es lo que quería.
-Podré llevarme lo que pueda cargar.
Eso solo hizo reír a todos menos Sakura y Ace.
-¿Realmente es todo lo que quieres?
-En todos los juegos no dejarás de mirar las jugadas y si gano tú, tu familia, empleados y socios no tratarán de ningún modo vengarse o tomar represalias.
Las ventajas que tenía de tener una prodigiosa memoria que rivalizaba con la de los Nara es que recordaba que Edric dijo que sus trabajadores no hacían trampa bajo su mirada, eso quiere decir que si no veía el juego ellos podían hacer trampa y ganaba más. Tenía que jugar no solo con juegos de azar sino también con las palabras. Nada que sorprenda una vez que tienes experiencia en la política donde las palabras son más afiladas que un kunai y el leer entre líneas tenía más peso.
Una desagradable sonrisa se deslizó por la boca de Edric.
-No eres tan tonta como pensé. Bien, si yo gano tu y tu novio me pertenecen, si tu ganas podrás llevarte todo lo que puedas cargar hasta fuera del edificio, si lo logras nadie conocido o contratado por nosotros les hará daño a tí y toda la tripulación de Barbablanca.
-Trato -dijo Sakura.
En su cuello sintió un leve picor, justo donde se creó la marca del trato con Edric. Él le hizo un ademán para que avanzara a la cámara privada dentro de la sala VIP, los otros clientes -los que tienen problemas con las apuestas- miraron con envidia sin dimensionar lo que pasaba a Sakura que iba a jugar con el mismísimo dueño del casino. Sakura avanzó sin sentirse intimidada, ni siquiera se inmutó cuando Ace le miró con una mezcla de preocupación y enojo, apostaba que él haría lo mismo e incluso llegaría a los golpes y/o incendiar el edificio.
Cuando entró Edric, su hijo y otros de los trabajadores la puerta se cerró. Las chispas volaron en cuanto comenzaron a jugar. En cada juego iban a haber tres rondas, el primer juego fue el de dados, como lo prometió Edric, sus ojos se mantuvieron fijos en lo que hacía su trabajador por lo que hacer trampa no estaba permitido.
Las dos primeras rondas las ganó Edric, fue el ganador, él se veía muy confiado en que iba a ganar, Sakura no dejó mostrar emoción alguna, esto tenía que tratarse fríamente como una misión, su vida y la de Ace estaban en juego.
Como él ganó el primer juego, el siguiente le tocó a Sakura. Ella escogió jugar a los dardos. Uno de los dardos de Edric dió en el blanco, los otros dos en el anillo continuo en buenos números, no estaba mal, sus trabajadores y su hijo lo felicitan hasta que Sakura tomó sus tres dardos y uno tras otro los lanzó sin esfuerzo, los tres le dieron en el blanco. El rostro de Elric se contrajo como si hubiera chupado la cáscara de un limón.
Con el último juego se decidirá el futuro de Ace y Sakura. Desde la celda Ace miraba a Sakura, por vez primera sin hacer un solo ruido para no distraerla, en caso de no ganar no le importaba comenzar una pelea en el casino aunque sufra un insoportable dolor hasta acabar con Edric.
-Espera -dijo Sakura deteniendo-, quiero ver las cartas.
-Te prometí que no van a hacer trampa -dijo Edric frunciendo el ceño.
-No podrás tener tu mirada en tu empleado en todo momento. Es solo para asegurarme -dijo Sakura encogiéndose de hombros. No era nada malo.
Con un gruñido le indicó al chico que le diera la baraja incluso le dió la oportunidad de barajar y repartir porque estaba de buenas. Saca tomó las cartas vió que estaba completa, que no había una carta de más o de menos, una vez que estuvo satisfecha revolvió las cartas a una vertiginosa velocidad que hizo sudar al empleado y molestar a Edric, finalmente era hora de sacar las garras, con ese movimiento les hizo ver a todos en la sala que no es tan principiante como ellos pensaban, no quería que ellos se confiaran y lo había logrado.
El repartidor distribuyó las cartas a ambos.
-Mas te vale ser excelente en tu trabajo -dijo Edric.
-Siempre doy mi mejor esfuerzo.
-Lástima, chica, mejor suerte a la próxima.
Enseñó sus cartas, gritaron de júbilo cuando mostró una escalera de color rojo, fueron a felicitar a su jefe hasta que notaron que Sakura seguía sin moverse mientras esperaba a que se tranquilizaran, eso no les dió buena espina. Una vez que le prestaron atención, con un elegante movimiento Sakura volteó sus tarjetas. Se pusieron pálidos.
Escalera Real negra.
-¡HICISTE TRAMPA! -su rostro se tornó rojo. Con su mano aventó las cartas al piso y se acercó a Sakura hasta estar casi sobre ella.
-Dime entonces cómo lo hice, fueron tus cartas, mi vestido no tiene mangas para esconder cartas en mi muñeca, mezclé las cartas bajo tu atenta mirada y si vez -tomó el mazo de cartas, fue mostrando una a una demostrando que las cartas restantes del juego estaban ahí-. Están mezcladas y completas.
Balbuceó un par de palabras incoherentes antes de darse por vencido, quería romperle su cuello destruir todo a su paso y darle su merecido pero por su trato no podía hacerle daño a ella, Ace o los otros piratas. Estaba tan enojado hasta que recordó el trato, su furia se esfumó dando paso a una sonrisa maliciosa.
-Un trato es un trato, recoge lo que puedas llevarte.
Los empleados y sus hijos se quedaron sin palabras por su repentino cambio hasta que entendieron que solo podía llevarse lo que pueda cargar, se rieron en voz baja.
Sakura le agradeció, se paró de su asiento y fue observando los objetos dentro de la habitación bajo la atenta mirada de Edric y los demás. Los objetos en la sala parecían ser los más caros y exclusivos de toda su colección, los observó y evaluó sin dejar de echarle un vistazo a Edric cada que se paraba sobre algún objeto. Al final fue a la jaula la abrió.
-No te muevas.
Tomo el brazo de Ace, lo pasó por su espalda hasta su hombro, se inclinó hacia y de un movimiento lo cargó sobre su espalda, Edric y sus hombres se quedaron boquiabiertos cuando la vieron cargar a un pelinegro grande y corpulento hasta que lo dejó sobre la mesa de billar y fue de nuevo hacia la jaula. Esto solo confunde a Ace y los otros hasta que la vieron cargar a una niña de no más de doce años que se puso a llorar al ser separada de sus padres y ponerla en la mesa.
-Tranquila, no saldrás sola -le dijo Sakura con ternura acariciando su cabellera antes de ir de nuevo a la jaula.
Uno a uno, Sakura fue cargando a las personas dentro de la celda hasta que esta quedó vacía y siete personas quedaron arriba de la mesa de billar. Al instante, Ethan, Edric y su séquito se rieron.
-¿Crees que vas a cargar esa mesa de billar y las siete personas que están sobre ellas?
-Se va a partir en dos antes de cargarlos.
Las burlas iban y venían. Sakura no se dejó intimidar, en cambio, se puso debajo de la mesa de billa.
-Traten de no moverse mucho -dijo Sakura.
Las risas se acabaron cuando Sakura sin aparente esfuerzo levantó la mesa con las siete personas arriba. No lo podían creer seis de las siete personas y todos los demás espectadores.
-Fue una maravillosa apuesta -se atrevió a decir a Edric antes de volver a Ethan-. Tu... Será mejor que te pongas compresas o mañana no podrás ver de lo hinchado que estarás.
Con la frente en alto fue hacia la salida, en la sala VIP la gente se quedó boquiabierta antes de volver hacia Edric que tenía el rostro pintado de un oscuro color violáceo. Le abrieron la siguiente puerta sin dificultad, ella siguió su camino hasta llegar al elevador que se abrió luego de apretar el botón, una vez adentro se volteó para ver a Edric mirando fúrico hasta que los dos juegos de puertas se cerraron. En ese momento, antes de que la puerta del elevador se cerrara ella salió con la mesa de billar y corrió por las escaleras.
-¿Qué diablos estás pensando? -dijo Ace.
-¿No es obvio? Salvar al príncipe capturado por el malvado dragón y como no podía dejar a los otros encerrados decidí robarme el resto de su tesoro.
-¿Cómo podemos pagarle?¿Por qué no bajamos por el elevador? -dijo la madre de la niña.
-Ya podemos bajar no tiene que seguir cargándose -dijo un hombre.
-No, lo no prohibido está permitido -dijo Sakura sin perder el ritmo-, Aún no están a salvo y no pueden bajar de la mesa, ese viejo zorro es bueno con las palabras, él dijo que puedo llevarme todo lo que pueda sacar del edificio.
-¡VAYAN POR ELLA! -como respuesta escucharon la atronadora voz de Edric gritar desde el piso superior.
-Si nos salva estaremos eternamente agradecidos -dijo otro señor.
-Nosotros seremos sus esclavos si nos ayuda, nada es mejor que estar con ese hombre.
-No, solo estén agradecidos cuando podamos salir de aquí.
Cuando escuchó los pasos de varias personas bajar por la escalera decidió meterse al siguiente piso y correr a buscar otras escaleras. Tuvo que soltar la mesa cuando frente a ella uno de los hombres de Edric le apuntó con una pistola. Rodó por el suelo hasta llegar a una armadura de exhibición tomó la cabeza y la aventó contra el hombre que cayó inconsciente a la vez que arrancaba una pieza del dedo meñique para lanzarla con poca fuerza a Ace que intentaba bajarse de la mesa de billar.
-¡Te dije que no puedes bajar de la mesa!
-¡No pienso verte pelear sin hacer nada! ¡Nunca le doy la espalda a una pelea!
-¡Idiota, te estoy salvando! ¡Tienes que saber cuándo entras o no a una pelea! Si te bajas de la mesa no podré sacarte de aquí.
En medio de la pelea Ace estiró el brazo con el puño cerrado hacia el pasillo, el fuego salió disparado hasta darle en el pecho a tres hombres que aparecieron, luego hizo un muro de fuego para detenerlos aunque sea un momento.
-Puedo pelear desde aquí.
-Se te va a olvidar.
El sonido de varios pasos corriendo por el pasillo los detuvo. Volvió a cargar la mesa y procedió a correr hasta que vió por una ventana.
- Por favor, él no puede nadar así que saquenlo del agua y de paso la mesa de billar, luego salgan corriendo hasta estar seguros de estar a salvo. Ace, sé que me perdonarás algún día.
Antes de que pudieran preguntar a qué se refería, Sakura tomó impulso y aventó la mesa por la ventana, el vidrio se rompió en miles de pedazos, se escucharon los gritos de los adultos y la niña en todo el camino hasta que se estrellaron en el agua de la piscina que estaba a un lado del edificio.
Con esto, ya no tendrá que preocuparse porque se lastimen. Ahora solo faltaba que ella saliera para que Edric cumpla su promesa de no lastimarla a ella y a los demás, ser solo ella es más fácil escabullirse y escapar a estar todos juntos. Como la gente apareció por el pasillo libre del fuego decidió atravesar el muro de fuego y correr por el camino libre. En una de esas se topó con un hombre que con una daga, los dos pelearon hasta que Sakura le dió un codazo en el mentón y cayó al piso, tomó la daga y siguió corriendo.
En la huida usó su super fuerza para romper muros y así llamar la atención de los perseguidores y desviar la atención de ellos sobre Ace y los otros.
Corrió y peleó contra varios, algunos de ellos los tuvo que apuñalar para defenderse, en su mayoría los dejó inconscientes. En una de esas se topó con uno de sus perseguidores, él le lanzó una daga, por desgracia no pudo esquivar a tiempo y le rozó el brazo, instintivamente le lanzó la daga que tenía en mano, el hombre cayó muerto.
Fue hacia él, tomó la daga y siguió su camino. Al poco rato sintió su brazo entumecerse, la daga tenía una especie de sedante muy potente, de no ser porque apenas le rozó ahora mismo lo más probables es que estaría inconsciente. Se topó con cinco hombres, como solo tenía un brazo en condiciones corrió en sentido contrario hasta esconderse en una pequeña habitación en la que solo podrían entrar dos personas.
- Se fue por aquí.
- No pudo haber ido muy lejos.
- Debe estar escondida aquí.
Lentamente se agazapó lista para pelear contra los cinco en cuanto los escuchó ponerse frente a la puerta, estiró su mano útil hasta tomar lo que parecía una escoba. Escuchó unos gritos ahogados del otro lado, luego la puerta se abrió iluminando el cuarto, ella se lanzó con la escoba en mano. Ella y el otro cayeron al piso, los dos forcejearon y gruñeron para dominar al otro hasta que ella terminó debajo de su captor.
- ¿Acaso esto se va a volver costumbre?
Un par de gotas de agua cayeron sobre las mejillas de Sakura. Cuando la voz se le hizo conocida se enfocó en su captor dándose cuenta que encima de ella estaba Ace empapado de pies a cabeza. Estaban tan cerca que sus narices rozaron con la del otro y sus alientos agitados se entremezclaban.
-Volviste.
-Tengo una princesa que salvar.
A pesar que deberían estar corriendo en este momento en vez de estar prácticamente uno encima del otro en una comprometedora posición, Sakura se rió al darse cuenta que le estaba devolviendo el comentario. Lentamente se fueron desenredadando hasta que se levantaron del suelo.
-Esta princesa puede salvarse sola.
-Este príncipe tampoco necesitaba ayuda.
Dos personas aparecieron listos para atacarlos, Ace golpeó a uno con su puño mientras que Sakura con la escoba. Los dos decidieron dejar la "discusión" para otro momento. Al doblar por el pasillo se encontraron a tres personas, iban a volver por donde llegaron pero fueron detenidos por otros seis, estaban rodeados.
-¿Tienes algún plan? -preguntó Sakura en cuanto se pusieron de espaldas para cubrir ambos flancos.
Él sonrió con malicia, levantó sus brazos.
-Si, saldremos de aquí de la forma más llamativa y genial que puede haber -se tronó los dedos listos para actuar su cuerpo se cubrió en llamas.
-Son todos tuyos.
La isla conocida por brillar como el fuego por ser uno de los mejores lugares para hacer apuestas ahora tenía a todos hipnotizados viendo cómo la mejor y más famosa casa de apuestas de la isla "el dragón dorado" actualmente brillaba sobre las demás porque literalmente estaba envuelta en llamas. La gente que quedaba salió corriendo antes de que el fuego los alcanzará, más que preocupados por ellos era por el dinero que habían dejado dentro y con ella las riquezas que estaban acomulando o iban a acomular. Entre los que lloraban por sus pérdidas estaban Edric e Ethan, todo el dinero, las joyas, pinturas y colecciones, todo estaba adentro y se estaba perdiendo con cada segundo que pasaban sin que pudieran apagar el fuego.
De una de las puertas secundarias al edificio, una que estaba envuelta en llamas, se vió la sombra de dos personas una cargando a la otra, la pareja caminó tranquilamente entre las llamas hasta que salieron, eran nada menos que Ace cargando al estilo princesa a Sakura que estaba haciendo un puchero mientras se agarraba firmemente al cuello del pecoso pelinegro.
-¿Es necesario que me cargues así? Puedo caminar yo sola.
El solo se divirtió por su berrinche.
-No, podrías haberte quemado y no quiero llegar a que regañen -dijo Ace. Una vez a salvo se giró y ambos contemplaron el casino en llamas, la fogata más grande hecha hasta ahora en la isla-. ¡Oh, mierda! Tendremos que pagar los trajes.
Sakura se rió a carcajadas, ¿De todo por lo que se pudo haber preocupado lo hizo por los trajes? En definitiva tendrán que pagar por ellos, habían terminado empapados, chamuscados, ensuciados y rotos por la pelea, si era por el dinero no tenían que preocuparse.
-Ace, vamos a pagar la ropa y volvamos al barco con la mesa de billar.
Confundido, Ace decidió hacerle caso, debe tener otro motivo el haber escogido la mesa de billar que solo usarlo para llevarlos fuera del edificio. Tranquilamente y sin que los demás les hicieran caso porque estaban más al pendiente del casino, Ace llevó en brazos a Sakura hasta la tienda, pagaron los trajes, volvieron a sus atuendos anteriores y fueron al barco con la mesa de billar siendo cargada por Ace.
Al llegar al barco fueron recibidos por toda la tripulación. Desde donde tenían el barco atracado a la orilla del mar se podía ver la gran fogata hecha con el casino. Varios, sino es que todos, sospecharon quién era el responsable de aquello.
-¿Qué sucedió? -preguntó uno de la tripulación.
Ace y Sakura se miraron con complicidad.
-Nada -respondieron los dos.
Algunos como Marco, Barba blanca, Thatch y otros levantaron la ceja al ver que los dos obviamente habían hecho algo que no estaban planeando decir, al menos no por ahora.
-Ace, ¿Por qué incendiaste el casino? -insistió Barba blanca.
-Digamos que le pagamos a Ethan y su padre lo que se merecían -dijo Sakura con voz cantarina.
Varios de los piratas y algunas enfermeras parpadearon varias veces al ver que Sakura estaba ayudando a Ace de que se metiera en problemas. Ahora tenían más curiosidad por saber qué había sucedido en la cita, más aún cuando escucharon el nombre Ethan, incluso los que no estuvieron en el bar sabían de el porque los que sí lo presenciaron lo contaron.
-¿Por qué traen una mesa de billar? -preguntó un pirata.
Ace tampoco sabía así que aguardó a que Sakura respondiera.
-¡Ah! Es el tesoro -sus ojos brillaron como gemas. Se acercó a la mesa y comenzó a golpear en las esquinas inferiores-. En mi experiencia tratando con gente rica y poderosa, ellos usualmente no dejan sus posesiones más preciadas en lugares obvios, pero sí les gusta tenerlos a la vista.
Cuando estaba recorriendo la sala viendo lo que había en la habitación, se tomó la tarea de observar el rostro de Edric cada que se paraba sobre un objeto hasta que al estar frente a la mesa de billar notó el ligero temblor en la comisura de su ojos.
-¡Bingo! -exclamó Sakura cuando al golpear un extremo, la madera se escuchó hueca. Había una caja escondida dentro. Al sacarla todos dieron un paso más cerca para intentar ver qué había dentro-. Caballeros, creo que les gustará.
Le pasó la caja a Marco. Los ojos del comandante de la primera división se abrieron de par en par al ver lo que había dentro.
Ahí había varias escrituras del banco de la isla a nombre de Edric con cifras exorbitantes de dinero, grandes joyas que parecían tener brillo propio y algunas monedas de oro. De una manera inesperada consiguieron un gran tesoro. Los piratas se emocionaron y gritaron de júbilo, inmediatamente algunos de los comandantes decidieron ir por el botín mientras que otros estaban hablando de hacker una celebración.
Ace, que era de los más emocionados, sobre todo porque el vivió cómo es que consiguieron ese tesoro, agarró a Sakura de los hombros y la giró hacia el.
-¡Sakura, eres grandiosa! Deberías de ser una pirata ¡Hay que repetirlo otra vez!
Esta vez se sonrojó de verdad, las palabras de elogio fueron tan sinceras que la cohibieron.
-Solo estoy haciendo que Edric y su hijo paguen por lo que le han hecho a mucha gente.
-¡Por Ace y Sakura! -gritaron algunos.
-¡La cita aún no puede acabar! ¡El día aún no termina! -gritaron otros.
Con el dinero y joyas en mano, comieron, bebieron, cantaron, rieron y jugaron. Escucharon la historia de ambos de cómo encontraron el tesoro hasta que llegaron al barco. Al final se acordó dividir el botín a la mitad, una parte para la tripulación y la otra -la tomó a regañadientes porque no quería- para Sakura que fue la que lo descubrió y trajo el tesoro al bote.
Ya entrada la noche con todos en la tripulación durmiendo, algunos en el comedor, otros en la cocina y unos tantos en sus habitaciones, como era usual, Sakura caminó hacia su rincón favorito, ahí se encontró a Ace recargado mirando el mar.
-¿Tu lado acosador está saliendo? -se burló.
Al verla puso los ojos en blanco.
-Está bien, ya no volveré a decirlo -dijo Sakura después de reírse en voz baja. Se acercó hasta quedar recargada en el barandal a su lado-. Gracias, no pensé que me divertiría tanto como lo hice. No me importaría tener otras citas como esta.
El se volteó a verla.
-¿Estás insinuando que quieres tener otra cita conmigo? -bromeó Ace.
Sakura volteó a verlo sorprendida hasta que notó que se estaba burlando de ella.
-¿No eres tú el que está esperando eso? Eres tu el que me dijo que debíamos repetir -le devolvió Sakura-, a menos de que estés esperando entrar a mi cama como dijo Ethan.
La diversión se esfumó del rostro de Ace conforme su ceño fruncido apareció.
-No todos somos como Ethan.
-Lo sé -susurró Sakura.
Él la miró en silencio, sus ojos color carbón se encontraron los jade que brillaban con la luz de las estrellas. Que de su boca salieran aquellas palabras cobraban un significado más profundo viniendo de ella, sobre todo por el atropellado inicio que tuvieron con ella por su experiencia previa con piratas.
Se aclaró la garganta rompiendo el extraño ambiente en el que se vieron envueltos. Lentamente, enderezaron sus espaldas que en algún momento se inclinaron hacia el otro. Se quedaron en silencio procesando lo que estaba pasando hasta que Sakura rompió el silencio.
-Ace -susurró llamando su atención-, ¿Cómo sabías que no quería... vivir?
Inmediatamente se puso serio. Ante esto se reprendió por haber preguntado, tal vez debió haberlo hecho en otro momento.
-Porque también lo he pensado.
Eso sorprendió a Sakura, no esperaba aquella respuesta que parecía ser muy personal, a pesar de ello apreció que se lo contara. Sí quería decirle la razón iba a esperar a que él se lo dijera porque quisiera.
-¿Es por eso que cuando no querías hablar con nadie tu te quedabas? Nunca te acercaste.
Ace suspiró mientras pasaba su mano por detrás de la cabeza. No esperaba hablar de esto con ella, ahora que decidió contarle no tenía punto callarse a este punto.
-Estar solo es horrible.
Se volvió a sorprender con su respuesta. No esperaba que entendiera el significado de solo como ella lo entendía.
-Cuando era niño me sentía muy solo, mi mamá murió al nacer por salvarme. Sentía que podía confiar en ella así que le contó que su padre no era otro que el fallecido Gold D. Roger, le contó sobre quedar al cuidado del Vice Almirante Garp que lo adoptó como su abuelo, le contó de Dadan y finalmente su encuentro con su hermano Luffy-. Cuando llegó a vivir a la casa de Dadan, yo era muy distinto, siempre estaba enojado, odiaba que él intentara ser mi amigo, lo alejaba a golpes, incluso llegué a tirarlo por acantilados, no quería ser cercano a él más que de Sabo. Después de que pasaron algunas cosas se volvió mi problemático hermano pequeño.
Sakura lo escuchó en silencio observando cuidadosamente cómo sus expresiones iban del dolor a alegría, le habló del juramento que hicieron como hermanos, la muerte de sabo y finalmente cómo Luffy y él se apoyaron para hacerse fuertes y convertirse en piratas.
-Existen piratas navegando en estos mares que son poderosos como padre, pero en casi un año zarpará el que se volverá el más poderoso de todos y buscará ser el rey de los piratas, no si logró evitarlo y que Barba blanca lo logre.
Lo vió sonreír con tal alegría que a los ojos de Sakura, Ace parecía brillar con luz propia, no necesitaba decir que amaba a su hermano para saberlo. Quería sentir aquella calidez con la que Ace hablaba de ese tal Luffy, por alguna razón sintió ganas de conocerlo.
-¿No querías solo verte genial sin terminar siendo rechazado? -se burló Sakura.
Se rió en voz baja para no alertar a los vigilantes en guardia cuando lo vió sonrojarse hasta la punta de sus orejas.
Ace balbuceó un par de palabras hasta que se acordó de algo que podrá distraerla de que lo siga atacando. Llevó su mano a uno de sus bolsillos del pantalón, de todos modos estaba planeando dárselo, desde la primera noche que la encontró y bailó bajo la luna no lo había vuelto a sacar de su habitación hasta hoy.
-En realidad tengo algo que darte, no había podido darte.
Sakura jadeó sin poder creer que veían sus ojos.
-¿Cómo- -se quedó sin palabras. Recordó aquel día antes de pedir disculpa a la tripulación por haberlos tratado mal él llegó con las manos llenas de astillas- Pudiste haberte caído al agua.
-Es tu tesoro. Los piratas no dejamos escapar cuando tenemos uno a la mira.
Se le hizo un nudo en la garganta, se lanzó a los brazos de Ace enterrando el rostro en su pecho, Ace tuvo que dar unos pasos hacia atrás hasta que pudo recobrar el equilibrio logrando que ambos no caigan al piso.
-Eres un tonto impulsivo -murmuró Sakura.
Se quedaron así un rato hasta que Sakura fue la primera en separarse. Como sus manos temblaban de la emoción, Ace le ayudó a ponerle la banda ninja en su cabeza. Aquel peso extra en su cabellera rosada fue bienvenido, se sentía completa, como si aquella pieza de tela y metal le faltara para ser ella de nuevo.
-Si, eso te faltaba -dijo Ace casi como si hubiese respondido a los pensamientos de Sakura.
Ella dió un paso hacia Ace hasta que sus pechos casi se tocaron, llevó sus pálidas y delgadas manos hasta las mejillas del pelinegro tocando y sintiendo sus pecas bajo las yemas de sus dedos.
-Qué-
Sakura se puso de puntillas y lo besó en los labios. Solo duró unos segundos, aún así estaba cargado con genuino afecto. Lentamente Sakura se separó de él resintiendo un poco la falta del calor de su cuerpo en medio de la fría noche.
Ace veía estupefacto a Sakura que le miraba con aquellos brillantes ojos, sus mejillas estaban adornadas con un ligero color rojo y le sonreía tímidamente.
-En una cita no puede faltar un beso, ¿No? -dijo antes de sacarle la lengua. Fue una cita de mentiras pero aún así realmente la disfrutó-. Buenas noches, Ace.
Ace se quedó mirando la silueta de Sakura hasta que desapareció por las escaleras que daban al interior del barco, aún después de eso no se movió hasta después de un rato, se acomodó el sombrero en su cabeza y sonrió de oreja a oreja.
-Si, no estaría mal repetirlo -susurró al viento riendo solo en medio de la noche.
Ah... Ahora si ya acabó el capítulo, me divertí cuando Sakura cargó a Ace, si han visto por siempre cenicienta podrán imaginarse que es como cuando Daniel cargó al príncipe para alejarse de los bandidos jajaja. ¿Les gustó? ¿Qué tal el final con el beso? Espero leernos pronto.
Saludos!
