Cita por error
Síntesis: Después de tres años de la más triste soltería y de quejarse de ello hasta sacarles canas verdes a todas sus amistades, Naruto por fin se enfrenta a la posibilidad de cambiar las cosas cuando Hinata y Sakura le arreglan una cita a ciegas. Sin embargo, cometerá varios errores que lo llevarán al desenlace menos esperado...
Advertencias: one-shot AU Moderno, SasuNaruSasu (sin dinámicas seme/uke), cita a ciegas, romance, comedia, casi lime. Este fic fue escrito durante un video en vivo en mi página de Facebook el 24 de enero de 2023 a partir de los pedidos que hacían lxs espectadores en el momento, por eso puede dar algunos giros inesperados y terminar abruptamente (cuando terminó el tiempo del vivo). Agradezco mucho a todas las personas que participaron, ¡esta historia es suya! Yo me divertí mucho siguiendo sus ideas. Para quienes no estuvieron presentes, sepan que aún pueden ver el video en mi página de Facebook. Si desean leer otros fics escritos en vivo, tengo una serie dedicada a ello en Ao3. La portada fue realizada también en vivo por la gran artista Amy Hiyori, ¡les sugiero visitar su página para ver más de su hermoso trabajo! Además, luego fue coloreada por Kuran Mikaode. No dejen de seguir sus redes también, es otra artista fenomenal [pueden ver la portada en Ao3].
Naruto puso la alarma, sacó su ropa favorita del armario, acomodó sus zapatos, se lavó los dientes, se metió a duchar y de pronto la alarma ya estaba sonando, ¿¡cómo había pasado tanto tiempo!? Se vistió a las corridas, se abrochó el botón equivocado de la camisa y las medias que se puso tenían ligeras diferencias. ¡Es que no era el día para andar llegando tarde y él ya se había demorado al menos media hora!
Se suponía que esa noche cambiaría su vida para siempre. Después de tres años de la más triste soltería y de quejarse de ello hasta sacarles canas verdes a todas sus amistades, dos de ellas, Sakura y Hinata, se habían propuesto organizarle una cita a ciegas. Hinata le había dado su palabra de que tenía un primo que derrochaba sensualidad y que estaba soltero también por una casualidad única e irrepetible. Como era algo tímida, Sakura había sido la responsable de contactarse con el chico en su nombre, elegir el bar en el que se encontrarían y acordar la fecha y el horario. Lo único que tenía que hacer Naruto era bañarse, vestirse bien y llegar puntual.
Bueno… por lo menos, se había bañado, ¿no?
Corrió desesperado las cinco cuadras que separaban el bus del bar en cuestión, abrió la puerta de una patada y escaneó el enorme salón en búsqueda de las señas que le habían dado, a saber: cabello oscuro, mirada penetrante, abrigo azul, un libro en la mano.
¡Bingo! Ya lo había encontrado. Avanzó hacia él dando grandes zancadas y, cuando se sentó, soltó el aire en un resoplido. Inclinó la cabeza y juntando las manos se dispuso a humillarse lo necesario para evitar que esto fracasara antes de empezar.
—¡Perdón perdón perdón por mi demora! ¡A cambio prometo pagar lo que hayas consumido hasta ahora y lo que pidas hasta que nos vayamos, de veras! ¡Te compraré el postre más caro, lo que pidas!
El chico frente a él apartó lentamente el sorbete de su refresco casi vacío y alzó una ceja.
—No me gustan los postres —fue lo que dijo.
Naruto se sintió desfallecer, porque no sabía qué más decir para disculparse y porque esa voz era la más sensual que hubiera escuchado en su vida y si no lograba una segunda cita con esta persona nunca se lo iba a perdonar a sí mismo.
—Entonces… ¿un trago? ¿Una ensalada? ¿Ramen?
—Un trago no estaría mal.
—¡Fantástico! En cuanto termines ese, me dices cuál quieres.
—Está bien, es un trato.
Naruto suspiró aliviado y se sacó el abrigo naranja para dejarlo en el respaldo de su silla. Mientras tanto, el otro cerró el libro y lo miró expectante.
—¿Vas a presentarte o qué? —le espetó, en tanto Naruto daba vueltas acomodando su bolso.
—Ehh sí, sí, lo siento… aunque… seguro las chicas ya te hablaron bastante de mí, ¿verdad? —dijo, rogando para sus adentros que lo que sea que hubieran dicho hubiera sido bueno—¿Qué te gustaría que te contara?
—Podrías empezar por tu nombre, como una persona normal.
—Ahhh creí que te lo habrían dicho ya, mi nombre es Uzumaki Naruto, ¡es un placer!
El chico asintió levemente, sin corresponder a la mano que él estiraba para estrecharle.
—Uchiha Sasuke —dijo, con su voz grave y masculina.
—Ah… pensé que te llamabas Neji… o algo así… y que tendrías el mismo apellido que Hinata.
—No es mi problema lo que hayas pensado.
Naruto levantó las manos en son de paz.
—Ok, ok, no quise ofender, Sasuke es un nombre muy bonito también.
—No puedo decir lo mismo de Naruto, es un nombre vulgar y algo ridículo, pero no es tu culpa que te lo hayan puesto, así que no voy a juzgarte.
—Es el nombre del protagonista de un libro famoso, ¿acaso no lo sabes? ¿No se supone que te gusta leer?
—Sí, pero no leo cualquier cosa.
Con solo esos breves intercambios ya podrían haber iniciado una pelea monumental si no fuera porque en ese preciso instante apareció una mesera preguntando si querían algo más. Una vez que se retiró con el pedido de ambos, Naruto se pasó los dedos por el pelo y trató de calmarse.
—Bueno… empecemos de nuevo, ¿ok? No has hecho más que insultarme pero yo he llegado tarde, así que podríamos decir que estamos a mano. Ahora volvamos a intentarlo, ¿qué opinas?
—Mmm… puedo tratar de ser amable a cambio de otro trago.
Naruto entornó los ojos. Esta iba a ser la cita más cara que hubiera tenido si seguían por ese camino. Pero volvió a observar al muchacho y se convenció de que tenía que hacerlo.
Su cabello negro terminaba en punta y le daba un aire enérgico. Su mirada oscura y penetrante parecía atravesarlo y le hacía temblar. Incluso su piel daba una sensación suave y agradable, que provocaba tocarla con cualquier motivo. Y eso sin contar lo apetitosos que se veían sus labios.
Encima, en comparación con su bello rostro, su cuerpo no se quedaba atrás. Sus manos eran grandes pero delicadas. Su contextura daba a entender que hacía actividad física con regularidad y además estaba bien vestido, con varios botones de la camisa abiertos a la altura del cuello dejando a la vista sus clavículas.
En conclusión: no era como si fuera a tener una oportunidad con un adonis así todos los días, por lo que debía resistir y tener esperanzas. Además, Hinata le había advertido que su primo tenía una personalidad algo difícil y le había dado su palabra de que debajo de aquella coraza había un corazón latiendo.
—Te pediré todos los tragos que quieras —contestó por fin.
—Entonces podemos tener todas las citas amables que quieras también.
Semejante respuesta descolocó al rubio. ¿Eso significaba que ya estaba pensando en el siguiente encuentro? Sintió un entusiasmo infantil subirle por las piernas. El modo en que Sasuke jugueteaba con el sorbete mientras lo miraba le hacía suponer que también él le veía algo de atractivo. Si era así, hoy se había ganado la lotería, ciertamente. Bueno, aunque una lotería que le hacía perder dinero, pero con un premio que lo valía de todas maneras.
Decidieron hacer un ping-pong de preguntas y respuestas para conocerse mejor. Por momentos, lograban sacar temas generales en los que resultó ser que guardaban muchas similitudes. Por ejemplo, descubrieron que ambos tenían la costumbre de salir a correr en las mañanas, ambos practicaban con seriedad diversas artes marciales y ambos habían obtenido premios por su desempeño deportivo (aunque Sasuke había ganado bastantes más que Naruto). Tenían en común una personalidad perseverante y esforzada, un espíritu competitivo y unos objetivos claros, todo lo cual iba saliendo a la luz poco a poco en la manera en que se expresaban y sus diversas reacciones.
Sin embargo, la realidad fue que la mayor parte del tiempo solo hablaron de tonterías. Naruto hacía preguntas inocentes de las que después se avergonzaba, como cuál era su gusto de helado favorito y si le gustaba el ramen (bueno, para él eso sí era importante). Sasuke en cambio se decantaba por las preguntas incómodas, como cuánto hacía que estaba soltero, si sus parejas anteriores lo habían dejado por llegar tarde y qué posiciones le gustaban en la cama.
Ante esa última, Naruto se puso de todos los colores y negó rápido con los brazos delante de él.
—¡No puedo responder eso tan rápido! ¡Acabamos de conocernos!
Sasuke le dirigió una sonrisita de suficiencia.
—¿Es decir que eres un cobarde?
—¡No! ¡Pero eso no es algo que se pregunte en la primera cita!
—¿Por qué no?
—¡Es algo íntimo, joder!
—Tampoco para tanto… ¿por qué no puedes decirme en qué posición te gusta dormir? Yo suelo hacerlo boca arriba, ¿ves? No es tan difícil de responder.
A Naruto se le cayó la mandíbula de la sorpresa y la frustración. Sasuke volvió a su trago y se cubrió parte del rostro con la mano.
—¿¡Te estás burlando de mí, bastardo!?
—¿A qué pensabas que me refería…? Creo que alguien aquí tiene su mente un poco sucia…
—¿¡Qué!? ¡Es imposible que realmente te refirieras a eso! ¿Quién pregunta una cosa así?
Sin contenerse más, Sasuke prorrumpió en una carcajada.
—Tendrías que ver tu cara, usuratonkachi.
—¿¡Cómo me llamaste!?
Pero lo cierto era que Sasuke se veía tan feliz en medio de su risa malvada que el enojo de Naruto fue menguando. Siguió quejándose mientras duró la risa, pero en verdad lo hacía más por mantener las formas. Cuando se calmó, Sasuke negó suave con la cabeza.
—En todo caso, no me habría molestado si hubieras querido contestar.
Naruto volvió a sonrojarse con violencia.
—Si quieres hablar de cosas como esas, empieza tú.
Y se arrepintió en cuanto lo dijo porque sintió claramente un pie acariciando su pantorrilla. Los párpados entornados de Sasuke y su pequeña sonrisa no dejaban lugar a dudas de quién era el responsable.
—¿Para qué perder tiempo hablando de algo así cuando es posible llevarlo a la práctica?
Naruto miró en todas direcciones, temeroso de que alguien los viera y los expulsara del local por indecentes. ¿¡Qué se creía que estaba haciendo Sasuke!? Pero lo que fuera que creyera que estaba haciendo sin dudas en su mente no era algo malo o con lo que tuviera que tener cuidado porque ahora había arrimado un poco la silla para poder alcanzar su muslo con una mano. Primero lo acarició por encima del pantalón, mientras Naruto ponía cara de espanto y vigilaba el entorno aterrorizado, pero luego tironeó de sus dedos para llevarlo hasta su propia entrepierna que, ahora Naruto podía notarlo, estaba tan firme y sensual como su voz.
—¿¡Q-Qué…!? ¿Q-Qué…!?
—No entiendo lo que dices, usuratonkachi.
Ante tales estímulos, una parte muy sensible de su cuerpo también estaba incorporándose y la situación se iba saliendo de control. Sasuke se inclinó contra su cuello y le susurró al oído, lo cual le erizó toda la piel de la nuca.
—Podemos ir a un sitio más privado si este te incomoda tanto, Naruto.
Pero antes de que Naruto terminara de procesar la propuesta, en sus desesperadas miradas al local para revisar que nadie notara sus actividades subidas de tono, identificó a un chico que llamó su atención. Tenía el cabello oscuro —aunque castaño y no negro como Sasuke— y los ojos de un color perla extrañísimo que solo había visto en Hinata. Parecía muy enojado y hablaba por teléfono a los gritos. Entre lo que decía, captó el nombre de Sakura, lo cual resultó aún más curioso.
—¡Te digo que el desgraciado ni si quiera se presentó! —llegó a escuchar, en tanto Sasuke le mordisqueaba la mandíbula—. ¡Nunca más me prestaré para esto de las citas a ciegas, nunca!
—¿Neji…? —murmuró Naruto, sin poder sacarle los ojos de encima pero sin ninguna inclinación a alejarse de Sasuke tampoco.
—Ah, ese debe de ser el chico con el que pensabas encontrarte, ¿no? —respondió Sasuke, desabotonando despacio su pantalón, como si tal cosa.
—¿¡Qué!? ¿Entones tú no eres el primo de Hinata?
—No tengo ni idea de quién es esa persona, Naruto.
—¿Todo el tiempo supiste que estaba aquí para encontrarme con otra persona?
—Bueno, eso era obvio —dijo, metiendo su mano en el espacio que había hecho al bajar también el cierre.
—¿Y por qué no me lo dijiste?
—¿Y renunciar a tragos gratis y un buen polvo con un chico atractivo? ¿Por qué habría hecho eso?
Con esas palabras, por fin, Naruto, sonrojado y excitado, se giró hacia él por completo y lo contempló como si acabara de descubrir que lo tenía enfrente. Dado que no hizo más que eso, Sasuke suspiró con hastío y amagó con incorporarse para tomar distancia.
—¿Quieres que te suelte e ir a probar suerte con el tal Neji?
La sola perspectiva de que por un momento Sasuke se alejara de él le oprimió el pecho y ni qué decir tiene que la posibilidad de no volver a verlo se le apareció como una cosa espantosa. Aunque no terminaba de comprender la intensidad de estas emociones, Naruto debió reconocer que no necesitaba pensar demasiado su contestación.
Le ofreció su mirada llena de convicción y luego, sin mediar palabra, le acarició la mejilla. Despacio, pasó el pulgar por sus labios, llevó la palma hasta su mandíbula y continuó avanzando con suavidad hasta tomarlo de la nuca. Sin despegar nunca los ojos de los suyos, presionó hasta que estuvieron lo suficientemente cerca como para besarse en la boca.
La dulzura que intentaba imprimir a sus movimientos se entremezclaba con una creciente desesperación. Aquel beso era la experiencia más deliciosa que hubiera tenido en su vida y por nada del mundo quería que se acabara. Mordisqueó y succionó sus labios, sintió su lengua recorrerlo, mientras la cordura lo abandonaba poco a poco. No podía más que apretar su nuca para atraerlo más hacia sí, mientras que con la mano libre lo tomó de la cintura, palpando ese cuerpo embriagador debajo de la camisa.
Se separaron varios minutos después, jadeantes y mareados.
—Dijiste… dijiste que había algún lugar más privado al que podíamos ir, ¿no? —murmuró Naruto, recuperando la respiración con esfuerzo.
Sasuke sonrió, pero debajo de su máscara de suficiencia era fácil notar que la ansiedad y el deseo estaban devorándolo.
—Estaremos ahí en diez minutos.
Tras pagar lo consumido —y volver a abrocharse los pantalones—, Naruto permitió que Sasuke lo tomara de la muñeca y tirara de él hacia afuera del local. Apenas estuvieron en la calle, sin embargo, se soltó.
—Oye —dijo, agitado en anticipación—, ¿hacia dónde vamos?
—Mi departamento está a cinco cuadras de aquí, a la izquierda.
—Bien… ¡te juego una carrera hasta allí!
—¿¡Qué!?
Naruto ya se encontraba varios metros delante de él cuando aclaró:
—¡El que llegue primero va arriba!
Solo unos segundos más tarde, Sasuke ya lo igualaba en velocidad.
—¡Ni en tus sueños me ganarías, usuratonkachi!
Siguieron corriendo, empujándose y rozándose, riendo, y ninguno de los dos supo con claridad cuál había llegado primero porque un poco antes de alcanzar la puerta habían empezado a besarse contra la pared. Se aferraban el uno al otro, como si aplicando más fuerza y pasión pudieran apoderarse por completo de su compañero. Primero Naruto tenía su espalda contra el muro, acorralado por los besos y mordiscos de Sasuke, pero luego era este quien quedaba atrapado por los brazos del rubio, quien succionaba suave el lóbulo de su oreja y metía las manos debajo de su ropa.
Sasuke buscó el picaporte a tientas e introdujo la llave aún con los ojos cerrados y todo el cuerpo compenetrado en el beso. Cuando consiguió abrir, el llavero se le cayó y lo patearon sin querer mientras ingresaban a los tropezones. Naruto cerró la puerta dándole un golpe con la cadera y continuaron avanzando, burlándose ambos de su propia torpeza e impaciencia, pero excitándose cada vez más al reconocer el irrefrenable deseo que generaban en el otro.
Quizás Naruto estaba ganándose para siempre la enemistad de Sakura y Hinata, pero por nada del mundo podría arrepentirse de todos los errores que había cometido aquella noche. Desbordaba adrenalina y excitación. Besar a Sasuke, y sobre todo reír junto con él, lo llenaban de un sentimiento luminoso que por nada del mundo dejaría ir.
Allí, en aquella cama desconocida y con ese joven que acababa de entrometerse en su vida, Naruto no solo fue feliz esa vez, sino que dio inicio a una larga serie de momentos felices.
FIN
Notas: ¡Gracias por leer! ¡Espero nos crucemos en las redes!
