TU EXISTENCIA
One shot creado para la página de facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma por la #Dinámica_de_Abril_y_Mayo #Porque_cinco_fiestas_son_mejor_que_una #Dia_del_InuKag_en_MFFIyR
¡Disfruten la lectura!
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Los nombres de los personajes no me pertenecen, están basados en el manga InuYasha de Rumiko Takahashi.
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Desde que Kagome volvió a nuestra época y el pozo quedó sellado, ella se ha empeñado en enseñarme a leer y escribir las cosas que ella anota de sus clases con la anciana Kaede. Recuerdo haberle explicado en repetidas ocasiones que no lo necesitaba, ya que los mitad bestia nunca necesitaremos hacer algo como eso, pero hace un par de día, después de una corta discusión que involucró muchos "abajo" de su parte, Kagome finalmente logró convencerme.
Hoy es un día especial ya que es el cumpleaños de Kagome y todos los que son cercanos a ella han decidido prepararle una sorpresa, incluyéndome. Así que, mientras Kagome se encuentra en sus clases de herbolaria con la anciana Kaede, decido caminar hasta el lago para hacerle una carta para mostrarle lo que he aprendido hasta ahora.
Encuentro un lugar cómodo cerca de la orilla y observo alrededor con detenimiento. Ya que no hay ningún ser viviente en varios metros a la redonda, saco la tinta, pincel y papel que tenía escondidos en mi traje y pienso un poco sobre lo que quiero escribir.
Cuando tengo la idea de lo que voy a escribir, meto el pincel en la tinta y no termino ni siquiera el primer trazo cuando echo a perder el papel.
Tras varios intentos por plasmar algo entendible sobre la hoja, destruyo el papel que ya no sirve y, una vez que la tinta se ha secado, doblo cuidadosamente la carta que escribí y la guardo en el interior de mi traje junto con la tinta y el pincel.
Rasco un poco en la tierra para deshacerme de la evidencia de mis equivocaciones y me acerco al lago para limpiarme los restos de tinta y tierra de las manos.
Me apresuro a secarme las manos en la ropa y me alejo del lago cuando percibo un olor agradable en ambiente. Kagome se está acercando.
—¡Inuyasha! —me grita al buscarme.
Me muevo hacia el lugar donde escucho sus pasos y Kagome me localiza inmediatamente. Observo embobado cómo una enorme sonrisa aparece en su rostro y detengo mis pasos cuando ella se hecha a correr para brincar hacia mis brazos.
Los dos nos balanceamos por la fuerza del abrazo, pero mantengo el equilibrio con mucha facilidad.
—¡Aquí estás! —exclama contenta mientras apoya su mejilla en mi pecho—. ¿Qué estabas haciendo tan lejos de casa, eh? —me pregunta llena de curiosidad.
Observo su rostro y le devuelvo la sonrisa.
—Tenía que hacer algo importante.
Kagome se separa un poco de mi para observarme y entrecierra los ojos con sospecha.
—¿Estuviste usando la tinta que te regalé en tu cumpleaños? —me pregunta con curiosidad.
Frunzo el ceño y ladeo la cabeza.
—¿Por qué preguntas?
Ella amplia su sonrisa y me acaricia la mejilla.
—Tienes restos de tinta en la cara —murmura divertida.
—Maldición... —murmuro avergonzado por haber sido descubierto.
Kagome rompe nuestro abrazo y me mira con expectación.
—¿Me mostrarás lo que escribiste?
—Tal vez después —murmuro con incomodidad.
Kagome me toma la mano y comenzar a caminar hacia la aldea.
—La anciana Kaede me pidió que viniera a buscarte y que no regresara a casa hasta que te encontrara...
—¿En serio?
—Sí... No sé por qué, pero siento que todos se han puesto de acuerdo para mantenerme lejos de la aldea.
Bufo con molestia por el pésimo trabajo que han hecho nuestros amigos para evitar que Kagome sospechara de su fiesta y le pido que suba a mi espalda para evitar que siga caminando a la aldea. Al parecer esos bobos aún no han de haber terminado de preparar el pastel.
—¡¿Qué haremos?! —me pregunta sorprendida.
—Quiero llevarte a un lugar.
Kagome me observa un poco confundida, pero vuelve a sonreír cuando se da cuenta de que yo también la quiero mantener lejos de la aldea y se sube a mi espalda con rapidez.
—¿A dónde iremos, Inuyasha? —inquiere mientras se aferra más a mi cuerpo.
—Ya verás —le respondo con altanería.
Comienzo a correr hacia la montaña más alejada de la aldea y doy un par de grandes saltos innecesarios en el camino solo para escuchar los gritos y risas eufóricas de Kagome. Sin duda, nunca me cansaré de escucharla ser feliz.
Detengo mis pasos cuando llegamos a la cima de la montaña y con cuidado le ayudo a bajar de mi espalda. Kagome se acerca a la orilla y se rie sorprendida mientras observa todo el paisaje iluminado por la luz del sol.
—¡Guau! —murmura sin poder creer lo que ve—. Inuyasha... ¡La vista es hermosa!
—Sí, la vista es muy bella —murmuro en voz alta mientras la observo.
Kagome me mira y nota que no le he quitado la vista de encima. Ella se sonroja y yo me acerco con lentitud.
—Inuyasha... ¿Por qué me ves así? —murmura mientras sus latidos se aceleran y juguetea con sus dedos nerviosa.
Rodeo su cintura con mis brazos sin romper el contacto visual, y ella pone sus manos sobre mis hombros. Kagome abre sus labios para volver a hablar, pero yo se lo impido cuando acerco mi rostro al suyo y junto nuestros labios en un suave y corto beso.
El rostro de Kagome se torna rojo y no puedo evitar volver a besarla, solo que en esta ocasión, ella me sorprende al jalar mi cuello hacia abajo y profundizamos un poco más el beso. Sus labios son suaves al contacto y cada vez que paramos y volvemos a iniciar el beso, se siente como si fuera la primera vez que lo hacemos. Dulce, suave y amoroso.
Kagome se aleja para recuperar el aliento y yo me obligo a retroceder, pues la atracción que siento por ella cada vez es más dificil de controlar.
—Kagome... —gruño a modo de advertencia para que ella se aleje de mi, pero ella hace caso omiso y se abraza a mi cuerpo.
—Yo confío en ti... No me pidas que me aleje —murmura con los ojos llenos de amor y comprensión.
Suspiro con nerviosismo y apoyo mi frente en la suya.
—No quiero lastimarte, Kagome... y menos en un día como hoy.
Ella me sonríe con cariño y acuna mis mejillas en sus manos con suavidad.
—Nunca lo harás, así que no pienses en eso.
Rodeo su cuerpo con mis brazos temblorosos y cierro los ojos mientras aspiro su aroma. Sí, lo que escribí en esa carta se acerca mucho a lo que Kagome me hace sentir.
Rompo con suavidad el abrazo y formo una sonrisa tensa.
—Vo-volvamos a casa —comento con dificultad.
—Está bien —cede con facilidad.
Le ayudo a subirse a mi espalda y bajo de un solo salto por una de las orillas de la montaña. Kagome grita con una mezcla de miedo y emoción y yo me río divertido. Tan pronto como mis pies tocan el suelo, Kagome oculta su rostro en mi espalda mientras se ríe. Se sujeta con más firmeza a mi cuerpo y comienzo a correr hacia la aldea.
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Cuando llegamos a los campos de siembra, aminoro el paso y camino con Kagome aún sobre mi espalda.
—¿Dónde estarán todos? —me pregunta, llena de curiosidad ya que no había ningún humano a la vista.
Bufo al ver el poco disimulo de los aldeanos para sorprender a Kagome y me detengo frente a la cabaña que compartimos con la anciana.
—No sé, Kagome... ¿por qué no entramos y le preguntamos a Kaede?
Ella asiente y, tan pronto como abre la cortina de la cabaña, todos los presentes que se encontraban escondidos en el interior le gritan "¡Sorpresa!"
Kagome mira a todos, sorprendida, y se cubre la boca con sus manos cuando observa a Sango al centro de la habitación detras de una mesa con un pan cubierto de varias frutas.
—¡Feliz Cumpleaños, Kagome! —expresa Sango con una sonrisa en el rostro mientras carga a su hijo menor.
— Inuyasha nos contó que en tu casa acostumbran comer pastel en días como este... pero, como no sabíamos prepararlo, te hicimos este pan dulce —comenta Miroku, quien cargaba a sus juguetonas gemelas para evitar que fueran a comer la fruta del pastel.
—Esperamos que te guste el sabor y que nos disculpes de que sea tan pequeño—finaliza la anciana Kaede.
Los ojos de Kagome se anegaron por las lagrimas, pero ninguna de ellas cayó ya que ella conectó su mirada con la mía y preguntó:
—¿Tu les contaste sobre eso?
Me recargo en el marco de la entrada y me encojo de hombros.
—Yo solo les dije lo que ví.
Kagome se limpia las lagrimas que cayeron por sus mejillas y les sonríe emocionada.
—Muchas gracias por todo esto... Atesoraré este momento por siempre —exclama con alegría, antes de volver a estallar en lágrimas y ser consolada por Sango y la anciana Kaede.
Algunas mujeres de la aldea le toman de sus ropas para que se acerque a la mesa a cortar el pastel y yo me quedo en mi lugar cerca de la puerta para no estorbar.
Una hora después, cuando la mayoría de los aldeanos ya se habían ido a su casa, Miroku deja a sus hijas bajo el cuidado de Sango y se acerca a mi con dos rebanadas de pan en las manos. Me entrega una de ellas y ambos miramos la escena que se desarrolla frente a nosotros: Nuestras compañeras de vida platican alegremente entre ellas mientras arrullan a las gemelas.
—La señorita Kagome se ve muy feliz —comenta el monje con alivio.
—Sí, me alegra que lo esté —le respondo con una pequeña sonrisa.
Miroku me observa y comienza a sonreír.
—También me da gusto ver que tu eres feliz, Inuyasha.
Bufo y aparto la mirada.
—No sé de qué hablas —murmuro molesto.
Miroku mira hacia adelante de nuevo y suspira.
—La señorita Kagome ya ha cumplido 21 años... —murmura observándola.
Frunzo el ceño confundido por lo que ha dicho y él se ríe al ver mi rostro.
—No te sorprendas si las cosas comienzan a cambiar después de esta noche, Inuyasha... Las mejores cosas suelen suceden cuando las personas son felices —murmura antes de darle una mordida a su pan y comenzar a alejarse.
Enarco una ceja, sin entender bien a lo que se refiere, pero antes de que pueda levantarme para pedirle que aclare lo que dijo, Kagome aparece frente a mi y me pide hablar un momento a solas.
La sigo fuera de la cabaña y caminamos en silencio hasta que llegamos al viejo árbol de las épocas. Ella se sienta en una de las raíces salidas y me pide que la acompañe.
Me acomodo a su lado y la miro con curiosidad.
—¿Está todo bien, Kagome? —pregunto al verla muy callada.
Ella emite un corto sonido de afirmación y apoya su cabeza sobre mi hombro.
—Inuyasha... —inicia con duda.
—Dime.
Kagome suspira y acerca su mano hasta que entrelaza sus dedos con los mios.
—¿Puedo contarte mi deseo de cumpleaños?
Frunzo el ceño por su pregunta repentina y enarco una ceja cuando ella me mira ilusionada.
—Creí que los deseos jamás debían decirse en voz alta.
Kagome suspira y niega con la cabeza en desacuerdo.
—Pero este no es un deseo ordinario, Inuyasha... Esto solo se cumplirá si los dos queremos que sea posible.
Al ver que no le respondo, Kagome se gira en mi dirección y finalmente habla.
—Deseo tener un bebé contigo.
Sonrío de lado y me rasco la cabeza, pensando en algo ingenioso para hacerla desatinar.
—No lo entiendo, Kagome... ¿Por qué quieres que robe un bebé de la aldea para que lo criemos juntos?
Kagome me mira sorprendida por lo que he dicho y niega efusivamente con la cabeza.
—¡Eso no fue lo que dije! —murmuró con el rostro sonrojado.
Me encojo de hombros y me levanto de la raíz.
—Eso fue lo que entendí... Así que esperame aquí e iré por tu bebé.
Kagome me sujeta de la manga y me jala con rudeza para que me vuelva a sentar. Vaya, creo que se ha molestado.
—¡Eso no es lo que te estoy pidiendo, Inuyasha! Yo quie...
La frase de Kagome se interrumpe por mi repentino beso. Y un par de segundos más tarde, mientras ella tiene los ojos cerrados, yo meto mi mano en el interior de mi traje para sacar la carta que escribí y alejo mi rostro del suyo para dejarle la carta en sus manos con suavidad.
—Aquí está mi respuesta... Leela cuando tengas tiempo, ¿de acuerdo?
Kagome asiente un poco confundida, pero observa la carta con un poco de emoción e inmediatamente la guarda en el interior de su ropa.
Aparto la vista de su cuerpo y miro con atención hacia la copa de los árboles.
—Ya empieza a hacer viento frío... Vayamos a casa —le sugiero, antes de volver a levantarme de la raíz y extender mi mano hacia ella.
Kagome me sonríe y sujeta mi mano con fuerza.
—Está bien, vamos a casa.
Fin.
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¡Hola!
Espero que tod@s se encuentren muy bien y que les haya gustado este cortito y meloso escrito. Generalmente escribo fanfics de Ranma y medio, pero no pude evitar escribir algo para mi segundo anime favorito.
Muchas gracias al equipo de la página, por invitarnos y por motivarnos a participar en este tipo de dinámicas.
Les deseo a tod@s mucha salud y les envío un fuerte abrazo.
¡Soy Tóxo Kai Bélos, nos leemos pronto!
P. D. Por si se preguntaban qué decía la carta que escribió Inuyasha... Aquí les dejo su contenido:
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Querida Kagome,
Antes de conocerte sentía que mi destino era convertirme en una bestia completa, ya que nunca me sentí cómodo con quién era y el cómo me veían los demás.
Las palabras amor, confianza, familia y amigos eran algo totalmente desconocido para mí, pero gracias a tí, poco a poco las he comprendido y las he unido a mi vida.
Hoy que es tu cumpleaños, le agradezco infinitamente al cielo por tu existencia y te deseo una larga vida para que podamos estar juntos y, tal vez, crear una nueva vida juntos para que lo podamos cuidar y amar tanto como nuestros corazones lo permitan.
Yo estaré listo para hacerlo solo si tú lo estás, así que... Esperaré pacientemente tu respuesta.
Con cariño, Inuyasha.
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