Bakugou había aceptado escucharte, todo lo que quedaba era asegurar la vida de tu familia.

-Mi familia está en el pueblo- dijiste con el miedo en tu voz.

-Lo se- fue la única respuesta del rubio, obviamente esperaba escuchar tu petición.

-Quiero que estén a salvó- tenías sobre ti esa penetrante mirada color rubí -quiero que sigan con vida y de ser posible que me dejen cuidarlos- trataste de parecer lo más firme posible aunque tú cuerpo temblaba de miedo.

-¿Eso es todo?-

-Si lo haces- trataste de mantener tu mirada fija en él -prometo que no intentaré escapar y obedeceré tanto como me sea posible- esperabas que al decir eso él no intentara aprovecharse más de la situación y para tu sorpresa, acepto.

-El trato está echo- te dijo y después hizo una seña al pelirrojo -Llevatela-

Kirishima te acompaño fuera de la tienda y te guío hasta un carruaje.

-Sube, partíras de inmediato-

-¿Pero mi familia?-

-Hiciste un trato ¿no?- el pelirojo sonrió -Confía en él, tu familia estará a salvo- Dudaste, pero algo en la expresión del pelirojo te convenció de confiar. Subiste al carruaje y este comenzó su marcha.

Bakugou se encontraba observando de nuevo el mapa, se aseguraba de que su plan fuera el mejor y que causará el menor daño a sus tropas.

-¿Kacchan?- un peliverde entro a la tienda -¿Tienes un momento?-

-¿Lo encontraste?- fue la respuesta del rubio.

-No, no pude acercarme al palacio por la enorme cantidad de guardias-

-Tsk-

-Volveré a intentar antes del amanecer y llevaré a Jirou conmigo-

-Bien-

-Lo encontraremos-

-¡ESO YA LO SE!- se quejo el rubio y su amigo sonrió. Midoriya sabía más que nadie lo importante que era esto para Bakugou, para ambos.

No podían desaprovechar esta oportunidad, no habría otra ocasión de entrar al palacio. Pues aunque esté tuviera mucho guardias, los guerreros más fuertes y experimentados quienes eran leales al antiguo rey, en este momento se encontraba en la costa sembrando el caos.

-¿Que rayos quieres?- soltó el rubio al sentir la presencia de alguien más en la habitación.

-Mañana quiero estar al frente de la batalla-

-Pero Shoto- intervino el peliverde -ellos aún no saben que estás vivo-

-¿Y por qué no?- soltó Bakugou -Que de una maldita vez se descubra que el legítimo heredero está vivo-

-Pero creí que usaríamos la verdad en otro momento- Midoriya analizaba la idea de su amigo -aunque podría funcionar, si fingimos una derrota podría esparcirse el rumor de que el principe aún vive y quiere reclamar su trono. Pero existen varios riesgos, puede que al verlo dirigan todos sus ataques hacia él-

-¡DEJA DE MURMURAR!- el rubio causo una explosión con sus manos.

-Lo siento Kacchan, la costumbre-

-¿Y bien? ¿Que dices maldito mitad y mitad?- el rubio miro a Todoroki.

-Creo que es momento, tal vez así mis hermanos me busquen, si es que aún viven-

-Esta decidido ¡Atacaremos al amanecer!-

Abriste los ojos lentamente, te habías quedado dormida y ya estaba amaneciendo. Observaste por la ventana del carruaje y estabas en un lugar completamente desconocido para ti, con paisajes hermosos que nunca imaginaste ver.

Entonces el carruaje se detuvo y alguien se acercó a abrir la puerta a tu lado.

-Bienvenida, ¿señorita?-

-, puedes llamarme _-

-Bien, señorita _ acompañeme, tengo órdenes de escoltarla a los aposentos de la Reina Madre- con duda bajaste del carruaje y este inmediatamente regreso por donde había venido.

-Sigame por favor- obedeciste deseando que tu familia estuviera a salvó y esperando que se cumpliera el trato.

Caminaron un tiempo hasta adentrarse en una caverna, tu guía encendió una antorcha y siguió caminando.

-¿Cómo debo llamarte?-

-Iida Tenya es mi nombre, soy el guardian del camino, el guía de las grutas-

-Iida ¿Dónde estamos?- aunque no sabías que te esperaba por el momento te sentías a salvó, si quisieran hacerte daño ya lo habrían hecho.

-Estamos en las tierras del Rey Bakugou Katsuki y nos dirigimos al castillo-

-¿Castillo? No veo ningún...- en ese momento salieron de la caverna y un hermosos paraje apareció frente a ti.

-Esa es la morada del Rey- señaló Iida -pero por el momento tengo órdenes de dejarla bajo la protección de la Reina Madre- entonces caminaron hacia el lado contrario del castillo, se adentraron a un pequeño poblado dónde no pudiste evitar sentir incomodidad al ser observada por todos los habitantes.

En ese momento una pequeña niña se acercó a ti.

-Tu eres Tywysoges* ¿Verdad?- pregunto la niña emocionada.

-Disculpa, no se a que te refieres- sonreiste confundida.

-Es ella- dijo una voz a unos pasos de ustedes y al escucharlo la pequeña comenzó a dar saltos de felicidad a tu alrededor.

-¡Onii-chan dijo que vendrías pronto!-

-A si que tú eres la Tywysoges escogida por Katsuki- se acercó la mayor y al momento Iida hizo una reverencia, no sabías que hacer y estabas por imitarlo cuando ella lo impidió -Olviden esas frívolas costumbres y dime tú nombre-

-Me llamo _ -

-Lindo nombre, me gusta- sonrió.

-¿Usted es?- no querías parecer grosera.

-Ella es Bakugou Mitsuki- mencionó Iida -ella es la Reina Madre- inmediatamente tu expresión cambio e hiciste una reverencia que le causó gracia a la mayor.

-Me agradas- sonrió Mitsuki - seguro eres la indicada- la miraste confundida -por ahora acompáñame, lo mejor será que descanses-

La seguiste por el pueblo mientras la pequeña niña que había dicho llamarse Eri te contaba todo tipo de cosas, llegaron a una casa que más bien parecía un palacio pequeño. Te guiaron a una habitación donde te sentaste en la cama analizando la situación.

No entendías muy bien lo que pasaba pero por el momento estabas segura de que tú vida no corría peligro, aún así la angustia por tu familia no desaparecería hasta verlos. No tenías idea de cuánto tiempo paso pero cuando el sol empezaba a ocultarse alguien llamo a tu puerta y antes de que le dieras el pase alguien entro.

-Vamonos- dijo Bakugou.

Tywysoges: princesa en Gales